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bienvenida

un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

¿Cómo naciste, como fueron tus primeros años en casa?¿Cómo era la relación del bebé, el niño que tu eras, con tus padres en tu primera infancia?

No son preguntas arbitrarias, son extremadamente importantes, porque de cómo las respondas depende el tipo de vida que estás llevando.

¿Te has hecho alguna vez éstas preguntas?

Un parto complicado o difícil, nacer antes de tiempo (ser sietemesino u ochomesino) o llegar semanas después de lo previsto (ser diezmesino), nacer con fórceps, cesárea o en un parto largo y complejo, haber sentido el rechazo de tu madre mientras estabas en su vientre, sus dudas o enfado durante el embarazo, su ira durante la concepción, o sentir que te rechazan tras nacer, haber sentido su abandono por una depresión post-parto, o el juicio constante de tu padre en tus primeros años de aprendizaje puede ser fundamental para tu vida futura.

Haber notado quizá su lejanía o frialdad como padre o madre, su crítica continua a todo lo que hacías o eras; o directamente sentir que ellos nunca estaban para ti o tenían cosas más importantes que hacer, que estaban muy ocupados trabajando o ensimismados en sus cosas y actividades, son temas graves que influyen en el modo en que nos sentimos bienvenidos a la vida.

Sentirse Bienvenido al Mundo y a la Existencia es uno de los indicadores de salud emocional más importante que existe.

Porque si no te sentiste bienvenid@ ni de bebé ni de niño, eso provocará problemas cuando seamos adultos, problemas muy serios en nuestra conducta, que arrastraremos toda la vida si no los afrontamos.

Los meses de gestación y primeros años de un bebé son fundamentales para determinar el modo en que vamos a sentirnos recibidos por el Mundo.

La Bienvenida de un bebé o un niño al entorno familiar debiera planificarse de un modo distinto a como se hace en la actualidad, con mucho mimo, cuidado y con una preparación emocional y psicológica de los padres que rara vez existe.

Los adultos, en esa época tan delicada del niño, tendrían que enfocar toda su energía en que el bebé sea amado, querido y aceptado y llegue a la vida de la manera más saludable. Deberían intentar que sus problemas personales no interfieran en el proceso del embarazo y la concepción.

Por desgracia, ésto rara vez sucede.

vergüenza

Algunos síntomas del rechazo y el autorrechazo

En función de haber sentido nuestra venida al mundo como positiva o negativa para nuestros padres, como una llegada alegre o preocupante, así será el modo en que interpretemos cómo nos van a recibir los demás, con alegría o con rechazo, en todos los órdenes de la vida.

Si no te has sentido bienvenido en tus primeros años, por ejemplo, te costará celebrar tu cumpleaños, inconscientemente anticiparás el rechazo de la gente en las circunstancias más variadas, te costará mostrarte en público o ante alguien que te importa, ocultarás tus sentimientos o emociones por temor a ser juzgado, te ocultarás de la gente o sentirás vergüenza y reparo, tendrás problemas para ser tu mismo, bloqueos para confiar en tus talentos o tus emociones, en tus dones y capacidades. Tendrás problemas para seguir tu camino vital, para brillar siendo quien eres, para afrontar las críticas, someterte al juicio o escrutinio de los otros, te costará creer en ti, afirmarte en la vida, poner límites a los otros, reclamar tus derechos o mostrarte al público en tareas de tipo artístico, o que incorporan estar frente a un número variable de personas demostrando lo que vales o sencillamente siendo.

Tienes que entender que, al no sentirte bienvenid@, una parte de tu inconsciente quedó comprometida en aquella escena de trauma, fuera durante la gestación, el parto o los meses y años posteriores. Esa energía quedó atrapada por esa falta de acogida que sufriste… y desde entonces ya todo han sido problemas constantes.

Posiblemente de muchos de ellos no te hayas dado cuenta hasta ahora.

Porque a nivel muy interno, ahora de adulto, tienes probablemente creencias relativas a que no eres digno de amor y quizá ni siquiera lo sabes. Creencias de las que es posible que no seas consciente.

Esas creencias pueden ser la causa de que elijas parejas maltratadoras, adúlteras, mentirosas, manipuladoras o poco afectivas a un nivel poco consciente… sencillamente algo dentro de ti cree que no mereces algo mejor, no te mereces que te quieran… y sigues emparejándote con gente que te hace daño, te ignora, maltrata o no te toma en consideración.

Es lo que te mereces, tan solo actúas tu patrón.

Puede que elijas a amigos que no te dan apoyo y afecto, o que abusan de ti.

Aguantas en un trabajo insatisfactorio toda la vida… porque internamente, inconscientemente crees que no mereces un empleo mejor. Aguantas en situaciones indignas, infelices, humillantes o dolorosas, junto a personas que no te aportan nada, durante años, puede que incluso toda la vida… para confirmar la idea de que no mereces nada mejor.

Inconscientemente te culpas y recriminas por no conseguir ser más feliz, pero a la vez no haces nada por cambiar o revertir la situación, no sabes cómo salir del agujero.

No te extrañes de lo que estás leyendo, no sentirse Bienvenid@ a la vida es mucho más frecuente de lo que crees. A mi me sucedió… se bien de lo que te estoy hablando y luego contaré mi caso.

Si no te has sentido bienvenido al mundo, muy probablemente te costará enfrentarte al juicio o la valoración de los demás (y puede que a la vez sea tremendamente importante para ti obtenerlo).

