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Por Eugenio Sánchez Arrate

Hace poco hablé con varios amigos y amigas del mundo de las terapias y el crecimiento personal sobre las relaciones de pareja, compartimos nuestras experiencias y acabamos tratando un aspecto que surge con demasiada frecuencia en ellas.

Se trata de la Alta Exigencia.

La gente en nuestros días se ha vuelto muy exigente, muy poco natural, poco cercana, poco auténtica. Nos hemos vuelto unos tiquismiquis que da asco vernos.

Hay cada vez más personas que se quejan de no encontrar a nadie que sea lo suficientemente bueno para ellos.

Es como si ellos estuvieran en una especie de Atalaya de la Dignidad, a la que uno debe acceder tras un largo cortejo, para demostrar que es un aspirante adecuado. Nos hemos vuelto muy princesitos y princesitas, esperando que el Elegido, un ser casi celestial, casi de película romántica, supere una tras otra todas nuestras pruebas antes de aceptar que nos alcance y le concedamos nuestra mano.

Pues vale.

Pero la realidad es que los Elegidos no existen, existen las personas de carne y hueso, las personas de verdad.

Y ésto de buscar una especie de semidiosa o semidios, sucede porque nos sentimos muy muy Especiales… pero, como dicen los budistas, el Especialismo es una de las peores enfermedades del Ego.

Recordad que todo el que se cree muy especial, de especial tiene poco.

Es un cualquiera. Porque todos somos especiales, unos por unas cosas, otros por otras.

Y si sigues pensando que tu eres muy muy especial (y los demás no) apañad@ vas y te va tocando revisarte un poquito las creencias.

Síntomas de no estar abierto al amor

Hace poco leí el artículo de una psicóloga que decía que muchas de las personas que recurrían a ella para ordenar su vida, se quejaban de que no encontraban a nadie a su altura.

Dejando aparte que a menudo esas personas eligen mal recurrentemente, desconectadas del corazón, disociadas o guiadas por intereses económicos (que sea solvente, que tenga dinero), de necesidad de seguridad (que calme mis miedos) o condiciones de otro tipo y que además puede haber otros aspectos sistémicos que influyen en su atasco (hablaré de ellos en futuros artículos sobre las lealtades familiares y las constelaciones), lo cierto es que exigir es no estar abierto al amor.

Está claro que conformarse con cualquier cosa que llega a nuestra vida, irse con el primero que pasa, no es un buen camino, pero exigir de manera desmedida tampoco lo es.

Algunas personas muy exigentes sorprende cuando eligen a alguien extremadamente vulgar como pareja… su elección no es desde el alma, es desde lo mental, desde el ego, desde la necesidad o conveniencia…

Habiendo rechazado o ignorado a gente mucho mejor, acaban con un cualquiera porque tomaron la decisión desde el lugar incorrecto, desconectado de su propia alma.

Y estar en la Exigencia es estar desconectado del Alma, porque el Alma es Amor.

Hay gente hiperexigente, consigo mismo y con los otros, que para tener pareja necesita que el otro cumpla una serie de requisitos, un listado de altas capacidades y cualidades que a menudo, de tan extremo y elevado, no hay ser humano sobre la tierra que lo pueda cumplir.

Como comprenderéis, entrar en una relación de cualquier tipo demandando, ya es ir derecho hacia el abismo.

Porque Amar es Dar, es entregarse, es Apertura.

Amar no es Pedir, no es Esperar, no es Exigir.

Amar no es esperar que el otro nos llene y nos colme y satisfaga nuestras expectativas.

Amar es querer conocer al otro, abrirse a él, a compartir con él, a disfrutar con él, querer saber más de él, querer vivir en su compañía las vivencias que la vida traiga.

Y exigirle, en cambio, es ponerse por encima de él, tratar de imponerle condiciones a las que no tenemos derecho, por mucho que nos empeñemos.

Si cumples con lo que yo necesito o te pido, te acepto… si no lo cumples, no.

Entrar en una relación exigiendo al otro, es una terrible falta de respeto hacia él y supone no estar abierto al Amor, el camino más rápido hacia el fracaso en la pareja.

Exigir (no solo al otro, también a los demás y a la propia vida) es no agradecer lo que tenemos y no Amar lo suficiente, es querer cambiar al otro, es no aceptarle con todo el pack de sus cualidades y defectos, es querer que el otro sea otra persona diferente y es no verle, no amarle en su totalidad, ponerle trabas y cortapisas antes de haber recibido lo que de bueno nos trae.

Esto es muy típico de personas cuadriculadas y cerradas, con una idea estrecha y rígida de la vida y de las personas. Nunca nadie es suficiente. Nunca encuentran al adecuado o la adecuada para colmar sus anhelos.

En realidad no están abiertos a Amar. Porque están en el Pedir, no están en el Dar.

Incluso ellos para si mismos tampoco son lo bastante, tampoco alcanzan los altísimos estándares de calidad que tienen prefijados para aceptarse y ser lo bastante dignos.

A menudo han vivido situaciones de desamor en la infancia, en la que no eran amados por ser quien eran, sino solo si cumplían una serie de requisitos o cualidades.

Esos principios, inconscientemente introyectados, se llevan luego a la vida adulta y ahí empiezan los problemas.

Amar es un Gran Si

Porque Amar es querer al otro tal como es, es decirle un Gran Si, a la totalidad de su ser, con sus defectos y atascos, con sus imperfecciones. Es querer viajar con él o ella por las experiencias de la vida, sean éstas las que sean.

Y, si su forma de ser o su comportamiento, nos hacen tanto daño que no podemos soportarlos, entonces ya si que conviene la separación y el alejamiento. No se trata de aguantar maltratos ni de vivir en carencia afectiva, ni mucho menos… Pero a priori, sin apenas conocer al otro, de primeras… ¿Quienes somos para querer cambiarle, modificarle, volverle otro? Incluso con el tiempo, el otro nos vale o nos nos vale, no hay modificaciones que valgan.

Amar es un gran Si al otro, como quiera que sea él y sea su vida.

Si nos vale como es, estupendo, si nos hace mucho daño, adios.

Amar es un Si enorme.

Aunque el otro sea muy diferente a nosotros.

Muchas parejas se complementan así, en la diferencia, aprenden así el uno del otro, siendo muy distintos, eso nos enriquece, la diferencia nos aporta, nos suma, nos da.

Si no eres capaz de decir éste gran si a alguien que te gusta y que te atrae, alguien que te hace sentir cosas… es que tu capacidad de amar está seriamente comprometida y posiblemente ha quedado eclipsada por la racionalidad, la conveniencia o el Ego. O quizá es solo que tienes mucho miedo al Amor y de eso vamos a hablar ahora.

Miedo y Alta exigencia en pareja. A menudo unidos.

En realidad debajo las altas exigencias se ha comprobado en miles de sesiones clínicas y testimonios de profesionales, que suele haber un gran miedo a la pareja, miedo a repetir patrones pasados (posiblemente vividos en la familia, discusiones, dolor pretérito, separaciones traumáticas, maltrato), y también un gran miedo a equivocarse y miedo a entregar el corazón y que nos hagan mucho daño, porque ya hemos vivido ese daño y lo hemos padecido y hemos visto cómo otros lo padecían.

Muchas personas heridas eligen consciente o inconscientemente a parejas que luego pueden abandonar sin dificultad, que no les comprometen emocionalmente, porque en el fondo su capacidad de compromiso y entrega está muy afectada y nunca han querido algo serio o estable.

O bien eligen siempre al mismo tipo de persona dañina que les puede hacer un roto, para así confirmar su idea previa de que las relaciones duelen y se deterioran.

Para lograr pareja, en vez de estar pendiente de lo que la pareja me puede aportar a mi, hay que enfocarse en lo que yo puedo aportar a la pareja.

Se trata de como convertirme en un buena pareja, no de pretender que el otro cumpla nuestros altos ideales y requisitos de calidad.

Se trata también de querer disfrutar y compartir con el otro, de estar Abierto a la Vida.

Por eso retirarse, mantenerse solitario y aislado como un cartujo o una monja, y seguir manteniendo dentro de uno ese alto ideal inalcanzable del Príncipe Azul o la Princesa Azul perfecta, sin cuestionárselo siquiera, sin renunciar a él, pretendiendo que alguna vez va a llegar alguien a nuestra vida que cumpla todos esos requisitos locos, es el camino más directo a la soledad en las relaciones.

Porque somos personas imperfectas, personas reales, personas humanas de carne y hueso y no estamos aquí para complacer los estándares de calidad de nadie, estamos aquí para querernos y compartir la felicidad unos con otros.

¿Eres hiperexigente? ¿Eres de l@s que hacen listas de requisitos?

Ves planteándote abandonar ese camino. No te traerá nada bueno.

Y ves pensando en decir Si al Amor, Si a compartir, Si al otro tal y como es… y a ti tal y como eres.

Deja de ser un princesito, una princesita.

Y empieza a ser un ser humano maravillosamente imperfecto y real.

En próximos post comentaré más temas sobre las relaciones de pareja y cómo los patrones familiares vividos con nuestros padres afectan directamente a nuestro futuro conyugal.

El cómo tener conflictos con los propios padres nos bloquea las relaciones de pareja. Y en cambio, cómo tomarlos, aceptarlos y agradecerles la vida (pasara lo que pasara después, por penosa que haya sido la relación), es fundamental para conseguir el amor en las relaciones futuras.

por Eugenio Sánchez Arrate

Nos complicamos la vida que da gusto.

La civilización occidental nos educa de espaldas a las emociones, de espaldas a nuestro propio cuerpo. Llegamos a la vida adulta bien domesticados tras años de escuela y familia, convertidos en grandes cerebros con piernas que, ignorando los mensajes recurrentes de nuestro propio instinto y nuestro propio corazón, acaban por somatizar y enfermar, por vivir sordos a los gritos de esa parte de nosotros a la que no prestamos ninguna atención.

Concedemos a la razón y a la lógica una importancia excesiva, disociándonos de todo lo que somos por escuchar solo el desaforado número de pensamientos que nos dominan.

A ésto, en Terapia Gestalt se lo denomina “estar en la cabeza”. Es un defecto habitual de los seres humanos en nuestra sociedad y nos pasa prácticamente a todos. En los talleres de gestalt es habitual que la gente venga con éste defecto de serie que se tarda a veces años en corregir y que tantos problemas nos causa.

Porque la razón, la lógica, son extraordinarias para resolver problemas, para sacarnos de atolladeros, para calcular curvas, tangentes, raíces cuadradas, sacar porcentajes, hacer cuentas y cálculos, pero no son un centro de autoridad desde el que tomar las grandes decisiones de nuestra vida.

Son una herramienta, no el timón ni la dirección, porque no son el núcleo del SER.

Eso no significa que tengamos que prescindir de ellas, muy al contrario. Significa tan solo, como decía Ouspensky, que no podemos dejar al mando de la situación a la herramienta.

Nuestra Verdad como seres no está en la cabeza.

Los eneatipos más mentales (5,6,7) y algunos de los más disociados cuando están poco sanos (3), pero no solo ellos, muchos otros eneatipos, se empeñan en aferrarse a este centro motor del cuerpo para dirigir su vida, sin tomar en consideración que así niegan todo el resto de su ser, al que nunca escuchan y del que se disocian.

Atribuir a una de las herramientas la Autoridad Interior es un error garrafal.

Como lo es escuchar solo al cuerpo (el centro instintivo) o solo al centro emocional (los sentimientos).

La solución al problema es integrar centros, escucharlos a todos como si fueran un bloque, porque en realidad es lo que son, un todo indivisible que debe actuar y elegir en conjunto.

Solo cuando trabajan unidos e integrados activan sus cualidades superiores y conectan con el núcleo de nuestra alma.

La penosa forma de elegir que nos han enseñado

Hace poco hablé con un conocido que estaba dudoso a la hora de tomar ciertas decisiones importantes en su vida.

Para ayudarse había hecho varios complicados croquis, laberínticos mapas mentales, listas de pros y contras, gráficos enloquecidos, diagramas, estadísticas y toda suerte de dibujos y listados. Me dijo que ya había llegado a una conclusión y le pregunté que si la conclusión le dejaba satisfecho.

Me dijo que si, pero sin mucho convencimiento, según comprobé por su lenguaje corporal. Entonces me di cuenta del problema. Había elegido con lógica, pero no desde lo más profundo de su ser y, por lo tanto, iba a equivocarse, -como por otra parte le había sucedido casi siempre hasta la fecha, según habíamos conversado previamente-. El pensaba que aprendiendo procedimientos, protocolos y herramientas podría tomar mejores caminos para su vida.

Y en cierto modo es así.

Pero conversando, nos dimos cuenta de que, mientras siguiera desconectado de Sí (como le pasa a tanta gente) y siguiera “ estando en la cabeza”, no habría forma de que tomara una decisión buena.

Porque el que sigue un camino sin Corazón, siempre se equivoca.

DE CÓMO Mi GATO ME ENSEÑÓ MI PROPIA DESCONEXIÓN

Hubo un tiempo en que yo también tenia problemas para elegir.

Entonces no sabía que el problema de la indecisión, la duda, o la disociación, provenía (siempre proviene) de una desconexión profunda del verdadero Ser.

El miedo y los titubeos, la confusión, son síntomas de desconexión del Ser.

Vivir solo en uno de los tres centros motores es vivir desconectado.

Y como buenos occidentales, solemos “estar en la cabeza” porque nos han enseñado a vivir así, pero pocas veces nos conectamos al cuerpo, a las emociones y eso produce conflictos.

Ésto sucedió hace casi veinte años. Yo acababa de comprarme un ordenador portátil, estaba intentando escribir un libro de cuentos y me sentía atascado. Siempre me atascaba al escribir entonces.

Me atormentaba pensando en el tipo de historias que sería más conveniente contar, en el tipo de lectores que me leerían, en la manera de narrar lo que a ellos les gustaría leer. Llenaba y llenaba folios con fichas de personajes, arcos argumentales, tramas… pero no era capaz de ponerme a escribir y eso me hacía sentir fatal.

Entonces un día me di cuenta de que uno de mis gatos me había orinado por la noche en el portátil y estropeado la pantalla hasta dejarlo inservible. Salía mucho más caro repararlo que comprarme uno nuevo.

El disgusto fue tremendo. Pero mi gato me había enviado un mensaje del que no fuí consciente hasta muchos años después. El mensaje decía:

Deja de romperte la cabeza.

Deja de pensar.

Déjate estar.

Déjate sentir.

Para. Detén la mente.

Conecta con quien tu eres… y el bloqueo desaparecerá.

De hecho, el bloqueo desapareció años después, aunque me llevó años y años de terapia y trabajo personal poder hacerlo. Solo tuve que reconectarme.

Por desgracia, no nos educan para estar conectados al Ser, nos educan para sobrevivir, para avanzar, y para ser grandes cerebros andantes, disociados del resto de lo que somos. El resultado de ésta forma de tratarnos es una sociedad de seres humanos ciegos y disociados, con las consecuencias que ésto acarrea para el mundo.

Técnica para tomar decisiones correctas sin romperte la cabeza

Sigue ésta estrategia que te propongo y no te equivocarás nunca a la hora de elegir.

La he probado durante mucho tiempo y es estupenda.

Además es más sencilla de lo que imaginas.

Deja de pensar, deja de darle tantas vueltas a la cabeza, deja de obsesionarte y de realizar complicadas listas, laberínticos diagramas.

Elegir bien es mucho más sencillo que todo eso.

Solo tienes que escucharte.

Sigue ésta estrategia y acepta la respuesta que tu propio Maestro Interior te propone, no dudes de ella, aunque te choque, aunque tu mente se oponga a ella, aunque te parezca justo lo contrario de lo que opinas… Hay algo más sabio que tu ego y tu cabeza dentro de ti, que sabe lo que te conviene en todo momento, que te lleva por los caminos correctos. Te propongo que lo escuches y apagues el loro mental. Y que te hagas responsable de las consecuencias de lo que elijas, sin culpar a otros por ello. Si eliges seguir éste camino, hazlo porque quieres, porque así lo has elegido y afronta lo que te venga a partir de él.

Se trata de usar tu cuerpo como herramienta de resonancia, escucharlo y dejar que el inconsciente y nuestro Maestro Interior tomen la decisión correcta.

Esta técnica la aprendí de la psicóloga y consteladora Cristina Cáceres en uno de sus talleres de crecimiento personal. Es una herramienta kinestésica que usa al cuerpo y lo escucha, lo usa como antena, como resonador de lo que llevamos dentro.

Consiste en tomar tres folios en blanco.

En uno escribir la palabra SI

En otro escribir la palabra NO

En el tercero escribir OTRAS OPCIONES

La pregunta a realizar será del tipo:

¿Me cambio de trabajo? ¿Me mudo a otra casa? ¿Es el momento de empezar ésta nueva actividad en mi vida? ¿Compro éste producto? ¿Me voy de vacaciones a la playa?¿Me conviene la relación con fulanito?

Son preguntas que pueden responderse con un sencillo SI o un NO.

Dejamos la respuesta Otras Opciones como puerta abierta a los matices y a otro tipo de preguntas que también puedes hacer.

Forma de hacerlo:

Te propongo empezar con decisiones fáciles, que no comprometan tu vida en temas importantes, e ir practicando con el sistema con decisiones más complicadas, según vayas ganando confianza en él a lo largo del tiempo.

Elige un lugar apartado, sin gente. Respira hondo. Asegúrate de estar tranquilo y de que nadie va a molestarte durante un rato.

Coge los tres folios escritos tal y como te he dicho, mézclalos, comprueba que puestos boca abajo no puede verse ni intuirse lo que has escrito en cada uno de ellos.

Una vez bien mezclados ponlos en el suelo sin que se vean las respuestas, separados mínimo a dos palmos de distancia o más. Si los quieres separar mucho, también puedes hacerlo.

Piensa en la pregunta y enúnciala en voz alta o mentalmente.

Acto seguido ponte de pie sobre el primero de los folios.

Observa cómo te sientes cuando estás ahí plantado o plantada.

¿Tienes fuerza?¿Te sostienen bien las piernas?¿Te encuentras físicamente a gusto, sólido y bien posicionado/a?¿Qué es lo que sientes? ¿Es agradable estar ahí de pie, encima de ese folio?

Déjate sentir un rato y registra lo que notas.

¿Te sientes fuerte y bien?

Si es así, la respuesta del folio resuena contigo.

Pero si cuando te pones encima del folio te sientes frágil, débil, incomodo, o si notas que las piernas no te sujetan, tu cuerpo te está diciendo que la decisión no es buena para ti y te recomiendo que te escuches.

A veces al ponerte sobre uno de los folios no notas nada especial, eso significa que esa elección, lo que dice el folio, te es más o menos indiferente y acaso no sea la más conveniente para ti, aunque si la eligieras, acabarías sintiendo lo mismo que has sentido al estar de pie sobre el folio que la corresponde, cierta apatía o indiferencia.

Prueba con los tres folios alternativamente, primero uno, después otro y así hasta que termines, dejando un espacio de tiempo, varias respiraciones profundas de descanso entre uno y otro para hacerlo todo más pausado y que las sensaciones no interfieran.

Habrá uno de los tres folios en los que te hayas sentido mejor y más fuerte que en los demás.

Esa es la respuesta que buscabas.

Mi experiencia me ha demostrado a lo largo de muchas elecciones, que siempre hay una respuesta que te da más fuerza y bienestar que las demás. Síguela sin titubear y no te habrás equivocado. Con el tiempo lo sabrás, a veces incluso lo sabrás enseguida.

A menudo hay una o dos respuestas que te dejan flojo, sin energía y sin firmeza. Esas son malas respuestas, malas decisiones que no deberías tomar, tu inconsciente te advierte de que no debes hacerlo… si lo ignoras, afronta las consecuencias.

A veces las tres respuestas, los tres folios, te dejan sin energía, eso significa que no debes preguntar ni seguir por ese camino, que la cuestión o pregunta no procede, que debes cambiarla o elegir desde otro lugar.

En años probando este sistema jamás me he encontrado con ésta última situación, pero puede sucederte.

Incluso a veces no es el momento de preguntar y es mejor postponer la consulta.

Escúchate, escucha tu cuerpo y observa cómo te sientes. Eso te dará pistas muy claras de lo que debes hacer.

Espero que la herramienta te sea útil.

Y me encantaría que dejaras en los comentarios lo que te ha parecido o cuáles han sido tus impresiones tras probarla en algunos asuntos de tu vida.

No te rompas la cabeza.

Elegir es mucho más fácil que todo eso si aprendes a escucharte.

Hace tiempo que no actualizo el blog.

No es por pereza, sino por principios. Me he autoimpuesto seguir el dictado de mi corazón y si mi corazón me dice que me tire seis meses sin actualizar, lo hago y si me dice que escriba cuatro entradas en un día y las suba de golpe, pues lo haré.

No sigo criterios de exigencia interior, ni imposiciones externas de periodicidad obligada, sino criterios de autenticidad, de hacer lo que siento que quiero hacer en cada momento de mi vida.

Y hoy, tras algunos meses, sentí que quería escribir y subir éste apunte. Por eso lo he hecho.

Comenzó la Pandemia en el Planeta y todas las redes sociales se convirtieron en un hervidero de vídeos, charlas, recomendaciones, información.

Todo el mundo hizo su interpretación del fenómeno y no ha habido gurú, sabio o profesional de cualquier tipo que no haya soltado su discurso contándonos su visión de la crisis.

También han surgido expertos sobre los más diversos temas. Y todo el mundo se ha vuelto experto en algo… lo cual, teniendo en cuenta la penosa labor de tantos asesores, políticos y gente que se suponía tenía que proteger a la población en el mundo, no es nada raro.

El efecto Dunning Krugger es poderoso entre los seres humanos. Cuanto menos sabes de algo, más sobrestimas ese conocimiento y más te crees que sabes de esa área concreta.

Y el Efecto Borrego (la denominación es cosecha propia) también es grande. Te ponen un supuesto experto delante y te crees todo lo que dice sin contrastar si es cierto, atribuyendo al profesional en cuestión una sabiduría y bondad naturales que no tiene porqué tener.

Nuestros gobernantes han resultado ser desastrosos en términos generales para la gestión de una crisis así, especialmente en occidente.

¿O no ha sido tan inocente su falta de eficacia y la desinformación con que han gestionado todo el asunto?

La Verdad ha brillado por su ausencia en toda ésta crisis.

Pensad lo que queráis.

Han sido tantas las interpretaciones y posturas sobre la pandemia que decidí que ¿Para qué iba yo a realizar ningún apunte sobre el coronavirus, su origen, causas, influencia o significado?

Ya tenéis en la red toneladas de vídeos (censurados y sin censurar), artículos, post y columnas donde os lo cuentan desde los más diversos puntos de vista.

Ya tenéis montones de teorías conspiratorias y sin conspiración para elegir entre ellas y no seré yo quien os diga a qué lugar o lado mirar, tengo mis propias ideas al respecto y prefiero reservármelas.

Hoy solo vengo a deciros que, estéis en el país que estéis, se encuentre vuestra zona o área en la fase que sea de expansión del virus, hagáis lo que podáis.

