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Gestatl creatividad

un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

¿Cómo es el proceso en Terapia Gestalt? ¿Es la Terapia Gestalt excesivamente dura, una terapia de infarto como aseguran algunas personas?

A lo largo de la historia, la Terapia Gestalt, ha acumulado sobre sí cierto estigma de terapia agresiva, dura y e implacable con el paciente, de terapia que resuelve los problemas a ladrillazos, mediante la acción directa.

Curiosamente, hay pacientes que refieren justo lo contrario relativo a sus experiencias con éste tipo de enfoque y cuentan que su terapeuta era demasiado blando, que las sesiones eran suaves, que no había progreso aparente y todo era maravilloso, genial y sin conflicto ni avance observable.

Ambas visiones son válidas, porque la respuesta a este enigma es que la Terapia Gestalt depende sobre todo del terapeuta que uno eligió.

Luego explicaremos porqué.

La Gestalt se enmarca dentro del paradigma de la Tercera Vía o Psicología Humanista, junto a otros enfoques como la Terapia Centrada en la Persona, de Carl Rogers, la Psicosíntesis de Roberto Assagioli, algunos enfoques de la psicología Transpersonal, etc…

Tras la aparición del Psicoanálisis y más tarde de los enfoques Cognitivos Conductuales, a raíz de las limitaciones de éstos enfoques, en los años 50 y 60, surgieron en Estados Unidos nuevos modos de hacer terapia de vanguardia, más centrada en la persona, en la integración de cuerpo, mente y emociones… y en ese contexto apareció la Gestalt de Fritz Perls.

Perls

Fritz Perls

En España el enfoque Humanista está avanzando con décadas de retraso en centros y universidades, donde la resistencia al cambio es atroz, pero no así en otros lugares del mundo, donde la evolución ya se ha operado, enriqueciendo el panorama de la psicología con diversos y variados enfoques a disposición de la gente.

Dos estilos de hacer Gestalt, Costa Oeste y Costa Este

El estilo de Perls, el creador de la Gestalt, un hombre con problemas de empatía en su vida cotidiana, era directo, duro, catárquico. Incidía en el cambio de la persona y golpeaba la psique del paciente de manera rotunda, sin miramientos.

Fué lo que se conoció en Estados Unidos como estilo Costa Oeste, caracterizado por el alto impacto de las sesiones individuales y grupales, la catársis, lo que se conoce, hablando en plata, como terapia de pelotazo. Era el estilo característico del Instituto Esalen, representado por  terapeutas como Isadore From, Paul Goodman, Paul Weiss, Elliot Shapiro y el propio Perls.

Paul Goodman

Paul Goodman

En Costa Oeste de algún modo, se provocaba la toma de conciencia en la persona de un modo áspero, sin paños calientes, mediante la acción directa y técnicas duras que las personas experimentaban como agresivas.

¿Pero era así la Gestalt como movimiento general?

En absoluto. Así era el estilo de Perls y de algunos de sus seguidores.

Por contra, el estilo Costa Este, (representado por el New York Institute, el grupo de Cleveland, Gary Yontef y Laura Perls entre otros) se caracteriza por ser más suave, más amoroso con el paciente, más lento, pausado y menos confrontativo en las sesiones.

Laura Perls

Laura Perls

¿Es la gestalt de ésta forma? Tampoco lo es.

Porque la Gestalt no es dura ni suave, no es agresiva ni amorosa, depende siempre del estilo personal del terapeuta.

Hay terapeutas más amorosos y acogedores, terapeutas más duros y confrontativos, los hay más racionales, más metódicos, más creativos y artísticos, más chamánicos… el abanico de personas dentro de la profesión es amplio y muy diverso.

Gary Yontef

Gary Yontef

¿Cómo es un Terapeuta Gestalt?

Gran Incógnita. ¿Hay un único tipo de Terapeuta Gestalt?

Yo mismo soy Costa Este con algunos pacientes y Costa Oeste con otros, depende de lo que cada uno necesite. Puedo ser muy directo y confrontativo o muy suave y acogedor. Puedo ser un chamán o puedo ser un artista, puedo ser máspsicoanalítico y escuchar mucho cuando la ocasión lo requiere, puedo recoger y contener, puedo ser amoroso, o puedo ser absolutamente puñetero y directo en determinados casos.

En Gestalt no existe, como en otros enfoques, un método de trabajo más o menos cerrado y estricto. Se parte de la autenticidad del terapeuta. En Gestalt (como en psicoanálisis) el terapeuta ya ha hecho su propio recorrido personal en terapia como paciente durante unos cuantos años, ya se ha mirado por dentro (eso no significa que todo lo tenga resuelto, pero sí que ya sabe lo que es estar en el lugar del paciente), está conectado con lo que siente, se hace responsable de su vida y de sus estados de ánimo, de su Aquí y Ahora y, a partir de ahí, acompaña al paciente en el proceso de terapia.

El terapeuta es un acompañante, un apoyo, un facilitador y solo eso.

El que realiza el camino es el propio paciente. El terapeuta posee mapas que pueden ayudar a encontrar el sendero, pero el camino lo realiza cada persona.

niño pintura manos

Cada ser humano es un mundo, cada eneatipo (eneagrama) también lo es, lo mismo que cada estilo de trabajo en terapia. El tipo de personalidad de cada hombre y mujer será materia para otra serie de artículos.

En Gestalt hay un método de trabajo, si, pero es un método abierto, que permite a cada terapeuta ser él mismo, hacer las cosas a su manera y a su estilo personal, adaptándolas a la situación, a cada paciente, cada persona. Hay multitud de técnicas y dinámicas para trabajar, e incluso pueden crearse otras nuevas a discrección del profesional.

Hay gestaltistas educadores, que trabajan en escuelas, universidades y centros de formación.

Gestaltistas terapeutas, que trabajan con pacientes en terapia individual o de grupo.

Gestaltistas formadores, que dan cursos y clases dentro del estilo gestalt.

Gestaltistas escritores, pintores, actores, artistas, deportistas, que usan el estilo terapeútico para su actividad profesional.

Gestaltistas dedicados a cualquier tipo de actividad laboral o personal en oficinas, despachos, fábricas, centros de trabajo.

Porque ser gestaltista es un estilo de vida, una forma de estar en el mundo, no solo significa ser terapeuta.

De hecho, muchos gestaltistas no ejercen como terapeutas.

Los que si lo hacemos, nos adaptamos al paciente, escuchamos, resonamos y elegimos técnica.

