Archive for febrero, 2014


Siguiendo el proceso de difusión de la Metodología de Alejandra Casado, el Séptimo Vídeo, al fin, para todos los lectores de nuestro blog. Gracias por el interés.

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Debido al interés suscitado por el tema, procedemos a colgar el sexto y vídeos posteriores de Alejandra Casado sobre la metodología de las Aperturas Temporales. Iremos colgando los siguientes según aparezcan en la red.

Al fin la Quinta entrega de la Metodología para conectar con el Yo Superior y realizar la práctica de Aperturas Temporales.

Interesante artículo sobre meditación reblogeado desde el sitio Liberación Ahora 

http://liberacionahora.wordpress.com/2014/02/21/meditacion-despejando-mitos-espirituales-para-volver-a-lo-natural/

 

 

 

 

 

 

 

meditación

La meditación es algo más sencillo y natural de lo que, en general, se supone

 

La no-meditación (reflexiones sobre la meditación y el estado natural)

Por Toni, acerca de Meditación Auténtica, de Adyashanti

Entre las “ofertas” o recomendaciones que se suelen hacer en el contexto de la “búsqueda espiritual” no es raro escuchar la idea de la conveniencia de ponernos a meditar. La meditación es una herramienta válida, ya que a casi todos nos viene bien disponer de algunos momentos de tranquilidad y relajación, en silencio y quietud. En silencio podemos sentir más fácilmente la paz y sencillez que es nuestro Ser. Y en esa paz puede fluir la comprensión de que esa quietud (o meditación) ha surgido por sí misma, originada por la Vida y no por un esfuerzo o voluntad individual de una entidad separada. Dicha comprensión también nos hace saber que Todo Es Uno, y en dicha comprensión recordamos la Verdad de nuestro Ser (es una comprensión digamos que “intuitiva”, no del intelecto). Todo esto en el Momento.

La meditación es una herramienta con sus ventajas, pero como toda herramienta, también puede convertirse en un inconveniente. Idealmente la meditación ha de fluir de manera relajada, sin sensación de esfuerzo, o sea, sin provocarnos tensión. No debería tratarse de una obligación (aunque entrenarnos para establecer una disciplina puede tener valor durante un tiempo) sino que más bien debería ser algo que fluye de forma natural y en calma, produciéndonos sosiego, o mejor dicho, contribuyendo a que captemos el sosiego que somos en lo profundo de nuestro Ser.

¿Realmente necesitamos de forma obligada la meditación para ser lo que somos? Obviamente que no. Para captar nuestro Ser no nos hace falta estar sentados ni de ninguna manera. Podemos sentir nuestra naturaleza en medio de una multitud, en mitad de nuestras tareas (ya sean físicas o intelectuales), en cualquier situación. La idea del término no-meditación es que ya somos lo que somos y no necesitamos hacer nada especial para darnos cuenta. Simplemente podemos fluir estando atentos al Ser (que somos) en cualquier momento y situación. Así no dividimos nuestro tiempo en momentos “de meditación” y momentos “no espirituales”, sino que todo nuestro día se convierte en la Comunión con nuestro Ser.

Esta idea de no-meditación puede considerarse como una especie de meditación constante, pero una meditación muy hermosa, por ser libre, sin normas, sin reglas de ningún tipo, sin partirla en tiempos, sino un fluir constante en Lo Que Es.

Estoy leyendo un inspirador libro de Adyashanti, “Meditación Auténtica“, un libro muy recomendable que aporta unas explicaciones muy bellas sobre este tema. Más abajo voy a citar algunos párrafos de este libro relacionados con lo que estoy comentando en este post (que es el tema del libro en sí). Pero antes me gustaría comentar que, por buena que sea la herramienta de la “meditación formal” (por llamarla así, a la meditación sentada en cualquiera de sus formas), obsesionarnos con ella o convertirla en algo mecánico difícilmente puede decirse que sea una gran contribución en nuestra vida.

adyashanti_1Adyashanti

Recuerdo que UG sostenía que la meditación (y en general cualquier tipo de sadhana o práctica espiritual) no tiene nada que ver con el despertar, ya que para UG el estado natural es, en sus propias palabras, “acausal”. Recuerdo haber leído también que Ramana Maharshi y Annamalai Swami a veces podían sugerir a alguien que meditara, pero otras muchas veces podían disuadir a quienes les consultaban para que emplearan métodos más oportunos en lugar de la meditación. Incluso se ha mencionado (por Ramana) que en ocasiones la meditación puede inducirnos a un estado de sopor o algún estado determinado el cual no conduce a nada: cuando finaliza la meditación el ego sigue igual de vivito y coleando que al principio. Quizás por eso Ramana proponía con especial énfasis el método de la “Autoindagación”, preguntarse a sí mismo algo profundo que nos lleve hacia el meollo del asunto, como la pregunta «¿quién soy yo?». Esto nos conduce a llevar nuestra atención al Ser, y es algo que puede hacerse de manera relajada durante todo el día, incluso mientras trabajamos. Sentir el Ser es de hecho lo más natural del mundo y no requiere especial esfuerzo. Es nuestra obsesión en prestar más atención a las nubes pasajeras (circunstancias aparentes, pensamientos, emociones, sensaciones) lo que nos distrae de lo evidente del Ser.

