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ganar un premio

¡Victoria!

Me presenté hace poco a una oposición y en el test de personalidad saqué muy buenas puntuaciones en casi todos los marcadores, pero un cero en orientación al logro.

Eso me hizo pensar.

También saqué un 6 sobre 10 en sinceridad. Teniendo en cuenta que fuí bastante sincero al contestar, por no decir sincero por completo, no se muy bien cómo me puntuaron, la verdad. Algo falló y se que no fuí yo diciendo lo que sentía con mis respuestas, porque dije lo que sentía con la mano en el corazón, se lo creyera el test o no.

Una amiga mía que también se presentó al examen está convencida de que si llega a mentir a saco y a ser coherente con sus mentiras (algo que se puede entrenar bastante bien, por desgracia), la aprueban.

Pero lo del logro me dejó preocupado.

Porque puede que sea cierto que no estoy orientado al logro tal y como se definía en el test, que era de un modo bastante superficial y patatero, es decir, reducido a la autopromoción, el ascenso, el éxito social y ganar más dinero o promocionarse dentro del escalafón.

Aquí tengo algunas cosas que decir al respecto.

yo y solo yo

Lo conseguí

El logro tal y como lo consideramos en la sociedad occidental es una maldición y lo es por las siguientes razones:

1.-Un desmedido afán de éxito y logro proviene siempre de una tremenda carencia y necesidad de demostrarse a uno mismo y a los demás cosas. Es una forma de llamar la atención.

2.-Muchas de esa personas a las que admiramos por su éxito (del tipo que sea) no son otra cosa que sujetos carenciados tratando de impresionar a otros, vendiéndonos una falsa imagen de si mismos o tratando de que confundamos lo que logran con lo que son.

3.-Y no, señores, lograr y ser no son la misma cosa.

Si eres de los que piensa que te defines por lo que consigues éstas muy equivocad@. Lo que consigues es ajeno a ti, no eres tu. Ni siquiera tus capacidades te dan o te restan valor.

Son buenas para tu desempeño en la vida, pero tu vales y eres digno de amor por lo que eres, con independencia de tu capacidad para lograr ésto o aquello.

Me pregunto porqué en el test se incidía en ese tipo concreto de orientación al logro y autoestima socialmente aceptada y no en una verdadera autoestima del individuo tal y como se define en los nuevos paradigmas psicológicos.

Porque la autoestima conceptualizada como una autoevaluación en términos de logro, conlleva a una profunda inseguridad.

Aquí abajo un enlace a la página Psyciencia , en la que se nos previene contra el dañino y falso concepto de autoestima que hasta hoy hemos estado imponiendo al mundo y que ha quedado obsoleto y relegado en los nuevos paradigmas de la terapia y la psicología.

https://www.psyciencia.com/la-autoestima-concepto-danino/

En éste sentido, lo reconozco, no tengo orientación a ese logro antes citado, definido como perder el culo por hacerme más rico, ganar más, lograr más, conseguir más, apropiarme de más o que me anden poniendo medallas y galones de ninguna clase.

Yo ya Soy y solo por eso merezco todo el amor del mundo y toda mi consideración como persona.

Mi vida no es una meritocracia en la que obtengo el valor por lo que logro o dejo de lograr… y los meritócratas no me causan -ya desde niño- la menor admiración.

Yo admiro a la gente feliz, venga de donde venga, la gente auténtica, la gente que ya es y que no necesita ser, tener nada ni lograr nada más que lo que ya son para ser completa y merecer todo el amor del mundo.

autoestima real

autoamor

Gente que pierde el culo por ascender, trepar, ganar más dinero, lograr más premios o reconocimiento me traen al fresco.

Porque por debajo siempre veo la tremenda necesidad de eficacia y resultadismo en sus vidas, la necesidad de lograr cosas ajenas a ellos mismos, porque no sienten que ya son, porque no fueron vistos de niños ni valorados por lo que eran, sino por lo que conseguían. Esa falta de amor tremenda recibida entonces se la llevan dentro y para siempre, para el resto de sus vidas. Ya nunca serán capaces de amarse ni de amar a nadie por lo que son, sino solo por lo que logran y consiguen, en el ámbito que sea.

Lo he visto en coaches, jefes de empresa, líderes de opinión, deportistas, actores, escritores, médicos, abogados, amigos … en fin… es un mal muy extendido.

lider alzando brazos

El líder suele ser el que más necesita ser visto, admirado y considerado por otros

A veces éstas personas se resquebrajan y empiezan a conectar con las verdades que llevan dentro. Unos beben, otros tienen trastornos alimentarios, otros duermen mal, otros deberían haberse separado de sus parejas hacía años, otros han vivido una vida que no querían vivir… en fin, los casos son múltiples y están a la orden del día.

No os creáis las maravillosas vidas de todos esos y esas a los que admiráis, son básicamente mentira.

Esta mentalidad meritocrática idiota, impuesta desde la empresa moderna, las escuelas de negocios y la sociedad industrial, de conseguir más, vender más, lograr más, acumular más, es la causante de que estemos comiéndonos los recursos del planeta y de que consumamos en ocho meses lo que el planeta tarda doce en producir.

planeta devorado

nos comemos el planeta

También consigue hacer de las personas carcasas vacías de insatisfacción o afán constante, esforzándose por lograr objetos y objetivos ajenos a ellas mismas que nunca los colman ni llenan el tremendo vacío interior que sienten, pero que no se atreven a reconocer o ni siquiera consiguen llevar al consciente para poder resolver el problema.

Porque dentro de un exitópata, en esa lógica del resultadismo, a un logro debe seguirle otro logro y a ese otro. Nunca es suficiente, nunca sabemos parar.

Los logristas se han convertido en una plaga en el mundo.

Dirigen países, partidos políticos, departamentos comerciales, lideran organizaciones y contagian y contaminan al resto con sus perniciosos y lamentables agujeros personales que les impulsan a más, más y más.

En resumen, a ese logro que nos quieren vender como verdadero, efectivamente, yo como individuo no estoy orientado.

Y gracias a Dios que no lo estoy.

Si todos lo estuviéramos nos hubiéramos comido los recursos del planeta hace ya varios siglos y seríamos máquinas de lograr y acumular, máquinas biológicas sin alma, como lo son tantas personas.

Pero no, por suerte aún quedamos unos cuantos, los suficientes, y aún queda esperanza.

Deja de intentar y prueba a quererte tal como eres.

Ya eres suficiente, con tus defectos, con tus virtudes.

Ya mereces la pena seas quien tu seas.

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compararse con otros para perder

Siempre queremos ser otro

Un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

No te empeñes en ser quien no eres, no te empeñes en lo que no es

Ya he escrito muchas veces sobre ese asunto de que siempre queremos ser otro diferente del que somos, lo que Claudio Naranjo denomina “El Juego de Calce” (Es decir, tratar de que calcemos dentro del molde mental establecido que tenemos sobre cómo deberíamos ser).

Claudio vestido de Azafrán

Claudio Naranjo

Siempre queremos ser otro más alto, más guapo, más listo, más delgado, más corpulento, más exitoso, más rico, más creativo, más inteligente, más valiente, más ecuánime o más lo que sea…

Y mientras consumimos todas las energías de nuestra vida en intentar serlo, o en contener la frustración de no poder serlo, la vida se nos pasa con un gran pesar.

No podemos ser quienes no somos.

Da lo mismo los cursos a los que te apuntes, las conferencias a las que acudas, el dinero que te gastes en terapeutas, en coaching, en terapias y en meditación.

Nada te salvará de la verdad. Eres quien eres, con tus talentos, con tus flaquezas, con tus defectos y virtudes.

Y solo siendo quien eres serás feliz.

Ser uno mismo

Eres el que eres y de cómo te aceptes y quieras dependerá todo. Porque incluso para cambiar y mejorar como persona, solo desde la aceptación se produce el cambio.

Si eres un cabrón y no lo reconoces o no lo asumes/aceptas, jamás podrás dejar de serlo. Si lo rechazas o no te lo perdonas, tampoco podrás transformarlo.

Además, eso de que tu puedes ser quien quieras es un bolo chirimbolo de la autoayuda americana que solo te conducirá a la frustración y al malestar.

Tu no puedes ser Rafa Nadal ni aunque lo intentes (en todo caso serías tu, jugando al tenis como mejor sepas o puedas… lo mismo hasta eres muy buen@), no puedes ser Paris Hilton ni Angelina Jolie, no puedes ser pivot de baloncesto en la NBA midiendo 1.56.

No señor, no puedes.

De aceptar las limitaciones de la vida depende mucha de tu felicidad futura. Que no te vendan la moto.

mujer piensa y piensa

Yo quiero ser ésto y aquello (y mientras tanto no soy yo)

Puedes ser y alcanzar muchas metas, materializar muchos sueños, pero muchos otros no, por más que te empeñes.

Asúmelo, no pasa nada. No importa. Tu felicidad no depende de ello.

Tu eres quien eres y eso es extraordinario.

¿Que te ves gorda? ¿Y qué, si eres estupenda? A los hombres les encantan las mujeres gordas. ¿Qué te ves poco atractivo? ¿Y qué? Eres genial, una gran persona. Alguien se fijará en lo maravilloso que eres, con independencia de tu falta de carisma o tu timidez.

Lo que de verdad echa a la gente para atrás cuando se acerca a nosotros es la falta de confianza y de amor por uno mismo que nos tenemos.

El que no nos gustamos, eso es lo que espanta de verdad al otro.

Pero nada de lo que somos es malo o indigno. Tan solo son inadecuadas muchas de las cosas que hacemos con lo que somos (dañar a otros y dañarnos, por ejemplo, eso no debemos permitirlo).

Tu eres tu… y no te empeñes en otra cosa.

gatito se cree león

lo que quisiéramos ser

Tu puedes ser quien tu eres… y punto.

Se trata de que lo descubras, porque mucha gente ni lo sabe o tan solo cree saberlo y actúa como quien no es, o tratando de ser otro que nunca ha sido.

Porque ese o esa que tu ya eres es maravilloso y puede hacer grandes cosas en el mundo y será muy feliz aceptando y viviendo su vida tal como es, sin pretender que sea otra cosa.

¿Cómo saber quien soy?

Es un trabajo de años, de autobservación, de conciencia y de dejarse sentir mucho, conectado con un@ mism@. Elige el camino que quieras, la terapia, la lectura, un sendero espiritual, la autoexperiencia…

Por ejemplo, sabes que estás obrando como aquel que tu eres cuando sacas lo mejor de ti, cuando te sientes extraordinariamente bien haciendo lo que haces, cuando no intentas empujar ni forzar nada porque todo te sale naturalmente y a tu ritmo.

Porque quiero que sepas una cosa: Tu, seas quien seas, y vengas de donde vengas, por ser ya quien eres, te mereces todo el amor y la consideración del mundo.

La mía la tienes, desde luego, ahora se trata de que tengas la tuya.

No te empeñes en ser otro u otra que no eres.

Empéñate tan solo en ser y en vivir con ganas lo que tiene que ser vivido a través de tu maravillosa persona.

Y sobre todo, no te compares con los demás. Ya vale de jugar a éste juego tan doloroso.

Ellos no son tu, tu no eres ellos. No hay comparación posible.

Compararse con otros que no han vivido lo que tu, no han pasado por lo que has pasado tu, otros que no son tu ni saben lo que es ser tu… es una fuente terrible de infelicidad porque siempre va a haber alguien más alto, más listo, más guapo, más rico, más sabio, más ésto o aquello que tu… siempre ….