No os dejéis manipular. No os creáis lo primero que os cuenten. No seáis borregos ni obedezcáis porque si. No me creáis tampoco a mi. Informáos, leed, escuchad y, de entre todo lo que os llegue, seleccionad la versión que más os cuadre con lo que está sucediendo y actuad en consecuencia.

Contrastad toda la información revisando medios oficiales y no oficiales, no os traguéis el discurso predigerido de las emisoras de radio y televisión y la prensa oficial, porque pueden estar sirviendo a intereses que no son éticos… y forjáos vuestra propia opinión sobre las cosas.

La Verdad, por mucho que nos la quieran ocultar, acaba siempre resplandeciendo.

Y tarde o temprano sabremos la Verdad sobre lo que ha sucedido con la crisis del Covid-19, sea ésta la que sea.

De momento solo hay una cosa clara. Mentirnos nos han mentido y nos siguen mintiendo.

Mucho.

Poner Amor

por Eugenio Sánchez Arrate

Es la energía más poderosa del Universo.

De hecho, es probablemente la única energía real y permanente, lo único cierto tras los velos de esa ilusión que llamamos realidad.

Es la que derriba todas las barreras y acaba con el miedo, con el odio, la tristeza o la desesperanza.

Sin embargo, a menudo nos cuesta conectar con ella.

Nos enfadamos con alguien, nos distanciamos, nos peleamos, nos ignoramos o no sabemos resolver una situación que está bloqueada.

Somos humanos, tenemos nuestras heridas, nuestro ego… y eso nos distancia del amor hasta el punto de no poder darlo ni recibirlo libremente.

Hace unos días comenté con mi amiga María Montero, que vive en Barcelona, un problema que ella tenía en su vida cotidiana y que le afectaba bastante. No sabía cómo resolverlo y decidimos hacer una prueba. El problema lo tenía con una persona en concreto de su entorno cercano… y el experimento consistió en que ella la enviara amor, amor sincero, de corazón, para resolver el conflicto entre ambos cuanto antes.

El resultado es que tras una charla en la que al principio saltaron chispas entre los dos, la relación con esa persona se recondujo de una manera milagrosa.

Pero no, no era un milagro.

La energía del amor funciona así.

De hecho, la energía en general funciona así.

Recibes lo que das. Obtienes aquello en lo que resuenas.

Si pones distancia con los demás, obtienes distancia.

Si pones ira, obtienes ira.

Si pones juicio o rencor, obtienes juicio y rencor

Y si pones amor, pues obtienes amor.

Haz la prueba, elige una relación o una situación en la que estés enganchado o que vivas con conflicto y que no sepas resolver y prueba a enviar amor, amor sincero y de corazón a esa persona o situación… y luego cuéntanos si funciona.

Me gustaría saber qué tal te ha ido.

En otros experimentos anteriores de éste mismo blog los resultados han sido estupendos.

Esta técnica no es nueva, es pura meditacion tonglen budista, pura espiritualidad occidental y pura compasión, adaptada a nuestro tiempo.

Yo no me he inventado nada, me he limitado a rescatar una vieja forma de hacer las cosas que siempre ha estado ahí. De hecho, podéis ver técnicas similares en montones de libros y vídeos.

El Ho´oponopono funciona de manera parecida. Ciertas meditaciones por centros también lo hacen.

Una salvedad: Puede que con personalidades psicopáticas, incapaces de sentir o recibir amor, ésto no funcione pero, en un porcentaje elevado de casos, seguramente si que lo hará. Haz la prueba.

Incluso poniendo amor con un psicópata adaptado, uno se engancha menos con sus acciones y puede poner distancia y alejarse de él sin sufrir daño.

Y lo habitual es que la persona con la que tienes el problema no sea una persona de éste tipo y reaccione al amor con una actitud más amistosa.

Por eso, si a veces no puedes resolver un problema con alguien, si no sabes cómo afrontar o abordar una cuestión, sencillamente manda amor, pon amor, envía amor desde el centro de tu alma. Cierra los ojos y hazlo, con toda la intención, con todo tu anhelo. La energía llegará a su destino, no lo dudes.

En función de las ganas que pongas, en función de la fe y de la autenticidad con que lo hagas, así serán los resultados.

No es fácil hacerlo… lo se. ¿Quién soy yo para contaros una milonga?

Todos estamos atrapados en nuestra propia película de enfados, conflictos y creencias. Todos creemos tener razón y quizá en parte la tenemos (solo en parte).

Si vierais lo que yo me encabrono, me subo por las paredes, me angustio y me remuevo por dentro cuando ciertos temas o cierta gente me toca por dentro, sobre todo gente que me importa.

Si lo supierais… Yo me vuelvo una cosa loca, no parezco una persona, me agobio, me atormento, me enfado, doy puñetazos a los cojines, pierdo el sueño, a veces hiperventilo o tengo que ponerme a escribir como un loco para desahogarme..

Yo no soy un ejemplo de nada, si acaso de dejarme arrastrar por la tsunami emocional y darme trompazos con las paredes.

Pero sigo intentándolo, no me doy por vencido.

Cuando me desespero conmigo mismo ¿qué es lo que hago? Me envío amor y así todo mejora un poco.

Soy mi peor juez, mi peor enemigo, mi peor crítico… y solo con amor consigo el espacio suficiente para seguir avanzando en la vida.

Por eso, como no quiero convencerte de nada, como quiero que lo experimentes por ti mism@, prueba a poner amor, a enviar amor a eso que te duele o inquieta. Prueba a no entrar en conflicto, prueba a no luchar, a enviar desde el centro de tu corazón, con toda la verdad de tu alma, prueba a hacerlo con toda la paz, la armonía, el cariño y la ternura que seas capaz de enviar a esa persona o asunto con el que estás a vueltas desde hace tiempo y no sabes cómo resolver.

Pon amor, de verdad, pon amor y más amor… pon amor… y a ver qué pasa.

Y luego, si te parece, me lo cuentas ¿Vale? Dejas un mensaje, me escribes un correo o dejas un comentario en la página.

Vamos a hacer la prueba. Venga, pongamos amor.

No te quedes donde no hay Amor

por Eugenio Sánchez Arrate

Nunca te quedes donde no hay calor, no te quedes donde no hay ternura, donde no hay apertura.

No te quedes nunca al lado de quien no te lo pone fácil, de quien no es capaz de dar ni de recibir ese calor que tanto repara y que se llama Amor.

Hay personas que tienen una guerra en su interior y, o no lo saben o no les importa, o están atrapados en su película de desconfianza. Personas que viven en un agujero torcido donde todo son conspiraciones, adversarios, peligros y amenazas, competición y/o canguelo.

Todo es ira y frustración en sus vidas, todo es juicio y combate, enemigos, susceptibilidades, paranoia, miedos, temores, vergüenza, agresión.

Son pozos de inquietud, de angustia, de inseguridad.

Como tampoco es que sean muy capaces de empatizar demasiado con los demás, de tan mentales y cerebrales que son, o de tan cruelmente viscerales, tienden a atraer a los que son como ellos, gente seca por dentro, o fingidores, o gente con ira, con dobles intenciones, gente de poco fiar, o que parece ser una cosa y luego son otra.

El desconfiado atrae la traición como si fuera un imán a su vida.

Inconscientemente está siendo un traidor al Amor Universal que debería unirnos a todos, puesto que ni lo siente ni lo comparte con los demás.

Y los traidores se atraen unos a otros por ley Universal y se traicionan y muerden entre ellos.

Se consciente de que a ti, éste sistema neurótico tan loco que ellos tienen, te pilla de por medio solo por arrimarte a sus vidas.

Da lo mismo lo que hagas o digas.

Si la cagas porque la cagas… y si no metes la pata, porque no la metes.

Da lo mismo, no es por ti, no es por nada real que tu hayas hecho o dejado de hacer, éstas personas agreden por defecto, verbalmente, físicamente si pueden, casi siempre con actos o palabras: ellos te golpearán como sepan o puedan y aprovecharán la mínima para clavarte los dientes, con razón o sin ella.

Finalmente su mordida será desproporcionada para el suceso que la causó, eso tenlo muy claro.

Unas veces porque no hiciste nada y otras porque lo que hiciste no merecía semejante colección de mordiscos.

No te engañes: Sencillamente estabas demasiado cerca de ellos como para no resultar agredido.

Tu no deberías tomarte sus acciones demasiado en serio, pero tampoco deberías quedarte a esperar la caída de la hoja por si ellos empiezan a funcionar de un modo más afectivo. Date cuenta de que ni saben, ni pueden hacerlo distinto, a no ser que le pongan mucha conciencia.

Y no se caracterizan precisamente por ponerla.

Además, el morder lo hacen con prácticamente todo el mundo. De hecho, han construido una vida en torno a un ofendidismo más o menos justificado, a una susceptibilidad y un miedo que les encierra en su propia cárcel de limitaciones y desamor.

El otro día hablando con mi buen amigo, el profesor de música y terapeuta humanista Julio García, comentamos que la gente cariñosa, cálida y afectiva, es un valor en si misma. Es gente valiosa para la sociedad, gente que hace de éste mundo deshumanizado un lugar mejor.

Entonces ¿Porqué aguantar al lado de un pechopiedra o porqué esperar a que el pechopiedra abra su corazón y deje de serlo alguna vez?

Yo tuve varias peloteras el mes pasado con algunos de ellos, llamadas telefónicas a compañías eléctricas, mensajes a antiguos amigos del pasado y compañeros, conversaciones cara a cara… y llegué a la conclusión de que la no interacción con ellos es lo más sano y más profiláctico para mi.

No sufras por ellos.

Ellos no sufren una mierda por ti, no sufren demasiado en general por nadie, o si sufren se les pasa pronto. No tardan en encontrar otra guerra en la que seguir luchando, otro enganche con alguien o con una situación.

Están tan llenos de inseguridad y de miedo que no les queda energía para ver al otro como realmente es o para sentir algo auténtico por él.

¿Entonces? Si no te ven como eres, si nada de amor hay para ti en sus resecos corazones… ¿Qué coño haces quedándote?

Son amigos, parejas, amores, compañeros de trabajo, vecinos, familiares, gente que de primeras ya está tan lejos de ti que acercarse a ellos resulta poco menos que imposible.

No te quedes donde no hay amor que intercambiar, amor para nutrir y nutrirte, amor para crecer y ser mejor persona junto al otro… no te quedes. Nunca te quedes.

Una puerta solo está cerrada para ti si eres tan idiota de quedarte esperando eternamente a que se abra.

Las puertas abiertas que la vida tiene para ti son fáciles, son francas, en ellas no hay miedo solo afecto y ganas de tener un buen contacto humano, ganas de compartir.

El mundo ya tiene a demasiados cobardes e iracundos, a demasiados ermitaños y setas, avaros del afecto, para que pierdas tu amor y tu energía con ellos.

Date cuenta de que hay muchas otras puertas abiertas para ti, puertas de facilidad, de cariño, de apertura, puertas de amor y de coraje, donde no te ponen pegas, ni distancia, ni peros, ni desconfianza, ni miedos, puertas de cercanía y calor humano, donde no hay miedo.

Son puertas de franqueza y de verdad.

Por cada puerta cerrada para ti hay montones de puertas abiertas por las que entrar y compartir.

La gente afectiva es un valor en si misma, recuérdalo.

Lo mismo que la gente valiente y generosa.

Y esos son a los que tienes que buscar para acompañarte en la vida.

De los otros, apartarte como de la peste.

Porque corres el riesgo de contagiarte de su malestar.

No te quedes donde no hay amor ni verdad para ti.

En serio, nunca te quedes.

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por Eugenio Sánchez Arrate

Los seres humanos somos expertos en cagarla, de hecho es lo que mejor se nos da en ésta vida.

Como decía Winston Churchill, de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo.

Porque la verdad es que nos equivocamos a diario, la cagamos todos los días, unas veces son pequeños errores, otras veces cagadas inmensas que afectan a otras personas. A veces son fallos, errores de índole casi vital, de esos que nos inspiran la sensación de haber equivocado nuestra vida por completo, son meteduras de pata, equivocaciones con las que debemos cargar y tratar de seguir adelante.

De nada sirve atormentarse en exceso por éstos fallos.

La culpa es una herramienta de rectificación y no sirve de nada si no tratamos de usarla para enmendar lo errado y reparar el daño causado a otros o nosotros mismos.

Sufrir por lo que has hecho mal impedirá que repitas ese mismo error en el futuro. Pero quedarse atrapado en ese sufrimiento paralizará tu vida.

Yo la he cagado recientemente…y bastante, con algunas personas.

Y no, no sirve tampoco hacer una apología del fracaso o del error, como si fracaso y error fueran esos grandes maestros en nuestro camino que tanto nos enseñan, tal y como se empeñan en contarnos en decenas de cursos, libros y blogs de crecimiento personal, contaminados por cierta forma occidental y triunfalista de ver las cosas, que solo consiste en negar nuestra vulnerabilidad, lo que nos asusta, lo que nos duele, lo que nos hace personas, a fin de mostrar al mundo una imagen de nosotros mismos impecable e ideal.

Yo no quiero ser impecable e ideal, yo quiero ser yo, ser auténtico, con toda la carga de falibilidad y carencias que llevo encima. Quiero aprender de lo que hago, no negarlo ni esconderlo.

En éste sentido os dejo éste enlace con una reflexión brillante de Amalio Rey sobre el fracaso y el modo en que se está utilizando como herramienta de marketing.

https://www.amaliorey.com/2018/10/29/dejad-de-decir-que-el-fracaso-es-bueno/?fbclid=IwAR1AHlwE720lao2m9VneIBVa3CBWvcjKZmsbB8XVET4id1WDkRWLKHRc4kw

En fin, duele mucho darte cuenta de que, por mucho que lo hayas trabajado en terapia o en tu vida, por mucho que te esfuerces, de vez en cuando… o con cierta frecuencia, depende del caso, vuelves a aquella vieja forma de hacer las cosas que tenías hace años, cuando nada sabías de ti ni de los mecanismos de defensa con los que funcionas en la vida debido a tu neurosis.

Y es que nunca nos hemos mirado lo suficiente, siempre hay trabajo que hacer.

Yo me sigo pegando trompazos y equivocando,, y mucho. A veces no tengo cuidado con la gente, a veces meto la pata, a veces toco o miro donde no debería mirar. Y la sigo cagando cada dos por tres. Porque, por mucho que lo trates de evitar, eres humano y tarde o temprano, volverás a meter la pata, volverás a sorprenderte haciendo cosas que hacías mal hace años y que se supone que ya no tendrías que seguir haciendo.

A mi me pasa, nos pasa a todos.

¿Como puedes enfrentarte a ésto? De una única manera sensata: Asumiendo la responsabilidad sin trivializar el error, no restarle importancia, pero tampoco flagelarte y atormentarte hasta el extremo de que te paralice para el futuro.

Pedir perdón, reparar si puedes el daño causado y continuar con tu vida… porque de eso se trata vivir, de seguirlo haciendo de la mejor manera posible.

Del fracaso se aprende, vale, te enseña, de acuerdo, pero eso no evita el dolor causado a otros o a ti mismo, ni tampoco disculpa que vivimos en una cultura exitópata de negar todo aquello que no es bonito y maravilloso en nosotros, de mostrar solo nuestro lado ideal y presentable ante los demás.

Precisamente en lo feo, en aquello que nos duele o nos avergüenza mostrar, en aquello que nos hace humanos y falibles y máquinas de equivocarnos, está el trabajo de fondo del individuo en su camino de crecimiento personal.

Fingir y disimular no te llevará a ningún lado. Y esconder la mierda debajo de la alfombra, tampoco.

La gestalt es una terapia de la autenticidad y si lo auténtico es que te has equivocado, pues eso es lo que hay y toca apechugar con ello.

Por eso, si la cagas (que la vas a cagar, no lo dudes) pide perdón, trata de enmendarlo y, sobre todo, sigue adelante procurando no repetir el fallo en la medida de lo posible… pero con la certeza de que te equivocarás, quizá un poco menos, quizá más levemente, pero te equivocarás seguro y tendrás que repetir todo el proceso.

Atormentarte durante años no te va a servir de nada.

Asumido el error, pide perdón de corazón, enmienda y avanza.

En eso consiste la responsabilidad. En eso consiste también la humildad y sobre todo en eso consiste la vida.

No somos perfectos.

Yo menos que nadie, ni lo pretendo. Apañado estaría si creyera lo contrario.

Y aquí os dejo una frase sobre el tema que me ha hecho mucha gracia y que ayudará a sobrellevar el fracaso con más entereza (sin trivializarlo porque, para qué engañarnos, ya es bastante doloroso).

Equivocarse es para principiantes…

Los verdaderos profesionales la liamos parda.

un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

A veces el otro no necesita un consejo, un abrazo, o tu ayuda.

A veces el otro solo necesita que estés ahí, en silencio, observando, escuchando si tiene la necesidad de hablar o manteniéndote en la distancia si no la tiene.

A veces es mejor no intervenir y confiar en el proceso que cada persona está afrontando.

A veces basta con transmitirle la idea de que confías en que él sabrá resolver su problema, sabrá encontrar la mejor de las soluciones, SU SOLUCIÓN, que no necesariamente es la tuya, porque tu sabes (o crees saber) lo que te hace bien a ti, pero no puedes saber lo que es mejor para el otro.

Y pensar otra cosa es incurrir en una trampa del ego, a veces tan inmenso en el ámbito de la terapia o el acompañamiento a otros y a veces también enorme en las relaciones personales.

Por mi carácter (soy un eneatipo dos social) durante años he tenido cierta tendencia a salvar a la gente, a sobreprotegerla, a ayudarla incluso cuando no me pedían ayuda. Soy empático, me doy cuenta de muchas cosas, leo emociones, gestos y acciones y enseguida encuentro heridas, dolores, atascos, problemas.

Confieso que tengo una tendencia neurótica a meterme donde no me llaman, a ser invasivo, a cuidar de los demás incluso cuando no me lo han pedido. Y también informo al mundo de que, felizmente, me he ido curando de esa tendencia con los años y que ya no soy aquella ONG del apoyo incondicional que era entonces.

La gente que me conoce de años se sorprende del modo en que me he ido apartando de esa vieja manera mía de hacer las cosas. A menudo vienen personas pidiendo ayuda y yo les respondo que ellos ya saben lo que tienen que hacer, y mis conocidos se quedan un poco impactados por ésta nueva manera de prestar mi apoyo.

Porque yo antes era una especie de Superman del apoyo y la escucha al otro… mi ego ayudador me desbordaba… y ahora no necesito serlo… y desde luego tampoco lo necesita el otro.

A menudo me hacía daño comportádome de esa manera y también hacía daño al otro, poco menos que arrebatándole su capacidad para resolver sus problemas.

¿Porqué hacía daño?

Porque las heridas del otro son sagradas e incluso puede que alguna de ellas sea su herida narcisista nuclear, el dolor último y más profundo que alberga en el fondo de su alma… y hurgar en algo tan íntimo y doloroso, a veces tan inconsciente en el otro, comprenderéis que puede ser muy duro, tanto para el que mete el dedo donde no debe, como para el que lo padece.

Podemos pisar una mina emocional y hacerla detonar sin darnos cuenta, podemos provocar en el otro una retraumatización severa, podemos, en fin, hacer más daño que bien, si removemos donde no debemos, si tocamos donde sería mejor no hacerlo.

Hay dolores más allá de todo entendimiento, heridas con las que hemos tenido que crecer y avanzar en la vida. Heridas que, si no cuidamos con delicadeza extrema, nos darán toda clase de problemas en la vida adulta, pero también heridas que si no cuidamos en los demás por no tenerlas en consideración, pueden causarles mucho daño.

Todo el mundo lleva esas heridas dentro, conscientes e inconscientes. Las segundas abundan más que las primeras, por eso es tan importante ser cuidadoso con lo que le duele al otro, aunque el otro aún ni lo sepa… y también ser cuidadoso con lo que nos duele a nosotros, procurando darnos cuenta de todo lo que nos sea posible, llevarlo a la conciencia.

Alejarnos de situaciones intolerables o de gente que no nos nutre. Apartarnos de circunstancias vitales tóxicas o dañinas… Y procurar hacer otro tanto con los demás.

Por encima de todo, respeto por el otro. Un profundo y verdadero respeto por el ser que es, en su estado actual de evolución.

Y respeto por nosotros, por nuestros procesos, nuestras heridas y nuestras necesidades.

emociones fingidas

EL Dolor es abundante

No somos conscientes de que la gente está mucho más dañada de lo que aparenta.

Los vemos en sus vidas, sonrientes, dormidos a la verdad que llevan dentro y pensamos, oh, vaya, parece que fulanito está muy bien, que a menganita la va estupendo.

Mi experiencia es que, a poco que rascamos debajo de la superficie, los problemas surgen y los dolores están ahí, enterrados bajo toneladas de defensas, protecciones y barreras que todo el mundo ha ido levantando como ha podido a lo largo de su vida para enfrentarse a la dureza del mundo.

Hay personas que han vivido mucho abandono, otras no han sido vistas por sus padres (o sus padres se han empeñado en ver en sus hijos a otras personas que ellos no son), hay personas que han sido traicionadas por seres queridos, humilladas en sus etapas tempranas de vida, o tratadas con injusticia sistemáticamente, o personas que han vivido mucho rechazo por parte de padres y profesores y que, llegados a la vida adulta, se autorrechazan, no se autoaceptan o se consideran insuficientes e inadecuados de una forma patológica que solo les hace daño. Nunca son suficientes, siempre tratan de ser otro que no son, o de hacérselo creer al mundo.

Si no somos conscientes de lo que le duele al otro, mejor no incidir en ello, o las posibilidades de dañarle aun más son grandes.

De hecho, nos pasamos gran parte de nuestra vida haciendo daño a otros o dejando que nos lo hagan, casi siempre sin darnos cuenta.

Tampoco sirve intentar convencer al otro de lo que le vendría bien hacer o cambiar en su vida, de lo que tendría que mejorar.

Porque pensar que el otro ha de mejorar, es no apreciar lo que ya es aquí y ahora, es no aceptarlo como es, con sus imperfecciones y fallos.

Y porque querer cambiar al otro es un intento de colonización de la otra persona y lleva implícito que no la aceptamos tal cual es.

Cuando queremos a las personas, las queremos con todo el pack, de manera incondicional, neurosis incluida, por muy estropeadas o dolidas que estén… y solo si su falta de cuidado o atención con nosotros es dolorosa, lo que conviene es apartarnos.

(Y si, todos tenemos una neurosis instalada de serie, de diversa gravedad, así que si eres de los que piensan que tu no tienes la tuya, convendría que te lo fueras mirando, porque te estás contando una película y va siendo hora de trabajarse un poquito.)

Pero sobre todo, no permitamos que la neurosis propia o del otro nos impida vivir, nos impida querer, nos impida relacionarnos y estar cerca de quienes amamos.

Si el otro se da cuenta o no se da cuenta de lo que le pasa, es su responsabilidad, no la nuestra.

Se trata de querer a los demás hasta donde nos sea posible, con todas sus fallas, sus carencias, sus errores, sus atascos.

Y también se trata de ser lo más humano y auténtico posible en el contacto con otros seres humanos, ser verdadero, ser franco, estar abierto, porque en ésto de la sanación, se ha demostrado que la autenticidad ayuda, es contagiosa y cura a la gente.

