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vanidoso

Soy muy importante

Un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

El Ego, ese pequeño argentino que todos llevamos dentro (como dice la compañía Yllana de teatro en una de sus divertidas obras), siempre nos juega malas pasadas.

Muchos de nuestros problemas, mucho de lo que sufrimos y de las razones por las que nos peleamos con la vida, con las circunstancias, con los demás, es debido a la necesidad de Ser Alguien Importante en la vida.

Los Budistas hablan del concepto de Autoimportancia o Importancia Propia como una de las grandes causas del sufrimiento.

¿Porqué? Porque como sentimos que no somos lo suficiente, siempre queremos ser otra persona.

Otro más alto, más guapo, más delgado, más inteligente, con más dinero, más famoso o reconocido, otro siempre mejor que el que somos.

Lo cual significa que, ni aceptamos al que ya somos, ni le damos su verdadero valor y reconocimiento y eso hace sufrir a nuestro niño o niña interior, nos hace sentirnos indignos, inválidos, inútiles o poco merecedores de aprecio.

sentirse vacío

Carencia y vacío emocional

A nuestros padres ya les pasaba todo ésto, aprendieron esa forma triste de funcionar de sus propios padres y ellos a su vez de sus padres… y así hasta quizá el comienzo de los tiempos.

Aprendimos un mal modo de querernos, esa es la causa de todo.

La sociedad y el sistema en que vivimos no ayudan demasiado a la tarea del autorreconocimiento  y el amor incondicional hacia uno mismo, que es uno de los caminos directos a la felicidad. Muy al contrario, inciden en técnicas para fomentar la insatisfacción del individuo, pues de ella obtienen muchos beneficios (así nos manipulan, nos venden cosas, nos controlan, nos pueden dirigir y mediatizar).

Para empezar, nos llenan la cabeza de ideas falsas sobre lo que deberíamos ser o no deberíamos ser.

Nos hacen creer que uno es más o es mejor si logra ésto o ésto otro (con independencia de si eso nos hace felices o no… que debería ser el único indicador del éxito de una persona).

triunfando

Soy un líder, me siento muy especial

Explotan nuestras carencias interiores para vendernos cosas que no necesitamos, la última Tablet de nueva generación, el último modelo de computadora, la nueva tendencia en moda éste otoño, las vacaciones en un país exótico…

Nos dicen que necesitamos éste coche, éste teléfono móvil, ésta casa, o alcanzar éste puesto en la empresa, éste galardón o éste reconocimiento social, para ser Alguien Importante en la Vida.

Y nosotros nos tragamos la idea de que solo podemos querernos, apreciarnos y sentirnos satisfechos si lo conseguimos… fatal error.

Pero, en cambio, no nos cuentan que solo mediante el autoconocimiento y la conciencia, desarrollando cualidades como la compasión y el verdadero amor por uno mismo, uno consigue esa paz interior, esa autosatisfacción, esa plenitud que anhelamos.

No tenemos que ser nadie distinto del que ya somos ni tenemos que afanarnos por ésto o aquello, sencillamente hemos de ser y hacer cosas que nos hagan felices. No hay nada más.

Si eres feliz y te sientes pleno, ganas, si siempre sientes que te falta algo, directamente has perdido.

Porque, cuando tu estás completo, cuando no necesitas nada, cuando te sientes bien, no necesitas que cosas externas a ti y al que tu eres te hagan sentir más importante.

Tu ya eres todo lo importante, grande y valioso/a que necesitas ser.

Por contra, cuanto menos sientes que eres, consciente o inconscientemente, más necesitas creer que tu eres algo.

Más necesitas reconocimiento, adhesión de los demás, fama, éxito, dinero, posesiones, posición o sencillamente tener la sensación de que has hecho algo importante en la vida.

Porque quizá no lo sabías, pero resulta que tu, sin hacer absolutamente nada, ya eres muy importante, ya eres la transcendencia encarnada en persona, ya eres todo lo que necesitas y para eso no hace falta luchar, empeñarse, compararse con nadie ni pelearse con nada.

Que Importante me creo

Soy lo Más

Lugares comunes donde aparece la necesidad enferma de Autoimportancia

Tener hijos, por ejemplo, está socialmente muy reconocido (pero ¿Eres realmente buen padre? ¿Querías serlo?¿Necesitan tus hijos un padre como tu? ¿Te crees mejor que los demás por serlo? ¿Te hace sentir importante tener una familia (con independencia de que tu familia sea un desastre)?¿Has hecho lo que se esperaba de ti o lo que tu querías hacer?

