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DSM IV y V

Por Eugenio Sánchez Arrate

El Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos anuncia que abandona el DSM como texto de referencia para diagnosticar las enfermedades mentales, pues los criterios utilizados para definir los trastornos responden a las necesidades de la industria farmacéutica, no de los pacientes.

Decidí escribir éste artículo a raíz de una breve entrada que leí en el interesante blog Divaneos, de mi amiga, la psicóloga gestalista y lacaniana Marta López Monís, cuyo enlace pongo aquí

http://divaneos.com/la-crisis-post-dsm-y-el-psicoanalisis/

Para los que no lo saben, el DSM es el manual de referencia de los trastornos y enfermedades en el mundo. Se confecciona cada cierto tiempo por la American Psychiatric Association.

De unos años para acá, ha sido utilizado como método de diagnóstico por muchos paradigmas y escuelas de la psicología y se caracteriza por ser una lista de trastornos que, desde los años ochenta, no ha dejado de crecer y aumentar.

-Los psicólogos y terapeutas de orientación gestalt, como éste que les escribe, así como los terapeutas de muchas áreas de la psicología humanista, sistémica, transpersonal y de vanguardia, pues parece que los avances más punteros y los cambios en materia de psicoterapia vienen en su mayoría por éstas vías- ya hace años que cuestionamos el DSM como un texto suficientemente válido como para tomarlo como texto de referencia en el trabajo con pacientes.

Es quizá un texto orientador, de apoyo, con informaciones valiosas y descripciones útiles de síntomas, pero no va mucho más allá de eso.

El DSM V (cada DSM se caracteriza por un número, que corresponde a su última edición) incorpora toda clase de nuevas patologías y enfermedades mentales antes no contempladas, de acuerdo a su costumbre.

-Curiosamente, no incorpora patologías bastante afines al mundo anglosajón y su manera de entender la existencia, como la exitopatía (búsqueda de éxito a toda costa), la normopatía (sobreadaptación a la sociedad y al sistema, incluso si es injusto o loco) el trastorno de codicia (obsesión por el dinero y las posesiones),o el trabajolismo (adicción al trabajo), que tantos problemas causa en nuestra sociedad.

Hay eneatipos del eneagrama cuyos trastornos asociados no aparecen en el DSM y es posible que sigan sin aparecer en décadas. Estos eneatipos (en especial el 3, eneatipo nacional de los Estados Unidos y el más característico de la sociedad occidental moderna) siguen padeciendo sus propios traumas y problemas, pero no son contemplados como abordables en éste manual.

Puestos a describir trastornos y anormalidades de la conducta ¿Porqué no también esos que aquejan a los norteamericanos como sociedad?

-El DSM tiene fallas y numerosos agujeros, es evidente.

Según los más críticos, solo incorpora los trastornos que le conviene a la industria farmaceútica, a fin de que el consumo de medicamentos aumente cada año. Hay profesionales que acusan a los psiquiatras de crear trastornos ficticios a fin de aumentar el consumo de fármacos.

-Está claro que nos cuesta mirarnos al espejo con honestidad y el DSM y la APA no iban a ser una excepción.

En el DSM aparecen trastornos muy focalizados como la tanorexia (enfermedad que se caracteriza por la necesidad compulsiva de tener la piel morena y que obliga a tomar el sol obsesivamente, darse rayos UVA y tener la piel bronceada), la vigorexia (necesidad de hacer deporte y sobreidentificación con la imagen corporal musculada y en forma, para sobrecompensar problemas de autoestima e identidad) y en el DSM-V, sorprende la incorporación del trastorno por atracón (ingesta puntual de comida con arreglo a ciertos parámetros) junto a algunos otros como el trastorno de Hipersexualidad, del que hablamos aquí en VerDeVerdad hace algunos meses, pero uno, que ya lleva algunos años en ésto, sigue teniendo la sensación de que el texto del DSM es una acumulación de descripciones de síntomas… y de que mientras describimos síntomas, perdemos de vista a las personas.

Porque, por encima de todo, somos seres humanos, tengamos el trastorno y el problema que tengamos.

-Con una descripción de síntomas y la manera de atajarlos, con terapia o medicación, nunca vamos a la causa profunda del problema.

El DSM puede casar bien con paradigmas y escuelas de la psicología que trabajan de un modo superficial  poniendo parches a la vida de sus pacientes, provocando migraciones del malestar o de las somatizaciones, o suprimiéndolas, pero no resolviendo desde la raíz la patología y encarando sus causas.

Quizá por eso el DSM esté siendo tan cuestionado por tantos profesionales de la salud y las profesiones de ayuda.

-Se cuestiona, por ejemplo, que cualquier conducta sea susceptible de ser considerada un trastorno, con la consecuente estigmatización de la vida cotidiana de las personas. Todo ya es susceptible de ser un trastorno en una nueva edición del DSM… (y quizá lo sea, pues en éste mundo imperfecto, cada vez estamos más locos. Pero, por poner un ejemplo, los trastornos bipolares han aumentado un 4.000 por ciento en los últimos años).