Para ello, mantener el corazón abierto es indispensable (y difícil, no os vayáis a pensar).

La paradoja de la curación

El psicólogo Carl Rogers, un hombre digno de admirar, sostenía que sus pacientes se curaban cuando encontraban en el terapeuta una aceptación incondicional de lo que ellos eran.

En terapia sucede algo muy curioso. Cuando comienzan las sesiones, el paciente/cliente cree saber lo que a él le pasa.

El terapeuta o profesional, desde su ego de salvador, cree saber lo que le pasa al paciente.

Y resulta que ni uno ni el otro saben realmente lo que el paciente necesita o le puede sanar.

Luego la mejor opción es permanecer siendo uno mismo, auténtico y con el corazón abierto a lo que el otro es, a sus dolores, a sus atascos, a sus bloqueos, a sus tristezas, anhelos, carencias, deseos y pulsiones. Permanecer junto a él, dejar abierto el camino a que pida ayuda si la necesita, acompañarle en su proceso desde la propia humanidad, la propia verdad, siendo uno mismo.

Un ser humano frente a otro ser humano, sin máscaras, sin aditivos, sin barreras, con la verdad por delante.

Podemos aplicar ésto a todas nuestras relaciones personales.

Ser uno mismo ayuda a los demás a ser ellos mismos. Y cuando uno es uno mismo y no su máscara, sus defensas, sus miedos o su neurosis, mejora todo.

Por eso, lo único que podemos llevar a nuestras relaciones con el otro son nuestra verdad, nuestra humanidad, llena de grietas e imperfecciones, nuestra propia falibilidad y nuestro propio talento, eso que somos, lo bueno y lo malo, lo que nos gusta y lo que no nos gusta, hasta las últimas consecuencias.

Se trata de abrirse, abrir el corazón y aceptar al otro incondicionalmente y aceptarnos con la misma ausencia de condiciones, por muy grande que sea el destrozo interior, por mucho dolor que llevemos o lleve el otro dentro, por muchas heridas, vergüenza o miedo que nos esté atenazando.

Querer con el corazón abierto, con lo que somos, aquí y ahora, con lo que hay… abrir el alma y que el otro la abra en la medida que pueda.

Si uno se comporta así, mi experiencia es que la relación mejora con cualquier persona, porque el contacto se hace más verdadero, más humano, más real.

Y no solo se cura el otro, también te curas tu, porque la verdad y la autenticidad, siempre son saludables para todos y porque los demás tienen mucho que dar y que aportarnos en nuestras vidas.

autoestima real
autoamor

¿Es fácil vivir con el corazón abierto?

Me gustaría decirte que si, pero no lo es, a veces duele, a veces recibes mucho daño, a veces te decepcionas, o sufres por la inconsciencia del otro, a veces es al revés y es el otro el que paga tu inconsciencia…. pero vivir a corazón abierto no solo es un reto, también es una de las tareas más saludables y hermosas que un ser humano puede emprender a lo largo de su vida.

¿Te animas? ¿Te atreves a ser tu mismo con tus dolores, tus errores, tus miedos… y a no resistirte a ellos, a no tratar de ocultarnos, a no fingir que no existen? ¿Te atreves a mostrárselos al otro, a compartirlos con quien decidas?

Eso es vivir con el Corazón abierto.

A veces duele, pero siempre, a pesar del dolor, es maravilloso.

Y lo que te aseguro es que nunca te arrepentirás de hacerlo, porque compensa.

Hacer las paces
paz

por Eugenio Sánchez Arrate

¿Qué tal si hoy y solo por hoy, te tratas mejor de lo que sueles hacerlo?

¿Te has dado cuenta de cómo te juzgas y de los ojos con que te miras?

¿Que tal si dejas de enfocarte en lo que no haces bien, en lo mal que te ves en el espejo, en la mala cara que tienes por la mañana, en lo imperfecto o inadecuado que eres o lo mal que haces las cosas y, por hoy, solo por hoy, vas y te dejas en paz?

¿Que tal si dejas de pensar que podrías o deberías ser mejor de lo que eres?

¿Qué tal si dejas de intentar ser otro diferente u otra diferente de quien eres ya?

Se trata de hacer una tregua, de firmar un armisticio contigo mism@ y caminar por una senda nueva, la de la Pax Interna que se revela cuando dejamos de criticarnos y entramos en aceptación incondicional.

Hoy la clave está en sonreír, en decir, pues vale, en no darle importancia, en caminar por la vida con ligereza.

¿Que tal si dejas de recriminarte, si dejas de juzgarte, de mirarte con ojos críticos? ¿Qué tal si hoy, tan solo por hoy, paras un rato y lo dejas?

¿Qué tal también si hoy, solo por hoy, dejas en paz a los demás? ¿Qué tal si dejas de engancharte con tu jefe, con tu padre, con tu hermana, con tu madre, con tu pareja, con tu ex, con tus vecinos o con tus compañeros de trabajo? ¿Qué tal si dejas de juzgarles y criticarles y consumir energía en hacerlo, que tal si dejas de pretender cambiarles o que sean diferentes de lo que son, que tal si dejas de pretender que hubieran hecho las cosas diferentes a como las hicieron… que tal si dejas de quejarte de lo desconsiderados que son o de lo mal que te tratan? ¿Qué tal si dejas de echarle la culpa de tu malestar o tu infelicidad a lo que te pasa a ti, a lo que les pasa a los otros y a lo que le pasa al mundo?

¿Qué tal si dejas de quejarte o de morderte la lengua por lo mucho que querrías gritar y tan solo respiras, respiras tranquilamente y, hoy, solo por hoy, dejas al universo, al bendito universo en paz?

¿Qué tal si hoy, solo por hoy te dejas descansar y dejas también descansar al mundo?

Haz la prueba.

Tan solo hazlo.

Y mañana me lo cuentas y me lo escribes en el hilo… o me lo dices personalmente.

Me encantará escuchar el resultado.

Hoy tuve un mal día y cuando alcancé la masa crítica respiré varias veces y dejé que la inspiración me dijera lo que tenía que hacer. El resultado es éste experimento que acabas de leer. Lo he llamado Dejar y dejarse en paz. También podéis llamarlo La Tregua.

Funciona cuando tienes uno de esos ratos, uno de esos días.

Y quizá mañana lo intente de nuevo porque a mi me fue muy bien.

Venga, tu haz la prueba.

Y por favor, después cuéntamelo.

elefante-azul

Un articulo de Eugenio Sánchez Arrate

A ver, definitivamente yo no soy un tipo muy convencional. De hecho, según algunos se me podría definir como un divergente o un raro.

Soy una especie de elefante azul en un mundo gris cada vez más poblado por otras cebras, leones y elefantes de muchos maravillosos colores con los que me encuentro y comparto el mundo.

Supongo que tiene que ver con una concepción romántica de la existencia, más conectada con una visión espiritual y compasiva del entorno, que con un frío sistema de mercado basado en la sociedad postindustrial y la explotación de los recursos y las personas por encima de límites razonables.

Ser un PAS (Persona de Alta Sensibilidad) quizá no me ayuda. O quizá si.

Mis amigos y amigas son escritores, poetas, arqueros, guerreros, terapeutas, chamanes, magos, docentes, profesores, asistentes sociales, gente de ayuda y de corazón. Lo son, incluso los que tienen profesiones más convencionales. Pero en general tengo amigos actores, alquimistas, jardineros, coaches, fisioterapeutas, científicos, músicos, diseñadores, creadores y creativos, pero también algún amigo médico, alguno dentista, alguno farmacéutico, algunos informáticos, editores… y luego tengo amigos teleoperadores, abogados, arquitectos… Todos, sin embargo, suelen tener algo que los hace especiales, por eso son mis amigos.

La gente del montón me hace bostezar.

Para que se me entienda: Es más fácil que yo me haga amigo de un monje tibetano que de uno de éstos machos alfalfa pugnaces y meteóricos que luchan por alargar los ceros de su cuenta bancaria y perpetuar el IBEX 35, el índice Nikkei o el NASDAQ. Los formalitos no me van, los robots de oficina tampoco y la gente de cartera de inversión y extracto al alza, pues tampoco, qué le vamos a hacer. Tampoco tengo nada contra ellos, es sencillamente que no me resuenan porque su concepción del mundo y la mía son perpendiculares.

Y por supuesto, los gañanes que van en el bus (cada vez menos) con el Marca debajo del brazo y que solo hablan de fútbol (y ojo, que el fútbol a mi me gusta), me espantan.

Todos, unos y otros, me parecen aburridos. Mortalmente vulgares. No son, en muchos casos, la clase de gente que hace del mundo un lugar mejor, debido a su conformismo, a su ceguera o a su codicia.

Los últimos, los de la codicia y el arribismo, suele ser gente con una visión mercantilista de la existencia, que va a lo suyo y cuya máxima aspiración en la vida es conseguir un buen trabajo socialmente exitoso y sacar del mundo y de los demás todo lo que puedan.

Pues vale.

Otros son gente que va tirando y está en la supervivencia y con eso ya se conforma.

Aunque para mi la vida no sea mantener el tipo y ya está, a éstos los comprendo mejor, no tienen muchas opciones y a menudo hacen lo que pueden.

Yo a lo mejor soy un poco idealista o idiota, pero creo que no vamos a transformar el mundo perpetuando los mecanismos que lo hicieron así. Siendo un normópata, uno del montón, un hombre masa, nunca dejarás de ser una oveja del rebaño. Y siendo un arribista, un trepador social y un espabilado que trata de aprovecharse de lo que hay, pues tampoco.

Nos controlan

Los mecanismos de manipulación de las personas son poderosos.

El control de la población mediante la ingeniería social, las mentiras de los medios de comunicación, la manipulación de las ideas y corrientes sociales, el estado de adormecimiento e idiocia generalizado de un porcentaje grande de la gente están a la orden del día.

Incluso los despiertos sueñan el sueño de la máquina biológica imaginando que despierta, como aseguran ciertas escuelas espirituales.

Cómo funciona el sistema

El sistema está bien encajado y diseñado, señores, solo hace falta observarlo: Trabajar mucho por menos dinero del que mereces, enriquecer a unos cuantos, no tener tiempo para ser libre ni para pensar ni actuar, pues consumes todas tus energías en el trabajo y dejas los fines de semana y las vacaciones para, casi siempre exhausto o mermado de fuerza, reponerte y coger energía para poder regresar… y llegada cierta edad, cuando tu vida se ha consumido en trabajo y escapadas del trabajo en forma de vacaciones, fines de semana y puentes (un sistema alternativo de recompensa castigo, cárcel y patio, para que no te mueras) entonces ya solo te queda jubilarte, enfermar y morir.

Y aceptar con resignación todo éste estado de las cosas porque te han hecho creer que no hay opción y la vida es así y punto pelota.

¿Pero es de verdad la vida así… o eso es lo que te han hecho creer?

¿Has de encajar como individuo en un orden social establecido a costa de tu felicidad solo porque eso es lo que te han dicho?

¿Te has planteado alguna vez lo bien domesticado que estás, lo bien que te han adiestrado para dar pocos problemas, encajar y obedecer pase lo que pase, para no salirte del carril, para no cuestionar las cosas o para hacerlo desde una posición sumisa y raramente efectiva de oposición a la injusticia… y así desde que te educaron en el colegio?

¿Y qué habrás hecho con tu existencia todo ese tiempo, cuando todo termine?

Gastar la vida, consumirla de una forma estéril en beneficio de otros o de causas que no benefician al mundo.

 Manipulación permanente

Todas las corrientes sociales están manipuladas, las izquierdas, las derechas, todo ha sido diseñado para mantenerte atrapado en la maya, la matrix, la ilusión de contrarios enfrentados que nos polariza y divide y nos vuelve a unos contra otros.

La lucha de clases es una farsa. Sirve al propósito de que todo siga igual y de tener a la gente entretenida y dividida, luchando entre si y no contra quienes han de luchar, los únicos que ha de ser derribados. Da lo mismo si el opresor es de derechas o de izquierdas, da lo mismo si es neoliberal o es un Stalin.

Todos los opresores y tiranos son la misma cosa.

Si te das cuenta, en nuestras democracias, incluso los que luchan contra la opresión, parecen responder en el fondo a un guión de aparente lucha por la liberación del individuo y las conquistas sociales, pero sirven en general a los mismos amos que gobiernan el mundo. Perpetúan el sistema. Las cleptocracias occidentales son falsas democracias. No son reales.

Guerras programadas, revoluciones programadas, crisis programadas y periódicas, como la que se avecina en poco tiempo, encaminadas a que los que rigen el mundo tengan cada vez más y tu tengas cada vez menos en todos los sentidos, derechos sociales incluidos.

Todo está pactado y tramado para tenernos en danza constante.

 Falsos opuestos

Porque al final, los que dominan el mundo son los mismos y establecen una constante y falsa lucha de contrarios en la que uno elige bando a lo tonto, llevado por sus propias experiencias vitales y pulsiones según la vida que haya tenido, y se abraza a un estandarte como si unos fueran los Lannister y otros los Stark. Cuando en su caso, ambos hacen como si fueran enemigos, pero obedecen a un poder omnímodo que está más arriba y que ya ha sido señalado en muchos textos y libros de referencia sobre el tema.

discutir

Mirad, mirad siempre más arriba y más abajo de lo aparente. Levantad las alfombras, corred las cortinas, abrid las ventanas. Mirad.

Leed Los amos del mundo de Jean Ziegler, Capitalismo Canalla de Loretta Napoleoni, leed a Zygmunt Bauman, leed Cambiar la Sociedad para Cambiar el Mundo, de Claudio Naranjo, leed a muchos otros, leed a los divergentes, no creáis nada de lo que os digo, no creáis a nadie, comprobadlo por vosotros mismos y os daréis cuenta de que en realidad, para cambiar las cosas, hay que hacerlo desde un nuevo enfoque.

Nada cambiará si cada uno de nosotros no cambia, no hace lo posible por salirse del carril (y no nos lo han puesto fácil, hay que reconocerlo).

La vida le impone a uno la condición de la supervivencia. Comer, pagar las facturas… buscamos como náufragos trabajo fijo, aceptamos pagar la hipoteca del piso por mucho más de lo que vale (en muchos países los precios de la vivienda han sido artificialmente inflados para beneficiar a las instituciones financieras que medran gracias a ello).

¿Cómo es posible que mi padre, en España, con un sueldo normal y sin que mi madre trabajara, a finales de los años 60 y comienzos de los setenta, pagara en 6 años su casa y luego se comprara un chalet en la sierra y después vendiera esa casa y comprara otra mejor que también pagó en muy pocos años?

¿Cuándo nos engañaron y convencieron de que estar pagando durante 30 o 50 años la hipoteca de una casa es razonable? Por Dios, no es ni sano.

¿Qué ha sucedido con el estado de Bienestar de Europa en ésta pasada década?

Al final la condición de la supervivencia nos presiona tanto que nos conformamos con pagar los recibos, con un coche mejor, una casa un poco más grande o con podernos ir de vacaciones para desconectar una semana o diez días al año.

Pero eso no es verdadera libertad, ni financiera ni de ningún otro tipo.

El colectivo FIRE, (Financial Independency, Retire Early) Independencia Financiera, Retiro Rápido, https://www.bbc.com/mundo/noticias-47431289  ha realizado un primer agujero al sistema usando las propias armas que éste ofrece para escapar de él. Ellos ahorran en los primeros años de su vida una cantidad suficiente de dinero para poder salirse de la rueda cuando aún tienen años para disfrutar de la vida. De éste modo obtienen la libertad. Pero invierten a menudo en productos financieros y de éste modo enriquecen también a los amos del mundo y perpetúan ese mundo que debe transformarse para bien.

Así escapan de la trama… pero solo en cierto sentido.

Hay, sin embargo, otras vías y todo consiste en explorarlas.

Ojo con la radio, la prensa y la televisión

Por lo pronto, desafectarse de las cadenas de televisión ayuda bastante a ver la realidad de otro modo. Coger con pinzas la información que nos dan en los medios, leer sobre las guerras que no te cuentan, sobre las noticias que no te dan y sacar tus propias conclusiones.

Y averiguar, además, porqué no nos cuentan todo eso que quieren que no sepamos.

Por mucha campaña de desinformación que lancen, lo cierto es que uno aprende a ver la verdad entre líneas.

Los medios están subrepticiamente comprados por las compañías de los anunciantes que los mantienen y financian.

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Por eso os invito a leer, a mirar, a pensar y a ver de un modo diferente, desde el corazón de la Divergencia.

Y con la conciencia de que siempre, siempre, estamos siendo manipulados desde casi todos los frentes con el propósito de exprimirnos y confundirnos, no de hacernos ningún bien.

Partiendo de esa base, el siguiente paso es elegir qué vida deseo vivir, qué quiero hacer con mis días y que quiero aportarle al mundo.

¿Ser uno más?

¿Ser un tornillo del enorme engranaje establecido que solo produce desigualdad y sufrimiento… o quiero hacer que cuando yo me vaya éste lugar está un poco mejor que cuando yo vine aquí?

El cambio es individual y, si todo el mundo hace lo suyo, lo demás cambiará solo.

Haz tu parte. Solo tu parte. No se te pide más.

Haz lo tuyo.

Solo se necesita eso.

Y hacerlo te hará mucho bien. Porque cuando uno sigue su camino verdadero, el propio camino es en si la recompensa.

Psicópata máscara

un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

 

Pueden ser tu novio, tu mujer, tu padre, tu amante, tu querido hermano, tu jefe, tu vecino o tu compañero de piso o del trabajo. Van a lo suyo. No empatizan con los demás. Se mueven por intereses personales y manipulan a los que les rodean, los engañan, los mienten, los seducen, fingen si han de hacerlo y se sobreadaptan con maestría a cada situación.

Son los psicópatas.

Unos son más simpáticos, otros más secos o rígidos, pero no los verás llegar hasta que sea demasiado tarde.

Pueden destrozar tu vida.

A mi una mujer así me la destrozó. Y con los años, no solo averigué que lo era, sino que aprendí a recomponer los pedazos y a pasar de la tristeza al odio y de éste a la indiferencia.

Tolerancia cero, contacto cero. Lejos, siempre lejos de esa gente.

 

Porcentaje mayor de lo que imaginas

No son pocos. Te equivocas si lo crees.

Entre un 2 y un 3 por ciento de la población es psicópata pura y entre un 10 y un 12 por ciento son psicópatas integrados o socializados, lo cual quiere decir que, de cada cien personas que conoces, entre doce y quince son psicópatas de uno u otro tipo… y eso es muchísima más gente de la que a menudo nos atrevemos a admitir.

Los desfasados estudios que hablan de solo un 1%  de psicopatía se quedan muy cortos y no contemplan al psicópata cotidiano y socializado, que es muy abundante y peligroso. Se limitan a considerar al psicópata que comete delitos penados por la ley o visibles a simple vista. Pero el gran trabajo de los psicópatas se realiza en la sombra y es tan frecuente que no nos damos cuenta.

A algunos psicópatas puedes reconocerlos. A otros cuesta trabajo y tiempo, demasiado tiempo hacerlo. Ni siquiera los profesionales de la salud mental consiguen detectarlos.

Aproximadamente uno de cada cinco jefes es un psicópata.

Buscan siempre posiciones de poder y liderazgo y trepar en lo social.

Me imagino cómo se les queda la cara a esos coach y profesionales que dan cursos y conferencias a directivos y líderes, sabiendo que uno de cada cinco de sus alumnos es uno de éstos personajes y que están alimentando su patología con destrezas que lo harán más peligroso.

De hecho, me pregunto si lo saben siquiera. Si los pueden detectar y qué hacen al respecto cuando lo saben.

En cuanto a ti, lector, lectora ¿Te has preguntado quienes son psicópatas en tu entorno?¿Los has detectado?¿Has comenzado a protegerte de ellos a la voz de ya?

A menudo lo único que puedes hacer, salvo que hayan cometido algún abuso o delito penado por la ley que tu puedas demostrar ante un tribunal, es alejarte lo más posible y no dejar que se te vuelvan a acercar en toda la vida.

Porque aprovechan todo lo que sacan de las personas para su propio beneficio. Si les enseñas o das clase, lo usan y retuercen para sus fines, si les escuchas, te engañan, si les ayudas, te acaban sacando la sangre.

Alejarse y alejarse para siempre. No hay otra.

Yo lo he hecho con alguno de ellos. Y con alguna también.

Los psicópatas tienen un modo de vida camaleónico y parasitario, adaptativo a las circunstancias.

No sienten culpa cuando hacen daño. Explotan a sus parejas, se aprovechan de sus amigos, empleados, familiares.

Mienten, traicionan, seducen, enganchan, confunden, extorsionan.

Además, los psicópatas se manejan bien en lo social, se sobreadaptan, logran sus objetivos, medran, trepan, hacen lo que haya que hacer y a costa del dolor y sufrimiento de quien sea para conseguirlo. Triangulan en las relaciones, introducen a exparejas y otros amantes para generar inseguridad en su cónyuge y poderle controlar mediante lo que se denomina vínculo de traición que es extremadamente dañino, adictivo y lesivo para el que lo padece.

Medran socialmente, se mueven a la perfección en aguas turbias. Confunden, evaden, culpabilizan, se victimizan, utilizan a los demás.

Se muestran como las víctimas de sus exparejas cuando en realidad han sido los verdugos de las mismas, gente de poco fiar incapaces de dar amor.

Nadie les importa demasiado, salvo como medio para conseguir sus fines, que solo ellos conocen y que planifican con gran entrega y maquinación previa, a veces durante años en una concatenación de acontecimientos previamente tramados con una frialdad y egoísmo pasmosos. Todo se lo justifican.

Poseen una caradura extrema. Se muestran impasibles ante las mayores atrocidades cometidas.

E insisto, son muchos, mucha más gente de lo que creéis.

 

A menudo les va muy bien en la vida (al menos en lo aparente, porque en lo espiritual, en lo profundo y real, les va como el culo).

Suelen triunfar en la vida material.

Muchos responden a estereotipos de éxito social aceptado y son encantadores, tienen una imagen social brillante, nadie se imaginaría que por dentro son la clase de seres sin alma y sin corazón que son.

Pueden ser tu jefe, tu novia, tu profesor de yoga, ese político al que votas convencido, ese cantante al que admiras, ese empresario que parece comerse el mundo y siempre está sonriendo o que tritura a sus empleados con tiranía de faraón, ese sacerdote altruista y desprendido que dirige una ONG, ese presidente de gobierno del que todo el mundo está pendiente, esa miembro de la casa real que sale en las revistas del corazón o ese actor al que todo el mundo admira.

Pero son locos, sencilla y llanamente, perturbados.

Y locos peligrosos para más señas. Psicópatas.

Iñaki Piñuel

Iñaki Piñuel, experto en psicopatía

Aquí os dejo un enlace de la Vanguardia en el que Iñaki Piñuel, Doctor en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y profesor de la Universidad de Alcalá de Henares, habla sobre ellos. Iñaki Piñuel realiza una excelente labor como divulgador y rehabilitando a víctimas de abuso psicopático en pareja.

