Category: Religiones


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Todo depende de nuestros sistemas de creencias. Si creemos que es posible, lo es, si creemos que no es posible, no lo es.

En un artículo futuro hablaremos de los Sistemas de Creencias personales y cómo son éstos los que determinan el rumbo de nuestra vida.

Como introducción, éste sencillo ejercicio para manifestar abundancia diseñado por el investigador, periodista, ocultista y escritor Robert Anton Wilson. Un hombre polémico y divergente con una visión de la realidad de lo más particular.

Por cierto, comprobado, el ejercicio funciona.

Procedente de la web PijamaSurf hoy os ofrecemos ésta entrada de Javier Barros y el experimento para manifestar abundancia.

SI PUEDES MANIPULAR TU REALIDAD ENTONCES ESO INCLUYE LAS FINANZAS PERSONALES Y TU RELACIÓN CON ESA DECISIVA ABSTRACCIÓN QUE LLAMAMOS DINERO

No está del todo claro cómo nuestra sociedad llegó a un punto en que el eje de la cultura terminó siendo el dinero. Obviamente hay agendas que ven en el dinero un flujo de energía, de control y poder, y que impulsados por una compleja estrategia o por circunstancial voracidad, han promovido desde hace siglos un modelo político, social y cultural que privilegia el dinero por sobre cualquier otra cosa. Pero aun tomando esto en cuenta, la respuesta parece aún vaga.

Por fortuna, con la llegada de la nueva brisa de conciencia –ese cúmulo de nociones y preceptos que evidencian las pésimas elecciones que como sociedad hemos tomado desde hace ya un buen rato, cada vez más personas cuestionamos la naturaleza del dinero y su valor real en nuestras vidas. Sin embargo, y a diferencia de premisas contraculturales que condenanper se al dinero, al parecer no se trata de reñir con él o de negar su función, sino de reprogramar nuestra relación y entenderlo de forma distinta dentro de la realidad cultural. A fin de cuentas el dinero no es bueno o malo por definición, originalmente es una herramienta neutral sobre la cual nosotros hemos ido depositando cierta información.

 

Jugando a hacer magia con el dinero (y viceversa)

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Una de las mentes más inquietas y divertidas que ha dado la altercultura en las últimas décadas, Robert Anton Wilson, conjugaba en los numerosos libros que publicó una mezcla de anécdotas personales, postulados científicos, premisas metafísicas, magia y un refinado humor. Autor de memorables obras, entre ellas The Illuminatus! Trilogy (1975), el que fuera también editor de Playboy en la era dorada de esta revista (allá cuando publicaba inolvidables entrevistas y ensayos) nos invitó siempre a dudar de lo establecido y a forjar, cada uno, nuestro propio “túnel de realidad”. ¿Cómo? Practicando conscientemente la materialización de una creencia, es decir, dándonos cuenta que la realidad es lo que nosotros creemos que es –y si esto lo aplico a voluntad entonces el escenario puede tornarse tan divertido como interesante.

Wilson fue un incesante promotor de experimentar con la realidad a partir de jugar con nuestras creencias. Su propuesta estuvo siempre aderezada con un toque de algo así como “humor cuántico” –rasgo que por suerte lo desmarca de la retórica tradicional del new age. Y en esta misma línea, propone en su libro Prometheus Rising (1999) un ejercicio de magia humorística, pero con potencial de ser bastante efectivo, para manifestar dinero en tu vida. Se trata de un juego que podría no sólo ayudar a tus finanzas personales sino también a probar que, como decía Wilson, “El mundo no está gobernado por hechos objetivos y lógica sino por sistemas de creencias”.

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Robert Anton Wilson

Aquí la traducción de las instrucciones de Robert Anton:

1. Visualiza vívidamente una moneda y luego imagina, también vívidamente, que vas a encontrar una en la calle. Luego, cada vez que salgas a caminar, busca esa moneda mientras continuas visualizándola. Registra cuánto tiempo te toma encontrarla.

2. Explícate el experimento anterior por medio de la hipótesis de la “atención selectiva” (asumiendo que hay muchas monedas en la calle y que tú encontraste una porque estabas continuamente buscándola). Luego busca una segunda moneda.

3. Ahora explícate el experimento por medio de la hipótesis alternativa, la mística, es decir que nuestra mente controla todo. Cree que tú hiciste que esa moneda se manifestase en el universo. Luego busca una segunda moneda.

4. Compara el tiempo que te toma encontrar la segunda moneda siguiendo la primera hipótesis (la atención) con el que te toma siguiendo la segunda hipótesis (mente sobre materia).

5. A partir de tu propia ingenuidad, inventa experimentos similares y siempre compara las dos teorías –’atención selectiva’ (coincidencia) vs ‘la mente lo controla todo’ (telequinesis).

6. Evita llegar a cualquier conclusión definitiva prematuramente. Tras 1 mes relee esto, piénsalo de nuevo y sigue posponiendo una conclusión dogmática. Recuérdate que es posible que aún no sepas nada y que quizá tengas algo por aprender.

Lo más probable es que tras este ejercicio termines concluyendo, creo, que la segunda hipótesis, la ‘mística’, es la correcta. Y es que si observamos de forma más sensible que dogmática, la realidad se acerca bastante a una danza de intenciones durante la cual, aquellas más claras, terminan modelando buena parte de la pista de baile. Pero lo genial de Wilson es que no se queda ahí, sino que contra toda expectativa misticoide al final nos recuerda que cualquiera de las dos hipótesis son potenciales dogmas y que lo más sano, y lo más ‘real’, sería sencillamente no casarnos con ninguna.

En lo que a manifestar dinero se refiere, tal vez este lúdico experimento te ayude a darte cuenta que una parte importante de lo que está en juego depende de ti mismo, de la forma en la que te programas para relacionarte con la realidad (y por lo tanto en la forma en la que terminas programándola). En verdad podrás  atraer dinero, aunque cabe resaltar que esta será una de las menores mieles que tendrás a tu disposición si comienzas a hacerte cargo de tu camino y lo que en él ocurre.

En todo caso te sugiero que no dejes hacerlo, seguramente vas a divertirte y hay buenas razones para creer que además de la moneda –y de todo lo que ésta representa– terminarás encontrando algunas otras sorpresas –pero esa es tu historia, y como tal depende únicamente de ti.

Para todos los lectores de VerDeVerdad, aquí traemos una nueva reflexión del siempre lúcido Jeff Foster.
Fuente: http://presenciaconsciente.tumblr.com/
Traducción Tarsila Murguia.

No trates de abrir tu corazón en este momento. Eso sería un sutil movimiento de agresión hacia tu experiencia encarnada inmediata.

Nunca le digas a un corazón cerrado que debería abrirse un poco más; se cerrará con más fuerza para protegerse, al sentir tu resistencia. Un corazón se despliega sólo cuando las condiciones son adecuadas; tu exigencia de abrirse invita a que se cierre aún más. Esta es la suprema inteligencia del corazón.

En su lugar, honra al corazón en su presente estado. Si está cerrado, deja que así sea; santifica que esté cerrado. Hazle sentir que está a salvo, a salvo incluso para sentirse en completo peligro. Confía en que, cuando el corazón esté listo, y ni un minuto antes, se abrirá como una flor ante la calidez del sol. No hay ninguna prisa para el corazón.

Confía en su apertura y en su cerrazón, también; en la expansión y en la contracción; esta es la forma en la que el corazón respira; en la seguridad, en la inseguridad, en la seguridad, en la inseguridad; en la preciosa fragilidad del ser humano; y todo es bienvenido en el amor más perfecto.

– Jeff Foster

 Procedente de la interesante Web Pijamasurf http://pijamasurf.com reproducimos éste artículo de Alejandro Martínez Gallardo.

Psiconáutica

Por: Alejandro Martinez Gallardo – 04/14/2016

Una guía para abrir las puertas de la percepción y experimentar estados de comunión mística sin la ayuda de drogas psicodélicas
 
 

Elefante psicodélico

Hace unos días lanzábamos algo entre una invitación y un reto a la exploración de la mente y el cuerpo sin sustancias psicodélicas, con fines de expandir la percepción y la conciencia. Esta exploración interna, creemos, está alineada con el principio que han enarbolado todos los sabios, santos y videntes de todas las eras y que fue inscrito indeleblemente en Delfos: “Conócete a ti mismo”. Mirar hacia adentro y descubrir un universo, infinitamente profundo, con toda su geografía fractal, con las mismas joyas resplandecientes y diáfanos manantiales que la imaginación religiosa sitúa en el cielo.

Ahora cumplimos con lo que prometimos y exponemos aquí una serie de técnicas y recursos para alcanzar los estados más altos y sutiles de la conciencia, que muchos sólo hemos acariciado con la ayuda de poderosas drogas psicodélicas. Tales vuelos asistidos difícilmente son sustentables y, sin embargo, el deseo e incluso la necesidad –una sed mística– perdura. Así que debemos mirar hacia otras sendas que podamos recorrer con seguridad aunque sean más largas y requieran que nos tomemos nuestro tiempo: festina lente. En esto podemos seguir los pasos de personajes como Richard Alpert, el colega de Tim Leary en Harvard, corresponsable de desatar la revolución psicodélica de los 60, promoviendo el LSD y otras sustancias psicodélicas como mecanismos de liberación de la mente, pero quien abandonó esta vía para convertirse en el piadoso Ram Dass y entregarse al yoga supliendo así su necesidad de experiencias de comunión. O seguir el consejo de Alan Watts, uno de los divulgadores del budismo zen en Estados Unidos, quien después de experimentar con psicodélicos señaló: “una vez que has escuchado el mensaje, cuelga”. No sólo colgar, sino después de escuchar la voz de la planta, la inteligencia planetaria crisálida en nuestra anatomía oculta, ponerse a trabajar, a sembrar y cosechar ese mismo jardín desde donde habla lo que Terence McKenna llamaba el Logos de Gaia.

Haciendo memoria noto que una de mis citas favoritas del infinitamente citable Terence McKenna, el gran gurú porrista de las drogas psicodélicas, es la sencilla “Pay attention and breath” (“Pon atención y respira”). McKenna probablememente está dando un tip para el psiconauta que toma una “dosis heroica” de hongos o DMT en la oscuridad, y navega a velocidad acelerada el hiperespacio de la mente –ese teatro que contiene todos los espacios posibles. La frase, sin embargo, encaja casi con cualquier técnica de meditación y mindfulness de cualquier tradición. Pienso que podemos aplicarla como la brújula de una nave que no cruza realidades alteradas sino la realidad misma, ese mar infinitamente rico en paisajes y en apariciones. La respiración es “la correa” de la mente, con la cual se doma al mono que cambia de rama, al toro de los viejos textos zen o al elefante salvaje que todo lo destruye (la mente sin control). Podemos acceder a un estado de conciencia más elevado del que teníamos y que sin embargo es ecuánime y navega sereno a la altura justa, con las olas y con el viento. Ir al ritmo de la naturaleza, una sincronización de nuestra mente con el tiempo del Sol y los planetas, una sensibilización a los elementos y sobre todo un estar atentos a la respiración y a lo que ocurre aquí y ahora.

Una buena bocanada de aire puede abrir un portal dimensional, puede enviarnos directamente al ojo de la galaxia, al lago de Mnemósine donde según Platón las almas reveían los arquetipos, la geometría divina, esas formas puras y brillantes de las cuales está tejida la piel del cosmos.

Mnemosyne

Mnemosyne , Diosa de la Memoria. Imagen del Tarot Symbolon

El aire es en todas las tradiciones el vehículo del espíritu (respiración y espíritu tienen la misma raíz). El aire, el prana, nos puede llenar de la energía vital necesaria para elevar la conciencia de la base de la columna hacia la cabeza, cascabeleando y removiendo impurezas con su vibración ascendente, hasta despertar con ese zumbido de cigarras eléctricas a la glándula pineal, ese ojo antiguo, que según Madame Blavatsky al activarse permite que veamos el universo entero en un instante. El término chino qi, o chi, expresa perfectamente esta noción: significa tanto energía como aire e incluso algunos maestros de qi gong le atribuyen también la cualidad de ser información. Energía-información-aliento, una tríada para elevar la conciencia al firmamento. El qi se transforma en la alquimia interna china (neidan) a través de una serie de técnicas de respiración y visualización en espíritu (shen), el shen es el vínculo con el cielo, con la inmortalidad. O en sánscrito “akasha“, término que significa espacio o éter pero que también está asociado con la memoria y la conciencia. En uno de los Upanishad se dice que brahman (Dios, la conciencia suprema) es lo mismo que akasha, el espacio en su inmaterialidad es la mansión divina, la totalidad de las formas y manifestaciones en estado puro y latente, una energía inconmensurable disponible para quien aprenda a alimentarse del vacío, a beber de esa fuente informe e inagotable.

Sin más preámbulo, enlistamos y comentamos algunas de estas técnicas, sin querer hacer una lista exhaustiva, al contrario, como un primer acercamiento, un esbozo de un plan de trabajo, el cual sería estupendamente complementado por las técnicas y experiencias que los usuarios agreguen en los comentarios.

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Qi gong y neidan

En la década de los 80 se produjo en China una “fiebre del qi gong“, con millones de personas practicando diariamente este “entrenamiento de la respiración” o “trabajo de la energía” (alternativamente traducciones de qi gong) en los parques de este inmenso país, con el auspicio de las altas jerarquías del Partido Comunista. Desde que a finales de los 40 militares chinos se encontraran con viejas técnicas de respiración y gimnasia meditativa, y algunos altos mandos aparentemente lograran curarse de serias enfermedades utilizando estas prácticas, el qi gong se fue popularizando hasta llegar a un nivel de histeria masiva. Esto se detuvo luego de que con el desdoblamiento de diversos qi gongs, como el falum gong, que sostuvieran conducir a poderes supernaturales, y con el incremento exponencial de la charlatanería, se revirtiera la política e incluso se lanzara una persecución estatal a diversos maestros, y en general se viera con malos ojos a todos los practicantes, incluyendo a aquellos alejados de la usura, depositarios de una preciosa tradición.

David Palmer, en su libro Qigong Fever, describe al qi gong como una “tecnología del cuerpo” y podemos considerar que es una actualización o modernización de técnicas taoístas de alquimia interna (neidan), las cuales han sido combinadas con conocimientos de medicina moderna y medicina tradicional china, al igual que con aspectos de otras tradiciones como el budismo y las artes marciales. La función principal del qi gong es el mantenimiento de la salud a través del equilibrio y la circulación de la sangre y la energía en el cuerpo. Algunos hospitales (no sólo en China) han admitido el qi gong como un método de tratamiento para ciertos padecimientos. El qi gong, sin embargo, puede utilizarse también para aumentar el desempeño cognitivo, como es el caso del Zhineng Qigong del médico Pang Ming, y en niveles más altos puede utilizarse como una práctica espiritual justamente para percibir la energía del cuerpo y del cosmos y purificar el cuerpo a través de la circulación dirigida del qi. Son famosas las “bolas de energía” que fabrican los maestros de qi gong y tai-chi, pero más allá de esta curiosidad, el qi gong es todo un sistema para sensibilizarse a los movimientos energéticos y a los efectos y bondades que tiene la energía. En el qi gong, como en los ejercicios taoístas, el hombre se concibe como el eje que conecta al cielo con la tierra (un microcosomos) y el trabajo se orienta a hacerse como el cielo (transformar el yin en yang puro) y recibir los dones celestiales.

El neidan o alquimia interna es una disciplina más esotérica, con principios similares, pero cuyo foco es esencialmente la fabricación y purificación de sustancias o elixires dentro del cuerpo para elevar la conciencia y alcanzar la inmortalidad. Lo que en la alquimia occidental se realiza en un laboratorio, separando y purificando metales, en el neidan se realiza dentro del cuerpo humano. Según el gran maestro Zhang Boduan la práctica de la alquimia interna consiste primero en el cultivo del xing (naturaleza) y el ming (vida). La segunda etapa es “refinar la esencia para transmutarla en aliento”. La tercera es “refinar el aliento para transmutarlo en espíritu” (según el erudito Fabrizio Pregadio, el trabajo del xing tiene prioridad al del ming). Y en la cuarta etapa se trata de “refinar el espíritu para transmutarlo en vacío” y sólo se trabaja en el xing.

El neidan y el qi gong son excelentes simientes que pueden combinarse con otras técnicas, ya que vienen de una tradición vitalista que se dedica fundamentalmente a cultivar la energía y alcanzar el equilibrio con la naturaleza, esto permite tener sólidos fundamentos, salud y fuerza para una labor larga. Quizás la hierofanía o el estado de fusión divina con el universo esté a décadas (o incluso vidas) de distancia, y por ello también hay que cultivar los aspectos que permiten sostener este esfuerzo.

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La Alquimia y el Hermetismo permiten traspasar las fronteras de la realidad y expandir la conciencia

Alquimia (artes herméticas)

La versión occidental de la alquimia como la conocemos actualmente también provee una base para la expansión de la conciencia  y de hecho requiere que el practicante en su paso hacia convertirse en un adepto refine, a la par que trabaja en el laboratorio de manera externa, su propia percepción (como es adentro es afuera, y viceversa). El momento triunfal de la transformación de la materia es en esta poética tradición descrito como la aparición del cauda pavonis, la cola del pavo real: el practicante experimenta la visión de una luz iridiscente en el crisol o en el espacio de su laboratorio. En un artículo anterior tracé las similitudes entre este hito de la percepción en el trabajo alquímico y algunas famosas experiencias psicodélicas, incluyendo el temprano descubrimiento de Terence McKenna de que los psiconautas en realidad viven persiguiendo “una cierta iridiscencia”, la cual es como las alas de una mariposa en la luz del Sol.

Adam McLean, el erudito de la alquimia, nos dice que la etapa de la cola del pavo real es “la experiencia consciente del cuerpo astral”, una prueba más en la evolución espiritual del adepto: inicialmente “los aspectos negativos distorsionados del propio ser pueden predominar y aparecer como un dragón alado, pero a través de la purificación, la belleza completa y el esplendor del cuerpo astral se revelan en la cola del pavo real”.

La irradiación del ángel pavo real dentro de la cocina alquímica es sólo una manifestación, más o menos metafórica, de la visión depurada que es capaz de percibir los siete poderes creativos, un abanico de la totalidad, la luz misma aprisionada en la materia. Pero la alquimia en sí misma es una plantilla para experimentar los grandes procesos cósmicos en operación y obtener un insight de participación en los mismos. Es decir, el alquimista al estudiar la relación entre los diferentes metales y sus correspondencias y al poner en práctica los principios de su filosofía, experimenta las leyes cósmicas que lo mismo aplican en el horno de su laboratorio que en el horno de las estrellas donde se fabrican el oro y la plata o en su propio horno interno donde los alimentos son descompuestos para que el cuerpo pueda aprovechar sus “espíritus”. Es por ello que la alquimia se basa en la correcta comprensión de la ley de la analogía expresada en el adagio hermético como es arriba, es abajo; como es abajo es arriba.

Otro aspecto que no se debe en ninguna medida desestimar es el acto concreto de la fabricación de elixires y sustancias alquímicas y espagíricas, las cuales pueden elevar o alterar el estado de la conciencia (una práctica que sigue viva). Es difícil decir si esto califica como una “droga psicodélica” –por ejemplo fabricar un poco de oro líquido o un extracto de Venus bajo principios de magia astrológica– pero en todo caso la labor contiene la sublime enseñanza de un conocimiento práctico y de una experiencia de transformación no sólo en la ingesta de la sustancia sino en todo el proceso, lo cual, en su afinidad con la alquimia, acerca al experimentador a la gnosis vivencial. Asimismo, algunos reportan estados de gran agudeza en la conciencia al participar en la práctica de recoger el rocío de primavera, el precioso líquido perlado con el cual se preparan ciertas medicinas, bajo la creencia de que esta delicada sustancia atrapa el espíritu universal, un fuego celeste que en contacto con la tierra se fija en una sal.

Carl Jung ha sido muy criticado por alquimistas practicantes al intentar reducir todo el trabajo alquímico a aspectos psicológicos (donde la piedra filosofal es la individuación de la psique). Si bien ciertamente Jung ha hecho algo de daño a la vieja tradición en su aspecto metalúrgico y desviado la atención de ciertos aspectos prácticos que no pueden obviarse, también es cierto que la alquimia, como una ciencia de transmutación de lo impuro en lo puro, de lo burdo en lo sutil, tiene una analogía con todo tipo de labor psicológica de purificación y transformación, la cual podemos aplicar a nuestra vida cotidiana, especialmente si no tomamos las cosas de manera literal y somos sensibles a la riqueza psicoactiva de los símbolos y las metáforas.

meditación art pop

Meditación Art Pop

Meditación (samadhi)

Existen innumerables técnicas de meditación y ciertamente la meditación tiene que ser, de manera general, la técnica por excelencia para acceder a un estado más alto de conciencia. Para acotar este inmenso páramo de posibilidades que tiene la meditación, cuya constante es la observación de los procesos de la mente y de la misma respiración, hacemos aquí hincapié en la meditación de la tradición budista ligada al segundo factor en el que el Buda divide su enseñanza del óctuple sendero para alcanzar la iluminación. Junto con shila (moral) y prajna (sabiduría), Gautama Buda incluye al samadhi (concentración o dominio de la mente) en las tres piedras angulares de su sistema de liberación. Una de las formas de meditación más difundidas en el budismo, el shamata, se identifica con el samadhi. Algunas interpretaciones han ligado, quizás un tanto apresuradamente, el samadhi con la iluminación, pero al menos es un proxy de la paz nirvánica y de algunos de los siddhis atribuidos a Buda, como es la omnisciencia. Cuando la mente se logra calmar es posible entrar en un estado de trance meditativo, el cual Patanjali en sus Yoga-sutra llama samadhi, el cual constituye el aspecto final del yoga, y restituye al practicante a un estado de dicha constante. Curiosamente el psiquiatra John Lilly, en sus experimentos con sustancias psicodélicas en tanques de privación sensorial, catalogó sus estados más elevados como diferentes números de samadhi.

Una forma de iniciarse en el samadhi es practicando meditación shamata y también anapana. Para el practicante que no se encuentra dentro de una tradición, puede consultar los libros del doctor Alan Wallace o buscar asistir a un curso de meditación vipassana.

* Debe mencionarse que todas las tradiciones religiosas y esotéricas practican una forma de meditación. Tenemos desde la meditación de la contricción del clero cristiano hasta la complejísima meditación del Golem de los cabalistas, con la cual se construye un doble u homúnculo para entrar en contacto con la divinidad.

Yoga Art

Yoga

Con yoga ciertamente no me refiero a la moderna práctica de esta disciplina ligada al fitness y la cual ha sido despojada de su verdadero significado, el cual tiene en las asanas y posturas, que constituyen el grueso de la práctica en Occidente, una mera actividad preliminar para encaminar al practicante a la unión con lo divino, que es lo que significaba para los antiguos el yoga, una disciplina que busca la comunión o el éxtasis divino. La modernidad, todo pasándolo por el filtro del capital, ha hecho del yoga una práctica secular, desdiosada y mayormente lite en la que cualquiera puede tener una experiencia de relajación o moldear su cuerpo para ajustarse a las presiones de la belleza paradigmática, pero difícilmente se encuentra el estado místico descrito por los antiguos textos con sólo aumentar nuestra flexibilidad. Yoga es en cierta forma toda actividad que nos acerca con lo divino, con el brahman, con la esencia espiritual de las cosas y, sin embargo, las tradiciones yógicas de la India tienen una serie de prácticas esotéricas bastante precisas y detalladas para producir efectos tangibles y operar sobre el cuerpo en su plano sutil. No es una espiritualidad difusa o sugestiva, sino que se trata de un sistema específico para conseguir activar ciertos centros energéticos e incluso conseguir la liberación del espíritu y alcanzar un estado de inmortalidad. En algunas tradiciones se dice que el cuerpo humano es el mudra de la divinidad, y bajo cierta correspondencia gestual con los principios arquetípicos del cosmos se convierte en un conductor de la energía divina.

Siguiendo el texto tántrico Sat Chakra Nirupana, Arthur Avalon en su libro The Serpent Power explica el proceso de despertar la energía kundalini de la base de la columna, el primer chakra en el que habita la diosa Shakti, consorte del dios Shiva, quien simboliza la conciencia y quien habita en el chakra de la corona de la cabeza, simbolizado por una flor de loto de mil pétalos. La unión que ocurre en la corona o fontanella es en el yoga tántrico la unión de atman con Brahman, del individuo con el Uno que es Todo. Arthur Avalon describe este proceso: Devi Kundalini, “cuando llega a los lotos”, por el canal [nadi] llamado nadi-Brahma, “brilla en todo su esplendor en los lotos” y “en su forma sutil, fina como la fibra de loto, se acerca a Shiva, quien es el Goce Supremo, y quien está en su forma de Bindu, en el pericarpio de Sahasrara“, esto llena al “sadhaka“, al practicante, del “goce de la suprema liberación”. Es decir, en nuestro cuerpo se unen los dos principios cósmicos esenciales, la pareja divina en su eterna ebriedad erótica, la energía y la conciencia. En el Sat Chakra Nirupana se habla de un punto (bindu) difícil de lograr, “el cual es la llave de la liberación” y donde también se dice que reside Parama-Shiva, “el Brahman y atman de todos los seres”. Este punto es descrito como “sunyata“, el gran vacío y, Avalon explica, “puede ser logrado sólo con gran esfuerzo e incesante desempeño practicando dhyana” (meditación). Se dice también que en este bindu chakra se produce el amrita, el néctar de la inmortalidad.