Yo he llegado a escribir cuentos para pacientes concretos en terapia, he creado rituales, he realizado toda clase de improvisaciones y técnicas adaptadas a lo que el paciente o el grupo demandaban en cada momento. En grupos he utilizado la creatividad, la escritura o el tarot para operar los cambios que cada persona necesitaba. En sesiones individuales he escuchado, he contenido, he confrontado, he hecho sillas vacías. No siempre lo he hecho bien, he cometido a veces errores, he rectificado, soy humano, como todos los terapeutas.

Cada persona y ocasión necesitaba algo diferente.

Y cada terapeuta gestalt es libre de hacer lo mismo. Está formado, conoce el procedimiento, sabe que tiene que estar enrraizado y anclado en su centro para acompañar al otro a hacer su cambio… y lo demás consiste en confiar y fluir, no hay otro camino.

En terapia, lo importante es la Autenticidad, estar presente en la consulta y delante del otro, estar en contacto real con el paciente, ser como uno es y no pretender ser otra cosa ante él o ella.

A veces hay que frustrar (y mucho), al paciente, con el riesgo de que éste salga huyendo y abandone la terapia para siempre (los caracteres más rígidos y narcisistas, con menos capacidad de encajar, o más baja tolerancia a la frustración, son los peores en éste sentido).

A veces hay que contener, hay que dar suelo, o dar apoyo. Del equilibrio entre la frustración y el apoyo surge todo. Poner límites, alentar, sostener, contener, frenar… todo un juego de actitudes ante la terapia.

Paco Domínguez

Paco Domínguez

Paco Domínguez, uno de mis terapeutas y formador en la escuela donde aprendí, el IPG de Madrid, decía siempre que las técnicas existían más para dar seguridad al terapeuta que para ayudar al paciente en su camino.

Y con los años he visto que es cierto.

En gestalt se utilizan juegos y dinámicas muy diversos. Los hay ya creados y tradicionales, como la famosa Silla Caliente o Silla Vacía…(una de las técnicas estrella del movimiento) y otros que surgen nuevos a discrección del terapeuta. Dinámicas de teatro, juegos corporales, escribir, pintar, visualizaciones creativas, actos mágicos… cualquier técnica es susceptible de ser incorporada a una sesión si se estima oportuno.

En gestalt se utiliza el arte, los cuentos, el teatro, la dramatización, la corporalidad, los rituales, la música, el canto, la percusión, el baile, cualquier cosa disponible que esté en nuestra mano, para provocar la toma de conciencia del paciente, el insight y el cambio posterior.

En el Insight, el Darse Cuenta, se producen avances, se realiza la transformación personal. Porque, cuando me doy cuenta de lo que siento, lo acepto, me responsabilizo de ello, lo asumo y después se opera el cambio. Algo tendré que hacer con eso que siento y que me pasa… aceptarlo, asumirlo o realizar una acción. Es mi responsabilidad.

educación artística

LA TERAPIA ES UN CAMINO

Queremos soluciones rápidas, pero la vida no es rápida, es un proceso. El mundo actual está demasiado cargado de conceptos como eficacia y resultadismo… pero los resultados duraderos a veces no son rápidos, requieren tiempo.

Del mismo modo que las cosas maduran a un ritmo, las personas también lo hacen y en terapia, mi experiencia es que lo rápido no está bien asentado con bases firmes.

A veces el primer terapeuta que eliges, como la primera novia, la primera pareja, el primer trabajo, tu primera casa o tu primer coche, no es el bueno. Yo hice un largo recorrido por varios terapeutas y estilos de psicoterapia antes de encontrar un camino que me sirviera. Y os animo a probar, a hacer vuestro propio recorrido hasta que las cosas se os arreglen por dentro un poco.

Primero tuve una psicoanalista, luego una psicóloga coginitiva conductual (vista en distancia, una de las peores experiencias terapeúticas de mi vida) y finalmente encontré un terapeuta gestalt excelente, Paco Dominguez y el apoyo de muchos otros terapeutas grupales de alto nivel durante la formación en mi escuela, el IPG de Madrid.

Hay muchas otras escuelas de gestalt y muchos grandes profesionales en Madrid, en España y en el mundo. Buscad y encontrad.

Yo sencillamente encontré el lugar que necesitaba. No fué un camino sencillo, en terapia sufrí, lloré, ardí de rabia, me conmoví, luché, perdí, gané, me resistí, fuí dejando que mis barreras interiores se fueran cayendo, aprendí a conocerme, a quererme como soy… y llegué al centro de mi mismo cuando menos me lo esperaba, puedo decir que incluso con la terapia ya  terminada, tiempo después de haber abandonado mi proceso individual en gestalt, al que no descarto volver cuando la ocasión lo requiera.

Desde entonces, han aparecido en mi vida toda clase de terapeutas, no solo gestálticos (también sistémicos, consteladores, biodescodificadores, terapeutas energéticos), de los que he ido aprendiendo grandes cosas. Uno nunca deja de crecer y de mejorar, de avanzar y conocerse.

A veces uno no lo consigue ni a la primera, ni a la segunda, ni a la tercera intentona. Pero no darse por vencido es importante en el camino terapeútico. La terapia es un proceso, un camino. Puede durar años o décadas. Se abandona, se regresa, se cambia, se crece… Cada terapeuta te aporta algo bueno y algo nuevo en tu avance.

Y tarde o temprano uno descubre un día que, de repente, se encuentra mucho mejor, en paz con la vida y con el mundo y que el camino se hace mucho mucho más fácil.

Un camino de mil pasos se logra dando el siguiente paso.

Y si el siguiente paso que has de dar es hacer terapia, eso nadie lo sabe mejor que tu.

P.D.

Recientemente el Blog ha superado las 100.000 visitas. No tengo palabras para agradeceros el apoyo que habéis demostrado en todo éste tiempo. El Blog crece en seguidores, crece en lectores y me llena de emoción saber que lentamente el cambio en las conciencias de las personas va transformando el mundo.

Gracias por vuestros mensajes, gracias por vuestros testimonios, gracias por vuestros emails, por vuestro afecto, vuestra participación y un millón de agradecimientos más a todos por estar siempre ahí en los mejores y los peores momentos.

Esto es VerDeVerdad… y entre tod@s, vamos a cambiar el Mundo.

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un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

 

Fritz Perls, el creador de la Psicoterapia Gestalt, hablaba del concepto de Resistencia en terapia, como la capacidad consciente o inconsciente del individuo para oponerse al proceso terapéutico, al fluir natural de la vida y a la propia evoluciòn y crecimiento personal.

Perls

No os podéis ni imaginar las peregrinas estrategias que utilizamos para resistirnos a la verdad, a nuestra propia verdad interior.

Sobre todo porque a menudo no la conocemos bien.