(y también va a haber alguien peor que tu en muchos aspectos, que no se te olvide, porque tendemos a olvidarlo y solo compararnos para lo peor… menos los narcisistas, que se comparan para salir ganando siempre y hacen todo lo contrario, en lo que son peores, apartan la vista y no se comparan para no perder, ese es su juego).

Pero sobre todo no juegues a la Comparación porque mientras te comparas con otros, te desconectas de ti mismo, de lo que sientes y de lo que eres.

Y la solución a todos tus problemas reside en estar y permanecer en ti, darte lo que necesitas y hacer lo que te gusta.

¿Te atreves a ser tu mismo?

¿Te atreves a buscarte y encontrarte suponiendo que aún no sepas quien eres? El camino puede ser largo, pero muy gratificante.

Nota final del Editor:

Nos acercamos a las 200.000 visitas y os estoy muy agradecido por éstos años de apoyo, colaboración y por hacer que éste blog, que atiendo con intermitencia pero que nunca olvido, merezca la pena.

Ha sido un largo camino hasta aquí y espero que me siga resultando tan gratificante como hasta hoy compartirlo con vosotros. Me encanta que años después de haber escrito un artículo la gente me siga comentando cosas acerca de él y de como le ayudó en algo importante en su vida.

A menudo busco en la red y contemplo como en otras webs han reblogueado contenidos y citado muchos párrafos de temas sobre los que escribí en su día.

Es una satisfacción seguirlo haciendo.

Esto es VerDeVerdad y juntos, haciendo cada uno nuestra parte, vamos a cambiar el mundo.

mujer reza compungida

Acompañar a un enfermo

Por Eugenio Sánchez Arrate

Hace unos meses una conocida, cuya pareja de muchos años padece un trastorno mental, me preguntaba angustiada si podía ayudarla, pues llevaba tiempo intentado averiguar si su pareja la amaba.

-Yo le pregunto y el no sabe qué decirme, Eugenio. – Me contaba.

-¿Y tu que es lo que sientes? ¿Le amas?

-Durante mucho tiempo, si, le he amado. Años, décadas. Pero es difícil sostener el amor cuando no sientes que te correspondan.

-Entiendo… ¿Y te sientes querida?

-No, yo lo que me siento es necesitada.

-Ajá, contesté. Necesitar no es amar. Ese es uno de los primeros temas que debemos tener claros con parejas con trastorno mental. Ellos generalmente te necesitan. No está tan claro que te puedan querer.

-Ya, Eugenio, yo noto que hay algo tremendamente muerto dentro de él. Noto vacío y desde luego no me siento amada, no noto amor. Y eso me hace sentir fatal.

Entonces la contesté que en la mayoría de los casos de trastorno mental de una cierta gravedad no hay un yo, una identidad definida dentro del individuo desde la que amar. No hay nada consistente o suficientemente estructurado en su interior capaz de manifestar amor tal y como lo conocemos.

Por tanto, sentir amor, amar como ama el resto no es algo que éstas personas con enfermedad mental grave puedan hacer.

Rara vez se aborda el tema del amor y de las emociones desde un punto de vista claro y cercano en los manuales de salud mental. Por eso hoy lo traigo a colación en éste artículo/testimonio.

¿Puede amar una persona aquejada de trastorno mental grave?

emociones fingidas

alteraciones emocionales

Esta pregunta casi nadie sabe responderla. Consultados muchos profesionales, todos coinciden en lo siguiente.

Estas personas, aquejadas de diversas patologías severas, sentir sienten cosas, desde luego que si, a menudo intensas, pueden manifestar afecto sincero por seres cercanos… pero con muchísima frecuencia carecen de la suficiente consistencia y estabilidad como para ser consideradas algo firme o fiable.

Desde luego no suele ser un amor conyugal satisfactorio para una persona sin trastorno.

¿Entonces, porqué muchas personas se quedan enganchadas a éste tipo de amor vacío o insuficiente?

Seguimos hablando sobre el tema mi conocida y yo.

-¿Para qué estás en esa relación?- la dije-¿Para qué sigues con esa persona si no te sientes querida y correspondida?

-Supongo que a veces espero un milagro. Espero que él pueda quererme algún día.

-Eso es un error. ¿Lo sabes, no? En todo caso el podría fingir que te quiere o decírtelo sin sentirlo de veras, para que no le abandones o para obtener algo de ti. Pero es evidente que si no notas que te quiera, es porque no te quiere. Y no porque no quiera hacerlo, quizá hasta le gustaría saber cómo… pero es que no te puede querer. No puede querer a nadie. No tiene esa capacidad dentro de si.

corazón enjaulado

Ella puso cara de alivio, porque comprendía, pero también sentía cierta tristeza.

-Entonces… ¿nunca me ha querido?- dijo agachando la mirada.

-Cuando alguien te quiere, lo notas. ¿Tu lo has notado?

-Yo creo que me quise creer que me quería.

-Entiendo. ¿Y para qué sigues tu ahí, mujer?- proseguí- ¿Para qué no te has marchado aún a un sitio mejor? ¿No te gustaría tener una relación con alguien que si te corresponda?¿Crees que no te mereces algo mejor que ser la cuidadora/enfermera/vigilante 24 horas de tu pareja? Es triste, él está enfermo, pero lo lógico es que se encarguen los servicios de salud y su familia… ¿Porqué has de ser tu quien lleve la carga si eso solo te trae infelicidad? ¿Para qué quedarte en un barco que se está hundiendo, que nunca ha flotado ni navegado?¿Qué obtienes de seguir ahí?

Ella me dijo que estaba acostumbrada al desamor, que lo había vivido desde niña en casa con sus padres. Que, además, tenía hijos en común con esa persona y que, en fin, cambiar a éstas alturas de la vida se la hacía muy complicado.

  • La expliqué que a veces hay un componente de masoquismo, de dependencia, de culpa y de aferrarse a la nada, en las parejas de personas con trastorno mental.
  • En algunos casos uno se siente muy importante, muy útil y muy salvador siendo necesario para el otro.
  • Otras veces es la costumbre (muchos acompañantes y parejas de personas con patologías mentales tuvieron un padre o madre también enfermo y no han conocido otra cosa).
  • Hay un cuarto grupo de personas que han vivido en familias poco afectivas y por tanto, saben de primera mano lo que es esa frialdad y falta de amor, entonces repiten patrón, enganchándose a la carencia afectiva, eligiendo inconscientemente una pareja por la que no son amados ni correspondidos
  • Un penúltimo grupo está compuesto por personas hiperresponsables, bastante desconectadas emocionalmente, que siempre hacen lo que deben, lo que se espera y que cumplen con lo que creen su deber aunque su deber los esté matando y llevando al abismo.
  • Y finalmente están los codependientes, gente que no sabe estar sola… a menudo pueden pertenecer a cualquiera de los grupos anteriores.

La contesté que en la mayoría de los casos de trastorno mental de una cierta gravedad no hay un yo, una identidad definida dentro del individuo que lo padece, desde la que se pueda amar.

No hay nada consistente o suficientemente estructurado en su interior como para hablar de amor dentro de ellos.

Si que es cierto que manifiestan algo de afecto y agradecimiento, a veces de una forma muy aparatosa y teatral (por ejemplo, los Trastorno Límite de Personalidad que pueden ser puro drama, escenario, ficción, intensidad hueca o pasajera) pero no son capaces de hacer mucho más.

Su amor es evanescente, unas veces fingido, otras volátil. A veces intenso, obsesivo y posesivo, pero amarte en verdad no te aman.

A menudo dentro de ellos tan solo hay emociones desatadas, estados de ánimo transitorios que vienen y van como el viento.

En general, en éstas personas se aprecia poca consistencia en su sentir como para construir algo sólido y estable a su lado.

Hay casi siempre un componente de masoquismo, de dependencia e hiperresponsabilidad en sus parejas.

Y eso es algo que deben tomar en consideración todas las parejas individuos con trastorno mental de cierta consideración.

Por tanto, sentir amor, como lo sentimos los demás, darlo y recibirlo, no es algo que éstas personas puedan hacer habitualmente. De hecho, hay profesionales que opinan que no es posible que lo hagan.

Sentir sienten cosas, eso está claro, cosas a veces muy extremas, pero carecen de la suficiente consistencia y estabilidad como individuos para ser consideradas algo firme o fiable.

También debemos tener en cuenta que, a menudo, la pareja de la persona con trastorno padece a su vez su propio trastorno mental asociado, quizá de gravedad menor, pero casi siempre presente.

hombre que se esfuerza

viviendo la carga

Estas parejas, que en algunas páginas web se definen erróneamente como personas muy fuertes por aguantar junto al enfermo – en realidad no son nada fuertes… al revés, son bastante dependientes, o bastante masoquistas, o bastante ciegas, o patológicamente hiperresponsables cuando, por estar para el enfermo, descuidan su propia felicidad y la de sus hijos.

No hay fuerza alguna en aguantar a toda costa apretando los dientes cuando lo más sano es no hacerlo y buscar la felicidad en otro lado.

En éstas actitudes hay dependencia, esclavitud, servidumbre…. Eso no es ser fuerte en absoluto.

¿Porqué? Porque cualquiera en su lugar ya hubiera buscado una salida hacia la salud y la nutrición afectiva en otra parte.

Entendamos que quedarse donde no te quieren no es sano para nadie…

Y quedarse por un mal entendido sentido del deber hacia el enfermo, es algo también bastante enfermo.

Pero a menudo, cargadas de responsabilidad, las parejas/cuidadoras del que padece el trastorno, por no abandonar al otro, por sentir culpa o una mal entendida lealtad que no las nutre ni las llena, o por sentir un amor enfermo que en realidad es adicción a la intensidad, a la pelea, al desamor etc… no se separan del enfermo y no buscan un amor más nutritivo y satisfactorio al lado de las personas que si pueden darlo.

hombre atormentado

caos mental y emocional

¿Cómo lo vive el enfermo?

Algunas personas con trastorno mental ignoran por completo toda ésta dinámica, lógicamente.

Bastante tienen con sobrellevar su enfermedad y los duros episodios aquejados a ella.

Otro grupo de personas con trastorno, muy conscientes de que pueden ser abandonados en cualquier momento por su pareja, fingen amar al cónyuge en un “como si” falso y embaucador encaminado a impedir que se aleje.

De éste modo evitan la ruptura a toda costa.

Otras veces, en el enfermo ni siquiera hay un deseo de no ser abandonado, porque la persona se encuentra tan anestesiada o deteriorada psíquicamente que sencillamente la da lo mismo que sigan a su lado o no. Es algo secundario. No tiene energía, recursos ni capacidad para plantearse éstas cosas.

¿Qué hacer entonces?

En cualquier caso, la dije a mi conocida, lo importante es que tu, como pareja de una persona con trastorno mental y persona responsable de su propia vida, no te autoengañes y sepas muy bien lo que quieres y dónde estás.

Del mismo modo que tu pareja debe ser atendido por los servicios de salud y tener una vigilancia constante de psiquiatras y psicólogos, pide ayuda profesional para ti si la necesitas.

Sobrellevar ciertas cargas es excesivo para una sola persona. Y sobre todo, se muy consciente de que tu mereces que te amen y ser feliz al lado de una persona que si pueda dar amor.

Ya es bastante triste que tu pareja padezca una enfermedad mental con tan mal pronóstico como para que encima tu la sigas hasta el fin del mundo en su infelicidad si eso no te hace bien.

Todo el mundo merece ser feliz y, si ama, merece ser correspondido.  

