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vanidoso

Soy muy importante

Un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

El Ego, ese pequeño argentino que todos llevamos dentro (como dice la compañía Yllana de teatro en una de sus divertidas obras), siempre nos juega malas pasadas.

Muchos de nuestros problemas, mucho de lo que sufrimos y de las razones por las que nos peleamos con la vida, con las circunstancias, con los demás, es debido a la necesidad de Ser Alguien Importante en la vida.

Los Budistas hablan del concepto de Autoimportancia o Importancia Propia como una de las grandes causas del sufrimiento.

¿Porqué? Porque como sentimos que no somos lo suficiente, siempre queremos ser otra persona.

Otro más alto, más guapo, más delgado, más inteligente, con más dinero, más famoso o reconocido, otro siempre mejor que el que somos.

Lo cual significa que, ni aceptamos al que ya somos, ni le damos su verdadero valor y reconocimiento y eso hace sufrir a nuestro niño o niña interior, nos hace sentirnos indignos, inválidos, inútiles o poco merecedores de aprecio.

sentirse vacío

Carencia y vacío emocional

A nuestros padres ya les pasaba todo ésto, aprendieron esa forma triste de funcionar de sus propios padres y ellos a su vez de sus padres… y así hasta quizá el comienzo de los tiempos.

Aprendimos un mal modo de querernos, esa es la causa de todo.

La sociedad y el sistema en que vivimos no ayudan demasiado a la tarea del autorreconocimiento  y el amor incondicional hacia uno mismo, que es uno de los caminos directos a la felicidad. Muy al contrario, inciden en técnicas para fomentar la insatisfacción del individuo, pues de ella obtienen muchos beneficios (así nos manipulan, nos venden cosas, nos controlan, nos pueden dirigir y mediatizar).

Para empezar, nos llenan la cabeza de ideas falsas sobre lo que deberíamos ser o no deberíamos ser.

Nos hacen creer que uno es más o es mejor si logra ésto o ésto otro (con independencia de si eso nos hace felices o no… que debería ser el único indicador del éxito de una persona).

triunfando

Soy un líder, me siento muy especial

Explotan nuestras carencias interiores para vendernos cosas que no necesitamos, la última Tablet de nueva generación, el último modelo de computadora, la nueva tendencia en moda éste otoño, las vacaciones en un país exótico…

Nos dicen que necesitamos éste coche, éste teléfono móvil, ésta casa, o alcanzar éste puesto en la empresa, éste galardón o éste reconocimiento social, para ser Alguien Importante en la Vida.

Y nosotros nos tragamos la idea de que solo podemos querernos, apreciarnos y sentirnos satisfechos si lo conseguimos… fatal error.

Pero, en cambio, no nos cuentan que solo mediante el autoconocimiento y la conciencia, desarrollando cualidades como la compasión y el verdadero amor por uno mismo, uno consigue esa paz interior, esa autosatisfacción, esa plenitud que anhelamos.

No tenemos que ser nadie distinto del que ya somos ni tenemos que afanarnos por ésto o aquello, sencillamente hemos de ser y hacer cosas que nos hagan felices. No hay nada más.

Si eres feliz y te sientes pleno, ganas, si siempre sientes que te falta algo, directamente has perdido.

Porque, cuando tu estás completo, cuando no necesitas nada, cuando te sientes bien, no necesitas que cosas externas a ti y al que tu eres te hagan sentir más importante.

Tu ya eres todo lo importante, grande y valioso/a que necesitas ser.

Por contra, cuanto menos sientes que eres, consciente o inconscientemente, más necesitas creer que tu eres algo.

Más necesitas reconocimiento, adhesión de los demás, fama, éxito, dinero, posesiones, posición o sencillamente tener la sensación de que has hecho algo importante en la vida.

Porque quizá no lo sabías, pero resulta que tu, sin hacer absolutamente nada, ya eres muy importante, ya eres la transcendencia encarnada en persona, ya eres todo lo que necesitas y para eso no hace falta luchar, empeñarse, compararse con nadie ni pelearse con nada.

Que Importante me creo

Soy lo Más

Lugares comunes donde aparece la necesidad enferma de Autoimportancia

Tener hijos, por ejemplo, está socialmente muy reconocido (pero ¿Eres realmente buen padre? ¿Querías serlo?¿Necesitan tus hijos un padre como tu? ¿Te crees mejor que los demás por serlo? ¿Te hace sentir importante tener una familia (con independencia de que tu familia sea un desastre)?¿Has hecho lo que se esperaba de ti o lo que tu querías hacer?

-Otro lugar común es la empresa… tengo que llegar a ser un pez gordo, un jefe, tengo que lograr un ascenso, un cargo, un reconocimiento. Ser el Presidente, el Jefe de Departamento, el Responsable, el Líder.

 

Vanidoso mirándose al espejo

Todos me admiran. Estoy encantado de haberme conocido.

