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una cara sonríe rodeada de otras que no

Felicidad

Mitos y mentiras sobre la Felicidad

un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

 

Primer mito: Las listas de consejos para la felicidad.

He escrito muchas veces sobre la felicidad y siempre he insistido en que no me gustan las recetas para éste tema, porque no las hay.

En post anteriores he compartido mi forma de verlo, la que me sirve a mi… que no se si es extrapolable 100% a otras personas. Ni siquiera al 3% de las mismas.

He expresado lo que me hace feliz (a mi, a Eugenio Sánchez) y he contado cómo lo hago yo (que tengo mis ratos malos como todo el mundo -a veces muy malos-, no esperéis libraros de momentos de dolor o de tristeza en ésta vida porque eso no es posible), pero tengo que deciros que lo que os haga feliz a vosotros debéis averiguarlo vosotros.

Yo hice mi indagación en su momento y busqué qué cosas me hacían feliz a mi y cómo conseguirlas.

Aunque a veces son un reclamo para los blogs o Twitter, no me gustan las listas del tipo Las 10 cosas realmente maravillosas que cambiarán tu vida. Los 15 hábitos de la gente altamente armoniosa y feliz que te mueres que tu podrías adoptar…, Las 20 maneras infalibles de ser feliz a reventar y tener orgasmos de felicidad todos los días …y similares.

cuatro cosas que te harán feliz

receta facilona para la felicidad

Los recetarios prometen felicidad inmediata o infalible… pero fallan estrepitosamente porque tras la palabra Felicidad hay un gran trasfondo de hábitos de vida, maneras de ver el mundo e identidad personal. Por cierto, con 60.000€ al año, como recomiendan en ésta receta de arriba, muchos diréis que cualquiera es feliz. En fin…

Segundo mito: Libros de Autoayuda

Son una ayuda, pero escasa.

Si un solo libro de Autoayuda funcionara bien (y he leído tantos que ni os lo podríais imaginar) ya no haría falta seguir publicando más libros y recetarios con soluciones mágicas que a menudo solo le sirven al que ha escrito el libro y a veces ni eso.

El negocio de los libros de Autoayuda funciona porque momentáneamente ofrece un alivio a la insatisfacción crónica del lector, bajo la promesa de que tras su lectura, todos tus problemas hallarán solución o mejorarán drásticamente.

libros para vivir mejor felicidad

Libros de autoayuda

Entonces uno se siente mal, o no se siente bien del todo y busca en la librería algo que le alivie de éste estado puntual o contínuo en el que se encuentra.

Y en ese momento compra el libro.

Hay montones de profesionales de la Autoayuda que escriben libros encaminados a satisfacer esa demanda de la gente.

Algunos venden miles y miles de ejemplares pero ¿Son efectivos? Ya he comentado que por lo general no mucho.

Para el que vende los libros desde luego, por el dinero que ello le hace ganar… pero para los lectores la efectividad es más que relativa.

Comprobadlo vosotros mismos… ¿Algún libro de éste tipo os ha cambiado completamente la vida… o es más habitual que a los pocos días, semanas o meses después de leerlo siguiérais igual?

Mucha gente adicta a la Autoayuda va de libro en libro, leyendo recetarios para ser más feliz, para vivir mejor, para triunfar en la vida… y luego siguen viviendo sus vidas poco menos que igual que siempre, es decir, mal y renqueando.

El mecanismo es el siguiente:

-Me siento insatisfecho o infeliz.

-Busco soluciones a mi alrededor.

-Encuentro un libro que me las ofrece. Leo la contraportada, diseñada para seducirme.

-Me lo compro.

-Lo leo y voy contagiándome del optimismo y positividad del libro y de su autora o autor, entonces parece que lo voy a conseguir, que al fin he encontrado la solución que llevo tantos años buscando.

-Le comento a un familiar o un amigo que el libro es estupendo (Y ese amigo o familiar se lo compra también… efecto boca-oreja).

-Termino de leer el libro con esperanza. Mi vida va a dar un giro drástico… ¡Al Fin!

-Pasan los días y, poco a poco, sigo igual que estaba o por el estilo… y poco o nada de lo que leí en el libro me ha servido, salvo para teorizar sobre conceptos y actitudes que son saludables.

-Entonces acumulo de nuevo insatisfacción, me pongo mal, busco soluciones, encuentro otro libro, me apunto a un curso, vuelvo al punto dos de ésta lista y vuelta a empezar con el ciclo de nuevo.

Tercer mito: Conceptos y recetas mágicas para ser feliz.

Otro mito.

De un tiempo a ésta parte, en las redes sociales se ha extendido el publicar conceptos y secretos de la felicidad como si fueran recetas ancestrales de la Abuela Tomasa que nos van a sacar del agujero de la insatisfacción, la pena, el aburrimiento o el conformismo.

Hace poco me enviaron algo sobre el Ikigai, el secreto japonés de la felicidad.

https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2017-08-14/ikigai-secreto-japones-vida-larga-plena_1427224/

Enseguida pensé… Qué raro es éste concepto porque, o no funciona, o los japoneses no le hacen ni caso, a la vista de lo mustios, estresados, trabajando como robots y completamente alienados que se los ve en su vida normal…

japoneses trabajadores dormidos en el tren

japoneses camino del trabajo

No parece que los japoneses apliquen mucho ese principio a su manera de estar en el mundo. Y si no, leed éste artículo.

https://www.vice.com/es/article/gq94jm/los-japoneses-se-mueren-por-trabajar

También me enviaron el concepto de Hygge, el secreto de la felicidad escandinavo.

http://www.menshealth.es/salud/articulo/hygge-felicidad-escandinava

Según el Hygge, la felicidad se alcanza poniendo mimo en los pequeños detalles, las pequeñas cosas. Pero éste concepto es un poco tramposo y para nada es exclusivo de los daneses.