Espero que se entienda que en este post no pretendo recomendar que se medite, ni lo contrario. Más bien sugiero que podemos estar abiertos a nuestro Ser, lo cual no implica esfuerzo. Y que la Paz que somos, que nos envuelve constantemente, es una Paz (felicidad, serenidad, templanza) que podemos reconocer en cualquier Momento si prestamos atención. Cada Momento nos está ofreciendo esta Paz. Cada Momento tenemos acceso a nuestro Ser. Vale reflexionar en esto (incluso sentados en postura meditativa jejeje); vale observar cada momento, captando, estando alerta; vale comprenderlo a través del silencio, mediantela intuición.

Ya somos lo que somos. Ya tenemos acceso a lo que somos. Ya podemos sentir la Paz que somos. Simplemente al no tomar tan en serio las nubes pasajeras, es que resonamos con lo Real que hay de fondo: nuestro Ser. No hay reglas para esto. No tenemos que cumplir ninguna condición. Nuestro Ser es nuestro Ser, y nada nos lo puede arrebatar. Es un Regalo de la Vida, del Uno, que es puro Amor y es la Gloria de la que todos formamos parte.

Ahora sí, voy a copiar unos párrafos del libro “Meditación Auténtica“, de Adyashanti, pues me han parecido buenísimos y sus explicaciones sobre este tema son brillantes e inspiradoras. Lo pongo en azul pero remarcaré al principio unas líneas en rojo simplemente para indicar algo que me hizo gracia cuando lo leí, ¡me gustan las afirmaciones directas e irreverentes jejeje!

Del capítulo “Postura y mirada“:

(…) una de las preguntas más frecuentes al respecto tiene que ver con la importancia de la forma de sentarse. ¿Hay que sentarse con la espalda derecha, con la columna vertebral erguida, o podríamos relajarnos en una hamaca o en un sillón? Yo contesto que es preferible no tumbarse (pues la mayoría se adormece cuando se tumba), pero que, aparte de eso, el hecho de sentarse en una determinada postura no tiene gran importancia. Entiendo que muchas tradiciones hagan hincapié en la postura adecuada. La tradición zen de la que procedo pone bastante énfasis en la postura. En realidad, algunas posturas pueden abrirnos a nivel emocional y físico. Si nuestra postura está abierta, nuestra columna vertebral está erguida y no tenemos las manos cruzadas por delante de nosotros, nos sentimos más abiertos. Esta postura conlleva una sensación natural de apertura. (…) Pero aunque la postura adecuada sea útil, yo he descubierto con los años que la mente del buscador espiritual se suele concentrar tanto en perfeccionar y en mantener una determinada postura, que el resultado no le conduce a dicha apertura. (…)

(…) Lo importante es ponerse a meditar desde una actitud subyacente de apertura y relajación. Tenemos que trascender la idea de que el despertar o la iluminación sólo ocurrirán si nuestra postura es correcta, pues eso simplemente no es verdad. El despertar y la iluminación se pueden producir tanto en meditadores erguidos y derechos como en meditadores encorvados y desplomados, sentados en hamacas o como les plazca. Una vez más, lo que importa es la actitud con la que meditemos. ¿Estamos abiertos? ¿Estamos sentados sin tensión? ¿Es sencillo nuestro enfoque? (…)

Otra de las preguntas más frecuentes es si los ojos deberían estar abiertos o cerrados. Cada tradición pone énfasis en una cosa distinta. Algunas tradiciones dicen que habría que meditar con los ojos abiertos. Otras te recomiendan dejarlos cerrados. Como profesor, a mí me interesa más lo que a ti te apetezca. ¿Qué te apetece hacer cuando dejas de pensar en lo que deberías hacer o dejar de hacer, cuando te deshaces de la autoridad que has aprendido en algún otro sitio y vuelves a conectarte con lo que es íntimamente tuyo, con lo que no te ha dado nadie ni nada? Muchos de nosotros hemos aprendido tantas cosas sobre enseñanzas e instrucciones que, al cabo de un rato, nos desconectamos de lo que es íntimamente nuestro, de nuestra sabiduría espontánea y natural. Así que yo siempre intento que la gente recupere la conexión con lo que es íntimamente suyo de inmediato, desde el principio. ¿Qué es auténtico para ti? Si quieres meditar con los ojos abiertos, déjalos abiertos. Si prefieres cerrarlos, ciérralos. Experimenta, prueba de las dos formas. Si tienes sueño, abrir los ojos será una buena idea. Te ayudará a despejarte un poco. Otras veces estarás con los ojos abiertos y tendrás ganas de cerrarlos, no de sueño, simplemente porque te apetezca. Y si es así, deja que se cierren. Ve sintiendo tu modo de proceder. Intima con tu propia experiencia.

Del capítulo “Vive igual que meditas“:

Que la gente se siente a meditar es hermoso. En mi experiencia, a casi todo el mundo le vendría bien sentarse un rato a meditar en silencio, todos los días, ya fueran veinticinco minutos o cuarenta y cinco. Si te apetece sentarte más tiempo, hazlo. (…)

No obstante, cuando hablo de meditación no me refiero solamente a lo que hacemos cuando nos sentamos formalmente. La meditación también tiene que ver con la vida y con la forma de vivir. Si sólo aprendemos a meditar bien cuando estamos sentados, por muy profunda que sea le meditación no llegaremos muy lejos. (…)

(…) La Meditación Auténtica es algo que vive realmente con nosotros. Podremos estar haciendo cualquier cosa, en cualquier lugar, en cualquier parte. Podrás estar conduciendo hacia tu calle permitiendo que todo sea lo que es. Podrás practicar dejando que el tráfico sea lo que es. Podrás practicar permitiéndote sentir lo que sientas. Podrás dejar que el tiempo sea como es. O podrás experimentar la próxima vez que veas a tu amigo o a tu amante. ¿Qué sucede cuando te encuentras con esa persona y permites que sea totalmente lo que es? ¿Qué sucede cuando me permito ser completamente lo que soy? ¿Qué ocurre? ¿Cómo nos implicamos? ¿Qué cambia? Así que la Meditación Auténtica puede ser una meditación muy activa, una meditación muy comprometida.