 

Las posesiones: Tener (reemplazando al SER) la casa más grande, el coche más nuevo, el último teléfono móvil, el traje de marca, signos externos de riqueza para señalar a los demás que Yo Soy un Tío Muy Importante o Una Mujer Triunfadora y Exitosa. Alguien a quien se tiene que tener en consideración y a quien se debe admirar. (Como yo en el fondo no me admiro por ser quien soy, me tengo que disfrazar de Tío Importante para sentir que otros me admiran y darme permiso para admirarme).

El dinero. Si consigo mucho soy Más que los Demás, entonces Importo y los demás no importan tanto.

millonario

Necesito acaparar

El conocimiento. Ser experto en algo, ser el que más sabe de ciertos temas ( o creerlo), el que más ha investigado, el más reconocido en éste campo o en éste otro, llegar a ser una Autoridad en ciertas materias del saber, la ciencia o la vida, también fomenta nuestra necesidad de AutoImportancia.

 

investigador científico

Yo Soy el que de verdad Sabe

 

El aspecto exterior. Tengo que estar cachas, tengo que estar más delgada, tengo que adecuarme al modelo de belleza (falso) impuesto por la sociedad. Tengo que captar la atención y las miradas de los demás para sentirme atractivo/a deseado/a. Tengo que vestir de ésta manera, comprarme éste bolso o éstos zapatos, ponerme éste traje, matarme a hacer pesas o bicicleta en el gimnasio. La cáscara, el envase, reemplazando al contenido de la persona.

vanidosa

Admiradme, por favor

-Otro lugar frecuente de la Autoimportancia es la Espiritualidad. ¿Te sientes mejor que otros porque has hecho un camino interior de autodescubrimiento? ¿Porque lees a Deepak Chopra y a Eckhart Tolle? ¿Porque vas a talleres de crecimiento personal? ¿Porque estudiaste ésto o aquello? ¿Porque canalizas mensajes? ¿Porque meditas todos los días? ¿Porque trabajas en una universidad dando clases de psicología? ¿Porque has estado en un monasterio en el Tíbet o con un maestro en la India? ¿Te sientes más Importante porque tu te has trabajado interiormente y los demás no? ¿Porque has hecho terapia muchos años o porque la impartes? ¿Porque tu ves muchas cosas y los otros aún no, porque estás más cerca de la iluminación que otros? ¿Porque eres vegano, porque haces yoga, porque eres terapeuta, porque haces reiki, porque TU SI QUE SABES lo que merece la pena en la vida y los demás lo ignoran?

Aterriza, por favor. Es solo tu necesidad de Autoimportancia.

Estoy iluminado

Yo conozco la Verdad

Hay egos víctima, personas que siempre se andan quejando y sufren lo que los demás les hacen, pero al victimizarse obtienen poder sobre los otros, esgrimen el dedo de la culpa contra los demás.

Hay egos verdugo, que obtienen la sensación de Autoimportancia humillando y maltratando a los demás para sentirse por encima de ellos.

Hay gente tan pobre que solo tiene dinero.

Hay gente tan guapa que por dentro está hueca.

Hay gente que se cree tan profunda que están ahogados en su propio ombliguismo.

Y finalmente hay gente que se cree tan especial que se han convertido en unos cualquiera.

Por desgracia, de éstos hay muchos.

Hay un ego para cada persona. Yo tengo el mío y con él ando a vueltas, aceptándolo, tratando de adelgazarlo, de que no me moleste ni haga daño a otros, sin pelearme mucho con él. Tengo un ego, lo asumo y me hago responsable de hacer algo provechoso con él.

¿Cuál es el tu ego? ¿Como es? ¿Que te obliga a hacer? ¿Que necesita de ti? ¿En qué cosas te tiene atrapad@?¿Cómo se manifiesta?

Recuerda que cuanto más necesites Ser Algo o Alguien diferente de quien eres, cuanto más necesites alcanzar o lograr algo externo a ti, más alejado estarás de quien ya eres y más sufrimiento atraerás a tu vida.

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Todo depende de nuestros sistemas de creencias. Si creemos que es posible, lo es, si creemos que no es posible, no lo es.

En un artículo futuro hablaremos de los Sistemas de Creencias personales y cómo son éstos los que determinan el rumbo de nuestra vida.

Como introducción, éste sencillo ejercicio para manifestar abundancia diseñado por el investigador, periodista, ocultista y escritor Robert Anton Wilson. Un hombre polémico y divergente con una visión de la realidad de lo más particular.

Por cierto, comprobado, el ejercicio funciona.

Procedente de la web PijamaSurf hoy os ofrecemos ésta entrada de Javier Barros y el experimento para manifestar abundancia.

