Archive for abril, 2014


pastillas de amor

La confusión de los términos

Porque uno ya es perro viejo y tiene muescas en el revólver y cicatrices en el corazón, va aprendiendo algo de éstas cosas.

Por lo pronto, lo he constatado charlando con amigos, conocidos, desconocidos, pacientes en la consulta y personas más o menos cercanas o lejanas a mi vida:

Amor, enamoramiento, atracción física, la primavera…

Todos éstos conceptos están muy poco claros en el corazón y la mente de las personas. Solemos confundir enamoramiento con amor, querer con amar, apreciar con querer, afecto con atracción, y deseo o intensidad con cariño, afecto o ternura. También solemos confundir necesidad o desesperación por ser amados, con atracción o deseo por el otro.

Todo éste revoltijo de conceptos y emociones está, además, tamizado por el modo de entender los afectos que tiene cada persona.

Hay gente que no es capaz de sentir amor y ni siquiera lo sabe.

¿Cómo saberlo si no tienen con qué comparar, si siempre sintieron cosas parecidas al amor, pero dentro de un amplio rango de sensaciones corporales y emociones?

¿Como sabes tu que eso que sientes es Amor y no otra cosa?

Sigue leyendo éste artículo.

Mucha gente viaja de relación en relación hasta que la edad y el temor a que se le pase el arroz, a no formar una familia, a no tener hijos, a quedarse solo, instala en ellos la necesidad de sentar la cabeza.

El Amor, lo escribo con mayúsculas porque es sagrado, por mucho que tanto la cultura represora se haya querido incautar del concepto y la cultura sin valores que se adueña del mundo, ahora pretenda trivializarlo; repito, el Amor es eso que surge después de la etapa inicial de deslumbramiento que sentimos por el otro.

Amor es algo complicado para la gente y pocas personas lo llegan a sentir de verdad, esa es la mala noticia para todos.

La realidad es que no amamos tanto como creemos amar. Las películas, las novelas, los libros, el imaginario popular nos confunden.

No nos han enseñado a amar y, a menudo en familia tampoco lo hemos aprendido.

Padres poco afectivos (y constatar ésto puede llevarle a uno años y años de terapia) siembran en las personas el estigma del desamor. Nos encantaría creer que nuestros padres nos aman, pero lo cierto -y aquí rompemos un tabú social al denunciarlo- es que pocos padres saben amar a sus hijos con un amor cercano al incondicional, entre otras cosas porque nunca lo recibieron. Ese amor materno y paterno es el único capaz de hacer que nosotros a nuestra vez, seamos capaces de dar y recibir amor. Y he constatado que ese amor parental que la gente debería recibir es, en general, más escaso de lo que se piensa.

Las consecuencias de éste desamor de padres a hijos en pareja son devastadoras: Por ejemplo, se confunde amor con necesidad del otro y servicio al otro.

Uno cuida del otro, se entrega al otro, se da al otro… y en realidad todo eso lo hace para ser amado, para ser querido, no por amor al otro.

Eso no es Amor, es dar para que nos den, es entregarse para que nos amen.

Pepe le Pew

Los Adictos al amor

Hay personas adictas al enamoramiento, como las hay adictas al sexo, a la bebida, a las drogas o al trabajo (los célebres trabajólicos, de los que hablaremos en un próximo artículo).

Los adictos a las relaciones salen de su naufragio vital enamorándose de otro, proyectando sobre él todas sus carencias y necesidades vitales, la solución a sus problemas de dinero, autoestima, vivienda, asuntos profesionales y de todo tipo.

Los adictos, que suelen ir de una relación a otra como abejas libando aquí y allá, enloquecen (a veces no tanto) por ese nuevo amor transitorio, se mudan de casa, se marchan a otro lugar, escapan, pierden los papeles, su identidad (si es que alguna vez la tuvieron), la perspectiva y los calzoncillos y/o las bragas.

La inyección de endorfinas y sustancias euforizantes que se liberan en estado de enamoramiento, hacen que éstas personas usen las relaciones como un antidepresivo natural para salir del estado de tristeza, amargura, resignación o melancolía en el que viven habitualmente cuando no tienen pareja.

Ciertos eneatipos del eneagrama, los del subtipo sexual, se relacionan así con el mundo… sin pareja no se saben sostener.

Solo pueden funcionar en la vida por principio de adherencia con otra persona.

Además de todo ésto, los seres humanos tenemos la tendencia a proyectar sobre los otros.

No tienes dinero y buscas a alguien económicamente solvente para que te salve de tu incapacidad de ganarlo.

Te sientes feo y buscas a alguien a quien consideras atractivo para que sobrecompense esa fealdad o ausencia de atractivo que crees tener.

Te sientes tonto y buscas a un sabio para que te haga sentir más listo de lo que crees que eres.