Sinceramente, los daneses, en general, no me parecen ni de lejos gente tan feliz como nos quieren vender (¿Cómo serlo con una tasa de suicidio tan elevada como tienen? ¿Cómo serlo con tan altos niveles de depresión?). Se justifican diciendo que hay muchos depresivos en su país porque se comparan con tantos otros que si son felices en esa sociedad, pero no cuela. En los países escandinavos hay mucha soledad, muy pocas horas de luz, pocas relaciones sociales y bastante apatía, como en tantos lugares del mudno.

¿Qué hacen para paliar el sufrimiento de tantos como sufren allí? ¿Barrer la suciedad debajo de la alfombra? ¿Apartar a los que desentonan en ese mundo correcto y programado donde algunos no encajan?

Basta mirar a los escandinavos a la cara. En serio ¿Os transmiten felicidad con lo apagados que suelen estar?

Los que he conocido no me han parecido gente tan feliz como nos quieren vender en éste artículo y en otros similares.

Luego el concepto Hygge se tambalea.

Al revés, éstos escandinavos, que no dudo que son una gente estupenda, me ha parecido gente demasiado seria, demasiado sosa y un poco anestesiada anímicamente. No me gusta generalizar, pero así los he percibido.

Luego el famoso Hygge, como concepto teórico es muy bonito. (Pero tampoco es nada nuevo, Es el Disfrutar de las pequeñas cosas nuestro de toda la vida… algo que en los países latinos hacemos bastante bien desde hace mucho sin necesidad de andar patentando conceptos).

Y si que tenemos nombre para eso, se lo llama Saber vivir … algo que si le preguntas a un español, sabe contestarte perfectamente en que consiste.

En los países latinos, tanto de Europa e Hispanoamérica exportamos las cosas buenas de nuestro modo de vivir difundiéndolas y contagiándolas a otros. No hablamos de ellas, las mostramos con nuestro ejemplo.

Tras varias conversaciones sobre el tema, varios profesionales de la salud de diversos ámbitos, hemos concluido que si los países nórdicos se encuentran a la cabeza, junto a los bálticos, en las estadísticas de mayor número de gente deprimida e infeliz, eso es por algo… no hay allí tanta felicidad como nos cuentan.

Sin embargo, según un estudio muy completo de la ONU

http://worldhappiness.report/ed/2016/

ellos están a la cabeza de los índices de felicidad.

Leídos los indicadores de felicidad considerados, uno descubre que la ONU ha incidido más en la Comodidad que en lo feliz o infeliz que está cada persona.

De algún modo parece que han equiparado comodidad a felicidad y no son la misma cosa, aunque vivir cómodo ayude con frecuencia a ser un poco más feliz, no lo es todo, ni de lejos.

Porque la felicidad es algo bastante personal y subjetivo.

Conozco de buena mano países en los que apenas hay servicios sociales y que carecen de muchas cosas que en Europa poseemos, y la felicidad allí también es abundante.

Que se viva cómodo (tener trabajo, dinero, casa, seguridad social, buenas pensiones, buenos servicios públicos, buenos horarios etc…) no significa necesariamente que se viva feliz.

Los hábitos sociales, la ausencia de horas de sol, el estilo de vida, salir poco, disfrutar poco de las relaciones y de la gente, la propia cultura, que puede ser demasiado introspectiva, excesivamente autocomplaciente y de puertas para adentro, en vez de puertas para afuera o equilibrada en éste sentido, también hacen mucho por la felicidad de cada uno.

En las culturas donde el individuo vive muy aislado y se relaciona poco, la felicidad no prospera.

Y tu vas por una calle en España (pongo el ejemplo de mi país, pero puede servir cualquier otro) y ves a la gente feliz en las terrazas, paseando o disfrutando de un atardecer en un parque o en la playa, jugando un partido de fútbol en un prado, paseando por una pradera… y eso es Saber Disfrutar de las pequeñas cosas.

Felices juntos

Felicidad compartida

En Dinamarca, muy al contrario, comentan todos los que han estado por allí que las caras son un poco de funeral de tercera, o como mínimo de una seriedad importante, que nos hace cuestionar la felicidad del que lleva esa cara puesta.

Comprobadlo vosotros mismos, como siempre, no os fiéis de lo que os digo ni de lo que la gente escriba al respecto.

Aquí un artículo con un mapa gráfico sobre las tasas de suicidio en el mundo. Resulta sorprendente que en muchos de los llamados países en vías de desarrollo, la tasa sea más baja que en países occidentales. Algo estamos haciendo mal.

https://elpais.com/sociedad/2014/09/04/actualidad/1409826684_450206.html

Y es que veces tenerlo todo es un hándicap en vez de una ayuda para la armonía, la paz y la autorrealización interior.

Tu vida es cómoda, pero ¿haces lo que te gusta?¿Tienes relaciones sanas y nutritivas?¿Te diviertes? ¿Estás alienado y aislado?… los indicadores de tu felicidad son muchos.

El bienestar (que es lo que miden éstas estadísticas de las Naciones Unidas) no se correlaciona directamente con la felicidad.

