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Un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

dos caras

Tener dos Caras

 

Miente constantemente.

Lleva tanto dolor dentro que nada ni nadie la importan.

Pero ella no lo sabe, ha anestesiado su corazón para no sentir lo que la sucede realmente, ha fabricado una coraza defensiva en su pecho para que la existencia no la duela tanto.

Y sin embargo, esa coraza se resquebraja a menudo y entonces ella conecta con su vacío y con una infinita tristeza. Eso es lo que está debajo de la armadura con la que se protege, vacío y tristeza.

Toda su vida es un constante fingir, simular, hacer cómo si.

Hace como si fuera una madre.

Hace como si fuera un ama de casa

Hace como si fuera la pareja de alguien

Hace como si fuera la hermana de sus hermanos y la amiga de sus amigos.

Ella hace como… Pero hacer como no es SER, es fingir que se es.

Quizá la hicieron mucho daño en el pasado, quizá la destrozaron a una edad en la que lo que más necesitamos es el afecto y el apoyo incondicional de los demás. Quizá hasta fué muy constante y recurrente el daño y la locura a su alrededor y ella no pudo construirse ni afianzarse como ser humano. Quién sabe.

Desde entonces, casi toda su vida, vive interpretando papeles, fingiendo emociones, adaptándose a los otros, intentando ser lo que los demás esperan de ella para ser aceptada y tolerada, porque ella no se acepta ni se tolera, de hecho, ella no sabe ni quién es.

Cada vez que se hace éste tipo de preguntas entra en confusión, se pierde, se descentra.

Ese es otro de sus mecanismos de defensa, el confundirse.

Ella a veces imagina ser esa que llora o que se enfada con tanta intensidad y que organiza broncas y peleas…

No sabe que esas son las reacciones asociadas a tanto sufrimiento como tiene negado en su interior.

Pues cuando uno siente mucho vacío, todo es dolor y tristeza.

Ella está disociada… Alejada de su ser real, cuya existencia y naturaleza en el fondo desconoce.

Sin embargo, anhela ser vista desesperadamente por el otro, vista en lo que realmente es… Porque cuando los otros la ven, ella tiene cierta sensación de identidad, ella siente que es ALGUIEN REAL, así ella siente que existe. Lo siente cuando los otros la reconocen.

Pero ¿Cómo van a reconocerla si la que ella muestra normalmente no es la que ella es?

¿Cómo van a mirarla realmente si ni siquiera ella se mira y sabe lo que lleva dentro?

Su vida es un simple drama, una obra de teatro.

Por supuesto, lo que la sucede es uno de los estados más dolorosos de eso que llamamos locura.

La despersonalización, vivir haciendo que uno es otra persona u otras personas.

Eso que en psicoanálisis se denomina falso Self o Falso Yo y en psicoterapia Gestalt se conoce como “Hacer un Como Si”…

mentiroso con careta

Tener dos Caras

 

Falsa Identidad

Esto que acabo de narrar es un caso real de una persona a la que conozco y de la que, por profiláxis y autopreservación me he alejado, una persona aquejada de un trastorno mental muy preocupante.

Alguien que, queriendo o sin querer, hace daño y se hace daño de una forma atroz de manera constante. Alguien muy necesitada de ayuda profesional pero que, paradójicamente, no se deja ayudar y escapa de los terapeutas una y otra vez.

Y tampoco es que, una vez realizado el engaño, causado el daño a otros, la importe demasiado, ese, quizás es su tremendo drama, la incapacidad para sentir amor y compasión por nadie, ni siquiera por ella o por otros.

¿Puede uno estar más alejado de la luz y de la salud que de éste modo? No sentir es estar muerto en vida. Una de las peores formas de sufrimiento que existen.

pinocho mentiroso.jpg

EL FALSO SELF

En psicoanálisis, y explicado de un modo llano para que todo el mundo lo entienda, se denominan enfermedades de Falso Self (podríamos traducirlo por Falso Yo) a todas las patologías que desarrollan las personas cuando no han podido construir una personalidad en su interior y viven emulando ser otro.

Estas personas experimentan un gran vacío, interpretan personajes, se adaptan al entorno, hacen como si fueran otros, pero no SON.

De hecho, a menudo no saben ni quienes son.

Construir y cimentar la verdadera personalidad del individuo es una una labor que tarda años (no en vano, los seres humanos necesitamos décadas para madurar, saber quiénes somos y reconocer nuestra verdadera naturaleza).

Pero hay gente que no ha conseguido realizar éste proceso y que por diversas circunstancias traumáticas, así como carencias afectivas en algún momento de su pasado, no tiene una personalidad estructurada.

