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Un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

Mick Myers gurú

En principio pudiera parecernos fácil detectar a un farsante, pero no lo es.

Porque un falso maestro no va a venir disfrazado y con el colmillo de oro brillando con una sonrisa taimada para espantarnos… a menudo hasta parecerá una buena persona… al menos al principio. E incluso descubriremos que muchos de ellos se creen sus propias mentiras, lo cual los hace aún más difíciles de desenmascarar.

Sin embargo hay una herramienta que no falla para pillar a un mentiroso en cualquier ámbito de la vida, pero que nos exige no pensar, no usar la cabeza del modo en que solemos hacerlo… nos exige, en cambio, estar tremendamente conectados con nuestras emociones y sabiduría interior: la herramienta es el Corazón.

Y la pregunta que debemos hacernos es la siguiente: ¿La persona que tengo delante me inspira confianza? ¿Está lo suficientemente evolucionada y trabajada?¿Me siento a gusto con ella? ¿Noto que sabe de lo que habla, que me transmite paz, fe, calidad humana y profesionalidad?

A veces, lo mejor es seguir la guía interior de cada uno. Ella nos conducirá a un buen camino para nosotros.

Falso Gur´´u

Los falsos Maestros

Hace años sigo la pista desde lejos a un seudomaestro chamánico-Nueva Era, uno de esos gurús de campo y bicicleta que es más famoso por intentar acostarse con todas las mujeres que pilla, que por la efectividad de sus talleres o tratamientos.

Con varios libros publicados, llenos de verdades a medias y conceptos no experimentados, no trascendidos, interiorizados o sin aplicar a él mismo, sin trabajo personal interior serio y honesto, e incluso con algún episodio de manipulación que ronda la estafa, sacando dinero a jovencitas confusas y mujeres necesitadas de apoyo para abrir centros de terapias alternativas que luego nunca se abren, ésta persona sigue vendiendo la moto de sus talleres de crecimiento personal, su chamanismo de cachaba y boina y su espiritualidad salchichera con gran éxito y predicamento de público.

Pero la verdad es que de chamán, de luminoso o de maestro, el amigo tiene poco.

Solo es un caradura más, buscándose la vida a costa de la ingenuidad de la gente y sin la entereza moral de empezar a mirarse al espejo con sinceridad y comenzar a trabajar en si mismo y en su ego de una forma valiente y abierta.

Esta es la verdad del mundo de la Espiritualidad y las Terapias Alternativas en muchos lugares del mundo.

Hay una gran cantidad de aprovechados y gente sin ética ni principios, intentando medrar en un campo donde la credulidad de la gente es inmensa.

Recuerdo numerosos casos que me vienen a la memoria constantemente:

-El director de una escuela de terapia, que trata de aprovechar su posición de poder para intentar acostarse con todas las alumnas que puede.

-El formador de biodanza (con pareja) que aprovecha el contacto en las clases para sobar y meter mano sin el menor pudor a cuanta persona se le antoja.

-O el gran líder de un sistema de sanación que sobrexplota a sus empleados en jornadas interminables de consulta (en las que la parte del león, el dinero, sobre todo lo gana él).

-O la famosa tienda ecológica que, esgrimiendo la bandera de lo alternativo, lo libre, lo natural y lo desinteresado tiene a sus empleados explotados, cobrando una miseria, sin contrato y sin darles de alta en la Seguridad Social.

-O la librería cuyo dueño tiene sin contrato a su esforzado ayudante, da talleres de crecimiento personal sin formación, capacitación ni experiencia ninguna… y encima aprovecha la menor ocasión para intentarse acostarse con todas las jovencitas incautas que pasan la librería atraídas por el mundo espiritual.

-O los talleres de sexualidad en los que el formador intenta acostarse con todo lo que se menea a su alrededor, sin la menor contención o respeto por sus alumnos/as.

-O los sanadores que te aseguran estar sometido a mal de ojo, terribles maldiciones o dolencias etéricas incomprobables… y te mantienen atrapado durante meses y meses a lo largo de muchas sesiones.

-O maestros de tantra que aprovechan el tantra para trajinarse a todos los incautos e incautas que pasan por su escuela.

-O los sistemas de sanación cuyas iniciaciones y titulaciones son tan caras que impiden a la gente común acceder a la maestría.

Elegid el sistema que os parezca, porque sinvergüenzas, jetas y personas con mucho morro, hay para todos los gustos.