 

https://www.lavanguardia.com/cultura/20161025/411316571590/en-espana-hay-seis-millones-de-psicopatas-puros-y-personalidades-psicopaticas.html

 

No todos son asesinos

Por desgracia, el cine anglosajón ha transmitido a la sociedad la idea errónea de que un psicópata es un asesino o un asesino en serie…. y nada más lejos de la realidad.

Los psicópatas rara vez matan, a menudo porque no se atreven, porque no sienten el impulso, o por miedo a las consecuencias legales de sus actos. Muchos están socialmente adaptados. Solo un pequeño porcentaje de ellos comete asesinatos y de los que asesinan directa o indirectamente, solo unos pocos responden al arquetipo del serial killer que en las películas y la televisión hemos aprendido a identificar falsamente como el único tipo de psicópata que existe.

Y ahí cometemos un gravísimo error.

Charles Manson

Charles Manson, uno de los más famosos psicópatas

No, los psicópatas son algo más pedrestre, cotidiano y torticero de lo que pensamos, algo más de nuestro día a día.

Por eso son tan peligrosos. Porque nos hemos acostumbrado tanto a ellos, son tan abundantes y cercanos, que cuando los tenemos delante, no los detectamos ni identificamos como tales.

Los psicópatas se reconocen entre ellos, a veces pactan y llegan a acuerdos explícitos o tácitos sobre sus vidas, se ayudan, pero también pueden traicionarse y hacerse daño entre si en la competencia por el poder y los fines que anhelan. Son depredadores sociales, depredadores de la vida y/o de la pareja, que persiguen sus propios objetivos y generalmente los logran. Son sanguijuelas, parásitos que succionan la vida de los demás a través de muy variados procedimientos.

Sencillamente son gente trastornada y muy dañina.

Yo, en mis años de estudio y autoindagación personal, he conocido a un quiropráctico bastante famoso de mi ciudad que lo es, a un director de fundación, a un cardiólogo, a mi exnovia azafata de la que tanto he hablado en otros blogs, al presidente de la división española de una marca líder en afeitado, a dos coach bastante conocidos, a un profesor de biodanza que tiene su propia escuela de enseñanza, al antiguo director de un balneario, a una psicóloga cognitivo conductual, a un chamán fraudulento, a un conocido locutor de radio especializado en deportes, a una presentadora de televisión…en fin… los psicópatas están muy bien camuflados y repartidos por la vida cotidiana, a menudo saben caer bien, engañar a los demás, gustar.

Parecen hasta normales si se lo proponen, fingen las emociones, se adaptan a lo que los demás esperan de ellos, creando una falsa personalidad, completamente ficticia y algunos sufren tremendamente si son rechazados o no aceptados debido a su narcisismo (no soportan que les muestres lo vulgares y mezquinos que son) o porque así su cohartada se les rompe y no consiguen sus fines, que son lo único que les importa en la vida… pero en el fondo y de manera más o menos velada, son personas que van a lo suyo y no sienten nada, o sienten poca cosa.

Al menos no sienten como tu y como yo sentimos.

Experimentan miedo a ser descubiertos, a ser detenidos, a sufrir daño o a perder lo que tanto anhelan.

Experimentan intensidad con la transgresión.

Experimentan indiferencia o goce con el dolor ajeno.

 

Con un psicópata debes tener una cosa clara, tu no les importas.

Solo se importan ellos.

Es una tarea aún pendiente en la sociedad detectarlos aislarlos y apartarlos de los lugares, empresas, familias y ámbitos, donde pueden causar mucho daño.

Porque ellos se ocultan bien, han aprendido a aprovecharse del sistema y manipularlo a su favor en detrimento de otros seres humanos, saben aprovecharse de las circunstancias o manipular las mismas para conseguir sus objetivos.

A veces no dañan intencionadamente, sencillamente los demás no les interesan y, por lo tanto, no los tienen en demasiada consideración en sus planificaciones, los demás solo cuentan en tanto sean útiles para conseguir algo.

Los otros son cosificados, son objetos de uso y cambio.

Otras veces éstas personas son perfectamente conscientes del daño que te están haciendo y sencillamente no les importa. No sienten culpa, pesar, tristeza o dolor por lo que hacen. Hasta ese punto llega su grado de muerte en vida.

mujer psicópata

A un político psicópata sus votantes no le importan realmente, los necesita para seguir gobernando y obteniendo poder.

A un terapeuta psicópata los pacientes le son necesarios para validarse y ganar dinero y prestigio a su costa.

A una pareja psicópata su cónyuge no le importa, la necesita como cohartada social para dar la apariencia de familia, algo que les resulta útil.

Para un empresario psicópata sus empleados son vacas ordeñables a las que se puede exprimir para que la empresa prospere. Y los clientes son esa masa necesaria de cretinos a los que engañar y vender productos y servicios para sacarles el dinero y prosperar.

 

El problema es que estamos tan acostumbrados a ellos que ya hasta nos parecen normales cuando convivimos con sus desmanes.

Nos relacionamos con ellos en el trabajo, en las vacaciones, en los grupos de amigos, en la vida en general.

 

La naturaleza del psicópata es compleja y tóxica por su propia manera de estructurarse. Estas personas no necesitan volverse sádicos o malignos en el sentido malvado del término. Un psicópata daña per ser, debido a su total falta de escrúpulos y a que, como no sienten empatía, ni compasión por el dolor ajeno, se lo justifican todo a la hora de hacer daño a un semejante.

Son oportunistas, trepas, maquiavélicos.

Si te engañan, te manipulan, te hacen daño, te son infieles, o te quitan de en medio, era por una buena razón para ellos (eso se cuentan) porque ellos y solo ellos son los únicos que importan en la ecuación de su vida.

Sus hijos son cohartadas, medios o fines para lograr cosas como la integración y la aprobación social, son pequeños seres utilizables y moldeables, mascotas o juguetitos, objetos necesarios, su familia en general también lo es.

Todo es justificable en su cabeza, hasta las mayores atrocidades, desde su loco punto de vista.

 

¿Son felices los psicópatas?

No lo son.

Si teníais alguna duda al respecto, olvidadla.

Fingen bien, incluso aparentan a la perfección esa felicidad que no sienten. Por eso a veces la gente los admira en un error de bulto del que deberíamos salir todos.

Pero están muertos por dentro, tenedlo claro. Viven con un tremendo vacío interior. Desconectados de todo amor o toda ternura verdadera. Anhelan la intensidad y la autenticidad de otras personas, pero están muy alejados de ella.

A menudo eligen a buenas personas como parejas o amigos, para poderse aprovecharse de ellos mejor y porque secretamente envidian esa bondad, esa luz que a ellos les falta y les faltará siempre.

Viven fingiendo las emociones o experimentándolas de forma atenuada, porque no las tienen. Sienten poco o casi nada. Rabia, miedo, pataletas, tristeza cuando se frustran su planes.

Sufren, en un sentido humano del término, mas bien poco, porque están vacíos, anestesiados.

Pero también disfrutan poco o nada de las cosas, mucho menos que una persona sana. La suya es una existencia atenuada, necesitada de intensidad, bastante parecida a la muerte en vida… y casi todos ellos lo intuyen o lo saben.

Admiran secretamente a los que si viven la vida con una autenticidad y frescura que a ellos les falta porque, por dentro, están completamente huecos y vacíos, zombificados. Rara vez admiten éste estado interior que les domina y menos públicamente. Generalmente huirán de éste malestar interior maquinando planes o realizando actividades de un modo casi compulsivo y febril, para no sentir.

Carecen de justificación.

El error de defenderlos o empatizar con ellos

Por desgracia, en ésta era de buenismo lamentable en la que lo justificamos todo, sucede que desde los ámbitos más tibios y permisivos de la psquiatría y la psicología, hemos caído en el error de justificar a éste tipo de gente o a cualquier otra que, padeciendo un trastorno mental severo, hace daño a sus semejantes.

Los loquitos de cierto tipo (ahora no se puede decir loquito, se tiene que decir psicótico, que es lo políticamente correcto) han pasado a ser una pobrecilla gente, digna de lástima, que daña pero no tiene culpa del daño que hace y a los que poco menos que hay que pasarles y perdonarles casi todo lo que hagan por dañino que sea.

Algo con lo que no estoy para nada de acuerdo.

Un psicópata es responsable de las consecuencias de sus acciones, lo quiera él o no.

Un trastornado agresivo o violento también ha de afrontar las consecuencias de sus actos, estuviera enajenado o no en el momento de cometerlos.

Si no lo estaba, debe afrontar las consecuencias, por ser consciente de lo que hacía y no importarle.

Y si estaba enajenado, debe pagar, por no ponerse en tratamiento, por haber abandonado la medicación, rehuido la vigilancia psiquiátrica y/o haberse expuesto con negligencia extrema a circunstancias de descontrol personal que le han permitido cometer un acto doloso contra los demás.

En cualquier caso, siempre hay responsabilidad del daño que se comete.

Y consecuencias severas por el mismo.

Si se te fué la cabeza, haberte medicado para que no se te fuera.

Si no estás en tratamiento, debes iniciarlo inmediatamente o afrontar la responsabilidad del daño que puedas hacer.

mujer psicópata 2

En ciertos trastornos mentales yo he detectado, además, un componente de maldad, sadismo o indiferencia hacia el otro muy conectado con la ausencia de bondad en la persona.

Es decir, creo sinceramente, y es mi opinión personal, muy políticamente incorrecta, lo reconozco, incluso contraria a lo que sostienen algunos libros y manuales de psicopatología y psiquiatría, que hay trastornos mentales que uno solo puede padecer si es mala persona.

Y no entremos en matizaciones, que aquí no estoy valorando lo que a mi me parecen las buenas o las malas personas, me estoy refiriendo a hechos objetivos de gente malvada o gente bondadosa por la naturaleza de los actos llevados a cabo… y punto.

Por ejemplo, si alguien roba es un ladrón… esa es la palabra exacta que lo define en el diccionario… y no entro a valorar ni juzgar lo que me parecen a mi los ladrones.

El que roba es un ladrón por definición, sin juicios, sin aditivos ni calificativos, sustantivamente hablando.

 

En el caso de los psicópatas podemos decir lo siguiente: alguien que comete maldades recurrentemente y sin sentir culpa, es alguien maligno.

No valoro lo que me parecen éste tipo de personas. Son dañinos y punto.

 

Como asegura Iñaki Piñuel al comienzo de su libro Amor Zero, dedicado a las relaciones amorosas con psicópatas y las terribles consecuencias que éstas tienen para sus parejas,

 

“Yo no tengo nada contra los psicópatas….

Como tampoco tengo nada contra los virus, las bacterias, las chinches, las cucarachas, las ratas, los piojos o las sanguijuelas.

No es nada personal, solo que yo he decidido informar y entrenar a los que se convierten en sus víctimas, es decir, al equipo que juega a favor de la luz.”

Iñaki Piñuel

 

 

El Mal existe

Por desgracia, vivimos en un mundo buenista en el que éstas cosas de la enfermedad mental y la maldad se obvian y se han convertido en un tabú social.

Pero el mal está ahí y es dañino y doloroso.

Y existe y es.

Y rara vez hacemos nada para combatirlo o protegernos de él.

A menudo empatizamos con los malvados. Los justificamos.

Y no hay justificación para el Mal.

Ninguna.

 

En lo relativo a los psicópatas, es preciso alejarse de ellos. Rechazarlos con vehemencia, apartarse y no dejar que se vuelvan a acercar a nosotros nunca más. La distancia total, absoluta y permanente es una buenísima opción para protegerse de ellos definitivamente.

Ya os comento que tuve una pareja azafata con rasgos psicopáticos adaptados, excelente fingidora, trianguladora en las relaciones, infiel sin culpa, mentirosa (eso lo supe más tarde) manipuladora y muy narcisista, y jamás la permitiré que vuelva a acercarse a mi.

Nunca.

Porque me hará daño si puede, porque es tóxica por definición, porque por dentro está muy dañada y porque, aunque un psicópata no sienta culpa ni compasión si puede comprender el precio que ha de pagar por la responsabilidad de sus actos. Un precio a menudo altísimo y de por vida.

Supongo que si alguna vez lee ésto sabrá que ya la he descubierto.

Tampoco creo que la importe mucho, la verdad.

Está tan vacía por dentro que nadie salvo ella misma le importa.

 

Así que ya lo sabes.

Si conoces a alguien que hace daño a sus semejantes y nunca siente culpa, probablemente sea un psicópata. Los diversos grados de ésta patología permiten hablar de psicópatas más y menos dañinos en todo un abanico de grados e intensidad del trastorno.

Una vez que lo detectes, procura no empatizar. Si lo haces, atente a las consecuencias.

Como mucho, tras alejarte (es prioritario que lo hagas) debes lamentarlo por él, porque su vida es una de las peores vidas posibles que se puedan experimentar. La de la total y absoluta falta de sentido.

Esa persona, llenará con poder, con actividad constante y compulsiva o con personas, con acciones intensas y a menudo dolosas para otros, ese vacío que siente, pero el vacío siempre seguirá ahí.

Y no solo no tiene cura, sino que encima, esa persona se pierde todo lo bueno de la vida, lo auténtico, el verdadero amor, las emociones reales, compartir con profundidad y autenticidad con la gente que merece la pena… no tengo palabras para describirte lo mucho que esas personas se están perdiendo y la derrota intrínseca que anida en sus vidas por propia definición.

 

 

Portales orgánicos

Los psicópatas no reencarnan (y ellos lo intuyen)

 

Según algunas escuelas espirituales, cuya validez no entro a considerar, los psicópatas estarían englobados dentro de ese grupo que se denomina portales orgánicos. Seres sin alma propia, en todo parecidos a un humano corriente, que poseen un alma grupal, como los animales y que no reencarnarán de nuevo, al no poseer la suficiente luz interior, bondad e individualidad para hacerlo posible.

Estos seres se caracterizan por el tremendo egoísmo, el vacío interior, lo bien que se manejan en el mundo de la materialidad y la ausencia de empatía o compasión y de verdaderas emociones.

Lo más que sienten algunos portales orgánicos es sufrimiento o rabia cuando se frustran sus planes o son rechazados por los demás.

Pero jamás sufrirán porque tu estés sufriendo por su causa o por el daño que te han provocado. Insisto, tu no les importas. Esta gente no sabe querer. Fingen que aman, pero no aman de verdad.

Nadie se pone de acuerdo respecto al porcentaje de éstos seres respecto al total de la población, pero bien pudieran coincidir exactamente, según algunos expertos, con el porcentaje de psicópatas puros y adaptados (aproximadamente entre el 12 o 13 por ciento del total). Insisto, ésto es mucha, demasiada gente dañina suelta y sin control ni vigilancia psiquiátrica, libres para hacer todo el daño que pueden.

 

Desconozco si un psicópata es un portal orgánico y si efectivamente encarna de nuevo o se disuelve en el todo y se extingue por completo.

Lo cierto es que ahí está la teoría y yo os la he contado. De ser cierta, el futuro de los psicópatas no es muy halagüeño que digamos.

Porque, acabada ésta vida, adiós para siempre, se esfuman.

Para algunas de sus víctimas, saberlo puede ser un consuelo.

Y para ellos, los psicópatas, se trata de una suerte de justicia poética por sus actos dañinos, justicia implacable de la que no podrán escapar, hagan lo que hagan.

Mueren y se extinguen para siempre. Se acabó. Final.

Telón.

 

Aquí un enlace sobre los portales orgánicos

 

http://davidtopi.net/portales-organicos/

 

Los eneatipos más psicopáticos

Hay eneatipos que tradicionalmente se asocian, en sus individuos menos sanos, a la psicopatía. Por ejemplo el 6, el 7, el 8 y el 3 que, con cierta frecuencia, también se vinculan a la comisión de delitos en los casos más extremos de enfermedad del rasgo… y que se limitan a causar un daño más liviano, pero totalmente desprovisto de compasión en los casos más leves.

Por supuesto que no todos los integrantes de éstos eneatipos son psicópatas, ni mucho menos.

No todos los 6, 8 y 3 son psicópatas… ni siquiera una parte importante de los pertenecientes a éstos eneatipos lo son. Tengo buenos amigos de todos éstos rasgos y son gente extraordinaria.

Pero si es cierto que muchos de los psicópatas conocidos pertenecen a éstos números del eneagrama, caracterizados en general por la ausencia de empatía hacia los demás y la incapacidad para ponerse en el lugar del otro y sentir su dolor.

 

En cualquier caso, detectar y aislar a los psicópatas para evitar que causen daño, es una de las tareas pendientes de ésta sociedad en evolución en la que vivimos, es responsabilidad de los servicios jurídicos, de las fuerzas de orden y de los servicios de salud públicos del estado de cada país.

Pero también es nuestra responsabilidad como ciudadanos de a pie.

Como decía el psicólogo y pedagogo Bernabé Tierno, los psicópatas tienen sus días contados y ya empiezan a sospechar la que se les viene encima.

Mi labor en éste artículo ha sido informar a la gente sobre el tema. Juego para el bando de la luz.

Es mi trabajo.

Defensa contra la psicopatía

Pero queda un largo camino por recorrer en materia de protección de la población sana, cuya defensa debería ser nuestra primera prioridad, puesto que los psicópatas no se curan y no tienen tratamiento o redención posible.

Solo pueden ser apartados, contenidos, encerrados y aislados del resto.

Algunos sectores de la salud mental, en lo que yo considero un exceso de omnipotencia, creen que pueden socializarlos enseñándoles responsabilidad. Pero lo cierto es que los psicópatas son demasiado listos y malignos para dejarse amansar… a menudo fingen que aprenden y siguen siendo por dentro las mismas máquinas biológicas sin sentimientos que son, con las consecuencias que ello conlleva.

La terapia individual o grupal les hace más manipuladores y expertos en causar daño. La compasión recibida cae en saco roto porque, en cuanto pueden, te dañan, por muy bien que los trates.

Interpretan la bondad como debilidad o como estupidez, no la entienden, pues carecen de ella.

De nada sirve tratarlos con respeto, cariño o aceptación. Son máquinas biológicas de hacer daño o, en el mejor de los casos, de sacar de la vida y de los demás todo lo que pueden, a cualquier precio.

Por eso, cuanto antes comencemos a tratar éste terrible problema, y pongamos en marcha los mecanismos necesarios para su control, antes lo resolveremos.

Y lo dicho, si detectas a uno aléjate, aléjate para siempre.

 

 

Juzgar dedo

¡No Juzgues!

un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

 

No es la primera vez que escribo sobre éste tema.

El concepto No Juzgar (una prohibición, por cierto) lo habréis oído y escuchado montones de veces de boca de personas que se sienten muy libres diciéndolo, pero lo hacen en circunstancias en las que su juicio previo acerca de los demás las ha dominado por completo antes de decir la frase. Y sobre todo en un momento en que están imponiendo un modo de comportamiento a otras personas prohibiéndoles hacer o decir nada respecto a cierto tema.

No juzgues es un término tan común en el mundo de la Espiritualidad que ya se ha convertido en una coletilla recurrente y tediosa desprovista de todo su sentido místico profundo, una frase que todo el mundo utiliza o dice (desde el juicio) para no ser juzgado (por algo a menudo reprobable o doloso contra los demás), o que se dice cuando las palabras de otro no te cuadran o te parecen mal o no convenientes (otro juicio más, ejercido desde un punto ciego y sin conciencia).

Es una especie de “cállate la boca” pero en plan profundo con el que quedas muy bien y muy divino en un conversación... pero cada vez que lo dices rara vez eres consciente desde qué lugar lo dices (y ésto se hace, casi siempre, desde un juicio previo).

No Juzgar es extremadamente difícil.

Las personas estamos juzgando continuamente, ésto es bonito, ésto es feo, ésto me gusta, ésto no me gusta… qué belleza, qué poco me agrada, que bueno, que malo, qué regular… qué vestido más feo, qué comida más rica, que hombre más pesado, que niña más guapa…

Los humanos estamos diseñados para juzgar y tener opiniones al respecto de las cosas y de la vida. Somos así. Esas opiniones nos permiten elegir y dirigirnos hacia aquello que nos agrada o nos hace bien.

Luego, el Juicio y las opiniones propias son muy útiles.

Desde esa condenación del juicio por defecto porque es poco espiritual juzgar, al final la gente siente culpa de tener reacciones perfectamente humanas y perfectamente válidas ante personas, situaciones o hechos desagradables, peligrosos o tóxicos.

Que una violación, un robo o un delito nos parezcan horribles es un Juicio, si, pero también es humano y muy saludable que tomemos medidas al respecto.

Y a un nivel místico profundo es cierto que deberíamos trascender la dualidad, pero no sin haberla experimentado antes con conciencia, que es lo que habitualmente la gente no sabe hacer, ni siquiera muchos gurús que se pasan la vida hablando de éste tema, abordándolo desde lo mental, sin haber entrado en la vivencia profunda y haberla procesado.

Y básicamente éstas cosas suceden a menudo porque no es posible no juzgar. No en un vivir cotidiano. Si a ratos (y escasos) en momentos de silencio, de inactividad, de meditación y contemplación desapegada. Pero cuando uno se pone en actividad y se sumerge en el tráfago de la vida, no juzgar es casi imposible. En el momento que algo te agrada o te deja de agradar, ya hay jucio, es así de sencillo.

La mente discriminante, nuestra cabeza, alimentada tanto por emociones como por sensaciones y reacciones corporales, emite constantes juicios y opiniones acerca de las cosas y de las personas, de los acontecimientos, a fin de preservar nuestra integridad y conducir nuestra vida por buenos derroteros.

Si no juzgáramos, si no tuviéramos opinión sobre las cosas, que nos roben, que maten a un ser querido, que nos hagan daño o se lo hagan a otros, nos daría lo mismo.

Recuerdo el caso de un profesor de Tantra y yoga, en una clase de relajación, que hablaba de la libertad, de los condicionamientos sociales y el discurso habitual antisistema para justificar los cuernos que le ponía a su pareja con las participantes de sus talleres, a las que acosaba o seducía, porque él se sentía muy libre  quebrantando el respeto facilitador/Terapeuta – cliente/paciente, que por ética y deontología profesional debe siempre existir. (Estando en una posición de poder, como la que ejerce alguien que imparte un taller, no se debe abusar de ella para los propios intereses).

Ben Kingsley como Falso gurú

Falso Gurú

Cuando los asistentes le manifestábamos a éste hombre el lógico rechazo que nos provocaba su actitud o le confesábamos que aquello nos parecía muy poco honesto, el se defendía con la coletilla No Juzgar.

No me juzguéis, venía a decirnos.

El tipo engañaba a su mujer con otras mujeres constantemente. Partamos de la base de que él ya había juzgado a su propia esposa como no merecedora del respeto necesario de no ser mentida, traicionada y engañada de una forma reiterada. Luego el primero que había establecido un juicio era el mismo sujeto que nos pedía a los demás que no le juzgáramos.

El había juzgado a su mujer no merecedora de una relación sana, auténtica y sin mentiras. Y merecedora de constantes agresiones en forma de infidelidades.

Y nos pedía a nosotros lo que no era capaz de darle a su esposa.

Una forma muy ciega e inconsciente (pero a la vez bastante habitual) de funcionar en la vida.

Así que, cuando alguien te diga eso de No Juzgues, contéstale tranquilamente, porque tu lo digas…

Porque probablemente ese No Juzgues nació de un juicio previo consciente o inconsciente por parte de la persona que te lo dijo.