Se ha comprobado que, cubiertas unas necesidades básicas de alimentación, dinero moderado, vivienda digna, salud personal y libertad individual, la felicidad es responsabilidad de cada uno y que se puede ser feliz en cualquier parte con muy pocas cosas si uno encuentra su manera de hacerlo.

familia feliz

Felicidad

Así que, lamento decepcionaros en varios sentidos respecto a la Felicidad.

1- Por un lado, no hay fórmulas mágicas para ser feliz. Ni conceptos, ni listas, ni recetarios, ni libros mágicos que puedan ayudaros más que como mera orientación.

2- La felicidad es un reto personal al que cada ser humano se enfrenta. No se puede enseñar.

3-Muchos de los que enseñan a ser felices en cursos, clases, seminarios, o que escriben libros de autoayuda no son felices, ni saben enseñar a serlo porque no saben de lo que enseñan. Hablan de oídas, de lo que les gustaría, de lo que quisieran, de lo que les han enseñado en los cursos a los que fueron, pero no lo saben aplicar a su vida. No transmiten esa paz interior y felicidad prometida. A un terapeúta gestalt, entrenado durante años en ver lo que está debajo, eso no se le suele escapar. Se les ve el cartón.

4-Para cada persona la felicidad es distinta y los requisitos a cumplir muy diferentes.

5-Lo que es bueno para uno es malo para otro.

EL TABÚ DE LA INFELICIDAD

Y luego está el tabú de la infelicidad.

No se si os habéis dado cuenta, pero a la gente le cuesta confesar que no es del todo feliz o que directamente es infeliz con su vida. Pareciera como si ser infeliz fuera una especie de fracaso que deteriora nuestra imagen pública, incita a que nos tengan lástima y a que nos miren con condescendencia o directamente con desprecio, algo que me parece terrible.

En éste mundo, donde una persona puede ser segregada por su raza, ideología política, tendencia sexual o cualquier otro indicador, que encima lo segreguen por ser infeliz es inaceptable.

Hoy vivimos en un mundo de “felicismo obligatorio” en el que o eres feliz o te pasa algo raro, o quizá es que eres tonto, porque con lo fácil que es ser feliz y la de libros y ayuda que hay al respecto, cursos, terapias, profesionales, tu no lo has conseguido.

Confesar infelicidad es socialmente reprobable. La gente no lo acepta.

Sin embargo, pese a los elevados índices de insatisfacción de la gente en general, todo el mundo aparenta en la vida justo lo contrario de lo que siente, una felicidad que no es real.

Y es que en ésto de la felicidad hay mucho postureo.

Dos chicas posando postureo

Postureo en redes sociales

Mirad las redes sociales, todo el mundo sonriendo, posando, chuleándose de lo bien que está con su pareja, su familia, sus hijos, sus vacaciones… y luego, por debajo de la alfombra, la verdad enterrada y escondida, la sensación de vacío, la tristeza, el absurdo, la futilidad.

No hay tanta gente feliz como os creéis.

Tenedlo siempre en cuenta.

hombre que finge la sonrisa

Felicidad fingida

No os creáis tanta sonrisa de mentira como vemos por la calle o en las fotos del Facebook o cuando paseáis por un parque. Existe mucho vacío, mucha mentira, mucha insatisfacción dentro de las personas.

Y lo que os aseguro es que hay mucha gente haciendo como si fuera feliz.

Pero solo como si lo fuera.

Ya sabéis lo que opino de los “como si”

No son la verdad, no son auténticos, son un autoengaño y un engaño de cara a la galería.

Solo dentro de uno reside la verdad.

Hacer como si fueras feliz no solo no te hará feliz, sino que te conducirá a un agujero de fingimientos del que no te será fácil salir.

Porque la primera regla para resolver un problema es reconocer que tenemos ese problema.

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Mensajero real

Matar al mensajero

por Eugenio Sánchez Arrate

No solo en terapia, también en la vida, las personas nos encontramos con éste curioso fenómeno que consiste en enfadarse con el portador de malas noticias, con aquel que nos devuelve la visión de una amarga realidad en la que vivimos instalados, puede que desde hace mucho tiempo.

Cuando le decimos a alguien algo que no desea escuchar, cuando pecamos de exceso de sinceridad, cuando damos nuestra opinión sobre algo doloroso de la otra persona, probablemente encontraremos una resistencia importante en aquel que escucha.

Es habitual no querer escuchar, estar cerrado a la verdad, porque la verdad muchas veces duele. Todos cometemos errores y tenemos puntos ciegos, cosas que no vemos en nuestra vida, mentiras que nos contamos para sobrevivir.

Las personas, además, tenemos cierta tendencia a estar instaladas en la Zona de Confort, (a veces infelizmente instaladas), una relación de pareja insatisfactoria, un trabajo alienante, una vida triste y vacía… y cualquier mensaje que tienda a abrirnos los ojos de una vez, a enfrentarnos con la realidad, genera en nosotros una subida de las defensas, cuando no, directamente un cabreo mayúsculo y un enfado que se termina pagando con aquel que nos ha dicho aquello que no deseábamos oír.

decir la verdad

dar malas noticias

Por ejemplo, son frecuentes los casos de mujeres y hombres que dejan de hablar al amigo o amiga que les informa de que su pareja o cónyuge les está engañando con otra persona.

A veces es más fácil dejar de hablar a un amigo sincero que comprobar si eso que nos ha dicho es la verdad, la dolorosa verdad de nuestra vida en pareja.

¿Qué hacer en terapia con la amarga realidad?