Esto también sirve para ciertas Ordenes Herméticas, que venden un conocimiento que no les pertenece y cuyos estamentos interiores son solo una fórmula para ganar dinero, obtener poder, autoestima, favores sexuales o económicos, o que sus miembros medren socialmente.

seguir al lider

Todo el mundo ya es terapeuta

Para colmo, hoy en día cualquier persona, sin el menor pudor, ya se ve capacitada para enseñar, dar clase, formar, tutorizar o guiar a otras personas en el camino del crecimiento personal.

Y la mayoría no tienen su historia personal resuelta, ni se conocen lo suficiente a si mismos, ni acumulan las suficientes horas de trabajo personal e introspección seria como para ser los tutores, profesores o facilitadores de nada ni de nadie.

Seguimos viviendo en una especie de río revuelto de las terapias alternativas y la espiritualidad, donde todo vale.

Según el paradigma cognitivo conductual de la psicología, no es necesario haber hecho terapia individual para ser psicoterapeuta… lo cual es una de las mayores aberraciones que pueden escucharse en boca de un ser humano con dos dedos de frente.

Un terapeuta debe tener muchos de sus temas personales resueltos, muchas horas de terapia personal a la espalda y mucha experiencia en sesiones individuales y grupos, él mismo como paciente y él mismo como terapeuta… y si no los tiene, es mejor que se dedique a otra cosa.

Por mi experiencia personal, los terapeutas cognitivos suelen estar entre los que más ayuda y terapia necesitan, no por propia voluntad, sino por imposición del propio sistema universitario, que no les exige horas terapia individual, ni resolver su propia vida antes de andar resolviendo las de los demás.

Pero es que además, muchos terapeutas, de cualquier escuela u orientación, por desgracia, tienen su neurosis prácticamente intactas y sin desenvolver, empaquetadas y bien envueltas en papel celofán… las pasean por las consultas y por la vida sin el menor complejo o conciencia.

Y los que lo acaban pagando, son sus pacientes.

Además, usar el sesgo psicológico (esa creencia de que, como yo soy psicólogo, psiquiatra o terapeuta… YO SE…) es lo peor para alguien que se dedica a la salud y el crecimiento personal.

El creer que uno sabe, es el camino más rápido para ser un completo ignorante el resto de nuestra vida.

Cuanto más evolucionada está una persona, más se da cuenta de lo poco que sabe y de lo mucho que aún le queda por crecer y aprender.

Saber de psicología a veces es un lastre para seguir manteniéndose en la neura personal, en el ego y en lo mismo de siempre, sin afrontar con honestidad que no te conoces lo suficiente y no has comenzado el camino de crecimiento personal que a todos nos corresponde.

Por no hablar de los que se inventan escuelas, novedosas técnicas y procesos de sanación, curación, iluminación o elevación que, con datos fiables en la mano y estadísticas de efectividad y resultados, no funcionan más allá de la catarsis obtenida durante el taller, en el que la luz, la música, la afectividad y los efectos teatrales, hacen creer a las personas que allí está pasando algo importante o transformador… pero luego llegan a casa, retoman su vida cotidiana, y no ha pasado nada.

Hoy abres una revista dedicada al mundo de las terapias alternativas y te quedas asustado: Todo son ofertas de novedosos sistemas de curación, de orígen exótico, oriental, extranjero, ancestral, angélico o alienígena.

Terapias que suenan parecido a masaje cuántico neuroregenerador multiaural, pellizcado polinesio revitalizador ancestral y chamánico de las islas Loloe, el Olvidado Pescozón de Luz Solar de los Zapotecas, la Desencriptación celular biológica magnificada y la gimnasia estelar ortopédica de los atlantes, entre otras lindezas.

También se venden muy bien los mix, constelaciones con arteterapia, tenis de mesa y macramé, doma de caballos con vacaciones conscientes y meditación vegano- chamánica. Mindfullness sensorial con radiestesia y nutrición ontológico-sistémica con aplicación de la teoría de campos morfogenéticos etc…

Algunos eligen nombres más sencillos con siglas tipo MMK, FFC, Micro SSD y la biblia en verso.

Todas éstas terapias (y no pretendemos meterlas a todas en el mismo saco, porque las hay que funcionan y las hay que no… yo mismo he probado con éxito unas cuantas) acaban por dejar a la gente confundida.