 

mirada-amable-benedetti

La famosa mirada amable del escritor Mario Benedetti

 

un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

Todo es mirada, formas de ver la vida y el mundo. Todo son sistemas de creencias. Maneras de observar y de juzgar.

Y se que esto que voy a deciros, a veces cuesta.

Cuando nuestros padres y seres queridos no nos han mirado con ternura o cariño, cuando han estado llenos de juicios y prejuicios hacia nosotros, hacia la gente, hacia si mismos y el mundo, cuando incluso profesores, antiguas parejas, amigos y conocidos han estado también llenos de crítica y comentarios descalificadores o incapacitantes, interiorizamos una mirada injusta hacia nosotros mismos llena de críticas y exigencia.

El resultado es que nos miramos mal, nos vemos insuficientes, nos sentimos inválidos, inútiles, poco agraciados, no lo bastante listos o no lo bastante valiosos.

Se bien de lo que estoy hablando.

Por eso te pido que hoy, lo olvides todo y practiques la Mirada Amable.

Solo por hoy, suspende el juicio y la crítica, se amable contigo mismo y mírate mejor de lo que te miras.

Si al observarte en el espejo no eres capaz de decirte algo bonito, mejor no te observes.

Si al mirar tu vida no eres capaz de ver algo bello, mejor no digas nada y aparta la vista hasta que seas capaz de hacerlo.

Si no puedes decir algo bueno de ti, mejor no digas nada.

Practicar la Mirada Amable es el trabajo de toda una vida.

Yo se bien lo que es juzgarse, maltratarse, mirarse y verse mal en el espejo. Machacarse porque uno  cree que nunca hace las cosas suficientemente bien. Lo se. Lo hice durante mucho tiempo.

Decirse vaya cara que tienes hoy, tío, qué mal has hecho esto, que desastre eres haciendo esto otro, que pena de vida llevas… Eran parte de mi discurso.

La insatisfacción llegó a tal extremo en mi vida que tuve que aprender el secreto de la Mirada Amable.

Si al mirarte, al autobservarte, solo ves defectos, solo ves carencias y problemas, no estás practicando la Mirada Amable y deberías intentar hacerlo.

Porque, ten en cuenta una cosa: si tu no te miras bien a ti mismo, probablemente tampoco serás capaz de hacerlo a los demás.

Solo por hoy, entonces practica la Mirada Amable.

Solo por hoy intenta quererte un poco, mimarte un poco, tratarte mejor.

Solo por hoy, date el amor que te mereces y encuentra algo bueno en ti, en tu entorno, en tu vida. A poco que te esfuerces, encontrarás algo bueno de ti, algo bueno de lo que sentirte satisfech@ u orgullos@.

Si lo intentas, lo acabarás consiguiendo.

Y mañana, vuelve a leer éste texto y escucha su mensaje de nuevo.

No tienes que plantearte un reto de semanas o meses, solo te pido que lo hagas hoy. Que solo por hoy, practiques esa mirada compasiva y llena de ternura y amor por ti, por lo que eres y lo que haces.

Si no lo consigues a la primera, no desesperes. Tu inténtalo.

Hazlo un solo día.

Y mañana al levantarte, hazlo de nuevo.

Y si un día no lo logras del todo, o se te olvida, o lo consigues a medias, no importa. Perdonarse los errores es una forma de ser amable con uno mismo.

Y quizá, con el paso de los días, hayas conseguido entrenar esa mirada, esa forma de verte y verlo todo con cierta frecuencia…

Y entonces, justo entonces, descubrirás que tu vida ha mejorado de un modo mágico.

Venga, prueba.

A veces la gente es golpeada por la vida (duelos, grandes pérdidas, desgracias personales) y desde el budismo, el advaita, la meditación zen, el hinduísmo o cualquier escuela de espiritualidad, se habla del desapego, el amor y la compasión en términos bastante fríos y poco conectados con la emoción, poco reales y acogedores para éstas personas.

Tu vida se acaba de caer a pedazos y el discurso que recibes desde ciertos enfoques del mundo espiritual es: tranquilo, todo está bien, aprende tus lecciones de vida, hay un plan, un principio ordenador de todo y aunque tu existencia esté hecha migas, no has de preocuparte, pasa lo que tiene que pasar y ésto lo mejor para ti.

gurú zen

Te sueltan frases de éste tipo (que no dudo que sean reales) pero allá te mueras, porque eso es todo lo que vas a recibir de ellos.

Si acaso la invitación a un curso de yoga o meditación para que lo practiques (y les llenes el bolsillo a los desapegados o les barras el templo).

La gente sufre y lo mejor que somos capaces de hacer es recitarles tres frases bonitas, dos conceptos, endiñarles tres perlas espirituales, darles cuatro palmadas en la espalda, pasarles la mano por el lomo y despacharlos y quitárnoslos de encima con toda la elegancia que nuestro método de espiritualidad nos permita.

Que si todo es ilusión, que si hay que trascender, que si el sufrimiento no es real…

A ciertos niveles esto es cierto… pero ¿es esa una buena forma de acompañar al otro en su malestar aquí y ahora?¿Le va a servir de algo saberlo a nivel teórico, cuando su estado presente no le permite experimentarlo?

Si alguien viene sufriendo, que le hablemos de que su sufrimiento es ilusión no va a ayudarle demasiado a salir de ahí… comprobado… no funciona.

Nunca funciona.

A veces confundimos desapego con distancia, frialdad, lejanía y abandono del otro.

He visto casos de personas que llegan a su guía, gurú, profesor, maestro o instructor de turno con un problema gordo y el hombre o la mujer que dan la clase agarran la capa mística de torear y le dan tres pases a la persona y lo dejan igual que estaba o peor. Porque en el fondo lo han abandonado, no le han acompañado, no se han hecho cargo de lo que traía, ni le han recogido, y encima el tipo o la mujer con su pena, les tiene que estar agradecidos por la tremenda enseñanza espiritual que han recibido.

Te dejan tirado y encima se lo agradeces.

Luego te queda esa rara sensación de que, si sufres, es porque eres tonto y no miras por debajo de la ilusión que lo impregna y subyace en todo.

A mi me parece que cuando uno sufre y se le trata así, se le dan palabritas y conceptos, en realidad se le somete a un abandono en toda regla.

Una cosa es que haya un plan, un principio ordenador y que todo suceda como tiene que suceder, una cosa es que todo sea ilusión y el sufrimiento no sea real en según que forma y modo…  y otra cosa es que a la persona que viene no se la recoja, acompañe, muestre afecto y ternura, se la escuche y se la demuestre de manera real ese amor del que tanto se habla.

Vivimos un amor de boquilla, el amor de palabra pero no demostrado de una manera efectiva y real en nuestras acciones.

Hablamos del amor, escribimos libros sobre el amor, pero dentro de nosotros, amor poquito.

Se habla del amor y de la compasión de una forma desapasionada y bastante lejana, poco tierna, poco humana y poco real.

A menudo, la manera más cómoda de no empatizar con el otro, no hacerme cargo de acompañarle ni estar a su lado es decir que lo que trae es suyo y él se lo tiene que gestionar.

Esto es cierto solo en parte… la verdad es que así encubrimos nuestra poca capacidad para dar, para recoger y para acompañar.

Conceptos como recoger, acoger, escucha activa y contacto cálido y real parecen muy alejados y olvidados hoy.

En el mundo espiritual es frecuente encontrar a personas que venden humo muy bien (hasta se lo creen) y hablan de cosas que no han experimentado.

Los detectas porque corporalmente muestran signos de anestesia y de vivir en la cabeza, en el concepto, en la razón y no en el corazón.

Son grandes egos y cabezas con patas, cerebro, razones, mente… nada de corporalidad cálida y de emociones verdaderas.

Ya son años haciendo observaciones como para no darme cuenta.

Hablan de cosas que han aprendido o leído en cursos y libros, bellas frases, koans, principios, sutras, pero nunca se los han paseado por el cuerpo ni los han interiorizado. Hablan del amor, pero no te parece que lo estén sintiendo hacia los demás en ese momento en que lo dicen.

Es lo que yo llamo el amor como concepto.

Se habla de él, se filosofa sobre él, pero no se experimenta con calidez, ternura y contacto real con el otro.

En gestalt, hablar acerca de las cosas sin experimentarlas se denomina hacer Bla-Bla-Bla.

Hay tres tipos de Bla-Bla-Bla.

1-Caca de pollo (son esas frases de compromiso que decimos cuando vamos en el ascensor… ¿Que tal todo? Parece que va a mejorar el tiempo. ¿La familia que tal? Bien, todo bien… y con las que nos relacionamos de manera poco auténtica con nuestros vecinos. Frases de compromiso, fórmulas fáciles.

2-Caca de vaca. Son las excusas explicaciones y porqués que nos damos para autoengañarnos cada día. Hice ésto por ésta razón, ésto me lo hizo fulano por ésta otra…. Se trata de los porqués, que son interpretaciones, pero no son la realidad.

3-Caca de elefante. Es cuando teorizamos y filosofamos sobre la vida, el universo, el sentido de todo, sin haber experimentado nada de lo que decimos o habiéndolo experimentado solo desde lo mental o lo corporal, pero no con todo nuestro ser.

En gestalt, lo que no se experimenta es que no se ha vivido y hablar de ello no es hablar con autenticidad ni conocimiento de causa.

Solo sabes de aquello que tu has vivido, de lo otro, puedes hablar, teorizar y hacer la caca verbal que quieras… no es real para ti… porque no lo has atravesado.

elefante cagando

Pues bien, mucho de lo que leo en materia espiritual en tantos libros, blogs y lugares últimamente me parece caca de elefante.

Gente hablando de cosas que no ha experimentado, gente viviendo desde la cabeza, sin ternura, sin afectividad, sin atravesar estados emocionales intensos, hablando del amor sin sentir amor, de la compasión sin ser compasivos, del desapego siendo distantes y fríos  con los demás… confundiendo abandono con desapego, frialdad con desapego, incapacidad de dar al otro con desapego y ecuanimidad.

Y unas narices.

abrazos

A veces, en vez de hablar tanto, de teorizar tanto, lo único que tenemos que hacer por el otro es abrazarle. Tan solo eso.

A veces, solo necesitamos un abrazo, un gesto sencillo y sincero, entregado, que es mucho más poderoso que todas las técnicas, meditaciones, discursos y palabrería mística que seamos capaces de elaborar, leer, asimilar o escribir.

Dar y recibir un abrazo es experimentar el amor en estado puro. Dejarse de conceptos, de razones, de mente y pasar al acción de la mejor manera que existe… con afecto y amor.

Alguien viene con un problema, viene con una herida, está sufriendo… y le abrazamos y nos dejamos de tonterías.

La mente es un servidor excelente, pero como jefe, reconozcamos que deja bastante que desear.

A veces, un abrazo sin palabras es la mayor muestra de compañía, compasión, afecto y ternura que podemos demostrar al otro.

Abrazar es una de las muchas formas del amor.

Abrazar bien es todo un arte… pero si lo hacemos con todo nuestro corazón no cometeremos errores y el otro sabrá que estamos presentes en su vida.

Asi que, más abrazos, más amor, menos palabras… y sobre todo más ternura.

Vivimos la vida con sensación de esfuerzo, de conflicto, de lucha. Levantarse, trabajar, ir y volver a casa, pagar facturas, resolver problemas y acostarse agotados. No nos queda tiempo para ser felices, para hacer las cosas que deseamos, apenas para respirar.