Una chica que se siente inútil, elegirá a alguien a quien considera muy mañoso, para sobrecompensar su sensación de inutilidad. Si siente que no tiene capacidad o poder, buscará a alguien a quien considere poderoso según su propio criterio e ideas respecto a lo que es poder.

Que luego el “mañoso” o “poderoso” sea una pareja remotamente adecuada para ella o para él, está por ver… cuando nos enamoramos sufrimos un estado de enajenación mental y emocional transitoria que puede durar años, o incluso décadas, dependiendo de lo que tarde la venda en caérsenos de los ojos.

Y solo cuando la venda se caiga vendrá el Amor… o la ruptura.

La desgracia es que a veces, para cuando despertamos del sueño de las endorfinas, ya hemos tenido unos cuantos hijos con esa persona, hijos que acabarán pagando nuestros errores de entonces.

La vida es así de dura, de sabia, de cruel y de certera.

Venimos a aprender viviendo, aunque sea a ladrillazos.

enganchada al amor

Idealizar

Hace poco hablé con una amiga que se estaba enamorando de un chico.

Hablaba de él con tal arrobo y admiración, lo describía de tal manera, que tuve la sensación de que no estaba hablando de alguien real, sino de una especie de semidios olímpico inalcanzable, infalible, perfecto, poco menos que un arcángel. De hecho, ella lo definía así, como un ángel en su vida.

Al escucharla, por dentro me dió la risa.

Hice un esfuerzo porque no me lo notara. No hay cosa que le duela más a una persona ciegamente enamorada, que pincharle el globo de la fantasía al que se está agarrando.

La persona de la que ella me estaba hablando, sencillamente no existe.

Aquellas palabras eran pura idealización.

Somos así en el amor.

La sensatez tarda tiempo, a veces décadas en imponerse. He hablado con personas que reconocen haberse equivocado del todo en sus relaciones. Haber tenido hijos y familia con la persona inadecuada y haber tardado una vida entera, muchas décadas, en darse cuenta, en crecer lo suficiente para constatar de que estaban con alguien a quien no han amado y por quien no se sentían amadas o bien tratadas.

Dependencia, necesidad, idealización… todas éstas cuestiones se interponen ante nuestros ojos.

En las relaciones de pareja, la realidad no tardará en aparecer.

Lo que pasa es que a veces tarda demasiado tiempo en hacerlo, años, décadas, una vida entera.

Solo el amor es real, lo demás son fuegos artificiales, puede que tengamos intensidad, puede que emoción desatada, corporalidad, deseo, sueños, fantasías… pero nada cierto ni verdadero más allá de las tracas iniciales del principio de una relación, que pueden prolongarse unos añitos hasta que descubramos la verdad sobre el otro y el globo se nos pinche.

corazón enjaulado

Desesperación… el peor aliado

Nuestro nivel de desesperación, de tolerancia a la soledad, a la frustración, a la propia vida, la insatisfacción que sentimos, influye mucho también en la compulsión a emparejarse o enamorarse.

Si nuestra vida está atascada o bloqueada, la necesidad de salir del agujero nos impelirá con más fuerza a buscar fuera de nosotros, en una pareja, la solución a todos nuestros males.

Muchas veces usamos el amor para huir de casa, de nosotros mismos, para no crecer, para escapar de lo que llevamos dentro y no somos capaces de afrontar.

Y lo peor (no lo mejor) es que el amor inicial, el enamoramiento, es algo que sucede de repente, que estalla en nuestra vida.

Y que cuando lo hace no podemos elegirlo. Como tampoco podemos elegir a esa persona bajo cuyo influjo estamos.

Los anglosajones hablan muy certeramente del término to fall in love, caer en el amor… en realidad no se refieren al Amor con mayúsculas, se refieren al proceso de enamorarse previo, ese estado de enajenación mental y desbordamiento hormonal del que he hablado.

El Amor, con mayúsculas, el de verdad, se elige, es voluntario y sucede tiempo después de que el enamoramiento, eso que no elegimos, ya haya pasado.

Tres añitos de nada dura aproximadamente (como máximo) la etapa de enamoramiento, según los estudios; esa etapa en la que estamos bajo el influjo de sustancias químicas que se nos disparan en el organismo y nos hacen sentir tan bien.

Si no ves a tu pareja porque vive lejos, este periodo de tres años puede prolongarse un poco más porque no es contínua la exposición a su cercanía personal… y las sustancias que se liberan en tu organismo lo hacen con intermitencia. Entonces la cosa pudiera alargarse unos años más.

Pero no mucho más.

Esta caída en el amor, este enamoramiento, es inopinado, repentino, teatral, engañoso, no elegido… y a menudo termina en un costalazo.