Y puede que muchas conductas y comportamientos sean enfermos, pero, a éste paso, corremos el riesgo de que todos los comportamientos lo sean.

Te gusta el fútbol y padeces un trastorno de “balompedia aguda”, te gustan los helados y padeces “gelatopatía compulsiva”a, te gustan los bocadillos de jamón y padeces “jamonexia severa”, te encanta llevar minifalda y, por menos de un pimiento, eres una “minifaldópata obsesiva”  o una “provocópata compulsiva”. ¿Qué más trastornos vamos a inventar?

No se, pero a veces me da un poco la risa.

Hay una suerte de cosificación de los comportamientos y una sobrecatalogación o sobretiquetado de las conductas de la gente.

Y además, creo que los afectados no son enfermos, son, insisto, por encima de todo, personas.

En cambio, algunos trastornos que se describen en éstos DSM, parecen más bien síntomas patologías. Y me dan mucho qué pensar.

ansiedad

Un ejemplo de Trastorno dudoso y su cuestionamiento.

Pongamos por caso el célebre Trastorno de Ansiedad Generalizado.

El famoso TAG sigue describiéndose como un trastorno en el DSM (y muchos otros manuales), pero rara vez se aborda la ansiedad en ningún manual descriptivo como un síntoma de otra clase de enfermedad y no como un trastorno.

¿Puede un médico decirle a usted, cuando se presenta en su consulta con temperatura alta, que padece un trastorno de fiebre?

Sabemos que la fiebre es el síntoma de una enfermedad, pero no sabemos cual enfermedad hasta que no investigamos más.

Del mismo modo, cuando alguien tiene ansiedad elevada, general y recurrente, suele ser el síntoma de otra cosa, otro trastorno o problema que hay por debajo. Miedos patológicos, personalidad evitativa, huida del alguna situación o sensación corporal constante, vida estresada, problemas emocionales…

Durante años se ha sostenido y se continúa sosteniendo en muchas escuelas que la Ansiedad es en si un trastorno, de ahí que exista este Trastorno de Ansiedad Generalizado que yo cuestiono muchísimo, pues lo considero un síntoma de otra cosa.

Frecuentemente la ansiedad es la señal, el aviso de algo más profundo que hace falta explorar en la vida del paciente, como la fiebre es el aviso de que estamos enfermos de alguna cosa.

A menudo, la ansiedad se asocia a eneatipos como el 6, focalizado en el miedo, o el 3, enfermo de hiperactividad para llenar su vacío interior. Pero se obvian éstas realidades. La ansiedad puede padecerla todo el mundo, pero hay personas con mayor tendencia a sufrirla… y a menudo se les diagnostica un TAG sin mucha exploración de lo que hay por debajo.

Recuerdo hace años, una pareja que tuve, que padecía de ansiedad elevada e hiperactividad. Su diagnóstico, según la psicóloga cognitiva-conductual a la que acudía entonces, fue Trastorno de Ansiedad Generalizado.

La mujer la colocó el trastorno tirando del DSM-IV, vigente entonces y se quedó tan a gusto.

La ansiedad de mi ex pareja posíblemente provenía del miedo, de la necesidad de huir y escapar del vacío interior y de emociones que mi pareja de entonces no deseaba afrontar… emociones que jamás se afrontaron durante la terapia, encaminada a suprimir los síntomas, no a detectar las causas para un cambio profundo en el paciente (entre otras cosas porque tuve la sensación de que la psicóloga también padecía de ansiedad elevada e hiperactividad, necesidad de llenar su vacío con acción constante y ambas, paciente y terapeuta, se reforzaban la una a la otra en terapia, en vez de resolver el problema).

El caso es que no podemos seguir etiquetando y colgando carteles, describiendo patologías y considerando solo la sintomatología de los problemas.

Los pacientes, por encima de todo, y no me cansaré de repetirlo, son personas, no enfermitos etiquetables con un trastorno asociado a síntomas.

Todos somos humanos, pacientes y terapeutas, pues en su día yo también fui paciente durante mi propio proceso terapéutico y eso no me hace mejor ni peor que nadie, es más, no descarto, a lo largo de mi vida, seguir avanzando en éste camino de autoindagación y crecimiento. Una y otra vez, por épocas, regreso a terapia, forma parte de mi camino de sanación.

Un terapeuta competente y serio no deja de hacer terapia consigo mismo nunca y tampoco deja de ser el paciente de otros muchos terapeutas que le ayudan en su camino de crecimiento.

-Ser terapeuta y no hacer terapia ni haberla hecho nunca es una contradicción.

Y si eres terapeuta y ni haces ni has hecho terapia jamás o en tu paradigma o escuela eso no se contempla… mal asunto, porque un terapeuta no se puede permitir pasear sus problemas de un modo ciego e irresponsable por la consulta.

Y todos estamos neuróticos en mayor o menor grado, ésta es una realidad insoslayable.

manos-con-luz

Los cambios en la terapia del futuro

-El mundo ha cambiado… la forma de afrontar los problemas y la salud, también lo han hecho.