Vivimos tiempos de necesidad y mucha gente precisa de ayuda profesional… y lo que se encuentra es un amplio abanico de oferta comercial en el que se pierde.

Los cursos acelerados y los atajos

Para colmo, ante la disyuntiva de tener que estudiar y crecer durante muchos años o hacerlo todo más deprisa, cualquiera se hace un curso de tres meses o un año en alguna de las nuevas disciplinas de cambio y transformación personal que han aparecido en el mercado y ya es terapeuta y ya sana, cura, limpia y da esplendor a los pacientes, sin haber siquiera comenzado su propio proceso de sanación particular.

La profesión está llena de terapeutas no sanados, somatizando todo el día sus dolencias y con más conflictos personales sin resolver que los personajes de una novela de Jane Austen.

Como decía el excelente terapeuta Guillermo Borja: hay terapias light que son a la terapia profunda, lo que los McDonalds a la gastronomía.

Guillermo Borja

Guillermo Borja

Finalmente unos consejos para elegir terapeuta, formador, consejero, acompañante o facilitador

Para saber cuando tenemos delante a un verdadero profesional os recomiendo seguir vuestra intuición y vuestro corazón, observad la calidad humana del ser que tenéis delante y en el que vais a depositar vuestra confianza:

-Huid de los terapeutas, psicólogos y psicoterapeutas que no han sido pacientes ni tienen las horas suficientes de terapia personal y crecimiento interior.

-Huid de gurús que prometen cambios milagrosos, pero no los demuestran.

-Huid de aquellas personas que no os inspiren calma, confianza, aplomo y sabiduría.

-Huid de los atajos, las soluciones mágicas y fáciles por un precio moderado (o carísimo)

-Huid de los terapeutas poco empáticos o sin corazón.

-Que los títulos no os confundan, fijáos ante todo en las personas y en su profesionalidad. Que no os cuenten batallas de títulos oficiales universitarios, diplomas y certificados… que os demuestren su propio crecimiento personal y profesionalidad con hechos, en la práctica y no con papeles ni certificaciones que no demuestran nada. Descubriréis que muchos terapeutas y psicólogos titulados y bien provistos de diploma, acreditación y colegiación oficial, se amparan en esa titulación para no afrontar su falta de cualificación efectiva y personal… y muchos llevan ejerciendo toda su vida, por cierto.

-Tened presente que en el mundo de las terapias hay terapeutas buenos, malos y regulares… hemos de aceptarlo. Buscad uno que os vaya bien. Un mal terapeuta con el que tenéis química, puede que funcione. Un buen terapeuta con el que no la tenéis, no funcionará seguro.

-Huid de los talleres de abundancia que solo hacen prósperos y ricos a quienes los dan.

-Huid de la falta de honestidad, de la falta de corazón, de la caradura de los formadores sin empatía o con tendencia a la explotación y manipulación de sus alumnos.

-Huíd de las recetas mágicas y los libros de autoayuda con soluciones fáciles y listas del tipo, las 10 cosas que un hombre de éxito debe tener en cuanta, o los 12 principios para el amor incondicional según la doctora Tal y Cual.

-Huíd de los precios altos en los talleres: no solo no garantizan una buena formación, sino que aseguran que el que los organiza quiere vuestro dinero por encima de vuestro bienestar o aprendizaje.

-Huid de las modas. Todos los años aparece una terapia que parece prometer la iluminación y curación absoluta y luego pasa el tiempo y esa terapia pasa de moda porque no era para tanto. Lo que es bueno y efectivo, se mantiene en el tiempo y podréis probarlo cuando se constate su eficacia. Tened calma y tranquilidad a la hora de elegir.

-Recordad que hay precios de mercado y son razonables y moderados, accesibles a todos los bolsillos y permiten vivir con dignidad y solvencia a los profesionales que los proporcionan… un terapeuta caro no suele ser mejor por ser caro, tan solo suele ser más carero y punto.

-Huid de los que cobran un dineral por una sesión de consulta individual.

En España, burradas de honorarios que rondan o sobrepasan los cien o ciento cincuenta euros por sesión, hablan de un afán desmedido por el lucro y muy poca conciencia y respeto por el cliente y su economía… y más en tiempos de crisis. ¿Si no tienes dinero bastante, no tienes acceso a esas terapias? No tiene ninguna lógica.