Te costará defender lo tuyo, mantener tu espacio, hacer escuchar tu voz, ser valorado, ser visto, ser bien tratado por los demás.

O al contrario, tomarás lo tuyo y lo de otros sin miramientos ni contemplaciones, para negar la sensación inconsciente de no merecimiento.

Puede que al sentirte así te enfades o te deprimas… puede que estalles de ira o que te arrugues y arrincones en una esquina para lamerte la tristeza. Eso no cambia nada. Si no haces algo distinto, nada diferente sucederá.

Aparecerán conductas autodestructivas en forma de adiciones o comportamientos que te hacen daño, surgirán introyectos del tipo “no me lo merzco”, “no sirvo”, “no valgo” o “nunca lo conseguiré”,”asco de vida”.

Posiblemente tienes una cierta desconfianza en que la existencia pueda proporcionarte aquella nutrición que necesitas, esa sensación de que la vida es hostil o que no hay para todos, teñirá de fondo toda tu cotidianeidad.

Quizá un cierto pesimismo vital haya velado tus ojos y sientas rabia, o pena, o resignación ante los acontecimientos que no puedes cambiar. Frases del tipo “la vida es así”, “qué le vamos a hacer” o “qué remedio me queda”… son habituales en personas que no se han sentido bienvenidas al mundo y que aceptan la derrota y se conforman con una circunstancias vitales insatisfactorias.

Melancolía o tristeza de fondo, cierta desvalorización personal o problemas de autoestima, a veces negados, a veces ocultados, a veces olvidados, reprimidos o compensados con la necesidad de destacar o sentirte importante, estarán presentes.

Otras veces, esa baja autoestima directamente está asumida, o es aceptada con una resignación casi masoquista y sin motivo. En ocasiones se transforma en violencia, que uno ejerce contra los demás mediante conductas agresivas o intimidatorias, y a fin de evitar el rechazo es justo lo que logramos.

Estos problemas siempre están encubriendo la falta de una Bienvenida cálida y afectuosa cuando llegamos al mundo por parte de nuestros padres.

De tal modo que, cuando llegues a un sitio nuevo, si no te sentiste bienvenido de bebé, anticiparás el rechazo de los otros, te costará sentirte bienvenido en una fiesta, aceptado en un nuevo trabajo, valorado o considerado en un grupo de amigos, en una clase, un curso, un comercio o tienda… incluso anticiparás ese rechazo, el conflicto, el sentirte apartad@ en cualquier grupo de personas que frecuentes. Posiblemente tengas problemas para manifestar tu amor e intenciones a una posible pareja, pues arriesgarte a sufrir su rechazo por parte de él o ella te resulta demasiado doloroso.

Estos y muchos otros problemas similares les suceden a aquell@s que no se sintieron bienvenidos.

Chloe Faith Wordsworth

Hace casi una década Chloe Faith Wordsworth, la creadora del sistema de terapia Resonnance Repatterning, constató éste hecho en muchas de sus consultas y se dio cuenta de que la Bienvenida es un acto fundamental para que una persona se sienta a gusto en cualquier entorno.

El niño se culpa de todo

Entiende que un bebé, un niño, no puede comprender que, si no lo están recibiendo con amor y alegría en la familia, puede que los adultos a su cargo tengan serios problemas de afectividad o estén sufriendo toda suerte de conflictos o trastornos que les impidan mostrar más cariño. A menudo ellos tampoco recibieron amor de sus padres. Y estadísticamente hemos de decir que el porcentaje de padres y madres bien preparados para serlo es escaso en comparación con la cantidad de personas que deciden tener un hijo.

El ego suele perdernos a la hora de procrear y perpetuar nuestra estirpe de un modo que resulta revelador.

Sin embargo, pase lo que pase durante esos primeros meses o años, el niño siempre se echa la culpa de todo lo que sucede.

Su manera de pensar es la siguiente: si no me aman es que hay algo sucio, feo e indigno en mi… y por tanto no merezco amor.

Y si no merezco amor, me avergüenzo de ser quien soy y actúo en consecuencia. Por esa razón:

-me escondo

-siento vergüenza

-me aíslo de los demás

-me retraigo

-no expreso mis emociones

-compenso mi baja autoestima agrediendo o maltratando a los demás

-me muestro suspicaz con los comentarios de los otros

-anticipo que los otros me quieren agredir o dañar

-fantaseo con la idea de que van a apartarme, rechazarme, engañarme o herirme

-llamo la atención de maneras de las que no soy consciente

-seduzco

-manipulo

-intento brillar y ser perfecto

-me hago el gracioso, el simpático, el servicial, el amable o el importante ante los otros

-e inconscientemente, con toda probabilidad, hago que me rechacen, hagan daño, ignoren aparten, pospongan, falten al respeto ect… acercándome a personas maltratadoras o poco amorosas, para confirmar esa idea loca e infantil de que no merezco amor.

El niño al no recibir amor incondicional, interpreta siempre que la culpa es suya y, acto seguido, empieza a considerarse indigno, insuficiente, siente vergüenza de ser quien es y, conforme crezca, tendrá problemas para ocupar su espacio, defender lo que es suyo, luchar por lo que le corresponde y conectar con la idea de merecimiento.

niño triste

Esta vergüenza nuclear de ser quien somos, anclada en la falta de Bienvenida que hemos sentido, puede quedar sepultada tan profundamente dentro de uno, que ni siquiera somos conscientes de que la tenemos dentro.