Con los clientes/pacientes en terapia sucede lo mismo. El terapeuta debe tener mucho cuidado con las devoluciones que hace en consulta, pues a menudo quien las recibe no está preparado para procesarlas y actuar en consecuencia desde una posición de adulto.

Revelar hechos dolorosos sobre los padres del paciente, su vida, su familia cercana, puede generar tal resistencia que la persona abandona su proceso de terapia, coaching, counseling o acompañamiento..

Este dolor es más profundo y genera más tristeza, enfado y resistencia conforme la herida que tocamos es mayor.

Cuando, por ejemplo, la revelación hace que el paciente, cliente o persona a la que se acompaña o asesora, descubre que se ha equivocado completamente en la vida, cuanto más grande ha sido el autoengaño, más dolor provocaremos en el individuo y más esfuerzo tendrá que hacer éste para encajarlo todo.

Aquí debemos jugar con el tacto, la diplomacia y permitir que sea la propia persona la que se de cuenta de en qué se ha equivocado y donde está instalada.

ser compasivo

compasión

No forzar las cosas, dejar que el otro haga su propio aprendizaje.

Y sin embargo, yo soy partidario de no mentir nunca, de no ocultar información a la persona que tenemos delante.

Si ves que se equivoca, que se autoengaña, debes decírselo con cuidado, pero decírselo al fin y al cabo. Esa es tu misión. Te pagan para ser auténtico, no para poner paños calientes y apoyar la locura, la neurosis o las mentiras en las que vive encajado el que ha venido pedirte ayuda.

Con tacto y diplomacia, las cosas funcionan mejor. Pero que eso nunca te haga obviar, omitir o faltar a la verdad.

Una buena dosis de mundo real no le hace mal a nadie.

Quizá el paciente, o el amigo se lo tome a mal, quizá abandone la terapia, pero el mensaje ya ha sido entregado y ahora es el individuo quien debe procesarlo y asumir la dura realidad de su vida.

Con el tiempo, puede que incluso agradezca la crudeza con que fuiste honesto con ella o con él. Yo no me caracterizo precisamente por mentir a los amigos, los cuido, los trato lo mejor que se y los aprecio… y precisamente porque los aprecio soy sincero con ellos.

Eso si, con tacto, con diplomacia. Mientras que un paciente te paga para que seas sincero, un amigo te tiene que dar primero su permiso para que le des tu opinión.

No es conveniente decirle a nadie opiniones o dar consejos sobre temas que no te ha pedido con antelación.

Y si, finalmente, ese amigo, el paciente, el cliente o el asesorado decide matar al mensajero porque lo que le has dicho no le ha gustado, si la toma contigo, no se lo tomes muy en consideración.

Quitarte a ti de en medio es su estrategia. Justificarse, seguirse contando la película de que está haciendo las cosas bien… esa es su forma de defenderse del dolor.

No le funcionará mucho tiempo ahora que ya sabe la verdad. Eso debes tenerlo en cuenta.

Y, quién sabe, quizá eso que le dijiste un día le ayude a afrontar su vida dentro de un tiempo.

Mi experiencia es que suele ser así.

Ser sincero no hace mal a nadie. Pero sincero con precauciones, con respeto por la otra persona, con empatía y afecto por su dolor, con un cuidado extremo.

Pese a todo, debes estás preparado, tanto si eres paciente como terapeuta.

Los seres humanos solemos matar al mensajero cuando nos trae malas noticias.

Un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

dos caras

Tener dos Caras

 

Miente constantemente.

Lleva tanto dolor dentro que nada ni nadie la importan.

Pero ella no lo sabe, ha anestesiado su corazón para no sentir lo que la sucede realmente, ha fabricado una coraza defensiva en su pecho para que la existencia no la duela tanto.

Y sin embargo, esa coraza se resquebraja a menudo y entonces ella conecta con su vacío y con una infinita tristeza. Eso es lo que está debajo de la armadura con la que se protege, vacío y tristeza.

Toda su vida es un constante fingir, simular, hacer cómo si.

Hace como si fuera una madre.

Hace como si fuera un ama de casa

Hace como si fuera la pareja de alguien

Hace como si fuera la hermana de sus hermanos y la amiga de sus amigos.

Ella hace como… Pero hacer como no es SER, es fingir que se es.

Quizá la hicieron mucho daño en el pasado, quizá la destrozaron a una edad en la que lo que más necesitamos es el afecto y el apoyo incondicional de los demás. Quizá hasta fué muy constante y recurrente el daño y la locura a su alrededor y ella no pudo construirse ni afianzarse como ser humano. Quién sabe.

Desde entonces, casi toda su vida, vive interpretando papeles, fingiendo emociones, adaptándose a los otros, intentando ser lo que los demás esperan de ella para ser aceptada y tolerada, porque ella no se acepta ni se tolera, de hecho, ella no sabe ni quién es.

Cada vez que se hace éste tipo de preguntas entra en confusión, se pierde, se descentra.

Ese es otro de sus mecanismos de defensa, el confundirse.

Ella a veces imagina ser esa que llora o que se enfada con tanta intensidad y que organiza broncas y peleas…

No sabe que esas son las reacciones asociadas a tanto sufrimiento como tiene negado en su interior.

Pues cuando uno siente mucho vacío, todo es dolor y tristeza.

Ella está disociada… Alejada de su ser real, cuya existencia y naturaleza en el fondo desconoce.