Podemos pasarnos la vida entera resistiéndonos a lo que nos sucede y viviendo una vida que no es la nuestra.

De hecho, la mayoría de las personas lo hacen y lo peor es que pocas veces imaginan que lo están haciendo.

La Resistencia provoca atasco en nuestra vida, bloqueo y frustración.

O a veces nos hace creer que estamos en el buen camino, cuando en realidad nos aleja de todo aquello que somos.

Cuando nos resistimos, evitamos tomar conciencia, darnos cuenta de lo que nos pasa y hacer los cambios oportunos en nuestra vida.

Siempre tenemos excusas para no hacer lo que hemos de hacer…

En el fondo lo único que sucede es que tenemos MIEDO.

miedo

 

 

La Resistencia existe porque nos protege de algo que tememos afrontar o abordar en nuestra vida. Es necesaria y está ahí para algo… y no desaparecerá hasta que estemos preparados para desprendernos de nuestra coraza y afrontar la verdad. La única manera de sobrellevarlo es con amor, paciencia, cariño y afecto con uno mismo. Asumir que quizá de momento no podemos hacerlo distinto y tener paciencia con nuestro propio proceso.

 

Por ejemplo, un adicto al sufrimiento obtiene identidad a través de la melancolía y la tristeza constante o episódica.

Un adicto a la rabia y el enfado, necesita constantemente causas para enfadarse y personas con quien hacerlo… si encontrara personas amorosas con las que le resulta difícil discutir, su rabia no tendría sentido. Busca inconscientemente parejas y gente con la que actuar su enfado crónico.

Si a éstas personas, la sufriente o la rabiosa,  se les arrebata el sufrimiento o la rabia en la que viven instalados (a veces ambas emociones confluyen en un mismo individuo), éstas personas tendrían que reconstruirse de otra manera y aprender a vivir de un modo distinto al que no están acostumbrados. Acaso tendrían que amar y ser amados… y su dificultad profunda reside probablemente en eso.

Quizá por debajo de tanta melancolía o rabia hay un “no soy digno”, “no me lo merzco” o “quién me va a querer a mi”.

A veces esa tristeza o ese enfado dan identidad a las personas y uno teme que si perdiera eso, no le quedaría nada.

Un narcisista, por ejemplo, evitará siempre afrontar su ego inflado y se justificará en todas sus conductas explotadoras de los demás constantemente.

Un maltratador jamás admitirá que es un maltratador y que no toma en consideración a los otros.

Un salvador crónico tendrá problemas para admitir que obtiene identidad salvando a pobrecitos para sentirse importante y necesario.

 

Cada persona tiene sus propias estrategias para resistirse y ver lo que realmente es y en dónde está situado en su vida.

La pregunta es la siguiente ¿Cómo te resistes tu? ¿Qué excusas te das? ¿Qué películas te cuentas para no hacer lo que tienes que hacer, lo que evitas, lo que postpones, lo que dejas para mañana o lo que ni siquiera ves para no tener que afrontarlo?

 

caminar en círculos

 

Actuar COMO SI…

 

A menudo en terapia la persona actúa un “como si”.

Es decir, voy a hacer como si quisiera curarme, pero sigo resistiéndome y haciendo lo mismo de siempre, evitando afrontar lo que me pasa. Este doloroso dar vueltas en círculos, éste no moverse, disfrazándolo de supuesto movimiento, conduce a la Inmovilidad y el atasco… o hacia la evitación mediante rutinas, adicciones (al trabajo, a sustancias, a la gente) o actividad frenética evitativa de cómo estamos por dentro.

Uno realiza un “como si” cuando…

 

-va de terapeuta en terapeuta sin quedarse con ninguno

-siempre busca excusas para no afrontar lo que le pasa

-va de taller de crecimiento personal en taller, sin detenerse en la búsqueda para integrar lo aprendido

-se resiste al cambio obcecadamente

-se autosabotea y evita a cualquier persona o circunstancia que puede ayudarle o sanarle, considerándolos un riesgo para su persona o statu quo vital

-realiza aparentes movimientos para curarse o sanarse, pero los frustra de manera activa o pasiva.

-Habla de ir a terapia pero no lo hace

-Habla de realizar cambios pero no los lleva a cabo

-Realiza cambios menores o poco comprometidos para no afrontar los grandes cambios a los que ha de enfrentarse.

-Se entretiene con ocio, evasiones, escapadas, que le alejan de ir a los lugares de si mismo donde duele mirar.

-Cualquier excusa le aparta de hacer lo que debe hacer.

-Elige objetivos secundarios en la vida (pareja, trabajo, vocación) para no ir a por el objetivo principal que desearía.

 

A menudo el problema, la causa por la que se realizan éstas conductas es simple: los pacientes tienen problemas para entregarse y comprometerse.

manos entrelazadas

Entregarse a un terapeuta y al proceso de terapia, entregarse a una pareja, entregarse a otro supone correr riesgos.

Los miedos más profundos y arraigados emergen en la persona en el momento del verdadero contacto.

La gente, en general, teme la intimidad.

Prefiere vivir segura pero infeliz en un mundo de emociones atenuadas, rutinas, peleas, tristeza y escasa ternura porque eso es lo que ha conocido siempre o a lo que está acostumbrado.

 

O en un mundo de actividad constante que no nos deje tiempo para pensar, para sentir, para conectar con lo que llevamos dentro.

 

Por ejemplo, para alguien puede ser mucho más cómodo vivir en una frustrante infelicidad más o menos tranquila, estando con una pareja a la que no ama, viviendo una especie de vida de consolación o Plan B de objetivo secundario, que convivir con alguien a quien quieren profundamente (pero con el que corren el riesgo de ser abandonados, resultar muy heridos o sufrir una tremenda decepción amorosa si la relación sale mal).

En estos casos la resistencia nos protege de un hipotético sufrimiento.

 

Porque entregarse es confiar y hay gente patológicamente incapacitada para la entrega

 

Sin embargo, no hay felicidad sin riesgo.

 

A menudo el caso es distinto (o se solapa) y somos leales al sufrimiento de otra persona, nuestra madre, nuestro padre, un abuelo o ancestro, de una forma inconsciente.

El razonamiento interior (y reprimido, pues probablemente ni sabemos que lo estamos haciendo) es como sigue: Si tu, mamá o papá,  no has sido feliz, ¿Qué derecho tengo yo a serlo?

 

A veces la resistencia está más que justificada por las malas experiencias previas.

 

Y la realidad es la siguiente, encontrar al terapeuta adecuado puede llevarnos cierto tiempo. Porque, con un terapeuta, lo fundamental es que exista química.