-Otro lugar común es la empresa… tengo que llegar a ser un pez gordo, un jefe, tengo que lograr un ascenso, un cargo, un reconocimiento. Ser el Presidente, el Jefe de Departamento, el Responsable, el Líder.

 

Vanidoso mirándose al espejo

Todos me admiran. Estoy encantado de haberme conocido.

 

Las posesiones: Tener (reemplazando al SER) la casa más grande, el coche más nuevo, el último teléfono móvil, el traje de marca, signos externos de riqueza para señalar a los demás que Yo Soy un Tío Muy Importante o Una Mujer Triunfadora y Exitosa. Alguien a quien se tiene que tener en consideración y a quien se debe admirar. (Como yo en el fondo no me admiro por ser quien soy, me tengo que disfrazar de Tío Importante para sentir que otros me admiran y darme permiso para admirarme).

El dinero. Si consigo mucho soy Más que los Demás, entonces Importo y los demás no importan tanto.

millonario

Necesito acaparar

El conocimiento. Ser experto en algo, ser el que más sabe de ciertos temas ( o creerlo), el que más ha investigado, el más reconocido en éste campo o en éste otro, llegar a ser una Autoridad en ciertas materias del saber, la ciencia o la vida, también fomenta nuestra necesidad de AutoImportancia.

 

investigador científico

Yo Soy el que de verdad Sabe

 

El aspecto exterior. Tengo que estar cachas, tengo que estar más delgada, tengo que adecuarme al modelo de belleza (falso) impuesto por la sociedad. Tengo que captar la atención y las miradas de los demás para sentirme atractivo/a deseado/a. Tengo que vestir de ésta manera, comprarme éste bolso o éstos zapatos, ponerme éste traje, matarme a hacer pesas o bicicleta en el gimnasio. La cáscara, el envase, reemplazando al contenido de la persona.

vanidosa

Admiradme, por favor

-Otro lugar frecuente de la Autoimportancia es la Espiritualidad. ¿Te sientes mejor que otros porque has hecho un camino interior de autodescubrimiento? ¿Porque lees a Deepak Chopra y a Eckhart Tolle? ¿Porque vas a talleres de crecimiento personal? ¿Porque estudiaste ésto o aquello? ¿Porque canalizas mensajes? ¿Porque meditas todos los días? ¿Porque trabajas en una universidad dando clases de psicología? ¿Porque has estado en un monasterio en el Tíbet o con un maestro en la India? ¿Te sientes más Importante porque tu te has trabajado interiormente y los demás no? ¿Porque has hecho terapia muchos años o porque la impartes? ¿Porque tu ves muchas cosas y los otros aún no, porque estás más cerca de la iluminación que otros? ¿Porque eres vegano, porque haces yoga, porque eres terapeuta, porque haces reiki, porque TU SI QUE SABES lo que merece la pena en la vida y los demás lo ignoran?

Aterriza, por favor. Es solo tu necesidad de Autoimportancia.

Estoy iluminado

Yo conozco la Verdad

Hay egos víctima, personas que siempre se andan quejando y sufren lo que los demás les hacen, pero al victimizarse obtienen poder sobre los otros, esgrimen el dedo de la culpa contra los demás.

Hay egos verdugo, que obtienen la sensación de Autoimportancia humillando y maltratando a los demás para sentirse por encima de ellos.

Hay gente tan pobre que solo tiene dinero.

Hay gente tan guapa que por dentro está hueca.

Hay gente que se cree tan profunda que están ahogados en su propio ombliguismo.

Y finalmente hay gente que se cree tan especial que se han convertido en unos cualquiera.

Por desgracia, de éstos hay muchos.

Hay un ego para cada persona. Yo tengo el mío y con él ando a vueltas, aceptándolo, tratando de adelgazarlo, de que no me moleste ni haga daño a otros, sin pelearme mucho con él. Tengo un ego, lo asumo y me hago responsable de hacer algo provechoso con él.

¿Cuál es el tu ego? ¿Como es? ¿Que te obliga a hacer? ¿Que necesita de ti? ¿En qué cosas te tiene atrapad@?¿Cómo se manifiesta?