La dicotomia sano- enfermo, doctor-paciente… cambia también en éste mundo que se nos avecina.

En muchas escuelas de psicología -entre las que la gestalt, que yo practico, se encuentra- se parte de una base: todos tenemos problemas y estamos en el camino para resolverlos. Todos padecemos algún trastorno leve o severo. El mundo no se divide en los sanos y los enfermos.

Las cosas no son así.

-Esta superioridad tradicional y estúpida del médico, el terapeuta, sobre su protegido, pupilo, y enfermito que acude a ser curado, se ha terminado.

La gente se cura sola… los terapeutas solo colaboramos en el proceso, pero curar no curamos a nadie. Dejémonos de presunciones. La sanación, sucede… y nosotros asistimos a ella, la facilitamos y propiciamos con acciones concretas, pero las cicatrices cierran solas, los organismos se autorreparan y autorregulan tras la intervención, la gente sana… solo ayudamos, no somos dioses que sanemos a nadie.

Caminamos hacia un nuevo futuro, donde la manera de trabajar con los pacientes (paciente viene de paciencia… porque muchos necesitan mucha paciencia para sobrellevar a sus falibles terapeutas, dueños también de enormes egos, problemas, quebrantos y dolencias de todo tipo, como humanos que son… como humanos que somos), cambiará radicalmente.

Un mundo donde no habrá barreras tan claras entre sanos y enfermos, porque todos estamos ya un poco enfermos para sobrevivir a éste mundo de locos en el que vivimos; donde, por encima de todo, un proceso terapéutico se definirá por la relación de apoyo y acompañamiento entre dos personas, sin etiquetas, sin estigmas de enfermo o trastornado, de yo soy mejor que tu o estoy más sano que tu.

El terapeuta quizá sabe algo más, se ha formado y trabajado durante años, pero tan solo conoce algunos mapas del camino y se los muestra al paciente/cliente, a quien acompaña de un modo responsable y honesto, con profesionalidad pero sin superioridad ninguna sobre ella o él.

Por eso, porque soplan vientos de cambio, si el DSM, gran enciclopedia de trastornos, evoluciona en su modo de enfocar la enfermedad y la psicoterapia, sobrevivirá.

Y si no lo hace, sus días estarán, literalmente, contados.

Gracias a todos, desde VerDeVerdad, por el gran apoyo demostrado..

Un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

Para información más exhaustiva sobre el cuestionamiento y los problemas a los que se enfrenta el DSM-V, aquí está un documentado artículo de Ronaldo Pellegrini.

http://www.elcisne.org/noticia/iquest-final-dsm/3142.html

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mujer furiosa

un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

 

Escribo éste artículo pensando en personas conocidas más o menos lejanas de mi propia vida.  Algunas de ellas son lo que, hablando en plata, se podría denominar como víboras o bichos.

Todos hemos conocido personas así alguna vez, las tenemos más o menos cerca.

A menudo detectamos que esas personas se tienen en mejor consideración de la que debieran. Otras veces nos damos cuenta de que no se hacen responsables del daño que causan.

Finalmente, si en tu vida detectas que la gente te rehuye, que te terminas quedando un poco solo (cuesta trabajo reconocer ésto) quizá la gente te esté evitando por algo.

Pero aceptarlo puede ser duro.

Y es que todos, por estadística, nos consideramos mucho mejores personas de lo que somos. (Incluidos tu, que estás leyendo éste artículo y yo, que lo estoy escribiendo).

Es una realidad, en general (salvo aquellos que hacen todo lo contrario y se culpan por todo y creen que son personas no merecedoras y se flagelan constantemente por ésto y por aquello, viviendo inmersos en una culpa desproporcionada) todos tendemos a tener una imagen confundida e idealizada de nosotros mismos.

Sorprende mucho, por ejemplo, cuando las personas inician un camino de autoconocimiento vía Eneagrama, y de repente chocan contra sí mismos y descubren las esquinas y oscuridades de su ego. O cuando la gente descubre en terapia que no es tan estupenda como creía y que lleva toda la vida haciéndose daño y haciéndoselo a los demás de las maneras más retorcidas e insospechadas (y casi siempre sin darse cuenta).

Los procesos de decepción son impresionantes. No somos tan maravillosos como pensábamos.

 

NO SOMOS TAN BUENOS

En budismo hay una frase: El camino de la iluminación comienza con decepcionarse con uno mismo.

Decepción, es un buen comienzo, un buen punto de partida para empezar a caminar.

No se trata de culparse, se trata de asumir, de reconocernos, de aceptar, para poder crecer.

Hay montones de personas que no inician un camino de crecimiento personal para no llevarse el disgusto, el soponcio de descubrir que llevan a un pequeño hijo de puta dentro de sí mism@s.

Para no tener que aceptar que somos envidiosos, coléricos, manipuladores, mentirosos, egoístas, caraduras, narcisistas, ególatras, memos… evitamos mirarnos con honestidad en el espejo.