Sin embargo, anhela ser vista desesperadamente por el otro, vista en lo que realmente es… Porque cuando los otros la ven, ella tiene cierta sensación de identidad, ella siente que es ALGUIEN REAL, así ella siente que existe. Lo siente cuando los otros la reconocen.

Pero ¿Cómo van a reconocerla si la que ella muestra normalmente no es la que ella es?

¿Cómo van a mirarla realmente si ni siquiera ella se mira y sabe lo que lleva dentro?

Su vida es un simple drama, una obra de teatro.

Por supuesto, lo que la sucede es uno de los estados más dolorosos de eso que llamamos locura.

La despersonalización, vivir haciendo que uno es otra persona u otras personas.

Eso que en psicoanálisis se denomina falso Self o Falso Yo y en psicoterapia Gestalt se conoce como “Hacer un Como Si”…

mentiroso con careta

Tener dos Caras

 

Falsa Identidad

Esto que acabo de narrar es un caso real de una persona a la que conozco y de la que, por profiláxis y autopreservación me he alejado, una persona aquejada de un trastorno mental muy preocupante.

Alguien que, queriendo o sin querer, hace daño y se hace daño de una forma atroz de manera constante. Alguien muy necesitada de ayuda profesional pero que, paradójicamente, no se deja ayudar y escapa de los terapeutas una y otra vez.

Y tampoco es que, una vez realizado el engaño, causado el daño a otros, la importe demasiado, ese, quizás es su tremendo drama, la incapacidad para sentir amor y compasión por nadie, ni siquiera por ella o por otros.

¿Puede uno estar más alejado de la luz y de la salud que de éste modo? No sentir es estar muerto en vida. Una de las peores formas de sufrimiento que existen.

pinocho mentiroso.jpg

EL FALSO SELF

En psicoanálisis, y explicado de un modo llano para que todo el mundo lo entienda, se denominan enfermedades de Falso Self (podríamos traducirlo por Falso Yo) a todas las patologías que desarrollan las personas cuando no han podido construir una personalidad en su interior y viven emulando ser otro.

Estas personas experimentan un gran vacío, interpretan personajes, se adaptan al entorno, hacen como si fueran otros, pero no SON.

De hecho, a menudo no saben ni quienes son.

Construir y cimentar la verdadera personalidad del individuo es una una labor que tarda años (no en vano, los seres humanos necesitamos décadas para madurar, saber quiénes somos y reconocer nuestra verdadera naturaleza).

Pero hay gente que no ha conseguido realizar éste proceso y que por diversas circunstancias traumáticas, así como carencias afectivas en algún momento de su pasado, no tiene una personalidad estructurada.

Algunas de esas personas cursan enfermedades mentales como Trastornos Límites de Personalidad, algunas Bipolaridades, Esquizofrenias, psicopatías o diversas patologías que se consideran estados graves de salud mental.

A veces la persona tiene un Trastorno de Personalidad Múltiple, y está disociada por dentro en varios personajes, muchas veces contradictorios, que toman el control de la persona según las circunstancias.

No hay una personalidad fuerte y arraigada que de consistencia al individuo, no hay una estructura, solo una cáscara, una coraza, una defensa exterior.

Pero esa defensa es solo la chaqueta, el traje que llevamos puesto para protegernos, no es el SER real.

mentirosa

Mentirosa

 

¿Qué sucede cuando padecemos de Falso Self?

Lo primero que puede decirse es que, sin tratamiento, con independencia de la patología desarrollada, éstas personas no mejoran ni se curan.

Lo segundo es que el tratamiento es largo, a veces implica atravesar lugares dolorosos de nuestro pasado o nuestro ser, y el proceso siempre precisa de atención y vigilancia profesional constante, algo que muchos enfermos de Falso self tratan de evitar a toda costa por miedo, resistencia, paranoias, o porque llevan tanto tiempo fingiendo y haciendo como que son otros, que ya hasta han empezado a creerse su propia mentira.

Winicott y el concepto de Madre suficientemente buena

Pero ¿Porqué se desencadena un proceso de Falso Yo?

Una de las primeras causas es lo que el psicoanalista y pediatra inglés Alfred Winnicott definió con el concepto de Madre Suficiente

winicott

Alfred Winnicott

 

Una madre suficientemente buena es aquella que es capaz de dar cabida al desarrollo del verdadero yo del niño, la que acoge su gesto espontáneo, en el sentido de lo que el niño quiere expresar, e interpreta su necesidad para luego devolvérsela como gratificación.

En otras palabras, una madre suficientemente buena permite al niño expresarse tal cual es, sin intentar imponerle sus criterios o presionarle para que se comporte de ésta o aquella manera. Sencillamente le deja ser… Y lo hace desde edad muy temprana, hablamos de meses. Frustrando suavemente aquellos comportamientos dañinos o lesivos, o aquellas conductas perjudiciales para el niño o los demás.

En términos de aprendizaje ésto puede hacerse extensivo en una edad más adulta a los dos padres del niño, no solo a la madre. Unos padres que han provocado caos emocional o incoherencia, padres con una actitud demasiado invasiva, coercitiva, sopreprotectora o gratificadora para los comportamientos aceptables según ellos, reprimiendo los inaceptables, hace que algunos niños crezcan sobreadaptándose a las necesidades de sus familiares y de los demás.

Intentando ser lo que los padres desean, intentando ser lo que los demás desean.

De hecho, hay personalidades especializadas en ser lo que los demás anhelan. Especialmente los individuos más narcisistas y vanidosos de todo el espectro de caracteres del eneagrama.