Recuerda que cuanto más necesites Ser Algo o Alguien diferente de quien eres, cuanto más necesites alcanzar o lograr algo externo a ti, más alejado estarás de quien ya eres y más sufrimiento atraerás a tu vida.

Procedente del Blog Presencia consciente http://presenciaconsciente.tumblr.com/, publicamos éste excelente artículo de Jeff Foster,

 

– Jeff Foster

A veces las cosas no salen como queremos. Un ser querido muere. Un resultado inesperado surge. Una relación se desmorona en una forma que jamás podríamos haber previsto. Una infección regresa. Un negocio se disuelve de la noche a la mañana. Un ataque surge de la nada, destrozando un cuerpo o un sueño, o ambos. Algo que parecía tan firme y real ayer, y ahora resultó ser mucho menos de lo que parecía.

Y una parte de nosotros se quiebra. Por un momento, todas nuestras defensas mentales se desmoronan. Somos recién nacidos, nuevamente, dejamos de ser invulnerables a la asombrosa gloria y angustia de la creación. Enfrentamos la maravilla de nuestra propia impotencia ante la inmensidad del cosmos, sin la protección del ego. Por un momento tocamos y somos tocados por el misterio insondable que subyace a todas las cosas. La impermanencia estalla a través de los huecos de una realidad obsoleta; y la cruda sinrazón de la existencia, la naturaleza incontrolable de los acontecimientos, el desequilibrio de nuestro mundo emocional, se hacen evidentes una vez más. Nuestros ojos están abiertos. Ancestrales enseñanzas están vivas. Lo que algún día nació, debe morir. Lo que hay aquí, pronto se ha de ir. El mismo suelo en donde estamos parados podría abrirse en cualquier momento. No hay ningún lugar verdaderamente seguro para estar parado. ¿Qué es real? ¿Qué es confiable en esta vida? ¿Qué hace que valga la pena vivir?

Y damos unos pasos para atrás. Todo esto es demasiado, la experiencia es imponente. Pronto, vuelve a lo normal. Pronto, agárrate a algo firme, algo que sea manejable. Arregla algo. Busca algo. Controla algo. Aférrate a algo. Consigue una respuesta. Medícate. Haz que funcione. Distráete – con sustancias, con religión, con trivialidades, con más y más y más experiencias.

En lugar de enfrentar los inexplorados terrores que acechan en las profundidades, fijamos nuestros ojos una vez más en las superficies. Acallamos el más grande de nuestros miedos: el de una existencia incontrolable, a través de enfocarnos en las cosas de la vida sobre las cuales creemos tener control. Bloqueamos nuestro dolor y hacemos el intento de volver a la normalidad, al trabajo, a la ‘realidad.’

Pero la normalidad es el problema, no la solución, y la vieja normalidad era demasiado limitada de todos modos. La vida, en su infinita inteligencia, sólo estaba intentando abrirnos. Nos habíamos hecho demasiado pequeños, demasiado limitados, demasiado adormecidos, demasiado preocupados con nuestras propias vidas, atrapados en nuestras propias historias; nos habíamos dejado arrullar demasiado por las comodidades de la vida moderna. En nuestra búsqueda de lo positivo, enterramos todo lo que habíamos considerado como negativo – el dolor, las tristezas, los miedos, las angustias, las paradojas. Estas energías tan naturales que habíamos empujado hacia el abismo para poder funcionar, y ser productivos, y ‘encajar.’ Creímos que éramos ‘felices.’ Sin embargo nuestra felicidad se había vuelto tan circunstancial, y nuestra alegría tan dependiente, y nuestra satisfacción tan superficial. Era la clase de satisfacción que podría disolverse en cualquier momento. Y lo hizo, porque la vida procura la totalidad y nada menos.

Y ahora estamos siendo llamados a cuestionar todo. Todo.

El dolor no es un obstáculo para sanar, es más bien una puerta. La pena no es un error, es más bien un portal. Incluso la ira contiene un camino. Y nuestros anhelos más profundos no son deficiencias, sino partes de nosotros mismos que sólo quieren ser reconocidas.

Las heridas se abren para ser sanadas, acogidas, para poder recibir una atención amorosa.