Es más, puede que actuemos como si sintiéramos justo lo contrario: y entonces hacemos ver al mundo que somos estupendos, maravillosos, tremendamente válidos y capaces, tremendamente eficaces o graciosos, o felices o brillantes, cuando en el fondo sentimos una gran e inconfesable desvalorización.

Los recuerdos de éste rechazo pueden estar tan bien enterrados que nos condicionan toda la vida.

Vergüenza es un término con el que deberíamos familiarizarnos.

La vergüenza de ser quien somos, ese que no fue acogido con amor y bienvenido cuando llegó al mundo, o ese que sufrió desamor y rechazo tiempo después, es la causa de muchos bloqueos creativos, de ese no atreverse a hacer ésto o aquello… de ese juzgarse constantemente, del miedo a fallar, del miedo a vivir, de vivir atascado en situaciones de infelicidad prolongada que no sabemos cambiar.

Muchos hombres y mujeres exitosos en realidad sienten profunda vergüenza de ser quienes son y la sobrecompensan con logros y posesiones materiales, intentando que los demás no se den cuenta de lo carentes e inadecuados que se sienten por dentro.

embarazo doble

Mi caso particular

Yo no me sentí bienvenido al mundo, pero no lo supe hasta hace poco.

A mi madre, por razones que desconozco y que nadie me ha contado, no la dejaban casarse con mi padre y contrarió a sus padres, que la rechazaron y dejaron de hablar cuando mostró su firme intención de contraer matrimonio.

En represalia por esa decisión ni siquiera fueron a su boda.

Durante la gestación de su primer embarazo, mi madre comenzó a sentir miedo y rabia hacia el que iba a nacer, una de las causas de haber sido apartada de la familia.

Quizá fue solo durante un rato, quizá solo unos días o quizá un tiempo corto. Posiblemente intentó abortar o matar a la vida que llevaba dentro, al menos eso señalan (y coinciden) algunas de las terapias que he practicado para acceder a esos momentos de mi vida.

Pero es que no era yo solo el que venía al mundo, éramos dos dentro de su barriga, pero ella no lo sabía.

De hecho, a fecha de hoy, mi madre aún no lo sabe.

Su ira, su miedo, su falta de amor, su rabia o una mezcla de todas esas cosas mató a mi hermano en su tripa.

Más tarde ella sentiría una gran tristeza. Puede que nunca supiera que esa tristeza, en parte, se debía a la vida que acababa de perderse dentro de ella a causa de sus intentos/deseos intensos de abortar y matarnos.

Yo tardé años en averiguar todo ésto mediante terapias como las Constelaciones Familiares, la Kinesiología, la Resonnance Repatterning y otras similares que han coincidido en los mismos hechos, lo cual me da sensación de certeza en el diagnóstico.

El 8% de los embarazos que se producen son múltiples y uno de los fetos se pierde en las primeras semanas de gestación y es reabsorbido, de tal manera que durante el parto nadie sabe que hubo un segundo bebé en la placenta.

Cuando el bebé superviviente nace, llega al mundo con un duelo por superar, el de su hermano o hermanos no nacidos. Un hermano o hermana del que no hay pruebas, constancia o existencia, pero que uno siente dentro de su alma.

De éstas pérdidas de vidas ni siquiera las madres se enteran, solo lo sabe el que nace, y puede tardar toda una vida en darse cuenta de que eso es lo que le pasa: esa desazón interior, esa soledad inexplicable incluso estando con gente, esa falta, ese echar de menos algo que no está, a alguien que no tenemos y que no sabemos quién es.

Para colmo, mis primeros años estuvieron trufados de un juicio crítico muy tóxico de mi persona a cargo de una madre que no ha dejado de sentir ira no reconocida hacia mi y los hombres (mezclada con amor de una manera muy dual, ambivalente y enferma), acompañada de las exigencias y constantes recriminaciones de un padre adicto a tener razón y a querer cambiar a los demás y convertirlos a su imagen y semejanza.

Comprender que ellos no estaban bien y desde luego nunca estuvieron preparados para ser los padres de nadie fue lo primero que tuve que hacer para llegar al perdón.

El resultado de aquellas circunstancias terribles es que yo no me sentí Bienvenido al Mundo y toda mi vida he tenido que bregar con la idea del abandono, el rechazo de los demás y el atreverme a mostrarme y darme el valor que tengo y que tienen las cosas que yo hago.

He sobrecompensado de la forma más neurótica posible la falta de amor recibido en casa con una conducta de constante ayuda al otro, cuidado del otro y adaptación al otro, a la que se ha añadido ese querer brillar, ser el centro de atención y querer sentirme siempre importante (porque es una manera de sentirme visto por los otros, considerado y no apartado o rechazado… pues ser rechazado en mi caso equivale a nivel no racional, a la misma muerte).

De hecho, por un rechazo materno, mi hermano murió en la barriga de mi madre, eso no puedo olvidarlo.

desconfiada

Otro caso. Una amiga y la Suspicacia.

Tengo una amiga bastante suspicaz con la que no me manejo nada bien en las conversaciones, pues ella no es consciente de su propia agresión hacia los demás, pero si muy sensible a las posibles agresiones de los otros hacia ella.

Este fenómeno de colocar a otros lo que es nuestro, de ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, se llama proyección.