Vivimos toda la vida queriendo ser más felices, tener más dinero, ser más altos, más guapos, más creativos, más libres, más realizados, más exitosos, más famosos, más espirituales, más ricos, más elevados.

Mi consejo es Deja de luchar.

Baja los brazos, no empujes, no te resistas, no trates de ser quien no eres, no te fuerces a cosas que no deseas, a vivir una vida que no quieres, no intentes ser otra persona, o comportarte como alguien distinto.

No frecuentes a personas con las que nada te une. No te alejes de tu esencia y de lo que amas… probablemente hace mucho que olvidaste quien eres y ya ni te atreves a seguir tu sendero.

Contémplate, acéptate y transfórmate desde esa aceptación incondicional, pues cuando la consigas, provendrá del cariño más puro hacia tí mismo.

En psicoterapia y otro tipo de disciplinas se parte a veces de una premisa errónea respecto al paciente.

La idea de que uno está roto o estropeado, de que hay que arreglar o reparar a las personas o a uno mismo, el mandato de que uno tiene que ser distinto de como es para convertirse en alguien más sólido, entero, responsable, cabal, eficaz, sensato etc…

Es lo que Claudio Naranjo, el gran difusor de la Gestalt, denomina el Juego de Calce (jugamos a encajar en un molde, a calzar como un zapato en la idea que tenemos de lo que es ser una persona sana o ideal). Pero es que no somos personas ideales, tan solo personas imperfectas.

Maravillosamente imperfectas, por cierto.

Y resulta que la mayoría de los problemas que tenemos provienen de no aceptarnos, no amarnos así, incondicionalmente, con nuestros defectos e imperfecciones. 

El amor todo lo cura y yo aseguro y juro, desde el corazón del escritor y terapeuta que soy, aquí y ahora, que en verdad no somos juguetes rotos, sino seres de luz de una belleza infinita.

Puede que seamos imperfectos en nuestras vidas, puede que a veces lo pasemos mal, que suframos, pero con amor y ternura, con aceptación y perdón, con cariño, todo se lleva mejor y (esa es mi experiencia) prácticamente casi todo se termina curando si hay amor suficiente.

Y ese es el problema, nos falta AMOR, amor a nosotros mismos, a los demás, a la vida…

Tengo el convencimiento de que la mayoría de las patologías provienen de la falta de amor hacia uno mismo (y de amor de los demás hacia nosotros y también hacia ellos mismos), porque, cuando uno se quiere, sencillamente se trata bien, elige la mejor vida posible para él y los suyos, no se fuerza a nada, fluye, va hacia las cosas que ama, está con aquellos a los que quiere y le hacen feliz, no vive en medio de constantes tensiones y conflictos, o desbordado por la apatía, el vacío y el aburrimiento, no se conforma con vidas de consolación o directamente insuficientes, se dirige hacia lo que le hace feliz… y todo ello sin que nos cueste un tremendo esfuerzo.

De hecho, cuando sentimos que la vida es un gran esfuerzo, que todo nos pesa o nos cuesta mucho, que tenemos que empujar constantemente, bregar con lo cotidiano para salvar el día, o que nos falta algo y no estamos satisfechos; es que estamos nadando contra corriente, no a favor del río, no a favor de lo que la vida nos trae y es en verdad para nosotros, sino nadando en las aguas del ego que nos dice mensajes del tipo:

Confórmate

Escóndete

Acepta lo insuficiente

Acepta tu infelicidad (podría ser aún peor)

La vida es peligrosa

No corras riesgos

No persigas tus sueños

No lo vas a conseguir

La felicidad no es para ti

y similares…

Cuando nuestros miedos y nuestro ego intervienen, toman el control de nuestra vida y nos meten en callejones de los que se hace difícil salir.

Con el paso de los años nos metemos en profesiones, hipotecas, relaciones, trabajos, familias y situaciones que tienen muy mala salida.

En su momento el miedo, el conformismo o la inercia hablaron y se apoderaron de todo… entonces apareció el control.

Cuando controlamos no dejamos que sucedan las cosas, no dejamos que se cumpla nuestro destino… muchas personas viven vidas que no son suyas, tan solo porque les ha faltado la energía, el valor y la determinación suficiente como para oponerse a la inercia de unos acontecimientos que les estaban poniendo a prueba y les llevaban por lugares donde han tenido que aceptar un cierto esfuerzo inútil, pues una vida que no es la de uno, no merece la pena que gastemos un solo gramo de energía en mantenerla.

Algunos piensan que las cosas cambiarán, que vendrá algo o alguien y los sacará del atolladero, no se responsabilizan de tomar una determinación firme, esperan, esperan y siguen esperando a que algo cambie y la vida de un volantazo a su favor.

La mala noticia es que, cuando tu no eliges, la vida elige por ti y empeora… te arrastra y a veces te lleva a lugares muy muy dolorosos con gente que no te hace feliz, en sitios donde escapar se hace complicado.

El fallecido Steve Jobs, Presidente de la compañía Apple, decía lo siguiente relativo a la búsqueda de la propia felicidad:

“Si tu no trabajas para cumplir tus sueños, acabarás trabajando para cumplir los sueños de otro.”

Lo sueños de otro pueden ser los de tu jefe, tu familia, tu pareja, tus amigos, tus vecinos… ¿Pero, son los tuyos?

Porque, lamentablemente, amig@s lector@s, si no nos amamos, nos vendemos al mejor postor (un jefe, una pareja, unos amigos) por un plato de lentejas (Seguridad, tranquilidad, comodidad) y entonces no dejamos que sucedan las cosas, no nos dejamos ser, no nos dejamos estar y no nos dejamos en paz… ni a nosotros mismos, ni a los demás.

La única solución ante ésta interrupción del ego es dejar de luchar, aceptar la verdad que llevamos dentro y ser consecuentes con ella. Hemos venido a la vida para algo, somos alguien, con unos talentos y unas pulsiones, pasiones, deseos… acaso una vocación…  y debemos ser consecuentes con todo ello.

Insisto y lo repetiré millones de veces: HAZ LO QUE AMAS. HAZ SIEMPRE LO QUE AMAS.

En éste sentido, como complemento a éste artículo y debido al éxito del anterior texto de Jeff Foster titulado el Corazón del Trauma, que podéis leer también aquí y en mi blog personal El Guasinton Post, http://psicotaipan.tumblr.com/, reblogueamos para VerDeVerdad un nuevo ensayo de éste excelente divulgador de la filosofía Advaita que es un honor y un privilegio publicar en éstas páginas.

Jeff Foster (muchos ya lo habréis notado) me encanta y me parece un autor de referencia al que seguir de manera obligada.

Para aquellos que nos han preguntado sobre el Advaita, la filosofía que Foster difunde, diremos que se trata de una rama del hinduismo que asegura que todo está unido y conectado entre si, que no hay separación entre los seres y tampoco entre cada ser y el Todo, la Deidad.

Todo es uno y todo sucede porque ha de suceder.

Solo la resistencia provoca dolor. Solo tratar de defenderse de lo que es.

Solo pretender controlar en vez de seguir el curso natural de acontecimientos que nos lleva a la felicidad.

Si tu la dejas, tu vida no puede salir mal. Si te empeñas, si te esfuerzas, si luchas, si no elijes tu propio camino, la vida te acaba dejando en la cuneta.

No luches.

Algunas muy buenas noticias

Jeff Foster

(reblogueado del blog PresenciaConsciente  http://presenciaconsciente.tumblr.com/)

1. No necesitas todas las respuestas en este momento.

Justo aquí, justo ahora, en este momento, no necesitas ‘averiguar’ el resto de tu vida, independientemente de lo que digan los demás.

No necesitas todas las respuestas. Éstas llegarán, a tiempo, o no, o quizás es que las preguntas innecesarias simplemente se desvanecerán.

No hay ninguna prisa. La vida no tiene ningún apuro. Sé como las estaciones. El invierno nunca intenta convertirse en verano. La primavera no se apresura hacia el otoño. La yerba crece a su propio ritmo.

Las elecciones que habrán de hacerse se harán, y no tienes poder de elección en eso. Las decisiones que habrán de tomarse se tomarán, los acontecimientos se darán, pero en este momento, tal vez, no necesitas saber las soluciones o los resultados, o cuál sería la mejor forma de proceder. Quizás el no saber es un invitado especial al banquete de la vida. Quizás la apertura a toda posibilidad es un muy querido amigo. Quizás hasta la confusión podría venir a descansar aquí.

Y de esta manera, en lugar de tratar de ‘componer’ nuestras vidas, en lugar de tratar de resolver perfectamente lo irresoluble y rápidamente completar la historia épica de un ‘yo’ ficticio, simplemente podemos relajarnos en un absoluto no-saber, hundiéndonos profundamente en el cálido abrazo del misterio, sumergiéndonos en lo más hondo de este momento, saboreándolo completamente, con toda su singularidad y con toda su maravilla.

Y después, quizás, sin ningún esfuerzo, sin lucha ni estrés, sin que haya un ‘tú’ involucrándose en nada, las respuestas verdaderas surjan en su propio y dulce tiempo.

2. No hay nada de malo en ti, y jamás lo hubo.

Amigo, desde el principio, nunca estuviste mal.

No naciste para ser pecador. Nunca estuviste destinado a ser basura espiritual. Nunca hubo una falta fundamental en tu vida.

Tan sólo fuiste enseñado a pensar eso. Otros trataron de convencerte de que no eras lo suficientemente bueno, por el simple hecho de que ellos tampoco se han sentido lo suficientemente buenos. En tu inocencia, y sin ninguna evidencia de lo contrario, les creíste. Así que invertiste todos esos años tratando de arreglarte, purificarte y perfeccionarte a ti mismo. Buscaste poder, riqueza, fama e incluso iluminación para probar que eras un ‘yo’ valioso. Te comparaste con otras versiones de un ‘yo’, y siempre te sentiste o superior o inferior, y todo eso se convirtió en algo sumamente agotador; trataste de lograr metas inalcanzables, trataste de vivir a la altura de una imagen en la que ni tú realmente creías anhelando siempre tu propio descanso.

Pero como podrás darte cuenta, siempre fuiste perfecto, desde un principio. Perfecto en tu total imperfección. Tus imperfecciones, tus manías, tus defectos, tus rarezas, tus muy singulares sabores era lo que te hacía tan adorable, tan humano, tan real, tan fácil de identificarte. Incluso en tu imperfección, siempre fuiste una perfecta expresión de vida, un amado hijo del universo, una completa obra de arte, única en el mundo y digno de todas las riquezas de la vida.

Nunca se trató de que construyeras un perfecto ‘yo’. Siempre se trató de que estuvieras, fueras, perfectamente Aquí, perfectamente tú mismo, en toda tu divina extrañeza.

“Olvida tu oferta de perfección”, Leonard Cohen canta. “Hay una grieta en todo. Así es como entra la luz.”

3. La Iluminación no es un Destino.

No hay un camino fijo hacia la iluminación.

La iluminación no es una meta, el lugar de descanso al final de un largo viaje – esa es sólo la versión mental de la iluminación.

La iluminación es colmar de luz el lugar en donde te encuentras justo en este momento.

Esta es una muy buena noticia. Esto significa que absolutamente nadie es la autoridad en tu camino – ningún maestro, ningún gurú, ningún líder religioso. Esto significa que absolutamente nadie puede decirte cuál es el ‘camino’ correcto para ti. Esto significa que no puedes equivocarte, incluso si crees que alguna vez te has equivocado. Significa que nada de lo que ha pasado puede sacarte del camino, porque el camino es cualquier cosa que esté pasando, sin excepción. Nada puede alejarte del milagro de la vida, o acercarte a él, ya que el milagro está por todos lados, brillando en todo su esplendor, en forma de cada pensamiento, sensación, imagen, sentimiento, aroma, sonido, y como el profundo milagro del Uno que está consciente de todo.