Como sabemos hoy el habitante de una ciudad en casi cualquier parte del mundo tiene una oferta amplia de diversas corrientes de yoga, algunas serán más atinadas que otras para sus expectativas, pero me parece que lo importante es que se profundice en las técnicas, que se instale el conocimiento dentro de una tradición y que se lleve toda práctica hacia su finalidad que es, reitero, la unión con un principio divino o con una esencia espiritual. Uno puede hacer todos los “perros bocabajo” o “cobras” que quiera pero hay que recordar que todo esto está supeditado a la unión con lo divino y a la experiencia de la verdad. De otra forma se pueden hacer estas posiciones, y no hay nada de malo en ello, pero no se estará haciendo yoga.

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Mantra

En la literatura védica se dice que los rsis, los videntes, en estado de comunión mística, vieron los himnos brillando en el cielo; es decir, los textos védicos son fórmulas reveladas que contienen no sólo un contenido litúrgico sagrado sino que son sonidos que formulan la esencia de la divinidad, vibraciones que conectan con las fuerzas cósmicas. Es por ello que deben recitarse en voz alta por horas y horas en los sacrificios, de esta forma llevando al sacrificante a un estado de conciencia que busca entablar una correspondencia con la divinidad. Se dice, por ejemplo, que el Om contiene en una sílaba el principio creativo del universo. Tal vez esto nos parezca como una magia muy alejada de nuestra vida moderna –especialmente cuando hablamos lenguas que no tienen gran conexión entre el sonido de las palabras y las cosas que describen y por lo cual no nos acercamos a la realidad desde una perspectiva de vibración y no concebimos que nombrar algo sea una forma de invocar e incluso de actuar físicamente sobre la naturaleza. Pero como siempre es necesario poner en práctica y probarlo por nuestra propia cuenta, abrirnos a la posibilidad de que si todas las cosas son esencialmente vibraciones en el espacio (algo que es cierto a nivel cuántico), y todos los cuerpos pueden reducirse a una ecuación matemática que a su vez se puede expresarse como sonido y como un patrón oscilatorio, entonces repetir ciertos sonidos puede tener efectos sobre nuestros cuerpos y alterar nuestra conciencia.

La palabra “mantra” proviene de “manas“, mente, así que podemos decir que son sílabas que transmiten una cierta energía psíquica. Los mantras, se dice en el hinduismo, son fórmulas que encierran la conciencia de las diversas divinidades. Según el erudito en el estudio del vedanta, Frits Staal, los mantras podrían ser más antiguos incluso que el lenguaje, y originalmente no tendrían un significado sino que serían solamente exclamaciones numinosas, quizás el primer balbuceo con el que hombre se acerca, a manera de resonancia, a los dioses. Recordemos que coinciden las más diversas historias de creación en que el universo fue creado con una palabra o un sonido. En ninguna tradición queda más patente esto que en el shivaísmo tántrico, donde el universo entero es concebido como sonido, frecuencia y vibración.

El uso de mantras y yantras, vocalización y visualización, puede englobarse dentro del tantra, un término que estrictamente refiere a una categoría de textos pero que tiene la acepción de la unión divina entre ciertos dioses y diosas y sus vehículos humanos. El tantra tiene también su contraparte en Occidente con la teúrgia, como la que practicaban filósofos neoplatónicos como Jámblico y la cual constituye un arte de elevarse hacia lo divino.

Mandala Pop

Mandala 

Los mandalas y los yantras en diversas tradiciones orientales, en un sentido menos esotérico, al igual que también con los mantras, son utilizados como herramientras para la meditación, para concentrar la mente o inspirar a los practicantes con una geometría sagrada y una serie de símbolos que transmiten los valores principales de una religión o filosofía. Sin embargo, estos objetos, que pueden ser físicos o mentales, constituyen en sí mismos todo un camino de desarrollo espiritual, particularmente dentro de ciertas escuelas del budismo tibetano.

Una rápida introducción al sistema de los mandalas puede entreverse en este fragmento tomado de un texto de Manly P. Hall sobre el paraíso del oeste de Amitabha:

En ciertas disciplinas meditativas shingon, el mandala o el diagrama psíquico compuesto, primero es considerado como una imagen dibujada en una superficie. La imagen que cuelga de una pared es una puerta cerrada. A través de la contemplación se logra abrir la puerta. En la secta zen, el discípulo debe visualizar esta puerta, provocar que se abra en la pared y finalmente si su fe y su valentía son perfectas, podrá atravesar la puerta hacia el Vacío…

El místico budista bien puede sostener que estos mandalas dejan de ser pinturas. La naturaleza búdica en nosotros empieza a irradiar, y los mandalas resplandecen, no con su propia luz, sino con la luz de nuestros corazones. Este cobrar vida de la Ley [Dharma] es parte de la experiencia de meditación. Simbólicamente al menos, descubrimos que la imagen de Amitabha es una proyección del poder de Amitabha en el núcleo de nuestro ser. Recordar a Buda en la imagen abre la puerta para recordar al Buda de nuestro ser. Este ser búdico se vuelve cada vez más significativo mientras contemplamos este misterio. El mandala parece desvanecerse, y con él todas las cosas externas. La semilla de Buda en nuestro ser empieza a estremecerse, y a su alrededor brilla luz de su inmortalidad. Es en este momento, según la doctrina de la Tierra Pura, que el ser psíquico se vuelve consciente del universo psíquico en el que vive realmente. Es en este momento, también, que la semilla de la eternidad cae en la alberca de Amitabha [en el Paraíso del Oeste] para convertirse en el loto de nuestra promesa de liberación. La semilla es la primera experiencia mística de un hombre, la primera conciencia de su propia existencia infinita.

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Oración Pop

Oración

La oración o la plegaria es el método predilecto de adoración y recogimiento místico de los tres grandes monoteísmos, y seguramente no es necesario introducir esta práctica. Pero quiero llamar la atención hacia una forma de oración en la que el componente místico queda mucho más claro. Esto es lo que Henry Corbin llama “oración creativa” a partir de la obra de Ibn Arabi, el gran místico sufí de Andalucía:

La oración no es una petición de algo: es la expresión de un modo de vida, un medio de existencia y de causar que algo exista, eso es, un medio de causar al Dios que se revela a sí mismo para aparecer, de “verlo”, no seguramente en su esencia, sino en la forma en la que Él se revela a Él mismo por esa forma. Esta perspectiva de la oración estremece el suelo que pisan aquellos que ignoran completamente la naturaleza de la imaginación teofánica como creación, y que argumentan que un Dios que es la “creación” de nuestra imaginación debe de ser completamente irreal y que no tiene sentido rezarle a un dios semejante. Pero es precisamente porque Él es una creación de la imaginación por lo que le oramos a él, y que Él exista. La oración es la forma más alta, el acto supremo de la Imaginación Creativa. Por virtud de compartir roles, la divina compasión, como teofanía y como existencia que manifiesta el universo de los seres, es la Oración de Dios aspirando emanar de su estado de desconocido y ser conocido, mientras que la Oración del hombre logra esta teofanía porque en ella y a través de ella la “forma de Dios” (surat al-Haqq) se hace visible al corazón, a la Imaginación Activa, que proyecta ante ella, en su Qibla, la imagen, cuyo receptáculo (forma epifánica, mazhar) es el ser del devoto en la medida de su capacidad. Dios ora por nosotros, lo que significa que se epifaniza él mismo, en tanto que Él es el Dios a quien y por quien oramos (eso es Dios, quien se epifaniza Él mismo ante nosotros y por nosotros)…

En otras palabras, simplificando esta compleja y hermosa argumentación de Corbin, según el misticismo sufí orar es una forma de crear a la divinidad que somos, de establecer una interfase con Dios en nuestro interior, lo cual sólo es posible (crear a Dios con nuestras palabras, fe e intención) puesto que nosotros somos esa divinidad que anhelamos. O como señala el crítico Harold Bloom: “la oración gnóstica es gnosis primordial: conoces al tiempo que eres conocido”, se diluyen las fronteras entre la persona individual y el objeto de su oración, nos convertimos en aquello que conocemos con el furor de nuestra mente.

Música

Música Art

Música 

Personajes como Marsilio Ficino y Pitágoras utilizaron la música como medicina, para a través del ritmo y la armonía conducir a la mente a un estado de tranquilidad, exaltación o reflexión. Pitágoras es famoso por supuestamente poder escuchar la música de las esferas, el sonido de la gran maquinaria cósmica, la naturaleza como una orquesta perfecta. Esto es seguramente una metáfora, pero de todas maneras nos revela un estado de conciencia agudo, el cual sintoniza la realidad en su aspecto más sutil. “La realidad es un sonido que debes sintonizar”, escribe Anne Carson. Así tenemos esta doble vertiente de la música, que nos lleva a un estado de conciencia más alto, pero que a su vez debemos aumentar nuestra sensibilidad para poder apreciarla en su invisible esplendor y acceder a sus beneficios espirituales.

En la mitología de la antigua Grecia tenemos el ejemplo de Orfeo, el gran músico que viajó al inframundo en búsqueda de su amada y cuya lira llevaba a la locura a ciertos seres de la naturaleza y a otros lograba hipnotizar. Se dice incluso que la música de Orfeo era capaz de hacer que las piedras y los árboles entraran en movimiento como si fuera una viento sobrenatural. Orfeo lo mismo encarna el principio de la música celeste que eleva como el de la música melancólica que entristece y que lleva a la nostalgia y al lamento. De cualquier forma, simbolizan el poder de la música, capaz como ningún otro arte de operar sobre las emociones. Después de ser despedazado por las ménades, se dice que su lira fue elevada al cielo como una constelación, para deleite de los Olímpicos.

Hoy en día sabemos que la música tiene importantes efectos cognitivos, y que puede utilizarse para mejorar la concentración e influir en el estado de ánimo. De manera masiva, la música es utilizada para formar identidad entre los jóvenes y proveer experiencias de trance colectivo, las cuales reemplazan los antiguos misterios y ritos de iniciación.

El éxtasis de la danza ha sido sin duda una de las primeras tecnologías extáticas que ha conocido el hombre y la cual podemos calificar de una meditación en movimiento en el que se establece un vínculo –una magia simpática– entre el sonido, el movimiento del cuerpo y la forma que toma, una especie de escultura dinámica que comunica imágenes externas e internas sirviéndose de la geometría y de impresiones sensoriales. De aquí por supuesto, la danza extática de las fiestas dionisíacas.

Sabemos que grandes filósofos como Sócrates o el mismo Nietzsche practicaron la danza, Sócrates con sus alumnos en la mañana y Nietzsche de manera solitaria. El filósofo alemán escribió en alguna ocasión que no podría creer en un dios que no baila.

Coleridge Nico Rosenfeld

Coleridge, excelente ilustración del artista argentino Nico Ronsenfeld

Literatura

Aquí quiero diferenciar entre la forma y el contenido, aunque esta división no pueda ser llevada a cabo del todo. Lo que leemos, por su contenido informativo, nos puede programar para entrar en estados de conciencia alterados, especialmente si damos el paso de llevar lo que leemos a la práctica (o simplemente somos muy influenciables). Pero no me refiero a esto, me refiero a obras que son capaces de alterar nuestra conciencia base por su estilo, por su lenguaje poético y por el talento mismo del escritor de grabar en la concatenación de las palabras y en la estructura del texto un cierto estado mental que puede ser transferido. El escritor Stephen King de manera acertada ha comparado la escritura con una transmisión telepática. Marshall McLuhan dijo alguna vez: “He empezado a creer que el LSD tal vez sólo sea el Finnegans Wake del hombre perezoso”. Creo que todos hemos experimentado textos que sin saber bien por qué –o simplemente anonadados por la fuerza torrencial de una nueva forma de procesar y concebir el lenguaje– nos colocan en un estado de conciencia exaltada, aguda, sensibles a ritmos, sonidos y formas de ver el mundo que no habíamos sintonizado antes, que nos revelan de cierta forma una nueva dimensión de la realidad. Personalmente me ha ocurrido esto con novelas como Gravity’s Rainbow de Thomas Pynchon,  Ulysses de James Joyce, Paradiso de Lezama Lima, libros como Ka de Roberto Calasso, El templo del hombre, algunos textos de James Hillman (que son como un jazz psicogénico) y por supuesto la poesía, especialmente en el caso de poetas como Rainer Maria Rilke, quienes en sus poemas tienen una clara preocupación por hacer de la poesía una forma de mirar el mundo, es decir una poética de la percepción.

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Respiración Holotrópica

Respiración holotrópica

Para incluir algunas técnicas más modernas, las cuales tienen ciertamente sus bases en prácticas ascéticas antiguas, mencionamos aquí la respiración holotrópica, originalmente desarrollada por el psicólogo transpersonal Stanislav Grof y la cual recientemente ha aumentado en popularidad. A grandes rasgos esto es un método que se basa en la hiperventilación y en otras técnicas de respiración para producir un efecto similar al LSD. Se deriva de la terapia asistida con LSD que Grof practicaba anteriormente y supuestamente permite acceder a planos del inconsciente colectivo donde se encuentran los arquetipos y los númenes.

Una mención especial al modelo de la conciencia de ocho circuitos, primero propuesto por Tim Leary y luego desarrollado por Antero Alli, el cual aunque tiene su parangón directo con ciertas drogas psicodélicas, las cuales corresponden a cada nivel de este circuito, en teoría constituye una base para replicar los estados de conciencia de las drogas a través de la neuroprogramación y el hacking del sistema nervioso. Este sistema nos acerca de alguna manera a la magia y a la cibernética por igual, abriendo la puerta a las diversas aplicaciones y gadgets que en la actualidad permiten también estimular la mente y producir estados psicoactivos a través de la luz, la estimulación craneal, la biorretroalimentación y otras formas de estimulación.

 

El interesante artículo de Alejandro Martínez Gallardo concluye aquí.

Añadimos, por último, desde VerDeVerdad, dos métodos más a ésta completa lista para la obtención de Estados Alterados de Conciencia.

El Tambor chamánico.

Desde tiempo inmemorial es uno de los sistemas para obtener visión, conocimiento y sanación. El tambor se ha utilizado en las culturas de todos los continentes y en todas las variedades de chamanismo existente.

La teoría es la siguiente: con la repetición constante de percusión con cierto ritmo e intensidad es posible entrar en estado de trance. En éste sentido, ciertos ejercicios que yo mismo he practicado lo corroboran.

Tambor chamánico

Danza Derviche

Y no olvidemos el tradicional sistema de alteración de la conciencia de las escuelas sufíes: La danza circular de los Derviches Giróvagos que, a parte de ser muy espectacular visualmente hablando y realmente acrobática y prodigiosa de practicar, permite a los derviches entrar en comunión con la Deidad mediante la unión con su propio centro, realizando lo que podríamos definir como una conexión del Eje Cielo Tierra que conecta a los individuos con algo superior a ellos, sacándolos de la realidad tangible.

Los Derviches, de hecho, dicen que es su manera de conectar con Dios.

Yo, sinceramente, así lo creo.

Eugenio Sánchez Arrate

 

 

 

En VerDeVerdad os presentamos ésta película que cuestiona mucho de lo que pensamos acerca de la felicidad.

Documental dirigido por Larry Kurnarsky que analiza la gran búsqueda de la humanidad en pos de la felicidad.

Intervienen autores de Best sellers como Eckart Tolle (El poder del ahora), Mariane Williamson (Espera un milagro), Don Miguel Ruiz (Los cuatro acuerdos), Gary Renard (La desaparición del universo) y Matthew Nelly (Tú decides).

Líderes espirituales y religiosos: Nachum Shiffren (The Surfing Rabbi), Dr. Rev. Robert A. Schuller (of the Crystal Cathedral), el Venerable Lama tibetano Chodal Gyatso Nupka, Rev. Michael Bernhard Beckwith, Dr. Mary Manin Morrissey, Dr. Harry Morgan Moses.

Defensores de los derechos humanos, pensadores contemporáneos, etc…)

A veces me habéis pedido que escriba algo acerca de la Felicidad. Y lo cierto es que ya estoy preparando un artículo sobre el tema.

Pero éste concepto, del que tanto se habla, tan inaprensible, tan abstracto y tan personal para cada individuo es difícil de abordar.

Yo no soy quien para hablar de Felicidad. Y a veces me molesta mucho que se haga con cierta frivolidad basada en preceptos o recetas del tipo, los 10 hábitos de la gente feliz, las 20 cosas que las personas felices hacen y tu no (so tonto), cómo ser feliz en 13 pasos o como no amargarse la vida aplicando los tres sencillos principios del Dr. tal, el Gurú cual etc…

No. Me parece una presunción dar lecciones de Felicidad a nadie. Ser feliz no es fácil y yo conozco a poca gente feliz (¿conozco a alguna?).

Por mi carácter y mi forma de funcionar en el día a día, tengo un cierto tono vital alegre y suelo estar más tiempo feliz que infeliz, incluso en las peores circunstancias.

Pero mentiría si os dijera que no sufro (y mucho) que no lo paso mal cuando toca y que la vida no me duele, como a tanta gente.

En próximos post escribiré lo que yo hago para tratar de ser un poco más feliz… y que mi receta os sirva eso ya no puedo asegurarlo. Mi fórmula es la mía y no soy quien para hacerla extensiva a los demás o para considerarla la panacea que os sacará de vuestra inercia, hastío, aburrimiento, estrés, tristeza, atasco o melancolía.

Cada persona debe encontrar su propia fórmula y para eso lo primero es conocerse y averiguar quién es uno… algo que no nos han enseñado a much@s y que debería ser nuestra principal prioridad en la vida.

Y no, la mayoría de la gente no sabe quien es y no se conoce. Esa es la principal causa de infelicidad en el mundo.

Pues cuando te conoces y sabes lo que te hace feliz, el siguiente paso es dirigirte hacia la felicidad por principio de homeostasis y autorregulación. Nuestra alma tiende a la felicidad si la dejamos hacer… el problema es que nuestro ego, nuestros miedos, la excesiva lógica y la idea de lo que es conveniente, siempre interfieren.

De momento, aquí os dejo éste interesante documental.

 

¿Y si algunas enfermedades mentales no lo fueran?
¿Y si se tratara de umbrales para un salto de conciencia o reajustes del cerebro?

Hiperia, un nuevo Paradigma Psiquiátrico sostenido por el Doctor en Pisquiatría F.J. Alvarez.

Origen: HIPERIA. Un nuevo paradigma psiquiátrico

A veces la gente es golpeada por la vida (duelos, grandes pérdidas, desgracias personales) y desde el budismo, el advaita, la meditación zen, el hinduísmo o cualquier escuela de espiritualidad, se habla del desapego, el amor y la compasión en términos bastante fríos y poco conectados con la emoción, poco reales y acogedores para éstas personas.

Tu vida se acaba de caer a pedazos y el discurso que recibes desde ciertos enfoques del mundo espiritual es: tranquilo, todo está bien, aprende tus lecciones de vida, hay un plan, un principio ordenador de todo y aunque tu existencia esté hecha migas, no has de preocuparte, pasa lo que tiene que pasar y ésto lo mejor para ti.

gurú zen

Te sueltan frases de éste tipo (que no dudo que sean reales) pero allá te mueras, porque eso es todo lo que vas a recibir de ellos.

Si acaso la invitación a un curso de yoga o meditación para que lo practiques (y les llenes el bolsillo a los desapegados o les barras el templo).

La gente sufre y lo mejor que somos capaces de hacer es recitarles tres frases bonitas, dos conceptos, endiñarles tres perlas espirituales, darles cuatro palmadas en la espalda, pasarles la mano por el lomo y despacharlos y quitárnoslos de encima con toda la elegancia que nuestro método de espiritualidad nos permita.

Que si todo es ilusión, que si hay que trascender, que si el sufrimiento no es real…

A ciertos niveles esto es cierto… pero ¿es esa una buena forma de acompañar al otro en su malestar aquí y ahora?¿Le va a servir de algo saberlo a nivel teórico, cuando su estado presente no le permite experimentarlo?

Si alguien viene sufriendo, que le hablemos de que su sufrimiento es ilusión no va a ayudarle demasiado a salir de ahí… comprobado… no funciona.

Nunca funciona.

A veces confundimos desapego con distancia, frialdad, lejanía y abandono del otro.

He visto casos de personas que llegan a su guía, gurú, profesor, maestro o instructor de turno con un problema gordo y el hombre o la mujer que dan la clase agarran la capa mística de torear y le dan tres pases a la persona y lo dejan igual que estaba o peor. Porque en el fondo lo han abandonado, no le han acompañado, no se han hecho cargo de lo que traía, ni le han recogido, y encima el tipo o la mujer con su pena, les tiene que estar agradecidos por la tremenda enseñanza espiritual que han recibido.

Te dejan tirado y encima se lo agradeces.

Luego te queda esa rara sensación de que, si sufres, es porque eres tonto y no miras por debajo de la ilusión que lo impregna y subyace en todo.

A mi me parece que cuando uno sufre y se le trata así, se le dan palabritas y conceptos, en realidad se le somete a un abandono en toda regla.

Una cosa es que haya un plan, un principio ordenador y que todo suceda como tiene que suceder, una cosa es que todo sea ilusión y el sufrimiento no sea real en según que forma y modo…  y otra cosa es que a la persona que viene no se la recoja, acompañe, muestre afecto y ternura, se la escuche y se la demuestre de manera real ese amor del que tanto se habla.

Vivimos un amor de boquilla, el amor de palabra pero no demostrado de una manera efectiva y real en nuestras acciones.

Hablamos del amor, escribimos libros sobre el amor, pero dentro de nosotros, amor poquito.

Se habla del amor y de la compasión de una forma desapasionada y bastante lejana, poco tierna, poco humana y poco real.

A menudo, la manera más cómoda de no empatizar con el otro, no hacerme cargo de acompañarle ni estar a su lado es decir que lo que trae es suyo y él se lo tiene que gestionar.

Esto es cierto solo en parte… la verdad es que así encubrimos nuestra poca capacidad para dar, para recoger y para acompañar.

Conceptos como recoger, acoger, escucha activa y contacto cálido y real parecen muy alejados y olvidados hoy.

En el mundo espiritual es frecuente encontrar a personas que venden humo muy bien (hasta se lo creen) y hablan de cosas que no han experimentado.

Los detectas porque corporalmente muestran signos de anestesia y de vivir en la cabeza, en el concepto, en la razón y no en el corazón.

Son grandes egos y cabezas con patas, cerebro, razones, mente… nada de corporalidad cálida y de emociones verdaderas.

Ya son años haciendo observaciones como para no darme cuenta.

Hablan de cosas que han aprendido o leído en cursos y libros, bellas frases, koans, principios, sutras, pero nunca se los han paseado por el cuerpo ni los han interiorizado. Hablan del amor, pero no te parece que lo estén sintiendo hacia los demás en ese momento en que lo dicen.

Es lo que yo llamo el amor como concepto.

Se habla de él, se filosofa sobre él, pero no se experimenta con calidez, ternura y contacto real con el otro.

En gestalt, hablar acerca de las cosas sin experimentarlas se denomina hacer Bla-Bla-Bla.

Hay tres tipos de Bla-Bla-Bla.

1-Caca de pollo (son esas frases de compromiso que decimos cuando vamos en el ascensor… ¿Que tal todo? Parece que va a mejorar el tiempo. ¿La familia que tal? Bien, todo bien… y con las que nos relacionamos de manera poco auténtica con nuestros vecinos. Frases de compromiso, fórmulas fáciles.

2-Caca de vaca. Son las excusas explicaciones y porqués que nos damos para autoengañarnos cada día. Hice ésto por ésta razón, ésto me lo hizo fulano por ésta otra…. Se trata de los porqués, que son interpretaciones, pero no son la realidad.

3-Caca de elefante. Es cuando teorizamos y filosofamos sobre la vida, el universo, el sentido de todo, sin haber experimentado nada de lo que decimos o habiéndolo experimentado solo desde lo mental o lo corporal, pero no con todo nuestro ser.

En gestalt, lo que no se experimenta es que no se ha vivido y hablar de ello no es hablar con autenticidad ni conocimiento de causa.

Solo sabes de aquello que tu has vivido, de lo otro, puedes hablar, teorizar y hacer la caca verbal que quieras… no es real para ti… porque no lo has atravesado.

elefante cagando

Pues bien, mucho de lo que leo en materia espiritual en tantos libros, blogs y lugares últimamente me parece caca de elefante.

Gente hablando de cosas que no ha experimentado, gente viviendo desde la cabeza, sin ternura, sin afectividad, sin atravesar estados emocionales intensos, hablando del amor sin sentir amor, de la compasión sin ser compasivos, del desapego siendo distantes y fríos  con los demás… confundiendo abandono con desapego, frialdad con desapego, incapacidad de dar al otro con desapego y ecuanimidad.

Y unas narices.

abrazos

A veces, en vez de hablar tanto, de teorizar tanto, lo único que tenemos que hacer por el otro es abrazarle. Tan solo eso.

A veces, solo necesitamos un abrazo, un gesto sencillo y sincero, entregado, que es mucho más poderoso que todas las técnicas, meditaciones, discursos y palabrería mística que seamos capaces de elaborar, leer, asimilar o escribir.

Dar y recibir un abrazo es experimentar el amor en estado puro. Dejarse de conceptos, de razones, de mente y pasar al acción de la mejor manera que existe… con afecto y amor.

Alguien viene con un problema, viene con una herida, está sufriendo… y le abrazamos y nos dejamos de tonterías.

La mente es un servidor excelente, pero como jefe, reconozcamos que deja bastante que desear.

A veces, un abrazo sin palabras es la mayor muestra de compañía, compasión, afecto y ternura que podemos demostrar al otro.

Abrazar es una de las muchas formas del amor.

Abrazar bien es todo un arte… pero si lo hacemos con todo nuestro corazón no cometeremos errores y el otro sabrá que estamos presentes en su vida.