Ella y yo solemos comunicarnos por Facebook.

Ella padece una enfermedad crónica muy complicada y es una gran persona, pero no me resulta fácil la relación con ella, así que he desistido de intentar acercarme, porque es como intentar abrazar a un cactus.

Sencillamente, tenerla cerca no es bueno para mi salud emocional.

En cada ocasión que la he escrito, dicho algo en persona o mandado un mensaje, ella retuerce mis intenciones y me atribuye una intención que yo no tengo en mis palabras.

Todo se lo toma a mal o intenta detectar trampas o significados ocultos en comunicaciones o mensajes que solo son de afecto, comprensión, solidaridad y en los que evito hacer juicios o críticas hacia ella, porque se que es hipersensible y todo la afecta muchísimo y la puede hacer enfermar de su dolencia.

De tal modo que relacionarme está siendo muy difícil, pues ella interpreta como agresiones todo lo que los demás (o algunos de los demás, especialmente si son hombres) la dicen o cuentan.

En mi caso, deduzco que me coloca a la figura de su padre, atribuyéndome muchas de las características que ésta figura tiene para ella.

Solo que su padre no soy yo.

Su padre, por lo que se, es un hombre lleno de miedos, muy rígido y severo, que de niña no la aceptaba, siempre la juzgaba y la quería cambiar, lo que produjo en ella una rebeldía salvaje y un miedo atroz a ser controlada y atrapada por un hombre poco amoroso, motivo por el que la cuesta bastante tener pareja estable… en tanto no ponga conciencia a su rabia no procesada contra los hombres y a su miedo a abrir el corazón.

Deduzco que esa actitud de su padre durante la infancia no la hizo sentir bienvenida al mundo… y desde entonces ella no cree en si misma, tiene la autoestima bastante deteriorada y la cuesta amar y abrirse al amor.

He resuelto fluir con la situación y no hacer nada. Cada vez que ella me contestaba mal o se enfadaba yo conectaba con mi propio miedo y temor al rechazo, el tremendo dolor que eso me provoca. He sufrido bastante con ella por éste motivo. Y no creo que ella lo haya sabido ni se haya dado cuenta jamás.

Hoy apenas hablamos y yo evito el contacto salvo en ocasiones puntuales.

Y es triste decirlo, pero desde que me ahorro sus contestaciones o su constante suspicacia me siento mucho mejor porque ni recibo contestaciones bordes, ni siento que se me malinterpreta y sobre todo porque se que no serviría de nada hablar con ella. Incluso se que si lee éste artículo alguna vez y se identifica en él, se enfadará.

¿Puedo hacer algo contra eso?

Solo alejarme y confiar en que alguna vez ella entienda.

¿Cómo afrontar el rechazo y autorrechazo?

Vamos con las soluciones.

Primero, averigua si te sentiste Bienvenido a la vida, si te sentiste visto, apreciado y valorado en lo que eres durante tu infancia. Averigua qué tipo de parto tuviste, eso te dará muchas pistas de lo que sucedió.

Trata de recordar si cuando eras niño tus padres intentaron que fueras otro, si no te tuviste que sobreadaptar a sus expectativas, volverte un niño o una niña buena para que te quisieran, si hubo aceptación incondicional de la persona que tú eres, si había juicio o crítica constante a tu persona, si te querían cambiar o si te ignoraban o no prestaban atención (otra forma de rechazo) cuando no te portabas o no eras como ellos querían que fueras. Averigua si sufriste abandono, si te dejaron al cuidado de otros y se desentendieron, conecta con los sentimientos que eso te produce. Serán una guía estupenda de tu estado interior.

Ten en cuenta que ésta labor debes afrontarla con calma, con tiempo, puede no ser nada evidente que hubo ausencia de bienvenida en tu llegada al mundo y ésta puede tener múltiples connotaciones.

De hecho, mi experiencia me dice que un gran número de las personas que aseguran que sus padres los quieren y quisieron mucho cuando eran niños, están evitando afrontar una verdad dolorosa a éste respecto, se autoengañan para no encarar la triste realidad de un amor escaso o torcido. No hubo tanto amor con quieren pensar.

En éste mundo el amor incondicional es menos habitual de lo que creemos.

Y muchos padres quieren a sus hijos, si, pero solo si cumplen ciertos requisitos, normas o preceptos, solo si se portan bien, solo si son de ésta o aquella manera, solo si no dan problemas, si son chicos buenos o dan la talla.

La triste verdad es que a todos nos cuesta aceptar al otro tal y como es, amarlo sin esperar que cambie… y enseguida queremos transformarlo, reeducarlo y domesticarlo para que responda a nuestras expectativas.

Insisto en que éste trabajo de autoindagación puede ser lento y dificultoso (o muy claro y evidente para algunas personas que han sufrido de manera diáfana el desamor, el abandono y el maltrato… mucho mejor si eres de éstos, pues llevas trabajo adelantado).

Una vez que constatamos el tipo de bienvenida que tuvimos, que cada cual elija la terapia, camino o modo de afrontar éste problema.

Su propia sabiduría interior le conducirá a lo más sano para él en el menor tiempo posible.

El resto consiste en confiar en el proceso, aceptar, perdonar y poner toda la conciencia posible.