Yo tardé años, y tres terapeutas de distintas disciplinas (primero psicoanálisis, luego terapia cognitivo conductual, y finalmente gestalt) para dar con uno adecuado con el que las cosas funcionaron bien.

A veces el proceso lleva tiempo, pero no por eso hay que dejar de intentarlo.

 

 

Gracias, desde VerdeVerdad por vuestra atención.

 

Hoy publico en VerDeVerdad ésta entrevista realizada a Claudio Naranjo sobre el tema de la Educación, aparecida en la página web Despertar integral. com

Fuente : http://www.despertarintegral.com/
 
 

Cuando uno escucha a este psiquiatra chileno de 75 años da la sensación de estar frente al Jean-Jacques Rousseau de nuestro tiempo.

Cuenta que estaba bastante dormido hasta que en los años 60 se fue a vivir a EE.UU., allí fue discípulo de Fritz Perls, uno de los grandes terapeutas del siglo XX y formaba parte del equipo del Instituto Esalen en California.

claudio-naranjo

Allí tuvo grandes experiencias en el mundo terapéutico y en el mundo espiritual. Contactó con el sufismo y se convirtió en uno de los introductores de Eneagrama en occidente. También bebió del budismo tibetano y el zen.

Claudio Naranjo ha dedicado su vida a la investigación y a la docencia en Universidades como Harvard y Berkeley. Ha fundado el programa SAT, una integración de la terapia Gestalt, el Eneagrama y la Meditación para enriquecer la formación de profesores. En este momento está lanzando un aviso muy contundente: o cambiamos la educación o este mundo se va a pique.

-Dices que para cambiar el mundo hay que cambiar la educación ¿cuál es la problemática de la educación y cuál es tu propuesta?

-La problemática en la educación no es de ninguna manera la que a los educadores les parece que es. Creen que los estudiantes ya no quieren lo que se les ofrece. A la gente se le quiere forzar a una educación irrelevante y se defiende con trastornos de la atención, con desmotivación. Yo pienso que la educación no está al servicio de la evolución humana sino de la producción o más bien de la socialización. Esta educación sirve para domesticar a la gente de generación en generación para que sigan siendo unos corderitos manipulables por los medios de comunicación. Esto es socialmente un gran daño. Se quiere usar la educación como una manera de meter en la cabeza de la gente una manera de ver las cosas que le conviene al sistema, a la burocracia. Nuestra mayor necesidad es la de una educación para evolucionar, para que la gente sea lo que podría ser.

La crisis de la educación no es una crisis más entre las muchas crisis que tenemos, sino que la educación está en el centro del problema. El mundo está en una crisis profunda porque no tenemos una educación para la conciencia. Tenemos una educación que en cierto modo le está robando a la gente su conciencia, su tiempo y su vida.

El modelo de desarrollo económico de hoy ha eclipsado el desarrollo de la persona.

-¿Cómo sería una educación para que seamos seres completos?

-La educación enseña a la gente a pasar exámenes, no a pensar por si misma. En un examen no se mide la comprensión, se mide la capacidad de repetir. ¡Es ridículo, se pierde una cantidad tan grande de energía! En lugar de una educación para la información, se necesitaría una educación que se ocupe del aspecto emocional y una educación de la mente profunda. A mi me parece que estamos presos entre una alternativa idiota, que es la educación laica y una educación autoritaria que es la educación religiosa tradicional. Está bien separar Estado e Iglesia pero, por ejemplo en España, han echado por la borda el espíritu como si religión y espíritu fueran la misma cosa. Necesitamos que la educación atienda también a la mente profunda.

-¿Cuándo hablas de espiritualidad y de mente profunda a qué te refieres exactamente?

-Tiene que ver con la conciencia misma. Tiene que ver con aquella parte de la mente de la que depende el sentido de la vida. Se está educando a la gente sin ese sentido. Tampoco es la educación de valores porque la educación de valores es demasiado retórica e intelectual. Los valores deberían ser cultivados a través de un proceso de transformación de la persona y esta transformación está muy lejos de la educación actual.

La educación también tiene que incluir un aspecto terapéutico. Desarrollarse como persona no se puede separar del crecimiento emocional. Los jóvenes están muy dañados afectiva y emocionalmente por el hecho de que el mercado laboral se traga a los padres y ya no tienen disponibilidad para los hijos. Hay mucha carencia amorosa y muchos desequilibrios en los niños. No puede aprender intelectualmente una persona que está dañada emocionalmente.

Lo terapéutico tiene mucho que ver con devolverle a la persona la libertad, la espontaneidad y la capacidad de conocer sus propios deseos. El mundo civilizado es un mundo domesticado y la enseñanza y la crianza son instrumentos de esa domesticación. Tenemos una civilización enferma, los artistas se dieron cuenta hace mucho tiempo y ahora cada vez más los pensadores.

-A la educación parece solo interesarle desarrollar la parte racional de la gente ¿Qué otras cosas podrían desarrollarse?

-Yo pongo énfasis en que somos seres con tres cerebros: tenemos cabeza (cerebro intelectual), corazón (cerebro emocional) y tripas (cerebro visceral o instintivo). La civilización está íntimamente ligada por la toma de poder por el cerebro racional. Con el momento en que los hombres predominaron en el dominio político, unos 6000 años atrás, se instaura esto que llamamos civilización. Y no es solamente el dominio masculino ni el dominio de la razón sino también de la razón instrumental y práctica, que se asocia con la tecnología; es este predominio de la razón instrumental sobre el afecto y sobre la sabiduría instintiva lo que nos tiene tan empobrecidos. La plenitud la puede vivir sólo una persona que tiene sus tres cerebros en orden y coordinados. Desde mi punto de vista necesitamos una educación para seres tri-cerebrados. Una educación que se podría llamar holística o integral. Si vamos a educar a toda la persona, hemos de tener en cuenta que la persona no es solo razón.

Al sistema le conviene que uno no esté tanto en contacto consigo mismo ni que piense por sí mismo. Por mucho que se levante la bandera de la democracia, se le tiene mucho miedo a que la gente tenga voz y tenga conciencia.
La clase política no está dispuesta a apostar por la educación.

-La educación nos sumerge en un mar de conceptos que nos separan de la realidad y nos aprisiona en nuestra propia mente ¿Cómo se puede salir de esa prisión?