Asi que, más abrazos, más amor, menos palabras… y sobre todo más ternura.

deprimida

Procedente del blog Presencia Consciente http://presenciaconsciente.tumblr.com/ volvemos a traer un artículo de Jeff Foster, ésta vez hablando sobre la depresión desde un punto de vista totalmente novedoso, cuyos postulados a veces son sostenidos por bastantes miembros de la comunidad terapeútica humanista, entre los que me incluyo.

Solemos anestesiar la depresión con medicamentos.

No se trata de que la gente sufra sin objeto, pero si anestesiamos con fármacos los síntomas, el paciente no escucha el mensaje de la depresión y no actúa en consecuencia.

A veces nos deprimimos porque nuestra vida no nos satisface y tenemos que cambiarla, si nos medicamos mecánicamente y adormecemos esa sensación, jamás cambiaremos de vida… y ese justo es el sentido que tiene el malestar que estamos sufriendo, hacernos tomar conciencia de que algo no marcha.

Parcialmente de acuerdo con Jeff Foster (en casos extremos, sigo pensando que la medicación puede resultar imprescindible para evitar un sufrimiento innecesario en la persona o incluso para anticiparse a tentativas de suicidio) lo cierto es que siempre he creído que cuando uno se deprime por un tiempo prolongado, no está escuchando el mensaje que esa dolencia está enviando y hay resistencia al cambio.

A veces hay que cambiar de vida, hacer reestructuraciones y movimientos, a veces hay que dejar de fingir, a veces hay que afrontar verdades que nos cuesta muchísimo encarar.

La depresión es una señal más, un indicador de que algo no funciona en nuestra existencia.

Apagar ese indicador no solucionará el problema.

Y dicho ésto… os dejo el excelente texto de Jeff Foster.

Eugenio Sánchez Arrate

 

El LLAMADO DE LA DEPRESIÓN

Jeff Foster

La depresión no es lo que crees. Se trata de una ruptura sumamente necesaria de todo aquello que es de segunda mano en tu vida, de todo aquello que no has comprobado, de todo aquello que has dado por hecho. Es una invitación para que te contactes con lo Nuevo. Para que te arriesgues. Para que vivas. Para que ames en una forma que sabes que es posible para ti. Para que dejes de fingir.
Se trata de la oportunidad, de perder la fe en todos los significados que se te dieron, en todos los valores de segunda mano, en todas las creencias que alguna vez usaste para protegerte de tu experiencia inmediata, íntima, y una invitación para que te encuentres cara a cara con la vida, al desnudo. Es una oportunidad para sentirte dispuesto a perderlo todo.
Palabras como ‘compromiso’, ‘relaciones’, ‘deber’, ‘amor’, ‘iluminación’, incluso ‘felicidad’, de pronto suenan demasiado vacías, demasiado lejanas de nuestra experiencia de vida. Ellas siempre fueron algo distantes, éste es el secreto:Siempre estuviste viviendo de PALABRAS, tomaste las PALABRAS como dioses o como metas, y en realidad nunca tocaste la vida que sabías que era posible.

¡Esa era la ‘depresión’!… tu imaginada separación con todo lo que está vivo dentro de tu corazón.

Pero recuerda que la vida viene antes que las palabras, amigo. El mundo de las palabras, pensamientos, significados, debe disolverse. Se trata de un mundo falso, un mundo dual, un mundo vacío y falto de amor. Este mundo jamás fue tu verdadero hogar.
Así que ¡aflígete por este mundo perdido! ¡Llora por el fallecimiento de tu falso hogar, sí! Pero sabe que no hay nada malo contigo – son sólo sueños lo que está muriendo, sólo fantasías que se están consumiendo en el fuego de la Verdad, y una nueva vida, una vida mucho más creativa está emergiendo de las cenizas de todo lo viejo.
La depresión no es una patología, date cuenta, no es algo ‘negativo’, y ciertamente no es algo que esté ‘mal’ (porque el universo nunca comete errores), es más bien el incomprendido camino de los valientes. Es un camino espiritual que exige todo de nosotros. Necesita que nos detengamos, que realmente hagamos un alto, y que veamos la vida de frente. Que nos cuestionemos todo, absolutamente todo, y que no creamos nada que no esté vivo dentro de nosotros. Que descubramos lo que en realidad somos, más allá de todas las historias. Que terminemos esa dependencia fundada en el temor a las autoridades externas y que confiemos en nosotros mismos por primera vez. Que recordemos nuestra verdadera naturaleza y que dejemos de estarnos disculpando por todo aquello que está vivo en nosotros.
No mediquemos nuestra ‘depresión’, adormeciéndonos y haciéndonos cada día más dependientes de lo que ya somos. ¡No somos ningunos esclavos! Dejémonos abrir, permitamos que el estatus quo se desmorone y abrámonos a una experiencia plena de vida, incluso si esto duele. Abracemos la alegría y el dolor de la existencia, la seguridad y la duda, la felicidad y el aburrimiento.

Permitámonos ser la inmensidad en donde todo puede surgir y desaparecer. Descansemos del agotador juego de buscar algo que jamás podremos encontrar en el tiempo o en el espacio, y dejemos de pretender que la ‘depresión’ es algo más que una cierta clase de conversación con la vida.
Entendamos el profundo llamado de la depresión y terminemos con el miedo que algún día le tuvimos, de una vez por todas.

mujer furiosa

un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

 

Escribo éste artículo pensando en personas conocidas más o menos lejanas de mi propia vida.  Algunas de ellas son lo que, hablando en plata, se podría denominar como víboras o bichos.

Todos hemos conocido personas así alguna vez, las tenemos más o menos cerca.

A menudo detectamos que esas personas se tienen en mejor consideración de la que debieran. Otras veces nos damos cuenta de que no se hacen responsables del daño que causan.

Finalmente, si en tu vida detectas que la gente te rehuye, que te terminas quedando un poco solo (cuesta trabajo reconocer ésto) quizá la gente te esté evitando por algo.

Pero aceptarlo puede ser duro.

Y es que todos, por estadística, nos consideramos mucho mejores personas de lo que somos. (Incluidos tu, que estás leyendo éste artículo y yo, que lo estoy escribiendo).

Es una realidad, en general (salvo aquellos que hacen todo lo contrario y se culpan por todo y creen que son personas no merecedoras y se flagelan constantemente por ésto y por aquello, viviendo inmersos en una culpa desproporcionada) todos tendemos a tener una imagen confundida e idealizada de nosotros mismos.

Sorprende mucho, por ejemplo, cuando las personas inician un camino de autoconocimiento vía Eneagrama, y de repente chocan contra sí mismos y descubren las esquinas y oscuridades de su ego. O cuando la gente descubre en terapia que no es tan estupenda como creía y que lleva toda la vida haciéndose daño y haciéndoselo a los demás de las maneras más retorcidas e insospechadas (y casi siempre sin darse cuenta).

Los procesos de decepción son impresionantes. No somos tan maravillosos como pensábamos.

 

NO SOMOS TAN BUENOS

En budismo hay una frase: El camino de la iluminación comienza con decepcionarse con uno mismo.

Decepción, es un buen comienzo, un buen punto de partida para empezar a caminar.

No se trata de culparse, se trata de asumir, de reconocernos, de aceptar, para poder crecer.

Hay montones de personas que no inician un camino de crecimiento personal para no llevarse el disgusto, el soponcio de descubrir que llevan a un pequeño hijo de puta dentro de sí mism@s.

Para no tener que aceptar que somos envidiosos, coléricos, manipuladores, mentirosos, egoístas, caraduras, narcisistas, ególatras, memos… evitamos mirarnos con honestidad en el espejo.

Pero cuando lo hacemos e iniciamos un camino de crecimiento personal honesto y profundo, de repente descubrimos nuestra propia mezquindad, nuestro propio victimismo, nuestra propia manipulación, nuestra propia envidia, avaricia, codicia, soberbia, vanidad, orgullo, pereza, lujuria (no en el sentido bíbilico sino en el sentido de las escuelas sufíes de conocimiento). Y solo aceptando y perdonando podemos trascenderlas y superarlas.

Y solo cuando las perdonemos en nosotros, podremos perdonarlas en los demás.

 

La realidad es que, si fuéramos tan estupendos, tan magníficos, honestos, completos y bienintencionados, no estaríamos inmersos en el proceso de reencarnación, la rueda del samsara que nos domina.

No estaríamos en ésta esfera de manifestación, sufriendo a ratos, viviendo vidas a veces duras, insatisfactorias o llenas de dificultades y pruebas.

Tenemos cierta tendencia a idealizarnos y la ideología Nueva Era no nos ayuda a crecer cuando sostiene esa visión happyflower de la vida en la que nada importa y todo es perfecto.

Que sea perfecto no significa que no tengamos que hacer nada.

Desde ésta visión florida del universo, mucho gurú, terapeuta y chamán de chicha y nabo se permite toda clase de abusos y excesos contra los demás (pues en su torcida forma de ver las cosas, todo está justificado, no hay límites ni respeto por los otros, puedo robarles energía, abusar de mi posición de terapeuta, manipular, aprovecharme, embaucar, enredar, confundir, sacar el dinero, obtener favores sexuales, cualquier cosa, todo vale, todo está bien).

Y unas narices está bien.

Vale que somos seres de Luz, vale que nuestra esencia es amor, vale que en el fondo de nosotros hay un alma inmortal inalterable.

Pero en el aquí y ahora, vivimos en un mundo de sombras y tenemos sombras dentro de nosotros, defectos, oscuridades que hemos de resolver y aclarar para crecer y conseguir dejar de hacernos daño y hacer daño a otros.

Venimos a poner más luz al mundo y también más luz dentro de nosotros mismos. Venimos a dejar caer las máscaras, a adelgazar el ego (no a extinguirlo, porque sin ego -la coraza que nos protege y tantas veces nos limita- en ésta esfera no se puede vivir).

Y para ello, hemos de admitir que a veces no somos tan compasivos como creemos, tan altruistas y amorosos como pensamos, tan buena gente como nos gustaría creer.

Hemos de admitir que nos queda aún un recorrido largo hacia la iluminación, hacia la ascensión y hacia la realización como seres humanos completos.

Además, habréis comprobado que el mundo está fatal y que desde la pasividad no podemos cambiarlo. La pasividad es permisividad y aquiescencia. Es consentir, ocultar la cabeza y mirar hacia otro lado.

Sentados no vamos a mejorar lo que está estropeado.

No hay nadie más dañino que alguien que puede arreglar las cosas, alguien que puede ayudar a cambiar el mundo y se queda de brazos cruzados y no lo hace, o vive su vida en un ombliguismo de autobienestar y convenciones sociales almibaradas, o que huye del mundo y se refugia en un monasterio sin aceptar que lo que sucede es que está socialmente inadaptado y no hace nada por transformar las cosas.

Siguiendo el carril o lo que la familia y la sociedad espera de ti, no necesariamente estarás haciendo tu propio camino.

Yo mismo viví muchos años asi, dormido, anestesiado, viviendo la vida inercial que mi familia y las convenciones me habían impuesto, hasta que me di cuenta de que no podía seguir dándole la espalda a la gente, al universo, a mi propósito en la vida.

Yo había venido a ayudar, a hacer algo por el mundo. Y entonces todo cambió.

 

NO BASTA CON SER BUENA PERSONA

No basta con ser buena persona. Aquí en la Tierra hay mucho trabajo que hacer. Mucha gente a la que ayudar, muchas estructuras sociales que transformar, mucha pobreza, injusticia y desequilibrios que corregir. Muchas guerras que terminar, muchos abusos que impedir. Mucha vida que mejorar. Mucha oscuridad que iluminar y combatir.

Y hay que hacerlo Hoy, Ahora.

No mañana ni en otra vida.

¿A qué esperamos?

¿Cómo haces tú para mejorar el mundo que te rodea? ¿Te escondes en tu cueva doméstica? ¿Te refugias en tu seguridad familiar, en tu casita aislada, en la comodidad de los tuyos… o te entregas al mundo y a lo que has venido a hacer reconociendo tus talentos y poniéndolos al servicio de la vida?

Hombre malo

Si solo orbitas en la esfera de tu familia y allegados, no estás haciendo las cosas bien.

Si mucho de lo que haces está orientado a mantener tu estatus y posición, o a mejorarla, pero nada haces por el resto del mundo, no estás haciendo las cosas bien.

Y si te limitas a vivir una vida convencional de familia y trabajo, pero nada haces por el colectivo, no estás haciendo las cosas bien.

La Fuente, el Uno, La Diosa, El Dios, El Creador no te pide que para estar al SERVICIO hagas cosas que te sean extremadamente penosas o que te cueste muchísimo llevar a cabo, te pide que hagas cosas que ya sabes hacer, cosas que se te dan bien, cosas que son naturales en ti y que te hace feliz poner a disposición de otros.

Hay personas que cocinan estupendamente, otras son buenas escuchando y dando consuelo, otras son capaces de organizar y liderar, otras pueden aportar fuerza física, o ternura, o sensibilidad, o creatividad y arte a la vida de otros… Yo escribo, doy cursos y sesiones de terapia y sanación espiritual… pero otros arreglan averías, curan enfermos, plantan árboles, protegen el entorno, cuidan ancianos, salvan animales, ayudan en zonas de hambre o conflicto, crean empresas para mejorar la vida de la gente…

¿Qué haces tu para mejorar el mundo que te rodea?

Si las capacidades y talentos que el Creador te ha dado, no las estás poniendo en juego para nada, si no ayudas a los desfavorecidos, si no das lo mejor de ti de manera entregada y desprendida, si no estás en el SERVICIO de los demás, no estás haciendo las cosas bien.

Bajaste a hacer de éste lugar, éste mundo tan injusto y desequilibrado, un sitio mejor.

Y cuando descubras como te defiendes, te ocultas, escurres el bulto, te aprovechas de otros, te escondes y proteges, como evitas, como medras, como buscas solo el bien de ti y quizá los tuyos, como te limitas a pagar facturas, marcharte de vacaciones, cuidar de tus hijos o familiares, pero sin cuidar de los demás, de los hijos de los demás, los familiares de los demás, toda esa gente que también se merece respeto, amor, solidaridad y cuidado, descubrirás como no eres tan estupend@ como tu te crees… y si encima un día conectas con el tremendo daño que posiblemente te haces y haces a otros, a menudo sin saberlo y desde la ignorancia (sin maldad), si lo descubres sobre todo durante un profundo y transformador proceso terapéutico, te decepcionarás de ti mismo, lo pasarás fatal y dirás aquello de Yo no puedo ser tan Hij@ Puta.

Pero ¿que pasaría si resulta que si lo eres?

Todos lo somos o lo hemos sido durante un tiempo. Pero no podemos permitirnos seguirlo siendo.

El mundo y la gente nos necesitan.

leona amor incondicional

un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

Es uno de los grandes retos del ser humano desde que el mundo es mundo, sobre todo porque el amor incondicional es escaso en la vida cotidiana y nos cuesta darlo y recibirlo de los demás.

Amor incondicional es amar al otro, incluso cuando el otro no es capaz de amarse a sí mismo.

Quererle incluso cuando él no se quiere. Quererle incluso cuando no nos quiere.

Darle amor incluso cuando no se deja, no nos lo permite o cree no merecerlo y se aparta de nosotros, nos agrede, nos teme, nos juzga, se juzga y se enreda con nosotros en las formas más peregrinas.

Amarlo y amarlo así, sin esperar nada.

Esa es la clase de amor que deberíamos intentar dar al otro, pero no siempre es posible.

A mi, por ejemplo, me cuesta mucho. Soy humano y muchas veces conecto con el enfado, el abandono por parte del otro, o la tristeza.

Y descubro que no soy tan amoroso como quisiera, que no puedo querer tanto como me gustaría.

A veces uno tiene que poner límites para protegerse del maltrato… a veces el abandono, la agresión, o la falta de empatía hacia nosotros por parte del otro es también una forma de maltrato… y uno tiene que poner distancia.

Otras veces cargamos al otro con nuestras excesivas expectativas, esperando que se comporte de ésta o esa manera, que nos quiera así o asá, que sea de éste o ese modo.

Pero incluso cuando el otro no es lo que esperamos, podemos amarle de corazón.

En terapia, la aceptación incondicional del paciente es fundamental, como lo es en la vida. Aceptar a nuestros amigos, a nuestras parejas, a nuestros seres cercanos y lejanos. Aceptarlos en lo que son, quererlos así, sin esperar que sean diferentes, sin esperar que cambien o sean mejores o distintos, o estén más sanos o sean mejores de lo que ya son.

Eso es amor.

Y cuando la relación a su lado se hace insoportable, mejor alejarse, separarse, quererlos de otra manera en la distancia o incluso dejar de quererlos si eso nos daña, porque también hemos de querernos nosotros.

En ningún lugar pone escrito que tengamos que sacrificarnos, inmolarnos o querer muchísimo a todo el mundo durante todo el tiempo a costa de nuestra salud e integridad emocional.

Hay gente que sencillamente no se deja querer, otra que no es capaz de correspondernos… ese es su problema, no el nuestro.

Si después de haberlo intentado, intentado con ganas, no lo conseguimos, separémonos, será lo mejor.

Se que no es fácil… sobre todo porque a veces el que tenemos al lado nos lo pone fatal (sobre todo si nos agrede, ignora o maltrata… o vivimos enganchados en una trama de lealtad ciega, dependencia o agradecimiento que nos puede consumir la vida).

En caso de maltrato o agresión, los límites han de ser muy claros.

Aquí el amor incondicional se suprime, porque también nos debemos amor a nosotros mismos y dejarnos maltratar por los demás no es amarse como uno debería.

Aceptar al otro supone amarlo con todo el pack de defectos e inseguridades, con toda su neurósis o su psicósis.

Quererlo cuando menos se merece que lo quieran.

Quiéreme cuando menos lo merezca, porque es cuando más lo necesito.

Esta frase me encanta y es tan cierta como que hay un cielo y un sol cada mañana.

La persistente manía de querer arreglar al otro

Pero en terapia (y no solo en terapia, sino en la vida) a menudo caemos en el error de pensar que, como psicólogos, terapeutas, sanadores, tenemos que arreglar al otro (como si fuera un juguete estropeado), que tenemos que curarlo o sanarlo o cambiarlo o hacerle algún apaño para que mejore y sea al fin un paciente adecuado y digno de ser dado de alta en consulta, digno de ser amado y aceptado.

Pero no siempre contemplamos que las personas tienen su momento y sus propias dificultades. Que están viviendo un proceso. Que quizá no pueden, no saben, no lo logran o no llegan.

Que están bloqueadas, que no saben hacerlo mejor, incluso que no es su momento para la terapia y quizá nunca lo sea.

Aceptar que no podemos curar a todo el mundo, que no tenemos que curar a nadie, que incluso después de mucho esfuerzo, muchos pacientes no mejoran, o no se dejan ayudar, o abandonan la terapia o no desean seguir, es uno de los retos del terapeuta.

Amar al otro por lo que es, apreciarlo y dejarlo ser, dejarle existir, elegir, equivocarse, tropezar y levantarse… eso son verdaderos actos de amor que muchos terapeutas excesivamente directivos e interventivos, no logran realizar por sus pacientes.

Para ello es fundamental respetar los tiempos de la persona, su momento personal, su capacidad de entrega y su capacidad para confiarse al otro, así como su capacidad para autosanarse y cambiar, si es que deben hacerlo.

Respetar sus decisiones, aunque nos parezcan erradas, respetar su identidad personal, sus gustos, sus querencias, respetarlos aunque no los compartamos, aunque nos duelan, aunque choquen frontalmente con nuestro sistema de creencias o incluso aunque estemos constatando que son errores garrafales… el otro debe aprender por si mismo, no somos quien para inmiscuirnos.

Hay gente que, dada la naturaleza de su patología, no es dueña de si misma a la hora de confiarse al otro, de entregarse.

Hay gente que de momento no puede, gente que tendrá que esperar o que se enfrenta a grandes obstáculos y frenos interiores.

Obcecarse en empujar, en que se esfuercen más, es perder el tiempo y no respetarles, es hacerles incluso daño.

Las cosas deben fluir solas o si no, no funcionarán.

Aceptar al otro como es.

Y, ya de paso, aceptar que no podemos salvar a todo el mundo, porque no somos salvadores de nadie.

Aceptar que no podemos influir en el proceso de las personas, que no curamos a nadie (que la gente se cura sola mientras los acompañamos), que no somos nosotros los que sanamos al paciente, que la sanación sucede (o no), que la gente se sana y cura sola (o no) y que somos meros asistentes al proceso personal de los pacientes, a su propio camino.

Que acaso podemos darles algún mapa de ruta, algún consejo o sugerencia, alguna técnica o destreza que les ayude, e incluso el amor y aceptación que no han recibido en otras partes o por parte de otras personas… pero que la responsabilidad siempre es del propio paciente.

Del mismo modo, nos convendría aceptar que en la vida no hemos venido para cambiar y arreglar a nadie, porque todo está bien, la gente es como es y, de partida, nadie tiene que ser arreglado.

Y, o los queremos tal y como son, o mejor que nos apartemos de su lado.

Y sobre todo amarnos a nosotros mismos y aceptarnos en nuestros errores, atascos, bajezas, mezquindades, meteduras de pata…

Aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando aprendemos a ver con amor a una persona imperfecta.

Y a veces esa persona imperfecta, somos nosotros mismos.

Vivimos la vida con sensación de esfuerzo, de conflicto, de lucha. Levantarse, trabajar, ir y volver a casa, pagar facturas, resolver problemas y acostarse agotados. No nos queda tiempo para ser felices, para hacer las cosas que deseamos, apenas para respirar.

Vivimos toda la vida queriendo ser más felices, tener más dinero, ser más altos, más guapos, más creativos, más libres, más realizados, más exitosos, más famosos, más espirituales, más ricos, más elevados.

Mi consejo es Deja de luchar.

Baja los brazos, no empujes, no te resistas, no trates de ser quien no eres, no te fuerces a cosas que no deseas, a vivir una vida que no quieres, no intentes ser otra persona, o comportarte como alguien distinto.

No frecuentes a personas con las que nada te une. No te alejes de tu esencia y de lo que amas… probablemente hace mucho que olvidaste quien eres y ya ni te atreves a seguir tu sendero.

Contémplate, acéptate y transfórmate desde esa aceptación incondicional, pues cuando la consigas, provendrá del cariño más puro hacia tí mismo.

En psicoterapia y otro tipo de disciplinas se parte a veces de una premisa errónea respecto al paciente.

La idea de que uno está roto o estropeado, de que hay que arreglar o reparar a las personas o a uno mismo, el mandato de que uno tiene que ser distinto de como es para convertirse en alguien más sólido, entero, responsable, cabal, eficaz, sensato etc…

Es lo que Claudio Naranjo, el gran difusor de la Gestalt, denomina el Juego de Calce (jugamos a encajar en un molde, a calzar como un zapato en la idea que tenemos de lo que es ser una persona sana o ideal). Pero es que no somos personas ideales, tan solo personas imperfectas.

Maravillosamente imperfectas, por cierto.

Y resulta que la mayoría de los problemas que tenemos provienen de no aceptarnos, no amarnos así, incondicionalmente, con nuestros defectos e imperfecciones. 

El amor todo lo cura y yo aseguro y juro, desde el corazón del escritor y terapeuta que soy, aquí y ahora, que en verdad no somos juguetes rotos, sino seres de luz de una belleza infinita.

Puede que seamos imperfectos en nuestras vidas, puede que a veces lo pasemos mal, que suframos, pero con amor y ternura, con aceptación y perdón, con cariño, todo se lleva mejor y (esa es mi experiencia) prácticamente casi todo se termina curando si hay amor suficiente.

Y ese es el problema, nos falta AMOR, amor a nosotros mismos, a los demás, a la vida…

Tengo el convencimiento de que la mayoría de las patologías provienen de la falta de amor hacia uno mismo (y de amor de los demás hacia nosotros y también hacia ellos mismos), porque, cuando uno se quiere, sencillamente se trata bien, elige la mejor vida posible para él y los suyos, no se fuerza a nada, fluye, va hacia las cosas que ama, está con aquellos a los que quiere y le hacen feliz, no vive en medio de constantes tensiones y conflictos, o desbordado por la apatía, el vacío y el aburrimiento, no se conforma con vidas de consolación o directamente insuficientes, se dirige hacia lo que le hace feliz… y todo ello sin que nos cueste un tremendo esfuerzo.

De hecho, cuando sentimos que la vida es un gran esfuerzo, que todo nos pesa o nos cuesta mucho, que tenemos que empujar constantemente, bregar con lo cotidiano para salvar el día, o que nos falta algo y no estamos satisfechos; es que estamos nadando contra corriente, no a favor del río, no a favor de lo que la vida nos trae y es en verdad para nosotros, sino nadando en las aguas del ego que nos dice mensajes del tipo:

Confórmate

Escóndete

Acepta lo insuficiente

Acepta tu infelicidad (podría ser aún peor)

La vida es peligrosa

No corras riesgos

No persigas tus sueños

No lo vas a conseguir

La felicidad no es para ti

y similares…

Cuando nuestros miedos y nuestro ego intervienen, toman el control de nuestra vida y nos meten en callejones de los que se hace difícil salir.

Con el paso de los años nos metemos en profesiones, hipotecas, relaciones, trabajos, familias y situaciones que tienen muy mala salida.

En su momento el miedo, el conformismo o la inercia hablaron y se apoderaron de todo… entonces apareció el control.

Cuando controlamos no dejamos que sucedan las cosas, no dejamos que se cumpla nuestro destino… muchas personas viven vidas que no son suyas, tan solo porque les ha faltado la energía, el valor y la determinación suficiente como para oponerse a la inercia de unos acontecimientos que les estaban poniendo a prueba y les llevaban por lugares donde han tenido que aceptar un cierto esfuerzo inútil, pues una vida que no es la de uno, no merece la pena que gastemos un solo gramo de energía en mantenerla.