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lealtades invisibles libro

El término Lealtad Invisible se debe al fallecido psiquiatra húngaro Ivan Boszormeny-Nagy quien, junto a Gerladine M. Spark, publicó el libro Lealtades invisibles, editado en castellano por la editorial Amorrortu y disponible en español.

El libro, profundo y algo farragoso, pero imprescindible, es demasiado técnico para ser entendido con facilidad por los profanos a la psiquiatría o el lector común, pero es posible realizar un resumen o extracto que ilustre muy bien su contenido para los lectores de VerDeVerdad.

Boszormeny-Nagy, asegura que los trastornos, dolencias y problemas de las personas, provienen de un desequilibrio en el dar y recibir dentro del sistema familiar.

Ivan Boszormeny Nagy

Existe, según él, lo que se llama “Registros de Mérito” o “Cuentas de Justicia”.

El sistema familiar tiende siempre a la justicia, con independencia de lo que intenten o pretendan sus miembros de manera individual con sus propias vidas. Hay que dar y recibir de manera equilibrada, amor, posesiones, respeto, energía.

Si alguien da mucho y no recibe tanto, se genera una deuda.

Si alguien gana dinero o afecto a costa de otros, les debe.

Si alguien pierde algo, amor, dinero, posición o estatus, para que otros ganen, le deben.

Es una ley universal y, por lo que los terapeutas y sanadores hemos podido comprobar, es una Ley del Cielo.

Si los padres intentan que sus hijos llenen sus carencias y vacío y les den amor sin darlo a su vez en la suficiente medida, generan una deuda en su contra.

Es contra natura que un padre o una madre pretendan el amor de sus hijos, no es el orden natural de los sistemas familiares, del mismo modo que un jardinero no puede pretender que sus plantas le rieguen y le cuiden a él.

El mayor es siempre el que nutre y cuida al pequeño, los padres cuidan y nutren a sus hijos. Si no lo hacen, incurren en deuda grave.

Y si no recibieron de sus padres la debida nutrición para ser amorosos, mala suerte, pero sus hijos no están para darles eso que no tuvieron y que a ellos les faltó.

Otro tema relativo a las Lealtades es que la vida del individuo no es importante con respecto al sistema, aunque creamos que sí.

Nuestra vida no importa, importa el colectivo… y cuanto antes nos demos cuenta de ésto, antes dejaremos de hacer daño y hacernos daño.

Se puede vivir una vida individual e independiente muy saludable si estamos en armonía con el sistema en el que vivimos, pues pertenecemos a él.

Regla de Deuda:

Lo que una generación deja sin resolver, será la siguiente la que, inocente e inconscientemente, trate de resolverlo; así queda atrapada en temas o asuntos que no son en realidad su responsabilidad. Existe una transmisión transgeneracional de los problemas familiares que a veces crean una cadena de destinos difíciles o trágicos.

Los asuntos no resueltos de los sistemas familiares en generaciones anteriores y las injusticias cometidas dentro y fuera del sistema familiar pueden, inconscientemente, afectar la vida de las familias manifestándose en alguno o varios miembros del sistema, enfermedades inexplicables, depresiones, suicidios, relaciones conflictivas, trastornos físicos y psíquicos, dificultad para encontrar pareja, para prosperar, comportamientos conflictivos, etcétera.

Ejemplos de lealtades:

-Un hombre adúltero, maltrata y humilla a su mujer y alguien tendrá que pagar por ello. Posiblemente un nieto o descendiente llevará una vida de infelicidad o sufrirá adulterios y humillaciones constantes de las mujeres y parejas, para compensar el maltrato que su ancestro realizó a la abuela y a otras mujeres.

Por ejemplo, tengo comprobado que cuando el abuelo ha sido infiel, suele ser un nieto el que paga por ello de distintas formas y modos, a veces incluso con su propia vida si el daño causado fué muy grande. Lo usual es una enfermedad crónica.

-Cuando un miembro de la familia sacrifica sus intereses y posibilidades personales por otro o por el bien de la familia, se siente con derecho a ser retribuido por ese sacrificio y esperará que se le reconozca. Si esa deuda no es pagada por la generación que ha sido favorecida por éste sacrificio, a menudo se requiere que la siguiente generación liquide la deuda de algún modo o si no la siguiente.

-Mi experiencia me dice que, dado que somos ignorantes, inconscientes y bastante egoícos y egoístas, rara vez paga la deuda aquel que la contrajo, rara vez el verdugo repara su acción directamente, siempre son las víctimas, otros, quienes reparan, casi siempre es un descendiente, un sucesor el que lleva la carga que el ancestro, en su inconsciencia y falta de amor por sus semejantes, no supo afrontar ni resolver para evitar que otro cargara con lo suyo.

Pero pagarse, las cuentas siempre se pagan.

SIEMPRE.

balanza de justicia

-Por ejemplo. Un niño nace como consecuencia de la muerte de otro. La madre se empeñó en quedarse embarazada y luego se arrepiente y aborta prematuramente de forma consciente o inconsciente. Pocos años después tiene otro hijo (e incluso le pone el mismo nombre o parecido, que le hubiera puesto al hijo que no llegó a nacer).

Este segundo niño, que si ha nacido, pagará por ello toda su vida… pues él vive gracias a la muerte de su hermano no nacido.

Posiblemente sea muy leal, de forma inconsciente, a su hermano muerto y siempre sienta que le falta algo, que no está completo… elementos como la melancolía, la tristeza o conductas autodestructivas le harán mucho daño, pues nota inconscientemente que no tiene derecho a la vida… ¿Qué derecho tengo yo a vivir si otro murió para que yo naciera?