El hombre o la mujer de quien nos enamoramos no es necesariamente el mejor, el más guapo, sabio, inteligente, brillante, empático o inspirado de cuant@s hemos conocido. De hecho a veces es justo al contrario… se trata de alguien tóxico, inadecuado, incapaz de amar, un cínico, una interesada, un maltratador… o de uno que sustituye al papá que no tuvimos o a la mamá que hubiéramos necesitado tener.

No es el más adecuado ni la más adecuada, el mejor o la mejor, se trata tan solo del que reúne las condiciones precisas para tapar nuestros agujeros y vacíos en éste momento concreto de nuestra vida.

A veces es pura lotería, pura energía, pura causalidad.

Y a veces, muchas veces, termina de pena.

Porque todo lo que no se elige (y el enamoramiento no se elige, insisto), pertenece al reino de lo inconsciente, y el inconsciente es rico en patrones de conducta repetitivos y automáticos, en compulsiones, en conductas tóxicas.

¿Cómo escapar de los patrones tóxicos y las relaciones penosas?

Conforme creces, tu capacidad de proyectar sobre el otro tus carencias, se reduce. Sobre todo si sigues un sendero de crecimiento espiritual y de autoconocimiento serio.

Son pocas personas las que lo hacen, pero si eres de esas, deja de preocuparte, estás en el camino y tus atascos en pareja se irán resolviendo solos.

Porque con los años y el crecimiento personal, vas dejando de necesitar que otro te salve, te complete, llene tu vacío o te resuelva la vida.

Vas tranquilizándote, tolerando mejor la incertidumbre, la frustración, la soledad o el vacío.

Entonces los enamoramientos se vuelven menos intensos y el Amor que viene después se convierte en más cercano y plausible, más fácil de elegir y yo diría que hasta más profundo y pleno.

La feliz noticia es que cuando llegas a ese estado de no necesitar enamorarte, de elegirlo cuando se den las circunstancias y la persona adecuada, has madurado.

La mala noticia es que en occidente, la edad de maduración de las personas se ha retrasado algunas décadas… y a veces los hay que no llegan a madurar en toda su vida.

Enamorarse es no elegir (aunque creamos que lo estamos haciendo)… con todas las consecuencias aparejadas a ello.

Amar es voluntario… es decirle al otro, yo no te necesito, pero elijo estar contigo porque quiero hacerlo.

Necesidad

Y aquí la frase clásica que se dice sobre el amor se impone.

¿Le quieres porque le necesitas o le necesitas porque le quieres?

Si necesitas a alguien más de lo que le quieres, estás perdid@. Tarde o temprano dejará de funcionar. Y reconocer que estás con alguien porque tu vida sin él no funcionaría en éste presente que estás viviendo, puede ser terrible y te dará muchas claves sobre el modo en que sueles emparejarte con el otro.

La desesperación muchas veces es inconsciente, pero otras veces es la peor consejera para elegir una pareja. La necesidad nunca es buena.

Porque nadie puede salvarte de tí mism@.

Nadie puede completarte ni llenarte, allá donde tu no te llenas ni completas a tí mism@.

Insisto, no somos medias naranjas buscando su otra mitad por el mundo… somos naranjas completas que eligen a otra naranja (tambíen completa) para compartir la vida desde la completud, no desde la carencia.

Si nos supiéramos relacionar desde la completud y no desde la carencia, todo nos iría mucho mejor.

Desde VerDeVerdad deseo que Ames más de lo que te enamoras, que te ames más de lo que sueles hacerlo, que quieras más de lo que te quisieron y que recuerdes que solo alguien que se quiere lo suficiente puede querer a otro de verdad y recibir el amor de otros con gran plenitud y total apertura…

No lo olvides: Solo el Amor es real.

Espero que el artículo te sirva y mejore tus relaciones.

Juntos, Vamos a Cambiar el Mundo.

Eugenio Sánchez Arrate

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Vamos a Cambiar el Mundo

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Se denomina Lealtad Invisible a aquella lealtad consciente o inconsciente hacia un ancestro o familiar que nos impulsa a repetir una conducta de un modo ciego, sobre el que no tenemos el menor control.

Da lo mismo si esa persona ha muerto hace mucho o poco tiempo, si sigue viva, si nos caía bien o mal, si tuvimos mucho o poco contacto con ella, si sabemos algo de su vida… la lealtad a esa persona nos impulsa a repetir conductas que esa persona llevaba a cabo, o lleva aún a cabo en su vida si sigue con vida… e incluso muy habitualmente nos hace repetir literalmente, su vida entera como si fuera una gran historia que se perpetúa.

Por ejemplo, una mujer fué infeliz en el amor y sus hijas repiten esa infelicidad con recurrentes fracasos en su vida de pareja. El mensaje de la lealtad es el siguiente: si mi madre no fué feliz, nosotras no tenemos derecho a serlo.

Un hombre muere prematuramente de manera brusca y alguien, quizá nosotros, sufrimos un acciente o fallecemos en el aniversario de su muerte décadas despues (Síndrome de Aniversario).

