Archive for noviembre, 2017


Un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

Este post va de especialismo, o de cómo utilizamos cualquier cosa que tengamos a mano para sentirnos más o mejor que los demás, especiales.

O también peor que los otros (y luego explicaré porqué).

Leonardo Di Caprio alza la copa

soy lo más

Todo vino a raíz de que mi amigo escritor, José Antonio Del Valle, publicó, entre sorprendido y perplejo, en su muro de facebook un lamentable post de un crítico literario, Zakarías Zafra, aparecido en el portal Letras Libres cuyo enlace os dejo aquí abajo.

http://www.letraslibres.com/espana-mexico/literatura/la-verguenza-del-lector-stephen-king#.Wdgpu9-3NKc.twitter?platform=hootsuite

Digo lamentable porque Zafra el autor, se retrata él solo, poco menos que sugiriendo que leer a Stephen King, un escritor narrativamente (no literariamente) muy superior a la mayoría, puede ser una vergüenza porque King no es un literato (según él).

En ese post, el autor utiliza lo que sabe o cree saber sobre literatura, sobre el paradigma literario imperante (muy discutible, por cierto, pues prepondera lo literario sobre lo narrativo, como si una cosa fuera mucho mejor que la otra, que eso está por ver) para tratar de sentirse superior a otros lectores, según él peor formados y que deberían avergonzarse de leer a gente como Stephen King y, supongo, por extensión a otros autores populares que venden muchos más libros que los aburridos escritores de Alta Literatura.

Stephen King

Stephen King

Con ésta actitud perdonavidas el autor se despacha contra King y sus lectores, acabando el artículo.

Años de terapeuta gestalt me han demostrado que éste tipo de actitudes pedantes (calidad de los libros aparte) rayan el ombliguismo y delatan una personalidad que trata de creerse especial y mejor que los demás (sin tener porqué).

Resulta que yo en esos días, hará ya un par de semanas, estaba leyendo un libro muy entretenido sobre gustos musicales titulado Música de Mierda, de Carl Wilson, publicado por la editorial Blackie Books. Os resumo de que va, pegando aquí abajo el texto de contraportada porque tiene mucho que ver con el tema que expongo.

Tarareamos canciones que decimos detestar.

Solo nos emocionamos cantando cuando nadie nos ve.

Lloramos con baladas de las que nos hemos burlado antes.

Mentimos sobre lo que nos gusta para que nos acepten.

Y decimos que los demás tienen muy mal gusto.

Considerado uno de los mejores ensayos estéticos sobre el gusto musical de la década, Música de mierda investiga el mal gusto y la sensiblería musical a partir de una contradicción: ¿por qué la persona que más discos vende es de la que más gente se ríe? Carl Wilson quiso hacer una investigación sobre el éxito de Céline Dion pero se descubrió escribiendo un ensayo maravilloso sobre el amor (a la música), el esnobismo como coraza y la capacidad de emoción en tiempos de cinismo.

Portada de Blackie Books

Uno de los grandes libros del crítico Carl Wilson

Y aquí debajo pego dos citas del libro que me han parecido extaordinarias.

Cita 1:

-La interpretación de Bourdieu fue que los gustos eran herramientas estratégicas. Si bien los gustos de la clase trabajadora parecían poco menos que una opción por defecto (que servía como mucho para expresar pertenencia de grupo y solidaridad), para los demás el gusto no era solo un producto del propio trasfondo económico y educativo, sino que, en la medida en que se desarrollaba a lo largo de la vida, representaba también una fuerza que se movilizaba como parte del deseo de mejorar el estatus social (o, para usar el término de Bourdieu, poder simbólico).

-Cita 2:

Lo que hemos acordado llamar gustos, decía, son en realidad una serie de asociaciones simbólicas que usamos tanto para distinguirnos de quienes ostentan un estatus social inferior al nuestro, como para aspirar al estatus que creemos merecer. El gusto es una forma de diferenciarnos de los demás, de perseguir la distinción. Y su producto final es la perpetuación y la reproducción de la estructura de clases.

foto del crítico Carl Wilson

Carl Wilson

Es decir, utilizamos nuestra cultura, nuestros gustos en ropa, música, libros, comida, costumbres, para distinguirnos de los demás, para sentirnos mejores que ellos, más profundos, más inteligentes, mejor formados, más exquisitos, sofisticados, especiales.

Somos veganos y nos sentimos mejores, más elevados que los vulgares y zafios comedores de carne.

Hacemos yoga, o meditación, psicología, o terapia del tipo que sea, o practicamos alguna disciplina espiritual  o deporte y lo usamos para sentirnos más que los demás.

Vivimos en tal ciudad o barrio y nos sentimos más que los de otros.

Somos gestaltistas y nos creemos más elevados y trabajados por dentro que los demás.