Y si el no paga la deuda, sus descendientes lo harán.

Todas las mentiras y ocultaciones, resurgirán para ser resueltas.

Asesinatos, robos, faltas graves de respeto a nuestros semejantes… todo reaparece y alguien ha de resolverlo.

-Otro ejemplo muy cercano: Alguien hereda o recibe un gran legado debido a la muerte prematura e injusta, el alejamiento o la expulsión del sistema familiar de otro miembro del clan.

El ha de pagar por algo que ha recibido sin merecerlo, a costa de lo que le han quitado a otros. Y si no lo hace, los suyos, sus descendientes, tendrán que hacerlo en su lugar.

Insisto, todo se paga, todo se compensa, todo se equilibra dentro del sistema.

De manera inconsciente, el sistema familiar tenderá a restaurar la justicia dentro del mismo, de tal modo que mucho de lo que nos pasa, quizá no es nuestro, aunque sí que es nuestra responsabilidad resolverlo con el mayor amor posible, lo cual, no siempre es fácil.

familia clicks

Lealtad inconsciente y paradójica

La lealtad hacia la familia de origen parte de leyes paradójicas.

Lo que se ve no es lo que está por debajo. Lo que parece no es lo que es.

-Dos personas que parecen odiarse muchísimo, un padre y un hijo, por ejemplo, pueden, en el fondo, ser más leales el uno al otro, de lo que la gente imagina.

-Un miembro de la familia que es un delincuente puede ser el más fiel a la familia de todo el sistema.

-El que es declarado loco quizá es el más honesto, auténtico y valiente de todos los miembros de su clan, el más lúcido, el que se da cuenta de las cosas. De hecho es posible que enferme para intentar que los demás abran los ojos.

-Un mártir, una mujer o un hombre muy sufrientes y sacrificados por los demás, pueden en realidad estar ejerciendo un gran control sobre el resto de los miembros de su familia, haciéndoles sentir culpables y no dejándoles libertad para liberarse de su influjo.

A veces las víctimas tienen mucho más poder en la familia que el mandón exigente y gritón que parece ser (solo lo parece) el que tiene el poder y control del clan.

Alguien constantemente enfermo que debe ser cuidado por los otros es alguien que busca que se hagan cargo de él… que le paguen algo que le deben a él o a un ancestro.

-Dos personas que se odian en el seno familiar pueden en realidad estar siendo muy leales el uno al otro y defender la misma causa.

Y luego están los pactos no verbalizados.

-Una mujer es infeliz debido a su lealtad a la infelicidad de su madre, enfadada con los varones, enfadada con la vida y con el modo en que ésta la ha tratado.

Alguna de sus hijas, por amor inconsciente a ella, perpetuará en su vida ésta infelicidad. Incluso aunque se lleve mal con su madre, tengan continuas peleas y dejen de hablarse mucho tiempo, la hija es leal a la infelicidad su progenitora y, aunque conscientemente parece luchar por ser feliz y trata de abrirse camino en la vida, inconscientemente elige relaciones que, con el tiempo, no funcionarán, practica conductas que a la larga al autodestruirán y solo la harán daño… así se manifiesta su lealtad.

Porque, en el fondo, hay una gran lealtad, un gran amor ciego a aquellos que nos trajeron al mundo, incluso aunque les odiemos, no nos hablemos con ellos o nuestra relación sea distante o inexistente.

Creemos conocer las causas y las respuestas, pero no sabemos NADA

Nuestra mente consciente – y nuestro inmenso e inútil ego- cree conocer las respuestas a nuestros problemas, pero no tiene ni la menor idea, ni la más puñetera idea, de lo que está sucediendo en realidad por debajo de esas apariencias.

Nada es lo que parece.

-Se puede ser leal a un muerto y para ello ni siquiera hace falta haberle conocido o saber su nombre o algo sobre su vida. Y sin embargo nuestra vida será de manera inconsciente, un velatorio constante.

-Se puede estar reparando un asesinato cometido hace tres generaciones del que nuestro consciente no sabe nada.

-Podemos estar sufriendo el dolor en nuestro cuerpo que debería haber padecido el causante de causar dolores terribles en miembros de la familia o en otras personas hace varias generaciones.

¿Qué puedo hacer si intuyo o se que estoy tengo una lealtad familiar a un ancestro?

Para empezar, no hay nadie que esté libre de lealtades familiares, pactos no verbalizados y tareas kármicas por resolver… asi que si eres de los que piensa que a ti no te pasa nada… si no quieres saber nada el tema… Apañad@ vas.

Para poder desentrañar los nudos familiares es fundamental, IMPRESCINDIBLE, conocer el propio genograma familiar, el árbol genealógico, con el mayor lujo de detalles.

Conocer tanto los nombres, como las fechas de nacimiento y muerte, así como los abortos o posibles secretos familiares ocultos, que acabarán reapareciendo en las vidas de las generaciones posteriores.

Los abortos son extremadamente importantes… una vida que no llegó a cuajar siempre tiene consecuencias en nosotros y en los demás. Se viven con culpa, se debe hacer un duelo, darles su lugar en nuestra familia y no permitir que su energía, que suele estar colapsada e incorpora rabia y tristeza por haber sido olvidad@, por no haber nacido, nos haga daño o se lo haga a nuestros hijos y nietos.