 

El inconsciente lo sabe todo

Importa realmente poco lo que tu consciente piense al respecto… es tu inconsciente el que tiene el control de la situación. Todo el control, incluso aunque tu pienses y opines todo lo contrario.

Según los últimos estudios científicos, nuestro inconsciente recuerda TODO, absolutamente TODO sobre el árbol familiar hasta la séptima generación, conoce toda la historia de la familia, los secretos, las verdades, las mentiras, lo que ha sido ocultado por uno o varios miembros, lo que todos o casi todos ignoran, lo que se ha escondido u olvidado, lo que es evidente y lo que no lo es. Si hubo crímenes, abandonos, infidelidades, traiciones o graves atentados a la dignidad de las personas, tu inconsciente lo SABE TODO.

Por eso, de nada sirve mentir ni ocultar… la verdad termina reapareciendo.

Mediante hipnósis o kinesiología es posible acceder a ese inconsciente para que revele esos misterios del árbol que permanecen ocultos y conocer tus lealtades familiares, a quién eres fiel, de quién repites la vida.

Terapias como Resonnance Repatterning, Constelaciones Familiares o Biodescodificación permiten acceder a éstos secretos y misterios, así como disolver los nudos que atan y comprimen nuestra vida.

¿Pensáis, por ejemplo, que vuestra tristeza, vuestra rabia o vuestras adicciones son realmente vuestras?

A menudo son las emociones de otro familiar, abriéndose paso a través de vosotros y el campo mórfico (que une a todos los seres y que científicos de la Universidad Max Planck, en Alemania, ya han demostrado como vehículo transmisor de mucho de lo que sucede en un sistema familiar). Estas conductas y emociones se reproducirán en nosotros u otros miembros del clan hasta que el problema sea resuelto.

Muchas enfermedades son el resultado de un dolor familiar que hay que sanar y llevar a la luz.

Una adicción al sexo puede ser la sobrecompensación de la represión sexual de alguno de tus padres o abuelos; una enfermedad crónica es, a menudo, el síntoma de un dolor emocional no expresado ni resuelto en alguna parte del árbol. La falta de afecto nos anestesia para sentir, nos dificulta el acceso al amor… y también perpetúa una vida con poco amor, tanto expresado como recibido.

Cargar con éstos lastres y lealtades no son un castigo, sino un honor, un privilegio para nuestro crecimiento personal y aprendizaje, pues solo lleva una carga aquel que puede resolverla y sanarse y sanar a su árbol familiar mediante un proceso de indagación y catársis.

Al inconsciente hay que sacudirlo, convencerle de que ya no es necesario seguir con esa lealtad. Esa es la razón por la que a veces no basta con conocer un problema con la cabeza, hace falta interiorizarlo con el corazón y el cuerpo.

 

Lealtad ciega

Podemos ser inconscientemente leales a la infelicidad de alguno de nuestros padres y, de manera recurrente, repetimos conductas y patrones de vida que nos hacen infelices.

Repito, no necesitamos llevarnos necesariamente bien con ése familiar para serle leal.

A menudo, tu consciente cree estar buscando su felicidad, mientras tu inconsciente repite fracasadas historias de pareja o conductas que te conducen a una infelicidad constante y reiterada a corto o largo plazo en el trabajo y en la vida.

Y el problema es que la lealtad invisible es poderosa, incluso siendo lejanamente consciente de ella, se reproduce cada vez con mejores estrategias de ocultación, a fin de que no puedas librarte de ella.

Por ejemplo, si repites conductas de pareja fracasadas, cada vez te autoengañarás mejor, enamorándote de parejas con las que con el tiempo todo irá mal, para ser leal a la infelicidad de pareja que vivió una abuela o viven tu padre o tu madre…

En las primeras ocasiones verás con facilidad que esas parejas no eran adecuadas desde casi el principio, pero cada vez te autoengañarás mejor a la hora de elegir, convenciéndote de que ésta vez si que has encontrado al hombre o la mujer de tu vida.

Y dentro de unos años acabarás pagando semejante presunción con otra separación más o menos dolorosa.

De hecho, inconscientemente rechazarás a aquellas parejas con las que todo iría bien si estuvieras con ellas, personas que pueden amarte y respetarte de verdad, personas que se pueden vincular contigo sin problemas… pero, fiel a la lealtad familiar, a esas no las eliges… no son adecuadas para repetir el patrón de infelicidad recurrente al que estás anclad@.

Apartándolas de tu lado cuando llegan a tu vida, sencillamente sigues siendo leal a tu infeliz ancestro, que jamás logró una estabilidad de pareja.

Si él no consiguió ser feliz ¿qué derecho tienes tu a serlo? Eso opina tu inconsciente, con independencia de lo que tu quieras o creas desde tu consciente.

 

¿Cuál es la solución a éstos embrollos y nudos familiares que padecemos?