SI PUEDES MANIPULAR TU REALIDAD ENTONCES ESO INCLUYE LAS FINANZAS PERSONALES Y TU RELACIÓN CON ESA DECISIVA ABSTRACCIÓN QUE LLAMAMOS DINERO

No está del todo claro cómo nuestra sociedad llegó a un punto en que el eje de la cultura terminó siendo el dinero. Obviamente hay agendas que ven en el dinero un flujo de energía, de control y poder, y que impulsados por una compleja estrategia o por circunstancial voracidad, han promovido desde hace siglos un modelo político, social y cultural que privilegia el dinero por sobre cualquier otra cosa. Pero aun tomando esto en cuenta, la respuesta parece aún vaga.

Por fortuna, con la llegada de la nueva brisa de conciencia –ese cúmulo de nociones y preceptos que evidencian las pésimas elecciones que como sociedad hemos tomado desde hace ya un buen rato, cada vez más personas cuestionamos la naturaleza del dinero y su valor real en nuestras vidas. Sin embargo, y a diferencia de premisas contraculturales que condenanper se al dinero, al parecer no se trata de reñir con él o de negar su función, sino de reprogramar nuestra relación y entenderlo de forma distinta dentro de la realidad cultural. A fin de cuentas el dinero no es bueno o malo por definición, originalmente es una herramienta neutral sobre la cual nosotros hemos ido depositando cierta información.

 

Jugando a hacer magia con el dinero (y viceversa)

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Una de las mentes más inquietas y divertidas que ha dado la altercultura en las últimas décadas, Robert Anton Wilson, conjugaba en los numerosos libros que publicó una mezcla de anécdotas personales, postulados científicos, premisas metafísicas, magia y un refinado humor. Autor de memorables obras, entre ellas The Illuminatus! Trilogy (1975), el que fuera también editor de Playboy en la era dorada de esta revista (allá cuando publicaba inolvidables entrevistas y ensayos) nos invitó siempre a dudar de lo establecido y a forjar, cada uno, nuestro propio “túnel de realidad”. ¿Cómo? Practicando conscientemente la materialización de una creencia, es decir, dándonos cuenta que la realidad es lo que nosotros creemos que es –y si esto lo aplico a voluntad entonces el escenario puede tornarse tan divertido como interesante.

Wilson fue un incesante promotor de experimentar con la realidad a partir de jugar con nuestras creencias. Su propuesta estuvo siempre aderezada con un toque de algo así como “humor cuántico” –rasgo que por suerte lo desmarca de la retórica tradicional del new age. Y en esta misma línea, propone en su libro Prometheus Rising (1999) un ejercicio de magia humorística, pero con potencial de ser bastante efectivo, para manifestar dinero en tu vida. Se trata de un juego que podría no sólo ayudar a tus finanzas personales sino también a probar que, como decía Wilson, “El mundo no está gobernado por hechos objetivos y lógica sino por sistemas de creencias”.

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Robert Anton Wilson

Aquí la traducción de las instrucciones de Robert Anton:

1. Visualiza vívidamente una moneda y luego imagina, también vívidamente, que vas a encontrar una en la calle. Luego, cada vez que salgas a caminar, busca esa moneda mientras continuas visualizándola. Registra cuánto tiempo te toma encontrarla.

2. Explícate el experimento anterior por medio de la hipótesis de la “atención selectiva” (asumiendo que hay muchas monedas en la calle y que tú encontraste una porque estabas continuamente buscándola). Luego busca una segunda moneda.

3. Ahora explícate el experimento por medio de la hipótesis alternativa, la mística, es decir que nuestra mente controla todo. Cree que tú hiciste que esa moneda se manifestase en el universo. Luego busca una segunda moneda.

4. Compara el tiempo que te toma encontrar la segunda moneda siguiendo la primera hipótesis (la atención) con el que te toma siguiendo la segunda hipótesis (mente sobre materia).

5. A partir de tu propia ingenuidad, inventa experimentos similares y siempre compara las dos teorías –’atención selectiva’ (coincidencia) vs ‘la mente lo controla todo’ (telequinesis).

6. Evita llegar a cualquier conclusión definitiva prematuramente. Tras 1 mes relee esto, piénsalo de nuevo y sigue posponiendo una conclusión dogmática. Recuérdate que es posible que aún no sepas nada y que quizá tengas algo por aprender.

Lo más probable es que tras este ejercicio termines concluyendo, creo, que la segunda hipótesis, la ‘mística’, es la correcta. Y es que si observamos de forma más sensible que dogmática, la realidad se acerca bastante a una danza de intenciones durante la cual, aquellas más claras, terminan modelando buena parte de la pista de baile. Pero lo genial de Wilson es que no se queda ahí, sino que contra toda expectativa misticoide al final nos recuerda que cualquiera de las dos hipótesis son potenciales dogmas y que lo más sano, y lo más ‘real’, sería sencillamente no casarnos con ninguna.

En lo que a manifestar dinero se refiere, tal vez este lúdico experimento te ayude a darte cuenta que una parte importante de lo que está en juego depende de ti mismo, de la forma en la que te programas para relacionarte con la realidad (y por lo tanto en la forma en la que terminas programándola). En verdad podrás  atraer dinero, aunque cabe resaltar que esta será una de las menores mieles que tendrás a tu disposición si comienzas a hacerte cargo de tu camino y lo que en él ocurre.