Sé esta consciencia, brillando en cada momento, independientemente del contenido. Duda, miedo, tristeza, enojo, intensa confusión – quizás, sólo quizás, estos no sean ni enemigos, ni obstáculos para la iluminación, sino expresiones de una inteligencia mucho más profunda. La misma incomprensible inmensidad y despierta inteligencia que da nacimiento a las estrellas y mueve las mareas de los océanos y envía a todas y cada una de las cosas hacia su viaje paradójico buscando su propio ser.

Sal de la historia del tiempo, el espacio y del progreso hacia metas futuras y confía en este momento sagrado. Toma cada momento. Todo momento completamente. Este momento. Porque cualquier momento es un punto de acceso.

Nunca hay obstáculos – sólo puntos de acceso.

Tú no eres ninguna entidad separada realizando un viaje hacia una futura completud.

Tú Eres poesía pura.

4. Tu vida no puede salir mal.

En realidad, tu mundo está configurado de tal modo que nunca te pasa nada, sino que todo-pasa-para-ti… Todo pasa para tu despertar, para tu crecimiento, para tu inspiración, para tu exploración. Incluso si lo olvidas, o si en ocasiones eres incapaz de notarlo, o si te distraes o entras en la desesperación.

Cuando no hay ningún destino fijo, no puedes perder tu destino, así que nunca puedes perder tu camino. De este modo, nunca pasa nada en tu vida que sea capaz de sacarte del camino. Tu camino ES lo que sucede, y lo que sucede ES tu camino. No hay de otra.

Todo es un regalo en este inquebrantable camino que llamas vida – las risas, las lágrimas, los momentos de gran tristeza, las experiencias de profunda pérdida, el dolor, la confusión, los momentos en que crees que nunca lo vas a lograr, hasta la inmensa angustia del amor – incluso si lo olvidas, si no puedes darte cuenta de ello o si pierdes absolutamente toda la fe en este espectáculo.

Pero incluso la pérdida de la fe en todo este espectáculo es parte del espectáculo, y hasta la escena en donde ‘todo sale mal’ no es indicativa de que el espectáculo esté saliendo mal. Y así, entonces, es que siempre estás exactamente donde necesitas estar, lo creas o no… aunque no lo creas.

La vida es absolutamente confiable, aún cuando la confianza parezca estar a un millón de años luz… y la vida no puede salir mal, porque todo es vida, y la vida es todo. Entiende esto, compréndelo en tu corazón, y así, la espiritualidad se volverá profundamente simple, tan simple como respirar, tan natural como mirar las estrellas en la noche y caer en un asombroso silencio. El universo es mucho más hermoso de lo que te podrías imaginar.

Con amor,

– Jeff Foster

(Traducido por Tarsila Murguía desde el sitio web de Jeff Foster…http://www.lifewithoutacentre.com/es…/an-invitation-to-rest/(Imagen: Thomas By- Marian Vejcik)

Un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

Esencia

El otro día en consulta y también a raíz de recientes acontecimientos de mi vida relacionados con una persona a la que quiero mucho (aunque me da la sensación de que ella no se lo termina de creer), tuve la ocasión de reflexionar sobre los conceptos de Forma y Esencia, dos términos de los que siempre he leído y aprendido algunas cosas, sobre todo desde un punto de vista aristotélico (que en éste artículo apenas abordaré).

Hace poco, un maestro me hizo reflexionar sobre ambos y entonces decidí escribir éste texto que vaís a leer.

FORMA es aquello que materializamos en el mundo, pero que está vacío de contenido, que no nos llena ni nos hace felices.

-un trabajo maravilloso o frustrante, pero que no nos gusta

-una vida insatisfactoria, aunque aparentemente perfecta

-una vida infeliz de la que no conseguimos escapar

-éxito financiero vacío de contenido y de servicio por los demás, vacío de alma

-logros que no nos hacen sentir plenos y nos impulsan a seguir buscando otros logros

-todo aquello que nos hace sentir infelices, insatisfechos y con la sensación de carencia, de que necesitamos otra cosa, de que necesitamos más de eso o algo mejor, o más nuevo, o más adecuado.

Como habréis deducido, los seres humanos tenemos cierta tendencia a construir en la Forma, se nos ha enseñado que eso es el éxito en la vida y que está bien.

Formamos familias en la Forma, trabajamos en la Forma, nos instalamos en el mundo asentados en la Forma, potenciamos los aspectos de nuestro físico y persona asentados en la Forma y, mientras lo hacemos, nos llenamos de insatisfacción e infelicidad porque nunca es suficiente y cuando lo es, no dura demasiado tiempo y tenemos que buscar más en otra parte.

La Forma tiene esas dos características, provoca sensación de vacío, carencia (o de satisfacción momentánea) y no permanece.

Avaro

ESENCIA, en cambio, es aquello que está conectado con la Unidad, la Fuente, con Dios, con la Diosa, con el Gran Espíritu (llamémoslo como queramos) y que, por ser auténtico y por estar conectado con nuestra alma, con el ser que realmente somos, si que permanece…

Esencia es aquello que, construido aquí abajo, en el mundo material, construido en la Forma, a la vez tiene una manifestación tangible en el mundo espiritual.

Esencia es también aquello que es cierto y que nos hace muy felices.

-Esencia es una pareja a la que amamos y nos ama, y que nos hace sentir muy bien.

-Esencia es una familia con la que estamos de verdad a gusto

-Esencia es un trabajo que nos llena y nos realiza, con independencia de lo que nos paguen por él.

-Esencia es sentirnos satisfechos con lo que somos y lo que hacemos en la vida

-Esencia es sentir que estamos conectados con nuestro propósito divino y que estamos cumpliendo nuestra misión en el mundo.

-Esencia es sentir paz y tranquilidad con independencia de las condiciones externas de la vida que estamos viviendo.

Toda Esencia permanece y produce paz y felicidad profundas y duraderas.

Esas son las dos características fundamentales de la Esencia: que perdura y que nos hace muy felices.

La Forma sola, sin contener Esencia, solo provoca en las personas un gran vacío y nos impulsa a querer más, a llenar esa carencia con nuevos éxitos, retos, logros, posesiones, personas, dinero, prestigio.

Forma es la causa de que alguien consiga un éxito y necesite otro y luego otro y después otro más para seguir llenando un vacío que no se termina ni se compensa con nada.

Forma es la causa de que un adicto al trabajo se mate a trabajar descuidando todos los demás aspectos de su vida, incluidas las personas a las que ama.

Forma también es la causa de que no nos baste con lo que tenemos, porque lo que tenemos no está conectado con quienes somos y no nos hace felices.

La vida está llena de deportistas, hombres y mujeres de negocios, personas ávidas de éxito en algún campo, (profesional, social, afectivo y también espiritual) que avanzan en pos de mayores logros, sin atender a la tremenda sensación de vacío que les queda una vez conseguidos éstos y que les obliga a necesitar más y más y luego más.

roger-federer-llorando

La Forma es como ciertas drogas… satisface momentáneamente a la persona, pero luego te obliga a comprar más de lo mismo en otro lado, para mantener ese falso estado de plenitud que no se sostiene mucho tiempo.

La Forma, es apariencia, es falsedad, es cáscara, es, básicamente, MENTIRA.

Al trabajar para ella y estar atrapados en ella, los hombres y mujeres pierden su Esencia y malgastan su vida en lugares, relaciones y empresas que no les hacen felices y les impiden compartir sus dones con los demás.

Las élites que gobiernan nuestra sociedad, por ejemplo (Imprescindible leer el libro de Jean Ziegler, “Los nuevos amos del Mundo y aquellos que se les resisten”. Ed. Destino 2003) son ricas en Forma y muy pobres en Esencia.

Si fueran ricas en Esencia, el mundo sería un lugar más justo y menos poblado de entes depredadores que lo están esquilmando.

Forma

Hay personas que son tan pobres, que solo tienen dinero.

Y no es que tener dinero esté mal (hablaremos del dinero y de todas sus connotaciones en un futuro artículo), al revés. Es que, casi siempre, tenemos dinero enfocándonos en la Forma, no en la Esencia y el resultado no nos hace mejores, ni más felices, ni más compasivos, ni más beneficiosos para las personas que nos rodean.

Sin embargo hay gente que tiene mucho dinero conectado con la Esencia, y lo que hace, básicamente, se destina a usos relacionados con el Servicio a los otros y el Amor.

¿Qué sentido tiene trabajar para la Esencia?

A efectos de crecimiento espiritual, trabajar para la Forma solo te aleja de la Fuente y retrasa tu proceso de ascensión en el camino de vuelta al cielo, a la Deidad, ese lugar del que todos procedemos.

La Forma, a nivel energético, acumula densidad y nos hace pesados, nos ancla a éste planeta y nos impide evolucionar a lo largo de las reencarnaciones.

orangután avaricioso

La Esencia, en cambio, proviene del centro de nuestra alma, es aquello que hacemos y sentimos conectados con nuestro verdadero yo interior, es aquello que te hace sentir pleno, realizado, feliz… y que no precisa de una constante codicia, avaricia o avidez por tener más, por otras cosas, otras personas, otro lugar, otra casa, otro coche, otra relación, otro trabajo u otra vida.

Mientras que la Forma deja un vacío y tristeza interior del que a veces no somos ni conscientes… o nos produce enfado y más avaricia y necesidad de llenar, la Esencia llena por completo y relaja, da paz, hace feliz, entusiasma.

La palabra Entusiasmo viene del término griego “entheos”… que significa, con Dios dentro, estar con Dios o estar “en Dios”.

Cuando estamos entusiasmados, cuando estamos conectados con nuestro Dios interior, nuestro yo esencial se manifiesta: eso es Esencia y es lo que, cuando nos toque morir y pasar al otro lado, a la otra vida, a lo que quiera que haya más allá de la muerte… permanecerá.

¿Os habéis dado cuenta de lo contentos que os ponéis cuando hacéis lo que os gusta?

Pues a eso habéis venido, a hacer lo que más os gusta, a vivir entusiasmados todo el tiempo que os sea posible, a vivir entheos siempre que podáis, con Dios en vuestro interior, construyendo Esencia.

Como habréis comprobado, por desgracia, el mundo está lleno de personas muy ricas en Forma y muy pobres en Esencia.

Y resumiendo, trabajar para la Forma, provoca insatisfacción o satisfacción eventual y efímera y trabajar para la Esencia produce Felicidad.

Mi caso particular, para lo que pueda serviros. De la Forma a la Esencia en una década.

Yo nací en una familia rica en Forma pero pobre en Esencia.

Mis padres, desde siempre, estaban enfocados solo en construir sobre aquellas cosas que no permanecen, tener más dinero, una mejor casa, un nuevo coche. Todo se sometía al imperio del dinero, las apariencias (sobre todo mi madre) y a los asuntos prácticos de una empresa familiar, que nos proporcionaba una vida rica en comodidades pero pobre en felicidad.

En mi familia, la materialidad estaba siempre por encima de las personas, no al servicio de ellas.

Tuve que aprender desde muy niño (y no sin gran dolor) a leer en mi, a buscar mi verdadero sendero y mi brújula interior y también a descondicionarme de esas ideas estúpidas relativas al triunfo social, el éxito y todo lo demás, aprendidas con mis padres y en el colegio y la vida, para darme cuenta de que solo si empezaba a construir en la Esencia, empezaría a ser feliz.