Leemos muchos libros, sabemos de cine, lo conocemos todo sobre los entresijos de la economía, la ciencia, la informática, la historia, la política, la cultura, o la medicina natural o el chamanismo… y nos sentimos diferentes y más que los demás por ello.

Cultivamos eso que los budistas llaman el Especialismo.

Usamos todas esas cosas para tratar de creernos mejores que los otros y obtener señas de identidad o ponernos por encima de las otras personas.

A menudo también usamos nuestra raza, estatura, color de ojos, perspipacia, inteligencia, poder adquisitivo, belleza, sensibilidad, títulos académicos, buen humor, conocimientos científicos, buena forma física, o cualquier otra cosa para creernos más y más que los otros.

Es una trampa más del ego, de las muchas que éste nos tiende a cada momento.

El ego presume de lo que cree que tiene y lo usa a su favor y en contra de los demás, presume de ser más guapo, más espiritual, más lúcido y con conciencia, mejor formado, más rico, más alto o poderoso, más inteligente, más cultivado, más delgado o más apuesto, más noble y altruista que los otros, más abnegado y sacrificado, más sufrido, mejor padre o madre, mejor amigo que los demás, mejor ciudadano, más solidario, más importante, más laureado y reconocido… así es el ego.

También presume de ser más desgraciado. ¿En serio? ¿Desgraciado? ¿Se puede presumir de eso? Pues si, señores, algunas personas viven enrocadas en la desgracia y poseen lo que se denomina un ego víctima… y a ellas, a sufrir y a ser unas pobrecitas de la vida, unas sufridoras que se esfuerzan y se matan a padecer, a eso no las gana nadie.

llorica

Qué desgraciado soy

También hay mucho poder en las víctimas, señalando culpables en su vida o maldiciendo al destino por la cruel existencia que les ha tocado vivir.

Y también hay mucho ego por no hacerse responsables de si mismos y del daño que se hacen y se dejan hacer.

El ego víctima es una de las muchas formas de ego que existen, tan buena o mala como cualquier otra.

Hay egos miedosos, egos vanidosos, egos orgullosos, egos iracundos, perezosos, lujuriosos, avariciosos… egos de bastantes tipos.

El mío es bastante orgulloso, a veces me siento más lúcido, sensible y profundo que los demás, otras veces más culto, inteligente, más divertido, más guay o mejor persona… y para muestra, un botón ridículo; me he pasado el verano tarareando la canción Despacito al afeitarme y luego burlándome del pegadizo tema de Luis Fonsi y Daddy Yankee, colgando post y memes en mi facebook. Pero lo cierto es que no he parado de cantarla.

Creerse mejor que otros o creerse una basura podrida solo es ego

Todos merecemos amor, todos somos dignos, suficientes, insustituibles.

Pero la verdad, también, es que todos respiramos el mismo aire y, en el fondo, muy en el fondo, somos muy parecidos, pese a nuestra individualidad que nos distingue y hace únicos, pero no mejores ni peores que los demás.

Así que… ¿De qué modo usas tu lo que haces, eres o sabes para sentirte especial y mejor que los otros?

Es sobre eso, por encima de cualquier otra cosa, sobre lo que has venido a trabajar en ésta vida.

Y déjate de especialismos que esos nunca le hicieron bien a nadie.

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ganar un premio

¡Victoria!

Me presenté hace poco a una oposición y en el test de personalidad saqué muy buenas puntuaciones en casi todos los marcadores, pero un cero en orientación al logro.

Eso me hizo pensar.

También saqué un 6 sobre 10 en sinceridad. Teniendo en cuenta que fuí bastante sincero al contestar, por no decir sincero por completo, no se muy bien cómo me puntuaron, la verdad. Algo falló y se que no fuí yo diciendo lo que sentía con mis respuestas, porque dije lo que sentía con la mano en el corazón, se lo creyera el test o no.

Una amiga mía que también se presentó al examen está convencida de que si llega a mentir a saco y a ser coherente con sus mentiras (algo que se puede entrenar bastante bien, por desgracia), la aprueban.

Pero lo del logro me dejó preocupado.

Porque puede que sea cierto que no estoy orientado al logro tal y como se definía en el test, que era de un modo bastante superficial y patatero, es decir, reducido a la autopromoción, el ascenso, el éxito social y ganar más dinero o promocionarse dentro del escalafón.

Aquí tengo algunas cosas que decir al respecto.

yo y solo yo

Lo conseguí

El logro tal y como lo consideramos en la sociedad occidental es una maldición y lo es por las siguientes razones:

1.-Un desmedido afán de éxito y logro proviene siempre de una tremenda carencia y necesidad de demostrarse a uno mismo y a los demás cosas. Es una forma de llamar la atención.

2.-Muchas de esa personas a las que admiramos por su éxito (del tipo que sea) no son otra cosa que sujetos carenciados tratando de impresionar a otros, vendiéndonos una falsa imagen de si mismos o tratando de que confundamos lo que logran con lo que son.