Algunas de esas personas cursan enfermedades mentales como Trastornos Límites de Personalidad, algunas Bipolaridades, Esquizofrenias, psicopatías o diversas patologías que se consideran estados graves de salud mental.

A veces la persona tiene un Trastorno de Personalidad Múltiple, y está disociada por dentro en varios personajes, muchas veces contradictorios, que toman el control de la persona según las circunstancias.

No hay una personalidad fuerte y arraigada que de consistencia al individuo, no hay una estructura, solo una cáscara, una coraza, una defensa exterior.

Pero esa defensa es solo la chaqueta, el traje que llevamos puesto para protegernos, no es el SER real.

mentirosa

Mentirosa

 

¿Qué sucede cuando padecemos de Falso Self?

Lo primero que puede decirse es que, sin tratamiento, con independencia de la patología desarrollada, éstas personas no mejoran ni se curan.

Lo segundo es que el tratamiento es largo, a veces implica atravesar lugares dolorosos de nuestro pasado o nuestro ser, y el proceso siempre precisa de atención y vigilancia profesional constante, algo que muchos enfermos de Falso self tratan de evitar a toda costa por miedo, resistencia, paranoias, o porque llevan tanto tiempo fingiendo y haciendo como que son otros, que ya hasta han empezado a creerse su propia mentira.

Winicott y el concepto de Madre suficientemente buena

Pero ¿Porqué se desencadena un proceso de Falso Yo?

Una de las primeras causas es lo que el psicoanalista y pediatra inglés Alfred Winnicott definió con el concepto de Madre Suficiente

winicott

Alfred Winnicott

 

Una madre suficientemente buena es aquella que es capaz de dar cabida al desarrollo del verdadero yo del niño, la que acoge su gesto espontáneo, en el sentido de lo que el niño quiere expresar, e interpreta su necesidad para luego devolvérsela como gratificación.

En otras palabras, una madre suficientemente buena permite al niño expresarse tal cual es, sin intentar imponerle sus criterios o presionarle para que se comporte de ésta o aquella manera. Sencillamente le deja ser… Y lo hace desde edad muy temprana, hablamos de meses. Frustrando suavemente aquellos comportamientos dañinos o lesivos, o aquellas conductas perjudiciales para el niño o los demás.

En términos de aprendizaje ésto puede hacerse extensivo en una edad más adulta a los dos padres del niño, no solo a la madre. Unos padres que han provocado caos emocional o incoherencia, padres con una actitud demasiado invasiva, coercitiva, sopreprotectora o gratificadora para los comportamientos aceptables según ellos, reprimiendo los inaceptables, hace que algunos niños crezcan sobreadaptándose a las necesidades de sus familiares y de los demás.

Intentando ser lo que los padres desean, intentando ser lo que los demás desean.

De hecho, hay personalidades especializadas en ser lo que los demás anhelan. Especialmente los individuos más narcisistas y vanidosos de todo el espectro de caracteres del eneagrama.

El resultado, por trauma o sobreadaptación, de construir una personalidad falsa, es el tremendo vacío que se experimenta.

Uno vive como si fuera otro… Y se paga un altísimo precio por vivir así, se sea consciente de ello o no.

Mentir a los demás y mentirnos, autoengañarnos supone vivir una vida que no está hecha para nosotros y, por ende, acaba produciendo una gran insatisfacción e infelicidad.

niña abrazada

Para algunos, la personalidad fingida es la única estructura sólida posible ante un vacío interior que encubre una personalidad difusa, por construir o inexistente.

Otros creen ser alguien horrible, inaceptable, lleno de defectos, envidioso, hiperexigente y difícil de soportar (ésto, sobre todo lo aseguran las personas diagnosticadas con Trastorno Límite de la Personalidad), aunque se equivocan.

Confunden los síntomas (el enfado, la tristeza que les provoca vivir una vida falsa) con el yo, pues están sobreidentificados con esos síntomas de la pena y el enfado que periódicamente les asaltan por sentirse tan solos, tan vacíos y tan tristes.

Cuando la personalidad no está bien constituida en muchos casos podemos hablar de psicosis.

De ahí la importancia de dar una estructura a quien verdaderamente somos, algo que uno puede conseguir si está acompañado de un profesional de la salud que nos permita ir descubriendo, avanzando y construyendo desde la base del SER.

Otro error de las personas aquejadas de falso self es identificarse con esa nada o vacío, o esa confusión que les habita.