Y si la regla de No Juzgar se te ha de aplicar a ti… ten por seguro que también se le debería aplicar al otro con la misma firmeza.

Tener opiniones sobre las cosas no está ni bien ni mal… sencillamente sucede y es.

Y usar esas opiniones para actuar y protegernos y proteger a otros de las situaciones o la gente que nos hace daño, eso si es realmente saludable.

angel abundancia

El negocio de la Espiritualidad

 

un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

Hace poco me enviaron la información sobre un evento de espiritualidad que se celebrará próximamente.

Leyendo el programa de actividades sentí vergüenza ajena.

Con independencia de las personas invitadas, todas grandes figuras y estrellas del circo mediático en el que se ha convertido la espiritualidad y el crecimiento personal últimamente, en el evento se celebran dos conciertos de música interpretados por cantantes muy famosas y a mi eso me deja una sensación bastante rara.

No dejo de pensar que el crecimiento personal y la espiritualidad han quedado reducidos a un show, un mercadeo y un negocio.

Y que bajo toda esas fachada mediática hay poco trabajo personal, poco autoconocimiento y poca autenticidad.

Y no es que la gente no tenga derecho a cobrar dinero por su trabajo si se dedica a ésto (al revés, es un trabajo y un empleo como cualquier otro), pero lo cierto es que lo Sagrado debe tratarse como Sagrado y me temo que lo estamos contaminando con otras cosas.

Yo me planteo qué clase de personas son las que organizan ésta clase de eventos y si tienen el trabajo interior suficiente o necesario para tener alguna conciencia de lo que realmente están haciendo.

Si les sale bien, el próximo año, imagino, celebrarán el espectáculo invitando a Enrique Iglesias, a Luis Fonsi, a Madonna o a Shakira.

Y el espectáculo será mucho más mediático, más lucrativo con mucho más aforo. Y si lo retransmiten por televisión o pueden vender los DVD del evento, ya será estupendo.

Y no se porqué, pero cuando veo éstas cosas también me acuerdo mucho de cierto pasaje de la Biblia, cuando Jesús de Nazareth entra en el templo y ve a los mercaderes en sus puestos, negociando, comprando y vendiendo en la casa de Dios… y entonces la emprende a golpes y empieza a derribar todos los tenderetes del mercado.

Ya hasta lo sagrado es negociable y se compra y se vende en el mundo en que vivimos.

La Espiritualidad parece que ha quedado reducida a un Show.

Y me da pena.

 

corriendo como un loco

corriendo a todas partes

un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

Vivimos en una sociedad bastante enferma, acelerada, atribulada de horarios y de prisas, en la que los individuos no disponen de gran parte de su tiempo y se lo tienen que ceder a otras actividades como el trabajo (generalmente a cambio de un dinero insuficiente), u obligaciones de todo tipo.

Es una de las maneras que tiene el sistema para evitar hacernos tomar conciencia de nosotros mismos.

Los individuos, si están alienados, son mucho más fáciles de manipular.

charles chaplin en tiempos modernos

Devorado por los engranajes del sistema

El tiempo de una persona es muy valioso porque es tiempo de su vida, tiempo para dedicar a la familia, al ocio, a los demás, al amor, a hacer algo bello con lo que somos y con nuestros talentos, a cumplir nuestra misión, a vivir la vida que deseamos… y curiosamente, ese tiempo se lo regalamos a otros con cierta facilidad, a menudo a cambio de poco o mucho dinero.

Es más, hay tiempo de nuestra vida que por mucho que nos lo paguen no deberíamos cederlo nunca.

Pero hay otra causa para que entreguemos con tanta facilidad nuestro valioso tiempo de vida a cambio de migagas, la causa es el Ocupadismo, una de las enfermedades de las últimas cinco o seis décadas.

Pensamos que vivir es estar liado todo el día o haciendo cosas sin parar

Para empezar eso no es vivir, eso es estar agitado u ocupado, pero eso no significa necesariamente estar vivo.

Muchas personas llegan a la tercera edad y descubren que estuvieron toda la vida liados para nada, deslomándose, sobreviviendo para pagar la hipoteca y las facturas o para enriquecerse, y se dan cuenta de que no han hecho nada significativo ni auténtico, nada realmente valioso o suyo propio en toda su vida.

jubilado triste

haber malgastado la vida

Pocas veces nos preguntamos a qué obedece esa necesidad de hacer, hacer y hacer y de correr y correr a todas partes como pollos sin cabeza, de actividad en actividad, tratando de llenar nuestros días con responsabilidades, hijos, amigos, compromisos y demás.

¿Que estás evitando?

Estar liado todo el día, por las razones que sean (unas más justificadas que otras) es una de las mejores maneras para vivir desconectado de uno mismo y de lo que realmente nos pasa por dentro.

Estar liado todo el día, por ejemplo, es una de las mejores formas para no contactar con emociones como la pena, la tristeza, la rabia, la frustración, o con realidades de nuestro presente como el aburrimiento, el hastío, la soledad, el vacío o la falta de sentido de nuestra vida.

Por eso, si eres de los que están todo el día llenando su vacío con actividades, si eres de los que tienen la agenda tan apretada que ya no cabe nada más dentro, ten el valor de detenerte el tiempo suficiente para averiguar qué es lo que te pasa, para que te sobrecargas o permites que te sobrecarguen de tanta actividad, de qué estás huyendo.

Baja los brazos, quédate quieto, escucha.

Porque en el silencio está la verdad y con la verdad llegan las respuestas

Y otro consejo: tu tiempo vale mucho, mucho dinero, mas del que se empeñan en hacerte creer, no se lo regales a nadie a cambio de migajas.

Si todos tomáramos conciencia de ésto y obráramos en consecuencia, el mundo cambiaría en muy poco tiempo.

por Eugenio Sánchez Arrate

Tiro con Arco Rafael Marín

Rafael Marín

Uno de mis primeros contactos con el tiro con arco fué en una barraca de feria hace muchos años.

Concretamente en el parque de atracciones Tivoli de Málaga durante unas vacaciones en mi adolescencia.

Fué una experiencia penosa, era la primera vez que empuñaba un arco y no se me dió nada bien disparar a las dianas. Acabé la vivencia abochornado y ridiculizado por mi padre, que estuvo presente durante toda la escena con un espíritu bastante caústico.

Decidí que el arco no era lo mío y no regresé a él hasta pasado mucho tiempo.

Años después lo intenté por diversión, en uno de esos bares donde había pista de tiro que se pusieron tan de moda en los noventa y tampoco me fué mucho mejor. La cuerda solía golpearme el antebrazo y las flechas apenas alcanzaban el parapeto a una distancia de diez o doce metros.

Finalmente aparté el tiro con arco de mi lista de prioridades y nunca volví a intentarlo.

Muchos años después, por mediación de una conocida, me ofrecieron participar como alumno en un cursillo de iniciación del Club San Sebastian, avalado por la Federación Española de Tiro con Arco e impartido por el maestro y profesor de tiro Rafael Marín, que con los años ha llegado a convertirse en uno de mis grandes amigos.

Quien me iba a decir a mi que, al terminar el curso, tirar al arco se iba a convertir en una de las prácticas que más felicidad, centramiento y conexión con mi ser esencial me han aportado en la vida.

Eugenio Sánchez Arrate Arquería Trascendental Tiro con arco

El autor del blog tirando en el bosque

No solo por el buen ambiente, el lugar de la práctica, el buen humor o los compañeros de entrenamiento, que son excelentes y de gran calidad humana, sino por la vivencia en si desarrollada.

Desde aquel día, empecé a tirar y a obtener los beneficios de un sistema espiritual, deportivo y de combate, que aporta réditos al individuo más allá de lo evidente.

Trabajo físico y energético constante y lleno de matices y de sabiduría.

tiro con arco cuatro en línea de tiro

Práctica en grupo tirando en sala

Rafael Marín, Maestro Arquero y Entrenador Provincial de Tiro con Arco, un hombre con un largo recorrido en disciplinas marciales, de tiro deportivo y prácticas espirituales, es el artífice del sistema, que bebe de muchas fuentes, occidentales y orientales tanto de tiro como de práctica espiritual, todas ellas probadas, asimiladas y practicadas hasta la extenuación para conseguir un todo homogéneo de enseñanzas, dinámicas, aprendizajes, meditaciones, ejercicios bioenergéticos, posiciones de tiro y ejecución práctica extremadamente eficaces.

Todo se prueba y somete a test en Arquería Transcendental, nada se da por supuesto.

Pablo Magarzo Tiro con Arco Arquería Transcendental Yumi

Tiro en bosque con Yumi japonés

El sistema, que podría definirse como la Arquería Espiritual de Occidente, es poderoso y no se limita a la efectividad o el resultadismo del tiro con arco convencional que se practica en otras disciplinas, como el arco tradicional, el olímpico o la modalidad de poleas, a menudo demasiado centradas en la diana y en tirar con bajas potencias sin ejercitar la musculatura y el físico del practicante.

Arquería Transcendental busca operar cambios profundos y duraderos a muchos niveles dentro de la persona y aportarle beneficios para su vida cotidiana, trabajando con arquetipos y conceptos como la concentración, la fe, la certeza, la confianza, la vinculación con el blanco, la empatía, la presencia, el desapego, el disfrute y goce en todo el proceso de tiro y también en la vida… y más, mucho más.

tiro con arco, practicantes, Arquería Trascendental, Arquería Transcedental,

tiro con arco, practicantes

La práctica se desarrolla en jornadas de divulgación abiertas y talleres de iniciación de varios fines de semana para los principiantes. Así la gente puede probar, conocer y saber si la práctica con el arco les es grata y si desean continuarla o no.

Si lo desean, hay un grupo regular de práctica al que pueden incorporarse y se prevé la formación de nuevos grupos en el futuro y posiblemente talleres intensivos en toda la geografía española e incluso en el extranjero.

La escuela está en franca expansión, a ritmo calmado pero constante.

Arquería Transcendental Tiro con Arco Eugenio Sánchez Rafael Marín y Pablo Magarzo

Rafael Marín en el centro con algunos de los primeros practicantes del sistema

Arquería Trascendental, Tiro con Arco, Rafael Marín, Eva Tejedera

Práctica de tiro

arqueros en la nieve Eugenio Sánchez Arrate y Pablo Magarzo, Arquería Transcendental, Tiro con Arco

Arqueros en la nieve

 

 

El sistema merece la pena y lo digo por propia experiencia y los años de práctica, que me otorgan cierta capacidad para poder evaluar y ser un ejemplo personal de lo que el arco realiza con una persona a nivel no solo externo sino muy interno.

Tu visión de la vida, tu centramiento, tu desapego y tu capacidad para centrarte en objetivos y disfrutar de los procesos de la vida, se transforman.

Y la práctica, con compañeros o en solitario, es una experiencia luminosa y llena de matices que son difíciles de transmitir con palabras.

Se trata de un trabajo de primer orden por y para la luz del ser humano.

Un trabajo para el alma, serio y sincrético, sincero, que nos permite hablar de la Arquería Espiritual de Occidente.

Porque, tal y como dice el proverbio japonés.

 

La primera flecha abate a las fuerzas tenebrosas.

La segunda flecha reconstruye el Orden del Mundo.

 

Y el mundo necesita toda la Luz que un ser humano, con su vida y su ejemplo, sea capaz de aportar.

Si deseáis más información, adjunto la dirección de la página en Facebook

https://www.facebook.com/ArqueriaTrascendental/

Realidad Virtual

 

un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

Imaginad un mundo maravilloso en el que un grupo de seres decide jugar a un juego. Se trata de experimentar, de aprender, de ganar sabiduría a través de la experiencia.

Entonces entran en el Juego, que es como una copia, un sucedáneo de la realidad y allí tienen un personaje, que han elegido para aprender algo o por experimentar algo concreto y representar un papel.

Para lograr que el jugador se meta bien en la obra, la ilusión de realidad tiene que ser perfecta o casi perfecta. Uno debe creerse que realmente es el personaje que interpreta, de otro modo la experiencia inmersiva no funcionaría bien.

Entonces el jugador, una vez dentro del juego, olvida quien es.

Y empieza a disfrutar de la experiencia, pero también a padecer las consecuencias lógicas de no estar en su medio natural, en la realidad auténtica. Y entonces, desde ese olvido de si, no sabe que puede resolver problemas, no sabe que está completo, no sabe que puede ser tan feliz como desee, no sabe quien es, a qué a venido, porqué le pasa lo que le pasa… Y tampoco sabe que no es ese personaje que interpreta, sino que es otra cosa… y entonces comienza a sufrir.

person holding terrestrial globe scale model taken

Mundos dentro de mundos

Comienza a experimentar la falta de amor universal e incondicional que existe en la simulación, comienza a colisionar con otros jugadores confusos, enfadados, tristes, iracundos, tan perdidos como él en el juego, tan extraviados y atrapados por la carencia y la ilusión de no saber quienes son, preocupados por cosas sin sentido, esforzándose por metas absurdas, atrapados en la vida falsa del personaje con el que se identifican.

Este jugador rodeado de amenazas o cosas que no entiende y de gente que ignora quien es y donde está, comienza a sufrir, a construir corazas y defensas para que el mundo y los demás no le duelan. Comienza a ser otro y comienza a perderse más y más en las veleidades de la materia y de la simulación.

La simulación es atractiva, tiene mucho para explorar, mucho en lo que distraerse. Incluso hay cebos para que los jugadores piquen y queden aún más atrapados, cebos relacionados con el éxito, el dinero, la fama, el poder… y muchos otros que apartan a los jugadores del sentido original del juego, de la verdadera meta.

Imaginad que dentro de esa realidad simulada hay otro juego, otra realidad simulada que puede jugarse y experimentarse y que el jugador decide meterse en ella para jugar y experimentar a su vez un juego dentro de otro juego.

E imaginad que las realidades pudieran ser un conjunto de cajas chinas o muñecas rusas, unas dentro de otras, juegos dentro de otro juegos, en el que los jugadores se van alejando de la Realidad Base, de la Fuente y de lo que es verdad.

Matryoshka

Muñecas rusas dentro de muñecas, dentro de muñecas, dentro de muñecas

Lo que parece cierto, queridos lectores, es que ésta que experimentamos no es la Realidad Base de la que todo emana, pero también parece cierto que, como hemos aceptado ciertas reglas del juego, estamos obligados a experimentarla y a vivirla, nos guste o no.

DA LO MISMO SI LA VIDA ES REAL O NO, HAY QUE VIVIRLA CON TODO EL SER Y TODO LO QUE SOMOS, COMO SI LO FUERA

 

Dejando aparte conspiranoias y teorías locas, parece cada vez más aceptado el hecho de que vivimos en una simulación virtual de algún tipo y que nuestra conciencia ni siquiera está en el cuerpo, sino en otra parte.

Tal y como asegura el magnate Elon Musk, propietario de la empresa Spacex, todo es virtual, dentro de pocos años conseguiremos crear universos virtuales muy realistas, y es muy probable que ésto que vivimos lo sea ya.

De hecho, posiblemente ésta es una simulación virtual dentro de otra simulación virtual dentro de otra simulación virtual y así, hasta llegar a la Realidad Base, Realidad Superior o Fuente de la que procedemos.

Se han creado muchas teorías y mitos sobre el origen de todo éste juego, sobre el sentido de la vida, la causa primera de todas las cosas y porqué estamos aquí, con respuestas como La Caída, la Separación, el Exilio de las Almas… todas pudieran ser en parte o en todo verdad.

Y además éstas explicaciones y muchas otras son perfectamente compatibles con la idea de un Dios o Entidad Superior de la que todo emana.

Pero ésto que experimentamos, donde estamos y donde vivimos es lo que en la tradición espiritual y las escuelas de misterios se denomina, la Maya o Gran Ilusión, solo que yo lo he explicado con terminología actual, propia del mundo de los videojuegos. Ultimamente se denomina la Matrix, son distintas formas de hablar de una misma cosa.

El Yo Superior es el jugador original, que comenzó a descender en distintos planos de la realidad o universos virtuales para jugar/experimentar solo o en compañía de otros jugadores con los que unas veces repite partida y otras veces no.

Y es a él, a ese Orígen al que tenemos que regresar si queremos volver a la Fuente, nuestro lugar de procedencia. Eso que unos llaman la Luz y otros el Cielo, pero que consiste en regresar a casa.

Al camino de regreso lo llamamos Ascensión.

Y se puede tardar muchas vidas / partidas en conseguir volver.

En ello estamos.

Por eso, no os creáis demasiado vuestra vida y vuestro personaje, pero vividlo de corazón para que el aprendizaje y la experiencia merezcan la pena.

 

 

Deja de intentarlo

tropezar con la misma piedra

un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

Desde hace unos meses para acá he recibido el testimonio de muchas personas agotadas de bregar con la vida, de pelear y de luchar con las circunstancias cotidianas. Todo lo que encuentran son obstáculos, dificultad y complicaciones. Y, lejos de aceptarlos, se pelean con ellos, tratan de buscar otros caminos, se estrellan una y otra vez sin lograr grandes resultados. Y siguen dándose de bruces con la realidad.

Por experiencia tengo algo que decirte.

Deja de intentar, deja de querer, deja de esforzarte, deja de luchar. Acepta.

Por duro que sea lo que estés viviendo, acepta. Será mucho más fácil si lo asumes y vives desde ahí, en vez desde la negación o el rechazo a lo que hay.

Porque desde la aceptación abres una puerta a la realidad, permites que sucedan milagros.

Dejas de negar tus circunstancias, dejas de querer que las cosas sean diferentes, dejas de imponerle a la vida unas condiciones férreas para ser feliz, dejas de querer ésto o aquello, dejas de pretender eso u eso otro. Sencillamente empiezas a apreciar lo que tu eres y lo que hay… y desde ahí será mucho más fácil todo.

Porque tu eres suficiente y maravilloso/a, porque seguro que en tu vida hay cosas (muchas) que merecen la pena y la vida solo quiere que te des cuenta.

Aceptar los problemas para poder resolverlos, aceptar los dolores y tristezas no reconocidos para poder llorarlos, aceptar tus atascos, imperfecciones, bloqueos, es el primer paso para liberarte de ellos.

Tanto esfuerzo no sirve de nada. No luches con la vida, no pelees, elige una vía más suave y compasiva contigo mismo y con los demás. Deja de partirte la cabeza contra la realidad y permite que la propia vida te marque el camino.

Ella sabe mejor que tu lo que te conviene.

escalabrado vendaje

 

Para ilustrar ésto os voy a contar una experiencia.

Hace unos días fuí al Primark de la Gran Vía en Madrid, a comprar unas deportivas. Me acerqué al stand del que colgaban centenares de modelos y zapatillas de todos los tamaños y colores… y rebusqué y rebusqué durante un buen rato. Yo tenía una idea muy clara de los modelos que me gustaban y el tipo de zapatillas que quería comprarme. Pero no las encontraba.

Empecé a frustarme, de algunos modelos no había mi número. De otros si, pero eran zapatillas espantosas o de colores que no me agradaban. Era terrible. Encontraba zapatillas de mi talla justo de los modelos que me desagradaban. Seguro que muchas veces os ha pasado algo parecido.

Cada vez más enfadado, empecé a lamentarme de mi mala suerte. Me di cuenta de que no encontraría zapatillas y tendría que volver a casa con las manos vacías. No era cuestión de llevarme un calzado que no me gustara mucho, solo por el hecho de querer tener un par nuevo a toda costa… y tampoco era lógico llevarme unas zapatillas espantosas solo porque no las había encontrado mejores.

Ni quería conformarme, ni quería llevarme lo primero que encontrara.

Yo quería unas zapatillas que me gustaran mucho, que fueran con mi estilo y que además fueran cómodas… y me di cuenta de que sencillamente no era el momento de encontrarlas.

En toda la tienda no las había.

Me senté en uno de los asientos probador y solté aire. Bajé los brazos. Asumí mi derrota. Por más que lo había intentado, yo no había sido capaz de encontrar lo que buscaba, tocaba aceptarlo y regresar a casa sin mi compra.

De pronto, abatido miré al suelo.

Y allí estaban, junto a mis pies, alguien se las había probado y las había abandonado sin devolverlas al stand. Estaban intactas, con su percha de plástico y sus cordones enrrollados.

Esas zapatillas estaban tocando mis propios zapatos desde el principio, mientras me probaba un par tras otro de las otras, pero yo, obcecado en encontrar en los stands la zapatilla ideal, no me daba cuenta de que había unas mucho mejores para mi, más bonitas, incluso más baratas, mucho más cerca. Unas zapatillas perfectas de mi número exacto, del color que me gustaba, unas deportivas que no había sido capaz de ver, porque me había encabezonado en conseguir otras de ésta y aquella manera.

Otras que no eran para mi.

Cuando abandoné el control, cuando me entregué a la Providencia, las zapatillas aparecieron.

 

Abandona el Control

La vida es así. Creemos que todo depende de nosotros creemos que tenemos algún control sobre las circunstancias, que lo conseguimos todo por el imperio de nuestro esfuerzo , nuestro ego, nuestra voluntad. Y no es así. Algo más grande que nosotros ha trazado ya el plan y elegido el camino. Tan solo hay que dejar de resistirse y de luchar.

Pretendemos, queremos, buscamos, nos peleamos con la vida. Y no nos damos cuenta de que a menudo estamos forzando las cosas. Estamos en un trabajo que no nos satisface y seguimos emperrados en él, o buscando otro denodadamente en vez de dejar que la oportunidad surja y aparezca, que aparezca un amigo un conocido y nos ofrezca otra cosa por diferente que sea, nos agarramos a lo conocido en vez de abrirnos a la posibilidad de un cambio… estamos con una pareja que no nos llena y no permitimos que llegue la que tiene que llegar, o no nos permitimos verla, cuando a lo mejor la tenemos justo al lado.

Quizá la hemos tenido al lado desde el principio y no teníamos la capacidad de verla. Quizá no nos hemos permitido ir hacia ella por miedo, temor o porque somos muy cuadriculados al decidir cómo queremos las cosas.

Nos aferramos a migajas, relaciones insatisfactorias, trabajos extenuantes o penosos, situaciones limitantes o penosas, situaciones y personas que no son para nosotros pero que, por miedo al vacío, a la carencia, a la soledad, o a quedarnos sin nada, no nos atrevemos a soltar.

Cuando resulta que solo dejándolos marchar y abriendo los ojos encontraremos algo mejor, algo que quizá estaba mucho más cerca de lo que suponíamos.

pollino

Deja, pues, de imponerle condiciones a la vida. Deja de pretender que sea eso o aquello que tu quieres y solo eso y solo de esa forma y en el tiempo y el modo que tu deseas.

La realidad no funciona así.

Deja de decirle al universo cómo tiene que complacerte para hacerte feliz. Deja de estrechar tu mirada y tu criterio. La Fuente, Dios, la Inteligencia Superior, como quieras llamarle, ya sabe perfectamente lo que tu necesitas y lo que te hace feliz. Acepta. Deja que todo se coloque. Ponte en disposición, ábrete, abre el corazón, abre los ojos y acepta la oportunidad cuando ésta se presente desde un estado de recepción total, de completo acogimiento.