Nuestro sufrimiento y el sufrimiento de quienes amamos a menudo puede parecer tan aleatorio, tan absurdo, tan sin sentido, tan cruel, tan incontrolable, y nos precipitamos para disfrazar nuestro dolor, para esconderlo, negarlo o para simplemente pretender que ya lo hemos ‘superado.’ Como buscadores espirituales, podríamos fingir que hemos llegado más allá, o que hemos trascendido, o incluso que hemos aniquilado por completo nuestra humanidad. Que somos invulnerables. Que ya no sentimos nada, excepto una felicidad interminable. Que estamos tan iluminados, y somos tan perfectos.

Pero al final del camino no puedes esconderte de ti mismo, porque en cierto nivel siempre sabes exactamente donde te has escondido. El ‘yo iluminado’ es la mayor mentira de todas. ¿Dónde se escondería el ‘yo iluminado’?

Ninguna experiencia es intrínsecamente traumática, ninguna experiencia es realmente difícil de manejar, sin embargo a veces las experiencias pueden liberar energías volcánicas en nosotros que habíamos reprimido, escondido, o que nos habíamos negado a integrar en nuestra prisa por conseguir ser un ‘yo’ congruente, fuerte y normal. Al tratar de mantenernos en una sola pieza, en realidad lo que hicimos fue desgarrarnos a nosotros mismos.

Y ahora la vida ha llegado al rescate, con su amor a la totalidad. Los horrores, las rabias, la confusión, la alegrías insondables que nunca fuimos capaces de aceptar, se han liberado. A veces la vida detona una explosión en nosotros… y nos apresuramos a contenernos de nuevo.

He aquí una invitación para no contenernos. Para ser más inconsistentes, para aceptar que a veces somos todo un lío. Hay dignidad cuando nos venimos abajo.

Inclínate ante todas las ancestrales energías que ahora fluyen a través tuyo. Una vieja vida se está viniendo abajo, una nueva vida está a punto de coagularse, y ahora estás parado en tierra santa, increíblemente impregnada de vida y posibilidad, rota pero despierta para todas esas partes olvidadas de ti, en contacto con las alegrías y los dolores que creíste que nunca volverías a sentir, energías que habías reprimido desde niño o incluso antes.

Tu sufrimiento no es un error, o un castigo, y en última instancia ni siquiera es tuyo. Todos sufrimos. Todos nos enfermamos, envejecemos y morimos, al menos en nuestra forma física; y nuestras formas físicas son sagradas. Todos experimentamos pérdida, y nos preguntamos por qué. Todos perdemos el control, o nos preguntamos si es que acaso tenemos algún control. Todos nos vemos enfrentados a situaciones que jamás hubiéramos planeado, decisiones que nunca hubiéramos querido tomar, cosas que resultan indeseables, circunstancias que simplemente se sienten como ‘inadecuadas.’

Pero en medio de eso que no nos gusta, si podemos detenernos, y respirar, y salir de la historia de “cómo se suponía que esto debería ser,” y  ponemos atención a este momento presente, podríamos encontrar cosas que están bien, incluso que habíamos deseado, cosas sagradas, e incluso sanación. Y podríamos comenzar a darnos cuenta de que no estamos solos en nuestra lucha. Que estamos conectados a toda la humanidad. Nuestro sufrimiento es un rito de paso y muchos otros han pasado por este viaje. Caminamos sobre las huellas de nuestros antepasados. Estamos siendo invitados a amarnos a nosotros mismos, incluso con más fuerza, a conectarnos más profundamente con nuestra respiración, a sentir la clase de compasión por nosotros mismos y por los demás que nunca hubiéramos sentido si las cosas hubieran seguido saliendo a ‘nuestra manera.’ ¿A la manera de quien? Y ¿Por qué esperaríamos que las cosas siguieran saliendo a nuestra manera en un mundo de impermanencia y cambio constante? ¿Realmente creímos que estábamos a cargo? ¿Puede una ola controlar la inmensidad del océano? ¿Acaso perdimos nuestra humildad, nuestro sentido de la proporción?

Nosotros no tenemos el control. Todo está muriendo desde el momento en el que nace, como enseñó el Buda. Todo está hecho de cristal. Y ahí radica nuestra mayor tristeza y nuestra más profunda depresión, pero al mismo tiempo nuestro mayor potencial para la alegría y la liberación. Aprendemos a no interponernos más en nuestro propio camino, y aceptamos las cosas tal y como son. Aprendemos a amar la vida como es y soltamos nuestras fantasías caducas. Aprendemos que la verdadera alegría no es escapar del dolor, sino estar dispuestos a sentirlo, y que la verdadera satisfacción significa abrirnos a incluso el más grande dolor. Si somos capaces de tocar nuestras propias tristezas, podemos tocar las tristezas de toda la humanidad. Esto no significa que nos abandonemos o que seamos complacientes – esto es despertar, abrir los ojos, es el nacimiento de la verdadera compasión.