-Es una gran pregunta y es una pregunta necesaria en el mundo educacional. La idea de que lo conceptual sea una prisión requiere una cierta experiencia de que la vida es más que eso. Para uno que ya tiene el interés en salir de la prisión de lo intelectual, es muy importante la disciplina de detener la mente, la disciplina del silencio, como se practica en todas las tradiciones espirituales: cristianismo, budismo, yoga, chamanismo… Parar los diálogos internos en todas las tradiciones de desarrollo humano ha sido visto como algo muy importante. La persona necesita alimentarse de otra cosa que conceptos. La educación quiere encerrar a la persona en un lugar donde se la somete a una educación conceptual forzada, como si no hubiera otra cosa en la vida. Es muy importante, por ejemplo, la belleza. La capacidad de reverencia, de asombro, de veneración, de devoción. No tiene que ver necesariamente con una religión o con un sistema de creencias. Es una parte importante de la vida interior que se está perdiendo de la misma manera en que se están perdiendo los espacios bellos de la superficie de la Tierra, a medida que se construye y se urbaniza.

-Precisamente quería preguntarte tu opinión sobre la crisis ecológica que vivimos.

-Es una crisis muy evidente, es la amenaza más tangible de todas. Se puede prever fácilmente que con el calentamiento de la Tierra, con el envenenamiento de los océanos y otros desastres que están pasando, no vamos a poder sobrevivir tantas personas como las que somos ahora.

Estamos viviendo gracias al petróleo y consumimos más recursos de los que la tierra produce. Es una cuenta atrás. Cuando se nos acabe el combustible será un desastre para el mundo tecnológico que tenemos.

La gente a la que llamamos más primitiva como los indígenas tienen una forma de tratar a la naturaleza que no viene del sentido utilitario. En la ecología como en la economía y otras cosas, hemos querido prescindir de la conciencia y funcionar sólo con argumentos racionales y eso nos está llevando al desastre. La crisis ecológica sólo puede pararse con un cambio de corazón, verdadera transformación, que sólo la puede dar un proceso educativo. Por eso no tengo mucha fe ni en las terapias ni en las religiones. Solo una educación holística podría prevenir el deterioro de la mente y del planeta.

-¿Podríamos decir que has encontrado un equilibrio en tu vida a esas alturas?

-Yo diría que cada vez más, aunque no he terminado el viaje. Soy una persona que tiene mucha satisfacción, la satisfacción de estar ayudando al mundo en el que estoy. Vivo feliz, si se puede ser feliz en esa situación trágica en la que estamos todos.

-Desde tu experiencia, tu trayectoria y tu madurez, ¿cómo procesas el hecho de la muerte?

-En todas las tradiciones espirituales se aconseja vivir con la muerte al lado. Hay que hacerse a esa evidencia de que somos mortales y creo que el que toma la muerte en serio no será tan vano. No tienes tanto miedo a cosas pequeñas cuando hay una cosa grande de la cual preocuparte más. Yo creo que la muerte sólo puede superarla uno que en cierto modo muere antes de morir. Uno tiene que morir a la parte mortal, a la parte intrascendente. Los que tienen suficiente tiempo y vocación y que llegan suficientemente lejos en este viaje interior se encuentran tarde o temprano con su verdadero ser. Y ese ser interior o ese ser lo que uno es, es algo que no tiene tiempo y que le da a una persona una cierta paz o un sentido de invulnerabilidad. Estamos muy absortos en nuestra vida cotidiana, en nuestros pensamientos de alegría, tristeza, etc… No estamos en nosotros, no estamos atentos a quien somos. Para eso necesitamos estar muy en sintonía a nuestra experiencia del momento. Esta es la condición humana, estamos viviendo hacia el pasado y el futuro, el aspecto horizontal de nuestra vida. Pero poco atentos a la dimensión vertical de nuestra vida, el aspecto más alto y más profundo, eso es el espíritu y es nuestro ser y la llave para acceder es el aquí y ahora.

A veces vamos en busca del ser y a veces nos confundimos en la búsqueda de otras cosas menos importantes como la gloria.

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Hace unas semanas divulgué un artículo que saqué de un blog interesante, La Usina Mística, en el que se hablaba del Bypass espiritual… y mucha gente me pidió que ahondara en éste tema.

El Bypass espiritual es el atajo o trampa, el escape, que muchas personas con problemas utilizan para evadirse de la realidad.

De repente buscan sanación espiritual, para evitar la sanación convencional o el doloroso trabajo de enfrentarse a la realidad tocando los problemas con las manos.

Esto que llamamos Bypass espiritual es una huida hacia la espiritualidad o hacia métodos de sanación milagrosos que prometen ahorrarnos el duro trabajo de abordar nuestra vida y los problemas en el Aquí y el Ahora, mediante la introspección y el autoconocimiento, sin los cuales, no hay avance, progreso ni curación que valga.

John Welwood

John Welwood

 

Como asegura el psicoterapeuta John Welwood, expeerto en bypass espiritual: Utilizar la espiritualidad para tratar de compensar conflictos no resueltos, duelos no elaborados, polaridades internas disociadas, ect… nos expone a una multitud de peligros que acechan a quien emprende un camino espiritual.

Conócete a tí mismo, era el lema que figuraba en la entrada del Oráculo de Delfos.

Sin conciencia no hay salud, no hay progreso ni hay ascensión, el objetivo final del camino de vida de cada ser humano.

LA EVITACIÓN A TRAVES DEL ARTE Y DE LA ESPIRITUALIDAD

Algunas personas con personalidad evitativa tienen tendencia a éstos mundos espirituales o creativos, y los abordan desde un enfoque poco asentado en la tierra.

negación de la realidad

Dentro de las disciplinas o terapias a las que me refiero, los perfiles evitativos tienen especial predilección por refugiarse en mundos oníricos y creativos (en sus diversas categorías), porque a veces el arte es un refugio extraordinario frente al dolor. He conocido a tantos escritores, poetas, escultores, pintores, cineastas atormentados, cuentistas, entre los que me incluyo, que me pregunto a menudo si para ser artista, hace falta esa dósis mínima de intensidad emocional, entusiasmo, melancolía, ira, tristeza, alegría, deseo, amor o frustración que hace detonar una obra de arte.

Los perfiles evitativos tienen también predilección por terapias de pelotazo, de catársis, que al principio parecen operar cambios milagrosos en tí, pero que a la larga te dejan más o menos igual que estabas.

En éste apartado aparecen muchas terapias de tipo energético como la Reconexión, el Reset de Susan Powell, la Matrix y otras, cuya eficacia es relativa, a veces solo momentánea y enmascaradora de conflictos que se asientan mucho más abajo.

Cuando ves a las personas que las han practicado, cuando los tienes delante, no da la sensación de que estén tan sanas como esas terapias aseguran lograr, no te parece que estén mucho mejor que el resto de las personas, ni siquiera te parece que estén demasiado bien o demasiado sanos… de hecho, muchas veces los ves, los escuchas, incluso los sientes y te das cuenta de que están fatal, se están autoengañando… o como dice una amiga mía: Están más perdidos que el barco del arroz, o con menos luz que la vela de un cementerio.