Deja de luchar. Deja de intentarlo.

Y empieza a querer, a amar tu vida tal cual es, empieza a dar las gracias por lo que eres y lo que tienes.

Y ten por seguro que sucederán milagros, porque de eso que tanto amas, la vida te traerá más, mucho más, a poco que abras los ojos para apreciarlo y agradecerlo.

Pero no lo conseguirás desde la pelea, no desde el rencor, el odio o las lamentaciones. No lo lograrás poniendo pegas o sacando defectos. Solo lo conseguirás desde la apertura.

Deja de querer ser otro u otra, deja de intentar ser mejor de lo que eres.

Acepta y solo acepta lo que hay.

Y entonces, unas zapatillas estupendas, un nuevo trabajo, un gran amor, una nueva vida, el cambio que necesitas, se desplegarán ante ti.

O quizá descubras que lo que ya tienes es extraordinario.

En cualquier caso, la felicidad solo llegará hasta ti su ti la dejas hacerlo y el estado para conseguirlo es de apertura.

¿Qué sabes tu sobre los designios que para ti tiene la Fuente, Dios, la Vida, el Universo?

Entrégate al Misterio.

Y entonces vive y disfruta.

Ya no necesitas seguir luchando.

Te lo digo de corazón… y por experiencia.

Un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

Este post va de especialismo, o de cómo utilizamos cualquier cosa que tengamos a mano para sentirnos más o mejor que los demás, especiales.

O también peor que los otros (y luego explicaré porqué).

Leonardo Di Caprio alza la copa

soy lo más

Todo vino a raíz de que mi amigo escritor, José Antonio Del Valle, publicó, entre sorprendido y perplejo, en su muro de facebook un lamentable post de un crítico literario, Zakarías Zafra, aparecido en el portal Letras Libres cuyo enlace os dejo aquí abajo.

http://www.letraslibres.com/espana-mexico/literatura/la-verguenza-del-lector-stephen-king#.Wdgpu9-3NKc.twitter?platform=hootsuite

Digo lamentable porque Zafra el autor, se retrata él solo, poco menos que sugiriendo que leer a Stephen King, un escritor narrativamente (no literariamente) muy superior a la mayoría, puede ser una vergüenza porque King no es un literato (según él).

En ese post, el autor utiliza lo que sabe o cree saber sobre literatura, sobre el paradigma literario imperante (muy discutible, por cierto, pues prepondera lo literario sobre lo narrativo, como si una cosa fuera mucho mejor que la otra, que eso está por ver) para tratar de sentirse superior a otros lectores, según él peor formados y que deberían avergonzarse de leer a gente como Stephen King y, supongo, por extensión a otros autores populares que venden muchos más libros que los aburridos escritores de Alta Literatura.

Stephen King

Stephen King

Con ésta actitud perdonavidas el autor se despacha contra King y sus lectores, acabando el artículo.

Años de terapeuta gestalt me han demostrado que éste tipo de actitudes pedantes (calidad de los libros aparte) rayan el ombliguismo y delatan una personalidad que trata de creerse especial y mejor que los demás (sin tener porqué).

Resulta que yo en esos días, hará ya un par de semanas, estaba leyendo un libro muy entretenido sobre gustos musicales titulado Música de Mierda, de Carl Wilson, publicado por la editorial Blackie Books. Os resumo de que va, pegando aquí abajo el texto de contraportada porque tiene mucho que ver con el tema que expongo.

Tarareamos canciones que decimos detestar.

Solo nos emocionamos cantando cuando nadie nos ve.

Lloramos con baladas de las que nos hemos burlado antes.

Mentimos sobre lo que nos gusta para que nos acepten.

Y decimos que los demás tienen muy mal gusto.

Considerado uno de los mejores ensayos estéticos sobre el gusto musical de la década, Música de mierda investiga el mal gusto y la sensiblería musical a partir de una contradicción: ¿por qué la persona que más discos vende es de la que más gente se ríe? Carl Wilson quiso hacer una investigación sobre el éxito de Céline Dion pero se descubrió escribiendo un ensayo maravilloso sobre el amor (a la música), el esnobismo como coraza y la capacidad de emoción en tiempos de cinismo.

Portada de Blackie Books

Uno de los grandes libros del crítico Carl Wilson

Y aquí debajo pego dos citas del libro que me han parecido extaordinarias.

Cita 1:

-La interpretación de Bourdieu fue que los gustos eran herramientas estratégicas. Si bien los gustos de la clase trabajadora parecían poco menos que una opción por defecto (que servía como mucho para expresar pertenencia de grupo y solidaridad), para los demás el gusto no era solo un producto del propio trasfondo económico y educativo, sino que, en la medida en que se desarrollaba a lo largo de la vida, representaba también una fuerza que se movilizaba como parte del deseo de mejorar el estatus social (o, para usar el término de Bourdieu, poder simbólico).

-Cita 2:

Lo que hemos acordado llamar gustos, decía, son en realidad una serie de asociaciones simbólicas que usamos tanto para distinguirnos de quienes ostentan un estatus social inferior al nuestro, como para aspirar al estatus que creemos merecer. El gusto es una forma de diferenciarnos de los demás, de perseguir la distinción. Y su producto final es la perpetuación y la reproducción de la estructura de clases.

foto del crítico Carl Wilson

Carl Wilson

Es decir, utilizamos nuestra cultura, nuestros gustos en ropa, música, libros, comida, costumbres, para distinguirnos de los demás, para sentirnos mejores que ellos, más profundos, más inteligentes, mejor formados, más exquisitos, sofisticados, especiales.

Somos veganos y nos sentimos mejores, más elevados que los vulgares y zafios comedores de carne.

Hacemos yoga, o meditación, psicología, o terapia del tipo que sea, o practicamos alguna disciplina espiritual  o deporte y lo usamos para sentirnos más que los demás.

Vivimos en tal ciudad o barrio y nos sentimos más que los de otros.

Somos gestaltistas y nos creemos más elevados y trabajados por dentro que los demás.

Leemos muchos libros, sabemos de cine, lo conocemos todo sobre los entresijos de la economía, la ciencia, la informática, la historia, la política, la cultura, o la medicina natural o el chamanismo… y nos sentimos diferentes y más que los demás por ello.

Cultivamos eso que los budistas llaman el Especialismo.

Usamos todas esas cosas para tratar de creernos mejores que los otros y obtener señas de identidad o ponernos por encima de las otras personas.

A menudo también usamos nuestra raza, estatura, color de ojos, perspipacia, inteligencia, poder adquisitivo, belleza, sensibilidad, títulos académicos, buen humor, conocimientos científicos, buena forma física, o cualquier otra cosa para creernos más y más que los otros.

Es una trampa más del ego, de las muchas que éste nos tiende a cada momento.

El ego presume de lo que cree que tiene y lo usa a su favor y en contra de los demás, presume de ser más guapo, más espiritual, más lúcido y con conciencia, mejor formado, más rico, más alto o poderoso, más inteligente, más cultivado, más delgado o más apuesto, más noble y altruista que los otros, más abnegado y sacrificado, más sufrido, mejor padre o madre, mejor amigo que los demás, mejor ciudadano, más solidario, más importante, más laureado y reconocido… así es el ego.

También presume de ser más desgraciado. ¿En serio? ¿Desgraciado? ¿Se puede presumir de eso? Pues si, señores, algunas personas viven enrocadas en la desgracia y poseen lo que se denomina un ego víctima… y a ellas, a sufrir y a ser unas pobrecitas de la vida, unas sufridoras que se esfuerzan y se matan a padecer, a eso no las gana nadie.

llorica

Qué desgraciado soy

También hay mucho poder en las víctimas, señalando culpables en su vida o maldiciendo al destino por la cruel existencia que les ha tocado vivir.

Y también hay mucho ego por no hacerse responsables de si mismos y del daño que se hacen y se dejan hacer.

El ego víctima es una de las muchas formas de ego que existen, tan buena o mala como cualquier otra.

Hay egos miedosos, egos vanidosos, egos orgullosos, egos iracundos, perezosos, lujuriosos, avariciosos… egos de bastantes tipos.

El mío es bastante orgulloso, a veces me siento más lúcido, sensible y profundo que los demás, otras veces más culto, inteligente, más divertido, más guay o mejor persona… y para muestra, un botón ridículo; me he pasado el verano tarareando la canción Despacito al afeitarme y luego burlándome del pegadizo tema de Luis Fonsi y Daddy Yankee, colgando post y memes en mi facebook. Pero lo cierto es que no he parado de cantarla.

Creerse mejor que otros o creerse una basura podrida solo es ego

Todos merecemos amor, todos somos dignos, suficientes, insustituibles.

Pero la verdad, también, es que todos respiramos el mismo aire y, en el fondo, muy en el fondo, somos muy parecidos, pese a nuestra individualidad que nos distingue y hace únicos, pero no mejores ni peores que los demás.

Así que… ¿De qué modo usas tu lo que haces, eres o sabes para sentirte especial y mejor que los otros?

Es sobre eso, por encima de cualquier otra cosa, sobre lo que has venido a trabajar en ésta vida.

Y déjate de especialismos que esos nunca le hicieron bien a nadie.

ganar un premio

¡Victoria!

Me presenté hace poco a una oposición y en el test de personalidad saqué muy buenas puntuaciones en casi todos los marcadores, pero un cero en orientación al logro.

Eso me hizo pensar.

También saqué un 6 sobre 10 en sinceridad. Teniendo en cuenta que fuí bastante sincero al contestar, por no decir sincero por completo, no se muy bien cómo me puntuaron, la verdad. Algo falló y se que no fuí yo diciendo lo que sentía con mis respuestas, porque dije lo que sentía con la mano en el corazón, se lo creyera el test o no.

Una amiga mía que también se presentó al examen está convencida de que si llega a mentir a saco y a ser coherente con sus mentiras (algo que se puede entrenar bastante bien, por desgracia), la aprueban.

Pero lo del logro me dejó preocupado.

Porque puede que sea cierto que no estoy orientado al logro tal y como se definía en el test, que era de un modo bastante superficial y patatero, es decir, reducido a la autopromoción, el ascenso, el éxito social y ganar más dinero o promocionarse dentro del escalafón.

Aquí tengo algunas cosas que decir al respecto.

yo y solo yo

Lo conseguí

El logro tal y como lo consideramos en la sociedad occidental es una maldición y lo es por las siguientes razones:

1.-Un desmedido afán de éxito y logro proviene siempre de una tremenda carencia y necesidad de demostrarse a uno mismo y a los demás cosas. Es una forma de llamar la atención.

2.-Muchas de esa personas a las que admiramos por su éxito (del tipo que sea) no son otra cosa que sujetos carenciados tratando de impresionar a otros, vendiéndonos una falsa imagen de si mismos o tratando de que confundamos lo que logran con lo que son.

3.-Y no, señores, lograr y ser no son la misma cosa.

Si eres de los que piensa que te defines por lo que consigues éstas muy equivocad@. Lo que consigues es ajeno a ti, no eres tu. Ni siquiera tus capacidades te dan o te restan valor.

Son buenas para tu desempeño en la vida, pero tu vales y eres digno de amor por lo que eres, con independencia de tu capacidad para lograr ésto o aquello.

Me pregunto porqué en el test se incidía en ese tipo concreto de orientación al logro y autoestima socialmente aceptada y no en una verdadera autoestima del individuo tal y como se define en los nuevos paradigmas psicológicos.

Porque la autoestima conceptualizada como una autoevaluación en términos de logro, conlleva a una profunda inseguridad.

Aquí abajo un enlace a la página Psyciencia , en la que se nos previene contra el dañino y falso concepto de autoestima que hasta hoy hemos estado imponiendo al mundo y que ha quedado obsoleto y relegado en los nuevos paradigmas de la terapia y la psicología.

https://www.psyciencia.com/la-autoestima-concepto-danino/

En éste sentido, lo reconozco, no tengo orientación a ese logro antes citado, definido como perder el culo por hacerme más rico, ganar más, lograr más, conseguir más, apropiarme de más o que me anden poniendo medallas y galones de ninguna clase.

Yo ya Soy y solo por eso merezco todo el amor del mundo y toda mi consideración como persona.

Mi vida no es una meritocracia en la que obtengo el valor por lo que logro o dejo de lograr… y los meritócratas no me causan -ya desde niño- la menor admiración.

Yo admiro a la gente feliz, venga de donde venga, la gente auténtica, la gente que ya es y que no necesita ser, tener nada ni lograr nada más que lo que ya son para ser completa y merecer todo el amor del mundo.

autoestima real

autoamor

Gente que pierde el culo por ascender, trepar, ganar más dinero, lograr más premios o reconocimiento me traen al fresco.

Porque por debajo siempre veo la tremenda necesidad de eficacia y resultadismo en sus vidas, la necesidad de lograr cosas ajenas a ellos mismos, porque no sienten que ya son, porque no fueron vistos de niños ni valorados por lo que eran, sino por lo que conseguían. Esa falta de amor tremenda recibida entonces se la llevan dentro y para siempre, para el resto de sus vidas. Ya nunca serán capaces de amarse ni de amar a nadie por lo que son, sino solo por lo que logran y consiguen, en el ámbito que sea.

Lo he visto en coaches, jefes de empresa, líderes de opinión, deportistas, actores, escritores, médicos, abogados, amigos … en fin… es un mal muy extendido.

lider alzando brazos

El líder suele ser el que más necesita ser visto, admirado y considerado por otros

A veces éstas personas se resquebrajan y empiezan a conectar con las verdades que llevan dentro. Unos beben, otros tienen trastornos alimentarios, otros duermen mal, otros deberían haberse separado de sus parejas hacía años, otros han vivido una vida que no querían vivir… en fin, los casos son múltiples y están a la orden del día.

No os creáis las maravillosas vidas de todos esos y esas a los que admiráis, son básicamente mentira.

Esta mentalidad meritocrática idiota, impuesta desde la empresa moderna, las escuelas de negocios y la sociedad industrial, de conseguir más, vender más, lograr más, acumular más, es la causante de que estemos comiéndonos los recursos del planeta y de que consumamos en ocho meses lo que el planeta tarda doce en producir.

planeta devorado

nos comemos el planeta

También consigue hacer de las personas carcasas vacías de insatisfacción o afán constante, esforzándose por lograr objetos y objetivos ajenos a ellas mismas que nunca los colman ni llenan el tremendo vacío interior que sienten, pero que no se atreven a reconocer o ni siquiera consiguen llevar al consciente para poder resolver el problema.

Porque dentro de un exitópata, en esa lógica del resultadismo, a un logro debe seguirle otro logro y a ese otro. Nunca es suficiente, nunca sabemos parar.

Los logristas se han convertido en una plaga en el mundo.

Dirigen países, partidos políticos, departamentos comerciales, lideran organizaciones y contagian y contaminan al resto con sus perniciosos y lamentables agujeros personales que les impulsan a más, más y más.

En resumen, a ese logro que nos quieren vender como verdadero, efectivamente, yo como individuo no estoy orientado.

Y gracias a Dios que no lo estoy.

Si todos lo estuviéramos nos hubiéramos comido los recursos del planeta hace ya varios siglos y seríamos máquinas de lograr y acumular, máquinas biológicas sin alma, como lo son tantas personas.

Pero no, por suerte aún quedamos unos cuantos, los suficientes, y aún queda esperanza.

Deja de intentar y prueba a quererte tal como eres.

Ya eres suficiente, con tus defectos, con tus virtudes.

Ya mereces la pena seas quien tu seas.

una cara sonríe rodeada de otras que no

Felicidad

Mitos y mentiras sobre la Felicidad

un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

 

Primer mito: Las listas de consejos para la felicidad.

He escrito muchas veces sobre la felicidad y siempre he insistido en que no me gustan las recetas para éste tema, porque no las hay.

En post anteriores he compartido mi forma de verlo, la que me sirve a mi… que no se si es extrapolable 100% a otras personas. Ni siquiera al 3% de las mismas.

He expresado lo que me hace feliz (a mi, a Eugenio Sánchez) y he contado cómo lo hago yo (que tengo mis ratos malos como todo el mundo -a veces muy malos-, no esperéis libraros de momentos de dolor o de tristeza en ésta vida porque eso no es posible), pero tengo que deciros que lo que os haga feliz a vosotros debéis averiguarlo vosotros.

Yo hice mi indagación en su momento y busqué qué cosas me hacían feliz a mi y cómo conseguirlas.

Aunque a veces son un reclamo para los blogs o Twitter, no me gustan las listas del tipo Las 10 cosas realmente maravillosas que cambiarán tu vida. Los 15 hábitos de la gente altamente armoniosa y feliz que te mueres que tu podrías adoptar…, Las 20 maneras infalibles de ser feliz a reventar y tener orgasmos de felicidad todos los días …y similares.

cuatro cosas que te harán feliz

receta facilona para la felicidad

Los recetarios prometen felicidad inmediata o infalible… pero fallan estrepitosamente porque tras la palabra Felicidad hay un gran trasfondo de hábitos de vida, maneras de ver el mundo e identidad personal. Por cierto, con 60.000€ al año, como recomiendan en ésta receta de arriba, muchos diréis que cualquiera es feliz. En fin…

Segundo mito: Libros de Autoayuda

Son una ayuda, pero escasa.

Si un solo libro de Autoayuda funcionara bien (y he leído tantos que ni os lo podríais imaginar) ya no haría falta seguir publicando más libros y recetarios con soluciones mágicas que a menudo solo le sirven al que ha escrito el libro y a veces ni eso.

El negocio de los libros de Autoayuda funciona porque momentáneamente ofrece un alivio a la insatisfacción crónica del lector, bajo la promesa de que tras su lectura, todos tus problemas hallarán solución o mejorarán drásticamente.

libros para vivir mejor felicidad

Libros de autoayuda

Entonces uno se siente mal, o no se siente bien del todo y busca en la librería algo que le alivie de éste estado puntual o contínuo en el que se encuentra.

Y en ese momento compra el libro.

Hay montones de profesionales de la Autoayuda que escriben libros encaminados a satisfacer esa demanda de la gente.

Algunos venden miles y miles de ejemplares pero ¿Son efectivos? Ya he comentado que por lo general no mucho.

Para el que vende los libros desde luego, por el dinero que ello le hace ganar… pero para los lectores la efectividad es más que relativa.

Comprobadlo vosotros mismos… ¿Algún libro de éste tipo os ha cambiado completamente la vida… o es más habitual que a los pocos días, semanas o meses después de leerlo siguiérais igual?

Mucha gente adicta a la Autoayuda va de libro en libro, leyendo recetarios para ser más feliz, para vivir mejor, para triunfar en la vida… y luego siguen viviendo sus vidas poco menos que igual que siempre, es decir, mal y renqueando.

El mecanismo es el siguiente:

-Me siento insatisfecho o infeliz.

-Busco soluciones a mi alrededor.

-Encuentro un libro que me las ofrece. Leo la contraportada, diseñada para seducirme.

-Me lo compro.

-Lo leo y voy contagiándome del optimismo y positividad del libro y de su autora o autor, entonces parece que lo voy a conseguir, que al fin he encontrado la solución que llevo tantos años buscando.

-Le comento a un familiar o un amigo que el libro es estupendo (Y ese amigo o familiar se lo compra también… efecto boca-oreja).

-Termino de leer el libro con esperanza. Mi vida va a dar un giro drástico… ¡Al Fin!

-Pasan los días y, poco a poco, sigo igual que estaba o por el estilo… y poco o nada de lo que leí en el libro me ha servido, salvo para teorizar sobre conceptos y actitudes que son saludables.

-Entonces acumulo de nuevo insatisfacción, me pongo mal, busco soluciones, encuentro otro libro, me apunto a un curso, vuelvo al punto dos de ésta lista y vuelta a empezar con el ciclo de nuevo.

Tercer mito: Conceptos y recetas mágicas para ser feliz.

Otro mito.

De un tiempo a ésta parte, en las redes sociales se ha extendido el publicar conceptos y secretos de la felicidad como si fueran recetas ancestrales de la Abuela Tomasa que nos van a sacar del agujero de la insatisfacción, la pena, el aburrimiento o el conformismo.

Hace poco me enviaron algo sobre el Ikigai, el secreto japonés de la felicidad.

https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2017-08-14/ikigai-secreto-japones-vida-larga-plena_1427224/

Enseguida pensé… Qué raro es éste concepto porque, o no funciona, o los japoneses no le hacen ni caso, a la vista de lo mustios, estresados, trabajando como robots y completamente alienados que se los ve en su vida normal…

japoneses trabajadores dormidos en el tren

japoneses camino del trabajo

No parece que los japoneses apliquen mucho ese principio a su manera de estar en el mundo. Y si no, leed éste artículo.

https://www.vice.com/es/article/gq94jm/los-japoneses-se-mueren-por-trabajar

También me enviaron el concepto de Hygge, el secreto de la felicidad escandinavo.

http://www.menshealth.es/salud/articulo/hygge-felicidad-escandinava

Según el Hygge, la felicidad se alcanza poniendo mimo en los pequeños detalles, las pequeñas cosas. Pero éste concepto es un poco tramposo y para nada es exclusivo de los daneses.

Sinceramente, los daneses, en general, no me parecen ni de lejos gente tan feliz como nos quieren vender (¿Cómo serlo con una tasa de suicidio tan elevada como tienen? ¿Cómo serlo con tan altos niveles de depresión?). Se justifican diciendo que hay muchos depresivos en su país porque se comparan con tantos otros que si son felices en esa sociedad, pero no cuela. En los países escandinavos hay mucha soledad, muy pocas horas de luz, pocas relaciones sociales y bastante apatía, como en tantos lugares del mudno.

¿Qué hacen para paliar el sufrimiento de tantos como sufren allí? ¿Barrer la suciedad debajo de la alfombra? ¿Apartar a los que desentonan en ese mundo correcto y programado donde algunos no encajan?

Basta mirar a los escandinavos a la cara. En serio ¿Os transmiten felicidad con lo apagados que suelen estar?

Los que he conocido no me han parecido gente tan feliz como nos quieren vender en éste artículo y en otros similares.

Luego el concepto Hygge se tambalea.

Al revés, éstos escandinavos, que no dudo que son una gente estupenda, me ha parecido gente demasiado seria, demasiado sosa y un poco anestesiada anímicamente. No me gusta generalizar, pero así los he percibido.

Luego el famoso Hygge, como concepto teórico es muy bonito. (Pero tampoco es nada nuevo, Es el Disfrutar de las pequeñas cosas nuestro de toda la vida… algo que en los países latinos hacemos bastante bien desde hace mucho sin necesidad de andar patentando conceptos).

Y si que tenemos nombre para eso, se lo llama Saber vivir … algo que si le preguntas a un español, sabe contestarte perfectamente en que consiste.

En los países latinos, tanto de Europa e Hispanoamérica exportamos las cosas buenas de nuestro modo de vivir difundiéndolas y contagiándolas a otros. No hablamos de ellas, las mostramos con nuestro ejemplo.

Tras varias conversaciones sobre el tema, varios profesionales de la salud de diversos ámbitos, hemos concluido que si los países nórdicos se encuentran a la cabeza, junto a los bálticos, en las estadísticas de mayor número de gente deprimida e infeliz, eso es por algo… no hay allí tanta felicidad como nos cuentan.