-Huíd de aquellos que con su comportamiento desmienten sus palabras, los que dicen una cosa y hacen la otra, los que propugnan la paz, la libertad, el entendimiento y el amor y no tratan con paz, entendimiento ni amor a sus semejantes (al revés, explotan a sus alumnos, ayudantes y empleados).

Por último, os dejo unas declaraciones de una conocida psicóloga humanista, mi amiga L.R.B. que ha pedido no revelar su nombre y que nos habla sobre La Reconexión de Eric Pearl y lo que opina al respecto de su creador y de éste curioso sistema de sanación, al que un día dedicaremos una entrada aparte.

L.R.B. “Sinceramente, sin dudar de la técnica, que creo que funciona de un modo que no puedo explicar, cobrar a la gente un dineral por recibir una energía que ni le corresponde al señor Pearl, ni puede someterse a copyright, es vergonzoso. El no es su dueño, me parece una estafa. Pearl se está haciendo millonario cobrando una cantidad exagerada por dar tratamientos y divulgar un conocimiento que no le pertenece, que el cielo le envió y con el que se está lucrando de una forma exagerada. Esa es mi opinión. Ha registrado la técnica, ha registrado el copyright de esa energía y la forma de hacerla funcionar en las personas, ha registrado el sistema… ¿usted se imagina que Buda hubiera registrado la Meditación, que Jesucristo hubiera registrado la oración o los milagros, que el Doctor Bach hubiera registrado la Terapia Floral, Mahoma hubiera registrado orar mirando a la Meca o el Doctor Barnard los transplantes de corazón? La energía, la luz y la sanación, así como el conocimiento espiritual, son de todos y deberían ser accesibles para todos por módicas cantidades, moderadas y honestas. Hoy, si no tienes los 333 euros o su equivalente para ser reconectado, te comes los mocos… Entonces ¿no tienes derecho al tratamiento?¿Te quedas toda la vida desconectado de la Luz? Es inadmisible.”

Gurú

Abundando en el tema de los falsos gurús aquí os dejo un artículo ya clásico de Ritchie Holterman, titulado: 9 Maneras de detectar a un falso gurú o Maestro espiritual.

Es un texto que apunta a convertirse en un clásico en éstos temas y muy recomendable.

http://www.portalmundoespiritual.com/2014/10/9-maneras-de-detectar-un-falso-guru-o.html

Y aquí tenemos también la historia de Vikram Gandhi, un cineasta de la Universidad de Columbia que se hizo pasar durante meses por un Gurú espiritual, adoptando el alias de Sri Kumaré y que consiguió engañar a mucha gente y filmar un excelente documental que ilustra muy bien las falacias, mentiras y engaños que son tan frecuentes en el mundillo.

http://esoterismo-guia.blogspot.com.es/2014/02/kumare-falso-guru-documental-maestro.html

Esperando que el Corazón sea siempre vuestra guía (pues el Corazón nunca se equivoca), os deseo que elijáis siempre bien a vuestro terapeuta, formador, facilitador y también a la gente que os acompañe en la vida, pero sobre todo os deseo que la Paz sea siempre con vosotros.

Esto es VerDeVerdad y día a día, como vamos pudiendo, intentándolo paso a paso, con calma y sin pausa… Vamos a Cambiar el Mundo.

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Aquí reproducimos la entrevista realizada a Claudio Naranjo en la emisora Vorterix.com sobre la Educación y su libro “Cambiar la Educación para cambiar el mundo”.

Algunas de las grandes frases del testimonio de Claudio Naranjo durante la entrevista. Cada una, por si misma, ya es un titular:

Hay que reivindicar la empatía y el corazón en la educación.

En las escuelas aprendemos a hacer muchas cosas, pero no se nos enseña a Ser.

Tenemos una educación para ser predadores.

Nos enseñan a tener mentalidad de bárbaros.

Desde niños, se nos enseñó a inhibir antes que honrar nuestros deseos como indicadores de necesidades básicas.

Para ver la entrevista completa, pulsar el enlace:

dificultad de la parejaLa primera pregunta que uno debería hacerse con sinceridad es: ¿Para qué quiero una pareja?

¿Para sentirme menos solo o sola?  ¿Para llenar mis carencias? ¿Para tapar mi vacío?  ¿Para no enfrentarme a la vida? ¿Para ser más feliz?  ¿Para enfrentarme con garantías a un mundo en el que la supervivencia no es fácil? ¿Para que me nutran?  ¿Para que me mantengan?  ¿Para que otro me de el cariño que yo no me se dar?