Algunos piensan que las cosas cambiarán, que vendrá algo o alguien y los sacará del atolladero, no se responsabilizan de tomar una determinación firme, esperan, esperan y siguen esperando a que algo cambie y la vida de un volantazo a su favor.

La mala noticia es que, cuando tu no eliges, la vida elige por ti y empeora… te arrastra y a veces te lleva a lugares muy muy dolorosos con gente que no te hace feliz, en sitios donde escapar se hace complicado.

El fallecido Steve Jobs, Presidente de la compañía Apple, decía lo siguiente relativo a la búsqueda de la propia felicidad:

“Si tu no trabajas para cumplir tus sueños, acabarás trabajando para cumplir los sueños de otro.”

Lo sueños de otro pueden ser los de tu jefe, tu familia, tu pareja, tus amigos, tus vecinos… ¿Pero, son los tuyos?

Porque, lamentablemente, amig@s lector@s, si no nos amamos, nos vendemos al mejor postor (un jefe, una pareja, unos amigos) por un plato de lentejas (Seguridad, tranquilidad, comodidad) y entonces no dejamos que sucedan las cosas, no nos dejamos ser, no nos dejamos estar y no nos dejamos en paz… ni a nosotros mismos, ni a los demás.

La única solución ante ésta interrupción del ego es dejar de luchar, aceptar la verdad que llevamos dentro y ser consecuentes con ella. Hemos venido a la vida para algo, somos alguien, con unos talentos y unas pulsiones, pasiones, deseos… acaso una vocación…  y debemos ser consecuentes con todo ello.

Insisto y lo repetiré millones de veces: HAZ LO QUE AMAS. HAZ SIEMPRE LO QUE AMAS.

En éste sentido, como complemento a éste artículo y debido al éxito del anterior texto de Jeff Foster titulado el Corazón del Trauma, que podéis leer también aquí y en mi blog personal El Guasinton Post, http://psicotaipan.tumblr.com/, reblogueamos para VerDeVerdad un nuevo ensayo de éste excelente divulgador de la filosofía Advaita que es un honor y un privilegio publicar en éstas páginas.

Jeff Foster (muchos ya lo habréis notado) me encanta y me parece un autor de referencia al que seguir de manera obligada.

Para aquellos que nos han preguntado sobre el Advaita, la filosofía que Foster difunde, diremos que se trata de una rama del hinduismo que asegura que todo está unido y conectado entre si, que no hay separación entre los seres y tampoco entre cada ser y el Todo, la Deidad.

Todo es uno y todo sucede porque ha de suceder.

Solo la resistencia provoca dolor. Solo tratar de defenderse de lo que es.

Solo pretender controlar en vez de seguir el curso natural de acontecimientos que nos lleva a la felicidad.

Si tu la dejas, tu vida no puede salir mal. Si te empeñas, si te esfuerzas, si luchas, si no elijes tu propio camino, la vida te acaba dejando en la cuneta.

No luches.

Algunas muy buenas noticias

Jeff Foster

(reblogueado del blog PresenciaConsciente  http://presenciaconsciente.tumblr.com/)

1. No necesitas todas las respuestas en este momento.

Justo aquí, justo ahora, en este momento, no necesitas ‘averiguar’ el resto de tu vida, independientemente de lo que digan los demás.

No necesitas todas las respuestas. Éstas llegarán, a tiempo, o no, o quizás es que las preguntas innecesarias simplemente se desvanecerán.

No hay ninguna prisa. La vida no tiene ningún apuro. Sé como las estaciones. El invierno nunca intenta convertirse en verano. La primavera no se apresura hacia el otoño. La yerba crece a su propio ritmo.

Las elecciones que habrán de hacerse se harán, y no tienes poder de elección en eso. Las decisiones que habrán de tomarse se tomarán, los acontecimientos se darán, pero en este momento, tal vez, no necesitas saber las soluciones o los resultados, o cuál sería la mejor forma de proceder. Quizás el no saber es un invitado especial al banquete de la vida. Quizás la apertura a toda posibilidad es un muy querido amigo. Quizás hasta la confusión podría venir a descansar aquí.

Y de esta manera, en lugar de tratar de ‘componer’ nuestras vidas, en lugar de tratar de resolver perfectamente lo irresoluble y rápidamente completar la historia épica de un ‘yo’ ficticio, simplemente podemos relajarnos en un absoluto no-saber, hundiéndonos profundamente en el cálido abrazo del misterio, sumergiéndonos en lo más hondo de este momento, saboreándolo completamente, con toda su singularidad y con toda su maravilla.

Y después, quizás, sin ningún esfuerzo, sin lucha ni estrés, sin que haya un ‘tú’ involucrándose en nada, las respuestas verdaderas surjan en su propio y dulce tiempo.

2. No hay nada de malo en ti, y jamás lo hubo.

Amigo, desde el principio, nunca estuviste mal.

No naciste para ser pecador. Nunca estuviste destinado a ser basura espiritual. Nunca hubo una falta fundamental en tu vida.

Tan sólo fuiste enseñado a pensar eso. Otros trataron de convencerte de que no eras lo suficientemente bueno, por el simple hecho de que ellos tampoco se han sentido lo suficientemente buenos. En tu inocencia, y sin ninguna evidencia de lo contrario, les creíste. Así que invertiste todos esos años tratando de arreglarte, purificarte y perfeccionarte a ti mismo. Buscaste poder, riqueza, fama e incluso iluminación para probar que eras un ‘yo’ valioso. Te comparaste con otras versiones de un ‘yo’, y siempre te sentiste o superior o inferior, y todo eso se convirtió en algo sumamente agotador; trataste de lograr metas inalcanzables, trataste de vivir a la altura de una imagen en la que ni tú realmente creías anhelando siempre tu propio descanso.

Pero como podrás darte cuenta, siempre fuiste perfecto, desde un principio. Perfecto en tu total imperfección. Tus imperfecciones, tus manías, tus defectos, tus rarezas, tus muy singulares sabores era lo que te hacía tan adorable, tan humano, tan real, tan fácil de identificarte. Incluso en tu imperfección, siempre fuiste una perfecta expresión de vida, un amado hijo del universo, una completa obra de arte, única en el mundo y digno de todas las riquezas de la vida.

Nunca se trató de que construyeras un perfecto ‘yo’. Siempre se trató de que estuvieras, fueras, perfectamente Aquí, perfectamente tú mismo, en toda tu divina extrañeza.

“Olvida tu oferta de perfección”, Leonard Cohen canta. “Hay una grieta en todo. Así es como entra la luz.”

3. La Iluminación no es un Destino.

No hay un camino fijo hacia la iluminación.

La iluminación no es una meta, el lugar de descanso al final de un largo viaje – esa es sólo la versión mental de la iluminación.

La iluminación es colmar de luz el lugar en donde te encuentras justo en este momento.

Esta es una muy buena noticia. Esto significa que absolutamente nadie es la autoridad en tu camino – ningún maestro, ningún gurú, ningún líder religioso. Esto significa que absolutamente nadie puede decirte cuál es el ‘camino’ correcto para ti. Esto significa que no puedes equivocarte, incluso si crees que alguna vez te has equivocado. Significa que nada de lo que ha pasado puede sacarte del camino, porque el camino es cualquier cosa que esté pasando, sin excepción. Nada puede alejarte del milagro de la vida, o acercarte a él, ya que el milagro está por todos lados, brillando en todo su esplendor, en forma de cada pensamiento, sensación, imagen, sentimiento, aroma, sonido, y como el profundo milagro del Uno que está consciente de todo.

Sé esta consciencia, brillando en cada momento, independientemente del contenido. Duda, miedo, tristeza, enojo, intensa confusión – quizás, sólo quizás, estos no sean ni enemigos, ni obstáculos para la iluminación, sino expresiones de una inteligencia mucho más profunda. La misma incomprensible inmensidad y despierta inteligencia que da nacimiento a las estrellas y mueve las mareas de los océanos y envía a todas y cada una de las cosas hacia su viaje paradójico buscando su propio ser.

Sal de la historia del tiempo, el espacio y del progreso hacia metas futuras y confía en este momento sagrado. Toma cada momento. Todo momento completamente. Este momento. Porque cualquier momento es un punto de acceso.

Nunca hay obstáculos – sólo puntos de acceso.

Tú no eres ninguna entidad separada realizando un viaje hacia una futura completud.

Tú Eres poesía pura.

4. Tu vida no puede salir mal.

En realidad, tu mundo está configurado de tal modo que nunca te pasa nada, sino que todo-pasa-para-ti… Todo pasa para tu despertar, para tu crecimiento, para tu inspiración, para tu exploración. Incluso si lo olvidas, o si en ocasiones eres incapaz de notarlo, o si te distraes o entras en la desesperación.

Cuando no hay ningún destino fijo, no puedes perder tu destino, así que nunca puedes perder tu camino. De este modo, nunca pasa nada en tu vida que sea capaz de sacarte del camino. Tu camino ES lo que sucede, y lo que sucede ES tu camino. No hay de otra.

Todo es un regalo en este inquebrantable camino que llamas vida – las risas, las lágrimas, los momentos de gran tristeza, las experiencias de profunda pérdida, el dolor, la confusión, los momentos en que crees que nunca lo vas a lograr, hasta la inmensa angustia del amor – incluso si lo olvidas, si no puedes darte cuenta de ello o si pierdes absolutamente toda la fe en este espectáculo.

Pero incluso la pérdida de la fe en todo este espectáculo es parte del espectáculo, y hasta la escena en donde ‘todo sale mal’ no es indicativa de que el espectáculo esté saliendo mal. Y así, entonces, es que siempre estás exactamente donde necesitas estar, lo creas o no… aunque no lo creas.

La vida es absolutamente confiable, aún cuando la confianza parezca estar a un millón de años luz… y la vida no puede salir mal, porque todo es vida, y la vida es todo. Entiende esto, compréndelo en tu corazón, y así, la espiritualidad se volverá profundamente simple, tan simple como respirar, tan natural como mirar las estrellas en la noche y caer en un asombroso silencio. El universo es mucho más hermoso de lo que te podrías imaginar.

Con amor,

– Jeff Foster

(Traducido por Tarsila Murguía desde el sitio web de Jeff Foster…http://www.lifewithoutacentre.com/es…/an-invitation-to-rest/(Imagen: Thomas By- Marian Vejcik)

Procedente del Blog Presencia consciente http://presenciaconsciente.tumblr.com/, publicamos éste excelente artículo de Jeff Foster,

 

– Jeff Foster

A veces las cosas no salen como queremos. Un ser querido muere. Un resultado inesperado surge. Una relación se desmorona en una forma que jamás podríamos haber previsto. Una infección regresa. Un negocio se disuelve de la noche a la mañana. Un ataque surge de la nada, destrozando un cuerpo o un sueño, o ambos. Algo que parecía tan firme y real ayer, y ahora resultó ser mucho menos de lo que parecía.

Y una parte de nosotros se quiebra. Por un momento, todas nuestras defensas mentales se desmoronan. Somos recién nacidos, nuevamente, dejamos de ser invulnerables a la asombrosa gloria y angustia de la creación. Enfrentamos la maravilla de nuestra propia impotencia ante la inmensidad del cosmos, sin la protección del ego. Por un momento tocamos y somos tocados por el misterio insondable que subyace a todas las cosas. La impermanencia estalla a través de los huecos de una realidad obsoleta; y la cruda sinrazón de la existencia, la naturaleza incontrolable de los acontecimientos, el desequilibrio de nuestro mundo emocional, se hacen evidentes una vez más. Nuestros ojos están abiertos. Ancestrales enseñanzas están vivas. Lo que algún día nació, debe morir. Lo que hay aquí, pronto se ha de ir. El mismo suelo en donde estamos parados podría abrirse en cualquier momento. No hay ningún lugar verdaderamente seguro para estar parado. ¿Qué es real? ¿Qué es confiable en esta vida? ¿Qué hace que valga la pena vivir?

Y damos unos pasos para atrás. Todo esto es demasiado, la experiencia es imponente. Pronto, vuelve a lo normal. Pronto, agárrate a algo firme, algo que sea manejable. Arregla algo. Busca algo. Controla algo. Aférrate a algo. Consigue una respuesta. Medícate. Haz que funcione. Distráete – con sustancias, con religión, con trivialidades, con más y más y más experiencias.

En lugar de enfrentar los inexplorados terrores que acechan en las profundidades, fijamos nuestros ojos una vez más en las superficies. Acallamos el más grande de nuestros miedos: el de una existencia incontrolable, a través de enfocarnos en las cosas de la vida sobre las cuales creemos tener control. Bloqueamos nuestro dolor y hacemos el intento de volver a la normalidad, al trabajo, a la ‘realidad.’

Pero la normalidad es el problema, no la solución, y la vieja normalidad era demasiado limitada de todos modos. La vida, en su infinita inteligencia, sólo estaba intentando abrirnos. Nos habíamos hecho demasiado pequeños, demasiado limitados, demasiado adormecidos, demasiado preocupados con nuestras propias vidas, atrapados en nuestras propias historias; nos habíamos dejado arrullar demasiado por las comodidades de la vida moderna. En nuestra búsqueda de lo positivo, enterramos todo lo que habíamos considerado como negativo – el dolor, las tristezas, los miedos, las angustias, las paradojas. Estas energías tan naturales que habíamos empujado hacia el abismo para poder funcionar, y ser productivos, y ‘encajar.’ Creímos que éramos ‘felices.’ Sin embargo nuestra felicidad se había vuelto tan circunstancial, y nuestra alegría tan dependiente, y nuestra satisfacción tan superficial. Era la clase de satisfacción que podría disolverse en cualquier momento. Y lo hizo, porque la vida procura la totalidad y nada menos.

Y ahora estamos siendo llamados a cuestionar todo. Todo.

El dolor no es un obstáculo para sanar, es más bien una puerta. La pena no es un error, es más bien un portal. Incluso la ira contiene un camino. Y nuestros anhelos más profundos no son deficiencias, sino partes de nosotros mismos que sólo quieren ser reconocidas.

Las heridas se abren para ser sanadas, acogidas, para poder recibir una atención amorosa.

Nuestro sufrimiento y el sufrimiento de quienes amamos a menudo puede parecer tan aleatorio, tan absurdo, tan sin sentido, tan cruel, tan incontrolable, y nos precipitamos para disfrazar nuestro dolor, para esconderlo, negarlo o para simplemente pretender que ya lo hemos ‘superado.’ Como buscadores espirituales, podríamos fingir que hemos llegado más allá, o que hemos trascendido, o incluso que hemos aniquilado por completo nuestra humanidad. Que somos invulnerables. Que ya no sentimos nada, excepto una felicidad interminable. Que estamos tan iluminados, y somos tan perfectos.

Pero al final del camino no puedes esconderte de ti mismo, porque en cierto nivel siempre sabes exactamente donde te has escondido. El ‘yo iluminado’ es la mayor mentira de todas. ¿Dónde se escondería el ‘yo iluminado’?

Ninguna experiencia es intrínsecamente traumática, ninguna experiencia es realmente difícil de manejar, sin embargo a veces las experiencias pueden liberar energías volcánicas en nosotros que habíamos reprimido, escondido, o que nos habíamos negado a integrar en nuestra prisa por conseguir ser un ‘yo’ congruente, fuerte y normal. Al tratar de mantenernos en una sola pieza, en realidad lo que hicimos fue desgarrarnos a nosotros mismos.

Y ahora la vida ha llegado al rescate, con su amor a la totalidad. Los horrores, las rabias, la confusión, la alegrías insondables que nunca fuimos capaces de aceptar, se han liberado. A veces la vida detona una explosión en nosotros… y nos apresuramos a contenernos de nuevo.

He aquí una invitación para no contenernos. Para ser más inconsistentes, para aceptar que a veces somos todo un lío. Hay dignidad cuando nos venimos abajo.

Inclínate ante todas las ancestrales energías que ahora fluyen a través tuyo. Una vieja vida se está viniendo abajo, una nueva vida está a punto de coagularse, y ahora estás parado en tierra santa, increíblemente impregnada de vida y posibilidad, rota pero despierta para todas esas partes olvidadas de ti, en contacto con las alegrías y los dolores que creíste que nunca volverías a sentir, energías que habías reprimido desde niño o incluso antes.

Tu sufrimiento no es un error, o un castigo, y en última instancia ni siquiera es tuyo. Todos sufrimos. Todos nos enfermamos, envejecemos y morimos, al menos en nuestra forma física; y nuestras formas físicas son sagradas. Todos experimentamos pérdida, y nos preguntamos por qué. Todos perdemos el control, o nos preguntamos si es que acaso tenemos algún control. Todos nos vemos enfrentados a situaciones que jamás hubiéramos planeado, decisiones que nunca hubiéramos querido tomar, cosas que resultan indeseables, circunstancias que simplemente se sienten como ‘inadecuadas.’

Pero en medio de eso que no nos gusta, si podemos detenernos, y respirar, y salir de la historia de “cómo se suponía que esto debería ser,” y  ponemos atención a este momento presente, podríamos encontrar cosas que están bien, incluso que habíamos deseado, cosas sagradas, e incluso sanación. Y podríamos comenzar a darnos cuenta de que no estamos solos en nuestra lucha. Que estamos conectados a toda la humanidad. Nuestro sufrimiento es un rito de paso y muchos otros han pasado por este viaje. Caminamos sobre las huellas de nuestros antepasados. Estamos siendo invitados a amarnos a nosotros mismos, incluso con más fuerza, a conectarnos más profundamente con nuestra respiración, a sentir la clase de compasión por nosotros mismos y por los demás que nunca hubiéramos sentido si las cosas hubieran seguido saliendo a ‘nuestra manera.’ ¿A la manera de quien? Y ¿Por qué esperaríamos que las cosas siguieran saliendo a nuestra manera en un mundo de impermanencia y cambio constante? ¿Realmente creímos que estábamos a cargo? ¿Puede una ola controlar la inmensidad del océano? ¿Acaso perdimos nuestra humildad, nuestro sentido de la proporción?

Nosotros no tenemos el control. Todo está muriendo desde el momento en el que nace, como enseñó el Buda. Todo está hecho de cristal. Y ahí radica nuestra mayor tristeza y nuestra más profunda depresión, pero al mismo tiempo nuestro mayor potencial para la alegría y la liberación. Aprendemos a no interponernos más en nuestro propio camino, y aceptamos las cosas tal y como son. Aprendemos a amar la vida como es y soltamos nuestras fantasías caducas. Aprendemos que la verdadera alegría no es escapar del dolor, sino estar dispuestos a sentirlo, y que la verdadera satisfacción significa abrirnos a incluso el más grande dolor. Si somos capaces de tocar nuestras propias tristezas, podemos tocar las tristezas de toda la humanidad. Esto no significa que nos abandonemos o que seamos complacientes – esto es despertar, abrir los ojos, es el nacimiento de la verdadera compasión.

Permitimos hasta nuestros traumas más profundos con el fin de aprender lo que es el amor, la compasión, la tranquilidad; para recordar lo valioso que es cada momento en la vida. Permitimos que la vida nos abra el corazón de par en par para recibir la Verdad. Todo está ardiendo, como enseñó el Buda, y aferrarnos a imágenes obsoletas de la realidad sólo engendra dolor.

Sabíamos demasiado, ahora sabemos menos, y eso no es una pérdida, es más bien nuestra libertad. Y hay algo dentro de nosotros que nunca es traumatizado, algo que está eternamente presente y es digno de nuestra confianza, algo que sobrevive a incluso las sensaciones más intensas, que acoge y libera el trauma mientras el corazón bombea su sangre…

(Traducido por Tarsila Murguía)

Sobre el autor:

Jeff Foster es un experto en Advaita, la conciencia de la no lucha y no dualidad. Aquí abajo reproducimos información sobre su figura y trabajo.

(obtenido del blog Advaita info http://www.advaitainfo.com/maestros/jeff-foster.html)

Jeff Foster

En 2001 Jeff Foster se licenció en Astrofísica por la Universidad de Cambridge. Unos años después, tras un largo periodo de depresión y enfermedad, se obsesionó con la idea deiluminación espiritual, y se embarcó en una intensa búsqueda espiritual de la verdad última de la existencia, que concluiría unos años más tarde al conseguir ver con claridad la naturaleza no-dual de todo y que lo único que existe es la Unidad.

Gracias a la claridad de dicha visión, descubrió lo extraordinario en lo ordinario y la vida volvió a ser como siempre había sido: espontánea, prístina, alegre y plenamente viva.

En la actualidad, Jeff Foster organiza encuentros y retiros en el Reino Unido y Europa, en los que aborda clara y abiertamente cuestiones como las frustraciones de la búsqueda espiritual, la naturaleza de la mente y la Claridad presente en el centro de todo. Ayuda a las personas a descubrir lo que realmente son, más allá de todos los pensamientos y juicios acerca de sí mismos, incluso en medio de la tensión y la lucha de la vida moderna y las relaciones íntimas.

Su planteamiento, independiente y repleto de humor y de compasión, arruina toda esperanza en una iluminación futura y nos descubre el despertar que, desde siempre y para siempre, está presente en nuestras vidas. Él cree que la libertad es el derecho de nacimiento de todo el mundo. No pertenece a ninguna tradición o linaje, y su enseñanza es accesible a todos.

Jeff ha publicado cinco libros en más de seis idiomas, entre los que destacan en español:

La vida sin centro. Editorial Trompa de Elefante.

Más allá del despertar. Editorial Kairós.

La revelación de la unidad. Editorial Trompa de Elefante.

Una ausencia muy presente. Editorial Kairós.

La más profunda aceptación. Editorial Sirio.

 

taller miryam

 

 

Para aquell@s que deseen contactar con su Animal de Poder, recomendamos éste taller, impartido por Miryam Orcajo, una buena amiga y profesional que os encantará conocer.

 

Lo siento, perdóname

Un Artículo de Eugenio Sánchez Arrate

El Perdón es uno de los temas más controvertidos en terapia y en la vida.

Yo, lo reconozco, no soy nada bueno perdonando.

De hecho, algunos de mis rencores son legendarios (pocos, quizá solo dos o tres) y hay gente a la que no podré perdonar en muchas vidas, a veces pienso que no las perdonaré jamás (y eso incluye toda una larga lista de reencarnaciones posteriores a ésta, hasta llegar al Fin de los Tiempos).

En cambio también soy bastante blandito y cuando el otro me ofrece disculpas sinceras y sentidas, suelo perdonarle… con independencia de que tenga que pagar por lo que ha hecho…. porque, esto es importante: el perdón es independiente de las compensaciones y reparaciones que conlleva.

Y aquí hay una verdad espiritual importante: Todo se paga. Nada es gratis.

Da lo mismo que, nos hayan perdonado o no… tarde o temprano, pagaremos por el daño que causemos a otros o a nosotros mismos. El perdón libera al que perdona, no al que tiene que ser perdonado… éste aún tiene temas que resolver.

En cuanto a no ser bueno perdonando, pues vale, yo vivo con ello y vivo bien, no os imaginéis que eso me atormenta lo más mínimo. He llegado a un cierto equilibrio personal en materia de autoaceptación y se que forzarse a perdonar cuando no lo sientes, es hacerte daño. Así que ya no me obceco en perdonar a mis padres o exparejas si no siento que tenga que hacerlo. Y sin embargo he conseguido hacerlo en muchos casos.

Sencillamente he aprendido a vivir mi vida con ciertos rencores, a conseguir que no me molesten, incluso que se me olviden la mayor parte del tiempo. Se puede ser feliz sin haber perdonado al cien por cien de las personas que te hicieron daño.

También he dejado de atormentarme por no poder perdonar a algunos por más que lo he intentado, sencillamente porque hay veces que te han hecho tanto daño que no se puede.

Me consuelo pensando que es Dios quien ha de perdonar y reparar todo el daño. Yo no soy quien para impartir castigos o condenas, reparaciones o ajustes. Confío en la deidad y que El/Ella se encargue de todo y repare.

Una pareja que tuve, quizá la mujer que más daño me ha causado jamás, me decía: Eugenio, tienes que aprender a perdonar.

Aquello me enfadaba viniendo de una mujer especialmente insensible al dolor de los demás, que hacía cosas muy dolorosas para mi, porque si, quizá yo tuviera que aprender a perdonar, pero ella tenía que aprender a no andar por la vida de tal modo que los demás la tuvieran que andar perdonando constantemente.

No hagas daño y no tendrás que esperar que te perdonen.

Una cosa tengo clara, si haces daño, te lo harán, si el daño que hiciste fue inconsciente, llegará un inconsciente, una bobo o una tonta del culo e “inocentemente” te hará ese mismo daño tarde o temprano. ¿Que sacas un ojo a alguien y lo sacas sin querer? Llegará alguien y te sacará el ojo a ti con la misma falta de conciencia, para que sepas lo que se experimenta cuando eres víctima de alguien que va por la vida sin fijarse en nada ni en nadie.

Una conocida, en una reunión de antiguos alumnos de colegio, tuvo que escuchar de sus viejos compañeros como algunos estaban dolidos porque se sentían maltratados por ella. En concreto, un muchacho la acusó de haberle traumatizado y arruinado la infancia.

Ella lo había atormentado durante años porque era débil. Durante la reunión ella pidió perdón, pero hay perdones que llegan tarde y no resuelven nada.

Esta mujer acaso imagina que pedir perdón a esa persona ha servido de algo o compensa alguna cosa.

Si no hay reparación del daño, el perdón no vale una mierda.

A veces hay dolores y daños que arruinan una vida entera… es así de triste.

Y si arruinas una vida, alguien arruinará tu vida, ves preparándote para ello.