El resultado, por trauma o sobreadaptación, de construir una personalidad falsa, es el tremendo vacío que se experimenta.

Uno vive como si fuera otro… Y se paga un altísimo precio por vivir así, se sea consciente de ello o no.

Mentir a los demás y mentirnos, autoengañarnos supone vivir una vida que no está hecha para nosotros y, por ende, acaba produciendo una gran insatisfacción e infelicidad.

niña abrazada

Para algunos, la personalidad fingida es la única estructura sólida posible ante un vacío interior que encubre una personalidad difusa, por construir o inexistente.

Otros creen ser alguien horrible, inaceptable, lleno de defectos, envidioso, hiperexigente y difícil de soportar (ésto, sobre todo lo aseguran las personas diagnosticadas con Trastorno Límite de la Personalidad), aunque se equivocan.

Confunden los síntomas (el enfado, la tristeza que les provoca vivir una vida falsa) con el yo, pues están sobreidentificados con esos síntomas de la pena y el enfado que periódicamente les asaltan por sentirse tan solos, tan vacíos y tan tristes.

Cuando la personalidad no está bien constituida en muchos casos podemos hablar de psicosis.

De ahí la importancia de dar una estructura a quien verdaderamente somos, algo que uno puede conseguir si está acompañado de un profesional de la salud que nos permita ir descubriendo, avanzando y construyendo desde la base del SER.

Otro error de las personas aquejadas de falso self es identificarse con esa nada o vacío, o esa confusión que les habita.

Algunos refieren ser sombras, humo, materia evanescente y volátil. Pero se equivocan también… Eso que dicen ser es tan solo el vacío que sienten viviendo desde la coraza, la mentira y la máscara, no es ellos/as mismos. Aún no han descubierto su verdadero yo, aún no lo han construido. Y pueden tardar tiempo en lograrlo (si lo logran).

persona de humo

mujer de humo

 

Confunden los efectos con el núcleo del ser y, por tanto, siguen equivocados respecto a saber quienes son.

El vacío no es el SER y la confusión tampoco.

Otras personas tan solo fingen ser alguien, cuando en realidad no tienen la certeza de ser nadie ni ser nada… eso, en si, ya es una mentira de suficiente calibre como para que nos la tengamos que tomar muy en serio.

Sea cual sea el origen y resultado de lo que nos sucede, la realidad es la siguiente:

Si vivimos la vida fingiendo, ocultándonos, mintiendo, autoengañándonos, engañando a otros, de manera consciente o inconsciente… No llevamos un buen camino y necesitamos ayuda urgente.

El dolor que nos causamos y que provocamos a otros puede ser atroz.

Solo la honestidad, la introspección seria, la ayuda profesional adecuada y el apoyo de los que nos rodean pueden ayudarnos en ésta senda.

Los caminos del engaño y el autoengaño solo llevan al dolor y al desmoronamiento de nuestras defensas.

Porque la Verdad y la Autenticidad curan por si mismas y son muy liberadoras cuando se afrontan con valentía.

En los casos más severos, tendrán que ser personas responsables en torno a la persona quienes tomen la responsabilidad de proporcionarles la ayuda adecuada. En personas sin estructura interior, un exceso de verdad puede resultar inicialmente un auténtico shock y desencadenar un brote psicótico que derive en un ingreso hospitalario.

De ahí la necesidad de hacer las cosas con tacto y supervisión profesional adecuada.

madre tóxica

¿Ayuda familiar?

 

Es difícil detectar a alguien con una patología de Falso Self, debido a que fingen constantemente y, a menudo, lo hacen muy bien.

Incluso un terapeuta entrenado puede tardar semanas, meses, en descubrir a un mentiroso patológico.

hacerte creer que te creo.jpg

A veces el nivel de mentira interior y autoengaño es tan grande que uno prosigue y continúa con su farsa el resto de su vida, temeroso de que lo poco que ha conseguido con esa vida falsa que ha llevado hasta la actualidad, se desmorone.

Pero tarde o temprano se desmorona. No es posible estar mintiendo toda la vida y fingiendo siempre.

Mi recomendación es dejar de autoengañarse inmediatamente y afrontar las consecuencias de nuestros actos, sean éstas las que sean.

La Verdad nos hace libres. La mentira solo prolonga nuestro dolor y sufrimiento hasta que todo se desmorona.

careta de mentiroso

Y mi experiencia es que mintiendo, tarde o temprano todo se nos acaba cayendo encima. Nos quedamos solos, perdemos asideros, amistades, relaciones, trabajos, solidez. En fin, no se llega muy lejos mintiendo.

Como dice el refrán… La Mentira tiene las piernas muy cortas y cuando es patológica o recurrente, más aún.

Pedir ayuda cuando uno la necesita es un primer paso hacia la curación y la paz interior.

Procedente del Blog Presencia consciente http://presenciaconsciente.tumblr.com/, publicamos éste excelente artículo de Jeff Foster,

 

– Jeff Foster

A veces las cosas no salen como queremos. Un ser querido muere. Un resultado inesperado surge. Una relación se desmorona en una forma que jamás podríamos haber previsto. Una infección regresa. Un negocio se disuelve de la noche a la mañana. Un ataque surge de la nada, destrozando un cuerpo o un sueño, o ambos. Algo que parecía tan firme y real ayer, y ahora resultó ser mucho menos de lo que parecía.