No sirve de nada vivir de espaldas a éstos problemas, porque de todo aquello que no nos hagamos responsables, se tendrán que encargar otros, nuestros descendientes, nuestros hijos, sobrinos, nietos.

Nada escapa al orden del sistema y el orden incorpora Justicia.

No obstante, el mismo amor que enfermó, cuando se vuelve consciente, es el que posee la fuerza y sabiduría de la solución; las lealtades invisibles emergen durante la configuración de las Constelaciones Familiares. Se busca en el sistema a las personas excluidas, las olvidadas, las difamadas, las no honradas, las tratadas con injusticia, las que se fueron para ceder su espacio a otras y las que sufrieron vidas particularmente difíciles.

Con amor y justicia todo se resuelve.

Con perdón, con afecto, dando a cada cual su lugar, el respeto que se merece y lo que es suyo y le corresponde.

Corrientes como la Terapia Sistémica, la Biodescodificación, las Constelaciones Familiares, la Piscogenealogía y la potente y efectiva Resonnance Repatterning, atacan directamente éstos nudos y los resuelven con resultados más que aceptables.

No será el último artículo sobre éste tema en VerDeVerdad. Espero que vuestra búsqueda sea fructífera y que la armonía y la paz regresen a vosotros tras emprender el camino que a cada cual os corresponda en materia de ancestros y lealtades. Tenéis un trabajo que hacer.

Gracias por vuestro apoyo al blog, por vuestros mensajes y constante aliento.

Esto es VerDeVerdad y Vamos a Cambiar el Mundo.

Se denomina Lealtad Invisible a aquella lealtad consciente o inconsciente hacia un ancestro o familiar que nos impulsa a repetir una conducta de un modo ciego, sobre el que no tenemos el menor control.

Da lo mismo si esa persona ha muerto hace mucho o poco tiempo, si sigue viva, si nos caía bien o mal, si tuvimos mucho o poco contacto con ella, si sabemos algo de su vida… la lealtad a esa persona nos impulsa a repetir conductas que esa persona llevaba a cabo, o lleva aún a cabo en su vida si sigue con vida… e incluso muy habitualmente nos hace repetir literalmente, su vida entera como si fuera una gran historia que se perpetúa.

Por ejemplo, una mujer fué infeliz en el amor y sus hijas repiten esa infelicidad con recurrentes fracasos en su vida de pareja. El mensaje de la lealtad es el siguiente: si mi madre no fué feliz, nosotras no tenemos derecho a serlo.

Un hombre muere prematuramente de manera brusca y alguien, quizá nosotros, sufrimos un acciente o fallecemos en el aniversario de su muerte décadas despues (Síndrome de Aniversario).

 

El inconsciente lo sabe todo

Importa realmente poco lo que tu consciente piense al respecto… es tu inconsciente el que tiene el control de la situación. Todo el control, incluso aunque tu pienses y opines todo lo contrario.

Según los últimos estudios científicos, nuestro inconsciente recuerda TODO, absolutamente TODO sobre el árbol familiar hasta la séptima generación, conoce toda la historia de la familia, los secretos, las verdades, las mentiras, lo que ha sido ocultado por uno o varios miembros, lo que todos o casi todos ignoran, lo que se ha escondido u olvidado, lo que es evidente y lo que no lo es. Si hubo crímenes, abandonos, infidelidades, traiciones o graves atentados a la dignidad de las personas, tu inconsciente lo SABE TODO.

Por eso, de nada sirve mentir ni ocultar… la verdad termina reapareciendo.

Mediante hipnósis o kinesiología es posible acceder a ese inconsciente para que revele esos misterios del árbol que permanecen ocultos y conocer tus lealtades familiares, a quién eres fiel, de quién repites la vida.

Terapias como Resonnance Repatterning, Constelaciones Familiares o Biodescodificación permiten acceder a éstos secretos y misterios, así como disolver los nudos que atan y comprimen nuestra vida.

¿Pensáis, por ejemplo, que vuestra tristeza, vuestra rabia o vuestras adicciones son realmente vuestras?

A menudo son las emociones de otro familiar, abriéndose paso a través de vosotros y el campo mórfico (que une a todos los seres y que científicos de la Universidad Max Planck, en Alemania, ya han demostrado como vehículo transmisor de mucho de lo que sucede en un sistema familiar). Estas conductas y emociones se reproducirán en nosotros u otros miembros del clan hasta que el problema sea resuelto.

Muchas enfermedades son el resultado de un dolor familiar que hay que sanar y llevar a la luz.

Una adicción al sexo puede ser la sobrecompensación de la represión sexual de alguno de tus padres o abuelos; una enfermedad crónica es, a menudo, el síntoma de un dolor emocional no expresado ni resuelto en alguna parte del árbol. La falta de afecto nos anestesia para sentir, nos dificulta el acceso al amor… y también perpetúa una vida con poco amor, tanto expresado como recibido.

Cargar con éstos lastres y lealtades no son un castigo, sino un honor, un privilegio para nuestro crecimiento personal y aprendizaje, pues solo lleva una carga aquel que puede resolverla y sanarse y sanar a su árbol familiar mediante un proceso de indagación y catársis.

Al inconsciente hay que sacudirlo, convencerle de que ya no es necesario seguir con esa lealtad. Esa es la razón por la que a veces no basta con conocer un problema con la cabeza, hace falta interiorizarlo con el corazón y el cuerpo.