Tarde o temprano ésta mujer pagará por lo que hizo y también será atormentada, humillada y maltratada, tal y como ella maltrató, no por castigo a sus acciones (el karma no es un castigo), sino para que aprenda.

Es la Ley de Karma y también la del Equilibrio. Todo debe compensarse y de ésta compensación uno aprende a ser más amoroso, compasivo y auténtico. Pero ésta compensación debe ser cierta… la mayoría de las veces solo es una pose.

jactancioso

Yo ya he perdonado, yo vivo en paz.

Mucha gente te cuenta que vive en paz y que ya ha perdonado todo lo que tenía que perdonar.

No te lo creas ni un poquito.

La gente a menudo se cuenta a si misma, por ejemplo, que ha perdonado a sus padres, cuando en realidad ha llegado a un cierto equilibrio interior entre olvidar buena parte del daño, el abandono o el dolor recibido y vivir su vida con cierta calma. Las heridas más profundas están ocultas, debajo de una alfombra de aparente paz y equilibrio… y aparecen en terapia. A menudo los traumas están reprimidos, permanecen sepultados y olvidados.

No es tan fácil perdonar cuando el daño es profundo… y hemos de constatar que casi todos los seres humanos vivimos con daños muy muy estructurales de los que no somos conscientes. Esos daños han de perdonarse aún… y todavía ni somos conscientes de que existen.

En la vida adulta se manifiestan en enfermedades y somatizaciones, ansiedad, depresiones y malestares episódicos que se reproducen con el tiempo.

El cuerpo no miente, registra todo lo que sucedió y lo recuerda bien.

Una vez que uno abre las heridas en terapia o en cursos de crecimiento personal y las explora, aparece el dolor, la rabia y el resentimiento… y entonces urge realizar el perdón.

El perdón nos libera… y eso no significa que el otro no tenga que pagar o reparar por lo que ha hecho.

El perdón nos libera a nosotros y permite que esa energía que teníamos comprometida en el rencor se dirija a otros lugares más provechosos.

La cuenta de karma y reparación sigue pendiente y abierta en el balance energético del otro… el otro aún debe restaurar el equilibrio y aprender la lección. A veces de una forma dura e implacable.

Hay un libro excelente para practicar el perdón, sobre todo si os atascáis con él, se titula El Perdón Radical y su autor es Colin Tipping. Te ayuda a ver el perdón desde una perspectiva espiritual más elevada. Yo he conseguido perdonar a algunas personas gracias a él.

Y sin embargo, a otras aún no lo he logrado… pero tampoco me obceco por lograrlo. Soy humano, hago lo que puedo. Si no lo consigo hoy o mañana, no importa.

Perdón Radical 2

Una cosa es cierta… Que tu perdones, te libera, pero el otro no está liberado, por mucho que los manuales de autoayuda te digan que si… El que causa un daño, aún debe aprender una lección. Es una de las Leyes Universales.

Cuando hayas perdonado (o no) lo mejor que puedes hacer es desentenderte de éste tema y hacer tu propio proceso, entregar al cielo y la Providencia y dejar que todo siga su curso.

Y eso no significa que, cuando alguien te hace daño, no pongas límites o incluso que no sirvas de instrumento divino al ajuste de las cosas, realizando una acción concreta que frene o detenga al otro. A veces no se trata de vengarse del otro, pero si de poner los puntos sobre las íes y no dejar que esa persona, el que ha causado el daño, se vaya de rositas y vuelva a su vida como si tal cosa.

El dolor causado tiene un elevado precio.

El poquito valor del perdón que pedimos “de boquilla”

La mayoría de los perdones que se piden son de boquilla, no son sentidos ni reales.

Hay gente que pide perdón y se queda tan pancha, ya imagina que ha hecho todo lo que tenía que hacer al respecto de una situación dolorosa que ha causado.

Pues bien, no sentir culpa se síntoma de insesibilidad.

Y sentir culpa no ayuda nada si no vas a hacer algo provechoso con esa culpa, es decir, si no vas a reparar el daño causado.

Si no piensas reparar y lo único que quieres es quedar bien, que no piensen mal de ti, no ser castigado o que el otro no siga enfadado contigo, más vale que ni pidas perdón porque tu perdón no es sincero, es un perdón egoísta y caradura que solo busca salvar tu culo, pero no tiene en consideración al otro.

Puede que tras pedir perdón el otro te perdone, pero no es un perdón real, puesto que tu arrepentimiento no es sincero ni total, puesto que no estás dispuest@ a reparar el daño, el karma sigue actuando y caerá sobre ti.

Las fases del Perdón son las siguientes:

1ªFase: Reconocimiento de la acción cometida. La persona reconoce que se ha equivocado, que ha metido la pata, que no ha tenido en consideración al otro y reconoce exactamente los hechos, la acción que causó el daño etc…

2ª Fase: Ofrecer disculpas sinceras (aquí no sirve el no hacerlo de corazón, sin auténtica descarga emocional al pedir que nos perdonen… esos perdones de chicha y nabo, que uno ofrece para aliviarse de cargas a si mismo (a menudo para no sentirse mala persona, o para que el otro nos libere de la culpa que sentimos), pero que no son sentidos y no nos duelen en verdad, no valen ni para limpiarse el culo con ellos.

Hemos de tener en cuenta que a veces solo pedimos perdón para que el otro nos alivie de nuestra carga y nuestra culpa, pero que no hay una verdadera y genuina preocupación por cómo se siente el otro ni la ha habido nunca.

De hecho, si hubiéramos tenido el más mínimo amor y consideración por el otro, seguramente no le hubiéramos hecho tanto, tantísimo daño.

Estos perdones que a menudo se piden en la vida (una gran mayoría) no valen para nada, pues no están acompañados de la tercera fase del perdón que es…

3ª Fase: Arrepentimiento. La persona se compromete a no volver a causar éste daño ni al dañado ni a ninguna otra persona más… y no solo se compromete, lo demuestra con sus acciones cotidianas.

4ªFase: Reparación del daño causado, Compensación.

Aquí es donde se atascan la gran mayoría de los perdones, unas veces porque el daño no puede repararse, otras porque el agresor no tiene la menor intención de reparar e imagina que con haber pedido perdón y hasta lloriqueado un poco para aliviarse de culpas, incluso con haber enmendado su conducta, la cosa está resuelta… y la verdad es que no lo está.

SI NO HAY REPARACION DEL DAÑO CAUSADO, NO HAY PERDÓN POSIBLE.

Un probervio chino asegura: Si no eres buen alfarero no rompas jarrones, nadie merece ser perdonado si no arregla lo que estropeó.

plato y perdón

Es decir, yo le saco un ojo a alguien, aunque sea sin querer, y no sirve de mucho que le pida perdón, incluso que llore sentidamente por el daño que he producido, si no reparo el daño, si no restauro la armonía.

Por desgracia, (como es el caso del ojo) el daño a menudo no puede ya repararse y es inevitable e irreversible…

Con los temas del corazón pasa algo parecido… te rompen el corazón y ya no tiene remedio, de poco sirven las culpas y los perdones del otro, en tanto no reparen el daño causado de alguna manera, cosa que es harto difícil.

Según las disciplinas orientales y la terapia transpersonal, es en ese momento cuando se produce el Karma.

Según la Ley Causa y Efecto, el causante del daño, al no haber reparado (o podido reparar, porque es irreparable) el daño que produjo, pagará duramente las consecuencias de su acción en algún momento, con independencia de que le hayan perdonado o no.

Tarde o temprano sufrirá y experimentará en propias carnes las consecuencias de lo que hizo. Si mientes, te mentirán, si golpeas, te golpearán, si manipulas, te manipularán, si utilizas a los otros, te utilizarán.

A veces ésto sucederá en el transcurso de la propia vida, otras veces pasarán vidas enteras antes de que ésto suceda.

Todo debe ajustarse siempre, todo debe ser equilibrado.

YING Y YANG

Recomendaciones

Viendo como está el asunto del perdón, solo se me ocurre deciros que más vale que procuremos ir por la vida con conciencia y sin hacer daño a los demás, o intentando causar el menor daño posible.

Más vale que cuando hagamos daño, no solo pidamos perdón, sino que reparemos ese daño producido si está en nuestra mano.

Más vale que dejemos de mirarnos el ombligo, que es como la mayoría de las personas vamos por el mundo, imaginando que no necesitamos perdonar, que no necesitamos terapia, que no necesitamos crecer interiormente, trabajarnos, superarnos, mejorar ect…

Porque, cuando nos miramos el ombligo, perdemos de vista a los demás.

Y más vale que si no podemos ya reparar el daño, asumamos que las consecuencias de nuestras acciones se van a volver contra nosotros de un modo casi siempre doloroso e implacable tarde o temprano… y que es probable incluso que en éste plano, que en ésta vida terrenal del aquí y el ahora, el dañado tome represalias contra nosotros y que esas represalias incluso sean justas.

En cuanto a perdonar, haced lo que podáis, de corazón os lo digo.

A veces cuesta mucho conseguirlo. No os flageléis demasiado si no conseguís perdonar a parientes, amigos, ex parejas y demás personas. No intentéis caer en patrones obsoletos de ser el niño bueno, el buen cristiano, el buen samaritano siempre, perdonando a todo el mundo porque eso dice la Biblia, el Corán, los Budistas o el sagrado Manitú, a veces, sencillamente, perdonar no es posible (o no es posible ahora y lo será con el tiempo).

Si un rencor os hace daño, llevadlo a terapia o a sanación, trabajadlo, liberáos, no dejéis que esa energía os cause más daño.

Tratáos con cariño, paciencia y respeto y, si no podéis perdonar hoy, quizá mañana o dentro de diez años o dentro de cien vidas lo consigáis.

El tiempo lo cura todo.

Y si no lo cura, es cierto que lo aleja, lo distancia y envuelve en brumas de olvido.

Perdonáos también siempre que os sea posible por los errores cometidos.

Y si no conseguís perdonaros en algún tema, escuchad la guía de vuestra intuición, porque eso es porque quizá no os habéis quedado en paz con algún asunto y hace falta reparar, compensar al otro, trabajar más o poner luz.

VerdeVerdad: vamos a cambiar el mundo.

Juzgar

Un artículo de Eugenio Sánchez Arrate.

Es una de las grandes frases de la Espiritualidad con la que maestros, terapeutas y practicantes se regodean en un intento de conectarse con el Amor Universal, la Compasión y el Todos Somos Uno.

A menudo repiten no juzgues (lo cual, ya es en sí mismo un juicio, un debería).

La frase: No juzgues a nadie solo porque peca de forma diferente que tu...  es otro juicio porque da por sentado que tu pecas de alguna manera y por defecto, sin saber muy bien cual, pero que protege (o eso cree ella/él, de ser juzgado).

Vamos, que es como esparcir el ventilador y dejar que la porquería salpique por todas partes y a todo el mundo sin demasiado criterio, a ver si cuela. No juzgues porque tu también pecas, es asumir o dar por sentado que todos estamos cubiertos de la misma porquería. Algo que no es cierto y que se cae por su propio peso. Todo el mundo se equivoca y comete errores, todo el mundo acumula dentro de sí un cierto grado de mezquindad… pero en ésto, como en todo, hay grados.

El caso es que el ser humano no puede estar mucho tiempo sin juzgar, porque el juicio es la capacidad de discriminación de la persona ante el universo que le rodea y se dispara de forma automática cada vez que hacemos una elección en nuestra vida.

¿Me muevo o me quedo quieto? Mi mente juzga la mejor opción para mi en cada momento, discrimina y elige.

Juzgar es elegir… es discriminar, esto me gusta, ésto no me gusta, ésto lo quiero, ésto no lo quiero.

Juzgo conveniente comerme éste plato de comida y no éste otro. Juzgo conveniente ponerme éstos pantalones y no ponerme éstos otros que me sientan peor.

Si no juzgáramos, todo nos agradaría, todo nos parecería bien. Comer veneno, atravesarnos el pecho con un cuchillo, sacar un ojo a nuestro mejor amigo. Todo vale, todo está bien. Hemos suprimido el juicio y sin juicio… matar a tu mujer es perfectamente factible, abandonar a alguien que sufre, mirar hacia otro lado ante una crueldad o un acto deplorable que sucede frente a nuestros ojos…

En altos grados de espiritualidad, muy conectados con la No Dualidad, el Advaita y similares, ésto es un concepto poderoso… pero también peligroso. ¿Nos quedaremos cruzados de brazos sin hacer nada por intervenir ante una injusticia?

¿Os dáis cuenta del horror de ésta postura? Buscamos trascender la Dualidad negándola… no aceptándola ni asumiéndola como una parte constitutiva del mundo en que vivimos.

El juicio tiene una función reguladora muy saludable… y a menudo lo olvidamos.

Juzgar es tener opinión acerca de las cosas y de la gente. Juzgar es a veces también expresar esa opinión con libertad, sin miedo a lo que opinen los otros.  Juzgar es saber decir no, es poner límites ante personas y situaciones poco saludables.

En el entorno espiritual y terapeútico no juzguéis es una de las coletillas más recurrentes que se esgrimen para defender ciertas posiciones de laissez-faire y de no mojarse, de no dar la cara, no implicarse y no poner límites a nada ni nadie.

Con el no juzguéis o no me juzguéis a veces suelo estar encubriendo que todo lo feo o desagradable que hay en mi no me gusta que me lo enseñen y no lo quiero aceptar.

Que no acepto los límites y que no quiero que nadie me devuelva nada feo de mi comportamiento o actitud.

Una postura cobarde e infantil bastante extendida en entornos de crecimiento personal.

No me juzgues… suele encubrir también el miedo a ser evaluado y a que de esa evaluación no vamos a salir demasiado bien parados.

Cuando tenemos temas feos personales que esconder, es evidente que no nos gusta que nos juzguen. Cuando tememos el rechazo de los otros, tampoco nos gusta ser evaluados.

Y cuando nuestro sistema de valores y ética es deficiente o tiene severas fallas (relacionadas con la falta de límites, de respeto a los otros y de integridad personal) , el que no me juzguen puede convertirse en una pura cuestión de supervivencia y protección, pues yo no sabría donde meterme si me mostraran la realidad del ser de escasos valores que soy, la persona en que, por el camino de todo vale, me he convertido.

Y por desgracia, vivimos en una sociedad en la que la ética y los valores necesitan ser recuperados en todos los ámbitos de la sociedad y dentro de muchas personas. Sin confundir valores con ese moralismo religioso que tan a menudo se esgrime desde ciertas posiciones de espiritualidad oficilista en las diversas iglesias constituidas.

Pero lo cierto, también, es que si aprendiéramos a relativizar las cosas, la opinión de los demás, sus juicios (que pueden ser errados), dejarían de importarnos. De éste modo, que nos juzgaran o juzgaran a otros nos importaría también un rábano.

Porque, por el camino de no juzgar, de ser budas encarnados y de querer ser tan buenos que hasta el pis nos huela a flores… al final nos castramos, y reprimimos el derecho a tener una opinión sobre las cosas que no nos gustan, nos ponen tristes, nos enfadan o indignan. Por el camino de no juzgar, nos las cuelan dobladas, como decía mi abuela y no nos concedemos el derecho a enfadarnos y a responder a un abuso o agresión.

El derecho a discriminar, a poner límites, a decir que no cuando nos hacen daño, a defenderse cuando nos agreden o cuando algo que los demás están haciendo nos molesta mucho, es inalienable al ser humano y debería ser ejercido con más frecuencia.

Por el camino de no juzgar también nos autolimitamos, cortamos de raíz el derecho a decir la verdad que llevamos dentro, sobre todo cuando implica decir lo que opinamos de otras personas.

Por el camino de no juzgar reprimimos el derecho a pararle los pies a alguien que abusa, a frenar a los que se extralimitan, a impedir que nos hagan daño o que hagan daño a otros cuando una acción defensiva debe ser tomada.

En terapia, no juzgar

Un terapeuta, dentro del entorno terapeútico no debe juzgar a su paciente, de hecho, una de las claves de éxito en la terapia es el aprecio incondicional a la persona que el terapeuta tiene delante, con independencia de sus problemas, traumas y naturaleza como individuo.

Pero fuera del contexto de la sesión, es inevitable que, como ser humano que es, el terapeuta juzgue el mundo que ve, e incluso es saludable que lo haga… porque si no su vida se convertiría en un triste coladero en el que todo vale y no se tiene opinión acerca de nada. Todo está bien.

Me meo en los pantalones, y está bien. Mi hijo enferma de una dolencia grave, no juzgo y todo está bien. Me despiden del trabajo y no tenemos dinero para comer y todo está bien. Un hombre intenta hacer daño a mi padre mientras caminamos por la calle y todo está bien…

De hecho, por no juzgar, por no hacer nada, por no opinar, por no implicarnos, no tomar acciones y decisiones directas que implican un juicio, una evaluación de la situación y una postura firme, estamos permitiendo que muera de hambre cerca de un tercio de la población mundial en los países menos favorecidos.

Un antiguo maestro de meditación me dijo una vez: No te angusties, Eugenio, hay mucha confusión en la gente con éste concepto del Juicio… la gente que no juzga, en realidad no se implica en la existencia, no se moja, no interviene en la vida, y en el fondo no vive, está escapando del mundo que está a su alrededor. El secreto es juzgar pero no dejar que los juicios empañen una visión amorosa del Todo. Que tus opiniones no sean extremas, pero que siempre te permitan apartarte de las situaciones y la gente que te dañan. Que te permitan frenar las agresiones, decir la verdad, expresar tus opiniones y defender aquello que crees bueno y eterno.

Después de interiorizar ésta frase durante tiempo, uno puede deducir que no es tan preocupante juzgar, siempre que te des cuenta de para qué lo estás haciendo y siempre que sepas el tipo de juicio que realizas y las consecuencias que eso está teniendo en tu vida.

Si siempre opinas mal del entorno, eso no es bueno para ti, ni para tu entorno. Si siempre opinas bien de tu entorno, probablemente te estás autoengañando y eso tampoco es bueno para ti y para tu entorno.

Por ejemplo, si juzgas para protegerte y proteger a otros, ese juicio puede estar proporcionándote mucho bienestar, pues te evita conflictos y situaciones desagradables con otras personas.

Si tu juicio (tu buen juicio) te aleja de personas tóxicas o dañinas, bienvenido sea siempre.

Juzgar no siempre es reprobable, a veces te salva la vida.

La Falsa Ausencia de Juicio en las personas.

Amor Universal, Todo es Luz, Todo el mundo es Bueno, la vida es maravillosa, el mal no existe…. son también juicios poderosos. A menudo los escucho en la gente y me preocupo.

Juicios power-flower y positivos muy de moda en la mentalidad Nueva Era, en la que no todo es tan saludable como nos quieren vender.

hippie

La mentalidad hippie de que todo es maravilloso, pues, lo siento, pero también es un juicio. Un juicio optimístico e idealizado de las cosas.

Pensar que todo es de color rosa, amoroso y apacible, que toda la gente es buena, que la vida es luminosa y que todo está bien, es juzgar, es tener una opinión sesgada de la realidad tan extrema y polarizada como creer que todo es malo y reprobable y que el mundo es un asco.

Los juicios no son únicamente los negativos y desagradables acerca de las cosas, no son únicamente las críticas ácidas hacia el otro o las circunstancias, también son juicios -y muy extremos- los comentarios positivos (y posiblemente también errados) acerca de las personas, las situaciones y la gente.

De hecho, es curioso, pero solo decimos cuidado, estás juzgando cuando los comentarios acerca de algo o alguien son negativos. Pero no nos damos cuenta de que cuando esos comentarios son positivos, también estamos juzgando… y puede que con la misma falta de objetividad que cuando lo hacemos de manera negativa.

Juzgar es vivir en la polaridad, aceptar el mundo de luces y sombras en el que estamos. Juzgar es a veces acertar y a veces equivocarse… y aceptarlo.

Juzgar que todo está mal, es un error de percepción.

Juzgar que todo está bien, es otro error de percepción.

Suprimir toda opinión acerca del mundo y de la gente es otro error de percepción.

Polarizarse y estar siempre en el juicio negativo no es conveniente.

Polarizarse y estar justo en todo lo contrario, tampoco es demasiado bueno.

Para abandonar la sombra, hay que ir hacia la luz. Para encontrar la luz es bueno explorar la sombra, nuestra sombra.

Y juzgar, me temo que es inevitable para todos los seres humanos, aunque una visión positiva y amorosa de la realidad siempre es saludable y nos ayuda.

Ver la vida y el mundo como un escenario amoroso está bien siempre y cuando no nos estemos autoengañando, algo que suele ser bastante frecuente en los entornos de crecimiento personal y espiritual.

En vez de NO Juzgar, que es un mandato, un debería y una exigencia… , yo prefiero decir, Que tu juicio -que es intrínsecamente inevitable- intente ser lo más saludable posible para todos.

El reto está en conseguirlo.

Fe
El Sentido de Dar las Gracias.
un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

Agradecer proviene de la palabra Gracia y, según la mayoría de las religiones, la Gracia es un Don, un regalo de Dios que desciende sobre nosotros, que nos es concedido.

A los que no tienen gracia solemos llamarlos desgraciados. Y a los que no son capaces de agradecer, desagradecidos.

Cuando alguien tiene Gracia, por el contrario, es un Agraciado. (Son agraciados los que poseen dones como la belleza, la compasión, la sensibilidad, la inteligencia, la valentía, la honestidad, la creatividad… y también son agraciados aquellos que reciben premios).

 

En cambio, ser un desgraciado es vivir en la infelicidad, estar alejado de la Gracia.

Luego, siguiendo con ésta línea de argumentación, el que tiene Gracia es feliz y el que no la tiene es muy infeliz.

Agradecer es congratularnos con la Gracia que desciende del Universo, de la Fuente, del Creador, del Gran Misterio que todo lo envuelve, crea uno en la religión o en la deidad que crea. Para ser agradecido no hace falta creer en una diosa o un dios, pero ayuda hacerlo.

Ser agradecido es agradecer los regalos, los dones del  cielo.

Solo cuando agradecemos, le decimos al Universo que queremos más de eso tan bueno que nos envía.

Por eso es tan importante dar las gracias cada día, a cada momento.

Dar las gracias por estar viv@, por caminar, por tener salud, por la comida que comemos, por el aire que respiramos. Por cada milagro cotidiano que nos permite estar aquí.

Agradecer, además, es la clave de la Abundancia.

Cuando estamos tristes, resentidos, enfurecidos, desmotivados, con miedo o sin ganas, agradecer nos resulta mucho más difícil y todas las cosas buenas de la vida se desvanecen, no llegan, se esfuman porque estamos cerrados a ellas, las bloqueamos.

Una amiga mía me contó hace unos días que quería que le llegara un amor, pero no se daba cuenta de lo cerca que lo tenía, justo delante de sus narices en aquel mismo momento. ¿Estaba abierta realmente al amor?

Evidentemente no lo estaba, pues no era capaz de verlo. El universo ya le había respondido, había contestado a sus peticiones, pero ella no se estaba dando cuenta de nada.

Agradecimiento es estar atento a todo lo que nos rodea, es aceptar las oportunidades, estar abierto de par en par a lo que la vida nos trae, sin juicios, sin pegas, sin exigencias del ego, dejándonos experimentar, confiando en que todo lo que nos llega es para nuestro mayor bien, incluso lo más doloroso.

Algunas cosas nos harán sufrir, otras nos harán inmensamente felices, pero todas nos harán crecer, nos harán más sabios y mejores de lo que éramos, sin dudarlo.

Agradecimiento y Prosperidad

Ayer estuve en un taller sobre Prosperidad con Pere Bonet – a quien estoy muy agradecido por su trabajo- y aprendí que una de las claves de la misma es el Agradecimiento. Dar gracias por todo lo que nos pasa en la vida, por lo bueno, por lo malo, por las aparentes desgracias, por los retos, por las pruebas, pues todas esas cosas nos enseñan y nos hacen aprender.

Pere Bonet

Dar gracias por aquello que nos dolió, por aquello que no somos capaces de perdonar, por todo lo que nos hace más sabios y nos acerca a la luz un paso más. Dar las gracias por una enfermedad y por lo que ésta nos enseña (se que es difícil, pero si somos capaces de hacerlo sanaremos antes). Dar las gracias por aquellos que nos humillan o agreden, porque ellos nos enseñan compasión, resiliencia, fortaleza, coraje.

Gracias por la gente con la que discutes, gracias por la gente con la que te peleas, gracias, desde aquí, doy yo ahora, por aquellos que me hacen, incluso a través del dolor, ser mejor de lo que soy.

Gracias si me insultan, gracias si me rechazan, gracias si me ignoran o me echan de su vida. Gracias si me complican las cosas y me lo ponen difícil.

De todos tengo cosas valiosísimas que aprender, porque Gracias a ellos soy el que soy.

Gracias también porque así aprendo lo duro que puedo llegar a ser ante los obstáculos, lo valiente, lo versátil, lo flexible, lo creativo, lo capaz de manejarme en circunstancias complicadas o adversas. Sin ellos nunca lo hubiera averiguado.

Gracias por todo y a tod@s.

Gracias a los seguidores, gracias a los detractores.

Y sobre todo, gracias a vosotros, seáis quienes seáis, y vengáis de donde vengáis, por seguir leyendo éste blog, por ser un grupo cada vez más grande y fiel de maravillosos/as y locos/as lectores/as… y por hacer de VerDeVerdad un lugar de encuentro y un referente de la Espiritualidad y la Nueva Conciencia en la red en poco más de un año de andadura desde que comenzamos.

Gracias y gracias y mil gracias más.

Mil millones de Gracias.

Practicad el agradecimiento cada día y sucederán en vuestra vida cosas maravillosas.

Y si, os apetece, compartidlo conmigo y los demás lectores de éste blog. En VerDeVerdad estamos pensando en abrir un blog solo para expresar agradecimientos al Universo, un blog abierto en el que vosotros también podáis dar las gracias.