(…)

¿Qué pasaría si tu vida, y no sólo el rato que pasas meditando, se basase en permitir que todo fuese lo que es? Supondría una revolución en la vida de casi todo el mundo. (…)

Si lo hicieras, tu vida podría volverse muy interesante. (…)

He comprobado que una de las claves para ser verdaderamente libre es vivir igual que medito. Cuando permitimos que todo sea realmente lo que es, cuando nos permitimos esa atmósfera interior, esa actitud interna de no aferrarnos a nada, ese espacio resulta muy fértil: es un estado de conciencia muy potente. Esos momentos de entrega te darán la oportunidad de recibir algo creativo. Es el espacio en el que surge la visión, la revelación. Así que no se trata de dejar que todo sea lo que es a modo de simple objetivo, sino como una meta. Si lo conviertes en un objetivo te perderás la esencia, que consiste en permitir que todo sea simplemente lo que es; ésa es la base, la actitud subyacente. Desde esa actitud subyacente podrán suceder muchas cosas. En ese espacio surgirá la sabiduría, los «ajás». En ese espacio recibiremos el regalo de lo que necesitemos ver. Es el espacio donde la totalidad de la conciencia, y no sólo una pizca de nuestra conciencia mental, podrá informarnos. Y, por último, es el espacio en el que surgirá la conciencia. Es el espacio en el que nos daremos cuenta de que somos conciencia, el material no manifestado del ser.

Del capítulo “La Meditación Auténtica empieza descansando en el estado natural“:

En Meditación Auténtica partimos de la base de permitir que todo sea tal y como es. En Meditación Auténtica no nos movemos hacia el estado natural ni tratamos de crearlo; en realidad empezamos en el estado natural desde el principio. Esto es lo que descubrí hace muchos años, cuando empecé a deshacerme del meditador, del controlador, cuando me senté a meditar y me limité a permitir que todo fuese lo que era. Enseguida me di cuenta de que la paz y el silencio que quería conseguir estaban ya ahí. Lo único que tenía que hacer era dejar de intentar llegar a esa paz y a ese silencio. Lo único que tenía que hacer era sentarme y permitir que mi experiencia fuese la que era.

Como casi todo el mundo, cuando me sentaba a meditar me sentía bien y en paz. Otras veces me sentía agitado, enfadado o lleno de ansiedad. A veces me ponía triste y otras veces, contento. En la postura de meditación llegué a sentir toda la diversidad de emociones humanas. Me di cuenta de que si permitía que mi experiencia fuese la que era y si no hacía ningún esfuerzo por cambiarla, en la conciencia comenzaba a surgir un subyacente estado del ser natural. De manera muy sencilla y natural, empezaba a surgir un estado de conciencia incontaminado, no fabricado. Yo diría que era un estado de conciencia muyinocente, pues no resultaba de ningún esfuerzo ni disciplina. Descubrí que el estado natural, el estado natural de nuestro ser, no es un estado alterado de conciencia. (…)

Al pensar en la meditación debemos deshacernos de la idea de que la iluminación es un estado alterado de conciencia al que podemos llegar. Los meditadores veteranos saben que si meditas con rigor durante bastante tiempo, al final entrarás en estados alterados de conciencia. Existen muchos tipos de estados alterados. La felicidad es un estado alterado de conciencia. La tristeza es un estado alterado de conciencia. La depresión es un estado alterado de conciencia. Luego están, por supuesto, todos los estados místicos de fusión: la fusión con el cosmos es un estado alterado de conciencia; la sensación de expansión de tu conciencia es otro estado alterado de conciencia. Hay muchos tipos de estados alterados. Esto es un gran malentendido. La iluminación es el estado de conciencia natural, inocente, que no está contaminado por el movimiento del pensamiento, ni por el control o la manipulación mental. En esto consiste la iluminación. Si intentamos cambiar, no podremos ir más allá de lo que denomino falsa identidad, de la identidad del ego. Lo único que podemos hacer para que la conciencia empiece a despertar de su identificación con el pensamiento, con la sensación, con el cuerpo, con la mente y con la personalidad, es permitirnos descansar en el estado natural desde el principio.

Otra reflexión interesante la cito del capítulo “Permite que se manifieste todo lo que llevas dentro“:

Como la naturaleza de la totalidad de nuestro ser es despertar, cuando permitimos (profundamente) que todo sea lo que es, el material que tenemos reprimido en nuestra psique suele salir a la superficie. De hecho, muchos estudiantes espirituales utilizan inconscientemente sus técnicas de meditación para seguir reprimiendo determinado material. Aunque no se den cuenta, es lo que sucede. Cuando nos relajamos, cuando nos abrimos realmente y permitimos que las cosas sean lo que son, suele surgir determinado material reprimido, y eso nos coge por sorpresa. De repente puedes tener un acceso de ira o de tristeza durante la meditación. Tal vez te pongas a llorar. Quizá te reencuentres con diversos recuerdos que vuelven a hacerse conscientes y a manifestarse. Tal vez sientas dolores físicos; cuando permite que todo sea lo que es, la gente cuenta que suele experimentar dolor en diferentes partes del cuerpo. Cuando empezamos a relajarnos de verdad, lo que tenga que salir a la superficie saldrá; como he dicho anteriormente, muchas personas espirituales utilizan sus técnicas espirituales, sin darse cuenta, para suprimir su inconsciente. Cuando dejamos de suprimirlo, el inconsciente comienza a surgir y se manifiesta.