3.-Y no, señores, lograr y ser no son la misma cosa.

Si eres de los que piensa que te defines por lo que consigues éstas muy equivocad@. Lo que consigues es ajeno a ti, no eres tu. Ni siquiera tus capacidades te dan o te restan valor.

Son buenas para tu desempeño en la vida, pero tu vales y eres digno de amor por lo que eres, con independencia de tu capacidad para lograr ésto o aquello.

Me pregunto porqué en el test se incidía en ese tipo concreto de orientación al logro y autoestima socialmente aceptada y no en una verdadera autoestima del individuo tal y como se define en los nuevos paradigmas psicológicos.

Porque la autoestima conceptualizada como una autoevaluación en términos de logro, conlleva a una profunda inseguridad.

Aquí abajo un enlace a la página Psyciencia , en la que se nos previene contra el dañino y falso concepto de autoestima que hasta hoy hemos estado imponiendo al mundo y que ha quedado obsoleto y relegado en los nuevos paradigmas de la terapia y la psicología.

https://www.psyciencia.com/la-autoestima-concepto-danino/

En éste sentido, lo reconozco, no tengo orientación a ese logro antes citado, definido como perder el culo por hacerme más rico, ganar más, lograr más, conseguir más, apropiarme de más o que me anden poniendo medallas y galones de ninguna clase.

Yo ya Soy y solo por eso merezco todo el amor del mundo y toda mi consideración como persona.

Mi vida no es una meritocracia en la que obtengo el valor por lo que logro o dejo de lograr… y los meritócratas no me causan -ya desde niño- la menor admiración.

Yo admiro a la gente feliz, venga de donde venga, la gente auténtica, la gente que ya es y que no necesita ser, tener nada ni lograr nada más que lo que ya son para ser completa y merecer todo el amor del mundo.

autoestima real

autoamor

Gente que pierde el culo por ascender, trepar, ganar más dinero, lograr más premios o reconocimiento me traen al fresco.

Porque por debajo siempre veo la tremenda necesidad de eficacia y resultadismo en sus vidas, la necesidad de lograr cosas ajenas a ellos mismos, porque no sienten que ya son, porque no fueron vistos de niños ni valorados por lo que eran, sino por lo que conseguían. Esa falta de amor tremenda recibida entonces se la llevan dentro y para siempre, para el resto de sus vidas. Ya nunca serán capaces de amarse ni de amar a nadie por lo que son, sino solo por lo que logran y consiguen, en el ámbito que sea.

Lo he visto en coaches, jefes de empresa, líderes de opinión, deportistas, actores, escritores, médicos, abogados, amigos … en fin… es un mal muy extendido.

lider alzando brazos

El líder suele ser el que más necesita ser visto, admirado y considerado por otros

A veces éstas personas se resquebrajan y empiezan a conectar con las verdades que llevan dentro. Unos beben, otros tienen trastornos alimentarios, otros duermen mal, otros deberían haberse separado de sus parejas hacía años, otros han vivido una vida que no querían vivir… en fin, los casos son múltiples y están a la orden del día.

No os creáis las maravillosas vidas de todos esos y esas a los que admiráis, son básicamente mentira.

Esta mentalidad meritocrática idiota, impuesta desde la empresa moderna, las escuelas de negocios y la sociedad industrial, de conseguir más, vender más, lograr más, acumular más, es la causante de que estemos comiéndonos los recursos del planeta y de que consumamos en ocho meses lo que el planeta tarda doce en producir.

planeta devorado

nos comemos el planeta

También consigue hacer de las personas carcasas vacías de insatisfacción o afán constante, esforzándose por lograr objetos y objetivos ajenos a ellas mismas que nunca los colman ni llenan el tremendo vacío interior que sienten, pero que no se atreven a reconocer o ni siquiera consiguen llevar al consciente para poder resolver el problema.

Porque dentro de un exitópata, en esa lógica del resultadismo, a un logro debe seguirle otro logro y a ese otro. Nunca es suficiente, nunca sabemos parar.

Los logristas se han convertido en una plaga en el mundo.

Dirigen países, partidos políticos, departamentos comerciales, lideran organizaciones y contagian y contaminan al resto con sus perniciosos y lamentables agujeros personales que les impulsan a más, más y más.

En resumen, a ese logro que nos quieren vender como verdadero, efectivamente, yo como individuo no estoy orientado.

Y gracias a Dios que no lo estoy.

Si todos lo estuviéramos nos hubiéramos comido los recursos del planeta hace ya varios siglos y seríamos máquinas de lograr y acumular, máquinas biológicas sin alma, como lo son tantas personas.

Pero no, por suerte aún quedamos unos cuantos, los suficientes, y aún queda esperanza.

Deja de intentar y prueba a quererte tal como eres.

Ya eres suficiente, con tus defectos, con tus virtudes.

Ya mereces la pena seas quien tu seas.

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