El camino de la luz pasa por investigar en tu árbol familiar, descubrir de quién eres el Doble, detectar las Lealtades Invisibles que te atan y a quién o quienes lo hacen y de qué modo lo hacen, cómo se manifiestan en tu vida.

Hemos venido a aprender, a entender, a conocer y a investigar, a resolver los misterios del árbol.

Porque todo aquello que tu no resuelvas pasará a tus descendientes directos o indirectos, tengas hijos o no los tengas, eso no es relevante.

Todo lo que tu dejes sin resolver o pendiente, de lo que no te hagas responsable, caerá sobre las espaldas de otros y tendrá consecuencias para ti y para otros.

Una vida de inconsciencia, como lleva la mayoría de la gente, no resolverá gran cosa los grandes atascos de tu árbol familiar, perpetuará los problemas.

Solo hay un camino y piensa en lo siguiente… A ESTA VIDA NO HAS VENIDO A SEGUIR DORMIDO, HAS VENIDO A TRAER LA LUZ… y eso incluye buscar la luz y la verdad de tu árbol. Resolver los dolores y misterios que se ocultan en él.

Hacer como si éstos no existieran. Apartar la vista, no mirar a donde duele, no sirve de nada.

Pagaremos muy cara ésta actitud a corto o a largo plazo… y nuestros descendientes también lo harán.

Despertar es necesario… no solo eso: es Obligatorio.

 

En éste sentido hay dos formas de saber de quién repetimos patrones familiares y somos dobles.

 

1.- Si nos llamamos igual o muy parecido a un ancestro… somos sus dobles y repetiremos muchas de sus pautas de comportamiento. Repito, da igual que le conozcamos, que le apreciemos o que nos llevemos bien con él. Da igual también si está muerto. Somos calcos en muchos sentidos de su vida y deberíamos saber en qué le somos leales.

 

2.-Cuando nuestra fecha de nacimiento y la de un familiar están unidas en una hoquilla de +-7 días hacia delante y hacia detrás. Siguiendo la siguiente regla.

 

Primera horquilla

Enero, abril, julio, octubre

 

Segunda horquilla

Febrero, mayo, agosto, noviembre

 

Tercera horquilla

Marzo, junio, septiembre, diciembre

 

 

Por ejemplo: si hemos nacido en abril, pongamos que un día 17, estamos unidos a todos los ancestros que hayan nacido 7 días antes y 7 después del día 17 de los meses de nuestra horquilla: enero, abril, julio y octubre. Del 10 al 24 de abril de esos cuatro meses.

 

Si has nacido al final o principio de un mes, fija la horquilla en más/menos siete días y ves contando de cuatro en cuatro meses ese mismo intervalo de quince días para ver con qué parientes estás ligado. Define tu horquilla.

Si alguien no encaja en esa horquilla por uno o dos días, no importa, según la teoría, también es tu doble si está en un intervalo de +- 10 días.

 

Y recuerda, tener un doble es repetir su vida en muchos aspectos.

Ahora tienes trabajo que hacer.

Que el creador y la luz te asistan en éste camino de crecimiento e indagación.

Gracias por tu apoyo desde VerDeVerdad y adelante con la búsqueda.

Vamos a Cambiar el Mundo.

 

Eugenio Sánchez Arrate

 

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Tras unos días tontos, tirando a tristones en los que la vida se me había convertido en algo así como una acelga chuchurría mordisqueada por un abisinio con eccemas, tardé algo de tiempo en resolver el enigma del desamor, pero al final creo que lo he conseguido.

Y gracias a ello, Eugenio, el Eugenio de siempre, el que hace años se reía hasta de los semáforos, ha resucitado.

Uno tiene tantas cicatrices, que las tarascadas de la vida se están volviendo -y eso me asusta- como caramelos de menta que mascas y trituras entre tus dientes.

¿Me estará saliendo costra? Temo volverme insensible a mi entorno cuando mi capacidad de recuperación emocional me restaura tan rápido que parezco el Lobezno de las emociones. Abrir herida, cerrarse herida.

Hace unos días escribía sobre la sensación de soledad que a veces me aqueja, no soledad física, sino interna, muy profunda y casi transpersonal, cuando observo la falta de amor de la gente a mi alrededor y constato que, en líneas generales, la gente, en su vida, está más perdida que el Barco del Arroz. Algo que antes ya sabía, pero que cada vez me resulta más doloroso constatar.

Cuando observo falta de amor por ellos mismos, por los demás, por los animales, por las circunstancias, por el mundo en que viven, me pongo muy triste. Soy así, estoy hecho de materiales raros y volátiles, muy sensibles al entorno.

Y los corazones cerrados, incapaces de amar realmente, esos son los peores, los que más daño me hacen.