Algunos refieren ser sombras, humo, materia evanescente y volátil. Pero se equivocan también… Eso que dicen ser es tan solo el vacío que sienten viviendo desde la coraza, la mentira y la máscara, no es ellos/as mismos. Aún no han descubierto su verdadero yo, aún no lo han construido. Y pueden tardar tiempo en lograrlo (si lo logran).

persona de humo

mujer de humo

 

Confunden los efectos con el núcleo del ser y, por tanto, siguen equivocados respecto a saber quienes son.

El vacío no es el SER y la confusión tampoco.

Otras personas tan solo fingen ser alguien, cuando en realidad no tienen la certeza de ser nadie ni ser nada… eso, en si, ya es una mentira de suficiente calibre como para que nos la tengamos que tomar muy en serio.

Sea cual sea el origen y resultado de lo que nos sucede, la realidad es la siguiente:

Si vivimos la vida fingiendo, ocultándonos, mintiendo, autoengañándonos, engañando a otros, de manera consciente o inconsciente… No llevamos un buen camino y necesitamos ayuda urgente.

El dolor que nos causamos y que provocamos a otros puede ser atroz.

Solo la honestidad, la introspección seria, la ayuda profesional adecuada y el apoyo de los que nos rodean pueden ayudarnos en ésta senda.

Los caminos del engaño y el autoengaño solo llevan al dolor y al desmoronamiento de nuestras defensas.

Porque la Verdad y la Autenticidad curan por si mismas y son muy liberadoras cuando se afrontan con valentía.

En los casos más severos, tendrán que ser personas responsables en torno a la persona quienes tomen la responsabilidad de proporcionarles la ayuda adecuada. En personas sin estructura interior, un exceso de verdad puede resultar inicialmente un auténtico shock y desencadenar un brote psicótico que derive en un ingreso hospitalario.

De ahí la necesidad de hacer las cosas con tacto y supervisión profesional adecuada.

madre tóxica

¿Ayuda familiar?

 

Es difícil detectar a alguien con una patología de Falso Self, debido a que fingen constantemente y, a menudo, lo hacen muy bien.

Incluso un terapeuta entrenado puede tardar semanas, meses, en descubrir a un mentiroso patológico.

hacerte creer que te creo.jpg

A veces el nivel de mentira interior y autoengaño es tan grande que uno prosigue y continúa con su farsa el resto de su vida, temeroso de que lo poco que ha conseguido con esa vida falsa que ha llevado hasta la actualidad, se desmorone.

Pero tarde o temprano se desmorona. No es posible estar mintiendo toda la vida y fingiendo siempre.

Mi recomendación es dejar de autoengañarse inmediatamente y afrontar las consecuencias de nuestros actos, sean éstas las que sean.

La Verdad nos hace libres. La mentira solo prolonga nuestro dolor y sufrimiento hasta que todo se desmorona.

careta de mentiroso

Y mi experiencia es que mintiendo, tarde o temprano todo se nos acaba cayendo encima. Nos quedamos solos, perdemos asideros, amistades, relaciones, trabajos, solidez. En fin, no se llega muy lejos mintiendo.

Como dice el refrán… La Mentira tiene las piernas muy cortas y cuando es patológica o recurrente, más aún.

Pedir ayuda cuando uno la necesita es un primer paso hacia la curación y la paz interior.

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DSM IV y V

Por Eugenio Sánchez Arrate

El Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos anuncia que abandona el DSM como texto de referencia para diagnosticar las enfermedades mentales, pues los criterios utilizados para definir los trastornos responden a las necesidades de la industria farmacéutica, no de los pacientes.

Decidí escribir éste artículo a raíz de una breve entrada que leí en el interesante blog Divaneos, de mi amiga, la psicóloga gestalista y lacaniana Marta López Monís, cuyo enlace pongo aquí

http://divaneos.com/la-crisis-post-dsm-y-el-psicoanalisis/

Para los que no lo saben, el DSM es el manual de referencia de los trastornos y enfermedades en el mundo. Se confecciona cada cierto tiempo por la American Psychiatric Association.

De unos años para acá, ha sido utilizado como método de diagnóstico por muchos paradigmas y escuelas de la psicología y se caracteriza por ser una lista de trastornos que, desde los años ochenta, no ha dejado de crecer y aumentar.

-Los psicólogos y terapeutas de orientación gestalt, como éste que les escribe, así como los terapeutas de muchas áreas de la psicología humanista, sistémica, transpersonal y de vanguardia, pues parece que los avances más punteros y los cambios en materia de psicoterapia vienen en su mayoría por éstas vías- ya hace años que cuestionamos el DSM como un texto suficientemente válido como para tomarlo como texto de referencia en el trabajo con pacientes.