Sin embargo, según un estudio muy completo de la ONU

http://worldhappiness.report/ed/2016/

ellos están a la cabeza de los índices de felicidad.

Leídos los indicadores de felicidad considerados, uno descubre que la ONU ha incidido más en la Comodidad que en lo feliz o infeliz que está cada persona.

De algún modo parece que han equiparado comodidad a felicidad y no son la misma cosa, aunque vivir cómodo ayude con frecuencia a ser un poco más feliz, no lo es todo, ni de lejos.

Porque la felicidad es algo bastante personal y subjetivo.

Conozco de buena mano países en los que apenas hay servicios sociales y que carecen de muchas cosas que en Europa poseemos, y la felicidad allí también es abundante.

Que se viva cómodo (tener trabajo, dinero, casa, seguridad social, buenas pensiones, buenos servicios públicos, buenos horarios etc…) no significa necesariamente que se viva feliz.

Los hábitos sociales, la ausencia de horas de sol, el estilo de vida, salir poco, disfrutar poco de las relaciones y de la gente, la propia cultura, que puede ser demasiado introspectiva, excesivamente autocomplaciente y de puertas para adentro, en vez de puertas para afuera o equilibrada en éste sentido, también hacen mucho por la felicidad de cada uno.

En las culturas donde el individuo vive muy aislado y se relaciona poco, la felicidad no prospera.

Y tu vas por una calle en España (pongo el ejemplo de mi país, pero puede servir cualquier otro) y ves a la gente feliz en las terrazas, paseando o disfrutando de un atardecer en un parque o en la playa, jugando un partido de fútbol en un prado, paseando por una pradera… y eso es Saber Disfrutar de las pequeñas cosas.

Felices juntos

Felicidad compartida

En Dinamarca, muy al contrario, comentan todos los que han estado por allí que las caras son un poco de funeral de tercera, o como mínimo de una seriedad importante, que nos hace cuestionar la felicidad del que lleva esa cara puesta.

Comprobadlo vosotros mismos, como siempre, no os fiéis de lo que os digo ni de lo que la gente escriba al respecto.

Aquí un artículo con un mapa gráfico sobre las tasas de suicidio en el mundo. Resulta sorprendente que en muchos de los llamados países en vías de desarrollo, la tasa sea más baja que en países occidentales. Algo estamos haciendo mal.

https://elpais.com/sociedad/2014/09/04/actualidad/1409826684_450206.html

Y es que veces tenerlo todo es un hándicap en vez de una ayuda para la armonía, la paz y la autorrealización interior.

Tu vida es cómoda, pero ¿haces lo que te gusta?¿Tienes relaciones sanas y nutritivas?¿Te diviertes? ¿Estás alienado y aislado?… los indicadores de tu felicidad son muchos.

El bienestar (que es lo que miden éstas estadísticas de las Naciones Unidas) no se correlaciona directamente con la felicidad.

Se ha comprobado que, cubiertas unas necesidades básicas de alimentación, dinero moderado, vivienda digna, salud personal y libertad individual, la felicidad es responsabilidad de cada uno y que se puede ser feliz en cualquier parte con muy pocas cosas si uno encuentra su manera de hacerlo.

familia feliz

Felicidad

Así que, lamento decepcionaros en varios sentidos respecto a la Felicidad.

1- Por un lado, no hay fórmulas mágicas para ser feliz. Ni conceptos, ni listas, ni recetarios, ni libros mágicos que puedan ayudaros más que como mera orientación.

2- La felicidad es un reto personal al que cada ser humano se enfrenta. No se puede enseñar.

3-Muchos de los que enseñan a ser felices en cursos, clases, seminarios, o que escriben libros de autoayuda no son felices, ni saben enseñar a serlo porque no saben de lo que enseñan. Hablan de oídas, de lo que les gustaría, de lo que quisieran, de lo que les han enseñado en los cursos a los que fueron, pero no lo saben aplicar a su vida. No transmiten esa paz interior y felicidad prometida. A un terapeúta gestalt, entrenado durante años en ver lo que está debajo, eso no se le suele escapar. Se les ve el cartón.

4-Para cada persona la felicidad es distinta y los requisitos a cumplir muy diferentes.

5-Lo que es bueno para uno es malo para otro.

EL TABÚ DE LA INFELICIDAD

Y luego está el tabú de la infelicidad.

No se si os habéis dado cuenta, pero a la gente le cuesta confesar que no es del todo feliz o que directamente es infeliz con su vida. Pareciera como si ser infeliz fuera una especie de fracaso que deteriora nuestra imagen pública, incita a que nos tengan lástima y a que nos miren con condescendencia o directamente con desprecio, algo que me parece terrible.

En éste mundo, donde una persona puede ser segregada por su raza, ideología política, tendencia sexual o cualquier otro indicador, que encima lo segreguen por ser infeliz es inaceptable.

Hoy vivimos en un mundo de “felicismo obligatorio” en el que o eres feliz o te pasa algo raro, o quizá es que eres tonto, porque con lo fácil que es ser feliz y la de libros y ayuda que hay al respecto, cursos, terapias, profesionales, tu no lo has conseguido.

Confesar infelicidad es socialmente reprobable. La gente no lo acepta.

Sin embargo, pese a los elevados índices de insatisfacción de la gente en general, todo el mundo aparenta en la vida justo lo contrario de lo que siente, una felicidad que no es real.

Y es que en ésto de la felicidad hay mucho postureo.

Dos chicas posando postureo

Postureo en redes sociales

Mirad las redes sociales, todo el mundo sonriendo, posando, chuleándose de lo bien que está con su pareja, su familia, sus hijos, sus vacaciones… y luego, por debajo de la alfombra, la verdad enterrada y escondida, la sensación de vacío, la tristeza, el absurdo, la futilidad.

No hay tanta gente feliz como os creéis.

Tenedlo siempre en cuenta.

hombre que finge la sonrisa

Felicidad fingida

No os creáis tanta sonrisa de mentira como vemos por la calle o en las fotos del Facebook o cuando paseáis por un parque. Existe mucho vacío, mucha mentira, mucha insatisfacción dentro de las personas.

Y lo que os aseguro es que hay mucha gente haciendo como si fuera feliz.

Pero solo como si lo fuera.

Ya sabéis lo que opino de los “como si”

No son la verdad, no son auténticos, son un autoengaño y un engaño de cara a la galería.

Solo dentro de uno reside la verdad.

Hacer como si fueras feliz no solo no te hará feliz, sino que te conducirá a un agujero de fingimientos del que no te será fácil salir.

Porque la primera regla para resolver un problema es reconocer que tenemos ese problema.

compararse con otros para perder

Siempre queremos ser otro

Un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

No te empeñes en ser quien no eres, no te empeñes en lo que no es

Ya he escrito muchas veces sobre ese asunto de que siempre queremos ser otro diferente del que somos, lo que Claudio Naranjo denomina “El Juego de Calce” (Es decir, tratar de que calcemos dentro del molde mental establecido que tenemos sobre cómo deberíamos ser).

Claudio vestido de Azafrán

Claudio Naranjo

Siempre queremos ser otro más alto, más guapo, más listo, más delgado, más corpulento, más exitoso, más rico, más creativo, más inteligente, más valiente, más ecuánime o más lo que sea…

Y mientras consumimos todas las energías de nuestra vida en intentar serlo, o en contener la frustración de no poder serlo, la vida se nos pasa con un gran pesar.

No podemos ser quienes no somos.

Da lo mismo los cursos a los que te apuntes, las conferencias a las que acudas, el dinero que te gastes en terapeutas, en coaching, en terapias y en meditación.

Nada te salvará de la verdad. Eres quien eres, con tus talentos, con tus flaquezas, con tus defectos y virtudes.

Y solo siendo quien eres serás feliz.

Ser uno mismo

Eres el que eres y de cómo te aceptes y quieras dependerá todo. Porque incluso para cambiar y mejorar como persona, solo desde la aceptación se produce el cambio.

Si eres un cabrón y no lo reconoces o no lo asumes/aceptas, jamás podrás dejar de serlo. Si lo rechazas o no te lo perdonas, tampoco podrás transformarlo.

Además, eso de que tu puedes ser quien quieras es un bolo chirimbolo de la autoayuda americana que solo te conducirá a la frustración y al malestar.

Tu no puedes ser Rafa Nadal ni aunque lo intentes (en todo caso serías tu, jugando al tenis como mejor sepas o puedas… lo mismo hasta eres muy buen@), no puedes ser Paris Hilton ni Angelina Jolie, no puedes ser pivot de baloncesto en la NBA midiendo 1.56.

No señor, no puedes.

De aceptar las limitaciones de la vida depende mucha de tu felicidad futura. Que no te vendan la moto.

mujer piensa y piensa

Yo quiero ser ésto y aquello (y mientras tanto no soy yo)

Puedes ser y alcanzar muchas metas, materializar muchos sueños, pero muchos otros no, por más que te empeñes.

Asúmelo, no pasa nada. No importa. Tu felicidad no depende de ello.

Tu eres quien eres y eso es extraordinario.

¿Que te ves gorda? ¿Y qué, si eres estupenda? A los hombres les encantan las mujeres gordas. ¿Qué te ves poco atractivo? ¿Y qué? Eres genial, una gran persona. Alguien se fijará en lo maravilloso que eres, con independencia de tu falta de carisma o tu timidez.

Lo que de verdad echa a la gente para atrás cuando se acerca a nosotros es la falta de confianza y de amor por uno mismo que nos tenemos.

El que no nos gustamos, eso es lo que espanta de verdad al otro.

Pero nada de lo que somos es malo o indigno. Tan solo son inadecuadas muchas de las cosas que hacemos con lo que somos (dañar a otros y dañarnos, por ejemplo, eso no debemos permitirlo).

Tu eres tu… y no te empeñes en otra cosa.

gatito se cree león

lo que quisiéramos ser

Tu puedes ser quien tu eres… y punto.

Se trata de que lo descubras, porque mucha gente ni lo sabe o tan solo cree saberlo y actúa como quien no es, o tratando de ser otro que nunca ha sido.

Porque ese o esa que tu ya eres es maravilloso y puede hacer grandes cosas en el mundo y será muy feliz aceptando y viviendo su vida tal como es, sin pretender que sea otra cosa.

¿Cómo saber quien soy?

Es un trabajo de años, de autobservación, de conciencia y de dejarse sentir mucho, conectado con un@ mism@. Elige el camino que quieras, la terapia, la lectura, un sendero espiritual, la autoexperiencia…

Por ejemplo, sabes que estás obrando como aquel que tu eres cuando sacas lo mejor de ti, cuando te sientes extraordinariamente bien haciendo lo que haces, cuando no intentas empujar ni forzar nada porque todo te sale naturalmente y a tu ritmo.

Porque quiero que sepas una cosa: Tu, seas quien seas, y vengas de donde vengas, por ser ya quien eres, te mereces todo el amor y la consideración del mundo.

La mía la tienes, desde luego, ahora se trata de que tengas la tuya.

No te empeñes en ser otro u otra que no eres.

Empéñate tan solo en ser y en vivir con ganas lo que tiene que ser vivido a través de tu maravillosa persona.

Y sobre todo, no te compares con los demás. Ya vale de jugar a éste juego tan doloroso.

Ellos no son tu, tu no eres ellos. No hay comparación posible.

Compararse con otros que no han vivido lo que tu, no han pasado por lo que has pasado tu, otros que no son tu ni saben lo que es ser tu… es una fuente terrible de infelicidad porque siempre va a haber alguien más alto, más listo, más guapo, más rico, más sabio, más ésto o aquello que tu… siempre ….

(y también va a haber alguien peor que tu en muchos aspectos, que no se te olvide, porque tendemos a olvidarlo y solo compararnos para lo peor… menos los narcisistas, que se comparan para salir ganando siempre y hacen todo lo contrario, en lo que son peores, apartan la vista y no se comparan para no perder, ese es su juego).

Pero sobre todo no juegues a la Comparación porque mientras te comparas con otros, te desconectas de ti mismo, de lo que sientes y de lo que eres.

Y la solución a todos tus problemas reside en estar y permanecer en ti, darte lo que necesitas y hacer lo que te gusta.

¿Te atreves a ser tu mismo?

¿Te atreves a buscarte y encontrarte suponiendo que aún no sepas quien eres? El camino puede ser largo, pero muy gratificante.

Nota final del Editor:

Nos acercamos a las 200.000 visitas y os estoy muy agradecido por éstos años de apoyo, colaboración y por hacer que éste blog, que atiendo con intermitencia pero que nunca olvido, merezca la pena.

Ha sido un largo camino hasta aquí y espero que me siga resultando tan gratificante como hasta hoy compartirlo con vosotros. Me encanta que años después de haber escrito un artículo la gente me siga comentando cosas acerca de él y de como le ayudó en algo importante en su vida.

A menudo busco en la red y contemplo como en otras webs han reblogueado contenidos y citado muchos párrafos de temas sobre los que escribí en su día.

Es una satisfacción seguirlo haciendo.

Esto es VerDeVerdad y juntos, haciendo cada uno nuestra parte, vamos a cambiar el mundo.

manipular personas

Manipulación

un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

Vivimos en una cultura muy mentirosa y también muy borderline, de justificación de todo lo que sucede, de ausencia de límites y de falta de respeto por los demás.

En el reciente congreso de la ATG (Asociación de Terapia Gestalt celebrado en Málaga) fué una de las conclusiones más certeras a las que se llegó por consenso a lo largo de varias ponencias y mesas.

Eso que llamamos postverdad, que muchos de nuestros políticos han impuesto y que no es otra cosa que cinismo disfrazado de todo vale, de yo miento porque todo el mundo miente, todos somos igual de mentirosos, ladrones, o sinvegüenzas, se extiende a todos los órdenes de la vida…

Lo peor es que la gente ha llegado a creérselo y a dar por bueno lo inaceptable.

El mentiroso, el ladrón, el abusador, el que daña, trata así de escurrir el bulto y escapar de las consecuencias de sus actos, tratando de convencer a la sociedad de que todos somos iguales, cosa en la que se equivoca.

En derechos y en algunas otras facetas los seres humanos somos iguales, pero ni de lejos somos iguales en la forma de comportarnos.

Todos tenemos nuestras sombras e imperfecciones, pero hay una inmensa diferencia de grado entre unas personas y otras.

Hay gente muy dañina para todos y/o para si misma, y también gente mucho más ética y justa con sus semejantes… ésta es una realidad que nunca debemos olvidar.

Cuando la mentira se institucionaliza, la pérdida de valores y de ética asociadas van unidas y afectan a toda la sociedad.

En ésta época sin valores y en la que tenerlos se asocia a una mentalidad anticuada (una manipulación más para justificar lo injustificable). El resultado es que muchas personas han perdido toda referencia de comportamiento ético y no saben cómo actuar, o bien imaginan que se puede ir por el mundo sin ningún tipo código de comportamiento responsable.

gurú hippie

Todo vale

A menudo se utiliza la Espiritualidad y el concepto de NO JUZGAR para manipular… y se hace repitiendo la coletilla “no juzgues” provocando las siguientes consecuencias:

-Si no puedo juzgar, no puedo poner límites a los abusos, agresiones, mentiras, ataques o actos dolosos de los demás.

-Si no puedo juzgar, me veo obligado a tragar con todo (y a ser abusado por ello sin derecho a poderme defender -porque no hay que juzgar y todo vale-).

-Entonces me siento culpable por tener una opinión propia acerca de la gente y de las cosas, cuando éstas no me gustan o me hacen daño (Algo a lo que tengo legítimo derecho, sobre todo frente a delitos, o para la protección de mi propia vida y la de otros).

-Si la gente con la que he negociado o contratado servicios, la gente con la que he llegado a pactos en acuerdos legales, formales, de amistad o de pareja, no cumple sus acuerdos, desde ésta nueva óptica parece que la culpa es mía por tener expectativas respecto a lo que acordé en mi compromiso con el otro.

-El agresor/abusador justifica sus actos con un “no me juzguéis”… y así puede hacer lo que le da la gana sin hacerse responsable de sus acciones y, lo que es aún peor, sin afrontar las consecuencias (a veces legales) de las mismas.

Otra forma de manipulación es utilizar coletillas o frases hechas asociadas a religión, sistemas de creencias, sistemas morales etc… Desde la represiva moral católica decían ésto, desde la castradora moral musulmana dicen ésto otro, desde la moral ésta o aquella trataban de convencernos de ésto o aquello… Por tanto, seamos libres y no juzguemos.

Para empezar, religión, ideología, ética y moralismo no son las mismas cosas.

Claudio Naranjo, el gran psicólogo y abanderado del géstalt aboga a menudo por una ética sin moralismos.

claudio 4

Claudio Naranjo

Uno no necesita ser budista, católico, pagano, mahometano o de cualquier  otro credo, para reconocer un abuso, una agresión o una injusticia.

Traicionar a una pareja, a un amigo, a un semejante, no es cuestión de imposiciones puestas por catolicismos, feminismos, machismos, budismos, agnosticismos ni ismos de ningún tipo… es un acto deleznable y contrario a la ética de respetar al otro, se sea de la religión y el credo que sea… aquí las ideologías tienen poco que ver.

Un ser humano sabe de sobra y demasiado bien, tenga el sistema de creencias que tenga, que matar a otro, mentirle, estafarle, o aprovecharse de él, por poner algunos ejemplos, son actos que provocan daño en nuestros semejantes y por tanto tienen consecuencias.

Utilizar, en fin, la espiritualidad para negar todo ésto sumergiéndonos en un universo bonancible e idealizado (y por tanto fantasioso) de bondad universal, de todos somos buenos, de todos lo hacemos todo bien, de que no hay maldad, rastrerismo, o mezquindad dentro de las personas, nos disocia de lo que realmente ha sucedido y de los hechos concretos y dolorosos.

También nos disocia de nosotros mismos y de nuestras partes no tan luminosas y honestas. Negarlas es un autoengaño e ir por la vida sin trabajárnoslas (el trabajo con la sombra, que se puede afrontar en terapia, en crecimiento personal y realizando prácticas espirituales de todo tipo) es pasear la propia neurosis y la ceguera por el mundo, como si nada importara.

La manipulación y el autoengaño han llegado a tal extremo hoy, que cuando alguien señala o denuncia públicamente un acto de violencia, abuso, maltrato o agresión, sacamos la coletilla “no juzguemos” para tratar de suprimir de raíz cualquier exposición de la verdad o de nuestra verdad, que también debe hacerse oír y debe ser expuesta en voz alta.

 

El juicio existe dentro del ser humano porque es necesario, nos permite poner límites, defendernos y marcar fronteras.

Otra cosa es que lo utilicemos mal.

Un juicio mal usado nos lleva al exceso de exigencia y autoexigencia, a crucificar a los demás y crucificarnos a nosotros mismos constantemente.

juicio, crítica

tu tienes la culpa

-Pero la total ausencia del mismo nos lleva a una total falta de principios, normas, ética y referencias a la hora de comportarnos y actuar en la vida… porque todo es válido, todo cuela y todo está bien.

Ni al excesiva exigencia ni la autocomplacencia son buenas normas de comportamiento. Sencillamente son extremos.

Convendría entender que tanto el no juicio como el exceso de exigencia son los dos polos de una misma cosa, una distorsión de la realidad en la que, o las cosas son blancas o totalmente negras.

Tan malo es juzgarlo todo y condenarlo (y condenarme), como no hacerlo en absoluto y permitir cualquier clase de atrocidad o abuso.

Desde un extremismo neurótico de no juicio puedo justificar cualquier clase de delito o conducta lesiva, puedo justificarme siempre sin afrontar la realidad de mis actos.

Por contra, desde un extremismo neurótico de juicio constante me paso la vida señalando a los demás y culpándome también yo por los errores cometidos y por mis imperfecciones.

La clave para resolver éste dilema está en hallar un término medio en el que yo me comporte con impecabilidad, evitando dañarme y dañar a otros todo lo que pueda durante el proceso.

Usar la Espiritualidad como herramienta de manipulación de las personas se ha convertido en uno de los actos más lamentables en los que puede incurrir un ser humano.

A menudo vamos del blanco al negro con sorprendente facilidad y entonces pasamos de permitirlo todo a buscar culpables a los que crucificar.

La espiritualidad es, además, como cualquier otra área de la vida, un nicho de mercado y eso afecta al modo en que se trabaja con ella en nuestros días.

Ahora el concepto está muy de moda y se utiliza para ganar dinero, es casi una marca, una etiqueta para ser utilizada en el marketing de ventas.

el materialismo disfrazado de misticismo

El negocio de la espiritualidad

El problema de mercantilizarla hasta el extremo de hacerla perder toda su esencia de pureza, es que mucha gente termina, queriendo o sin querer, ordeñando a los clientes, pacientes, asistentes a cursos y conferencias como si fueran vacas de las que sacar un beneficio jugoso.

Se exprime a la gente sin tenerla en consideración.

Como los extremos se tocan, tanto los que no juzgan y no ponen límites, como los que lo hacen en exceso están incurriendo en el mismo error.

Del mismo modo, usar a los interesados en la espiritualidad sin tenerles el menor respeto, solo para sacarles el dinero, es otra forma de manipularlos.

¿Cómo evitar manipular?

-¿Juzgas mucho a los otros, te juzgas mucho a ti… o por el contrario permites y te permites hacer cualquier cosa sin importarte el daño que causas?

-¿Respetas a los demás?

-¿Te respetas a ti mism@?

-¿Cómo pones límites?

-¿Dejas que los otros abusen de ti?

-¿Abusas tu de los demás?

-¿Te conoces lo suficiente para saber los verdaderos motivos por los que actúas?

-¿Tratas de aprovecharte de los otros?

-¿Dejas que se aprovechen de ti?

Estas son las preguntas que debemos respondernos para combatir la manipulación y la automanipulación.

Como siempre, la respuesta está en autobservarse con total apertura y sinceridad… y reconocer que no somos tan maravillosos como creemos, aceptar nuestras carencias, trabajarlas y seguir adelante.

vanidoso

Soy muy importante

Un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

El Ego, ese pequeño argentino que todos llevamos dentro (como dice la compañía Yllana de teatro en una de sus divertidas obras), siempre nos juega malas pasadas.

Muchos de nuestros problemas, mucho de lo que sufrimos y de las razones por las que nos peleamos con la vida, con las circunstancias, con los demás, es debido a la necesidad de Ser Alguien Importante en la vida.

Los Budistas hablan del concepto de Autoimportancia o Importancia Propia como una de las grandes causas del sufrimiento.

¿Porqué? Porque como sentimos que no somos lo suficiente, siempre queremos ser otra persona.

Otro más alto, más guapo, más delgado, más inteligente, con más dinero, más famoso o reconocido, otro siempre mejor que el que somos.

Lo cual significa que, ni aceptamos al que ya somos, ni le damos su verdadero valor y reconocimiento y eso hace sufrir a nuestro niño o niña interior, nos hace sentirnos indignos, inválidos, inútiles o poco merecedores de aprecio.

sentirse vacío

Carencia y vacío emocional

A nuestros padres ya les pasaba todo ésto, aprendieron esa forma triste de funcionar de sus propios padres y ellos a su vez de sus padres… y así hasta quizá el comienzo de los tiempos.