Y una parte de nosotros se quiebra. Por un momento, todas nuestras defensas mentales se desmoronan. Somos recién nacidos, nuevamente, dejamos de ser invulnerables a la asombrosa gloria y angustia de la creación. Enfrentamos la maravilla de nuestra propia impotencia ante la inmensidad del cosmos, sin la protección del ego. Por un momento tocamos y somos tocados por el misterio insondable que subyace a todas las cosas. La impermanencia estalla a través de los huecos de una realidad obsoleta; y la cruda sinrazón de la existencia, la naturaleza incontrolable de los acontecimientos, el desequilibrio de nuestro mundo emocional, se hacen evidentes una vez más. Nuestros ojos están abiertos. Ancestrales enseñanzas están vivas. Lo que algún día nació, debe morir. Lo que hay aquí, pronto se ha de ir. El mismo suelo en donde estamos parados podría abrirse en cualquier momento. No hay ningún lugar verdaderamente seguro para estar parado. ¿Qué es real? ¿Qué es confiable en esta vida? ¿Qué hace que valga la pena vivir?

Y damos unos pasos para atrás. Todo esto es demasiado, la experiencia es imponente. Pronto, vuelve a lo normal. Pronto, agárrate a algo firme, algo que sea manejable. Arregla algo. Busca algo. Controla algo. Aférrate a algo. Consigue una respuesta. Medícate. Haz que funcione. Distráete – con sustancias, con religión, con trivialidades, con más y más y más experiencias.

En lugar de enfrentar los inexplorados terrores que acechan en las profundidades, fijamos nuestros ojos una vez más en las superficies. Acallamos el más grande de nuestros miedos: el de una existencia incontrolable, a través de enfocarnos en las cosas de la vida sobre las cuales creemos tener control. Bloqueamos nuestro dolor y hacemos el intento de volver a la normalidad, al trabajo, a la ‘realidad.’

Pero la normalidad es el problema, no la solución, y la vieja normalidad era demasiado limitada de todos modos. La vida, en su infinita inteligencia, sólo estaba intentando abrirnos. Nos habíamos hecho demasiado pequeños, demasiado limitados, demasiado adormecidos, demasiado preocupados con nuestras propias vidas, atrapados en nuestras propias historias; nos habíamos dejado arrullar demasiado por las comodidades de la vida moderna. En nuestra búsqueda de lo positivo, enterramos todo lo que habíamos considerado como negativo – el dolor, las tristezas, los miedos, las angustias, las paradojas. Estas energías tan naturales que habíamos empujado hacia el abismo para poder funcionar, y ser productivos, y ‘encajar.’ Creímos que éramos ‘felices.’ Sin embargo nuestra felicidad se había vuelto tan circunstancial, y nuestra alegría tan dependiente, y nuestra satisfacción tan superficial. Era la clase de satisfacción que podría disolverse en cualquier momento. Y lo hizo, porque la vida procura la totalidad y nada menos.

Y ahora estamos siendo llamados a cuestionar todo. Todo.

El dolor no es un obstáculo para sanar, es más bien una puerta. La pena no es un error, es más bien un portal. Incluso la ira contiene un camino. Y nuestros anhelos más profundos no son deficiencias, sino partes de nosotros mismos que sólo quieren ser reconocidas.

Las heridas se abren para ser sanadas, acogidas, para poder recibir una atención amorosa.

Nuestro sufrimiento y el sufrimiento de quienes amamos a menudo puede parecer tan aleatorio, tan absurdo, tan sin sentido, tan cruel, tan incontrolable, y nos precipitamos para disfrazar nuestro dolor, para esconderlo, negarlo o para simplemente pretender que ya lo hemos ‘superado.’ Como buscadores espirituales, podríamos fingir que hemos llegado más allá, o que hemos trascendido, o incluso que hemos aniquilado por completo nuestra humanidad. Que somos invulnerables. Que ya no sentimos nada, excepto una felicidad interminable. Que estamos tan iluminados, y somos tan perfectos.

Pero al final del camino no puedes esconderte de ti mismo, porque en cierto nivel siempre sabes exactamente donde te has escondido. El ‘yo iluminado’ es la mayor mentira de todas. ¿Dónde se escondería el ‘yo iluminado’?

Ninguna experiencia es intrínsecamente traumática, ninguna experiencia es realmente difícil de manejar, sin embargo a veces las experiencias pueden liberar energías volcánicas en nosotros que habíamos reprimido, escondido, o que nos habíamos negado a integrar en nuestra prisa por conseguir ser un ‘yo’ congruente, fuerte y normal. Al tratar de mantenernos en una sola pieza, en realidad lo que hicimos fue desgarrarnos a nosotros mismos.

Y ahora la vida ha llegado al rescate, con su amor a la totalidad. Los horrores, las rabias, la confusión, la alegrías insondables que nunca fuimos capaces de aceptar, se han liberado. A veces la vida detona una explosión en nosotros… y nos apresuramos a contenernos de nuevo.

He aquí una invitación para no contenernos. Para ser más inconsistentes, para aceptar que a veces somos todo un lío. Hay dignidad cuando nos venimos abajo.

Inclínate ante todas las ancestrales energías que ahora fluyen a través tuyo. Una vieja vida se está viniendo abajo, una nueva vida está a punto de coagularse, y ahora estás parado en tierra santa, increíblemente impregnada de vida y posibilidad, rota pero despierta para todas esas partes olvidadas de ti, en contacto con las alegrías y los dolores que creíste que nunca volverías a sentir, energías que habías reprimido desde niño o incluso antes.