Es quizá un texto orientador, de apoyo, con informaciones valiosas y descripciones útiles de síntomas, pero no va mucho más allá de eso.

El DSM V (cada DSM se caracteriza por un número, que corresponde a su última edición) incorpora toda clase de nuevas patologías y enfermedades mentales antes no contempladas, de acuerdo a su costumbre.

-Curiosamente, no incorpora patologías bastante afines al mundo anglosajón y su manera de entender la existencia, como la exitopatía (búsqueda de éxito a toda costa), la normopatía (sobreadaptación a la sociedad y al sistema, incluso si es injusto o loco) el trastorno de codicia (obsesión por el dinero y las posesiones),o el trabajolismo (adicción al trabajo), que tantos problemas causa en nuestra sociedad.

Hay eneatipos del eneagrama cuyos trastornos asociados no aparecen en el DSM y es posible que sigan sin aparecer en décadas. Estos eneatipos (en especial el 3, eneatipo nacional de los Estados Unidos y el más característico de la sociedad occidental moderna) siguen padeciendo sus propios traumas y problemas, pero no son contemplados como abordables en éste manual.

Puestos a describir trastornos y anormalidades de la conducta ¿Porqué no también esos que aquejan a los norteamericanos como sociedad?

-El DSM tiene fallas y numerosos agujeros, es evidente.

Según los más críticos, solo incorpora los trastornos que le conviene a la industria farmaceútica, a fin de que el consumo de medicamentos aumente cada año. Hay profesionales que acusan a los psiquiatras de crear trastornos ficticios a fin de aumentar el consumo de fármacos.

-Está claro que nos cuesta mirarnos al espejo con honestidad y el DSM y la APA no iban a ser una excepción.

En el DSM aparecen trastornos muy focalizados como la tanorexia (enfermedad que se caracteriza por la necesidad compulsiva de tener la piel morena y que obliga a tomar el sol obsesivamente, darse rayos UVA y tener la piel bronceada), la vigorexia (necesidad de hacer deporte y sobreidentificación con la imagen corporal musculada y en forma, para sobrecompensar problemas de autoestima e identidad) y en el DSM-V, sorprende la incorporación del trastorno por atracón (ingesta puntual de comida con arreglo a ciertos parámetros) junto a algunos otros como el trastorno de Hipersexualidad, del que hablamos aquí en VerDeVerdad hace algunos meses, pero uno, que ya lleva algunos años en ésto, sigue teniendo la sensación de que el texto del DSM es una acumulación de descripciones de síntomas… y de que mientras describimos síntomas, perdemos de vista a las personas.

Porque, por encima de todo, somos seres humanos, tengamos el trastorno y el problema que tengamos.

-Con una descripción de síntomas y la manera de atajarlos, con terapia o medicación, nunca vamos a la causa profunda del problema.

El DSM puede casar bien con paradigmas y escuelas de la psicología que trabajan de un modo superficial  poniendo parches a la vida de sus pacientes, provocando migraciones del malestar o de las somatizaciones, o suprimiéndolas, pero no resolviendo desde la raíz la patología y encarando sus causas.

Quizá por eso el DSM esté siendo tan cuestionado por tantos profesionales de la salud y las profesiones de ayuda.

-Se cuestiona, por ejemplo, que cualquier conducta sea susceptible de ser considerada un trastorno, con la consecuente estigmatización de la vida cotidiana de las personas. Todo ya es susceptible de ser un trastorno en una nueva edición del DSM… (y quizá lo sea, pues en éste mundo imperfecto, cada vez estamos más locos. Pero, por poner un ejemplo, los trastornos bipolares han aumentado un 4.000 por ciento en los últimos años).

Y puede que muchas conductas y comportamientos sean enfermos, pero, a éste paso, corremos el riesgo de que todos los comportamientos lo sean.

Te gusta el fútbol y padeces un trastorno de “balompedia aguda”, te gustan los helados y padeces “gelatopatía compulsiva”a, te gustan los bocadillos de jamón y padeces “jamonexia severa”, te encanta llevar minifalda y, por menos de un pimiento, eres una “minifaldópata obsesiva”  o una “provocópata compulsiva”. ¿Qué más trastornos vamos a inventar?

No se, pero a veces me da un poco la risa.

Hay una suerte de cosificación de los comportamientos y una sobrecatalogación o sobretiquetado de las conductas de la gente.

Y además, creo que los afectados no son enfermos, son, insisto, por encima de todo, personas.

En cambio, algunos trastornos que se describen en éstos DSM, parecen más bien síntomas patologías. Y me dan mucho qué pensar.

ansiedad

Un ejemplo de Trastorno dudoso y su cuestionamiento.