En todo caso te sugiero que no dejes hacerlo, seguramente vas a divertirte y hay buenas razones para creer que además de la moneda –y de todo lo que ésta representa– terminarás encontrando algunas otras sorpresas –pero esa es tu historia, y como tal depende únicamente de ti.

Un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

Esencia

El otro día en consulta y también a raíz de recientes acontecimientos de mi vida relacionados con una persona a la que quiero mucho (aunque me da la sensación de que ella no se lo termina de creer), tuve la ocasión de reflexionar sobre los conceptos de Forma y Esencia, dos términos de los que siempre he leído y aprendido algunas cosas, sobre todo desde un punto de vista aristotélico (que en éste artículo apenas abordaré).

Hace poco, un maestro me hizo reflexionar sobre ambos y entonces decidí escribir éste texto que vaís a leer.

FORMA es aquello que materializamos en el mundo, pero que está vacío de contenido, que no nos llena ni nos hace felices.

-un trabajo maravilloso o frustrante, pero que no nos gusta

-una vida insatisfactoria, aunque aparentemente perfecta

-una vida infeliz de la que no conseguimos escapar

-éxito financiero vacío de contenido y de servicio por los demás, vacío de alma

-logros que no nos hacen sentir plenos y nos impulsan a seguir buscando otros logros

-todo aquello que nos hace sentir infelices, insatisfechos y con la sensación de carencia, de que necesitamos otra cosa, de que necesitamos más de eso o algo mejor, o más nuevo, o más adecuado.

Como habréis deducido, los seres humanos tenemos cierta tendencia a construir en la Forma, se nos ha enseñado que eso es el éxito en la vida y que está bien.

Formamos familias en la Forma, trabajamos en la Forma, nos instalamos en el mundo asentados en la Forma, potenciamos los aspectos de nuestro físico y persona asentados en la Forma y, mientras lo hacemos, nos llenamos de insatisfacción e infelicidad porque nunca es suficiente y cuando lo es, no dura demasiado tiempo y tenemos que buscar más en otra parte.

La Forma tiene esas dos características, provoca sensación de vacío, carencia (o de satisfacción momentánea) y no permanece.

Avaro

ESENCIA, en cambio, es aquello que está conectado con la Unidad, la Fuente, con Dios, con la Diosa, con el Gran Espíritu (llamémoslo como queramos) y que, por ser auténtico y por estar conectado con nuestra alma, con el ser que realmente somos, si que permanece…

Esencia es aquello que, construido aquí abajo, en el mundo material, construido en la Forma, a la vez tiene una manifestación tangible en el mundo espiritual.

Esencia es también aquello que es cierto y que nos hace muy felices.

-Esencia es una pareja a la que amamos y nos ama, y que nos hace sentir muy bien.

-Esencia es una familia con la que estamos de verdad a gusto

-Esencia es un trabajo que nos llena y nos realiza, con independencia de lo que nos paguen por él.

-Esencia es sentirnos satisfechos con lo que somos y lo que hacemos en la vida

-Esencia es sentir que estamos conectados con nuestro propósito divino y que estamos cumpliendo nuestra misión en el mundo.

-Esencia es sentir paz y tranquilidad con independencia de las condiciones externas de la vida que estamos viviendo.

Toda Esencia permanece y produce paz y felicidad profundas y duraderas.

Esas son las dos características fundamentales de la Esencia: que perdura y que nos hace muy felices.

La Forma sola, sin contener Esencia, solo provoca en las personas un gran vacío y nos impulsa a querer más, a llenar esa carencia con nuevos éxitos, retos, logros, posesiones, personas, dinero, prestigio.

Forma es la causa de que alguien consiga un éxito y necesite otro y luego otro y después otro más para seguir llenando un vacío que no se termina ni se compensa con nada.

Forma es la causa de que un adicto al trabajo se mate a trabajar descuidando todos los demás aspectos de su vida, incluidas las personas a las que ama.

Forma también es la causa de que no nos baste con lo que tenemos, porque lo que tenemos no está conectado con quienes somos y no nos hace felices.

La vida está llena de deportistas, hombres y mujeres de negocios, personas ávidas de éxito en algún campo, (profesional, social, afectivo y también espiritual) que avanzan en pos de mayores logros, sin atender a la tremenda sensación de vacío que les queda una vez conseguidos éstos y que les obliga a necesitar más y más y luego más.

roger-federer-llorando

La Forma es como ciertas drogas… satisface momentáneamente a la persona, pero luego te obliga a comprar más de lo mismo en otro lado, para mantener ese falso estado de plenitud que no se sostiene mucho tiempo.

La Forma, es apariencia, es falsedad, es cáscara, es, básicamente, MENTIRA.

Al trabajar para ella y estar atrapados en ella, los hombres y mujeres pierden su Esencia y malgastan su vida en lugares, relaciones y empresas que no les hacen felices y les impiden compartir sus dones con los demás.