Tu sufrimiento no es un error, o un castigo, y en última instancia ni siquiera es tuyo. Todos sufrimos. Todos nos enfermamos, envejecemos y morimos, al menos en nuestra forma física; y nuestras formas físicas son sagradas. Todos experimentamos pérdida, y nos preguntamos por qué. Todos perdemos el control, o nos preguntamos si es que acaso tenemos algún control. Todos nos vemos enfrentados a situaciones que jamás hubiéramos planeado, decisiones que nunca hubiéramos querido tomar, cosas que resultan indeseables, circunstancias que simplemente se sienten como ‘inadecuadas.’

Pero en medio de eso que no nos gusta, si podemos detenernos, y respirar, y salir de la historia de “cómo se suponía que esto debería ser,” y  ponemos atención a este momento presente, podríamos encontrar cosas que están bien, incluso que habíamos deseado, cosas sagradas, e incluso sanación. Y podríamos comenzar a darnos cuenta de que no estamos solos en nuestra lucha. Que estamos conectados a toda la humanidad. Nuestro sufrimiento es un rito de paso y muchos otros han pasado por este viaje. Caminamos sobre las huellas de nuestros antepasados. Estamos siendo invitados a amarnos a nosotros mismos, incluso con más fuerza, a conectarnos más profundamente con nuestra respiración, a sentir la clase de compasión por nosotros mismos y por los demás que nunca hubiéramos sentido si las cosas hubieran seguido saliendo a ‘nuestra manera.’ ¿A la manera de quien? Y ¿Por qué esperaríamos que las cosas siguieran saliendo a nuestra manera en un mundo de impermanencia y cambio constante? ¿Realmente creímos que estábamos a cargo? ¿Puede una ola controlar la inmensidad del océano? ¿Acaso perdimos nuestra humildad, nuestro sentido de la proporción?

Nosotros no tenemos el control. Todo está muriendo desde el momento en el que nace, como enseñó el Buda. Todo está hecho de cristal. Y ahí radica nuestra mayor tristeza y nuestra más profunda depresión, pero al mismo tiempo nuestro mayor potencial para la alegría y la liberación. Aprendemos a no interponernos más en nuestro propio camino, y aceptamos las cosas tal y como son. Aprendemos a amar la vida como es y soltamos nuestras fantasías caducas. Aprendemos que la verdadera alegría no es escapar del dolor, sino estar dispuestos a sentirlo, y que la verdadera satisfacción significa abrirnos a incluso el más grande dolor. Si somos capaces de tocar nuestras propias tristezas, podemos tocar las tristezas de toda la humanidad. Esto no significa que nos abandonemos o que seamos complacientes – esto es despertar, abrir los ojos, es el nacimiento de la verdadera compasión.

Permitimos hasta nuestros traumas más profundos con el fin de aprender lo que es el amor, la compasión, la tranquilidad; para recordar lo valioso que es cada momento en la vida. Permitimos que la vida nos abra el corazón de par en par para recibir la Verdad. Todo está ardiendo, como enseñó el Buda, y aferrarnos a imágenes obsoletas de la realidad sólo engendra dolor.

Sabíamos demasiado, ahora sabemos menos, y eso no es una pérdida, es más bien nuestra libertad. Y hay algo dentro de nosotros que nunca es traumatizado, algo que está eternamente presente y es digno de nuestra confianza, algo que sobrevive a incluso las sensaciones más intensas, que acoge y libera el trauma mientras el corazón bombea su sangre…

(Traducido por Tarsila Murguía)

Sobre el autor:

Jeff Foster es un experto en Advaita, la conciencia de la no lucha y no dualidad. Aquí abajo reproducimos información sobre su figura y trabajo.

(obtenido del blog Advaita info http://www.advaitainfo.com/maestros/jeff-foster.html)

Jeff Foster

En 2001 Jeff Foster se licenció en Astrofísica por la Universidad de Cambridge. Unos años después, tras un largo periodo de depresión y enfermedad, se obsesionó con la idea deiluminación espiritual, y se embarcó en una intensa búsqueda espiritual de la verdad última de la existencia, que concluiría unos años más tarde al conseguir ver con claridad la naturaleza no-dual de todo y que lo único que existe es la Unidad.

Gracias a la claridad de dicha visión, descubrió lo extraordinario en lo ordinario y la vida volvió a ser como siempre había sido: espontánea, prístina, alegre y plenamente viva.

En la actualidad, Jeff Foster organiza encuentros y retiros en el Reino Unido y Europa, en los que aborda clara y abiertamente cuestiones como las frustraciones de la búsqueda espiritual, la naturaleza de la mente y la Claridad presente en el centro de todo. Ayuda a las personas a descubrir lo que realmente son, más allá de todos los pensamientos y juicios acerca de sí mismos, incluso en medio de la tensión y la lucha de la vida moderna y las relaciones íntimas.

Su planteamiento, independiente y repleto de humor y de compasión, arruina toda esperanza en una iluminación futura y nos descubre el despertar que, desde siempre y para siempre, está presente en nuestras vidas. Él cree que la libertad es el derecho de nacimiento de todo el mundo. No pertenece a ninguna tradición o linaje, y su enseñanza es accesible a todos.

Jeff ha publicado cinco libros en más de seis idiomas, entre los que destacan en español:

La vida sin centro. Editorial Trompa de Elefante.

Más allá del despertar. Editorial Kairós.

La revelación de la unidad. Editorial Trompa de Elefante.

Una ausencia muy presente. Editorial Kairós.

La más profunda aceptación. Editorial Sirio.

 

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