Porque no se si os habéis dado cuenta de que mucha gente se cree que ama, pero ni ama ni le han amado en su vida… o cuando le han amado no ha sido capaz de sostenerse ahí.

Hay gente tan maleada por la vida, que ha dejado de sentir hace ya mucho y no lo sabe.

Gente poco abrazada y querida en casa, poco amada por sus padres (sin saberlo, pues afrontar ésto sería terrible para ellos), que perpetúa esa gelidez emocional en su vida, estableciendo relaciones sin amor con hombres y mujeres que tampoco sienten gran cosa, para igualar así las tornas.

Gente que confunde sexo con amor y que navega entre un roce físico constante, para sentir algo dentro de si… y un querer difuso tipo ong, de afecto global y hippie a todo el mundo, pero luego de Amor, amor profundo y verdadero, ese que aparece tras la extinción del enamoramiento inicial, muy poco.

Observo a gente que vive disociada de su cuerpo, de su corazón, de su alma, como tantas veces me pasó a mi en el pasado… viviendo en una constante dinámica de dolor y anestesia perpetua.

Esa gente.

Esa bendita y maldita gente.

Duele de cojones, señores.

Duele como su puta madre, como si te atravesaran con agujas y luego te dieran martillazos en los Kinder sorpresa y luego te los regaran con zotal y viniera un pitbull y te los mordiera.

Así me duele… solo que en el pecho, y de modo menos físico y mucho más hondo.

Durante días, sumido y abismado en mi propio tormento emocional por éstos temas y por el contacto con ésta gente, gente incluso a la que aprecias y amas, gente a la que podrías amar todavía más, le pregunté a Dios qué sentido tenía todo, a ratos me cabreé con él, a ratos incluso le insulté… pero como El/Ella es Dios, no me lo tomó en cuenta. Nunca lo hace.

¿Porqué eres tan injusto? Le dije ¿Porqué permites que suceda ésto? Insistí. Luego me cagué en su puta madre, directamente.

Cualquiera que me estuviera escuchando, yo a voz en grito (literal) en mi habitación, tumbado en la cama a las dos de la madrugada y gritándole al techo con furia, pensaría que me había vuelto loco.

Joder, lo pienso hasta yo…

Durante días he buscado el secreto a éste enigma del desamor, al secreto de la falta de amor en el mundo y anoche, volviendo a casa de una reunión de formadores de una asociación que estamos montando, tuve la respuesta.

Mi amiga Esperanza Marco (http://www.mividamenecesita.es/) y yo volvíamos en metro a casa conversando de nuestras últimas tormentas emocionales.

Al llegar a los torniquetes del metro vimos a un muchacho sordomudo al que acababan de hacer un tatuaje en el brazo: sangraba.

No le habían puesto el preceptivo rollo de film de plástico, no le habían vendado, sencillamente le habían dejado la herida al aire… y tenía mala pinta, la verdad.

El taquillero del metro no podía dejarle pasar con esa herida, la ley dicta que no se puede entrar en la red de metro sangrando o herido, por salubridad de los pasajeros, incluido por salubridad del que sangra.

El muchacho y su chica, también sordomuda, discutían con el empleado de metro, se desesperaban porque no le iban a dejar pasar. En ésto, Esperanza, que tiene un corazón inmenso, que se desvive por los demás, que es una salvadora de primera, decidió ayudar al chico y con unos kleenex y cinta americana vendó el brazo del chaval para que le pudieran dejar pasar.

Al hacerlo, sin querer, se le golpeó la bolsa que traía contra la chapa de uno de los torniquetes y se le rompió una botella de agua de rosas, algo que para ella es muy muy preciado y querido.

Vi como los ojos se le llenaba de lágrimas. Ella ya no está en ese punto en que uno se dedica a salvar a los demás para que lo quieran, lo hace siempre por pura entrega, por pura solidaridad y amor por los otros.

Y por ayudar al muchacho, a un muchacho a quien le daba lo mismo sangrar, un muchacho que acabó pasando de todo y marchándose sin más, ella había perdido algo muy precioso y de gran significado emocional.

corazón parcheado

Nos miramos.

Habíamos vuelto charlando del desamor, de la gente que no siente, de las relaciones amorosas tormentosas… ¿qué teníamos que aprender de todo ésto?

Ella lo enunció de la siguiente manera: Por ayudar a otro, yo he perdido mi Esencia.

Y esa era la lección que teníamos que aprender. La respuesta al enigma de la falta de amor en el mundo que he estado buscando estos días.

También venimos a aprender esa lección, la de no dejar de amar, pero reservar el amor para aquellos que lo merecen. Amar, pero sin dejar de amarnos, de protegernos.

Por eso: no pierdas tu esencia por ayudar o salvar a otro. No cierres tu corazón cada vez que te lo rompen o lo ignoran, cada vez que el otro está cerrado, tiene el pecho de piedra, no te ve, no le importas, no es capaz de apreciar lo que eres o quien eres ni lo que le das ni lo que podrías darle….