Las élites que gobiernan nuestra sociedad, por ejemplo (Imprescindible leer el libro de Jean Ziegler, “Los nuevos amos del Mundo y aquellos que se les resisten”. Ed. Destino 2003) son ricas en Forma y muy pobres en Esencia.

Si fueran ricas en Esencia, el mundo sería un lugar más justo y menos poblado de entes depredadores que lo están esquilmando.

Forma

Hay personas que son tan pobres, que solo tienen dinero.

Y no es que tener dinero esté mal (hablaremos del dinero y de todas sus connotaciones en un futuro artículo), al revés. Es que, casi siempre, tenemos dinero enfocándonos en la Forma, no en la Esencia y el resultado no nos hace mejores, ni más felices, ni más compasivos, ni más beneficiosos para las personas que nos rodean.

Sin embargo hay gente que tiene mucho dinero conectado con la Esencia, y lo que hace, básicamente, se destina a usos relacionados con el Servicio a los otros y el Amor.

¿Qué sentido tiene trabajar para la Esencia?

A efectos de crecimiento espiritual, trabajar para la Forma solo te aleja de la Fuente y retrasa tu proceso de ascensión en el camino de vuelta al cielo, a la Deidad, ese lugar del que todos procedemos.

La Forma, a nivel energético, acumula densidad y nos hace pesados, nos ancla a éste planeta y nos impide evolucionar a lo largo de las reencarnaciones.

orangután avaricioso

La Esencia, en cambio, proviene del centro de nuestra alma, es aquello que hacemos y sentimos conectados con nuestro verdadero yo interior, es aquello que te hace sentir pleno, realizado, feliz… y que no precisa de una constante codicia, avaricia o avidez por tener más, por otras cosas, otras personas, otro lugar, otra casa, otro coche, otra relación, otro trabajo u otra vida.

Mientras que la Forma deja un vacío y tristeza interior del que a veces no somos ni conscientes… o nos produce enfado y más avaricia y necesidad de llenar, la Esencia llena por completo y relaja, da paz, hace feliz, entusiasma.

La palabra Entusiasmo viene del término griego “entheos”… que significa, con Dios dentro, estar con Dios o estar “en Dios”.

Cuando estamos entusiasmados, cuando estamos conectados con nuestro Dios interior, nuestro yo esencial se manifiesta: eso es Esencia y es lo que, cuando nos toque morir y pasar al otro lado, a la otra vida, a lo que quiera que haya más allá de la muerte… permanecerá.

¿Os habéis dado cuenta de lo contentos que os ponéis cuando hacéis lo que os gusta?

Pues a eso habéis venido, a hacer lo que más os gusta, a vivir entusiasmados todo el tiempo que os sea posible, a vivir entheos siempre que podáis, con Dios en vuestro interior, construyendo Esencia.

Como habréis comprobado, por desgracia, el mundo está lleno de personas muy ricas en Forma y muy pobres en Esencia.

Y resumiendo, trabajar para la Forma, provoca insatisfacción o satisfacción eventual y efímera y trabajar para la Esencia produce Felicidad.

Mi caso particular, para lo que pueda serviros. De la Forma a la Esencia en una década.

Yo nací en una familia rica en Forma pero pobre en Esencia.

Mis padres, desde siempre, estaban enfocados solo en construir sobre aquellas cosas que no permanecen, tener más dinero, una mejor casa, un nuevo coche. Todo se sometía al imperio del dinero, las apariencias (sobre todo mi madre) y a los asuntos prácticos de una empresa familiar, que nos proporcionaba una vida rica en comodidades pero pobre en felicidad.

En mi familia, la materialidad estaba siempre por encima de las personas, no al servicio de ellas.

Tuve que aprender desde muy niño (y no sin gran dolor) a leer en mi, a buscar mi verdadero sendero y mi brújula interior y también a descondicionarme de esas ideas estúpidas relativas al triunfo social, el éxito y todo lo demás, aprendidas con mis padres y en el colegio y la vida, para darme cuenta de que solo si empezaba a construir en la Esencia, empezaría a ser feliz.

Durante décadas de mi vida, más perdido que el barco del arroz, viví en la Forma, lo confieso.

Ganaba mucho dinero en la empresa familiar, conseguía cosas, compraba cientos de libros y de ropa que luego no leía o no me ponía, me iba de vacaciones a lugares lejanos, acumulaba, hacía, iba y venía, salía mucho, gastaba dinero, cenas, cine, diversión constante… Pero, por debajo, estaba siempre la sensación de vacío e incompletud.

Un día, circunstancias de la vida me sacaron de ese eje y acabé discutiendo con mi familia. Había terminado mi formación como terapeuta gestalt y se planteaba la posibilidad de un cambio profesional con menos implicación por mi parte en el negocio familiar. Desplazado por mi hermano, que pretendía gestionar todo el negocio él solo, abandoné con dolor la empresa familiar, forzado por las circunstancias y empecé a vivir una vida distinta, más conectada con la verdad de quien soy.