Permitimos hasta nuestros traumas más profundos con el fin de aprender lo que es el amor, la compasión, la tranquilidad; para recordar lo valioso que es cada momento en la vida. Permitimos que la vida nos abra el corazón de par en par para recibir la Verdad. Todo está ardiendo, como enseñó el Buda, y aferrarnos a imágenes obsoletas de la realidad sólo engendra dolor.

Sabíamos demasiado, ahora sabemos menos, y eso no es una pérdida, es más bien nuestra libertad. Y hay algo dentro de nosotros que nunca es traumatizado, algo que está eternamente presente y es digno de nuestra confianza, algo que sobrevive a incluso las sensaciones más intensas, que acoge y libera el trauma mientras el corazón bombea su sangre…

(Traducido por Tarsila Murguía)

Sobre el autor:

Jeff Foster es un experto en Advaita, la conciencia de la no lucha y no dualidad. Aquí abajo reproducimos información sobre su figura y trabajo.

(obtenido del blog Advaita info http://www.advaitainfo.com/maestros/jeff-foster.html)

Jeff Foster

En 2001 Jeff Foster se licenció en Astrofísica por la Universidad de Cambridge. Unos años después, tras un largo periodo de depresión y enfermedad, se obsesionó con la idea deiluminación espiritual, y se embarcó en una intensa búsqueda espiritual de la verdad última de la existencia, que concluiría unos años más tarde al conseguir ver con claridad la naturaleza no-dual de todo y que lo único que existe es la Unidad.

Gracias a la claridad de dicha visión, descubrió lo extraordinario en lo ordinario y la vida volvió a ser como siempre había sido: espontánea, prístina, alegre y plenamente viva.

En la actualidad, Jeff Foster organiza encuentros y retiros en el Reino Unido y Europa, en los que aborda clara y abiertamente cuestiones como las frustraciones de la búsqueda espiritual, la naturaleza de la mente y la Claridad presente en el centro de todo. Ayuda a las personas a descubrir lo que realmente son, más allá de todos los pensamientos y juicios acerca de sí mismos, incluso en medio de la tensión y la lucha de la vida moderna y las relaciones íntimas.

Su planteamiento, independiente y repleto de humor y de compasión, arruina toda esperanza en una iluminación futura y nos descubre el despertar que, desde siempre y para siempre, está presente en nuestras vidas. Él cree que la libertad es el derecho de nacimiento de todo el mundo. No pertenece a ninguna tradición o linaje, y su enseñanza es accesible a todos.

Jeff ha publicado cinco libros en más de seis idiomas, entre los que destacan en español:

La vida sin centro. Editorial Trompa de Elefante.

Más allá del despertar. Editorial Kairós.

La revelación de la unidad. Editorial Trompa de Elefante.

Una ausencia muy presente. Editorial Kairós.

La más profunda aceptación. Editorial Sirio.

 

 

Inconsciente

Lo creamos o no lo creamos, no gobernamos nuestra vida.

Si aún eres de los que crees que tu gobiernas tu vida, aterriza y despierta, porque apañd@ vas.

Eso es lo que te hace creer tu ego y lo que te permite creer tu inconsciente.

Desde la cabeza y desde el ego, creemos tener control sobre los acontecimientos que se desencadenan nuestra realidad cotidiana. Por ejemplo, creemos elegir un trabajo, una profesión, creemos elegir a nuestros amigos, nuestra pareja, nuestra casa, creemos elegir irnos de viaje, quedarnos en casa, e incluso las diferentes direcciones que tomamos cuando surge una bifurcación o cruce de caminos.

Otras veces, creemos ser víctimas de las circunstancias, de agentes externos, de los demás, de la vida.

Pero jamás pensamos que fue nuestro inconsciente (y aquí englobo los dos estratos del mismo, el subconsciente, más emocional y el inconsciente profundo, más reptiliano y también conectado con el inconsciente colectivo) esa zona a la que no tenemos demasiado acceso, el que nos trajo esas circunstancias, a esas personas, ese tipo de vida, nos guste o no nos guste.