GRACIAS de nuevo.

Un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

Mick Myers gurú

En principio pudiera parecernos fácil detectar a un farsante, pero no lo es.

Porque un falso maestro no va a venir disfrazado y con el colmillo de oro brillando con una sonrisa taimada para espantarnos… a menudo hasta parecerá una buena persona… al menos al principio. E incluso descubriremos que muchos de ellos se creen sus propias mentiras, lo cual los hace aún más difíciles de desenmascarar.

Sin embargo hay una herramienta que no falla para pillar a un mentiroso en cualquier ámbito de la vida, pero que nos exige no pensar, no usar la cabeza del modo en que solemos hacerlo… nos exige, en cambio, estar tremendamente conectados con nuestras emociones y sabiduría interior: la herramienta es el Corazón.

Y la pregunta que debemos hacernos es la siguiente: ¿La persona que tengo delante me inspira confianza? ¿Está lo suficientemente evolucionada y trabajada?¿Me siento a gusto con ella? ¿Noto que sabe de lo que habla, que me transmite paz, fe, calidad humana y profesionalidad?

A veces, lo mejor es seguir la guía interior de cada uno. Ella nos conducirá a un buen camino para nosotros.

Falso Gur´´u

Los falsos Maestros

Hace años sigo la pista desde lejos a un seudomaestro chamánico-Nueva Era, uno de esos gurús de campo y bicicleta que es más famoso por intentar acostarse con todas las mujeres que pilla, que por la efectividad de sus talleres o tratamientos.

Con varios libros publicados, llenos de verdades a medias y conceptos no experimentados, no trascendidos, interiorizados o sin aplicar a él mismo, sin trabajo personal interior serio y honesto, e incluso con algún episodio de manipulación que ronda la estafa, sacando dinero a jovencitas confusas y mujeres necesitadas de apoyo para abrir centros de terapias alternativas que luego nunca se abren, ésta persona sigue vendiendo la moto de sus talleres de crecimiento personal, su chamanismo de cachaba y boina y su espiritualidad salchichera con gran éxito y predicamento de público.

Pero la verdad es que de chamán, de luminoso o de maestro, el amigo tiene poco.

Solo es un caradura más, buscándose la vida a costa de la ingenuidad de la gente y sin la entereza moral de empezar a mirarse al espejo con sinceridad y comenzar a trabajar en si mismo y en su ego de una forma valiente y abierta.

Esta es la verdad del mundo de la Espiritualidad y las Terapias Alternativas en muchos lugares del mundo.

Hay una gran cantidad de aprovechados y gente sin ética ni principios, intentando medrar en un campo donde la credulidad de la gente es inmensa.

Recuerdo numerosos casos que me vienen a la memoria constantemente:

-El director de una escuela de terapia, que trata de aprovechar su posición de poder para intentar acostarse con todas las alumnas que puede.

-El formador de biodanza (con pareja) que aprovecha el contacto en las clases para sobar y meter mano sin el menor pudor a cuanta persona se le antoja.

-O el gran líder de un sistema de sanación que sobrexplota a sus empleados en jornadas interminables de consulta (en las que la parte del león, el dinero, sobre todo lo gana él).

-O la famosa tienda ecológica que, esgrimiendo la bandera de lo alternativo, lo libre, lo natural y lo desinteresado tiene a sus empleados explotados, cobrando una miseria, sin contrato y sin darles de alta en la Seguridad Social.

-O la librería cuyo dueño tiene sin contrato a su esforzado ayudante, da talleres de crecimiento personal sin formación, capacitación ni experiencia ninguna… y encima aprovecha la menor ocasión para intentarse acostarse con todas las jovencitas incautas que pasan la librería atraídas por el mundo espiritual.

-O los talleres de sexualidad en los que el formador intenta acostarse con todo lo que se menea a su alrededor, sin la menor contención o respeto por sus alumnos/as.

-O los sanadores que te aseguran estar sometido a mal de ojo, terribles maldiciones o dolencias etéricas incomprobables… y te mantienen atrapado durante meses y meses a lo largo de muchas sesiones.

-O maestros de tantra que aprovechan el tantra para trajinarse a todos los incautos e incautas que pasan por su escuela.

-O los sistemas de sanación cuyas iniciaciones y titulaciones son tan caras que impiden a la gente común acceder a la maestría.

Elegid el sistema que os parezca, porque sinvergüenzas, jetas y personas con mucho morro, hay para todos los gustos.

Esto también sirve para ciertas Ordenes Herméticas, que venden un conocimiento que no les pertenece y cuyos estamentos interiores son solo una fórmula para ganar dinero, obtener poder, autoestima, favores sexuales o económicos, o que sus miembros medren socialmente.

seguir al lider

Todo el mundo ya es terapeuta

Para colmo, hoy en día cualquier persona, sin el menor pudor, ya se ve capacitada para enseñar, dar clase, formar, tutorizar o guiar a otras personas en el camino del crecimiento personal.

Y la mayoría no tienen su historia personal resuelta, ni se conocen lo suficiente a si mismos, ni acumulan las suficientes horas de trabajo personal e introspección seria como para ser los tutores, profesores o facilitadores de nada ni de nadie.

Seguimos viviendo en una especie de río revuelto de las terapias alternativas y la espiritualidad, donde todo vale.

Según el paradigma cognitivo conductual de la psicología, no es necesario haber hecho terapia individual para ser psicoterapeuta… lo cual es una de las mayores aberraciones que pueden escucharse en boca de un ser humano con dos dedos de frente.

Un terapeuta debe tener muchos de sus temas personales resueltos, muchas horas de terapia personal a la espalda y mucha experiencia en sesiones individuales y grupos, él mismo como paciente y él mismo como terapeuta… y si no los tiene, es mejor que se dedique a otra cosa.

Por mi experiencia personal, los terapeutas cognitivos suelen estar entre los que más ayuda y terapia necesitan, no por propia voluntad, sino por imposición del propio sistema universitario, que no les exige horas terapia individual, ni resolver su propia vida antes de andar resolviendo las de los demás.

Pero es que además, muchos terapeutas, de cualquier escuela u orientación, por desgracia, tienen su neurosis prácticamente intactas y sin desenvolver, empaquetadas y bien envueltas en papel celofán… las pasean por las consultas y por la vida sin el menor complejo o conciencia.

Y los que lo acaban pagando, son sus pacientes.

Además, usar el sesgo psicológico (esa creencia de que, como yo soy psicólogo, psiquiatra o terapeuta… YO SE…) es lo peor para alguien que se dedica a la salud y el crecimiento personal.

El creer que uno sabe, es el camino más rápido para ser un completo ignorante el resto de nuestra vida.

Cuanto más evolucionada está una persona, más se da cuenta de lo poco que sabe y de lo mucho que aún le queda por crecer y aprender.

Saber de psicología a veces es un lastre para seguir manteniéndose en la neura personal, en el ego y en lo mismo de siempre, sin afrontar con honestidad que no te conoces lo suficiente y no has comenzado el camino de crecimiento personal que a todos nos corresponde.

Por no hablar de los que se inventan escuelas, novedosas técnicas y procesos de sanación, curación, iluminación o elevación que, con datos fiables en la mano y estadísticas de efectividad y resultados, no funcionan más allá de la catarsis obtenida durante el taller, en el que la luz, la música, la afectividad y los efectos teatrales, hacen creer a las personas que allí está pasando algo importante o transformador… pero luego llegan a casa, retoman su vida cotidiana, y no ha pasado nada.

Hoy abres una revista dedicada al mundo de las terapias alternativas y te quedas asustado: Todo son ofertas de novedosos sistemas de curación, de orígen exótico, oriental, extranjero, ancestral, angélico o alienígena.

Terapias que suenan parecido a masaje cuántico neuroregenerador multiaural, pellizcado polinesio revitalizador ancestral y chamánico de las islas Loloe, el Olvidado Pescozón de Luz Solar de los Zapotecas, la Desencriptación celular biológica magnificada y la gimnasia estelar ortopédica de los atlantes, entre otras lindezas.

También se venden muy bien los mix, constelaciones con arteterapia, tenis de mesa y macramé, doma de caballos con vacaciones conscientes y meditación vegano- chamánica. Mindfullness sensorial con radiestesia y nutrición ontológico-sistémica con aplicación de la teoría de campos morfogenéticos etc…

Algunos eligen nombres más sencillos con siglas tipo MMK, FFC, Micro SSD y la biblia en verso.

Todas éstas terapias (y no pretendemos meterlas a todas en el mismo saco, porque las hay que funcionan y las hay que no… yo mismo he probado con éxito unas cuantas) acaban por dejar a la gente confundida.

Vivimos tiempos de necesidad y mucha gente precisa de ayuda profesional… y lo que se encuentra es un amplio abanico de oferta comercial en el que se pierde.

Los cursos acelerados y los atajos

Para colmo, ante la disyuntiva de tener que estudiar y crecer durante muchos años o hacerlo todo más deprisa, cualquiera se hace un curso de tres meses o un año en alguna de las nuevas disciplinas de cambio y transformación personal que han aparecido en el mercado y ya es terapeuta y ya sana, cura, limpia y da esplendor a los pacientes, sin haber siquiera comenzado su propio proceso de sanación particular.

La profesión está llena de terapeutas no sanados, somatizando todo el día sus dolencias y con más conflictos personales sin resolver que los personajes de una novela de Jane Austen.

Como decía el excelente terapeuta Guillermo Borja: hay terapias light que son a la terapia profunda, lo que los McDonalds a la gastronomía.

Guillermo Borja

Guillermo Borja

Finalmente unos consejos para elegir terapeuta, formador, consejero, acompañante o facilitador

Para saber cuando tenemos delante a un verdadero profesional os recomiendo seguir vuestra intuición y vuestro corazón, observad la calidad humana del ser que tenéis delante y en el que vais a depositar vuestra confianza:

-Huid de los terapeutas, psicólogos y psicoterapeutas que no han sido pacientes ni tienen las horas suficientes de terapia personal y crecimiento interior.

-Huid de gurús que prometen cambios milagrosos, pero no los demuestran.

-Huid de aquellas personas que no os inspiren calma, confianza, aplomo y sabiduría.

-Huid de los atajos, las soluciones mágicas y fáciles por un precio moderado (o carísimo)

-Huid de los terapeutas poco empáticos o sin corazón.

-Que los títulos no os confundan, fijáos ante todo en las personas y en su profesionalidad. Que no os cuenten batallas de títulos oficiales universitarios, diplomas y certificados… que os demuestren su propio crecimiento personal y profesionalidad con hechos, en la práctica y no con papeles ni certificaciones que no demuestran nada. Descubriréis que muchos terapeutas y psicólogos titulados y bien provistos de diploma, acreditación y colegiación oficial, se amparan en esa titulación para no afrontar su falta de cualificación efectiva y personal… y muchos llevan ejerciendo toda su vida, por cierto.

-Tened presente que en el mundo de las terapias hay terapeutas buenos, malos y regulares… hemos de aceptarlo. Buscad uno que os vaya bien. Un mal terapeuta con el que tenéis química, puede que funcione. Un buen terapeuta con el que no la tenéis, no funcionará seguro.

-Huid de los talleres de abundancia que solo hacen prósperos y ricos a quienes los dan.

-Huid de la falta de honestidad, de la falta de corazón, de la caradura de los formadores sin empatía o con tendencia a la explotación y manipulación de sus alumnos.

-Huíd de las recetas mágicas y los libros de autoayuda con soluciones fáciles y listas del tipo, las 10 cosas que un hombre de éxito debe tener en cuanta, o los 12 principios para el amor incondicional según la doctora Tal y Cual.

-Huíd de los precios altos en los talleres: no solo no garantizan una buena formación, sino que aseguran que el que los organiza quiere vuestro dinero por encima de vuestro bienestar o aprendizaje.

-Huid de las modas. Todos los años aparece una terapia que parece prometer la iluminación y curación absoluta y luego pasa el tiempo y esa terapia pasa de moda porque no era para tanto. Lo que es bueno y efectivo, se mantiene en el tiempo y podréis probarlo cuando se constate su eficacia. Tened calma y tranquilidad a la hora de elegir.

-Recordad que hay precios de mercado y son razonables y moderados, accesibles a todos los bolsillos y permiten vivir con dignidad y solvencia a los profesionales que los proporcionan… un terapeuta caro no suele ser mejor por ser caro, tan solo suele ser más carero y punto.

-Huid de los que cobran un dineral por una sesión de consulta individual.

En España, burradas de honorarios que rondan o sobrepasan los cien o ciento cincuenta euros por sesión, hablan de un afán desmedido por el lucro y muy poca conciencia y respeto por el cliente y su economía… y más en tiempos de crisis. ¿Si no tienes dinero bastante, no tienes acceso a esas terapias? No tiene ninguna lógica.

-Huíd de aquellos que con su comportamiento desmienten sus palabras, los que dicen una cosa y hacen la otra, los que propugnan la paz, la libertad, el entendimiento y el amor y no tratan con paz, entendimiento ni amor a sus semejantes (al revés, explotan a sus alumnos, ayudantes y empleados).

Por último, os dejo unas declaraciones de una conocida psicóloga humanista, mi amiga L.R.B. que ha pedido no revelar su nombre y que nos habla sobre La Reconexión de Eric Pearl y lo que opina al respecto de su creador y de éste curioso sistema de sanación, al que un día dedicaremos una entrada aparte.

L.R.B. “Sinceramente, sin dudar de la técnica, que creo que funciona de un modo que no puedo explicar, cobrar a la gente un dineral por recibir una energía que ni le corresponde al señor Pearl, ni puede someterse a copyright, es vergonzoso. El no es su dueño, me parece una estafa. Pearl se está haciendo millonario cobrando una cantidad exagerada por dar tratamientos y divulgar un conocimiento que no le pertenece, que el cielo le envió y con el que se está lucrando de una forma exagerada. Esa es mi opinión. Ha registrado la técnica, ha registrado el copyright de esa energía y la forma de hacerla funcionar en las personas, ha registrado el sistema… ¿usted se imagina que Buda hubiera registrado la Meditación, que Jesucristo hubiera registrado la oración o los milagros, que el Doctor Bach hubiera registrado la Terapia Floral, Mahoma hubiera registrado orar mirando a la Meca o el Doctor Barnard los transplantes de corazón? La energía, la luz y la sanación, así como el conocimiento espiritual, son de todos y deberían ser accesibles para todos por módicas cantidades, moderadas y honestas. Hoy, si no tienes los 333 euros o su equivalente para ser reconectado, te comes los mocos… Entonces ¿no tienes derecho al tratamiento?¿Te quedas toda la vida desconectado de la Luz? Es inadmisible.”

Gurú

Abundando en el tema de los falsos gurús aquí os dejo un artículo ya clásico de Ritchie Holterman, titulado: 9 Maneras de detectar a un falso gurú o Maestro espiritual.

Es un texto que apunta a convertirse en un clásico en éstos temas y muy recomendable.

http://www.portalmundoespiritual.com/2014/10/9-maneras-de-detectar-un-falso-guru-o.html

Y aquí tenemos también la historia de Vikram Gandhi, un cineasta de la Universidad de Columbia que se hizo pasar durante meses por un Gurú espiritual, adoptando el alias de Sri Kumaré y que consiguió engañar a mucha gente y filmar un excelente documental que ilustra muy bien las falacias, mentiras y engaños que son tan frecuentes en el mundillo.

http://esoterismo-guia.blogspot.com.es/2014/02/kumare-falso-guru-documental-maestro.html

Esperando que el Corazón sea siempre vuestra guía (pues el Corazón nunca se equivoca), os deseo que elijáis siempre bien a vuestro terapeuta, formador, facilitador y también a la gente que os acompañe en la vida, pero sobre todo os deseo que la Paz sea siempre con vosotros.

Esto es VerDeVerdad y día a día, como vamos pudiendo, intentándolo paso a paso, con calma y sin pausa… Vamos a Cambiar el Mundo.

por Eugenio Sar/ Eugenio Sánchez Arrate

Lo siento, amig@s, éste verano me lo he tomado con calma y el descanso, por lo que respecta al blog, (en realidad los varios blogs que tengo, más los varios que vienen de camino) ha sido un poco más largo que de costumbre. Necesitaba reposar, coger aliento, arrascarme la tripa, aclarar ideas, concentrar intenciones y definir sueños, con esa caótica profundidad de búfalo enamorado que me caracteriza.

Por suerte, algunos de mis trabajos funcionan solos y VerDeVerdad, el blog de Espiritualidad y Nueva Conciencia, ya ronda las 40.000 visitas desde que el año empezó… y sin colgar una sola entrada en más de un mes durante éste verano.

Tampoco van mal mi blog personal, el Guasinton Post http://psicotaipan.tumblr.com/ (alojado en Tumblr por aquello de experimentar otras plataformas) y el Cuaderno Infinito http://333eugeniosar.wordpress.com/, dedicado a mi poesía.

Podría dormirme en los laureles y pasarme otros dos meses sin actualizar contenidos, la inercia ya es suficiente para sostener las tres publicaciones y otras más que tengo por la red, pero debo continuar trabajando y escribiendo.

Además, me apetece.

Esta semana estoy dedicado, entre otros menesteres como las consultas, los cursos y mis cuentos para el próximo libro, a dibujar el Mapa Mental (una técnica antigua muy extendida y divulgada por el gran Tony Buzan) del nuevo camino que quiero afrontar en los meses venideros.

El Retonno (como decían los humoristas Martes y Trece) llega con el año escolar ya empezado, pero al fin llega.

Comprended que los escritores/terapeutas también somos animalillos de Dios y necesitamos un respiro, tomar aire, coger carrerilla. Vienen tiempos duros y los acontecimientos, así como la gallofa política reinante en tantos lugares y países, no deben sorprendernos con la guardia baja.

De éste verano fresquito rescato lo bueno que es dormir tapado muchas noches, las siestas y ratos de lectura en el Retiro, las charlas metafísicas y terapeúticas con el sanador y amigo Jesús Cayola; un fin de semana en Zarzalejo de lo más chamánico y divertido con Esperanza Marco de León y amigos; casi diez días en Villar del Ala, en buenísima compañía, recorriendo los montes y paisajes de la Soria más mágica con Julio García, Carmina Andújar, Remedios San Nicolás y un puñado de buenos compañeros… y por último, otro fin de semana en Navalagamella en el que la risa constante fue el común denominador.

Pero sobre todo destaco el Curso de Terapia Floral que he impartido con Esperanza Marco a través de Valores en Red y también mi proceso como formador/facilitador/participante de El Camino del Artista, el programa de 12 semanas de Creatividad de Julia Cameron, celebrados ambos en las dependencias de la fundación CIVSEM y el acogedor parque de la Quinta de los Molinos de Madrid.

Julia Camarón (de la Isla), como diría mi tío Sátur, que decía los Beales (así como suena) en vez de Beatles, ignorando la pronunciación inglesa, escribió un libro extraordinario para rehabilitar al artista que todos llevamos dentro.

Incluso los que ya saben que son creativos o se sienten como tales, deberían leerlo o hacer el curso en algún momento de sus vidas. El bloqueo, el atasco, la dificultad, a veces no está en crear o producir, sino en luchar y defender con coraje lo que uno crea, pelear por ello y hacerlo circular o darlo a conocer a la gente sin temor.

El camino del Artista

El Camino del Artista

Creatividad es todo, no hace falta ser pintor, escritor, escultor, músico o cineasta para ser creativo. Se puede ser creativo cuadrando balances, barriendo la casa o fregando los platos.

Leyendo por tercera o cuarta vez el libro de la Cameron, me he dado cuenta de que la mayoría de las personas tiene la creatividad muy muy atascada en sus vidas y se sabotea en alguna parte del proceso.

El atasco se produce en varios momentos: al comienzo, durante la ejecución, o a la hora de creer en lo que uno ha hecho y enseñárselo a los demás para comercializarlo, cobrar un precio, valorarlo.

Domesticados por el sistema, como individuos útiles para la maquinaria de producción, entramos en la rueda de adaptarnos o quedar apartados… y acabamos siendo exprimidos en trabajos que odiamos, en los que languidecemos o que nos van consumiendo y que no tienen demasiado que ver con aquello que amamos y sentimos desde el corazón.

No damos crédito ni carta de validez a los recurrentes impulsos de querer ser o conseguir aquello que más anhelamos.

La mayoría de la gente es, en líneas generales, lo que Julia Cameron llama un artista bloqueado. En algunos casos esos artistas atascados se convierten en los aguafiestas de aquellos que no lo están. La Cameron usa el término enloquecedores para referirse a los que, queriendo o sin querer, te atascan, te arrastran a su estrecho mundo de visión limitada, te erosionan y tratan de que no alces la cabeza y seas tú mismo.

Julia Cameron

Julia Cameron

Yo tuve mi buena ración de enloquecedores y bloqueadores desde que estoy en el mundo. Mi infancia y adolescencia son una pequeña guerra de Vietnam en éste sentido. Poco apoyo familiar, poco refuerzo a mis intereses e identidad personal y poco menos que esconderme para crear y ocultar lo que dibujaba (por entonces yo me dedicaba a los cómics), hasta que llegó un punto que perdí toda la confianza en mi mismo y ya solo creaba en soledad, encerrado en un cuarto o cuando me quedaba en casa solo.

Mis padres y mi hermano, para su desgracia, pues creo que eso los hace profundamente desdichados, son personas del tipo que ha fabricado la sociedad de consumo: Sus mensajes no verbalizados más habituales son “eres un idealista”, “los sueños no existen”, cumple con tu deber, trabaja como un burro, y fallece.

Mi primera mujer, muy buena gente, -pero con mucho genio e intransigencia- también estaba creativamente bloqueada.

Y mi segunda pareja, azafata, de la que ya he hablado alguna vez aquí, no digamos. Una persona ocupadísima, ansiosísima y completamente desubicada, viviendo siempre en permanente jet-lag, sin estar presente en su vida, en la de sus seres queridos… y sin habitar su cuerpo. Qué locura.

Pero lo cierto es que uno elige a ese tipo de gente para seguir atascado. Una novia que te arrastra a su mundo de prisas enfermas sin tiempo para el verdadero encuentro, la verdadera intimidad; un novio que te maltrata o intenta que abandones tu propio camino haciendo que pierdas la confianza en tí misma, unos amigos que te critican o contagian sus miedos, que te juzgan o se burlan de tus primeras creaciones, unos padres que no te dejan ser tu mismo y te cohartan, manipulan o chantajean emocionalmente mediante la culpa o haciéndote creer que les debes algo… Elegid cuál ha sido vuestra fórmula para seguir bloqueados hasta hoy. Solemos usar varias a la vez.

A veces el peor enemigo es uno mismo, la inseguridad, los miedos, los “no valgo”, los “no sirvo”, los “qué vergüenza me da mostrarme, enseñar mi arte, compartirlo con otros”. Damos fuerza a los demás no creyendo en nosotros.

Yo permití durante años que muchos bloqueadores me atascaran con sus críticas, ausencias, rechazos, extorsiones, mentiras, faltas de atención o aprecio, o con sus constantes demandas para asuntos que no me interesaban nada y a ellos les preocupaban muchísimo. Los elegí inconscientemente para no afrontar al creador que llevo dentro y para no sacar todo lo que había en mi interior… por inseguridad, por temor, por falta de confianza.

Me contaba excusas, no estoy suficientemente preparado, aún no es el momento, tengo que aprender y formarme más, tengo que mejorar…

Y al final nunca empezaba. Estuve años atascado o con mi creatividad renqueando bajo mínimos por ésta circunstancia.

Hoy eso ya no me sucede y, aunque sigo luchando contra ciertos atascos durante el proceso de creación, sobre todo en la parte final de hacer circular lo que escribo, enviarlo a concursos, publicarlo etc… (tareas muchas que delego en mi editora y agente Nuria Onega)… desde hace unos añitos me rodeo de personas que son sanas para mi creatividad, que no la secan, critican, o agostan, sino que la nutren y la hacen crecer.

El problema de perseguir los propios sueños

La mayoría de nosotros no se atreve a soñar ni a perseguir sus sueños y se conforma con una vida de derrota, resignación, anuencia, o un trabajo más o menos seguro (ahora, en la moderna sociedad hacia la que caminamos, ya ni siquiera el trabajo es algo seguro, por lo que el precio que las empresas y el sistema van a pagar a medio largo plazo por tener a la gente constreñida, mal pagada y viviendo en constante incertidumbre, será alto… posiblemente ni lo puedan pagar).

Pero el universo premia a los valientes, a los que saltan al vacío sin temor o aceptando que están muertos de miedo, pero lanzándose pese a todo.

Joseph Campbell, el célebre autor del Viaje del Héroe y tantos libros sobre mitología y antropología, tiene una frase que debería ser una máxima o ley para nosotros: Sigue tu gozo y se abrirán puertas donde las puertas no existían.

Joseph Campbell

Joseph Campbell

¿Qué es lo que os hace felices?

Probad a lanzaros y luego me contáis lo que os pasó.

Cuando uno se lanza, la red aparece y empiezan a suceder acontecimientos sincrónicos, casualidades que nos abren y suavizan el camino. El universo conspira para que cumplamos nuestros sueños. Cierra puertas que no debemos recorrer y abre otras por las que el camino está libre.

Si dudamos, nos pone obstáculos, si somos tibios a la hora de lanzarnos, nos zancadillea, si tenemos miedos, nos los confirma y nos los pone delante.

El Universo te muestra lo que llevas dentro y lo refleja en tu vida.

Si eres hostil con la gente, te devuelve hostilidad, si eres amoroso, te devuelve amor. Si no te entregas, aparece en tu vida gente que no se entrega. Si mientas, te mentirán, sin haces daño recibirás todo ese daño.