No dejes de ser tu mismo por nada ni por nadie.

No permitas que pisoteen tu dignidad ni tu corazón. No ayudes a quien no lo merece o no lo puede apreciar. Solo presta tu apoyo a quien te lo pide, sin perderte tu en esa ayuda.

Y sobre todo, por encima de todo. No dejes de amar.

Porque tu eres amor y amor es lo único real, lo único que existe.

Por si no te habías dado cuenta -y muchos aún tardarán muchas vidas en averiguarlo- Amor eres Tu, Amor es tu Esencia.

Y me acabo de dar cuenta de que éste artículo es válido para dos de mis blogs. El Guasinton Post y VerDeVerdad.

Así que lo colgaré en ambas publicaciones.

Gracias, Universo. Mil Gracias por la respuesta.

claudio 4

Fuente: http://www.fundacionclaudionaranjo.com/articulo_completo.php?id=66

Tengo 71 años. Nací en Valparaíso (Chile) y vivo en Berkeley (California).Tengo la nacionalidad estadounidense. Estoy divorciado y tuve un único hijo que perdí con 11 años. Soy psiquiatra, tengo estudios de música y filosofía. Soy el creador del instituto Seekers After Truth (SAT). Creo que la paz individual es la paz del mundo. Creo en Dios

 

-¿Qué dice usted? 

–Yo digo que somos seres “tricerebrados”.

–¿No está siendo demasiado optimista? 

–Verá, dentro de nosotros hay una parte padre: jerárquica, impositiva. Otra parte hijo: instintiva. Y una parte madre, que es la tribal y amorosa, pero que castra la individualidad.

–¿La parte intelectual, la emocional y la instintiva? 

–Exacto. Lo complicado es armonizar los tres cerebros, que no se produzca tiranía por ninguna de las partes.

–¿Cómo armonizarlas?

–Haciendo nada.

–No me fastidie.

–Debe haber un abrazo entre esas tres partes interiores, y una de las posibilidades para conseguirlo es a través del factor espiritual, de la entrega del yo pequeño, de la renuncia a esa necesidad de ser alguien…¿Entiende?

–Más o menos. 

–Hay que hacerse a un lado, abrir espacio en uno mismo.

–Está pidiendo demasiado. 

–Lo sé, no es nada fácil. Debería crearse un nuevo modelo educativo. La educación no educa. La educación es un malentendido. Cuando se dice que educar es enseñar a leer y a escribir se están confundiendo los medios con el fin. El fin debería ser el desarrollo de las personas y de su mente.

–Cualquier pedagogo diría eso.

–La familia humana es una estructura autoritaria. El principio de la autoridad del padre es incuestionable porque vivimos dentro de ese sistema patriarcal que no tiene en cuenta la voz del niño, cuyo potencial es castrado desde la infancia. No es una familia democrática, ni se contempla la felicidad como un fin de la cultura y del aprendizaje.

–¿Cómo hacerlo? 

–Hay que cultivar la sed que aparece en todos los adolescentes. Es una sed de trascendencia, de entender el universo y la propia vida, ¿no la ha sentido?

–Sí. 

–En nuestra cultura no hay verdaderas respuestas, están todas acartonadas. Como dice un amigo mío, ya no llueve gracia en las iglesias. La cultura no apoya esa inquietud. La insatisfacción es leída como una desventaja en lugar de honrarse como esa búsqueda de la verdad que es parte del ser humano.

–¿Propone alimentar las dudas?

–Propongo no dar respuestas hechas. No hay que vender certezas, ni dogmas. Hay que despertar al buscador interior. Lo importante es el camino, el proceso.

–¿Qué tal el suyo? 

–Yo estudié la carrera de Medicina por idolatría a la ciencia. Buscaba conocimiento, pero perdí el entusiasmo cuando descubrí que en ese camino no había respuesta a los misterios, que eran directamente negados.

–Insistió bastante, estudió tres carreras. 

–Acabé Psiquiatría, continué con mi carrera de Música, pero sabiendo que la esclavitud del virtuoso era para mí un exceso. La carrera de Filosofía no la terminé. Comprendí que lo buscado es lo mismo que el buscador, que existe una conciencia del yo profundo y que ahí está la armonía.

–¿La vida es una búsqueda o un encuentro? 

–Para mí fue una búsqueda sedienta en demasía. No me satisfizo el conocimiento, ni la vida familiar, ni tampoco el amor. Me topé con una persona que me influyó muchísimo, un escultor,Tótila Albert, al que le debo la idea inspiradora de mi trabajo sobre la trinidad interior.

–¿Qué le dio?