Por desgracia, es nuestro ego, que sobre todo en la cultura occidental es muy racional, quien intenta hacernos creer que tenemos algún poder de decisión más allá de elegir como sentirnos ante lo que sucede.

Todavía hay paradigmas y corrientes de la psicología, incluso sostenidos por el ámbito universitario que aún creen, a éstas alturas de siglo, que tenemos un gran control de voluntad sobre los acontecimientos de nuestra vida…

Olvidan que, de tenerlo, es siempre con permiso de nuestro inconsciente.

Según los estudios, que siguen sin aclararse en cuanto a porcentajes, la actividad del consciente oscila entre el 5% y el 20% respecto al total de actividad de nuestro cerebro.

El resto, entre un 80% y un 95% de actividad cerebral, es inconsciente.

Nuestra actividad psíquica es como un gran iceberg… y resulta lo que está bajo el agua es mucho más grande e importante que lo que está encima.

La falacia de control de la cultura moderna

Desde nuestra educación de hombres y mujeres sensatos, se nos dice que conducimos nuestra vida, que tomamos éste o ese otro camino, que gobernamos nuestro libro de ruta.

En cursos, terapias, libros, nos hacen creer que es así.

Hay malas noticias si eres de los que piensa de ésta manera: porque no elegimos desde el consciente.

Ya está todo elegido y luego, desde la mente consciente o superficial, improvisamos justificaciones, creencias, razonamientos para darnos cierta seguridad y tranquilidad ante lo que ya se decidió… pero hacemos ésto a hechos consumados, cuando las elecciones y decisiones ya están tomadas.

El inconsciente eligió antes que tu, muchísimo antes de que tu eligieras desde tu consciencia.

Se dice que lo único que podemos elegir realmente desde el consciente es cómo nos sentimos ante lo que nos sucede y, aunque parezca poca cosa, eso ya es muchísimo.

Tener un cierto gobierno sobre nuestro estado de ánimo, con independencia de lo que suceda fuera de nosotros, es algo maravilloso.

Vivimos sometidos al programa invisible que se oculta debajo de todo lo que pensamos y hacemos, una programación codificada por nuestros ancestros, nuestra educación, aprendizajes y nuestra experiencias de vida.

Lo que creímos elegir en su momento, esa decisión impulsiva o meditada que nos costó más o menos tomar, resulta que nuestro inconsciente ya la había tomado por nosotros previamente, haciéndonos resonar energéticamente de una determinada manera para atraer a nuestra vida toda clase de acontecimientos y personas acordes con esa manera de creer y de sentir.

Todo tiene que ver con la resonancia… porque atraemos a nuestra vida aquello con lo que resonamos, incluso los maltratos, incluso las desgracias o sucesos desagradables.

También los éxitos y las alegrías.

Saber las cosas de cabeza, entenderlas con la razón, no sirve para nada.

Es conocimiento racional, conocimiento superficial, son impresiones cerebrales y poco más.

Para realizar cambios poderosos, éstos deben de afectar a los estratos más profundos de nuestra personalidad.

niño conduce coche

Nos educan en la falsa creencia de que conducimos nuestra vida

Si de pronto llega una desgracia a nuestra vida, es porque resonábamos con ella. Si nuestro consciente no reconoce haber hecho esa llamada, es porque es el inconsciente quien la ha realizado y deberíamos averiguar cómo y porqué.

La desgracia -por llamar de algún modo a aquellos acontecimientos que interpretamos como desagradables- siempre es un gran aprendizaje… el inconsciente se empeña en hacernos aprender, a veces por la tremenda y sin ninguna contemplación, cosas que de otra manera no hubiéramos sido capaces de asimilar.

Desde algunos paradigmas de la psicología y escuelas de conocimiento de corte racional, occidental, desde el mundo de la empresa y los negocios, bastante desfasados teniendo en cuenta el agujero planetario en el que nos están metiendo a todos, aún se pretende sostener que el individuo, es independiente, a veces un líder, que se hace a sí mismo, que conduce, que gobierna su vida, que hace y deshace a voluntad, cuando ya se sabe, está demostrado, que el individuo es gobernado por fuerzas que le exceden y con las que más le valdría aliarse y fluir de un modo armonioso porque:

-Si cambio mi vida, es porque mi inconsciente me permite cambiar, si no, no cambio ni a tiros.

-Si decido ir por éste camino, es porque mi inconsciente me lo permite.