Pongamos por caso el célebre Trastorno de Ansiedad Generalizado.

El famoso TAG sigue describiéndose como un trastorno en el DSM (y muchos otros manuales), pero rara vez se aborda la ansiedad en ningún manual descriptivo como un síntoma de otra clase de enfermedad y no como un trastorno.

¿Puede un médico decirle a usted, cuando se presenta en su consulta con temperatura alta, que padece un trastorno de fiebre?

Sabemos que la fiebre es el síntoma de una enfermedad, pero no sabemos cual enfermedad hasta que no investigamos más.

Del mismo modo, cuando alguien tiene ansiedad elevada, general y recurrente, suele ser el síntoma de otra cosa, otro trastorno o problema que hay por debajo. Miedos patológicos, personalidad evitativa, huida del alguna situación o sensación corporal constante, vida estresada, problemas emocionales…

Durante años se ha sostenido y se continúa sosteniendo en muchas escuelas que la Ansiedad es en si un trastorno, de ahí que exista este Trastorno de Ansiedad Generalizado que yo cuestiono muchísimo, pues lo considero un síntoma de otra cosa.

Frecuentemente la ansiedad es la señal, el aviso de algo más profundo que hace falta explorar en la vida del paciente, como la fiebre es el aviso de que estamos enfermos de alguna cosa.

A menudo, la ansiedad se asocia a eneatipos como el 6, focalizado en el miedo, o el 3, enfermo de hiperactividad para llenar su vacío interior. Pero se obvian éstas realidades. La ansiedad puede padecerla todo el mundo, pero hay personas con mayor tendencia a sufrirla… y a menudo se les diagnostica un TAG sin mucha exploración de lo que hay por debajo.

Recuerdo hace años, una pareja que tuve, que padecía de ansiedad elevada e hiperactividad. Su diagnóstico, según la psicóloga cognitiva-conductual a la que acudía entonces, fue Trastorno de Ansiedad Generalizado.

La mujer la colocó el trastorno tirando del DSM-IV, vigente entonces y se quedó tan a gusto.

La ansiedad de mi ex pareja posíblemente provenía del miedo, de la necesidad de huir y escapar del vacío interior y de emociones que mi pareja de entonces no deseaba afrontar… emociones que jamás se afrontaron durante la terapia, encaminada a suprimir los síntomas, no a detectar las causas para un cambio profundo en el paciente (entre otras cosas porque tuve la sensación de que la psicóloga también padecía de ansiedad elevada e hiperactividad, necesidad de llenar su vacío con acción constante y ambas, paciente y terapeuta, se reforzaban la una a la otra en terapia, en vez de resolver el problema).

El caso es que no podemos seguir etiquetando y colgando carteles, describiendo patologías y considerando solo la sintomatología de los problemas.

Los pacientes, por encima de todo, y no me cansaré de repetirlo, son personas, no enfermitos etiquetables con un trastorno asociado a síntomas.

Todos somos humanos, pacientes y terapeutas, pues en su día yo también fui paciente durante mi propio proceso terapéutico y eso no me hace mejor ni peor que nadie, es más, no descarto, a lo largo de mi vida, seguir avanzando en éste camino de autoindagación y crecimiento. Una y otra vez, por épocas, regreso a terapia, forma parte de mi camino de sanación.

Un terapeuta competente y serio no deja de hacer terapia consigo mismo nunca y tampoco deja de ser el paciente de otros muchos terapeutas que le ayudan en su camino de crecimiento.

-Ser terapeuta y no hacer terapia ni haberla hecho nunca es una contradicción.

Y si eres terapeuta y ni haces ni has hecho terapia jamás o en tu paradigma o escuela eso no se contempla… mal asunto, porque un terapeuta no se puede permitir pasear sus problemas de un modo ciego e irresponsable por la consulta.

Y todos estamos neuróticos en mayor o menor grado, ésta es una realidad insoslayable.

manos-con-luz

Los cambios en la terapia del futuro

-El mundo ha cambiado… la forma de afrontar los problemas y la salud, también lo han hecho.

La dicotomia sano- enfermo, doctor-paciente… cambia también en éste mundo que se nos avecina.

En muchas escuelas de psicología -entre las que la gestalt, que yo practico, se encuentra- se parte de una base: todos tenemos problemas y estamos en el camino para resolverlos. Todos padecemos algún trastorno leve o severo. El mundo no se divide en los sanos y los enfermos.

Las cosas no son así.

-Esta superioridad tradicional y estúpida del médico, el terapeuta, sobre su protegido, pupilo, y enfermito que acude a ser curado, se ha terminado.

