Realidad Virtual

 

un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

Imaginad un mundo maravilloso en el que un grupo de seres decide jugar a un juego. Se trata de experimentar, de aprender, de ganar sabiduría a través de la experiencia.

Entonces entran en el Juego, que es como una copia, un sucedáneo de la realidad y allí tienen un personaje, que han elegido para aprender algo o por experimentar algo concreto y representar un papel.

Para lograr que el jugador se meta bien en la obra, la ilusión de realidad tiene que ser perfecta o casi perfecta. Uno debe creerse que realmente es el personaje que interpreta, de otro modo la experiencia inmersiva no funcionaría bien.

Entonces el jugador, una vez dentro del juego, olvida quien es.

Y empieza a disfrutar de la experiencia, pero también a padecer las consecuencias lógicas de no estar en su medio natural, en la realidad auténtica. Y entonces, desde ese olvido de si, no sabe que puede resolver problemas, no sabe que está completo, no sabe que puede ser tan feliz como desee, no sabe quien es, a qué a venido, porqué le pasa lo que le pasa… Y tampoco sabe que no es ese personaje que interpreta, sino que es otra cosa… y entonces comienza a sufrir.

person holding terrestrial globe scale model taken

Mundos dentro de mundos

Comienza a experimentar la falta de amor universal e incondicional que existe en la simulación, comienza a colisionar con otros jugadores confusos, enfadados, tristes, iracundos, tan perdidos como él en el juego, tan extraviados y atrapados por la carencia y la ilusión de no saber quienes son, preocupados por cosas sin sentido, esforzándose por metas absurdas, atrapados en la vida falsa del personaje con el que se identifican.

Este jugador rodeado de amenazas o cosas que no entiende y de gente que ignora quien es y donde está, comienza a sufrir, a construir corazas y defensas para que el mundo y los demás no le duelan. Comienza a ser otro y comienza a perderse más y más en las veleidades de la materia y de la simulación.

La simulación es atractiva, tiene mucho para explorar, mucho en lo que distraerse. Incluso hay cebos para que los jugadores piquen y queden aún más atrapados, cebos relacionados con el éxito, el dinero, la fama, el poder… y muchos otros que apartan a los jugadores del sentido original del juego, de la verdadera meta.

Imaginad que dentro de esa realidad simulada hay otro juego, otra realidad simulada que puede jugarse y experimentarse y que el jugador decide meterse en ella para jugar y experimentar a su vez un juego dentro de otro juego.

E imaginad que las realidades pudieran ser un conjunto de cajas chinas o muñecas rusas, unas dentro de otras, juegos dentro de otro juegos, en el que los jugadores se van alejando de la Realidad Base, de la Fuente y de lo que es verdad.

Matryoshka

Muñecas rusas dentro de muñecas, dentro de muñecas, dentro de muñecas

Lo que parece cierto, queridos lectores, es que ésta que experimentamos no es la Realidad Base de la que todo emana, pero también parece cierto que, como hemos aceptado ciertas reglas del juego, estamos obligados a experimentarla y a vivirla, nos guste o no.

DA LO MISMO SI LA VIDA ES REAL O NO, HAY QUE VIVIRLA CON TODO EL SER Y TODO LO QUE SOMOS, COMO SI LO FUERA

 

Dejando aparte conspiranoias y teorías locas, parece cada vez más aceptado el hecho de que vivimos en una simulación virtual de algún tipo y que nuestra conciencia ni siquiera está en el cuerpo, sino en otra parte.

Tal y como asegura el magnate Elon Musk, propietario de la empresa Spacex, todo es virtual, dentro de pocos años conseguiremos crear universos virtuales muy realistas, y es muy probable que ésto que vivimos lo sea ya.

De hecho, posiblemente ésta es una simulación virtual dentro de otra simulación virtual dentro de otra simulación virtual y así, hasta llegar a la Realidad Base, Realidad Superior o Fuente de la que procedemos.

Se han creado muchas teorías y mitos sobre el origen de todo éste juego, sobre el sentido de la vida, la causa primera de todas las cosas y porqué estamos aquí, con respuestas como La Caída, la Separación, el Exilio de las Almas… todas pudieran ser en parte o en todo verdad.

Y además éstas explicaciones y muchas otras son perfectamente compatibles con la idea de un Dios o Entidad Superior de la que todo emana.

Pero ésto que experimentamos, donde estamos y donde vivimos es lo que en la tradición espiritual y las escuelas de misterios se denomina, la Maya o Gran Ilusión, solo que yo lo he explicado con terminología actual, propia del mundo de los videojuegos. Ultimamente se denomina la Matrix, son distintas formas de hablar de una misma cosa.

El Yo Superior es el jugador original, que comenzó a descender en distintos planos de la realidad o universos virtuales para jugar/experimentar solo o en compañía de otros jugadores con los que unas veces repite partida y otras veces no.

Y es a él, a ese Orígen al que tenemos que regresar si queremos volver a la Fuente, nuestro lugar de procedencia. Eso que unos llaman la Luz y otros el Cielo, pero que consiste en regresar a casa.

Al camino de regreso lo llamamos Ascensión.

Y se puede tardar muchas vidas / partidas en conseguir volver.

En ello estamos.

Por eso, no os creáis demasiado vuestra vida y vuestro personaje, pero vividlo de corazón para que el aprendizaje y la experiencia merezcan la pena.

 

 

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