¿Qué debemos hacer con el material inconsciente que sale a la superficie? Nada. Simplemente dejar que se manifieste. No tenemos que analizarlo. En la mayoría de los casos, lo que surgen son conflictos que están pendientes de solucionar: emociones que nunca nos habíamos permitido sentir de lleno, experiencias que nunca nos habíamos permitido experimentar plenamente, dolores que nunca nos habíamos permitido sentir en su totalidad. Aparecen todas estas cosas. este material interno que no hemos resuelto anhela ser experimentado plenamente, no quiere quedarse relegado al inconsciente. Así que si nuestro material reprimido sale a la superficie, debemos permitirlo sin suprimir nada, sin analizarlo; debemos darnos la oportunidad de experimentar esas sensaciones en el cuerpo, en nuestro ser, y tenemos que dejar que se desplieguen naturalmente. Si lo haces así, independientemente del tipo de dolor que sea (emocional, psíquico, físico, espiritual o de otro tipo), comprobarás que este material reprimido aparecerá, se manifestará, lo experimentarás y desaparecerá. Si no desaparece, estarás conservando algo de resistencia, o de rechazo, o de indulgencia, y es bueno que lo reconozcas, pues eso te dará la oportunidad de relajarte una vez más. (…) La Meditación Auténtica es el espacio donde todo se manifiesta, donde todo se ve y donde todo se experimenta. Y como tal, todo se relaja a sí mismo. Ni siquiera lo relajamos nosotros. Se relaja solo.

En fin, como cita final, del capítulo “Renunciar a la manipulación y al control“:

La iluminación, en último término, no es más que el estado natural del ser. (…) es un estado cuyo mantenimiento no requiere ningún esfuerzo o disciplina, es un estado del ser que no está fomentado por ninguna manipulación mental ni corporal; en otras palabras, es un estado completamente natural, espontáneo. Ésta es una de las razones por las que la meditación suele llevarnos a un callejón sin salida. Si la examinas de cerca, muchas técnicas de meditación son formas de control. Mientras la mente siga controlando y guiando nuestra experiencia, probablemente no podrá conducirnos a un estado natural. El estado natural es aquel en el que la mente no nos controla. Cuando la mente se involucra en la manipulación y en el control, quizá nos acerque a diversos estados de conciencia: tal vez aprendas a calmar la mente o a adquirir poderes psíquicos. Los estilos de meditación basados fundamentalmente en una técnica o manipulación pueden ofrecerte muchas cosas. Pero no lograrás el estado natural y espontáneo del ser.

(…)

La verdadera meditación no implica dominar ninguna técnica, sino dejar de controlar. Eso es la meditación. Cualquier otra cosa será algún tipo de concentración. La meditación y la concentración son dos cosas diferentes. La concentración es una disciplina; es una forma de dirigir nuestra experiencia, o de controlarla. La meditación es la liberación del control, es dejar de guiar nuestra experiencia. La base de la Meditación Auténtica es dejar de controlar.

(…)

(…) En vez de una técnica, la Meditación Auténtica es realmente una investigación. ¿Qué pasa cuando dejamos de controlar y de manipular?

En fin, que me está pareciendo un libro muy bueno, “Meditación Auténtica“, de Adyashanti. Y tengo preparado otro libro del mismo autor, titulado “La Danza del Vacío“, para leerlo en algún momento este verano, cuando fluya. Por lo que llevo leído del primer libro, creo que he acertado de pleno al comprarlos. El estilo de Adyashanti me está resultando de lo más ameno.

Nada como éste vídeo para aceptar, para reconciliarse con nuestro presente, con lo que ES, con el AHORA. Nada ni nadie es casual en nuestra vida y además las cosas no pudieron ser distintas de como fueron.

Todo, incluso lo más doloroso, es para nuestro aprendizaje y nuestro mayor bien final.

Excelente y breve documental de unos pocos minutos de duración.

No puedo evitar volver a colgar algo de uno de mis poetas favoritos. Se que Benedetti gusta mucho a los lectores del Blog. Aquí está uno de sus mejores poemas.

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Y siguiendo con la difusión semanal de la Metodología de Alejandra Casado para conectar con el Yo Superior, aquí está el Cuarto Vídeo de la serie, en el que continúan las pautas y explicaciones para realizar el proceso.

Gracias a todos los seguidores del blog por la excelente acogida de los vídeos. Cada semana iremos colgando nueva información y vídeos al respecto. También se agradecen los comentarios respecto al trabajo personal de los lectores en cada una de las cuarentenas.

A petición de varios lectores del blog, aquí está el documental que habla de la comida en el mundo y el papel de las multinacionales en las crisis alimentarias del futuro.

Hace unas semanas divulgué un artículo que saqué de un blog interesante, La Usina Mística, en el que se hablaba del Bypass espiritual… y mucha gente me pidió que ahondara en éste tema.

El Bypass espiritual es el atajo o trampa, el escape, que muchas personas con problemas utilizan para evadirse de la realidad.

De repente buscan sanación espiritual, para evitar la sanación convencional o el doloroso trabajo de enfrentarse a la realidad tocando los problemas con las manos.

Esto que llamamos Bypass espiritual es una huida hacia la espiritualidad o hacia métodos de sanación milagrosos que prometen ahorrarnos el duro trabajo de abordar nuestra vida y los problemas en el Aquí y el Ahora, mediante la introspección y el autoconocimiento, sin los cuales, no hay avance, progreso ni curación que valga.