La gente se cura sola… los terapeutas solo colaboramos en el proceso, pero curar no curamos a nadie. Dejémonos de presunciones. La sanación, sucede… y nosotros asistimos a ella, la facilitamos y propiciamos con acciones concretas, pero las cicatrices cierran solas, los organismos se autorreparan y autorregulan tras la intervención, la gente sana… solo ayudamos, no somos dioses que sanemos a nadie.

Caminamos hacia un nuevo futuro, donde la manera de trabajar con los pacientes (paciente viene de paciencia… porque muchos necesitan mucha paciencia para sobrellevar a sus falibles terapeutas, dueños también de enormes egos, problemas, quebrantos y dolencias de todo tipo, como humanos que son… como humanos que somos), cambiará radicalmente.

Un mundo donde no habrá barreras tan claras entre sanos y enfermos, porque todos estamos ya un poco enfermos para sobrevivir a éste mundo de locos en el que vivimos; donde, por encima de todo, un proceso terapéutico se definirá por la relación de apoyo y acompañamiento entre dos personas, sin etiquetas, sin estigmas de enfermo o trastornado, de yo soy mejor que tu o estoy más sano que tu.

El terapeuta quizá sabe algo más, se ha formado y trabajado durante años, pero tan solo conoce algunos mapas del camino y se los muestra al paciente/cliente, a quien acompaña de un modo responsable y honesto, con profesionalidad pero sin superioridad ninguna sobre ella o él.

Por eso, porque soplan vientos de cambio, si el DSM, gran enciclopedia de trastornos, evoluciona en su modo de enfocar la enfermedad y la psicoterapia, sobrevivirá.

Y si no lo hace, sus días estarán, literalmente, contados.

Gracias a todos, desde VerDeVerdad, por el gran apoyo demostrado..

Un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

Para información más exhaustiva sobre el cuestionamiento y los problemas a los que se enfrenta el DSM-V, aquí está un documentado artículo de Ronaldo Pellegrini.

http://www.elcisne.org/noticia/iquest-final-dsm/3142.html

manos encadenadas

por Eugenio Sánchez Arrate

Según el principio hermético de polaridad atraemos lo que somos, o justo lo contrario de lo que somos, lo que tenemos reprimido y negado, que entonces nos es devuelto por los demás a modo de reflejo.

Alguien muy estricto y rígido da con alguien que está completamente suelto y desatado. Alguien muy disciplinado encuentra a un rey o reina del caos más absoluto. Alguien obsesivamente ordenado, enfermo de orden y pulcritud, da con un caótico, alguien muy responsable con alguien muy irresponsable, alguien muy emocional con alguien muy árido y desapegado.

Lamentablemente es así. El universo trae lo semejante (dos que se parecen mucho, que también es habitual) y también lo opuesto.

Encontramos al loco o la loca que se acopla a nuestra locura sin hacer grandes esfuerzos, a no ser que, con conciencia y normalmente años de terapia, salgamos de ese patrón y busquemos una relación más sana.

puzzle acople

En casos más extremos, las parejas de personas con trastorno de personalidad también suelen padecer el trastorno asociado que encaja con el de su pareja.

Del mismo modo que las neurosis y patologías se acoplan (el obsesivo y el histérico suelen ir juntos, el maltratador y la víctima también, el narcisista y el adorador, el manipulador y el engañado) las personas que padecen un trastorno de personalidad suelen tener por regla general parejas codependientes, capaces de aguantar y soportar los altibajos y complicaciones que la convivencia con un trastornado supone, debido a que son incapaces de buscar una pareja más sana o saludable. 

Codependencia, un trastorno que a menudo olvidamos

La codependencia es en si misma otro trastorno, una enfermedad poco visible, no tipificada como importante en los manuales de psicopatología, que se padece de una forma gris y en silencio.

A menudo no es fácil ni de detectar ni de observar.

De hecho, el codependiente a menudo ni siquiera sabe que lo es.

Un codependiente es alguien que no puede estar solo, que no es capaz de dejar una relación tóxica y enferma que no le hace feliz, relación que le erosiona y le hace sufrir o vivir en un constante abandono, rechazo, o sensación de pérdida o carencia respecto a su cónyuge o familiares cercanos. Los codependientes casi siempre sienten culpa al pensar en abandonar a su pareja tóxica o enferma, han tenido progenitores similares, de afecto inconstante, lejanos, ambiguos, que también les hacían sufrir y están acostumbrados al abuso, por eso permanecen en él sin poder alejarse, es como una adicción.