…Y luego viene la Prueba

Cuando, tras un largo debate interior, nos atrevemos al fin a hacer eso que siempre quisimos hacer, aparece la Prueba del Universo. Esta prueba está destinada a comprobar si de verdad queremos seguir ese sueño, si lo anhelamos desde el fondo de nuestra alma.

Por ejemplo, tras años de dudas, decidimos dejar nuestro aburrido o estresante trabajo y mudarnos a la costa y lanzarnos con esa profesión que siempre anhelamos pero nunca nos atrevimos a desarrollar. Entonces aparece el aguafiestas de turno, la dificultad, el antiguo novio o ex para embaucarnos en su problema de entonces o uno parecido ahora, surge el trastorno inesperado, la avería en casa, la enfermedad de ese familiar rémora y pesado que siempre vivió colgándose de nuestro cuello, el vecino extorsionador, la suegra enloquecedora, el hermano demandante… todos ellos vienen para ponernos a prueba.

Si cedemos, si claudicamos, volvemos a quedar atrapados en la vieja red en la que estábamos prisioneros.

La vida nos está evaluando. ¿Deseamos ese cambio, ese sueño con las suficientes ganas?

Solo hay una opción. Ser honest@ con un@ mismo y lanzarse.

La vida no solo consiste en la lucha por la supervivencia, también podemos perseguir nuestros ideales, nuestros anhelos más profundos.

Si superas la Prueba, que a veces es una combinación de varias, el camino se hace más fácil.

abundancia

Obstaculizamos la Abundancia

No debemos olvidar que somos nosotros quienes, con nuestro temor, miedo y dudas, obstaculizamos todo el proceso de recibir los regalos del cielo. Las bendiciones llegan constantemente a nuestras vidas, pero no las vemos, no las valoramos, ni las apreciamos.

Llegan constantemente amigos, parejas, oportunidades, pero no les damos valor, de hecho, ni siquiera los vemos cuando se acercan. Chicas estupendas a las que no prestamos atención, amigos que dejamos escapar, puertas que no nos atrevemos a cruzar y caminos que nos asusta recorrer.

No valoramos lo que hay, no apreciamos a la gente, las circunstancias, el presente… y seguimos entrampados, prisioneros de los viejos patrones, de nuestros miedos.

Siempre tenemos una idea tan cerrada y restringida de lo que deseamos, que cuando algo incluso mejor aparece en nuestra vida no somos capaces de reconocerlo.

Si somos cobardes, una pareja que nos haga permanecer en la cobardía (y a la que luego echar la culpa de que no nos deja ser nosotros mismos) nos viene bien para seguir atrapad@.

La ley del Universo es la siguiente, no hay que hacer nada, solo SER uno Mismo, conectar con lo que llevamos dentro y atrevernos a expresarlo en el mundo, con todas las consecuencias que ello implica.

Si hacemos ésto, todo viene a nosotros por derecho, forma parte de la Ley Divina Universal, pero estamos constantemente dificultando el proceso de recepción de abundancia y bendiciones.

Nos peleamos, tememos el éxito, nos cerramos a lo nuevo, decimos no a las oportunidades, no escuchamos las señales, no recorremos el camino de la felicidad, sino el del temor, el del miedo.

En ésta sociedad en la que todo consiste en sobreadaptarte, seguir el carril, andar por caminos trazados y hacer lo que se espera de ti, no nos han enseñado a soñar, no nos han enseñado a creer en nosotros y a lanzarnos sin temor al vacío. Nos han adiestrado para que sigamos las reglas, acatemos las normas y nos autolimitemos.

Quebrantar las reglas y las normas no significa burlar a la Ley del país en el que vives, cometer delitos o hacer siempre lo que deseas a costa de los demás. El respeto al orden establecido y a las demás personas debe imperar siempre… pero que eso no nos impida ser libres y seguir nuestro sueño.

En ningún lugar está escrito cómo debemos vivir nuestra vida y nadie tiene derecho a decírnoslo.

Las ciudades, el mundo, están hoy llenos de normópatas… defensores de la normalidad, personas que doblan la cerviz ante el sistema imperante, sin plantearse que la vida pueda ser otra cosa, lo que ellos quieran y deseen para sí mismos.

La sociedad entrena y domestica a la gente, la convierte en tontos útiles para un mercado depredador que sigue matando de hambre a cerca de un tercio de la población mundial y permitiendo desigualdades que avergüenzan a cualquier persona con sentimientos.

Pero ¿tu qué es lo que quieres hacer con tu vida? ¿A qué deseas dedicarte?¿Cuál es tu anhelo?¿Cómo te gustaría ganarte el pan?¿Cuál es tu sueño?

Si no lo sabes, el primer paso es conectar contigo mism@, una labor que puede llevarte años de autoindagación y trabajo personal.

Y si ya lo sabes lo tienes más fácil, solo tienes que atreverte, porque el Universo siempre, siempre, Responderá.

Este artículo aparecerá publicado en dos de mis blogs, VerDeVerdad y el Guasinton Post, así como en algunas páginas de Facebook. Me pareció oportuno difundirlo en varios foros debido a naturaleza de su mensaje.

Gracias a Dios, Gracias a Julia Cameron y Gracias al Universo por inspirarme para escribirlo.

Con motivo de la entrada en vigor en España de la llamada Ley Mordaza, nos vemos obligados a retirar todos los enlaces de éste artículo como medida preventiva, a fin de no incurrir en ninguna clase de delito o falta a partir del 1 de enero de 2015. Para solicitar información o acudir a otras páginas sobre espiritualidad, permanecen los siguientes enlaces.

 

http://vibraensaluz.creandoluzestelar.com/libros-gratis/

http://arcealejandra.blogspot.com.es/

http://espadadeluzentuhonor.wordpress.com/2013/12/28/muuuuuuchos-libros-gratis-doc-y-pdf/

http://senderodelmago.blogspot.com

Vamos a Cambiar el Mundo.

Gurdjieff, el creador de la escuela espiritual del Cuarto Camino, que tan profundo legado ha dejado en disciplinas del conocimiento como la psicoterapia Gestalt y una de sus fuentes,  el Eneagrama, dejó varios consejos para la vida a su hija Duska Howard.

Son 83 recomendaciones que se han convertido en un clásico de la espiritualidad aplicada.

Hoy en VerDeVerdad, reproducimos para vosotros ésta lista:

gurdjieff

1. Fija tu atención en ti mismo, sé consciente en cada instante de lo que piensas, sientes, deseas y haces.

2. Termina siempre lo que comenzaste.

3. Haz lo que estás haciendo lo mejor posible.

4. No te encadenes a nada que a la larga te destruya.

5. Desarrolla tu generosidad sin testigos.

6. Trata a  cada persona como si fuera un pariente cercano.

7. Ordena lo que has desordenado.

8. Aprende a recibir, agradece cada don.

9. Cesa de autodefinirte.

10. No mientas ni robes, si lo haces te mientes y te robas a ti mismo.

11. Ayuda a tu prójimo sin hacerlo dependiente.

12. No desees ser imitado.

13. Haz planes de trabajo y cúmplelos.

14. No ocupes demasiado espacio.

15. No hagas ruidos ni gestos innecesarios.

16. Si no la tienes, imita la fe.

17. No te dejes impresionar por personalidades fuertes.

18. No te apropies de nada ni de nadie.

19. Reparte equitativamente.

20. No seduzcas.

21. Come y duerme lo estrictamente necesario.

22. No hables de tus problemas personales.

23. No emitas juicios ni críticas cuando desconozcas la mayor parte de los hechos.

24. No establezcas amistades inútiles.

25. No sigas modas.

26. No te vendas.

27. Respeta los contratos que has firmado.

28. Sé puntual.

29. No envidies los bienes o los éxitos del prójimo.

30. Habla sólo lo necesario.

31. No pienses en los beneficios que te va a procurar tu obra.

32. Nunca amenaces.

33. Realiza tus promesas.

34. En una discusión ponte en el lugar del otro.

35. Admite que alguien te supere.

36. No elimines, sino transforma.

37. Vence tus miedos,  cada uno de ellos es un deseo que se camufla.

38. Ayuda al otro a ayudarse a sí mismo.

39. Vence tus antipatías y acércate a las personas que deseas rechazar.

40. No actúes por reacción a lo que digan bueno o malo de ti.

41.  Transforma tu orgullo en dignidad.

42.  Transforma tu cólera en creatividad.

43.  Transforma tu avaricia en respeto por la belleza.

44.  Transforma tu envidia en admiración por los valores del otro.

45.  Transforma tu odio en caridad.

46. No te alabes ni te insultes.

47. Trata lo que no te pertenece como si te perteneciera.

48. No te quejes.

49. Desarrolla tu imaginación.

50. No des órdenes sólo por el placer de ser obedecido.

51. Paga los servicios que te dan.

52. No hagas propaganda de tus obras o ideas.

53. No trates de despertar en los otros emociones hacia ti como piedad, admiración, simpatía, complicidad.

54. No trates de distinguirte por tu apariencia.

55. Nunca contradigas, sólo calla.

56. No contraigas deudas, adquiere y paga en seguida.

57. Si ofendes a alguien, pídele perdón.

58. Si lo has ofendido públicamente, excúsate en público.

59. Si te das cuenta de que has dicho algo erróneo, no insistas por orgullo en ese error y desiste de inmediato de tus propósitos.

60. No defiendas tus ideas antiguas sólo por el hecho de que fuiste tú quien las enunció.

61. No conserves objetos inútiles.

62. No te adornes con ideas ajenas.

63. No te fotografíes junto a personajes famosos.

64. No rindas cuentas a nadie, sé tu propio juez.

65. Nunca te definas por lo que posees.

66. Nunca hables de ti sin concederte la posibilidad de cambiar.

67. Acepta que  nada es tuyo.

68. Cuando te pregunten tu opinión sobre algo o alguien, di sólo sus cualidades.

69. Cuando te enfermes, en lugar de odiar ese mal considéralo tu maestro.

70. No mires con disimulo, mira fijamente.

71. No olvides a tus muertos, pero dales un sitio limitado que les impida invadir toda tu vida.

72. En el lugar en que habites consagra  siempre un sitio a lo sagrado.

73. Cuando realices un servicio no resaltes tus esfuerzos.

74. Si decides trabajar para los otros, hazlo con placer.

75. Si dudas entre hacer y no hacer, arriésgate y haz.

76. No trates de ser todo para tu pareja; admite que busque en otros lo que tú no puedes darle.

77. Cuando alguien tenga su público, no acudas para contradecirlo y robarle la audiencia.

78. Vive de un dinero ganado por ti mismo.

79. No te jactes de aventuras amorosas.

80. No te vanaglories de tus debilidades.

81. Nunca visites a alguien sólo por llenar tu tiempo.

82. Obtén para repartir.

83. Si estás meditando y llega un diablo, pon a ese diablo a meditar.

Y aquí Brian Weiss, el célebre autor de “Muchas Vidas, Muchos Maestros”, experto en regresiones y reencarnación, hablando sobre la posibilidad de indagar en nuestras vidas futuras en una interesante entrevista

reflexionesporadica

Entrevista a Brian Weiss, escritor de varios libros sobre Regresiones y Vidas Pasadas, como “Muchas vidas, muchos Maestros”. En la entrevista habla entre otros temas sobre sus trabajos con Progresiones, viajes a vidas futuras a través de hipnosis, y las coincidencias que ha encontrado en la mayoría de los cosas sobre el Nuevo Mundo que está por venir.

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Excelente artículo de Eckhart Tolle (El poder del Ahora) sobre la respiración y lo que sucede cuando ponemos conciencia en el modo en que respiramos.

reflexionesporadica

Alguien me mostró hace poco el prospecto anual de una organización espiritual grande. Al hojearlo me impresionó la gran diversidad de seminarios y talleres importantes. Me recordó el smorgasbord, uno de esos banquetes suecos donde puede uno elegir entre una enorme variedad de platos. La persona me preguntó si le podía recomendar uno o dos cursos. “No sé”, le respondí, “todos suenan muy interesantes”. “Pero sí se lo siguiente”, añadí. “Tome conciencia de su respiración tantas veces como le sea posible, cada vez que recuerde hacerlo. Hágalo durante un año y será un medio de transformación mucho más poderoso que asistir a todos esos cursos. Y no vale nada”.

Al tomar conciencia de la respiración apartamos nuestra atención de los pensamientos y creamos espacio. Es una forma de generar conciencia. Si bien la conciencia plena existe ya como no manifiesta, estamos aquí en el mundo para traer la conciencia a…

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lealtades invisibles libro

El término Lealtad Invisible se debe al fallecido psiquiatra húngaro Ivan Boszormeny-Nagy quien, junto a Gerladine M. Spark, publicó el libro Lealtades invisibles, editado en castellano por la editorial Amorrortu y disponible en español.

El libro, profundo y algo farragoso, pero imprescindible, es demasiado técnico para ser entendido con facilidad por los profanos a la psiquiatría o el lector común, pero es posible realizar un resumen o extracto que ilustre muy bien su contenido para los lectores de VerDeVerdad.

Boszormeny-Nagy, asegura que los trastornos, dolencias y problemas de las personas, provienen de un desequilibrio en el dar y recibir dentro del sistema familiar.

Ivan Boszormeny Nagy

Existe, según él, lo que se llama “Registros de Mérito” o “Cuentas de Justicia”.

El sistema familiar tiende siempre a la justicia, con independencia de lo que intenten o pretendan sus miembros de manera individual con sus propias vidas. Hay que dar y recibir de manera equilibrada, amor, posesiones, respeto, energía.

Si alguien da mucho y no recibe tanto, se genera una deuda.

Si alguien gana dinero o afecto a costa de otros, les debe.

Si alguien pierde algo, amor, dinero, posición o estatus, para que otros ganen, le deben.

Es una ley universal y, por lo que los terapeutas y sanadores hemos podido comprobar, es una Ley del Cielo.

Si los padres intentan que sus hijos llenen sus carencias y vacío y les den amor sin darlo a su vez en la suficiente medida, generan una deuda en su contra.

Es contra natura que un padre o una madre pretendan el amor de sus hijos, no es el orden natural de los sistemas familiares, del mismo modo que un jardinero no puede pretender que sus plantas le rieguen y le cuiden a él.

El mayor es siempre el que nutre y cuida al pequeño, los padres cuidan y nutren a sus hijos. Si no lo hacen, incurren en deuda grave.

Y si no recibieron de sus padres la debida nutrición para ser amorosos, mala suerte, pero sus hijos no están para darles eso que no tuvieron y que a ellos les faltó.

Otro tema relativo a las Lealtades es que la vida del individuo no es importante con respecto al sistema, aunque creamos que sí.

Nuestra vida no importa, importa el colectivo… y cuanto antes nos demos cuenta de ésto, antes dejaremos de hacer daño y hacernos daño.

Se puede vivir una vida individual e independiente muy saludable si estamos en armonía con el sistema en el que vivimos, pues pertenecemos a él.

Regla de Deuda:

Lo que una generación deja sin resolver, será la siguiente la que, inocente e inconscientemente, trate de resolverlo; así queda atrapada en temas o asuntos que no son en realidad su responsabilidad. Existe una transmisión transgeneracional de los problemas familiares que a veces crean una cadena de destinos difíciles o trágicos.

Los asuntos no resueltos de los sistemas familiares en generaciones anteriores y las injusticias cometidas dentro y fuera del sistema familiar pueden, inconscientemente, afectar la vida de las familias manifestándose en alguno o varios miembros del sistema, enfermedades inexplicables, depresiones, suicidios, relaciones conflictivas, trastornos físicos y psíquicos, dificultad para encontrar pareja, para prosperar, comportamientos conflictivos, etcétera.

Ejemplos de lealtades:

-Un hombre adúltero, maltrata y humilla a su mujer y alguien tendrá que pagar por ello. Posiblemente un nieto o descendiente llevará una vida de infelicidad o sufrirá adulterios y humillaciones constantes de las mujeres y parejas, para compensar el maltrato que su ancestro realizó a la abuela y a otras mujeres.

Por ejemplo, tengo comprobado que cuando el abuelo ha sido infiel, suele ser un nieto el que paga por ello de distintas formas y modos, a veces incluso con su propia vida si el daño causado fué muy grande. Lo usual es una enfermedad crónica.

-Cuando un miembro de la familia sacrifica sus intereses y posibilidades personales por otro o por el bien de la familia, se siente con derecho a ser retribuido por ese sacrificio y esperará que se le reconozca. Si esa deuda no es pagada por la generación que ha sido favorecida por éste sacrificio, a menudo se requiere que la siguiente generación liquide la deuda de algún modo o si no la siguiente.

-Mi experiencia me dice que, dado que somos ignorantes, inconscientes y bastante egoícos y egoístas, rara vez paga la deuda aquel que la contrajo, rara vez el verdugo repara su acción directamente, siempre son las víctimas, otros, quienes reparan, casi siempre es un descendiente, un sucesor el que lleva la carga que el ancestro, en su inconsciencia y falta de amor por sus semejantes, no supo afrontar ni resolver para evitar que otro cargara con lo suyo.

Pero pagarse, las cuentas siempre se pagan.

SIEMPRE.

balanza de justicia

-Por ejemplo. Un niño nace como consecuencia de la muerte de otro. La madre se empeñó en quedarse embarazada y luego se arrepiente y aborta prematuramente de forma consciente o inconsciente. Pocos años después tiene otro hijo (e incluso le pone el mismo nombre o parecido, que le hubiera puesto al hijo que no llegó a nacer).

Este segundo niño, que si ha nacido, pagará por ello toda su vida… pues él vive gracias a la muerte de su hermano no nacido.

Posiblemente sea muy leal, de forma inconsciente, a su hermano muerto y siempre sienta que le falta algo, que no está completo… elementos como la melancolía, la tristeza o conductas autodestructivas le harán mucho daño, pues nota inconscientemente que no tiene derecho a la vida… ¿Qué derecho tengo yo a vivir si otro murió para que yo naciera?

Y si el no paga la deuda, sus descendientes lo harán.

Todas las mentiras y ocultaciones, resurgirán para ser resueltas.

Asesinatos, robos, faltas graves de respeto a nuestros semejantes… todo reaparece y alguien ha de resolverlo.

-Otro ejemplo muy cercano: Alguien hereda o recibe un gran legado debido a la muerte prematura e injusta, el alejamiento o la expulsión del sistema familiar de otro miembro del clan.

El ha de pagar por algo que ha recibido sin merecerlo, a costa de lo que le han quitado a otros. Y si no lo hace, los suyos, sus descendientes, tendrán que hacerlo en su lugar.

Insisto, todo se paga, todo se compensa, todo se equilibra dentro del sistema.

De manera inconsciente, el sistema familiar tenderá a restaurar la justicia dentro del mismo, de tal modo que mucho de lo que nos pasa, quizá no es nuestro, aunque sí que es nuestra responsabilidad resolverlo con el mayor amor posible, lo cual, no siempre es fácil.

familia clicks

Lealtad inconsciente y paradójica

La lealtad hacia la familia de origen parte de leyes paradójicas.

Lo que se ve no es lo que está por debajo. Lo que parece no es lo que es.

-Dos personas que parecen odiarse muchísimo, un padre y un hijo, por ejemplo, pueden, en el fondo, ser más leales el uno al otro, de lo que la gente imagina.

-Un miembro de la familia que es un delincuente puede ser el más fiel a la familia de todo el sistema.

-El que es declarado loco quizá es el más honesto, auténtico y valiente de todos los miembros de su clan, el más lúcido, el que se da cuenta de las cosas. De hecho es posible que enferme para intentar que los demás abran los ojos.

-Un mártir, una mujer o un hombre muy sufrientes y sacrificados por los demás, pueden en realidad estar ejerciendo un gran control sobre el resto de los miembros de su familia, haciéndoles sentir culpables y no dejándoles libertad para liberarse de su influjo.

A veces las víctimas tienen mucho más poder en la familia que el mandón exigente y gritón que parece ser (solo lo parece) el que tiene el poder y control del clan.

Alguien constantemente enfermo que debe ser cuidado por los otros es alguien que busca que se hagan cargo de él… que le paguen algo que le deben a él o a un ancestro.

-Dos personas que se odian en el seno familiar pueden en realidad estar siendo muy leales el uno al otro y defender la misma causa.

Y luego están los pactos no verbalizados.

-Una mujer es infeliz debido a su lealtad a la infelicidad de su madre, enfadada con los varones, enfadada con la vida y con el modo en que ésta la ha tratado.

Alguna de sus hijas, por amor inconsciente a ella, perpetuará en su vida ésta infelicidad. Incluso aunque se lleve mal con su madre, tengan continuas peleas y dejen de hablarse mucho tiempo, la hija es leal a la infelicidad su progenitora y, aunque conscientemente parece luchar por ser feliz y trata de abrirse camino en la vida, inconscientemente elige relaciones que, con el tiempo, no funcionarán, practica conductas que a la larga al autodestruirán y solo la harán daño… así se manifiesta su lealtad.

Porque, en el fondo, hay una gran lealtad, un gran amor ciego a aquellos que nos trajeron al mundo, incluso aunque les odiemos, no nos hablemos con ellos o nuestra relación sea distante o inexistente.

Creemos conocer las causas y las respuestas, pero no sabemos NADA

Nuestra mente consciente – y nuestro inmenso e inútil ego- cree conocer las respuestas a nuestros problemas, pero no tiene ni la menor idea, ni la más puñetera idea, de lo que está sucediendo en realidad por debajo de esas apariencias.

Nada es lo que parece.

-Se puede ser leal a un muerto y para ello ni siquiera hace falta haberle conocido o saber su nombre o algo sobre su vida. Y sin embargo nuestra vida será de manera inconsciente, un velatorio constante.

-Se puede estar reparando un asesinato cometido hace tres generaciones del que nuestro consciente no sabe nada.

-Podemos estar sufriendo el dolor en nuestro cuerpo que debería haber padecido el causante de causar dolores terribles en miembros de la familia o en otras personas hace varias generaciones.

¿Qué puedo hacer si intuyo o se que estoy tengo una lealtad familiar a un ancestro?

Para empezar, no hay nadie que esté libre de lealtades familiares, pactos no verbalizados y tareas kármicas por resolver… asi que si eres de los que piensa que a ti no te pasa nada… si no quieres saber nada el tema… Apañad@ vas.

Para poder desentrañar los nudos familiares es fundamental, IMPRESCINDIBLE, conocer el propio genograma familiar, el árbol genealógico, con el mayor lujo de detalles.

Conocer tanto los nombres, como las fechas de nacimiento y muerte, así como los abortos o posibles secretos familiares ocultos, que acabarán reapareciendo en las vidas de las generaciones posteriores.

Los abortos son extremadamente importantes… una vida que no llegó a cuajar siempre tiene consecuencias en nosotros y en los demás. Se viven con culpa, se debe hacer un duelo, darles su lugar en nuestra familia y no permitir que su energía, que suele estar colapsada e incorpora rabia y tristeza por haber sido olvidad@, por no haber nacido, nos haga daño o se lo haga a nuestros hijos y nietos.

No sirve de nada vivir de espaldas a éstos problemas, porque de todo aquello que no nos hagamos responsables, se tendrán que encargar otros, nuestros descendientes, nuestros hijos, sobrinos, nietos.

Nada escapa al orden del sistema y el orden incorpora Justicia.

No obstante, el mismo amor que enfermó, cuando se vuelve consciente, es el que posee la fuerza y sabiduría de la solución; las lealtades invisibles emergen durante la configuración de las Constelaciones Familiares. Se busca en el sistema a las personas excluidas, las olvidadas, las difamadas, las no honradas, las tratadas con injusticia, las que se fueron para ceder su espacio a otras y las que sufrieron vidas particularmente difíciles.

Con amor y justicia todo se resuelve.

Con perdón, con afecto, dando a cada cual su lugar, el respeto que se merece y lo que es suyo y le corresponde.

Corrientes como la Terapia Sistémica, la Biodescodificación, las Constelaciones Familiares, la Piscogenealogía y la potente y efectiva Resonnance Repatterning, atacan directamente éstos nudos y los resuelven con resultados más que aceptables.

No será el último artículo sobre éste tema en VerDeVerdad. Espero que vuestra búsqueda sea fructífera y que la armonía y la paz regresen a vosotros tras emprender el camino que a cada cual os corresponda en materia de ancestros y lealtades. Tenéis un trabajo que hacer.

Gracias por vuestro apoyo al blog, por vuestros mensajes y constante aliento.

Esto es VerDeVerdad y Vamos a Cambiar el Mundo.

50 enlaces directos a películas que ayudan en el Cambio de Conciencia. Basta pulsar el enlace e ir directamente a la página donde se accede a cada uno de los documentales y filmes.

Vamos a Cambiar el Mundo

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Tras unos días tontos, tirando a tristones en los que la vida se me había convertido en algo así como una acelga chuchurría mordisqueada por un abisinio con eccemas, tardé algo de tiempo en resolver el enigma del desamor, pero al final creo que lo he conseguido.

Y gracias a ello, Eugenio, el Eugenio de siempre, el que hace años se reía hasta de los semáforos, ha resucitado.

Uno tiene tantas cicatrices, que las tarascadas de la vida se están volviendo -y eso me asusta- como caramelos de menta que mascas y trituras entre tus dientes.

¿Me estará saliendo costra? Temo volverme insensible a mi entorno cuando mi capacidad de recuperación emocional me restaura tan rápido que parezco el Lobezno de las emociones. Abrir herida, cerrarse herida.

Hace unos días escribía sobre la sensación de soledad que a veces me aqueja, no soledad física, sino interna, muy profunda y casi transpersonal, cuando observo la falta de amor de la gente a mi alrededor y constato que, en líneas generales, la gente, en su vida, está más perdida que el Barco del Arroz. Algo que antes ya sabía, pero que cada vez me resulta más doloroso constatar.