John Welwood

John Welwood

 

Como asegura el psicoterapeuta John Welwood, expeerto en bypass espiritual: Utilizar la espiritualidad para tratar de compensar conflictos no resueltos, duelos no elaborados, polaridades internas disociadas, ect… nos expone a una multitud de peligros que acechan a quien emprende un camino espiritual.

Conócete a tí mismo, era el lema que figuraba en la entrada del Oráculo de Delfos.

Sin conciencia no hay salud, no hay progreso ni hay ascensión, el objetivo final del camino de vida de cada ser humano.

LA EVITACIÓN A TRAVES DEL ARTE Y DE LA ESPIRITUALIDAD

Algunas personas con personalidad evitativa tienen tendencia a éstos mundos espirituales o creativos, y los abordan desde un enfoque poco asentado en la tierra.

negación de la realidad

Dentro de las disciplinas o terapias a las que me refiero, los perfiles evitativos tienen especial predilección por refugiarse en mundos oníricos y creativos (en sus diversas categorías), porque a veces el arte es un refugio extraordinario frente al dolor. He conocido a tantos escritores, poetas, escultores, pintores, cineastas atormentados, cuentistas, entre los que me incluyo, que me pregunto a menudo si para ser artista, hace falta esa dósis mínima de intensidad emocional, entusiasmo, melancolía, ira, tristeza, alegría, deseo, amor o frustración que hace detonar una obra de arte.

Los perfiles evitativos tienen también predilección por terapias de pelotazo, de catársis, que al principio parecen operar cambios milagrosos en tí, pero que a la larga te dejan más o menos igual que estabas.

En éste apartado aparecen muchas terapias de tipo energético como la Reconexión, el Reset de Susan Powell, la Matrix y otras, cuya eficacia es relativa, a veces solo momentánea y enmascaradora de conflictos que se asientan mucho más abajo.

Cuando ves a las personas que las han practicado, cuando los tienes delante, no da la sensación de que estén tan sanas como esas terapias aseguran lograr, no te parece que estén mucho mejor que el resto de las personas, ni siquiera te parece que estén demasiado bien o demasiado sanos… de hecho, muchas veces los ves, los escuchas, incluso los sientes y te das cuenta de que están fatal, se están autoengañando… o como dice una amiga mía: Están más perdidos que el barco del arroz, o con menos luz que la vela de un cementerio.

Es así de triste.

Desde VerDeVerdad no decimos que éstas terapias energéticas no funcionen, solo que no funcionan con la eficacia que nos pretenden vender desde el marketing de quienes las difunden o comercializan, cosa que también les sucede al resto de las terapias.

Todo el mundo tiene tendencia a venderte su moto y convencerte de lo maravilloso que es lo suyo.

Otra terapia similar a éstas del pelotazo o la promesa mágica es el Ho´oponopono.

Este método de curación hawaiano se debe, en su versión moderna, a Morrnah Nalamaku Simeona, sacerdotisa Kahuna, que lo tomó de las tradiciones nativas de su isla y lo adaptó al mundo actual.

morrnah_simeona

Fué desarrollado con posterioridad por el doctor Ihaleakalá Hew Len, un hombre que ha sabido comercializarlo pero que ha incurrido en el mercantilismo asociado a toda práctica que produce sustanciosos beneficios.

Len apenas forma a maestros en Ho´oponopono y así se garantiza que nadie le haga la competencia. Es bastante complicado llegar a ser maestro autorizado del sistema, para ello se precisa realizar un gran número de seminarios antes de que te permitan impartir cursos. Se supone que lo que Len difunde es una enseñanza ancestral de los nativos hawaianos, pero el doctor Len ha protegido sus cursos con derechos de copyright.

Pues vale.

Desde VerDeVerdad, discrepo.

Sostengo que el conocimiento espiritual es para ser compartido, no para traficar con él.

Mercantilismos aparte, Len, que trabajaba en el hospital de Hawai de enfermos mentales y estaba a cargo de un pabellón donde encerraban a locos criminales, se estrenó en su cargo de jefe de pabellón usando el Ho´oponopono.

doctor len

Según Len, los psicólogos dimitían después de un mes de trabajo allí porque era durísimo enfrentarse a aquellos pacientes. La mayor parte del personal del hospital se ponía enfermo o abandonaba y los locos no mejoraban en sus tratamientos. El Doctor Len asegura que decidió practicar Ho´oponopono, la técnica aprendida de Morrnah Simeona de una forma muy particular.

El método consistía en repetir como un mantra una oración que se ha convertido en todo un clásico de la sanación espiritual:

Lo siento

perdóname

te amo

gracias

El sentido de ésta frase es profundo y merecería en si un artículo entero. No debemos frivolizar con ello.

Len asegura que durante días, en su trabajo, se limitaba a coger cada uno de los expedientes de los enfermos y que mirándolos uno por uno repetía la oración durante un rato.

Sorprendentemente, los enfermos mejoraron de sus dolencias.

A partir de entonces, el sistema se extendió por todo el mundo y hoy Len recorre el orbe dando seminarios y conferencias, difundiendo el Ho´oponopono… y ya de paso forrándose.

ho´opopono

Insisto en que el conocimiento espiritual no debería ser materia de mercadeo ni de tráfico, puesto que no nos pertenece.

Lo siento, perdóname, te amo, gracias.

Esta simple oración tiene un sentido interno profundo.

