corriendo como un loco

corriendo a todas partes

un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

Vivimos en una sociedad bastante enferma, acelerada, atribulada de horarios y de prisas, en la que los individuos no disponen de gran parte de su tiempo y se lo tienen que ceder a otras actividades como el trabajo (generalmente a cambio de un dinero insuficiente), u obligaciones de todo tipo.

Es una de las maneras que tiene el sistema para evitar hacernos tomar conciencia de nosotros mismos.

Los individuos, si están alienados, son mucho más fáciles de manipular.

charles chaplin en tiempos modernos

Devorado por los engranajes del sistema

El tiempo de una persona es muy valioso porque es tiempo de su vida, tiempo para dedicar a la familia, al ocio, a los demás, al amor, a hacer algo bello con lo que somos y con nuestros talentos, a cumplir nuestra misión, a vivir la vida que deseamos… y curiosamente, ese tiempo se lo regalamos a otros con cierta facilidad, a menudo a cambio de poco o mucho dinero.

Es más, hay tiempo de nuestra vida que por mucho que nos lo paguen no deberíamos cederlo nunca.

Pero hay otra causa para que entreguemos con tanta facilidad nuestro valioso tiempo de vida a cambio de migagas, la causa es el Ocupadismo, una de las enfermedades de las últimas cinco o seis décadas.

Pensamos que vivir es estar liado todo el día o haciendo cosas sin parar

Para empezar eso no es vivir, eso es estar agitado u ocupado, pero eso no significa necesariamente estar vivo.

Muchas personas llegan a la tercera edad y descubren que estuvieron toda la vida liados para nada, deslomándose, sobreviviendo para pagar la hipoteca y las facturas o para enriquecerse, y se dan cuenta de que no han hecho nada significativo ni auténtico, nada realmente valioso o suyo propio en toda su vida.

jubilado triste

haber malgastado la vida

Pocas veces nos preguntamos a qué obedece esa necesidad de hacer, hacer y hacer y de correr y correr a todas partes como pollos sin cabeza, de actividad en actividad, tratando de llenar nuestros días con responsabilidades, hijos, amigos, compromisos y demás.

¿Que estás evitando?

Estar liado todo el día, por las razones que sean (unas más justificadas que otras) es una de las mejores maneras para vivir desconectado de uno mismo y de lo que realmente nos pasa por dentro.

Estar liado todo el día, por ejemplo, es una de las mejores formas para no contactar con emociones como la pena, la tristeza, la rabia, la frustración, o con realidades de nuestro presente como el aburrimiento, el hastío, la soledad, el vacío o la falta de sentido de nuestra vida.

Por eso, si eres de los que están todo el día llenando su vacío con actividades, si eres de los que tienen la agenda tan apretada que ya no cabe nada más dentro, ten el valor de detenerte el tiempo suficiente para averiguar qué es lo que te pasa, para que te sobrecargas o permites que te sobrecarguen de tanta actividad, de qué estás huyendo.

Baja los brazos, quédate quieto, escucha.

Porque en el silencio está la verdad y con la verdad llegan las respuestas

Y otro consejo: tu tiempo vale mucho, mucho dinero, mas del que se empeñan en hacerte creer, no se lo regales a nadie a cambio de migajas.

Si todos tomáramos conciencia de ésto y obráramos en consecuencia, el mundo cambiaría en muy poco tiempo.

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