Cuando observo falta de amor por ellos mismos, por los demás, por los animales, por las circunstancias, por el mundo en que viven, me pongo muy triste. Soy así, estoy hecho de materiales raros y volátiles, muy sensibles al entorno.

Y los corazones cerrados, incapaces de amar realmente, esos son los peores, los que más daño me hacen.

Porque no se si os habéis dado cuenta de que mucha gente se cree que ama, pero ni ama ni le han amado en su vida… o cuando le han amado no ha sido capaz de sostenerse ahí.

Hay gente tan maleada por la vida, que ha dejado de sentir hace ya mucho y no lo sabe.

Gente poco abrazada y querida en casa, poco amada por sus padres (sin saberlo, pues afrontar ésto sería terrible para ellos), que perpetúa esa gelidez emocional en su vida, estableciendo relaciones sin amor con hombres y mujeres que tampoco sienten gran cosa, para igualar así las tornas.

Gente que confunde sexo con amor y que navega entre un roce físico constante, para sentir algo dentro de si… y un querer difuso tipo ong, de afecto global y hippie a todo el mundo, pero luego de Amor, amor profundo y verdadero, ese que aparece tras la extinción del enamoramiento inicial, muy poco.

Observo a gente que vive disociada de su cuerpo, de su corazón, de su alma, como tantas veces me pasó a mi en el pasado… viviendo en una constante dinámica de dolor y anestesia perpetua.

Esa gente.

Esa bendita y maldita gente.

Duele de cojones, señores.

Duele como su puta madre, como si te atravesaran con agujas y luego te dieran martillazos en los Kinder sorpresa y luego te los regaran con zotal y viniera un pitbull y te los mordiera.

Así me duele… solo que en el pecho, y de modo menos físico y mucho más hondo.

Durante días, sumido y abismado en mi propio tormento emocional por éstos temas y por el contacto con ésta gente, gente incluso a la que aprecias y amas, gente a la que podrías amar todavía más, le pregunté a Dios qué sentido tenía todo, a ratos me cabreé con él, a ratos incluso le insulté… pero como El/Ella es Dios, no me lo tomó en cuenta. Nunca lo hace.

¿Porqué eres tan injusto? Le dije ¿Porqué permites que suceda ésto? Insistí. Luego me cagué en su puta madre, directamente.

Cualquiera que me estuviera escuchando, yo a voz en grito (literal) en mi habitación, tumbado en la cama a las dos de la madrugada y gritándole al techo con furia, pensaría que me había vuelto loco.

Joder, lo pienso hasta yo…

Durante días he buscado el secreto a éste enigma del desamor, al secreto de la falta de amor en el mundo y anoche, volviendo a casa de una reunión de formadores de una asociación que estamos montando, tuve la respuesta.

Mi amiga Esperanza Marco (http://www.mividamenecesita.es/) y yo volvíamos en metro a casa conversando de nuestras últimas tormentas emocionales.

Al llegar a los torniquetes del metro vimos a un muchacho sordomudo al que acababan de hacer un tatuaje en el brazo: sangraba.

No le habían puesto el preceptivo rollo de film de plástico, no le habían vendado, sencillamente le habían dejado la herida al aire… y tenía mala pinta, la verdad.

El taquillero del metro no podía dejarle pasar con esa herida, la ley dicta que no se puede entrar en la red de metro sangrando o herido, por salubridad de los pasajeros, incluido por salubridad del que sangra.

El muchacho y su chica, también sordomuda, discutían con el empleado de metro, se desesperaban porque no le iban a dejar pasar. En ésto, Esperanza, que tiene un corazón inmenso, que se desvive por los demás, que es una salvadora de primera, decidió ayudar al chico y con unos kleenex y cinta americana vendó el brazo del chaval para que le pudieran dejar pasar.

Al hacerlo, sin querer, se le golpeó la bolsa que traía contra la chapa de uno de los torniquetes y se le rompió una botella de agua de rosas, algo que para ella es muy muy preciado y querido.

Vi como los ojos se le llenaba de lágrimas. Ella ya no está en ese punto en que uno se dedica a salvar a los demás para que lo quieran, lo hace siempre por pura entrega, por pura solidaridad y amor por los otros.

Y por ayudar al muchacho, a un muchacho a quien le daba lo mismo sangrar, un muchacho que acabó pasando de todo y marchándose sin más, ella había perdido algo muy precioso y de gran significado emocional.

corazón parcheado

Nos miramos.

Habíamos vuelto charlando del desamor, de la gente que no siente, de las relaciones amorosas tormentosas… ¿qué teníamos que aprender de todo ésto?

Ella lo enunció de la siguiente manera: Por ayudar a otro, yo he perdido mi Esencia.

Y esa era la lección que teníamos que aprender. La respuesta al enigma de la falta de amor en el mundo que he estado buscando estos días.

También venimos a aprender esa lección, la de no dejar de amar, pero reservar el amor para aquellos que lo merecen. Amar, pero sin dejar de amarnos, de protegernos.

Por eso: no pierdas tu esencia por ayudar o salvar a otro. No cierres tu corazón cada vez que te lo rompen o lo ignoran, cada vez que el otro está cerrado, tiene el pecho de piedra, no te ve, no le importas, no es capaz de apreciar lo que eres o quien eres ni lo que le das ni lo que podrías darle….

No dejes de ser tu mismo por nada ni por nadie.

No permitas que pisoteen tu dignidad ni tu corazón. No ayudes a quien no lo merece o no lo puede apreciar. Solo presta tu apoyo a quien te lo pide, sin perderte tu en esa ayuda.

Y sobre todo, por encima de todo. No dejes de amar.

Porque tu eres amor y amor es lo único real, lo único que existe.

Por si no te habías dado cuenta -y muchos aún tardarán muchas vidas en averiguarlo- Amor eres Tu, Amor es tu Esencia.

Y me acabo de dar cuenta de que éste artículo es válido para dos de mis blogs. El Guasinton Post y VerDeVerdad.

Así que lo colgaré en ambas publicaciones.

Gracias, Universo. Mil Gracias por la respuesta.

Aquí os adjunto ésta interesante conferencia sobre planos de conciencia, canalización y contacto con otros seres de distintos planos. Interesante, certera, todo está muy clarito.

 

poder del dinero

¿Qué es el poder?

Según la idea occidental, el Poder se asocia al dinero, las posesiones, la capacidad de mando y liderazgo, una alta posición en la escala social, en el trabajo, en la familia, en el clan, en la vida, ect…

Pero, ¿es eso realmente poder, o es otra cosa?

A menudo, el Poder tal y como lo conocemos en las sociedades modernas está directamente relacionado con la Carencia.

Cuando uno se siente Carente, siente que no tiene nada dentro de si, busca obtener de fuera lo que no consigue en su interior.

Es frecuente el caso del hombre sin valores, sin vida interior, anestesiado a las emociones, carente de todo talento, creatividad o valía, que busca decorar su vida con casas, coches, ropa, trajes, mujeres… o personas que tienen todo eso que a él le falta -creatividad, talento, inspiración, valores, belleza interior, sabiduría- como si haciendo que los demás dependan de él, o la cercanía a esas cosas o personas, fueran a hacerle mejor de lo que realmente es.

¿Cuántos empresarios, banqueros, ejecutivos y gente de éxito en la actualidad no responden a éste perfil?

Admiramos a ese tipo de personas y no termino de entender muy bien porqué.

Cuando uno revista las listas de los diez, los veinte hombres y mujeres más poderosos cuesta encontrar entre ellos a alguien poderoso de verdad.

Para empezar, alguien poderoso, verdaderamente poderoso, no necesita dinero, posesiones, éxito, liderazgo ni mando de ningún tipo. Sencillamente ya es. Ya está completo y es perfecto en sí mismo, sin tener que lograr ni hacer nada.

Pero en occidente hemos reemplazado el Tener por el Ser… y los casos en los que las personas creen que teniendo SON, abundan cada vez más.

Desde el hombre que compra a una mujer con su dinero, comodidades, posesiones, favores diversos… y que así cree ser poderoso. (Y otro día hablaremos de las mujeres que pican y caen en la trampa de éste tipo de hombres, desempoderándose de sí mismas y vendiendo su alma a cambio de una seguridad que no tienen ni van a alcanzar con alguien así), a la mujer que cree tener poder sobre los hombres por la atracción que despierta en ellos o el hombre que cree ser poderoso por el número de personas que están bajo su liderazgo o mentoría.

Son algunas de las distintas caras del pseudo poder moderno.

Buscar fuera lo que uno no encuentra dentro de si mismo.

Algunos hombres verdaderamente poderosos

En éste sentido, para mi, uno de los hombres más poderosos de los que tengo noticia era el monje Rinzai, de la tradición budista zen.

Todas sus posesiones se reducían a una túnica, unas sandalias, un cuenco, unos palillos y una manta para guarecerse del frío por las noches en la cueva donde habitó durante mucho tiempo.

Rinzai no necesitaba nada… y por lo tanto, era tremendamente Poderoso.

rinzai

Poderoso de verdad como solo pueden serlo los hombres que han trascendido muchas de las trampas del Ego.

No conozco en la actualidad – me cuesta hacer memoria- a ninguna persona tan poderosa como él.

En realidad si conozco otros ejemplos de poderosos notables, pero hace mucho que no están entre nosotros, el Siddartha Gautama (Buda), el Buda Maitreya, Jesucristo, Mahoma, el Maestro Omraam Mikhaël Aïvanhov… y muchos grandes hombres sencillos, unos anónimos y otros no tanto, que trascendieron la idea del Tener porque ellos YA ERAN.

El monje Rinzai, que nació aproximadamente en el año 800 D.C. era dueño de su vida, no manipulable por otros, compasivo, firme, tranquilo, a veces muy recto, a veces divertido, siempre sorprendente, no necesitaba nada, nadie tenía poder sobre él, porque su nivel de desapego e independencia era tan extremo que no necesitaba más que dejar que la vida se desplegara frente a él y disfrutarla.

A los que vivimos en ésta sociedad de consumo, aún nos queda mucho camino por recorrer en materia de verdadero Poder.

La necesidad de comodidades, seguridad, posesiones, dinero, techo, hipotecas, familia, pareja… nos limita tanto que el camino del desapego, el camino del auténtico valor que fabrica a un Guerrero Espiritual, se hace difícil.

Enseguida nos vemos atrapados por familias, novios, esposas, trabajos, compromisos y circunstancias que, lejos de proporcionarnos libertad, nos encadenan.

Buscamos un hombre que nos proporcione la seguridad que no tenemos en nosotros, una mujer que nos aporte la nutrición emocional que no sabemos darnos…

Nuestro Ego navega buscando seguridades donde solo hay incertidumbres.

Pero la rueda de la vida es caprichosa.

Un día tenemos mucho, otro día no tenemos nada. Un día tenemos pareja y todo va muy bien, al otro nos va mal y nos hundimos.

Para sentirnos bien siempre necesitamos a otro.

Un día nos mantienen, al otro dejan de hacerlo. Mantener, ser mantenido o mantenida. Tener y no tener. La trampa del ego y de la necesidad de seguridad.

Las combinaciones del azar (que en realidad no es azar, sino pura causalidad) son innumerables.

Y el día que tenemos mucho nos creemos muy importantes, se nos hincha el pecho parecemos flotar… tenemos éxito, todos nos admiran y adoran… oh, qué grandes somos, nos decimos… y el día que no tenemos nada nos creemos unos inútiles, el último mojón de la creación y nos sentimos muy desdichados.

El psicólogo Victor Frankl perdió a toda su familia en un campo de concentración alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Pasó del tener al no tener en materia afectiva de la noche a la mañana. Tuvo que reconstruirse, fortalecerse, rehacerse y darle a su vida un nuevo sentido ante la pérdida. ¿Cuántos de nosotros seríamos capaces de hacer algo así? Victor Frankl era un hombre poderoso en un sentido amplio del término.

Mi propio ejemplo, para lo que os pueda servir

Aquí os cuento algo personal que ilustra éste artículo, muchos ya conocéis detalles de mi vida: hace años yo ganaba mucho dinero en la empresa familiar, tenia un buen trabajo y llené mi casa de libros, muebles de estilo, tenía tanta ropa y tantas cosas, tantas comodidades, que en realidad no podía disfrutar de ellas. Salía mucho, a cenar, al cine, de fin de semana, de viaje, no paraba en casa…

Tuve que perder ese trabajo, esa seguridad y ese dinero de entonces, para poder valorar lo que tengo y poder desapegarme de todo lo que me sobraba, para comprender que yo no necesitaba ni he necesitado nunca tanto como tenía acumulado durante aquellos días… y para comprender también que NADIE LO NECESITA REALMENTE, aunque muchos crean que si.

Si eres de los que crees que necesitas una serie de cosas para vivir, el Ego aún te tiene bien agarrado.

Más allá de unas mínimas necesidades básicas relativas a comida, techo y salubridad, todo lo demás te sobra realmente.

En serio, escúchame… TE SOBRA.

Haciendo el Camino de Santiago descubrí que todo lo que necesita un hombre para vivir, te cabe dentro de una mochila.

El resto es prescindible… a veces agradable (una ducha caliente, una cama confortable… cosas por las que uno trabaja y lucha, pero sin perder por ello su propia vida), aunque debes saber que sin ellas podrías vivir perfectamente.

Un escritor de ciencia ficción que se llama Theodore Sturgeon a quien admiro profundamente por sus excelentes cuentos de género, tiene una frase memorable… La frontera entre tener dinero y que el dinero te tenga a tí, es muy estrecha.

Theodore Sturgeon

Theodore Sturgeon

Y ver a la gente decorando su existencia, adornándola con el último coche, el último reloj, el último modelo de teléfono móvil, o la última colección de ropa de firma, el último bolso o la última estancia en un hotel de cinco estrellas, me hace sonreír… Ver a la gente hipotecando su vida en trabajos alienantes o con parejas que aportan esa seguridad y tranquilidad que a ellos y ellas les falta, es terrible.

¿Donde tenemos puesta nuestra autoestima?

Una vez escuché a un amigo -bastante hueco por dentro, todo hay que decirlo- asegurando que él tenía puesta su fe en la moda y en su forma de vestir. Los que le escuchamos, congregados durante un curso en una gran sala, nos empezamos a partir de risa y él no entendía de qué nos reíamos. Nos dijo algo así como “Oye, por favor, ésto hacéroslo mirar”

Quizá estaba tan identificado con su cuerpo y aspecto, con el envoltorio, que le costaba acceder a su verdadero ser. Tras la risa, interiormente, yo sentí la pena, compasión por alguien tan ciego a sí mismo y a los otros.

Esta necesidad de TENER y de Poder, tiene graves consecuencias en el mundo en que vivimos.

La Avidez por el Poder no es gratis, queridos amigos y amigas.

La sociedad moderna trata de convencer al hombre de que necesita un montón de cosas que en realidad le sobran, no son imprescindibles y no le hacen mejor. El sistema consigue así hacernos consumir y entrar en una dinámica loca de gasto inútil que, lentamente, va acabando con los recursos de éste planeta.

A fecha de hoy, consumimos en ocho meses lo que el planeta Tierra produce en doce.

¿Cuando vamos a parar ésta locura?

Yo reconozco que ahora, ganando mucho menos, tengo mucho más poder que el que tenía entonces.

Siento admiración por la gente que ES, no por la gente que HACE COMO SI FUERA.

La gente que se decora, disfraza o se pega y adhiere a alguien a quien consideran solvente o poderoso para intentar SER, no me produce la menor admiración, más bien me apena.

Alguien poderoso ES, no necesita TENER nada, ni tratar de ser nada distinto de lo que es.

Alguien poderoso no necesita comprar nada ni a nadie, ni buscar nada, ni alcanzar nada en la vida, ni lograr nada, ni llegar a nada para ser valioso y digno de todo el amor y la admiración del mundo.

Pero parece que si no tenemos, si no logramos, si no buscamos, si no nos debatimos en ésta lucha estúpida por llegar a algún lado, no somos capaces de darnos a nosotros mismos ese amor incondicional tan necesario para crecer en la vida.

Siempre queremos ser distintos de lo que somos, siempre queremos que nuestra vida sea otra diferente de la que tenemos… ¿hasta cuando seguiremos así de perdidos?

Lamentablemente, éste mundo se ha convertido en un lugar donde muchos viven en la apariencia del Tener… y mientras lo hacen, no SON, evitan SER.

Ni tu dinero, ni tu belleza, tu fuerza o apariencia física te van a hacer ser más de lo que eres. Ni siquiera tu talento o creatividad te hacen ser más de lo que YA ERES. Tu verdadera valía no está ahí.

¿Poder?

Desde VerdeVerdad os digo que para mi ser poderoso de verdad es no necesitar poder de ningún tipo, ni dinero, ni éxito, ni logro, ni liderazgo, ni nada que se le parezca.

Ser poderoso no es identificarse con el envoltorio que la vida nos ha construido, con el personaje que creemos ser.

Uno YA ES SUFICIENTE.

YO YA SOY SUFICIENTE y me amo por ello.

YO SOY EL QUE YO SOY.

Y desde el Sagrado Ser de Luz que hay en Mi, os Saludo a Todos, Sagrados Seres de la Luz, para que, de una vez, os deis cuenta de ya Sois y no necesitáis ser otra cosa distinta ni tener nada diferente de lo que ya tenéis.

Un saludo y muchas gracias desde éste blog.

Esto es VerDeVerdad y Vamos a Cambiar el Mundo.

Concepción curiel

Concepción Curiel escribe en El Observatorio Espacio de meditación el siguiente artículo que aquí reproducimos para su difusión:

No hace falta que busques “la paz interior” como un lugar en el que esconderte y ponerte a salvo de manera permanente. No lo vas a encontrar. Ese lugar no existe. (aunque por supuesto puedes, y debes, seguir buscando hasta que te convenzas por ti mismo).

Si en tu vida diaria hay estrés, preocupación, dudas, miedo, déjate agitar, tensar, contraer y vapulear por ese estrés, esa preocupación, esas dudas y ese miedo. Olvídate de que existe una alternativa a este instante, porque no la hay. No ofrezcas resistencia psicológica alguna. Déjate arrasar por lo que sucede. Sin miedo.

Cierto es que esta invitación va en contra de lo que instintivamente nos surge hacer en el momento (que es resistirnos a sentir el dolor) y choca contra nuestras ideas de lo que puede ser de ayuda.

Pero esta invitación debe ser bien entendida. En absoluto se trata de una llamada a permanecer físicamente inactivo. Antes al contrario, si efectivamente puedes hacer algo para cambiar la situación, hazlo.

La propuesta no consiste en dejar de hacer cuando la acción es física y efectivamente posible. Consiste en dejar de resistirnos psicológicamente ante lo que sucede cuando la acción no es posible, no sucede o cuando no produce en el instante los resultados pretendidos.

En realidad esta invitación representa una posibilidad de tomar consciencia de nuestra continua resistencia ante la vida y también de que comprendamos con dulzura que cualquiera que sea la situación, la paz sólo es posible cuando psicológicamente se bajan las armas.

Reblogeado del interesante blog Sacha Q´Ente

http://sachaqente.com/ceremonias-ayahuasca-pio-vucetich/ceremonias-peligros-de-mal-uso-ayahuasca-pio-vucetich/

difundimos éste interesante artículo sobre el mal uso de una de las Plantas Sagradas más conocida y popular. En VerDeVerdad no nos hacemos responsables de la redacción del mismo, aunque si compartimos muchas de las opiniones vertidas en él.

Espero que lo disfrutéis.

 

Con la reciente difusión del uso de la Ayahuasca hemos notado un alarmante incremento de número de personas con problemas gravísimos de salud causados por la participación en diversos rituales en los que se emplea . Los fenómenos mas difundidos que hemos notado son:

1) Falta de la preparación adecuada de los que conducen las ceremonias.

La Ayahuasca es una medicina con tradición milenaria y tiene que ser aplicada usando las técnicas comprobadas y usadas por milenios. Es un remedio y como cada remedio tiene que ser servido en cantidades y la frecuencia adecuada e indicada por un especialista. Usándolo en cantidades grandes puede convertirse en un veneno con  efectos negativos en los participantes.

Para servir ayahuasca hay que estar preparado, primero con un profundo proceso personal, y luego hay que estudiar durante años las técnicas chamánicas con los Maestros de la selva.

El facilitador es un médico-chamán y su obligación es la de saber identificar los problemas de los participantes y saber tratarlos adecuadamente. Las buenas intenciones de ayudar a los demás no bastan.

La persona que sirve ayahuasca sin la preparación adecuada, tal vez ayuda a 5 personas pero pone en peligro a 30. Algunos salen fortalecidos pero otros salen  debilitados.

Si usted conduce ceremonias sin la preparación adecuada es mejor dejarlo y ayudar a los demás en otra manera, más segura para sus pacientes. Y si su verdadera vocación es la de conducir ceremonias de ayahuasca nuestras puertas están abiertas para recibirlo y para prepararlo adecuadamente.

2) Uso de Ayahuasca exclusivamente para expansión de la consciencia.

Ayahuasca es una medicina, un remedio que actua a nivel físico, emocional, mental, espiritual y situacional. Trabajando sólo a nivel espiritual, alcanzando elevados estados de consciencia crea dos principales problemas muy graves:

* Un desequilibrio entre Tierra-Universo produciendo efecto de “volar” en las personas.

La pérdida de conexión con la vida material, y apertura sin límites del mundo de fantasías sin poder y sin interés de realizar realmente nada.

Este desequilibrio provoca también la deficiencia de los dos primeros chacras, que provoca amplificación de los miedos, inseguridades, … entre tantos.

* Alcanzando elevados estados de consciencia, o sea abriendo varios chacras superiores de una vez se abren también expresiones negativas asociadas con cada chacra.

Ésto es muy peligroso, la elevación de la consciencia y el tratamiento de estas expresiones negativas debe ser un proceso controlado, en caso contrario puede dejar a la persona con unos daños casi irreparables para la psiquis.

Este proceso en las escuelas místicas en todo el mundo dura años, permitiendo al estudiante “digerir” los aspectos negativos de su personalidad con calma y a su propio tiempo.

Las expresiones negativas de este proceso son principalmente:

Anorexia, orgullo, inflación del ego y egoísmo, síntomas neuróticos, mentalidad victimista, resentimiento, cólera, vergüenza, baja energía, pena, soledad, abandono, traición, adicciones, psicosis, mentiras, chismorreo, espejismo, inadecuación, cinismo.

3) Peligro de incorporación de las entidades/vampiros

Al contactar con el mundo del mas allá, la persona que conduce la ceremonia debe estar preparada para proteger y alejar las entidades (muertos, vampiros, etc)  que viven allí de los participantes.

Sólo en las ceremonias con el Maestro y en los grupos pequeños uno está seguro de este peligro.

Si estas entidades se incorporan en el cuerpo de la persona (especialmente en la zona del cuello) pueden provocar falta de energía, varias enfermedades y perturbaciones en la vida.

4) Ayahuasca como acelerador

La ayahuasca cuando es usada sin las técnicas medicinales apropiadas, tiene un efecto de mayor energía, de aceleración. Ésto es particularmente peligroso cuando uno participa con frecuencia en los rituales donde quien lo conduce o quien lo imparte no lo notan, o no ayudan a corregir los efectos que surgen.

Si la persona tiene problemas, la ayahuasca acelera los procesos de desarmonía emocional, mental, maximiza el ego y la prepotencia, y puede conducir a casos de desesperación.

Este efecto es particularmente notable en caso de usuarios de las sustancias altamente adictivas: marihuana, cigarrillos y otros, donde la ayahuasca actúa como acelerador e incrementa las adicciones.

Si uno busca un incremento de la energía, de fuerza, la ayahuasca no es la mejor planta para usar. Hay muchas otras plantas que son mucho más adecuadas para este propósito. El trabajo con estas plantas debe ser anticipado con un profundo proceso personal y acompañado por impecable salud del individuo.

5) Ayahuasca como adicción

Muchas personas buscan la ayahuasca para curarse de la adicción a las drogas químicas tipo cocaína, crack etc.

El tema de los vicios a las drogas es un tema delicado y complejo. Las causas de los vicios son de origen psico-emocional, hay grandes pertubaciones en el alma y dependencias a nivel físico.

Ésto tiene que ser tratado por un especialista, caso por caso.  En caso contrario, uno corre el riesgo de entrar en el efecto de aceleración y enterrarse más profundamente en la adicción o peor, sustituirlo por otra sustancia química o por la ayahuasca, pensando que ha resuelto su problema, pero el problema del vicio continua.

Hay también muchas personas que entran en el vicio de consumir ayahuasca como escape de sus problemas cotidianos, de estar con el grupo de las personas de la misma moda o de un movimiento, pensando que ha resuelto su problema, pero los problemas que lo han llevado a buscar la medicina no han sido resueltos. Entrar en la mística puede convertirse en una adicción en sí.

6) Aspiración de las energías negativas

Muchas veces durante las ceremonias de ayahuasca sin un facilitador preparado, los participantes mezclan sus energías, y uno empieza a aspirar la energía negativa de los otros.

Esto es muy peligroso para las personas sin preparación previa y a nivel de grupo el resultado de cura es nada, ya que de uno ha pasado al otro.

Nosotros podemos y queremos ayudar a corregir estos y otros problemas. Nuestras puertas estan abiertas para recibirlos.

Siguiendo el proceso de difusión de la Metodología de Alejandra Casado, el Séptimo Vídeo, al fin, para todos los lectores de nuestro blog. Gracias por el interés.

Debido al interés suscitado por el tema, procedemos a colgar el sexto y vídeos posteriores de Alejandra Casado sobre la metodología de las Aperturas Temporales. Iremos colgando los siguientes según aparezcan en la red.

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