 

Lealtad ciega

Podemos ser inconscientemente leales a la infelicidad de alguno de nuestros padres y, de manera recurrente, repetimos conductas y patrones de vida que nos hacen infelices.

Repito, no necesitamos llevarnos necesariamente bien con ése familiar para serle leal.

A menudo, tu consciente cree estar buscando su felicidad, mientras tu inconsciente repite fracasadas historias de pareja o conductas que te conducen a una infelicidad constante y reiterada a corto o largo plazo en el trabajo y en la vida.

Y el problema es que la lealtad invisible es poderosa, incluso siendo lejanamente consciente de ella, se reproduce cada vez con mejores estrategias de ocultación, a fin de que no puedas librarte de ella.

Por ejemplo, si repites conductas de pareja fracasadas, cada vez te autoengañarás mejor, enamorándote de parejas con las que con el tiempo todo irá mal, para ser leal a la infelicidad de pareja que vivió una abuela o viven tu padre o tu madre…

En las primeras ocasiones verás con facilidad que esas parejas no eran adecuadas desde casi el principio, pero cada vez te autoengañarás mejor a la hora de elegir, convenciéndote de que ésta vez si que has encontrado al hombre o la mujer de tu vida.

Y dentro de unos años acabarás pagando semejante presunción con otra separación más o menos dolorosa.

De hecho, inconscientemente rechazarás a aquellas parejas con las que todo iría bien si estuvieras con ellas, personas que pueden amarte y respetarte de verdad, personas que se pueden vincular contigo sin problemas… pero, fiel a la lealtad familiar, a esas no las eliges… no son adecuadas para repetir el patrón de infelicidad recurrente al que estás anclad@.

Apartándolas de tu lado cuando llegan a tu vida, sencillamente sigues siendo leal a tu infeliz ancestro, que jamás logró una estabilidad de pareja.

Si él no consiguió ser feliz ¿qué derecho tienes tu a serlo? Eso opina tu inconsciente, con independencia de lo que tu quieras o creas desde tu consciente.

 

¿Cuál es la solución a éstos embrollos y nudos familiares que padecemos?

El camino de la luz pasa por investigar en tu árbol familiar, descubrir de quién eres el Doble, detectar las Lealtades Invisibles que te atan y a quién o quienes lo hacen y de qué modo lo hacen, cómo se manifiestan en tu vida.

Hemos venido a aprender, a entender, a conocer y a investigar, a resolver los misterios del árbol.

Porque todo aquello que tu no resuelvas pasará a tus descendientes directos o indirectos, tengas hijos o no los tengas, eso no es relevante.

Todo lo que tu dejes sin resolver o pendiente, de lo que no te hagas responsable, caerá sobre las espaldas de otros y tendrá consecuencias para ti y para otros.

Una vida de inconsciencia, como lleva la mayoría de la gente, no resolverá gran cosa los grandes atascos de tu árbol familiar, perpetuará los problemas.

Solo hay un camino y piensa en lo siguiente… A ESTA VIDA NO HAS VENIDO A SEGUIR DORMIDO, HAS VENIDO A TRAER LA LUZ… y eso incluye buscar la luz y la verdad de tu árbol. Resolver los dolores y misterios que se ocultan en él.

Hacer como si éstos no existieran. Apartar la vista, no mirar a donde duele, no sirve de nada.

Pagaremos muy cara ésta actitud a corto o a largo plazo… y nuestros descendientes también lo harán.

Despertar es necesario… no solo eso: es Obligatorio.

 

En éste sentido hay dos formas de saber de quién repetimos patrones familiares y somos dobles.

 

1.- Si nos llamamos igual o muy parecido a un ancestro… somos sus dobles y repetiremos muchas de sus pautas de comportamiento. Repito, da igual que le conozcamos, que le apreciemos o que nos llevemos bien con él. Da igual también si está muerto. Somos calcos en muchos sentidos de su vida y deberíamos saber en qué le somos leales.

 

2.-Cuando nuestra fecha de nacimiento y la de un familiar están unidas en una hoquilla de +-7 días hacia delante y hacia detrás. Siguiendo la siguiente regla.

 

Primera horquilla

Enero, abril, julio, octubre

 

Segunda horquilla

Febrero, mayo, agosto, noviembre

 

Tercera horquilla

Marzo, junio, septiembre, diciembre

 

 

Por ejemplo: si hemos nacido en abril, pongamos que un día 17, estamos unidos a todos los ancestros que hayan nacido 7 días antes y 7 después del día 17 de los meses de nuestra horquilla: enero, abril, julio y octubre. Del 10 al 24 de abril de esos cuatro meses.

 

Si has nacido al final o principio de un mes, fija la horquilla en más/menos siete días y ves contando de cuatro en cuatro meses ese mismo intervalo de quince días para ver con qué parientes estás ligado. Define tu horquilla.

Si alguien no encaja en esa horquilla por uno o dos días, no importa, según la teoría, también es tu doble si está en un intervalo de +- 10 días.

 

Y recuerda, tener un doble es repetir su vida en muchos aspectos.

Ahora tienes trabajo que hacer.

Que el creador y la luz te asistan en éste camino de crecimiento e indagación.

Gracias por tu apoyo desde VerDeVerdad y adelante con la búsqueda.

Vamos a Cambiar el Mundo.

 

Eugenio Sánchez Arrate

 

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