-Si hago elecciones en mi vida, si estudio, si voy a clase, si trabajo en ésta o esa empresa, si hago ésto o lo otro, si elijo a tal o cual pareja, es porque mi inconsciente y mi árbol familiar me dan su consentimiento, si no, no lo haría.

-Y si hago terapia o intervengo para contravenir una norma o ley del clan familiar, es porque hay un permiso expreso para hacerlo y quizá para sanar el árbol, si no, no podría.

-Si creo ser el dueño o la dueña de mi destino, es porque el inconsciente me ha dado su consentimiento.

-Hay personas que no tienen ni siquiera el permiso del árbol o de su inconsciente para poder curarse, pues han de expiar una culpa que el transgeneracional familiar lleva cargando desde quién sabe cuántas generaciones, o llevan una carga inconsciente difícil de desactivar.

La gente con resistencia a hacer terapia, suele tener prohibiciones inconscientes para abordarla con éxito.

La creencia tan extendida de que la voluntad del hombre moderno lo gobierna todo, es una falacia de la cultura occidental y el individualismo, impuesta en los colegios, las películas y en muchos cursos de liderazgo… cuando eres individualista o emprendedor, es porque tu inconsciente te lo permite y sirve a una causa mayor del colectivo familiar o grupal.

No hay individualistas o emprendedores sin un inconsciente que se lo permita.

El inconsciente gobierna… y más vale que averigües qué es lo que pretende o te verás conducido toda tu vida hacia quién sabe qué caminos.

Tu te puedes empeñar en pedirle al universo, en gritarle al cielo, en rezarle a Dios, en practicar la ley de Atracción y en hacer lo que te de la gana para conseguir lo que quieres desde tu cabeza y tu consciencia… pero tu inconsciente conduce el coche en el que vas montado… te pongas como te pongas.

El te dió permiso previo para hacer todas esas cosas, para rezar, para pedir, para enfocarte, para atraer… o no te dió permiso para hacerlas.

Si tienes un patrón inconsciente de fracaso reiterado o infelicidad, cada vez que tomes una decisión creerás elegir otra cosa, pero en el fondo, fiel al patrón, seguirás eligiendo lo mismo de siempre, con mejores adornos y excusas, para autoengañarte mejor en cada ocasión en que el patrón reaparezca.

Te repetirás: Este chico si que es bueno, no como los diez anteriores con los que estuve…. éste me va a tratar bien. O ésta mujer me ama de veras… con ella saldrán bien las cosas.

Mentira… la compulsión a repetir el patrón persiste, persiste y persiste, incluso aunque conozcamos racionalmente ése patrón.

Para desactivar un patrón no basta con reconocerlo racionalmente, hay que golpear al inconsciente, convencerle de que todo ha cambiado y eso solo se consigue mediante una catársis.

Por mucho que tu seas racionalmente consciente de algo, ese algo no cambiará si tu inconsciente va por otro lado y cree otra cosa distinta.

-Si tu patrón es de fracaso o autosabotaje, cada vez te autoengañarás mejor para cumplir los mandatos de tu programación. Y cada vez te contarás mejores mentiras para seguir haciendo lo mismo que has hecho toda la vida.

-Si tu patrón es de éxito, lograrás lo que te propongas y luego, posiblemente, sientas un gran vacío interior, pues tu patrón es de vacío tras el logro… y con el tiempo aprendes que el éxito no llena, nunca llena esa sensación de carencia interior que poseen todos los enfocados patológicamente hacia el éxito.

De hecho, la gente que tiene mucho éxito se pasa la vida saltando de un éxito a otro, experimentando el vacío que éste produce una vez logrado.

La felicidad no está ahí.

El patrón inconsciente de un exitópata moderno es, con mucha probabilidad: sentirás vacío hasta que averigües quién eres de verdad y dónde se encuentra la verdadera felicidad.

En resumen, tu crees gobernar la nave… solo lo crees.

Tu inconsciente, gobierna tu vida y atrae a ésta circunstancias que luego tu interpretas como favorables o desfavorables en virtud del dolor o bienestar que te producen.

Es la programación interior, el kernel, aquello con lo que vienes instalado de serie, por ancestros, antepasados, aprendizajes, infancia, experiencias vividas ect… y la compulsión de un programa lo empuja a repetirse y repetirse, a no ser que lo desactives y reemplaces por otro.

Y ésto solo podrás hacerlo si tu inconsciente te permite que lo hagas.