Es así de triste.

Desde VerDeVerdad no decimos que éstas terapias energéticas no funcionen, solo que no funcionan con la eficacia que nos pretenden vender desde el marketing de quienes las difunden o comercializan, cosa que también les sucede al resto de las terapias.

Todo el mundo tiene tendencia a venderte su moto y convencerte de lo maravilloso que es lo suyo.

Otra terapia similar a éstas del pelotazo o la promesa mágica es el Ho´oponopono.

Este método de curación hawaiano se debe, en su versión moderna, a Morrnah Nalamaku Simeona, sacerdotisa Kahuna, que lo tomó de las tradiciones nativas de su isla y lo adaptó al mundo actual.

morrnah_simeona

Fué desarrollado con posterioridad por el doctor Ihaleakalá Hew Len, un hombre que ha sabido comercializarlo pero que ha incurrido en el mercantilismo asociado a toda práctica que produce sustanciosos beneficios.

Len apenas forma a maestros en Ho´oponopono y así se garantiza que nadie le haga la competencia. Es bastante complicado llegar a ser maestro autorizado del sistema, para ello se precisa realizar un gran número de seminarios antes de que te permitan impartir cursos. Se supone que lo que Len difunde es una enseñanza ancestral de los nativos hawaianos, pero el doctor Len ha protegido sus cursos con derechos de copyright.

Pues vale.

Desde VerDeVerdad, discrepo.

Sostengo que el conocimiento espiritual es para ser compartido, no para traficar con él.

Mercantilismos aparte, Len, que trabajaba en el hospital de Hawai de enfermos mentales y estaba a cargo de un pabellón donde encerraban a locos criminales, se estrenó en su cargo de jefe de pabellón usando el Ho´oponopono.

doctor len

Según Len, los psicólogos dimitían después de un mes de trabajo allí porque era durísimo enfrentarse a aquellos pacientes. La mayor parte del personal del hospital se ponía enfermo o abandonaba y los locos no mejoraban en sus tratamientos. El Doctor Len asegura que decidió practicar Ho´oponopono, la técnica aprendida de Morrnah Simeona de una forma muy particular.

El método consistía en repetir como un mantra una oración que se ha convertido en todo un clásico de la sanación espiritual:

Lo siento

perdóname

te amo

gracias

El sentido de ésta frase es profundo y merecería en si un artículo entero. No debemos frivolizar con ello.

Len asegura que durante días, en su trabajo, se limitaba a coger cada uno de los expedientes de los enfermos y que mirándolos uno por uno repetía la oración durante un rato.

Sorprendentemente, los enfermos mejoraron de sus dolencias.

A partir de entonces, el sistema se extendió por todo el mundo y hoy Len recorre el orbe dando seminarios y conferencias, difundiendo el Ho´oponopono… y ya de paso forrándose.

ho´opopono

Insisto en que el conocimiento espiritual no debería ser materia de mercadeo ni de tráfico, puesto que no nos pertenece.

Lo siento, perdóname, te amo, gracias.

Esta simple oración tiene un sentido interno profundo.

Libera de las viejas memorias del pasado. Entrega a nuestro Yo Superior todo nuestro malestar. Nos hace reconocer que somos 100% responsables de lo que nos sucede, que vivimos en el mundo que nuestro sistema de creencias ha fabricado para nosotros.

Al repetir la frase, asumimos que desde nuestra mente no podemos resolver ni trabajar con las memorias pasadas pues el problema no es a nivel mental ni racional.

Y entonces, al reconocerlo, pedir perdón, amar y agradecer, se producen los milagros.

LAS PANACEAS NO EXISTEN

Pero, si el Ho´oponopono fuera la panacea que nos tratan de vender, se habría implantado en todos los hospitales y centros de salud del mundo, todas las personas lo utilizarían con éxito, las curaciones serían constantes y milagrosas. La Humanidad estaría curada y libre de sus cargas, de su karma, de sus penas y sus memorias pasadas…

Y lo cierto es que no es así.

El Ho´oponopono tiene una eficacia relativa y a menudo es recomendado por profesionales de las terapias light cuando ya no saben cómo ayudar a quien tienen delante porque se enfrentan a un problema que les excede, a menudo un trastorno de la personalidad o algo más grave.

He hablado con mucha gente a la que el método le ha funcionado relativamente, o solo por un tiempo o solo para determinadas dolencias, lo cual no lo descarta como método de curación. A mi éste sistema me ha funcionado para ciertos asuntos de mi vida, pero no lo ha hecho para otros.

Es un buen método de curación y así lo reconozco, porque he comprobado que resuelve cosas casi mágicamente, pero ni es el único ni es infalible… muy al contrario. Muchas veces no funciona y otras veces pone un parche o apósito temporal a lo que de verdad nos está sucediendo.

No hay estudios científicos con la suficiente entidad, calado o amplitud de muestra, que avalen la eficacia del Ho´oponopono como el maravilloso método de sanar que nos aseguran que es.

En el excelente libro de Joe Vitale Ho´oponopono, que puede descargarse gratis en el siguiente enlace:

http://carmelourso.wordpress.com/2010/02/07/hooponopono-el-libro-descarga-gratuita/

aparece una recopilación de artículos sobre Ho´oponopono.

El propio doctor Len asegura que la terapia convencional no funciona.

Y yo sostengo que el hecho de que no le funcionara a él, no significa que la terapia no funcione.

Sencillamente a él no le funcionó y punto.

La psicoterapia, del tipo que sea (psicoanálisis, gestalt, rogeriana, cognitivo conductual, jungiana ect…) para unas cosas funciona, para otras no.

Hacer terapia, por desgracia, tampoco es ninguna panacea ni remedio mágico como pretende serlo el Ho´oponopono. A unas personas les va mejor que a otras. A unas las cura, a otras no. Hay buenos y malos terapeutas, como hay buenos y malos profesionales en todos los órdenes de la vida, hay momentos, épocas, etapas y procesos que requieren una cosa y problemas que requieren otro tipo de intervención.

Y hay épocas para el Ho´oponopono y épocas para otro tipo de trabajos de introspección.

Lo importante, siempre, es elegir un buen método en el ahora y, si se hace terapia, encajar con el terapeuta… entonces si que se producen auténticos milagros.

La Psicoterapia, del tipo que sea, tiene una eficacia relativa, lo mismo que cualquier otro método de sanación. Tampoco podemos venderla como fuente de curaciones milagrosas, porque no lo es.