Durante décadas de mi vida, más perdido que el barco del arroz, viví en la Forma, lo confieso.

Ganaba mucho dinero en la empresa familiar, conseguía cosas, compraba cientos de libros y de ropa que luego no leía o no me ponía, me iba de vacaciones a lugares lejanos, acumulaba, hacía, iba y venía, salía mucho, gastaba dinero, cenas, cine, diversión constante… Pero, por debajo, estaba siempre la sensación de vacío e incompletud.

Un día, circunstancias de la vida me sacaron de ese eje y acabé discutiendo con mi familia. Había terminado mi formación como terapeuta gestalt y se planteaba la posibilidad de un cambio profesional con menos implicación por mi parte en el negocio familiar. Desplazado por mi hermano, que pretendía gestionar todo el negocio él solo, abandoné con dolor la empresa familiar, forzado por las circunstancias y empecé a vivir una vida distinta, más conectada con la verdad de quien soy.

Hoy día gano mucho menos dinero (y necesito también menos dinero), tengo mucho más tiempo, hago lo que me gusta y soy mucho más feliz de lo que lo era entonces.

En estos años he aprendido el valor de construir en la Esencia… y mientras tanto, observo con tristeza como la Forma, aquello que mis padres construyeron, se ha ido pudriendo, perdiendo y desmoronando lentamente en un doloroso proceso de deterioro de la empresa y las relaciones familiares… pues al final ese es el destino de aquello que es mentira, que es ego, vanidad y que no permanece. La Forma está destinada a desaparecer, por su propia naturaleza.

Yo en camara papel

Hoy miro mi vida y, sin ser perfecta, es mucho mejor de lo que nunca lo fue. Hoy escucho el testimonio o asisto al cambio personal, el progreso de muchos de mis pacientes o asistentes a mis cursos de creatividad o crecimiento interior, a gente en mi consulta de Registros Akáshicos y me emociono.

Porque me doy cuenta de que algo de lo que soy, algo de lo que puse, algo de lo que hice o transmití, sirvió para cambiarle la vida a alguien, sirvió para que alguien recuperara su dirección para que otros recordaran cual es su verdadero camino y su vida mejorara en algo.

Hoy también veo cómo muchos de esos pacientes, alumnos y amigos cambiaron mi vida y me enseñaron desde su humanidad cosas que yo debía aprender en determinado momento… y también me emociono.

Hoy escribo un cuento o un poema, recibo los comentarios de aquellos que me leen y me siento pleno y me siento muy bien, porque se que algo de lo que hice, siquiera una cosa pequeña, mereció la pena y no solo me sirvió a mi, fué útil o bello, o necesario o cierto para otras personas… y eso es Esencia.

MI GUÍA PARA VIVIR desde hace unos años para acá es la siguiente, para lo que pueda serviros:

Responsabilidades aparte (que reduzco a las más esenciales para tener una vida tranquila y cómoda y que si me desbordan procuro simplificar, compartir o delegar), si disfruto mucho haciéndolo, si pongo en ello todo lo que soy, si doy todo lo que hay dentro de mi al hacerlo, si lo hago con el corazón y si no espero nada (no me enfoco en el resultado) y me hace sentir bien, pleno y satisfecho… estoy construyendo Esencia, estoy conectado con mi Ser Superior y estoy haciendo las cosas bien.

 

Cuando las personas, lo que sienten y ellas son, no son lo primero, no estamos en la Esencia sino en la Forma. El mundo nos educa para estar en la Forma, la sociedad nos presiona para estar en la Forma, pero siempre podemos resistirnos y ser nosotros mismos.

Solo el amor es real… y eso es lo que somos todos… en Esencia.

Esperando que empecéis a ser más auténticos y a construir desde la Esencia, a amar y ser amados, a hacer lo que os hace felices, a estar donde debéis estar y con quien tenéis que estar… o que si ya lo hacéis, transmitáis a los demás esta manera de vivir que os hace mejores, me despido.

Esto es Verdeverdad… y juntos, entre todos, vamos a cambiar el mundo.

pastillas de amor

La confusión de los términos

Porque uno ya es perro viejo y tiene muescas en el revólver y cicatrices en el corazón, va aprendiendo algo de éstas cosas.

Por lo pronto, lo he constatado charlando con amigos, conocidos, desconocidos, pacientes en la consulta y personas más o menos cercanas o lejanas a mi vida:

Amor, enamoramiento, atracción física, la primavera…

Todos éstos conceptos están muy poco claros en el corazón y la mente de las personas. Solemos confundir enamoramiento con amor, querer con amar, apreciar con querer, afecto con atracción, y deseo o intensidad con cariño, afecto o ternura. También solemos confundir necesidad o desesperación por ser amados, con atracción o deseo por el otro.

Todo éste revoltijo de conceptos y emociones está, además, tamizado por el modo de entender los afectos que tiene cada persona.

Hay gente que no es capaz de sentir amor y ni siquiera lo sabe.

¿Cómo saberlo si no tienen con qué comparar, si siempre sintieron cosas parecidas al amor, pero dentro de un amplio rango de sensaciones corporales y emociones?

¿Como sabes tu que eso que sientes es Amor y no otra cosa?

Sigue leyendo éste artículo.

Mucha gente viaja de relación en relación hasta que la edad y el temor a que se le pase el arroz, a no formar una familia, a no tener hijos, a quedarse solo, instala en ellos la necesidad de sentar la cabeza.

El Amor, lo escribo con mayúsculas porque es sagrado, por mucho que tanto la cultura represora se haya querido incautar del concepto y la cultura sin valores que se adueña del mundo, ahora pretenda trivializarlo; repito, el Amor es eso que surge después de la etapa inicial de deslumbramiento que sentimos por el otro.

Amor es algo complicado para la gente y pocas personas lo llegan a sentir de verdad, esa es la mala noticia para todos.

La realidad es que no amamos tanto como creemos amar. Las películas, las novelas, los libros, el imaginario popular nos confunden.

No nos han enseñado a amar y, a menudo en familia tampoco lo hemos aprendido.

Padres poco afectivos (y constatar ésto puede llevarle a uno años y años de terapia) siembran en las personas el estigma del desamor. Nos encantaría creer que nuestros padres nos aman, pero lo cierto -y aquí rompemos un tabú social al denunciarlo- es que pocos padres saben amar a sus hijos con un amor cercano al incondicional, entre otras cosas porque nunca lo recibieron. Ese amor materno y paterno es el único capaz de hacer que nosotros a nuestra vez, seamos capaces de dar y recibir amor. Y he constatado que ese amor parental que la gente debería recibir es, en general, más escaso de lo que se piensa.

Las consecuencias de éste desamor de padres a hijos en pareja son devastadoras: Por ejemplo, se confunde amor con necesidad del otro y servicio al otro.

Uno cuida del otro, se entrega al otro, se da al otro… y en realidad todo eso lo hace para ser amado, para ser querido, no por amor al otro.

Eso no es Amor, es dar para que nos den, es entregarse para que nos amen.

Pepe le Pew

Los Adictos al amor

Hay personas adictas al enamoramiento, como las hay adictas al sexo, a la bebida, a las drogas o al trabajo (los célebres trabajólicos, de los que hablaremos en un próximo artículo).

Los adictos a las relaciones salen de su naufragio vital enamorándose de otro, proyectando sobre él todas sus carencias y necesidades vitales, la solución a sus problemas de dinero, autoestima, vivienda, asuntos profesionales y de todo tipo.

Los adictos, que suelen ir de una relación a otra como abejas libando aquí y allá, enloquecen (a veces no tanto) por ese nuevo amor transitorio, se mudan de casa, se marchan a otro lugar, escapan, pierden los papeles, su identidad (si es que alguna vez la tuvieron), la perspectiva y los calzoncillos y/o las bragas.

La inyección de endorfinas y sustancias euforizantes que se liberan en estado de enamoramiento, hacen que éstas personas usen las relaciones como un antidepresivo natural para salir del estado de tristeza, amargura, resignación o melancolía en el que viven habitualmente cuando no tienen pareja.

Ciertos eneatipos del eneagrama, los del subtipo sexual, se relacionan así con el mundo… sin pareja no se saben sostener.

Solo pueden funcionar en la vida por principio de adherencia con otra persona.

Además de todo ésto, los seres humanos tenemos la tendencia a proyectar sobre los otros.

No tienes dinero y buscas a alguien económicamente solvente para que te salve de tu incapacidad de ganarlo.

Te sientes feo y buscas a alguien a quien consideras atractivo para que sobrecompense esa fealdad o ausencia de atractivo que crees tener.

Te sientes tonto y buscas a un sabio para que te haga sentir más listo de lo que crees que eres.

Una chica que se siente inútil, elegirá a alguien a quien considera muy mañoso, para sobrecompensar su sensación de inutilidad. Si siente que no tiene capacidad o poder, buscará a alguien a quien considere poderoso según su propio criterio e ideas respecto a lo que es poder.

Que luego el “mañoso” o “poderoso” sea una pareja remotamente adecuada para ella o para él, está por ver… cuando nos enamoramos sufrimos un estado de enajenación mental y emocional transitoria que puede durar años, o incluso décadas, dependiendo de lo que tarde la venda en caérsenos de los ojos.

Y solo cuando la venda se caiga vendrá el Amor… o la ruptura.

La desgracia es que a veces, para cuando despertamos del sueño de las endorfinas, ya hemos tenido unos cuantos hijos con esa persona, hijos que acabarán pagando nuestros errores de entonces.

La vida es así de dura, de sabia, de cruel y de certera.

Venimos a aprender viviendo, aunque sea a ladrillazos.

enganchada al amor

Idealizar

Hace poco hablé con una amiga que se estaba enamorando de un chico.

Hablaba de él con tal arrobo y admiración, lo describía de tal manera, que tuve la sensación de que no estaba hablando de alguien real, sino de una especie de semidios olímpico inalcanzable, infalible, perfecto, poco menos que un arcángel. De hecho, ella lo definía así, como un ángel en su vida.

Al escucharla, por dentro me dió la risa.

Hice un esfuerzo porque no me lo notara. No hay cosa que le duela más a una persona ciegamente enamorada, que pincharle el globo de la fantasía al que se está agarrando.

La persona de la que ella me estaba hablando, sencillamente no existe.

Aquellas palabras eran pura idealización.

Somos así en el amor.

La sensatez tarda tiempo, a veces décadas en imponerse. He hablado con personas que reconocen haberse equivocado del todo en sus relaciones. Haber tenido hijos y familia con la persona inadecuada y haber tardado una vida entera, muchas décadas, en darse cuenta, en crecer lo suficiente para constatar de que estaban con alguien a quien no han amado y por quien no se sentían amadas o bien tratadas.

Dependencia, necesidad, idealización… todas éstas cuestiones se interponen ante nuestros ojos.

En las relaciones de pareja, la realidad no tardará en aparecer.

Lo que pasa es que a veces tarda demasiado tiempo en hacerlo, años, décadas, una vida entera.

Solo el amor es real, lo demás son fuegos artificiales, puede que tengamos intensidad, puede que emoción desatada, corporalidad, deseo, sueños, fantasías… pero nada cierto ni verdadero más allá de las tracas iniciales del principio de una relación, que pueden prolongarse unos añitos hasta que descubramos la verdad sobre el otro y el globo se nos pinche.

corazón enjaulado

Desesperación… el peor aliado

Nuestro nivel de desesperación, de tolerancia a la soledad, a la frustración, a la propia vida, la insatisfacción que sentimos, influye mucho también en la compulsión a emparejarse o enamorarse.