Hoy día gano mucho menos dinero (y necesito también menos dinero), tengo mucho más tiempo, hago lo que me gusta y soy mucho más feliz de lo que lo era entonces.

En estos años he aprendido el valor de construir en la Esencia… y mientras tanto, observo con tristeza como la Forma, aquello que mis padres construyeron, se ha ido pudriendo, perdiendo y desmoronando lentamente en un doloroso proceso de deterioro de la empresa y las relaciones familiares… pues al final ese es el destino de aquello que es mentira, que es ego, vanidad y que no permanece. La Forma está destinada a desaparecer, por su propia naturaleza.

Yo en camara papel

Hoy miro mi vida y, sin ser perfecta, es mucho mejor de lo que nunca lo fue. Hoy escucho el testimonio o asisto al cambio personal, el progreso de muchos de mis pacientes o asistentes a mis cursos de creatividad o crecimiento interior, a gente en mi consulta de Registros Akáshicos y me emociono.

Porque me doy cuenta de que algo de lo que soy, algo de lo que puse, algo de lo que hice o transmití, sirvió para cambiarle la vida a alguien, sirvió para que alguien recuperara su dirección para que otros recordaran cual es su verdadero camino y su vida mejorara en algo.

Hoy también veo cómo muchos de esos pacientes, alumnos y amigos cambiaron mi vida y me enseñaron desde su humanidad cosas que yo debía aprender en determinado momento… y también me emociono.

Hoy escribo un cuento o un poema, recibo los comentarios de aquellos que me leen y me siento pleno y me siento muy bien, porque se que algo de lo que hice, siquiera una cosa pequeña, mereció la pena y no solo me sirvió a mi, fué útil o bello, o necesario o cierto para otras personas… y eso es Esencia.

MI GUÍA PARA VIVIR desde hace unos años para acá es la siguiente, para lo que pueda serviros:

Responsabilidades aparte (que reduzco a las más esenciales para tener una vida tranquila y cómoda y que si me desbordan procuro simplificar, compartir o delegar), si disfruto mucho haciéndolo, si pongo en ello todo lo que soy, si doy todo lo que hay dentro de mi al hacerlo, si lo hago con el corazón y si no espero nada (no me enfoco en el resultado) y me hace sentir bien, pleno y satisfecho… estoy construyendo Esencia, estoy conectado con mi Ser Superior y estoy haciendo las cosas bien.

 

Cuando las personas, lo que sienten y ellas son, no son lo primero, no estamos en la Esencia sino en la Forma. El mundo nos educa para estar en la Forma, la sociedad nos presiona para estar en la Forma, pero siempre podemos resistirnos y ser nosotros mismos.

Solo el amor es real… y eso es lo que somos todos… en Esencia.

Esperando que empecéis a ser más auténticos y a construir desde la Esencia, a amar y ser amados, a hacer lo que os hace felices, a estar donde debéis estar y con quien tenéis que estar… o que si ya lo hacéis, transmitáis a los demás esta manera de vivir que os hace mejores, me despido.

Esto es Verdeverdad… y juntos, entre todos, vamos a cambiar el mundo.

 

poder del dinero

¿Qué es el poder?

Según la idea occidental, el Poder se asocia al dinero, las posesiones, la capacidad de mando y liderazgo, una alta posición en la escala social, en el trabajo, en la familia, en el clan, en la vida, ect…

Pero, ¿es eso realmente poder, o es otra cosa?

A menudo, el Poder tal y como lo conocemos en las sociedades modernas está directamente relacionado con la Carencia.

Cuando uno se siente Carente, siente que no tiene nada dentro de si, busca obtener de fuera lo que no consigue en su interior.

Es frecuente el caso del hombre sin valores, sin vida interior, anestesiado a las emociones, carente de todo talento, creatividad o valía, que busca decorar su vida con casas, coches, ropa, trajes, mujeres… o personas que tienen todo eso que a él le falta -creatividad, talento, inspiración, valores, belleza interior, sabiduría- como si haciendo que los demás dependan de él, o la cercanía a esas cosas o personas, fueran a hacerle mejor de lo que realmente es.

¿Cuántos empresarios, banqueros, ejecutivos y gente de éxito en la actualidad no responden a éste perfil?

Admiramos a ese tipo de personas y no termino de entender muy bien porqué.

Cuando uno revista las listas de los diez, los veinte hombres y mujeres más poderosos cuesta encontrar entre ellos a alguien poderoso de verdad.

Para empezar, alguien poderoso, verdaderamente poderoso, no necesita dinero, posesiones, éxito, liderazgo ni mando de ningún tipo. Sencillamente ya es. Ya está completo y es perfecto en sí mismo, sin tener que lograr ni hacer nada.

Pero en occidente hemos reemplazado el Tener por el Ser… y los casos en los que las personas creen que teniendo SON, abundan cada vez más.