Pero cuando lo hacemos e iniciamos un camino de crecimiento personal honesto y profundo, de repente descubrimos nuestra propia mezquindad, nuestro propio victimismo, nuestra propia manipulación, nuestra propia envidia, avaricia, codicia, soberbia, vanidad, orgullo, pereza, lujuria (no en el sentido bíbilico sino en el sentido de las escuelas sufíes de conocimiento). Y solo aceptando y perdonando podemos trascenderlas y superarlas.

Y solo cuando las perdonemos en nosotros, podremos perdonarlas en los demás.

 

La realidad es que, si fuéramos tan estupendos, tan magníficos, honestos, completos y bienintencionados, no estaríamos inmersos en el proceso de reencarnación, la rueda del samsara que nos domina.

No estaríamos en ésta esfera de manifestación, sufriendo a ratos, viviendo vidas a veces duras, insatisfactorias o llenas de dificultades y pruebas.

Tenemos cierta tendencia a idealizarnos y la ideología Nueva Era no nos ayuda a crecer cuando sostiene esa visión happyflower de la vida en la que nada importa y todo es perfecto.

Que sea perfecto no significa que no tengamos que hacer nada.

Desde ésta visión florida del universo, mucho gurú, terapeuta y chamán de chicha y nabo se permite toda clase de abusos y excesos contra los demás (pues en su torcida forma de ver las cosas, todo está justificado, no hay límites ni respeto por los otros, puedo robarles energía, abusar de mi posición de terapeuta, manipular, aprovecharme, embaucar, enredar, confundir, sacar el dinero, obtener favores sexuales, cualquier cosa, todo vale, todo está bien).

Y unas narices está bien.

Vale que somos seres de Luz, vale que nuestra esencia es amor, vale que en el fondo de nosotros hay un alma inmortal inalterable.

Pero en el aquí y ahora, vivimos en un mundo de sombras y tenemos sombras dentro de nosotros, defectos, oscuridades que hemos de resolver y aclarar para crecer y conseguir dejar de hacernos daño y hacer daño a otros.

Venimos a poner más luz al mundo y también más luz dentro de nosotros mismos. Venimos a dejar caer las máscaras, a adelgazar el ego (no a extinguirlo, porque sin ego -la coraza que nos protege y tantas veces nos limita- en ésta esfera no se puede vivir).

Y para ello, hemos de admitir que a veces no somos tan compasivos como creemos, tan altruistas y amorosos como pensamos, tan buena gente como nos gustaría creer.

Hemos de admitir que nos queda aún un recorrido largo hacia la iluminación, hacia la ascensión y hacia la realización como seres humanos completos.

Además, habréis comprobado que el mundo está fatal y que desde la pasividad no podemos cambiarlo. La pasividad es permisividad y aquiescencia. Es consentir, ocultar la cabeza y mirar hacia otro lado.

Sentados no vamos a mejorar lo que está estropeado.

No hay nadie más dañino que alguien que puede arreglar las cosas, alguien que puede ayudar a cambiar el mundo y se queda de brazos cruzados y no lo hace, o vive su vida en un ombliguismo de autobienestar y convenciones sociales almibaradas, o que huye del mundo y se refugia en un monasterio sin aceptar que lo que sucede es que está socialmente inadaptado y no hace nada por transformar las cosas.

Siguiendo el carril o lo que la familia y la sociedad espera de ti, no necesariamente estarás haciendo tu propio camino.

Yo mismo viví muchos años asi, dormido, anestesiado, viviendo la vida inercial que mi familia y las convenciones me habían impuesto, hasta que me di cuenta de que no podía seguir dándole la espalda a la gente, al universo, a mi propósito en la vida.

Yo había venido a ayudar, a hacer algo por el mundo. Y entonces todo cambió.

 

NO BASTA CON SER BUENA PERSONA

No basta con ser buena persona. Aquí en la Tierra hay mucho trabajo que hacer. Mucha gente a la que ayudar, muchas estructuras sociales que transformar, mucha pobreza, injusticia y desequilibrios que corregir. Muchas guerras que terminar, muchos abusos que impedir. Mucha vida que mejorar. Mucha oscuridad que iluminar y combatir.

Y hay que hacerlo Hoy, Ahora.

No mañana ni en otra vida.

¿A qué esperamos?

¿Cómo haces tú para mejorar el mundo que te rodea? ¿Te escondes en tu cueva doméstica? ¿Te refugias en tu seguridad familiar, en tu casita aislada, en la comodidad de los tuyos… o te entregas al mundo y a lo que has venido a hacer reconociendo tus talentos y poniéndolos al servicio de la vida?

Hombre malo

Si solo orbitas en la esfera de tu familia y allegados, no estás haciendo las cosas bien.

Si mucho de lo que haces está orientado a mantener tu estatus y posición, o a mejorarla, pero nada haces por el resto del mundo, no estás haciendo las cosas bien.

Y si te limitas a vivir una vida convencional de familia y trabajo, pero nada haces por el colectivo, no estás haciendo las cosas bien.