Mi experiencia en éstos temas me dice que para sanar, lo mejor es que cada cual use los métodos y remedios que mejor le funcionen… y que no desdeñe ninguna forma de curación a su alcance, pero que huya de los sistemas que prometen milagros, porque los milagros existen, pero a otro nivel.

REZAR, PERO SIN DEJAR DE AUTOBSERVARSE

El célebre Enric Corbera, uno de los mayores defensores de El Curso de Milagros en el mundo, un libro que defiendo de corazón y al que dedicaré otro artículo en el futuro, sigue con su trabajo diario el dicho ruso de “reza… pero no dejes de remar hacia la orilla”.

Enric Corbera

Enric Corbera

Es decir, Corbera reza en su trabajo diario, se encomienda al Espíritu, entrega y confía en Dios tal y como se explica en el Curso, trabaja la fe, las creencias, pero no deja de hacer psicoterapia y de lograr que la gente amplíe su conciencia y aprenda y crezca mientras lo hace, liberándose de aquellos patrones que la limitan.

En su sistema, llamado Biodescodificación, el mix de psicoterapia y espiritualidad es una combinación muy equilibrada.

Todos los biodescodificadores saben que rezar es bueno, pero hace falta también remar hacia la orilla.

El chiste que dice ¿Los vagos, vamos al cielo, o nos bajan a buscar? No funciona en el crecimiento personal.

O ese otro chiste en que un hombre entra en una iglesia y de rodillas le pide al cristo crucificado que por favor le toque la lotería, porque está pasando mucha necesidad y no tiene dinero para dar de comer a tus hijos.

Durante semanas, el hombre reza y le pide a Jesús, llorando, por favor, señor, haz que me toque la lotería, haz que me toque la lotería…

Hasta que un día Jesucristo le contesta… yo quiero que te toque la lotería, hijo mío, pero por favor, COMPRA EL DÉCIMO.

¿QUEREMOS DE VERDAD CAMBIAR?

Los seres humanos a veces queremos que nos toque la lotería sin comprar el décimo y así nos va.

A veces queremos curarnos sin mirar debajo de la alfombra, sin afrontar, sin reconocer, sin atravesar el dolor, quizá porque el dolor ya nos ha desbordado muchas veces y no hemos sabido qué hacer con él.

Como aseguraba Fritz Perls, el creador de la psicoterapia gestalt, en realidad queremos seguir haciendo lo mismo que hemos hecho siempre, pero sin sufrir por ello. No queremos cambiar, queremos que el cambio nos llegue de fuera, de los demás, de las circunstancias, de los otros o de un milagro. Queremos que algo o alguien nos salve.

O que aparezca una terapia mágica y milagrosa que nos resuelva la vida.

Y precisamente hay una definición de neurosis que viene muy al caso para éste tema que abordamos.

Neurósis es pretender seguir haciendo lo mismo y que sucedan cosas diferentes en nuestra vida.

Porque lo cierto es que Dios nos lo da todo a cambio de un poco de esfuerzo por nuestra parte. Pero el esfuerzo, aunque sea poquito, mínimo, siempre es necesario.

No se nos piden grandes dispendios energéticos para la curación o el milagro, tan solo basta un acto de voluntad, un mínimo interés por querer sanarnos y crecer.

LA FE EN LA CURACIÓN

Respecto a la eficacia de las terapias sobre uno mismo, la actitud de cada persona es extremadamente importante.

Creer en lo que uno hace ayuda muchísimo y creer en el método que seguimos es fundamental. Da lo mismo si hacemos acupuntura, terapia floral, medicina china, chamanismo o incluso medicina alopática convencional, la de hospital, la de toda la vida.

Si creemos en ello, funcionará, si no, será un completo fracaso.

Fe

Hay médicos de medicina convencional que ya no creen en la eficacia de los medicamentos que prescriben. Son cada vez más numerosos. Lo mejor que podrían hacer es buscar otros métodos de sanación y practicarlos.

Tengo un amigo, mi querido maestro de Kenpo Alberto Perucha, a quien el reiki no le funciona, sencillamente porque no cree en él y al colocarse en un estado de resistencia, la energía no puede entrar en su cuerpo ni operar la transformación emocional y espiritual que debería.

La conclusión es evidente: Si algo no te funciona no tienes porqué utilizarlo. Al maestro Perucha le funcionan muchas otras cosas, entre ellas, ese kenpo estupendo que practica, su arte de combate y su deporte, su entrega a los palos de kali, su pintura de temática cotidiana e hiperrealista, pues es un excelente pintor, y también el trabajo diario y constante.

Pero sobre todo, que nadie desprecie o descarte la única forma de curación que SI FUNCIONA SIEMPRE: El Autoconocimiento.

No es un proceso rápido, puede llevarte toda la vida, te llevará a lugares de ti mismo que ni imaginabas, pero siempre obtendrás beneficios y mejoras, siempre crecerás, siempre avanzarás, siempre te desprenderás de viejos patrones y aprenderás de los que aún sigues llevando encima con paciencia y aceptación.

Solemos perdernos en la maya del mundo, en la matriz, en la ilusión de nuestros trabajos, parejas, hijos, profesiones, vocaciones, existencias transitorias…

A menudo, creemos avanzar cuando solo estamos negando nuestros problemas, caminando en círculos más o menos largos que pueden durar años, décadas o vidas enteras dentro del ciclo de reencarnación, creemos avanzar cuando solo estamos enterrando el conflicto debajo de la alfombra, huyendo de él, refugiándonos en un monasterio, una casa rural, una nueva terapia mágica o un grupo espiritual que refuerza nuestro alejamiento de lo que nos sucede y ocurre a nuestro alrededor.

 caminar en círculos alfombra

LA AUTOAYUDA Y EL SÍNDROME DE JUAN PALOMO

Otro error habitual es creer que uno solo puede curarse y sanar acudiendo a los libros y aplicándose recetas mágicas al estilo Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como.

Los libros de autoayuda alimentan ésta falacia, que yo denomino el Síndrome de Juan Palomo y que ha causado más destrozos en la vida emocional de las personas que muchas guerras y catástrofes en el mundo.

Los libros de autoayuda dan una ayuda parcial, momentánea. Son pildorillas que aportan cierto alivio y esperanza a momentos duros, pero si funcionaran plenamente y con profundidad, con que uno solo lo hiciera, no haría falta seguirlos escribiendo y publicando.

Otra creencia es la de que yo no necesito ayuda, que yo puedo curarme solo.