Desde el hombre que compra a una mujer con su dinero, comodidades, posesiones, favores diversos… y que así cree ser poderoso. (Y otro día hablaremos de las mujeres que pican y caen en la trampa de éste tipo de hombres, desempoderándose de sí mismas y vendiendo su alma a cambio de una seguridad que no tienen ni van a alcanzar con alguien así), a la mujer que cree tener poder sobre los hombres por la atracción que despierta en ellos o el hombre que cree ser poderoso por el número de personas que están bajo su liderazgo o mentoría.

Son algunas de las distintas caras del pseudo poder moderno.

Buscar fuera lo que uno no encuentra dentro de si mismo.

Algunos hombres verdaderamente poderosos

En éste sentido, para mi, uno de los hombres más poderosos de los que tengo noticia era el monje Rinzai, de la tradición budista zen.

Todas sus posesiones se reducían a una túnica, unas sandalias, un cuenco, unos palillos y una manta para guarecerse del frío por las noches en la cueva donde habitó durante mucho tiempo.

Rinzai no necesitaba nada… y por lo tanto, era tremendamente Poderoso.

rinzai

Poderoso de verdad como solo pueden serlo los hombres que han trascendido muchas de las trampas del Ego.

No conozco en la actualidad – me cuesta hacer memoria- a ninguna persona tan poderosa como él.

En realidad si conozco otros ejemplos de poderosos notables, pero hace mucho que no están entre nosotros, el Siddartha Gautama (Buda), el Buda Maitreya, Jesucristo, Mahoma, el Maestro Omraam Mikhaël Aïvanhov… y muchos grandes hombres sencillos, unos anónimos y otros no tanto, que trascendieron la idea del Tener porque ellos YA ERAN.

El monje Rinzai, que nació aproximadamente en el año 800 D.C. era dueño de su vida, no manipulable por otros, compasivo, firme, tranquilo, a veces muy recto, a veces divertido, siempre sorprendente, no necesitaba nada, nadie tenía poder sobre él, porque su nivel de desapego e independencia era tan extremo que no necesitaba más que dejar que la vida se desplegara frente a él y disfrutarla.

A los que vivimos en ésta sociedad de consumo, aún nos queda mucho camino por recorrer en materia de verdadero Poder.

La necesidad de comodidades, seguridad, posesiones, dinero, techo, hipotecas, familia, pareja… nos limita tanto que el camino del desapego, el camino del auténtico valor que fabrica a un Guerrero Espiritual, se hace difícil.

Enseguida nos vemos atrapados por familias, novios, esposas, trabajos, compromisos y circunstancias que, lejos de proporcionarnos libertad, nos encadenan.

Buscamos un hombre que nos proporcione la seguridad que no tenemos en nosotros, una mujer que nos aporte la nutrición emocional que no sabemos darnos…

Nuestro Ego navega buscando seguridades donde solo hay incertidumbres.

Pero la rueda de la vida es caprichosa.

Un día tenemos mucho, otro día no tenemos nada. Un día tenemos pareja y todo va muy bien, al otro nos va mal y nos hundimos.

Para sentirnos bien siempre necesitamos a otro.

Un día nos mantienen, al otro dejan de hacerlo. Mantener, ser mantenido o mantenida. Tener y no tener. La trampa del ego y de la necesidad de seguridad.

Las combinaciones del azar (que en realidad no es azar, sino pura causalidad) son innumerables.

Y el día que tenemos mucho nos creemos muy importantes, se nos hincha el pecho parecemos flotar… tenemos éxito, todos nos admiran y adoran… oh, qué grandes somos, nos decimos… y el día que no tenemos nada nos creemos unos inútiles, el último mojón de la creación y nos sentimos muy desdichados.

El psicólogo Victor Frankl perdió a toda su familia en un campo de concentración alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Pasó del tener al no tener en materia afectiva de la noche a la mañana. Tuvo que reconstruirse, fortalecerse, rehacerse y darle a su vida un nuevo sentido ante la pérdida. ¿Cuántos de nosotros seríamos capaces de hacer algo así? Victor Frankl era un hombre poderoso en un sentido amplio del término.

Mi propio ejemplo, para lo que os pueda servir

Aquí os cuento algo personal que ilustra éste artículo, muchos ya conocéis detalles de mi vida: hace años yo ganaba mucho dinero en la empresa familiar, tenia un buen trabajo y llené mi casa de libros, muebles de estilo, tenía tanta ropa y tantas cosas, tantas comodidades, que en realidad no podía disfrutar de ellas. Salía mucho, a cenar, al cine, de fin de semana, de viaje, no paraba en casa…

Tuve que perder ese trabajo, esa seguridad y ese dinero de entonces, para poder valorar lo que tengo y poder desapegarme de todo lo que me sobraba, para comprender que yo no necesitaba ni he necesitado nunca tanto como tenía acumulado durante aquellos días… y para comprender también que NADIE LO NECESITA REALMENTE, aunque muchos crean que si.