Libera de las viejas memorias del pasado. Entrega a nuestro Yo Superior todo nuestro malestar. Nos hace reconocer que somos 100% responsables de lo que nos sucede, que vivimos en el mundo que nuestro sistema de creencias ha fabricado para nosotros.

Al repetir la frase, asumimos que desde nuestra mente no podemos resolver ni trabajar con las memorias pasadas pues el problema no es a nivel mental ni racional.

Y entonces, al reconocerlo, pedir perdón, amar y agradecer, se producen los milagros.

LAS PANACEAS NO EXISTEN

Pero, si el Ho´oponopono fuera la panacea que nos tratan de vender, se habría implantado en todos los hospitales y centros de salud del mundo, todas las personas lo utilizarían con éxito, las curaciones serían constantes y milagrosas. La Humanidad estaría curada y libre de sus cargas, de su karma, de sus penas y sus memorias pasadas…

Y lo cierto es que no es así.

El Ho´oponopono tiene una eficacia relativa y a menudo es recomendado por profesionales de las terapias light cuando ya no saben cómo ayudar a quien tienen delante porque se enfrentan a un problema que les excede, a menudo un trastorno de la personalidad o algo más grave.

He hablado con mucha gente a la que el método le ha funcionado relativamente, o solo por un tiempo o solo para determinadas dolencias, lo cual no lo descarta como método de curación. A mi éste sistema me ha funcionado para ciertos asuntos de mi vida, pero no lo ha hecho para otros.

Es un buen método de curación y así lo reconozco, porque he comprobado que resuelve cosas casi mágicamente, pero ni es el único ni es infalible… muy al contrario. Muchas veces no funciona y otras veces pone un parche o apósito temporal a lo que de verdad nos está sucediendo.

No hay estudios científicos con la suficiente entidad, calado o amplitud de muestra, que avalen la eficacia del Ho´oponopono como el maravilloso método de sanar que nos aseguran que es.

En el excelente libro de Joe Vitale Ho´oponopono, que puede descargarse gratis en el siguiente enlace:

http://carmelourso.wordpress.com/2010/02/07/hooponopono-el-libro-descarga-gratuita/

aparece una recopilación de artículos sobre Ho´oponopono.

El propio doctor Len asegura que la terapia convencional no funciona.

Y yo sostengo que el hecho de que no le funcionara a él, no significa que la terapia no funcione.

Sencillamente a él no le funcionó y punto.

La psicoterapia, del tipo que sea (psicoanálisis, gestalt, rogeriana, cognitivo conductual, jungiana ect…) para unas cosas funciona, para otras no.

Hacer terapia, por desgracia, tampoco es ninguna panacea ni remedio mágico como pretende serlo el Ho´oponopono. A unas personas les va mejor que a otras. A unas las cura, a otras no. Hay buenos y malos terapeutas, como hay buenos y malos profesionales en todos los órdenes de la vida, hay momentos, épocas, etapas y procesos que requieren una cosa y problemas que requieren otro tipo de intervención.

Y hay épocas para el Ho´oponopono y épocas para otro tipo de trabajos de introspección.

Lo importante, siempre, es elegir un buen método en el ahora y, si se hace terapia, encajar con el terapeuta… entonces si que se producen auténticos milagros.

La Psicoterapia, del tipo que sea, tiene una eficacia relativa, lo mismo que cualquier otro método de sanación. Tampoco podemos venderla como fuente de curaciones milagrosas, porque no lo es.

Mi experiencia en éstos temas me dice que para sanar, lo mejor es que cada cual use los métodos y remedios que mejor le funcionen… y que no desdeñe ninguna forma de curación a su alcance, pero que huya de los sistemas que prometen milagros, porque los milagros existen, pero a otro nivel.

REZAR, PERO SIN DEJAR DE AUTOBSERVARSE

El célebre Enric Corbera, uno de los mayores defensores de El Curso de Milagros en el mundo, un libro que defiendo de corazón y al que dedicaré otro artículo en el futuro, sigue con su trabajo diario el dicho ruso de “reza… pero no dejes de remar hacia la orilla”.

Enric Corbera

Enric Corbera

Es decir, Corbera reza en su trabajo diario, se encomienda al Espíritu, entrega y confía en Dios tal y como se explica en el Curso, trabaja la fe, las creencias, pero no deja de hacer psicoterapia y de lograr que la gente amplíe su conciencia y aprenda y crezca mientras lo hace, liberándose de aquellos patrones que la limitan.

En su sistema, llamado Biodescodificación, el mix de psicoterapia y espiritualidad es una combinación muy equilibrada.

Todos los biodescodificadores saben que rezar es bueno, pero hace falta también remar hacia la orilla.

El chiste que dice ¿Los vagos, vamos al cielo, o nos bajan a buscar? No funciona en el crecimiento personal.

O ese otro chiste en que un hombre entra en una iglesia y de rodillas le pide al cristo crucificado que por favor le toque la lotería, porque está pasando mucha necesidad y no tiene dinero para dar de comer a tus hijos.

Durante semanas, el hombre reza y le pide a Jesús, llorando, por favor, señor, haz que me toque la lotería, haz que me toque la lotería…

Hasta que un día Jesucristo le contesta… yo quiero que te toque la lotería, hijo mío, pero por favor, COMPRA EL DÉCIMO.

¿QUEREMOS DE VERDAD CAMBIAR?

Los seres humanos a veces queremos que nos toque la lotería sin comprar el décimo y así nos va.