¿Para qué exactamente?

Obtener una respuesta sincera no es tan fácil como pensamos.

Rara vez somos conscientes de la motivación profunda e inconsciente que nos impulsa a querer emparejarnos. Y menos aún si de verdad queremos hacerlo o solo lo pensamos porque se supone que es lo que la sociedad o el entorno dicen que deberíamos hacer.

Lo cierto es que el amor provoca adicción, pues las endorfinas segregadas durante los enamoramientos suelen actuar de antidepresivo natural en el organismo.

Muchas personas cuyo tono vital es bajo, deprimidas, amargadas o con vidas insatisfactorias, sobrecompensan su carencia, su infelicidad cotidiana buscando parejas que consigan sacarlas de ese estado. A veces se vuelven adictas al enamoramiento y a las sustancias que éste genera en nuestra química corporal.

La pareja se convierte así en el asidero más común para evitar nuestro inmenso temor a la soledad, la infelicidad y la tristeza… esos estados que surgen y aparecen en cuanto bajamos la guardia. Pero sobre todo se convierte en una especie de pastilla que ingerimos para sentirnos mejor.

Hay legiones de adictos al enamoramiento, pero no tanta gente próxima al amor, que es un sentimiento más sereno, más sólido, que aparece con la calma y que no reporta la misma intensidad de compuestos químicos liberados en nuestro cerebro.

adición al amor

El amor es lo que sucede pasada la época de descarga química del enamoramiento -un periodo que suele durar entre seis meses y tres años- y son pocos los que consiguen llegar a ese estado y permanecer en él, pues el amor exige compromiso interior, cierta solidez personal, tolerancia, compasión por uno mismo y por el otro, ternura, transigencia, límites, manejo del entorno y de las habilidades sociales y una serie de valores y capacidades que mucha gente no ha sido capaz de desarrollar a lo largo de muchas relaciones de pareja fallidas.

Por otro lado, la adición al amor no se aleja tanto de la adición a la comida, al alcohol o a cualquier hábito, conducta o sustancia que genera dependencia en nosotros.

¿Es tan difícil encontrar pareja?

La gran frase que casi todo el mundo comparte y comenta en nuestros días es que encontrar pareja es complicado.

¿Lo es realmente?

Para casi todo el mundo, por sus palabras y declaraciones, parece ser que si.

Ni siquiera los acostumbrados a ligar y enamorarse con frecuencia consiguen algo estable o duradero que les reporte felicidad suficiente. A menudo, su vida se convierte en un saltar de cama en cama y de pareja en pareja que puede resultar devastador para el corazón de uno, pues con los amores en serie, el corazón, en vez de abrirse, suele cerrarse para no contactar con lo que nos está sucediendo.

Y si a la gente de a pié le parece complicado encontrar pareja, a muchas de las personas que se mueven en el entorno del crecimiento y la psicoterapia, se lo parece aún más. Solo hace falta preguntarles para comprobarlo.

Carmela

Una de mis formadoras en psicoterapia, Carmela Ruíz de la Rosa, coordinadora del centro Gestalt Psicoterapia y Formación, aseguraba durante un taller que “Es más difícil conseguir pareja desde la salud que desde la enfermedad”.

Esta frase, que cayó como un mazo sobre los presentes en un taller de sexualidad, tiene una explicación: Cuando uno dedica su vida a la autobservación, el crecimiento interior y el trabajo personal, las taras de los demás se hacen tan evidentes como semáforos en la oscuridad y cuesta mucho bregar con ellas.

Además (el autor de éste blog lo ha comprobado personalmente) no puedes comentarlas, pues generas en el otro una hostilidad fuera de lo común. Ni te entiende ni te quiere entender… está en su película y convencidísimo de que ahí está bien.

En nuestro mundo, enfermedad y locura, son lo habitual

En el mundo en que vivimos abunda la enfermedad, no la salud.

Además es una enfermedad sin conciencia… la mayoría de la gente no es ni remotamente consciente de sus procesos mentales y emocionales, de porqué les pasa lo que les pasa, de qué llevan dentro, de cómo son en realidad, las pulsiones que les empujan y porqué hacen las cosas que hacen.

Y sin embargo creen saberlo.

Todo el mundo cree ser el dueño de su vida… y los que más dueños creen serlo, son los menos conscientes.