Si eres de los que crees que necesitas una serie de cosas para vivir, el Ego aún te tiene bien agarrado.

Más allá de unas mínimas necesidades básicas relativas a comida, techo y salubridad, todo lo demás te sobra realmente.

En serio, escúchame… TE SOBRA.

Haciendo el Camino de Santiago descubrí que todo lo que necesita un hombre para vivir, te cabe dentro de una mochila.

El resto es prescindible… a veces agradable (una ducha caliente, una cama confortable… cosas por las que uno trabaja y lucha, pero sin perder por ello su propia vida), aunque debes saber que sin ellas podrías vivir perfectamente.

Un escritor de ciencia ficción que se llama Theodore Sturgeon a quien admiro profundamente por sus excelentes cuentos de género, tiene una frase memorable… La frontera entre tener dinero y que el dinero te tenga a tí, es muy estrecha.

Theodore Sturgeon

Theodore Sturgeon

Y ver a la gente decorando su existencia, adornándola con el último coche, el último reloj, el último modelo de teléfono móvil, o la última colección de ropa de firma, el último bolso o la última estancia en un hotel de cinco estrellas, me hace sonreír… Ver a la gente hipotecando su vida en trabajos alienantes o con parejas que aportan esa seguridad y tranquilidad que a ellos y ellas les falta, es terrible.

¿Donde tenemos puesta nuestra autoestima?

Una vez escuché a un amigo -bastante hueco por dentro, todo hay que decirlo- asegurando que él tenía puesta su fe en la moda y en su forma de vestir. Los que le escuchamos, congregados durante un curso en una gran sala, nos empezamos a partir de risa y él no entendía de qué nos reíamos. Nos dijo algo así como “Oye, por favor, ésto hacéroslo mirar”

Quizá estaba tan identificado con su cuerpo y aspecto, con el envoltorio, que le costaba acceder a su verdadero ser. Tras la risa, interiormente, yo sentí la pena, compasión por alguien tan ciego a sí mismo y a los otros.

Esta necesidad de TENER y de Poder, tiene graves consecuencias en el mundo en que vivimos.

La Avidez por el Poder no es gratis, queridos amigos y amigas.

La sociedad moderna trata de convencer al hombre de que necesita un montón de cosas que en realidad le sobran, no son imprescindibles y no le hacen mejor. El sistema consigue así hacernos consumir y entrar en una dinámica loca de gasto inútil que, lentamente, va acabando con los recursos de éste planeta.

A fecha de hoy, consumimos en ocho meses lo que el planeta Tierra produce en doce.

¿Cuando vamos a parar ésta locura?

Yo reconozco que ahora, ganando mucho menos, tengo mucho más poder que el que tenía entonces.

Siento admiración por la gente que ES, no por la gente que HACE COMO SI FUERA.

La gente que se decora, disfraza o se pega y adhiere a alguien a quien consideran solvente o poderoso para intentar SER, no me produce la menor admiración, más bien me apena.

Alguien poderoso ES, no necesita TENER nada, ni tratar de ser nada distinto de lo que es.

Alguien poderoso no necesita comprar nada ni a nadie, ni buscar nada, ni alcanzar nada en la vida, ni lograr nada, ni llegar a nada para ser valioso y digno de todo el amor y la admiración del mundo.

Pero parece que si no tenemos, si no logramos, si no buscamos, si no nos debatimos en ésta lucha estúpida por llegar a algún lado, no somos capaces de darnos a nosotros mismos ese amor incondicional tan necesario para crecer en la vida.

Siempre queremos ser distintos de lo que somos, siempre queremos que nuestra vida sea otra diferente de la que tenemos… ¿hasta cuando seguiremos así de perdidos?

Lamentablemente, éste mundo se ha convertido en un lugar donde muchos viven en la apariencia del Tener… y mientras lo hacen, no SON, evitan SER.

Ni tu dinero, ni tu belleza, tu fuerza o apariencia física te van a hacer ser más de lo que eres. Ni siquiera tu talento o creatividad te hacen ser más de lo que YA ERES. Tu verdadera valía no está ahí.

¿Poder?

Desde VerdeVerdad os digo que para mi ser poderoso de verdad es no necesitar poder de ningún tipo, ni dinero, ni éxito, ni logro, ni liderazgo, ni nada que se le parezca.

Ser poderoso no es identificarse con el envoltorio que la vida nos ha construido, con el personaje que creemos ser.

Uno YA ES SUFICIENTE.

YO YA SOY SUFICIENTE y me amo por ello.

YO SOY EL QUE YO SOY.

Y desde el Sagrado Ser de Luz que hay en Mi, os Saludo a Todos, Sagrados Seres de la Luz, para que, de una vez, os deis cuenta de ya Sois y no necesitáis ser otra cosa distinta ni tener nada diferente de lo que ya tenéis.

Un saludo y muchas gracias desde éste blog.

Esto es VerDeVerdad y Vamos a Cambiar el Mundo.

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