A veces queremos curarnos sin mirar debajo de la alfombra, sin afrontar, sin reconocer, sin atravesar el dolor, quizá porque el dolor ya nos ha desbordado muchas veces y no hemos sabido qué hacer con él.

Como aseguraba Fritz Perls, el creador de la psicoterapia gestalt, en realidad queremos seguir haciendo lo mismo que hemos hecho siempre, pero sin sufrir por ello. No queremos cambiar, queremos que el cambio nos llegue de fuera, de los demás, de las circunstancias, de los otros o de un milagro. Queremos que algo o alguien nos salve.

O que aparezca una terapia mágica y milagrosa que nos resuelva la vida.

Y precisamente hay una definición de neurosis que viene muy al caso para éste tema que abordamos.

Neurósis es pretender seguir haciendo lo mismo y que sucedan cosas diferentes en nuestra vida.

Porque lo cierto es que Dios nos lo da todo a cambio de un poco de esfuerzo por nuestra parte. Pero el esfuerzo, aunque sea poquito, mínimo, siempre es necesario.

No se nos piden grandes dispendios energéticos para la curación o el milagro, tan solo basta un acto de voluntad, un mínimo interés por querer sanarnos y crecer.

LA FE EN LA CURACIÓN

Respecto a la eficacia de las terapias sobre uno mismo, la actitud de cada persona es extremadamente importante.

Creer en lo que uno hace ayuda muchísimo y creer en el método que seguimos es fundamental. Da lo mismo si hacemos acupuntura, terapia floral, medicina china, chamanismo o incluso medicina alopática convencional, la de hospital, la de toda la vida.

Si creemos en ello, funcionará, si no, será un completo fracaso.

Fe

Hay médicos de medicina convencional que ya no creen en la eficacia de los medicamentos que prescriben. Son cada vez más numerosos. Lo mejor que podrían hacer es buscar otros métodos de sanación y practicarlos.

Tengo un amigo, mi querido maestro de Kenpo Alberto Perucha, a quien el reiki no le funciona, sencillamente porque no cree en él y al colocarse en un estado de resistencia, la energía no puede entrar en su cuerpo ni operar la transformación emocional y espiritual que debería.

La conclusión es evidente: Si algo no te funciona no tienes porqué utilizarlo. Al maestro Perucha le funcionan muchas otras cosas, entre ellas, ese kenpo estupendo que practica, su arte de combate y su deporte, su entrega a los palos de kali, su pintura de temática cotidiana e hiperrealista, pues es un excelente pintor, y también el trabajo diario y constante.

Pero sobre todo, que nadie desprecie o descarte la única forma de curación que SI FUNCIONA SIEMPRE: El Autoconocimiento.

No es un proceso rápido, puede llevarte toda la vida, te llevará a lugares de ti mismo que ni imaginabas, pero siempre obtendrás beneficios y mejoras, siempre crecerás, siempre avanzarás, siempre te desprenderás de viejos patrones y aprenderás de los que aún sigues llevando encima con paciencia y aceptación.

Solemos perdernos en la maya del mundo, en la matriz, en la ilusión de nuestros trabajos, parejas, hijos, profesiones, vocaciones, existencias transitorias…

A menudo, creemos avanzar cuando solo estamos negando nuestros problemas, caminando en círculos más o menos largos que pueden durar años, décadas o vidas enteras dentro del ciclo de reencarnación, creemos avanzar cuando solo estamos enterrando el conflicto debajo de la alfombra, huyendo de él, refugiándonos en un monasterio, una casa rural, una nueva terapia mágica o un grupo espiritual que refuerza nuestro alejamiento de lo que nos sucede y ocurre a nuestro alrededor.

 caminar en círculos alfombra

LA AUTOAYUDA Y EL SÍNDROME DE JUAN PALOMO

Otro error habitual es creer que uno solo puede curarse y sanar acudiendo a los libros y aplicándose recetas mágicas al estilo Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como.

Los libros de autoayuda alimentan ésta falacia, que yo denomino el Síndrome de Juan Palomo y que ha causado más destrozos en la vida emocional de las personas que muchas guerras y catástrofes en el mundo.

Los libros de autoayuda dan una ayuda parcial, momentánea. Son pildorillas que aportan cierto alivio y esperanza a momentos duros, pero si funcionaran plenamente y con profundidad, con que uno solo lo hiciera, no haría falta seguirlos escribiendo y publicando.

Otra creencia es la de que yo no necesito ayuda, que yo puedo curarme solo.

A menudo, los que más incurren en éste error son los propios terapeutas. En psicoterapia algunos enfoques como el cognitivo conductual abundan en ésta distorsión, como ellos denominan a ciertas pautas neuróticas… y en el colmo de la presunción, no contemplan el propio trastorno personal como algo que afecte al modo de impartir terapia.

Es como si un loco se olvida de que está loco e intenta sanar a otros locos.

El resultado es que muchos de éstos profesionales están tan neuróticos y poco trabajados como la mayoría de la gente que te encuentras por la calle, en un grado de anestesia emocional, desconexión e idiocia espiritual flagrante, mucho más severa que la de una persona común, pues se supone que el sanador debería estar algo más sano que aquellos a los que pretende ayudar.

Es como si uno se atrincherara en el hecho de ser psicoterapeuta para refugiarse en una torre donde los enfermitos, los neuróticos, los trastornados, son siempre los demás.

Esta especie de locura, alimentada en las facultades de psicología, sobre todo en España, éste tema del “yo estoy bien y no necesito curarme y los enfermos son los otros” es una de las muestras más patéticas del sistema educativo que nos gobierna.