Muchos tienen un concepto inflado del deber y la responsabilidad que no se corresponde con la salud ni con lo realmente nutritivo para ellos.

Cuando hemos tenido padres abandónicos, buscamos parejas abandónicas, cuando hemos tenido padres maltratadores, buscamos parejas maltratadoras.

Los codependientes se enamoran a menudo de personas que no les convienen, personas que les ignoran, que les rechazan, que no les aman, les engañan, les agreden, les mienten o sencillamente que están y no están…

En el fondo, bajo una apariencia de fortaleza como muestran algunos (que no siempre es evidente), en el codependiente hay un tremendo miedo al abandono y a la soledad. Por eso uno se conforma y aguanta y aguanta.

A veces no dejamos a nuestra pareja conflictiva por lástima, porque nos damos cuenta de que, sin nosotros, no podría valerse por si misma.

La tortuosa relación entre Cuidador y Cuidado

Otras veces porque padecemos una especie de síndrome del cuidador y necesitamos sentirnos importantes y necesarios para otros… nuestro ego obtiene mucha autoestima en situaciones así en las que otros dependen de nosotros.

Hay maridos, por ejemplo, que alimentan su ego sintiendose “El Proveedor” de la familia, el que da de comer a los hijos y mantiene a una mujer que no podría o sabría mantenerse por sí sola. Ellos pagan las facturas, obtienen un gran nivel económico, se sienten tremendamente importantes funcionando como el Macho Alfa (y ya hemos hablado del los famosos machos alfalfa en otro artículo de éste blog… https://vivirahora333eugeniosar.wordpress.com/2015/02/27/eres-un-macho-alfalfa-o-estas-emparejad-con-uno-de-ellos/

La Toxicidad en pareja

Hay parejas que viven en una constante toxicidad de discusiones y peleas entre si, encuentros y desencuentros. Otras mantienen una relación de enfermito y cuidador muy dolorosa para ambos.

Da la sensación de que a menudo, trastornado y codependiente se necesitan mucho más de lo que se quieren o aman.

Lo peor no es esto, lo peor es cuando a veces complican a terceras personas en éstos triángulos de desamor enfermo, emponzoñando la vida de los demás.

Como es frecuente que el trastornado y el codependiente estén insatisfechos y tremendamente infelices en sus relaciones, acaban buscando fuera de la pareja lo que no encuentran dentro… pero como el temor a separarse y el enganche de una unión tóxica es muy grande, dificilmente se pueden alejar uno del otro, complicando la vida a todos aquellos a los que introducen en la dinámica de su vida conyugal quebrada.

A algunas parejas, incluso, parece que les va la marcha, la relación responde a patrones de agresión constante entre ambos, peleas, reencuentros, perdones y vuelta a empezar.

A menudo la autoestima del que acompaña a la persona con el trastorno puede parecer superficialmente buena, pero en el fondo está completamente erosionada y es por eso que aguanta y aguanta y sigue aguantando los ataques de ira, las faltas de respeto, las humillaciones, abandonos, agresiones, o numeritos que le monta el otro.

A veces el cuidador siente lástima por su pareja y no es capaz de dejarla.

A veces una superficial autoestima, superinflada o falsamente estable, encubre una gran fragilidad, que es negada por parte de la pareja del trastornado.

Debemos incidir en que los trastornos de personalidad son algo muy serio, que debe ser tratado con extremo cuidado con terapia adecuada y vigilancia constante.

Son procesos que implican a familiares y personas del entorno y que no pueden abordarse de una forma aislada como si solo fueran el problema de la persona que padece el trastorno.

cerebro enfermo

Por ese motivo, la pareja de una persona con trastorno diagnosticado también necesita casi siempre asistencia, asesoría y, la mayor parte de las veces, bastantes horas de terapia para poner conciencia a lo que está sucediendo dentro de él o ella, para así manejar la situación mucho mejor.

Aquella frase de Dios los cría y ellos se juntan, en materia de neurosis y psicósis es cierta.

O como dice cierto refrán de los terapeutas: “dime de qué padeces y te diré lo que tiene la persona con la que estás”.

 

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Trastorno:

por Eugenio Sánchez Arrate

Hace poco una amiga compañera del curso DPOP que imparte CIVSEM en Madrid, se molestó porque publiqué en mi muro de Facebook un chiste sobre personas con trastorno bipolar y ella tiene un familiar muy cercano que lo padece. La comprendí enseguida.