Si nuestra vida está atascada o bloqueada, la necesidad de salir del agujero nos impelirá con más fuerza a buscar fuera de nosotros, en una pareja, la solución a todos nuestros males.

Muchas veces usamos el amor para huir de casa, de nosotros mismos, para no crecer, para escapar de lo que llevamos dentro y no somos capaces de afrontar.

Y lo peor (no lo mejor) es que el amor inicial, el enamoramiento, es algo que sucede de repente, que estalla en nuestra vida.

Y que cuando lo hace no podemos elegirlo. Como tampoco podemos elegir a esa persona bajo cuyo influjo estamos.

Los anglosajones hablan muy certeramente del término to fall in love, caer en el amor… en realidad no se refieren al Amor con mayúsculas, se refieren al proceso de enamorarse previo, ese estado de enajenación mental y desbordamiento hormonal del que he hablado.

El Amor, con mayúsculas, el de verdad, se elige, es voluntario y sucede tiempo después de que el enamoramiento, eso que no elegimos, ya haya pasado.

Tres añitos de nada dura aproximadamente (como máximo) la etapa de enamoramiento, según los estudios; esa etapa en la que estamos bajo el influjo de sustancias químicas que se nos disparan en el organismo y nos hacen sentir tan bien.

Si no ves a tu pareja porque vive lejos, este periodo de tres años puede prolongarse un poco más porque no es contínua la exposición a su cercanía personal… y las sustancias que se liberan en tu organismo lo hacen con intermitencia. Entonces la cosa pudiera alargarse unos años más.

Pero no mucho más.

Esta caída en el amor, este enamoramiento, es inopinado, repentino, teatral, engañoso, no elegido… y a menudo termina en un costalazo.

El hombre o la mujer de quien nos enamoramos no es necesariamente el mejor, el más guapo, sabio, inteligente, brillante, empático o inspirado de cuant@s hemos conocido. De hecho a veces es justo al contrario… se trata de alguien tóxico, inadecuado, incapaz de amar, un cínico, una interesada, un maltratador… o de uno que sustituye al papá que no tuvimos o a la mamá que hubiéramos necesitado tener.

No es el más adecuado ni la más adecuada, el mejor o la mejor, se trata tan solo del que reúne las condiciones precisas para tapar nuestros agujeros y vacíos en éste momento concreto de nuestra vida.

A veces es pura lotería, pura energía, pura causalidad.

Y a veces, muchas veces, termina de pena.

Porque todo lo que no se elige (y el enamoramiento no se elige, insisto), pertenece al reino de lo inconsciente, y el inconsciente es rico en patrones de conducta repetitivos y automáticos, en compulsiones, en conductas tóxicas.

¿Cómo escapar de los patrones tóxicos y las relaciones penosas?

Conforme creces, tu capacidad de proyectar sobre el otro tus carencias, se reduce. Sobre todo si sigues un sendero de crecimiento espiritual y de autoconocimiento serio.

Son pocas personas las que lo hacen, pero si eres de esas, deja de preocuparte, estás en el camino y tus atascos en pareja se irán resolviendo solos.

Porque con los años y el crecimiento personal, vas dejando de necesitar que otro te salve, te complete, llene tu vacío o te resuelva la vida.

Vas tranquilizándote, tolerando mejor la incertidumbre, la frustración, la soledad o el vacío.

Entonces los enamoramientos se vuelven menos intensos y el Amor que viene después se convierte en más cercano y plausible, más fácil de elegir y yo diría que hasta más profundo y pleno.

La feliz noticia es que cuando llegas a ese estado de no necesitar enamorarte, de elegirlo cuando se den las circunstancias y la persona adecuada, has madurado.

La mala noticia es que en occidente, la edad de maduración de las personas se ha retrasado algunas décadas… y a veces los hay que no llegan a madurar en toda su vida.

Enamorarse es no elegir (aunque creamos que lo estamos haciendo)… con todas las consecuencias aparejadas a ello.

Amar es voluntario… es decirle al otro, yo no te necesito, pero elijo estar contigo porque quiero hacerlo.

Necesidad

Y aquí la frase clásica que se dice sobre el amor se impone.

¿Le quieres porque le necesitas o le necesitas porque le quieres?

Si necesitas a alguien más de lo que le quieres, estás perdid@. Tarde o temprano dejará de funcionar. Y reconocer que estás con alguien porque tu vida sin él no funcionaría en éste presente que estás viviendo, puede ser terrible y te dará muchas claves sobre el modo en que sueles emparejarte con el otro.

La desesperación muchas veces es inconsciente, pero otras veces es la peor consejera para elegir una pareja. La necesidad nunca es buena.

Porque nadie puede salvarte de tí mism@.

Nadie puede completarte ni llenarte, allá donde tu no te llenas ni completas a tí mism@.

Insisto, no somos medias naranjas buscando su otra mitad por el mundo… somos naranjas completas que eligen a otra naranja (tambíen completa) para compartir la vida desde la completud, no desde la carencia.

Si nos supiéramos relacionar desde la completud y no desde la carencia, todo nos iría mucho mejor.

Desde VerDeVerdad deseo que Ames más de lo que te enamoras, que te ames más de lo que sueles hacerlo, que quieras más de lo que te quisieron y que recuerdes que solo alguien que se quiere lo suficiente puede querer a otro de verdad y recibir el amor de otros con gran plenitud y total apertura…

No lo olvides: Solo el Amor es real.

Espero que el artículo te sirva y mejore tus relaciones.

Juntos, Vamos a Cambiar el Mundo.

Eugenio Sánchez Arrate

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Tras unos días tontos, tirando a tristones en los que la vida se me había convertido en algo así como una acelga chuchurría mordisqueada por un abisinio con eccemas, tardé algo de tiempo en resolver el enigma del desamor, pero al final creo que lo he conseguido.

Y gracias a ello, Eugenio, el Eugenio de siempre, el que hace años se reía hasta de los semáforos, ha resucitado.

Uno tiene tantas cicatrices, que las tarascadas de la vida se están volviendo -y eso me asusta- como caramelos de menta que mascas y trituras entre tus dientes.

¿Me estará saliendo costra? Temo volverme insensible a mi entorno cuando mi capacidad de recuperación emocional me restaura tan rápido que parezco el Lobezno de las emociones. Abrir herida, cerrarse herida.

Hace unos días escribía sobre la sensación de soledad que a veces me aqueja, no soledad física, sino interna, muy profunda y casi transpersonal, cuando observo la falta de amor de la gente a mi alrededor y constato que, en líneas generales, la gente, en su vida, está más perdida que el Barco del Arroz. Algo que antes ya sabía, pero que cada vez me resulta más doloroso constatar.

Cuando observo falta de amor por ellos mismos, por los demás, por los animales, por las circunstancias, por el mundo en que viven, me pongo muy triste. Soy así, estoy hecho de materiales raros y volátiles, muy sensibles al entorno.

Y los corazones cerrados, incapaces de amar realmente, esos son los peores, los que más daño me hacen.

Porque no se si os habéis dado cuenta de que mucha gente se cree que ama, pero ni ama ni le han amado en su vida… o cuando le han amado no ha sido capaz de sostenerse ahí.

Hay gente tan maleada por la vida, que ha dejado de sentir hace ya mucho y no lo sabe.

Gente poco abrazada y querida en casa, poco amada por sus padres (sin saberlo, pues afrontar ésto sería terrible para ellos), que perpetúa esa gelidez emocional en su vida, estableciendo relaciones sin amor con hombres y mujeres que tampoco sienten gran cosa, para igualar así las tornas.

Gente que confunde sexo con amor y que navega entre un roce físico constante, para sentir algo dentro de si… y un querer difuso tipo ong, de afecto global y hippie a todo el mundo, pero luego de Amor, amor profundo y verdadero, ese que aparece tras la extinción del enamoramiento inicial, muy poco.

Observo a gente que vive disociada de su cuerpo, de su corazón, de su alma, como tantas veces me pasó a mi en el pasado… viviendo en una constante dinámica de dolor y anestesia perpetua.

Esa gente.

Esa bendita y maldita gente.

Duele de cojones, señores.

Duele como su puta madre, como si te atravesaran con agujas y luego te dieran martillazos en los Kinder sorpresa y luego te los regaran con zotal y viniera un pitbull y te los mordiera.

Así me duele… solo que en el pecho, y de modo menos físico y mucho más hondo.

Durante días, sumido y abismado en mi propio tormento emocional por éstos temas y por el contacto con ésta gente, gente incluso a la que aprecias y amas, gente a la que podrías amar todavía más, le pregunté a Dios qué sentido tenía todo, a ratos me cabreé con él, a ratos incluso le insulté… pero como El/Ella es Dios, no me lo tomó en cuenta. Nunca lo hace.

¿Porqué eres tan injusto? Le dije ¿Porqué permites que suceda ésto? Insistí. Luego me cagué en su puta madre, directamente.

Cualquiera que me estuviera escuchando, yo a voz en grito (literal) en mi habitación, tumbado en la cama a las dos de la madrugada y gritándole al techo con furia, pensaría que me había vuelto loco.

Joder, lo pienso hasta yo…

Durante días he buscado el secreto a éste enigma del desamor, al secreto de la falta de amor en el mundo y anoche, volviendo a casa de una reunión de formadores de una asociación que estamos montando, tuve la respuesta.

Mi amiga Esperanza Marco (http://www.mividamenecesita.es/) y yo volvíamos en metro a casa conversando de nuestras últimas tormentas emocionales.

Al llegar a los torniquetes del metro vimos a un muchacho sordomudo al que acababan de hacer un tatuaje en el brazo: sangraba.

No le habían puesto el preceptivo rollo de film de plástico, no le habían vendado, sencillamente le habían dejado la herida al aire… y tenía mala pinta, la verdad.

El taquillero del metro no podía dejarle pasar con esa herida, la ley dicta que no se puede entrar en la red de metro sangrando o herido, por salubridad de los pasajeros, incluido por salubridad del que sangra.

El muchacho y su chica, también sordomuda, discutían con el empleado de metro, se desesperaban porque no le iban a dejar pasar. En ésto, Esperanza, que tiene un corazón inmenso, que se desvive por los demás, que es una salvadora de primera, decidió ayudar al chico y con unos kleenex y cinta americana vendó el brazo del chaval para que le pudieran dejar pasar.

Al hacerlo, sin querer, se le golpeó la bolsa que traía contra la chapa de uno de los torniquetes y se le rompió una botella de agua de rosas, algo que para ella es muy muy preciado y querido.

Vi como los ojos se le llenaba de lágrimas. Ella ya no está en ese punto en que uno se dedica a salvar a los demás para que lo quieran, lo hace siempre por pura entrega, por pura solidaridad y amor por los otros.

Y por ayudar al muchacho, a un muchacho a quien le daba lo mismo sangrar, un muchacho que acabó pasando de todo y marchándose sin más, ella había perdido algo muy precioso y de gran significado emocional.

corazón parcheado

Nos miramos.

Habíamos vuelto charlando del desamor, de la gente que no siente, de las relaciones amorosas tormentosas… ¿qué teníamos que aprender de todo ésto?

Ella lo enunció de la siguiente manera: Por ayudar a otro, yo he perdido mi Esencia.

Y esa era la lección que teníamos que aprender. La respuesta al enigma de la falta de amor en el mundo que he estado buscando estos días.