Incluso alguien dedicado constantemente a ésta labor de averiguación e indagación interior, tarda años en empezar a obtener algunas respuestas útiles que le sirvan para evolucionar.

Un psicoterapeuta no deja de trabajar consigo mismo y de autobservarse toda su vida.

Por eso, observar a alguien, nuestra pareja de turno, que ni ha empezado a buscar, ni tiene la menor intención de hacerlo, puede desconcertar mucho. También si ves que lo hace en los lugares o sitios equivocados.

Cuando ésto nos sucede, tenemos la sensación de que el otro aún tiene que recorrer un camino que nosotros atravesamos hace ya mucho tiempo. Se produce un desfase de ritmos, el otro está en una fase de su vida -y quizá se quede estancado ahí para siempre- , nosotros pasamos por esa fase y sufrimos al ver al otro dar vueltas en círculos, autoengañarse, retroceder, atascarse, contarse películas… éste proceso puede resultar agotador ya que nada garantiza que el otro vaya a conseguir salir de ese agujero alguna vez.

La compasión sincera es muy útil en éstos casos (no es lo mismo compadecerse del otro que sentir lástima o pena por el).

La compasión no implica sentir superioridad hacia los demás… y además ha de aplicarse no solo al otro… también a uno mismo, pues nosotros también sufrimos.

Desde la compasión uno no se siente mejor o superior, sencillamente reconoce que todos estamos en diferentes partes y etapas del camino.

Dice un dicho budista: Todos somos sabios, unos antes, otros después.

Porque tarde o temprano, todos llegaremos a la luz. Cada persona tiene su ritmo y su velocidad para avanzar. Y porque se aprende de todo el mundo, incluso de los que menos han avanzado en el camino.

Lo cual no evita una realidad amarga y certera: estar con alguien que no quiere avanzar o que está en un estado de evolución pobre, agota.

 atormentado

Respecto a la afirmación de Carmela Ruíz de la Rosa, podemos aclarar que en un mundo neurótico, una persona normal -neurótica por definición, como lo somos todos- encuentra pareja con cierta facilidad -más aún si su narcisismo ha fabricado para él o ella una cáscara o apariencia de belleza o atractivo físico que facilita el encuentro sexual con el otro, mientras que a alguien más sano (incluso aunque sea también muy atractivo) le cuesta más trabajo encontrar, fundamentalmente porque no se conformará con cualquier cosa que se presente en su vida.

La salud te vuelve exigente. Es inevitable

Y además no es salud mental lo que abunda a nuestro alrededor.

En un mundo enloquecido y enfermo, donde, por estadística, la inmensa mayoría de la gente no tiene demasiada conciencia, alguien sano solo puede encontrar soledad o aspirar a reunirse con los pocos que aún conservan algo de cordura.

media naranja corazón

Y esa es mi recomendación desde aquí.

Si no estás en el trabajo personal, empieza a despertar ahora mismo caminando hacia dentro de ti.

Y si estás en el Trabajo personal y en el crecimiento, busca a tus iguales. Se consciente de que los demás van a ser una prueba y un gran aprendizaje para ti, pero también una fuente constante de quebranto y frustración. La compasión por ellos y por ti puede ayudarte, pero somos humanos y limitados en nuestra paciencia y tolerancia.

No trates de sobreesforzarte y de salvarlos, de elevarlos, de hacerlos despertar… esa tarea les corresponde a ellos. Respétate, no te vacíes, ni luches, ni pelees, ni te indignes, ni te desgastes. No merece la pena.

Por experiencia, no solo personal, sino también en consulta, las uniones de pareja entre personas con cierto grado de trabajo interior y personas que no tienen la menor intención de crecer o cuyas limitaciones para hacerlo son graves (resistencia personal al cambio, lealtades invisibles a patrones familiares, miedos personales, un ego demasiado fuerte o anclado en una estructura de personalidad coriácea y rígida), suelen ser nefastas.

En casos así, el más evolucionado de los dos tiene todas las de perder, pues gana poco permaneciendo con alguien que no tiene gran cosa que aportarle y que a menudo dificulta o limita su crecimiento.

La frase, mejor solo que mal acompañado, debería imponerse.

Y con tiempo y paciencia, alguien aparecerá si uno lo desea, sobre todo si recordamos que no somos medias naranjas, somos naranjas completas y lo hemos sido siempre, desde el principio de los tiempos.

Un abrazo a todos y mil gracias por vuestro apoyo desde VerDeVerdad.

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