Lo que ella no sabía (ni tenía porqué) es que un amigo bipolar me lo había contado para desdramatizar una situación personal que a veces le hace sufrir mucho (y a los de alrededor también). No es el único amigo bipolar que tengo y confieso que con ambos me llevo bastante bien. A veces tomarse con algo de humor las cosas ayuda a manejarlas. Por eso decidí colgar el chiste. Ni fué una falta de respeto, ni una frivolización hecha sin conciencia sobre un problema que es doloroso para tantas personas.

Quise enfocar el trastorno de otra manera, tal y como había hecho mi amigo bipolar.

Ante cualquier trastorno es importante:

-Conocer en profundidad los síntomas y efectos que provoca el trastorno en la vida de la persona y los allegados.
-Obtener un diagnóstico preciso. A veces una persona no tiene un único trastorno, sino varios solapados.
-Recurrir a la medicación si es necesaria y a terapia de apoyo, tanto para el que padece el trastorno, como para los familiares y allegados. De otro modo puede hacerse difícil manejar la situación.
-Tratar de sobrellevarlo sin dramatizar, con la mayor calma posible. Y a veces, si se puede, hasta con humor y alegría.
-Empatizar, comprender, ponerse en el lugar del otro hasta donde uno pueda.
-Nunca rendirse

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 También es importante no considerar el trastorno ni como un estigma ni como una lacra. La persona que lo padece es, por encima de todo, un ser humano y debe ser contemplada, reconocida y aceptada como tal.

Y tener, por ejemplo, un trastorno bipolar, es algo tan singular o frecuente como pueda serlo el ser rubio rojizo, tener los ojos verdes o ser muy oscuro de piel. La diferencia es que el trastorno hace sufrir mucho.

Hay trastornos de personalidad muy extendidos que padece un porcentaje elevado de la población.

Algunas estadísticas

-Una de cada cuatro personas padece alguna enfermedad mental a lo largo de su vida.

-Unos 450 millones de personas en todo el mundo padecen alguna enfermedad mental.

-Un tercio de los años vividos con discapacidad pueden atribuirse a trastornos neuropsiquiátricos. Globalmente, el 12% de ellos se deben únicamente a la depresión.

-Las enfermedades mentales suponen el 40% de las enfermedades crónicas y la mayor causa de los años vividos con discapacidad.

-El impacto de los trastornos mentales en la calidad de vida es superior al de las enfermedades crónicas como la artritis, la diabetes o las enfermedades cardiacas y respiratorias.

-Se espera que en 2020 la depresión sea la causa de enfermedad número uno en el mundo desarrollado.

-Según datos de la Asociación Mundial de Psiquiatría el 83% de la población general desconocería qué es la esquizofrenia.

Pero, por encima de todo, recordar que un trastorno hace sufrir mucho al que lo tiene y a menudo a los que están cerca.

Como hijo de una persona con un trastorno de personalidad sin diagnosticar, algo se de éstas cosas. He crecido y me he formado con ellas. Estoy acostumbrado (aunque a veces esa costumbre también toca viejas heridas que me hacen sobrerreaccionar ante ciertas personas y acciones… soy humano).

La situación con un trastorno ya es lo suficientemente grave. Reír un poco, disfrutar, no viene mal siempre que se pueda.

Y debo decir que me encantó cuando mi amigo, al que he visto sufrir algunas veces como no os imagináis, me contó el chiste sobre el trastorno bipolar… me pareció tan valiente, tan esperanzador y tan hermoso que me dieron ganas de reír, de llorar, de abrazarle, pero no pude, porque no vive cerca de mi.

Espero que cuando lea ésto se de por abrazado.

Y recordad, Hay Esperanza, Siempre hay Esperanza.

Como seguro que me acabéis pidiendo que publique el Chiste, aquí lo tenéis. Disculpad las palabrotas. No son habituales en ninguno de mis blogs.

-Muy buenas, señorita ¿Es ésta la Asociación de Bipolares, cacho cabrona?
-Entre si es tan amable, hijo de puta.
-Oiga, no me hable así que le suelto una hostia, cariño.

Y en sintonía con el artículo Adictos al Amor, que tan buena acogida ha tenido en VerDeVerdad, aquí os dejo éste breve reportaje sobre la Hipersexualidad, el sexo compulsivo o sin control, procedente del blog Liberación Ahora.

Liberación AHORA

¿Crea adicción el “sexo on line” y es esta una enfermedad?

Publicado por Miguel Jara

El País Semanal ha publicado un extenso y documentado reportaje titulado Enganchados al porno “on line”. Hay detalles morbosos para el que quiera pero a mí me interesa lo “saludable” del asunto. El gusto “excesivo” por el sexo o “adicción” al mismo ha tratado de conceptualizarse como una enfermedad.

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