A menudo, los que más incurren en éste error son los propios terapeutas. En psicoterapia algunos enfoques como el cognitivo conductual abundan en ésta distorsión, como ellos denominan a ciertas pautas neuróticas… y en el colmo de la presunción, no contemplan el propio trastorno personal como algo que afecte al modo de impartir terapia.

Es como si un loco se olvida de que está loco e intenta sanar a otros locos.

El resultado es que muchos de éstos profesionales están tan neuróticos y poco trabajados como la mayoría de la gente que te encuentras por la calle, en un grado de anestesia emocional, desconexión e idiocia espiritual flagrante, mucho más severa que la de una persona común, pues se supone que el sanador debería estar algo más sano que aquellos a los que pretende ayudar.

Es como si uno se atrincherara en el hecho de ser psicoterapeuta para refugiarse en una torre donde los enfermitos, los neuróticos, los trastornados, son siempre los demás.

Esta especie de locura, alimentada en las facultades de psicología, sobre todo en España, éste tema del “yo estoy bien y no necesito curarme y los enfermos son los otros” es una de las muestras más patéticas del sistema educativo que nos gobierna.

Se trata de una actitud, egóica y un poco infantil, sostenida por profesores, catedráticos de psicología, claustros y demás centros de formación que sencillamente no se sostiene por lo loca y lo absurda que es.

Por eso, repitiendo la frase anterior, muchos psicoterapeútas están más perdidos que el barco del arroz.

Todos tenemos nuestra neurosis, todos sin excepción y la primera persona con la que hemos de trabajar es con nosotros mismos, antes de empezar a hacerlo con los demás.

Hace años, en mi recorrido terapeútico como paciente a lo largo de muchas consultas y gabinetes de psicología, estuve haciendo Terapia Cognitiva cerca de dos años y medio antes de recabar en la gestalt, que fue el paradigma de la psicología que consiguió aportarme más luz y sanación en mi camino.

Tardé tiempo en darme cuenta de que Ruth, mi terapeuta de entonces, una mujer hipereficaz, y una tres de eneagrama casi de libro, sin la menor conciencia de su neurosis, atrincherada en sus programitas cognitivos, en su constante racionalización de la realidad, en la desconexión emocional, en el control y los procedimientos manidos sacados de los libros, en realidad estaba estaba más perdida que muchos de sus pacientes y ejercía la psicoterapia sin haber resuelto la gran mayoría, la inmensa mayoría de sus conflictos internos y temas más nucleares, sobre todo en el tema sexual y corporal.

Yo, como su paciente de entonces, fui uno de los muchos damnificados y afectados por semejante inconsciencia.

La sospecha es que, a fecha de hoy, posiblemente sigue igual, ejerciendo su profesión y viviendo su autoengaño sin atreverse a despertar.

Como a tantos profesionales de la psicoterapia, en la facultad la dejaron acabar la carrera y la permitieron ejercer sin haber abordado jamás sus propios conflictos, atascos y problemas, que luego, en terapia, con los pacientes, siempre surgen y aparecen, causando daños a veces irreparables.

El primer paciente de un psicoterapeuta debería ser él mismo.

Sirva éste ejemplo también para las personas, ciudadanos de a pié, hombres y mujeres que creen que pueden resolver solos todos sus problemas comprando un libro de autoayuda, autoaplicándose ésta o aquella terapia famosa o milagrosa, enterrando sus problemas debajo de la alfombra, negándolos ect… o para aquellos profesionales que viven en la creencia de que, como ya somos psicólogos o terapeutas formados, no necesitamos trabajarnos ni realizar tareas de introspección.

Algunos problemas si pueden resolverse así, con un libro o una autocura a tiempo, pero otros, la mayoría, sencillamente no es posible.

Y es un acto de humildad inmenso, el tener el valor de reconocer que uno necesita ayuda, a veces mucha ayuda. Y un acto de humildad mucho mayor solicitarla.

SI BUSCAS LA LUZ, TRABAJA CON TU SOMBRA

Para conseguir Luz, hace falta trabajar con la propia SOMBRA, los aspectos no reconocidos y negados de nosotros mismos, aquello que no nos gusta saber del ser humano que somos, siempre terminan emergiendo en forma de enfermedad o acontecimientos en nuestra vida que hemos de afrontar.

No es fácil descubrirse como un egoísta, un orgulloso, una víctima, un maltratador, alguien desconectado de su cuerpo o un paranóico asustadizo, por poner algunos ejemplos.

angel de sombra

Enfocarse solo en la Luz, en lo positivo, como aseguran tantas escuelas y profesionales del crecimiento personal, de las terapias light y de la espiritualidad mal entendida, es un error garrafal… crea, por Ley de Polaridad, según el Hermetismo (del que también prometo hablar en un próximo artículo), una sombra inmensa, que se agiganta a medida que nos obcecamos en ver solo lo bonito y estar únicamente en el lado amable de las cosas.

Las personalidades más narcisistas, más rígidas y con más resistencias a la verdad, a su propia verdad, son las que menos soportan el atravesar éste lado oscuro de si mismos y de sus familias, sin cuyo abordaje, no hay curación que valga.

Se enfocan en terapias suaves, de poco compromiso y riesgo, de trabajo superficial, se centran en venturosos trabajos espirituales que prometen la liberación última, e incluso la iluminación… y colocan todo su esfuerzo en ponerle a su vida parches y tapones eventuales, sanaciones cuánticas y apaños energéticos de dudosa eficacia que no durarán mucho tiempo.

A algunos les da por viajar a China, a la India, a Nepal o a la puerta de su casa, como si recorriendo el mundo, otras culturas, lugares y ambientes, pudieran escapar de lo que hay en sí mismos o como si allí fuera, en el extranjero, pudieran encontrar lo que no hallan dentro de su psique. Este es el que yo denomino Síndrome del Pollo-Azafata. El pájaro en constante movimiento, o lo que es lo mismo: Viajar mucho, moverse mucho de lugar, para no mirar dentro de uno.

Olvidan la frase de Carl Jung: Quien viaja fuera, sueña, quien viaja hacia dentro, despierta.

El camino es solo uno, pero tiene muchos senderos.

Como Dentro, es Fuera, como Arriba, es Abajo.

Mi recomendación: usa lo que te funcione… y comprueba, a la larga y con el tiempo, que realmente te funcionó de verdad. Verifica si te sigue funcionando hoy, porque si no lo hace, o si lo hace de forma parcial y relativa, es momento de realizar algunos cambios.

Y de algo podemos estar seguros: la vida es un cambio constante.

Hasta otra próxima entrada, lectores, Paz y Luz en vuestro Camino.

Y gracias, muchísimas gracias por vuestro apoyo y confianza.

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