–Era un maestro de amor. Pero no en el sentido convencional. Ese amor estaba, por ejemplo, en la forma en que limpiaba los discos antes de ponerlos, la forma cuidadosa con que hacía las cosas en cada momento. Tenía calidad de ser y aprendí a reconocerla. Más que un aprendizaje, lo que le debo es una bendición. Es a través de comprensiones muy sutiles como nos construimos.

–¿Ha dejado de buscar?

–Sí, me dejo fluir. He tenido maestros de todas las tradiciones orientales fundamentales, y lo que me han transmitido es el sabor de una verdad que no tiene que ver con el intelecto ni con la emoción. Si le tuviera que poner un nombre, sería el sabor de la nada. Cuando uno se vacía, le llegan todas las riquezas. En realidad, si tengo algún secreto, es simplemente el de confiar más en la vida.

–¿Y qué le abrió el corazón?

–La muerte de mi único hijo a los 11 años. Lloré sin parar durante dos meses. Era una experiencia de intenso amor un poco retardado: la tragedia de no haber estado por él mientras lo tuve.

–Somos muy torpes.

–Ese llanto paró súbitamente un día en que hice una clara reflexión: “¿Estoy llorando por él?”. Tenía claro que no, porque sentía que él estaba mejor que yo. “¿Estoy llorando por mí, por haberme quedado solo?”… Si era sincero sabía que no, porque había pasado largas temporadas sin verle.

–Entonces, ¿por qué lloraba?

–Me di cuenta de que no había razón para llorar y empecé a sentir una presencia suya mayor que cuando estaba vivo. La felicidad sólo depende de un estado interior.

–¿Cómo se cultiva?

–No identificándose ni con los pensamientos ni con las emociones. Idealizamos las pasiones: el orgullo, el amor. Queremos ser héroes, victoriosos o vencidos, somos muy vanidosos. Las pasiones son intrínsecamente egoístas y productoras de infelicidad. Hay que poner en paz a los animales que nos habitan. Hay que dejarse en paz.

 

 

Alejandra Casado

Alejandra Casado

A petición de los lectores de VerDeVerdad, he decidido exponer un resumen de la Metodología de Alejandra Casado sobre el Desdoblamiento de los tiempos

Al comienzo de nuestro Viaje como Almas, una parte de nosotros se desdobló de nuestro Yo Superior, que estaba cohesionado con la Unidad (Dios, la Fuente… como cada cual prefiera llamarle) para experimentar el universo manifestado en éste plano. Al hacerlo se produjo una distorsión, la primera.

Desde entonces, cada vez que reencarnamos, se añaden más distorsiones a la distorsión original del primer desdoblamiento y eso ha producido sensación de confusión, olvido y alejamiento de la luz. La causa de muchos de nuestros problemas en el ahora.

Para reconectar con nuestro Yo Superior y enderezar nuestra vida hay una técnica y unas pautas que pueden seguirse de una forma clara. Alejandra Casado resume en unos cuantos puntos algunos de los términos e indicaciones imprescindibles para empezar.

Con esta metodología se corrigen las distorsiones en la percepción de nuestras experiencias:

– Los tiempos son simultáneos. Todo sucede a la vez.
– El inconsciente biológico  que hay dentro de nosotros son nuestros observadores del pasado.
– El Universo es una construcción de frecuencias de luz.
– El Propósito es anterior a la Experiencia. Esto quiere decir que por encima de nuestra vida, nuestra voluntad, nuestro ego y  nuestros deseos, está la Misión para la cual decidimos bajar… el Propósito.
– La Creación es Energía más Propósito (información).
– Si nuestra referencia es el pasado, nuestro paradigma va a ser de supervivencia, un paradigma de distorsión.
– Estando en el presente tengo que dejar de referenciarme en el error del pasado, para referenciarme en el futuro.
– Nuestro mejor futuro ya existe.
– El futuro tiene la dirección correcta, el pasado tiene la fuerza.
– Si YO me referencio en un futuro absolutamente brillante y lleno de propósito, mi pasado se va a transformar permanentemente, porque va a estar cambiando la lógica que me mantiene unido a el. Voy a estar liberando las distorsiones de los observadores de las líneas del pasado. El pasado va a dejar de existir para mi de la forma que era.

– No podemos mutar una realidad si llevamos una carga de sufrimiento encima (distorsión).

– Las creencias son elecciones hechas en un tiempo pasado y pertenecen a los observadores del pasado.
– La referencia principal es la Esencia Original (7º plano).-MUY IMPORTANTE-
– El campo cuántico (6º plano) le permite a la Esencia la Experimentación.
– El pasado representa la experiencia.
– El futuro represente el propósito.
– Tenemos un observador del máximo pasado y otro observador del máximo futuro en los planos de la experiencia que disponen de pasado y/o futuro. Del 1 al 5. 

 

Aquí os adjunto ésta interesante conferencia sobre planos de conciencia, canalización y contacto con otros seres de distintos planos. Interesante, certera, todo está muy clarito.

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