La Fuente, el Uno, La Diosa, El Dios, El Creador no te pide que para estar al SERVICIO hagas cosas que te sean extremadamente penosas o que te cueste muchísimo llevar a cabo, te pide que hagas cosas que ya sabes hacer, cosas que se te dan bien, cosas que son naturales en ti y que te hace feliz poner a disposición de otros.

Hay personas que cocinan estupendamente, otras son buenas escuchando y dando consuelo, otras son capaces de organizar y liderar, otras pueden aportar fuerza física, o ternura, o sensibilidad, o creatividad y arte a la vida de otros… Yo escribo, doy cursos y sesiones de terapia y sanación espiritual… pero otros arreglan averías, curan enfermos, plantan árboles, protegen el entorno, cuidan ancianos, salvan animales, ayudan en zonas de hambre o conflicto, crean empresas para mejorar la vida de la gente…

¿Qué haces tu para mejorar el mundo que te rodea?

Si las capacidades y talentos que el Creador te ha dado, no las estás poniendo en juego para nada, si no ayudas a los desfavorecidos, si no das lo mejor de ti de manera entregada y desprendida, si no estás en el SERVICIO de los demás, no estás haciendo las cosas bien.

Bajaste a hacer de éste lugar, éste mundo tan injusto y desequilibrado, un sitio mejor.

Y cuando descubras como te defiendes, te ocultas, escurres el bulto, te aprovechas de otros, te escondes y proteges, como evitas, como medras, como buscas solo el bien de ti y quizá los tuyos, como te limitas a pagar facturas, marcharte de vacaciones, cuidar de tus hijos o familiares, pero sin cuidar de los demás, de los hijos de los demás, los familiares de los demás, toda esa gente que también se merece respeto, amor, solidaridad y cuidado, descubrirás como no eres tan estupend@ como tu te crees… y si encima un día conectas con el tremendo daño que posiblemente te haces y haces a otros, a menudo sin saberlo y desde la ignorancia (sin maldad), si lo descubres sobre todo durante un profundo y transformador proceso terapéutico, te decepcionarás de ti mismo, lo pasarás fatal y dirás aquello de Yo no puedo ser tan Hij@ Puta.

Pero ¿que pasaría si resulta que si lo eres?

Todos lo somos o lo hemos sido durante un tiempo. Pero no podemos permitirnos seguirlo siendo.

El mundo y la gente nos necesitan.

Gurdjieff, el creador de la escuela espiritual del Cuarto Camino, que tan profundo legado ha dejado en disciplinas del conocimiento como la psicoterapia Gestalt y una de sus fuentes,  el Eneagrama, dejó varios consejos para la vida a su hija Duska Howard.

Son 83 recomendaciones que se han convertido en un clásico de la espiritualidad aplicada.

Hoy en VerDeVerdad, reproducimos para vosotros ésta lista:

gurdjieff

1. Fija tu atención en ti mismo, sé consciente en cada instante de lo que piensas, sientes, deseas y haces.

2. Termina siempre lo que comenzaste.

3. Haz lo que estás haciendo lo mejor posible.

4. No te encadenes a nada que a la larga te destruya.

5. Desarrolla tu generosidad sin testigos.

6. Trata a  cada persona como si fuera un pariente cercano.

7. Ordena lo que has desordenado.

8. Aprende a recibir, agradece cada don.

9. Cesa de autodefinirte.

10. No mientas ni robes, si lo haces te mientes y te robas a ti mismo.

11. Ayuda a tu prójimo sin hacerlo dependiente.

12. No desees ser imitado.

13. Haz planes de trabajo y cúmplelos.

14. No ocupes demasiado espacio.

15. No hagas ruidos ni gestos innecesarios.

16. Si no la tienes, imita la fe.

17. No te dejes impresionar por personalidades fuertes.

18. No te apropies de nada ni de nadie.

19. Reparte equitativamente.

20. No seduzcas.

21. Come y duerme lo estrictamente necesario.

22. No hables de tus problemas personales.

23. No emitas juicios ni críticas cuando desconozcas la mayor parte de los hechos.

24. No establezcas amistades inútiles.

25. No sigas modas.

26. No te vendas.

27. Respeta los contratos que has firmado.

28. Sé puntual.

29. No envidies los bienes o los éxitos del prójimo.

30. Habla sólo lo necesario.

31. No pienses en los beneficios que te va a procurar tu obra.

32. Nunca amenaces.

33. Realiza tus promesas.

34. En una discusión ponte en el lugar del otro.

35. Admite que alguien te supere.

36. No elimines, sino transforma.

37. Vence tus miedos,  cada uno de ellos es un deseo que se camufla.

38. Ayuda al otro a ayudarse a sí mismo.

39. Vence tus antipatías y acércate a las personas que deseas rechazar.

40. No actúes por reacción a lo que digan bueno o malo de ti.

41.  Transforma tu orgullo en dignidad.

42.  Transforma tu cólera en creatividad.

43.  Transforma tu avaricia en respeto por la belleza.

44.  Transforma tu envidia en admiración por los valores del otro.

45.  Transforma tu odio en caridad.

46. No te alabes ni te insultes.

47. Trata lo que no te pertenece como si te perteneciera.

48. No te quejes.

49. Desarrolla tu imaginación.

50. No des órdenes sólo por el placer de ser obedecido.

51. Paga los servicios que te dan.

52. No hagas propaganda de tus obras o ideas.

53. No trates de despertar en los otros emociones hacia ti como piedad, admiración, simpatía, complicidad.

54. No trates de distinguirte por tu apariencia.

55. Nunca contradigas, sólo calla.

56. No contraigas deudas, adquiere y paga en seguida.

57. Si ofendes a alguien, pídele perdón.

58. Si lo has ofendido públicamente, excúsate en público.

59. Si te das cuenta de que has dicho algo erróneo, no insistas por orgullo en ese error y desiste de inmediato de tus propósitos.

60. No defiendas tus ideas antiguas sólo por el hecho de que fuiste tú quien las enunció.

61. No conserves objetos inútiles.

62. No te adornes con ideas ajenas.

63. No te fotografíes junto a personajes famosos.

64. No rindas cuentas a nadie, sé tu propio juez.

65. Nunca te definas por lo que posees.

66. Nunca hables de ti sin concederte la posibilidad de cambiar.

67. Acepta que  nada es tuyo.

68. Cuando te pregunten tu opinión sobre algo o alguien, di sólo sus cualidades.

69. Cuando te enfermes, en lugar de odiar ese mal considéralo tu maestro.

70. No mires con disimulo, mira fijamente.

71. No olvides a tus muertos, pero dales un sitio limitado que les impida invadir toda tu vida.

72. En el lugar en que habites consagra  siempre un sitio a lo sagrado.

73. Cuando realices un servicio no resaltes tus esfuerzos.

74. Si decides trabajar para los otros, hazlo con placer.

75. Si dudas entre hacer y no hacer, arriésgate y haz.

76. No trates de ser todo para tu pareja; admite que busque en otros lo que tú no puedes darle.

77. Cuando alguien tenga su público, no acudas para contradecirlo y robarle la audiencia.

78. Vive de un dinero ganado por ti mismo.

79. No te jactes de aventuras amorosas.

80. No te vanaglories de tus debilidades.

81. Nunca visites a alguien sólo por llenar tu tiempo.

82. Obtén para repartir.

83. Si estás meditando y llega un diablo, pon a ese diablo a meditar.

Hoy publico en VerDeVerdad ésta entrevista realizada a Claudio Naranjo sobre el tema de la Educación, aparecida en la página web Despertar integral. com

Fuente : http://www.despertarintegral.com/
 
 

Cuando uno escucha a este psiquiatra chileno de 75 años da la sensación de estar frente al Jean-Jacques Rousseau de nuestro tiempo.

Cuenta que estaba bastante dormido hasta que en los años 60 se fue a vivir a EE.UU., allí fue discípulo de Fritz Perls, uno de los grandes terapeutas del siglo XX y formaba parte del equipo del Instituto Esalen en California.

claudio-naranjo

Allí tuvo grandes experiencias en el mundo terapéutico y en el mundo espiritual. Contactó con el sufismo y se convirtió en uno de los introductores de Eneagrama en occidente. También bebió del budismo tibetano y el zen.

Claudio Naranjo ha dedicado su vida a la investigación y a la docencia en Universidades como Harvard y Berkeley. Ha fundado el programa SAT, una integración de la terapia Gestalt, el Eneagrama y la Meditación para enriquecer la formación de profesores. En este momento está lanzando un aviso muy contundente: o cambiamos la educación o este mundo se va a pique.

-Dices que para cambiar el mundo hay que cambiar la educación ¿cuál es la problemática de la educación y cuál es tu propuesta?

-La problemática en la educación no es de ninguna manera la que a los educadores les parece que es. Creen que los estudiantes ya no quieren lo que se les ofrece. A la gente se le quiere forzar a una educación irrelevante y se defiende con trastornos de la atención, con desmotivación. Yo pienso que la educación no está al servicio de la evolución humana sino de la producción o más bien de la socialización. Esta educación sirve para domesticar a la gente de generación en generación para que sigan siendo unos corderitos manipulables por los medios de comunicación. Esto es socialmente un gran daño. Se quiere usar la educación como una manera de meter en la cabeza de la gente una manera de ver las cosas que le conviene al sistema, a la burocracia. Nuestra mayor necesidad es la de una educación para evolucionar, para que la gente sea lo que podría ser.

La crisis de la educación no es una crisis más entre las muchas crisis que tenemos, sino que la educación está en el centro del problema. El mundo está en una crisis profunda porque no tenemos una educación para la conciencia. Tenemos una educación que en cierto modo le está robando a la gente su conciencia, su tiempo y su vida.

El modelo de desarrollo económico de hoy ha eclipsado el desarrollo de la persona.