Se trata de una actitud, egóica y un poco infantil, sostenida por profesores, catedráticos de psicología, claustros y demás centros de formación que sencillamente no se sostiene por lo loca y lo absurda que es.

Por eso, repitiendo la frase anterior, muchos psicoterapeútas están más perdidos que el barco del arroz.

Todos tenemos nuestra neurosis, todos sin excepción y la primera persona con la que hemos de trabajar es con nosotros mismos, antes de empezar a hacerlo con los demás.

Hace años, en mi recorrido terapeútico como paciente a lo largo de muchas consultas y gabinetes de psicología, estuve haciendo Terapia Cognitiva cerca de dos años y medio antes de recabar en la gestalt, que fue el paradigma de la psicología que consiguió aportarme más luz y sanación en mi camino.

Tardé tiempo en darme cuenta de que Ruth, mi terapeuta de entonces, una mujer hipereficaz, y una tres de eneagrama casi de libro, sin la menor conciencia de su neurosis, atrincherada en sus programitas cognitivos, en su constante racionalización de la realidad, en la desconexión emocional, en el control y los procedimientos manidos sacados de los libros, en realidad estaba estaba más perdida que muchos de sus pacientes y ejercía la psicoterapia sin haber resuelto la gran mayoría, la inmensa mayoría de sus conflictos internos y temas más nucleares, sobre todo en el tema sexual y corporal.

Yo, como su paciente de entonces, fui uno de los muchos damnificados y afectados por semejante inconsciencia.

La sospecha es que, a fecha de hoy, posiblemente sigue igual, ejerciendo su profesión y viviendo su autoengaño sin atreverse a despertar.

Como a tantos profesionales de la psicoterapia, en la facultad la dejaron acabar la carrera y la permitieron ejercer sin haber abordado jamás sus propios conflictos, atascos y problemas, que luego, en terapia, con los pacientes, siempre surgen y aparecen, causando daños a veces irreparables.

El primer paciente de un psicoterapeuta debería ser él mismo.

Sirva éste ejemplo también para las personas, ciudadanos de a pié, hombres y mujeres que creen que pueden resolver solos todos sus problemas comprando un libro de autoayuda, autoaplicándose ésta o aquella terapia famosa o milagrosa, enterrando sus problemas debajo de la alfombra, negándolos ect… o para aquellos profesionales que viven en la creencia de que, como ya somos psicólogos o terapeutas formados, no necesitamos trabajarnos ni realizar tareas de introspección.

Algunos problemas si pueden resolverse así, con un libro o una autocura a tiempo, pero otros, la mayoría, sencillamente no es posible.

Y es un acto de humildad inmenso, el tener el valor de reconocer que uno necesita ayuda, a veces mucha ayuda. Y un acto de humildad mucho mayor solicitarla.

SI BUSCAS LA LUZ, TRABAJA CON TU SOMBRA

Para conseguir Luz, hace falta trabajar con la propia SOMBRA, los aspectos no reconocidos y negados de nosotros mismos, aquello que no nos gusta saber del ser humano que somos, siempre terminan emergiendo en forma de enfermedad o acontecimientos en nuestra vida que hemos de afrontar.

No es fácil descubrirse como un egoísta, un orgulloso, una víctima, un maltratador, alguien desconectado de su cuerpo o un paranóico asustadizo, por poner algunos ejemplos.

angel de sombra

Enfocarse solo en la Luz, en lo positivo, como aseguran tantas escuelas y profesionales del crecimiento personal, de las terapias light y de la espiritualidad mal entendida, es un error garrafal… crea, por Ley de Polaridad, según el Hermetismo (del que también prometo hablar en un próximo artículo), una sombra inmensa, que se agiganta a medida que nos obcecamos en ver solo lo bonito y estar únicamente en el lado amable de las cosas.

Las personalidades más narcisistas, más rígidas y con más resistencias a la verdad, a su propia verdad, son las que menos soportan el atravesar éste lado oscuro de si mismos y de sus familias, sin cuyo abordaje, no hay curación que valga.

Se enfocan en terapias suaves, de poco compromiso y riesgo, de trabajo superficial, se centran en venturosos trabajos espirituales que prometen la liberación última, e incluso la iluminación… y colocan todo su esfuerzo en ponerle a su vida parches y tapones eventuales, sanaciones cuánticas y apaños energéticos de dudosa eficacia que no durarán mucho tiempo.

A algunos les da por viajar a China, a la India, a Nepal o a la puerta de su casa, como si recorriendo el mundo, otras culturas, lugares y ambientes, pudieran escapar de lo que hay en sí mismos o como si allí fuera, en el extranjero, pudieran encontrar lo que no hallan dentro de su psique. Este es el que yo denomino Síndrome del Pollo-Azafata. El pájaro en constante movimiento, o lo que es lo mismo: Viajar mucho, moverse mucho de lugar, para no mirar dentro de uno.

Olvidan la frase de Carl Jung: Quien viaja fuera, sueña, quien viaja hacia dentro, despierta.

El camino es solo uno, pero tiene muchos senderos.

Como Dentro, es Fuera, como Arriba, es Abajo.

Mi recomendación: usa lo que te funcione… y comprueba, a la larga y con el tiempo, que realmente te funcionó de verdad. Verifica si te sigue funcionando hoy, porque si no lo hace, o si lo hace de forma parcial y relativa, es momento de realizar algunos cambios.

Y de algo podemos estar seguros: la vida es un cambio constante.

Hasta otra próxima entrada, lectores, Paz y Luz en vuestro Camino.

Y gracias, muchísimas gracias por vuestro apoyo y confianza.

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