¿Te atreverás a asumirlo?

Porque si tu inconsciente no desea que intervengas o desactives el patrón, solo podrás aprender a vivir con ello, aceptándolo.

A menudo, vuelvo a repetirlo, desde la razón, conocemos nuestro programa inconsciente, nuestro sistema operativo, hemos hecho terapia, autoindagación, nos hemos observado y creemos que ya lo tenemos resuelto.

Pero conocer algo con la cabeza no sirve para desactivarlo.

El cambio solo se produce desde si el inconsciente se ve sacudido y afectado por algo o alguien.

Y debes tener en cuenta que, si al final haces ese cambio, es porque tu inconsciente quería que lo hicieras, de no ser así, ni te lo hubieras planteado.

Ten en cuenta otra cosa más: Cuanto más crees tener el control de lo que sucede, más te engañas.

Tu en realidad no controlas nada ni has controlado nada… nunca.

Cuando piensas que eliges, tu inconsciente ya eligió antes por ti.

La única solución, en todo caso, para poder tener algún margen de maniobra en la vida, es poner conciencia y hacer consciente tu inconsciente… alinear ambos para enfocar tu energía de una forma coherente que atraiga a tu vida cosas que deseas y conoces.

imán

¿Porqué atraigo las cosas que atraigo y no llegan a mi vida las cosas y situaciones que deseo que lleguen?

Cuando quieres algo y ésto no se manifiesta en la realidad, es porque tu inconsciente va en una dirección distinta a tu consciente.

Si deseo pareja pero no viene, algo dentro de mi resuena en contra de tenerla.

Y si viene y, pasados los meses me doy cuenta de que no es tan maravillosa como yo creía, es porque mi inconsciente la pidió así, para que me de cuenta de lo que estoy haciendo y aprenda lo que tengo que aprender.

Si deseo abundancia o dinero pero no se manifiesta, algo dentro de mi cree que no lo merezco, o teme la abundancia y teme poseer mucho dinero. Hay resistencia.

Si quiero un trabajo mejor, pero no se bien cual o tengo dentro de mi una programación masoquista de aguantar, o temerosa de vivir con miedo, seguiré en ese mismo trabajo insatisfactorio muchos años más… o toda mi vida.

¿Con qué resuena tu inconsciente?

Lo que nos sucede en la vida es una fuente inmensa de información sobre el modo en que nuestro inconsciente opera.

El secreto es buscar la coherencia, resonar alineado entre ambas áreas de nuestra psique, la conciencia y el inconsciente.

Y si piensas que es fácil hacer éste proceso, te confundes. No siempre es fácil saber lo que tenemos escondido debajo de la alfombra.

Desvelar el inconsciente es tarea de toda una vida y exige un trabajo constante, continuado y paciente. Un trabajo también amoroso, pues mientras lo realizas has de seguir viviendo, tratándote con cariño y teniendo mucha compasión y amor por tí mismo y por los otros.

¿A qué esperas para empezar? ¿A que esperas para seguir tu camino si ya lo comenzaste?

No tiene porqué ser doloroso, de hecho, crecer y conocerse suele ser bastante liberador.

Despierta y entonces serás libre de verdad.

Un saludo desde VerDeVerdad.

Un artículo de Eugenio Sánchez Arrate.

 

(un texto de Maite Pardo, formadora de la Asociación Inkarri)
Todo lo que no es Amor, es ego. Los budistas le dan 84.000 nombres.
Para sobrevivir, el ego te hará creer que:
– lo necesitas
– forma parte de tu naturaleza
– te protege
– es parte de tu personalidad
– si lo amplificas lo trasciendes
– si lo abrazas se hará tu aliado
– si lo gritas te liberas
– si lo actúas eres espontáneo y libre
– si no lo actúas estás reprimiendo tu “yo natural”
Siguiendo sus consejos, nos hacemos adictos a su presencia y su expresión y nos alejamos más y más del Amor. Como en el programa de 12 pasos de a.a. para poder sanar, es necesario reconocer que tenemos ese virus en nuestra alma y rendirnos a un poder superior: solo con la guía de nuestro Espíritu, nuestro Ser, pasaremos del ego al Amor. El viaje comienza con una sencilla decisión en tu corazón y, necesariamente, se traducirá en pensamientos, emociones, palabras y gestos. Tu eliges hoy: Amor o Ego??… Aunque el viaje sea largo, elijo el Amor…

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