-¿Cómo sería una educación para que seamos seres completos?

-La educación enseña a la gente a pasar exámenes, no a pensar por si misma. En un examen no se mide la comprensión, se mide la capacidad de repetir. ¡Es ridículo, se pierde una cantidad tan grande de energía! En lugar de una educación para la información, se necesitaría una educación que se ocupe del aspecto emocional y una educación de la mente profunda. A mi me parece que estamos presos entre una alternativa idiota, que es la educación laica y una educación autoritaria que es la educación religiosa tradicional. Está bien separar Estado e Iglesia pero, por ejemplo en España, han echado por la borda el espíritu como si religión y espíritu fueran la misma cosa. Necesitamos que la educación atienda también a la mente profunda.

-¿Cuándo hablas de espiritualidad y de mente profunda a qué te refieres exactamente?

-Tiene que ver con la conciencia misma. Tiene que ver con aquella parte de la mente de la que depende el sentido de la vida. Se está educando a la gente sin ese sentido. Tampoco es la educación de valores porque la educación de valores es demasiado retórica e intelectual. Los valores deberían ser cultivados a través de un proceso de transformación de la persona y esta transformación está muy lejos de la educación actual.

La educación también tiene que incluir un aspecto terapéutico. Desarrollarse como persona no se puede separar del crecimiento emocional. Los jóvenes están muy dañados afectiva y emocionalmente por el hecho de que el mercado laboral se traga a los padres y ya no tienen disponibilidad para los hijos. Hay mucha carencia amorosa y muchos desequilibrios en los niños. No puede aprender intelectualmente una persona que está dañada emocionalmente.

Lo terapéutico tiene mucho que ver con devolverle a la persona la libertad, la espontaneidad y la capacidad de conocer sus propios deseos. El mundo civilizado es un mundo domesticado y la enseñanza y la crianza son instrumentos de esa domesticación. Tenemos una civilización enferma, los artistas se dieron cuenta hace mucho tiempo y ahora cada vez más los pensadores.

-A la educación parece solo interesarle desarrollar la parte racional de la gente ¿Qué otras cosas podrían desarrollarse?

-Yo pongo énfasis en que somos seres con tres cerebros: tenemos cabeza (cerebro intelectual), corazón (cerebro emocional) y tripas (cerebro visceral o instintivo). La civilización está íntimamente ligada por la toma de poder por el cerebro racional. Con el momento en que los hombres predominaron en el dominio político, unos 6000 años atrás, se instaura esto que llamamos civilización. Y no es solamente el dominio masculino ni el dominio de la razón sino también de la razón instrumental y práctica, que se asocia con la tecnología; es este predominio de la razón instrumental sobre el afecto y sobre la sabiduría instintiva lo que nos tiene tan empobrecidos. La plenitud la puede vivir sólo una persona que tiene sus tres cerebros en orden y coordinados. Desde mi punto de vista necesitamos una educación para seres tri-cerebrados. Una educación que se podría llamar holística o integral. Si vamos a educar a toda la persona, hemos de tener en cuenta que la persona no es solo razón.

Al sistema le conviene que uno no esté tanto en contacto consigo mismo ni que piense por sí mismo. Por mucho que se levante la bandera de la democracia, se le tiene mucho miedo a que la gente tenga voz y tenga conciencia.
La clase política no está dispuesta a apostar por la educación.

-La educación nos sumerge en un mar de conceptos que nos separan de la realidad y nos aprisiona en nuestra propia mente ¿Cómo se puede salir de esa prisión?

-Es una gran pregunta y es una pregunta necesaria en el mundo educacional. La idea de que lo conceptual sea una prisión requiere una cierta experiencia de que la vida es más que eso. Para uno que ya tiene el interés en salir de la prisión de lo intelectual, es muy importante la disciplina de detener la mente, la disciplina del silencio, como se practica en todas las tradiciones espirituales: cristianismo, budismo, yoga, chamanismo… Parar los diálogos internos en todas las tradiciones de desarrollo humano ha sido visto como algo muy importante. La persona necesita alimentarse de otra cosa que conceptos. La educación quiere encerrar a la persona en un lugar donde se la somete a una educación conceptual forzada, como si no hubiera otra cosa en la vida. Es muy importante, por ejemplo, la belleza. La capacidad de reverencia, de asombro, de veneración, de devoción. No tiene que ver necesariamente con una religión o con un sistema de creencias. Es una parte importante de la vida interior que se está perdiendo de la misma manera en que se están perdiendo los espacios bellos de la superficie de la Tierra, a medida que se construye y se urbaniza.

-Precisamente quería preguntarte tu opinión sobre la crisis ecológica que vivimos.

-Es una crisis muy evidente, es la amenaza más tangible de todas. Se puede prever fácilmente que con el calentamiento de la Tierra, con el envenenamiento de los océanos y otros desastres que están pasando, no vamos a poder sobrevivir tantas personas como las que somos ahora.