También venimos a aprender esa lección, la de no dejar de amar, pero reservar el amor para aquellos que lo merecen. Amar, pero sin dejar de amarnos, de protegernos.

Por eso: no pierdas tu esencia por ayudar o salvar a otro. No cierres tu corazón cada vez que te lo rompen o lo ignoran, cada vez que el otro está cerrado, tiene el pecho de piedra, no te ve, no le importas, no es capaz de apreciar lo que eres o quien eres ni lo que le das ni lo que podrías darle….

No dejes de ser tu mismo por nada ni por nadie.

No permitas que pisoteen tu dignidad ni tu corazón. No ayudes a quien no lo merece o no lo puede apreciar. Solo presta tu apoyo a quien te lo pide, sin perderte tu en esa ayuda.

Y sobre todo, por encima de todo. No dejes de amar.

Porque tu eres amor y amor es lo único real, lo único que existe.

Por si no te habías dado cuenta -y muchos aún tardarán muchas vidas en averiguarlo- Amor eres Tu, Amor es tu Esencia.

Y me acabo de dar cuenta de que éste artículo es válido para dos de mis blogs. El Guasinton Post y VerDeVerdad.

Así que lo colgaré en ambas publicaciones.

Gracias, Universo. Mil Gracias por la respuesta.

dificultad de la parejaLa primera pregunta que uno debería hacerse con sinceridad es: ¿Para qué quiero una pareja?

¿Para sentirme menos solo o sola?  ¿Para llenar mis carencias? ¿Para tapar mi vacío?  ¿Para no enfrentarme a la vida? ¿Para ser más feliz?  ¿Para enfrentarme con garantías a un mundo en el que la supervivencia no es fácil? ¿Para que me nutran?  ¿Para que me mantengan?  ¿Para que otro me de el cariño que yo no me se dar?

¿Para qué exactamente?

Obtener una respuesta sincera no es tan fácil como pensamos.

Rara vez somos conscientes de la motivación profunda e inconsciente que nos impulsa a querer emparejarnos. Y menos aún si de verdad queremos hacerlo o solo lo pensamos porque se supone que es lo que la sociedad o el entorno dicen que deberíamos hacer.

Lo cierto es que el amor provoca adicción, pues las endorfinas segregadas durante los enamoramientos suelen actuar de antidepresivo natural en el organismo.

Muchas personas cuyo tono vital es bajo, deprimidas, amargadas o con vidas insatisfactorias, sobrecompensan su carencia, su infelicidad cotidiana buscando parejas que consigan sacarlas de ese estado. A veces se vuelven adictas al enamoramiento y a las sustancias que éste genera en nuestra química corporal.

La pareja se convierte así en el asidero más común para evitar nuestro inmenso temor a la soledad, la infelicidad y la tristeza… esos estados que surgen y aparecen en cuanto bajamos la guardia. Pero sobre todo se convierte en una especie de pastilla que ingerimos para sentirnos mejor.

Hay legiones de adictos al enamoramiento, pero no tanta gente próxima al amor, que es un sentimiento más sereno, más sólido, que aparece con la calma y que no reporta la misma intensidad de compuestos químicos liberados en nuestro cerebro.

adición al amor

El amor es lo que sucede pasada la época de descarga química del enamoramiento -un periodo que suele durar entre seis meses y tres años- y son pocos los que consiguen llegar a ese estado y permanecer en él, pues el amor exige compromiso interior, cierta solidez personal, tolerancia, compasión por uno mismo y por el otro, ternura, transigencia, límites, manejo del entorno y de las habilidades sociales y una serie de valores y capacidades que mucha gente no ha sido capaz de desarrollar a lo largo de muchas relaciones de pareja fallidas.

Por otro lado, la adición al amor no se aleja tanto de la adición a la comida, al alcohol o a cualquier hábito, conducta o sustancia que genera dependencia en nosotros.

¿Es tan difícil encontrar pareja?

La gran frase que casi todo el mundo comparte y comenta en nuestros días es que encontrar pareja es complicado.

¿Lo es realmente?

Para casi todo el mundo, por sus palabras y declaraciones, parece ser que si.

Ni siquiera los acostumbrados a ligar y enamorarse con frecuencia consiguen algo estable o duradero que les reporte felicidad suficiente. A menudo, su vida se convierte en un saltar de cama en cama y de pareja en pareja que puede resultar devastador para el corazón de uno, pues con los amores en serie, el corazón, en vez de abrirse, suele cerrarse para no contactar con lo que nos está sucediendo.

Y si a la gente de a pié le parece complicado encontrar pareja, a muchas de las personas que se mueven en el entorno del crecimiento y la psicoterapia, se lo parece aún más. Solo hace falta preguntarles para comprobarlo.

Carmela

Una de mis formadoras en psicoterapia, Carmela Ruíz de la Rosa, coordinadora del centro Gestalt Psicoterapia y Formación, aseguraba durante un taller que “Es más difícil conseguir pareja desde la salud que desde la enfermedad”.

Esta frase, que cayó como un mazo sobre los presentes en un taller de sexualidad, tiene una explicación: Cuando uno dedica su vida a la autobservación, el crecimiento interior y el trabajo personal, las taras de los demás se hacen tan evidentes como semáforos en la oscuridad y cuesta mucho bregar con ellas.

Además (el autor de éste blog lo ha comprobado personalmente) no puedes comentarlas, pues generas en el otro una hostilidad fuera de lo común. Ni te entiende ni te quiere entender… está en su película y convencidísimo de que ahí está bien.

En nuestro mundo, enfermedad y locura, son lo habitual

En el mundo en que vivimos abunda la enfermedad, no la salud.

Además es una enfermedad sin conciencia… la mayoría de la gente no es ni remotamente consciente de sus procesos mentales y emocionales, de porqué les pasa lo que les pasa, de qué llevan dentro, de cómo son en realidad, las pulsiones que les empujan y porqué hacen las cosas que hacen.

Y sin embargo creen saberlo.

Todo el mundo cree ser el dueño de su vida… y los que más dueños creen serlo, son los menos conscientes.

Incluso alguien dedicado constantemente a ésta labor de averiguación e indagación interior, tarda años en empezar a obtener algunas respuestas útiles que le sirvan para evolucionar.

Un psicoterapeuta no deja de trabajar consigo mismo y de autobservarse toda su vida.

Por eso, observar a alguien, nuestra pareja de turno, que ni ha empezado a buscar, ni tiene la menor intención de hacerlo, puede desconcertar mucho. También si ves que lo hace en los lugares o sitios equivocados.

Cuando ésto nos sucede, tenemos la sensación de que el otro aún tiene que recorrer un camino que nosotros atravesamos hace ya mucho tiempo. Se produce un desfase de ritmos, el otro está en una fase de su vida -y quizá se quede estancado ahí para siempre- , nosotros pasamos por esa fase y sufrimos al ver al otro dar vueltas en círculos, autoengañarse, retroceder, atascarse, contarse películas… éste proceso puede resultar agotador ya que nada garantiza que el otro vaya a conseguir salir de ese agujero alguna vez.

La compasión sincera es muy útil en éstos casos (no es lo mismo compadecerse del otro que sentir lástima o pena por el).

La compasión no implica sentir superioridad hacia los demás… y además ha de aplicarse no solo al otro… también a uno mismo, pues nosotros también sufrimos.

Desde la compasión uno no se siente mejor o superior, sencillamente reconoce que todos estamos en diferentes partes y etapas del camino.

Dice un dicho budista: Todos somos sabios, unos antes, otros después.

Porque tarde o temprano, todos llegaremos a la luz. Cada persona tiene su ritmo y su velocidad para avanzar. Y porque se aprende de todo el mundo, incluso de los que menos han avanzado en el camino.

Lo cual no evita una realidad amarga y certera: estar con alguien que no quiere avanzar o que está en un estado de evolución pobre, agota.

 atormentado

Respecto a la afirmación de Carmela Ruíz de la Rosa, podemos aclarar que en un mundo neurótico, una persona normal -neurótica por definición, como lo somos todos- encuentra pareja con cierta facilidad -más aún si su narcisismo ha fabricado para él o ella una cáscara o apariencia de belleza o atractivo físico que facilita el encuentro sexual con el otro, mientras que a alguien más sano (incluso aunque sea también muy atractivo) le cuesta más trabajo encontrar, fundamentalmente porque no se conformará con cualquier cosa que se presente en su vida.

La salud te vuelve exigente. Es inevitable

Y además no es salud mental lo que abunda a nuestro alrededor.

En un mundo enloquecido y enfermo, donde, por estadística, la inmensa mayoría de la gente no tiene demasiada conciencia, alguien sano solo puede encontrar soledad o aspirar a reunirse con los pocos que aún conservan algo de cordura.

media naranja corazón

Y esa es mi recomendación desde aquí.

Si no estás en el trabajo personal, empieza a despertar ahora mismo caminando hacia dentro de ti.

Y si estás en el Trabajo personal y en el crecimiento, busca a tus iguales. Se consciente de que los demás van a ser una prueba y un gran aprendizaje para ti, pero también una fuente constante de quebranto y frustración. La compasión por ellos y por ti puede ayudarte, pero somos humanos y limitados en nuestra paciencia y tolerancia.

No trates de sobreesforzarte y de salvarlos, de elevarlos, de hacerlos despertar… esa tarea les corresponde a ellos. Respétate, no te vacíes, ni luches, ni pelees, ni te indignes, ni te desgastes. No merece la pena.

Por experiencia, no solo personal, sino también en consulta, las uniones de pareja entre personas con cierto grado de trabajo interior y personas que no tienen la menor intención de crecer o cuyas limitaciones para hacerlo son graves (resistencia personal al cambio, lealtades invisibles a patrones familiares, miedos personales, un ego demasiado fuerte o anclado en una estructura de personalidad coriácea y rígida), suelen ser nefastas.

En casos así, el más evolucionado de los dos tiene todas las de perder, pues gana poco permaneciendo con alguien que no tiene gran cosa que aportarle y que a menudo dificulta o limita su crecimiento.

La frase, mejor solo que mal acompañado, debería imponerse.

Y con tiempo y paciencia, alguien aparecerá si uno lo desea, sobre todo si recordamos que no somos medias naranjas, somos naranjas completas y lo hemos sido siempre, desde el principio de los tiempos.

Un abrazo a todos y mil gracias por vuestro apoyo desde VerDeVerdad.

(un texto de Maite Pardo, formadora de la Asociación Inkarri)
Todo lo que no es Amor, es ego. Los budistas le dan 84.000 nombres.
Para sobrevivir, el ego te hará creer que:
– lo necesitas
– forma parte de tu naturaleza
– te protege
– es parte de tu personalidad
– si lo amplificas lo trasciendes
– si lo abrazas se hará tu aliado
– si lo gritas te liberas
– si lo actúas eres espontáneo y libre
– si no lo actúas estás reprimiendo tu “yo natural”
Siguiendo sus consejos, nos hacemos adictos a su presencia y su expresión y nos alejamos más y más del Amor. Como en el programa de 12 pasos de a.a. para poder sanar, es necesario reconocer que tenemos ese virus en nuestra alma y rendirnos a un poder superior: solo con la guía de nuestro Espíritu, nuestro Ser, pasaremos del ego al Amor. El viaje comienza con una sencilla decisión en tu corazón y, necesariamente, se traducirá en pensamientos, emociones, palabras y gestos. Tu eliges hoy: Amor o Ego??… Aunque el viaje sea largo, elijo el Amor…

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