Estamos viviendo gracias al petróleo y consumimos más recursos de los que la tierra produce. Es una cuenta atrás. Cuando se nos acabe el combustible será un desastre para el mundo tecnológico que tenemos.

La gente a la que llamamos más primitiva como los indígenas tienen una forma de tratar a la naturaleza que no viene del sentido utilitario. En la ecología como en la economía y otras cosas, hemos querido prescindir de la conciencia y funcionar sólo con argumentos racionales y eso nos está llevando al desastre. La crisis ecológica sólo puede pararse con un cambio de corazón, verdadera transformación, que sólo la puede dar un proceso educativo. Por eso no tengo mucha fe ni en las terapias ni en las religiones. Solo una educación holística podría prevenir el deterioro de la mente y del planeta.

-¿Podríamos decir que has encontrado un equilibrio en tu vida a esas alturas?

-Yo diría que cada vez más, aunque no he terminado el viaje. Soy una persona que tiene mucha satisfacción, la satisfacción de estar ayudando al mundo en el que estoy. Vivo feliz, si se puede ser feliz en esa situación trágica en la que estamos todos.

-Desde tu experiencia, tu trayectoria y tu madurez, ¿cómo procesas el hecho de la muerte?

-En todas las tradiciones espirituales se aconseja vivir con la muerte al lado. Hay que hacerse a esa evidencia de que somos mortales y creo que el que toma la muerte en serio no será tan vano. No tienes tanto miedo a cosas pequeñas cuando hay una cosa grande de la cual preocuparte más. Yo creo que la muerte sólo puede superarla uno que en cierto modo muere antes de morir. Uno tiene que morir a la parte mortal, a la parte intrascendente. Los que tienen suficiente tiempo y vocación y que llegan suficientemente lejos en este viaje interior se encuentran tarde o temprano con su verdadero ser. Y ese ser interior o ese ser lo que uno es, es algo que no tiene tiempo y que le da a una persona una cierta paz o un sentido de invulnerabilidad. Estamos muy absortos en nuestra vida cotidiana, en nuestros pensamientos de alegría, tristeza, etc… No estamos en nosotros, no estamos atentos a quien somos. Para eso necesitamos estar muy en sintonía a nuestra experiencia del momento. Esta es la condición humana, estamos viviendo hacia el pasado y el futuro, el aspecto horizontal de nuestra vida. Pero poco atentos a la dimensión vertical de nuestra vida, el aspecto más alto y más profundo, eso es el espíritu y es nuestro ser y la llave para acceder es el aquí y ahora.

A veces vamos en busca del ser y a veces nos confundimos en la búsqueda de otras cosas menos importantes como la gloria.

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Claudio Naranjo -Dios le guarde la salud muchos años- se apresura en ésta etapa final de su vida a publicar todos aquellos libros que dormitaban en su escritorio y que forman el corpus de una de las obras más importantes del humanismo del siglo XX y XXI. A la altura de un Jung, un Freud o un Ellis, Naranjo ha influido en la psicoterapia de vanguardia más que ningún otro especialista actual y es una especie de rompehielos en la conciencia de las viejas estructuras del mundo, el viejo profesorado, los viejos modelos educativos e incluso una sociedad de valores caducos que se tambalean.

Sus libros son la transmisión de su legado a varias generaciones de gestaltistas, psicoterapeutas, formadores, educadores, humanistas y personas de diversa condición, que han bebido de las fuentes de su conocimiento y experiencia como psicólogo y filósofo de primer nivel en sus talleres, escuelas y ciclos de formación, entre los que se incluye el Programa SAT de psicología integrativa, uno de los ciclos de formación más recomendables y necesarios que existen.

Claudio

Claudio Naranjo publica al fin Vanidad, el primer libro de la obra Psicología de los Eneatipos, que estará constituida por nueve volúmenes. Esta vez, debido quizá a la proliferación de lo vanidoso en nuestra sociedad moderna, quizá acuciado por la urgencia en poner algo de luz y verdad en la neurosis de un mundo cada vez más falso, aparente, superficial y materialista, el primer libro de los nueve que vendrán se dedica al eneatipo 3. Los vanidosos y no vanidosos están de enhorabuena.

Y éste que les escribe, que ha tenido sus experiencias buenas y malas con los integrantes de éste eneatipo, se alegra el primero de poderlo leer.

Al frente de un equipo de colaboradores, Naranjo comienza un profundo recorrido por todo el Eneagrama, sin duda uno de las herramientas de autoconocimiento del ser humano más potentes que se conocen.

Vanidad, de Claudio Naranjo

La obra se centra en éste eneatipo 3 y sus tres subtipos, y aparecerá en las librerías el próximo 6 de febrero de 2014.

Si no podéis esperar para comprarlo y queréis más información, he aquí el email de la Editorial: info@edicioneslallave.com

Por cierto, la Llave pertenece desde hace algún tiempo a la Fundación Claudio Naranjo. Muy recomendables todos sus títulos y también las actividades realizadas por ésta Fundación.

Como decimos a menudo en VerDeVerdad: Vamos a cambiar el Mundo.

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