Aprendimos un mal modo de querernos, esa es la causa de todo.

La sociedad y el sistema en que vivimos no ayudan demasiado a la tarea del autorreconocimiento  y el amor incondicional hacia uno mismo, que es uno de los caminos directos a la felicidad. Muy al contrario, inciden en técnicas para fomentar la insatisfacción del individuo, pues de ella obtienen muchos beneficios (así nos manipulan, nos venden cosas, nos controlan, nos pueden dirigir y mediatizar).

Para empezar, nos llenan la cabeza de ideas falsas sobre lo que deberíamos ser o no deberíamos ser.

Nos hacen creer que uno es más o es mejor si logra ésto o ésto otro (con independencia de si eso nos hace felices o no… que debería ser el único indicador del éxito de una persona).

triunfando

Soy un líder, me siento muy especial

Explotan nuestras carencias interiores para vendernos cosas que no necesitamos, la última Tablet de nueva generación, el último modelo de computadora, la nueva tendencia en moda éste otoño, las vacaciones en un país exótico…

Nos dicen que necesitamos éste coche, éste teléfono móvil, ésta casa, o alcanzar éste puesto en la empresa, éste galardón o éste reconocimiento social, para ser Alguien Importante en la Vida.

Y nosotros nos tragamos la idea de que solo podemos querernos, apreciarnos y sentirnos satisfechos si lo conseguimos… fatal error.

Pero, en cambio, no nos cuentan que solo mediante el autoconocimiento y la conciencia, desarrollando cualidades como la compasión y el verdadero amor por uno mismo, uno consigue esa paz interior, esa autosatisfacción, esa plenitud que anhelamos.

No tenemos que ser nadie distinto del que ya somos ni tenemos que afanarnos por ésto o aquello, sencillamente hemos de ser y hacer cosas que nos hagan felices. No hay nada más.

Si eres feliz y te sientes pleno, ganas, si siempre sientes que te falta algo, directamente has perdido.

Porque, cuando tu estás completo, cuando no necesitas nada, cuando te sientes bien, no necesitas que cosas externas a ti y al que tu eres te hagan sentir más importante.

Tu ya eres todo lo importante, grande y valioso/a que necesitas ser.

Por contra, cuanto menos sientes que eres, consciente o inconscientemente, más necesitas creer que tu eres algo.

Más necesitas reconocimiento, adhesión de los demás, fama, éxito, dinero, posesiones, posición o sencillamente tener la sensación de que has hecho algo importante en la vida.

Porque quizá no lo sabías, pero resulta que tu, sin hacer absolutamente nada, ya eres muy importante, ya eres la transcendencia encarnada en persona, ya eres todo lo que necesitas y para eso no hace falta luchar, empeñarse, compararse con nadie ni pelearse con nada.

Que Importante me creo

Soy lo Más

Lugares comunes donde aparece la necesidad enferma de Autoimportancia

Tener hijos, por ejemplo, está socialmente muy reconocido (pero ¿Eres realmente buen padre? ¿Querías serlo?¿Necesitan tus hijos un padre como tu? ¿Te crees mejor que los demás por serlo? ¿Te hace sentir importante tener una familia (con independencia de que tu familia sea un desastre)?¿Has hecho lo que se esperaba de ti o lo que tu querías hacer?

-Otro lugar común es la empresa… tengo que llegar a ser un pez gordo, un jefe, tengo que lograr un ascenso, un cargo, un reconocimiento. Ser el Presidente, el Jefe de Departamento, el Responsable, el Líder.

 

Vanidoso mirándose al espejo

Todos me admiran. Estoy encantado de haberme conocido.

 

Las posesiones: Tener (reemplazando al SER) la casa más grande, el coche más nuevo, el último teléfono móvil, el traje de marca, signos externos de riqueza para señalar a los demás que Yo Soy un Tío Muy Importante o Una Mujer Triunfadora y Exitosa. Alguien a quien se tiene que tener en consideración y a quien se debe admirar. (Como yo en el fondo no me admiro por ser quien soy, me tengo que disfrazar de Tío Importante para sentir que otros me admiran y darme permiso para admirarme).

El dinero. Si consigo mucho soy Más que los Demás, entonces Importo y los demás no importan tanto.

millonario

Necesito acaparar

El conocimiento. Ser experto en algo, ser el que más sabe de ciertos temas ( o creerlo), el que más ha investigado, el más reconocido en éste campo o en éste otro, llegar a ser una Autoridad en ciertas materias del saber, la ciencia o la vida, también fomenta nuestra necesidad de AutoImportancia.

 

investigador científico

Yo Soy el que de verdad Sabe

 

El aspecto exterior. Tengo que estar cachas, tengo que estar más delgada, tengo que adecuarme al modelo de belleza (falso) impuesto por la sociedad. Tengo que captar la atención y las miradas de los demás para sentirme atractivo/a deseado/a. Tengo que vestir de ésta manera, comprarme éste bolso o éstos zapatos, ponerme éste traje, matarme a hacer pesas o bicicleta en el gimnasio. La cáscara, el envase, reemplazando al contenido de la persona.

vanidosa

Admiradme, por favor

-Otro lugar frecuente de la Autoimportancia es la Espiritualidad. ¿Te sientes mejor que otros porque has hecho un camino interior de autodescubrimiento? ¿Porque lees a Deepak Chopra y a Eckhart Tolle? ¿Porque vas a talleres de crecimiento personal? ¿Porque estudiaste ésto o aquello? ¿Porque canalizas mensajes? ¿Porque meditas todos los días? ¿Porque trabajas en una universidad dando clases de psicología? ¿Porque has estado en un monasterio en el Tíbet o con un maestro en la India? ¿Te sientes más Importante porque tu te has trabajado interiormente y los demás no? ¿Porque has hecho terapia muchos años o porque la impartes? ¿Porque tu ves muchas cosas y los otros aún no, porque estás más cerca de la iluminación que otros? ¿Porque eres vegano, porque haces yoga, porque eres terapeuta, porque haces reiki, porque TU SI QUE SABES lo que merece la pena en la vida y los demás lo ignoran?

Aterriza, por favor. Es solo tu necesidad de Autoimportancia.

Estoy iluminado

Yo conozco la Verdad

Hay egos víctima, personas que siempre se andan quejando y sufren lo que los demás les hacen, pero al victimizarse obtienen poder sobre los otros, esgrimen el dedo de la culpa contra los demás.

Hay egos verdugo, que obtienen la sensación de Autoimportancia humillando y maltratando a los demás para sentirse por encima de ellos.

Hay gente tan pobre que solo tiene dinero.

Hay gente tan guapa que por dentro está hueca.

Hay gente que se cree tan profunda que están ahogados en su propio ombliguismo.

Y finalmente hay gente que se cree tan especial que se han convertido en unos cualquiera.

Por desgracia, de éstos hay muchos.

Hay un ego para cada persona. Yo tengo el mío y con él ando a vueltas, aceptándolo, tratando de adelgazarlo, de que no me moleste ni haga daño a otros, sin pelearme mucho con él. Tengo un ego, lo asumo y me hago responsable de hacer algo provechoso con él.

¿Cuál es el tu ego? ¿Como es? ¿Que te obliga a hacer? ¿Que necesita de ti? ¿En qué cosas te tiene atrapad@?¿Cómo se manifiesta?

Recuerda que cuanto más necesites Ser Algo o Alguien diferente de quien eres, cuanto más necesites alcanzar o lograr algo externo a ti, más alejado estarás de quien ya eres y más sufrimiento atraerás a tu vida.

Mensajero real

Matar al mensajero

por Eugenio Sánchez Arrate

No solo en terapia, también en la vida, las personas nos encontramos con éste curioso fenómeno que consiste en enfadarse con el portador de malas noticias, con aquel que nos devuelve la visión de una amarga realidad en la que vivimos instalados, puede que desde hace mucho tiempo.

Cuando le decimos a alguien algo que no desea escuchar, cuando pecamos de exceso de sinceridad, cuando damos nuestra opinión sobre algo doloroso de la otra persona, probablemente encontraremos una resistencia importante en aquel que escucha.

Es habitual no querer escuchar, estar cerrado a la verdad, porque la verdad muchas veces duele. Todos cometemos errores y tenemos puntos ciegos, cosas que no vemos en nuestra vida, mentiras que nos contamos para sobrevivir.

Las personas, además, tenemos cierta tendencia a estar instaladas en la Zona de Confort, (a veces infelizmente instaladas), una relación de pareja insatisfactoria, un trabajo alienante, una vida triste y vacía… y cualquier mensaje que tienda a abrirnos los ojos de una vez, a enfrentarnos con la realidad, genera en nosotros una subida de las defensas, cuando no, directamente un cabreo mayúsculo y un enfado que se termina pagando con aquel que nos ha dicho aquello que no deseábamos oír.

decir la verdad

dar malas noticias

Por ejemplo, son frecuentes los casos de mujeres y hombres que dejan de hablar al amigo o amiga que les informa de que su pareja o cónyuge les está engañando con otra persona.

A veces es más fácil dejar de hablar a un amigo sincero que comprobar si eso que nos ha dicho es la verdad, la dolorosa verdad de nuestra vida en pareja.

¿Qué hacer en terapia con la amarga realidad?

Con los clientes/pacientes en terapia sucede lo mismo. El terapeuta debe tener mucho cuidado con las devoluciones que hace en consulta, pues a menudo quien las recibe no está preparado para procesarlas y actuar en consecuencia desde una posición de adulto.

Revelar hechos dolorosos sobre los padres del paciente, su vida, su familia cercana, puede generar tal resistencia que la persona abandona su proceso de terapia, coaching, counseling o acompañamiento..

Este dolor es más profundo y genera más tristeza, enfado y resistencia conforme la herida que tocamos es mayor.

Cuando, por ejemplo, la revelación hace que el paciente, cliente o persona a la que se acompaña o asesora, descubre que se ha equivocado completamente en la vida, cuanto más grande ha sido el autoengaño, más dolor provocaremos en el individuo y más esfuerzo tendrá que hacer éste para encajarlo todo.

Aquí debemos jugar con el tacto, la diplomacia y permitir que sea la propia persona la que se de cuenta de en qué se ha equivocado y donde está instalada.

ser compasivo

compasión

No forzar las cosas, dejar que el otro haga su propio aprendizaje.

Y sin embargo, yo soy partidario de no mentir nunca, de no ocultar información a la persona que tenemos delante.

Si ves que se equivoca, que se autoengaña, debes decírselo con cuidado, pero decírselo al fin y al cabo. Esa es tu misión. Te pagan para ser auténtico, no para poner paños calientes y apoyar la locura, la neurosis o las mentiras en las que vive encajado el que ha venido pedirte ayuda.

Con tacto y diplomacia, las cosas funcionan mejor. Pero que eso nunca te haga obviar, omitir o faltar a la verdad.

Una buena dosis de mundo real no le hace mal a nadie.

Quizá el paciente, o el amigo se lo tome a mal, quizá abandone la terapia, pero el mensaje ya ha sido entregado y ahora es el individuo quien debe procesarlo y asumir la dura realidad de su vida.

Con el tiempo, puede que incluso agradezca la crudeza con que fuiste honesto con ella o con él. Yo no me caracterizo precisamente por mentir a los amigos, los cuido, los trato lo mejor que se y los aprecio… y precisamente porque los aprecio soy sincero con ellos.

Eso si, con tacto, con diplomacia. Mientras que un paciente te paga para que seas sincero, un amigo te tiene que dar primero su permiso para que le des tu opinión.

No es conveniente decirle a nadie opiniones o dar consejos sobre temas que no te ha pedido con antelación.

Y si, finalmente, ese amigo, el paciente, el cliente o el asesorado decide matar al mensajero porque lo que le has dicho no le ha gustado, si la toma contigo, no se lo tomes muy en consideración.

Quitarte a ti de en medio es su estrategia. Justificarse, seguirse contando la película de que está haciendo las cosas bien… esa es su forma de defenderse del dolor.

No le funcionará mucho tiempo ahora que ya sabe la verdad. Eso debes tenerlo en cuenta.

Y, quién sabe, quizá eso que le dijiste un día le ayude a afrontar su vida dentro de un tiempo.

Mi experiencia es que suele ser así.

Ser sincero no hace mal a nadie. Pero sincero con precauciones, con respeto por la otra persona, con empatía y afecto por su dolor, con un cuidado extremo.

Pese a todo, debes estás preparado, tanto si eres paciente como terapeuta.

Los seres humanos solemos matar al mensajero cuando nos trae malas noticias.

mujer reza compungida

Acompañar a un enfermo

Por Eugenio Sánchez Arrate

Hace unos meses una conocida, cuya pareja de muchos años padece un trastorno mental, me preguntaba angustiada si podía ayudarla, pues llevaba tiempo intentado averiguar si su pareja la amaba.

-Yo le pregunto y el no sabe qué decirme, Eugenio. – Me contaba.

-¿Y tu que es lo que sientes? ¿Le amas?

-Durante mucho tiempo, si, le he amado. Años, décadas. Pero es difícil sostener el amor cuando no sientes que te correspondan.

-Entiendo… ¿Y te sientes querida?

-No, yo lo que me siento es necesitada.

-Ajá, contesté. Necesitar no es amar. Ese es uno de los primeros temas que debemos tener claros con parejas con trastorno mental. Ellos generalmente te necesitan. No está tan claro que te puedan querer.

-Ya, Eugenio, yo noto que hay algo tremendamente muerto dentro de él. Noto vacío y desde luego no me siento amada, no noto amor. Y eso me hace sentir fatal.

Entonces la contesté que en la mayoría de los casos de trastorno mental de una cierta gravedad no hay un yo, una identidad definida dentro del individuo desde la que amar. No hay nada consistente o suficientemente estructurado en su interior capaz de manifestar amor tal y como lo conocemos.

Por tanto, sentir amor, amar como ama el resto no es algo que éstas personas con enfermedad mental grave puedan hacer.

Rara vez se aborda el tema del amor y de las emociones desde un punto de vista claro y cercano en los manuales de salud mental. Por eso hoy lo traigo a colación en éste artículo/testimonio.

¿Puede amar una persona aquejada de trastorno mental grave?

emociones fingidas

alteraciones emocionales

Esta pregunta casi nadie sabe responderla. Consultados muchos profesionales, todos coinciden en lo siguiente.

Estas personas, aquejadas de diversas patologías severas, sentir sienten cosas, desde luego que si, a menudo intensas, pueden manifestar afecto sincero por seres cercanos… pero con muchísima frecuencia carecen de la suficiente consistencia y estabilidad como para ser consideradas algo firme o fiable.

Desde luego no suele ser un amor conyugal satisfactorio para una persona sin trastorno.

¿Entonces, porqué muchas personas se quedan enganchadas a éste tipo de amor vacío o insuficiente?

Seguimos hablando sobre el tema mi conocida y yo.

-¿Para qué estás en esa relación?- la dije-¿Para qué sigues con esa persona si no te sientes querida y correspondida?

-Supongo que a veces espero un milagro. Espero que él pueda quererme algún día.

-Eso es un error. ¿Lo sabes, no? En todo caso el podría fingir que te quiere o decírtelo sin sentirlo de veras, para que no le abandones o para obtener algo de ti. Pero es evidente que si no notas que te quiera, es porque no te quiere. Y no porque no quiera hacerlo, quizá hasta le gustaría saber cómo… pero es que no te puede querer. No puede querer a nadie. No tiene esa capacidad dentro de si.

corazón enjaulado

Ella puso cara de alivio, porque comprendía, pero también sentía cierta tristeza.

-Entonces… ¿nunca me ha querido?- dijo agachando la mirada.

-Cuando alguien te quiere, lo notas. ¿Tu lo has notado?

-Yo creo que me quise creer que me quería.

-Entiendo. ¿Y para qué sigues tu ahí, mujer?- proseguí- ¿Para qué no te has marchado aún a un sitio mejor? ¿No te gustaría tener una relación con alguien que si te corresponda?¿Crees que no te mereces algo mejor que ser la cuidadora/enfermera/vigilante 24 horas de tu pareja? Es triste, él está enfermo, pero lo lógico es que se encarguen los servicios de salud y su familia… ¿Porqué has de ser tu quien lleve la carga si eso solo te trae infelicidad? ¿Para qué quedarte en un barco que se está hundiendo, que nunca ha flotado ni navegado?¿Qué obtienes de seguir ahí?

Ella me dijo que estaba acostumbrada al desamor, que lo había vivido desde niña en casa con sus padres. Que, además, tenía hijos en común con esa persona y que, en fin, cambiar a éstas alturas de la vida se la hacía muy complicado.

  • La expliqué que a veces hay un componente de masoquismo, de dependencia, de culpa y de aferrarse a la nada, en las parejas de personas con trastorno mental.
  • En algunos casos uno se siente muy importante, muy útil y muy salvador siendo necesario para el otro.
  • Otras veces es la costumbre (muchos acompañantes y parejas de personas con patologías mentales tuvieron un padre o madre también enfermo y no han conocido otra cosa).
  • Hay un cuarto grupo de personas que han vivido en familias poco afectivas y por tanto, saben de primera mano lo que es esa frialdad y falta de amor, entonces repiten patrón, enganchándose a la carencia afectiva, eligiendo inconscientemente una pareja por la que no son amados ni correspondidos
  • Un penúltimo grupo está compuesto por personas hiperresponsables, bastante desconectadas emocionalmente, que siempre hacen lo que deben, lo que se espera y que cumplen con lo que creen su deber aunque su deber los esté matando y llevando al abismo.
  • Y finalmente están los codependientes, gente que no sabe estar sola… a menudo pueden pertenecer a cualquiera de los grupos anteriores.

La contesté que en la mayoría de los casos de trastorno mental de una cierta gravedad no hay un yo, una identidad definida dentro del individuo que lo padece, desde la que se pueda amar.

No hay nada consistente o suficientemente estructurado en su interior como para hablar de amor dentro de ellos.

Si que es cierto que manifiestan algo de afecto y agradecimiento, a veces de una forma muy aparatosa y teatral (por ejemplo, los Trastorno Límite de Personalidad que pueden ser puro drama, escenario, ficción, intensidad hueca o pasajera) pero no son capaces de hacer mucho más.

Su amor es evanescente, unas veces fingido, otras volátil. A veces intenso, obsesivo y posesivo, pero amarte en verdad no te aman.

A menudo dentro de ellos tan solo hay emociones desatadas, estados de ánimo transitorios que vienen y van como el viento.

En general, en éstas personas se aprecia poca consistencia en su sentir como para construir algo sólido y estable a su lado.

Hay casi siempre un componente de masoquismo, de dependencia e hiperresponsabilidad en sus parejas.

Y eso es algo que deben tomar en consideración todas las parejas individuos con trastorno mental de cierta consideración.

Por tanto, sentir amor, como lo sentimos los demás, darlo y recibirlo, no es algo que éstas personas puedan hacer habitualmente. De hecho, hay profesionales que opinan que no es posible que lo hagan.

Sentir sienten cosas, eso está claro, cosas a veces muy extremas, pero carecen de la suficiente consistencia y estabilidad como individuos para ser consideradas algo firme o fiable.

También debemos tener en cuenta que, a menudo, la pareja de la persona con trastorno padece a su vez su propio trastorno mental asociado, quizá de gravedad menor, pero casi siempre presente.

hombre que se esfuerza

viviendo la carga

Estas parejas, que en algunas páginas web se definen erróneamente como personas muy fuertes por aguantar junto al enfermo – en realidad no son nada fuertes… al revés, son bastante dependientes, o bastante masoquistas, o bastante ciegas, o patológicamente hiperresponsables cuando, por estar para el enfermo, descuidan su propia felicidad y la de sus hijos.

No hay fuerza alguna en aguantar a toda costa apretando los dientes cuando lo más sano es no hacerlo y buscar la felicidad en otro lado.

En éstas actitudes hay dependencia, esclavitud, servidumbre…. Eso no es ser fuerte en absoluto.

¿Porqué? Porque cualquiera en su lugar ya hubiera buscado una salida hacia la salud y la nutrición afectiva en otra parte.

Entendamos que quedarse donde no te quieren no es sano para nadie…

Y quedarse por un mal entendido sentido del deber hacia el enfermo, es algo también bastante enfermo.

Pero a menudo, cargadas de responsabilidad, las parejas/cuidadoras del que padece el trastorno, por no abandonar al otro, por sentir culpa o una mal entendida lealtad que no las nutre ni las llena, o por sentir un amor enfermo que en realidad es adicción a la intensidad, a la pelea, al desamor etc… no se separan del enfermo y no buscan un amor más nutritivo y satisfactorio al lado de las personas que si pueden darlo.

hombre atormentado

caos mental y emocional

¿Cómo lo vive el enfermo?

Algunas personas con trastorno mental ignoran por completo toda ésta dinámica, lógicamente.

Bastante tienen con sobrellevar su enfermedad y los duros episodios aquejados a ella.

Otro grupo de personas con trastorno, muy conscientes de que pueden ser abandonados en cualquier momento por su pareja, fingen amar al cónyuge en un “como si” falso y embaucador encaminado a impedir que se aleje.

De éste modo evitan la ruptura a toda costa.

Otras veces, en el enfermo ni siquiera hay un deseo de no ser abandonado, porque la persona se encuentra tan anestesiada o deteriorada psíquicamente que sencillamente la da lo mismo que sigan a su lado o no. Es algo secundario. No tiene energía, recursos ni capacidad para plantearse éstas cosas.

¿Qué hacer entonces?

En cualquier caso, la dije a mi conocida, lo importante es que tu, como pareja de una persona con trastorno mental y persona responsable de su propia vida, no te autoengañes y sepas muy bien lo que quieres y dónde estás.

Del mismo modo que tu pareja debe ser atendido por los servicios de salud y tener una vigilancia constante de psiquiatras y psicólogos, pide ayuda profesional para ti si la necesitas.

Sobrellevar ciertas cargas es excesivo para una sola persona. Y sobre todo, se muy consciente de que tu mereces que te amen y ser feliz al lado de una persona que si pueda dar amor.

Ya es bastante triste que tu pareja padezca una enfermedad mental con tan mal pronóstico como para que encima tu la sigas hasta el fin del mundo en su infelicidad si eso no te hace bien.

Todo el mundo merece ser feliz y, si ama, merece ser correspondido.  

mujer mirándose al espejo

Un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

Vivimos en una cultura narcisista, se sobrevalora la autoimagen, el yo, el individualismo, el ego.

Eso también afecta a las diversas terapias que existen, da lo mismo su orientación.

Nadie está libre de su propia porción de narcisismo. Y quien diga lo contrario se está mintiendo.

Pero de un tiempo a ésta parte se observa el abuso de la imagen, las fotos, los vídeos y, en general, todo lo relativo al ombligo de los/las terapeutas, todo mostrado o exhibido de cierta forma narcisista, para, de un modo bastante inconsciente (en general), obtener la mirada del otro, sobre todo en el mundo del Desarrollo y Crecimiento Personal.

Son éstos los terapeutas de cartel y foto, de vídeo y peluquería, de micrófono y escenario… todo retocado, cuidadísimo y guay… gente de la que sería bueno desconfiar.

Fundamentalmente porque, consciente o inconscientemente éstos terapeutas, coaches, psicólogos y gurús, dan talleres y sesiones para obtener atención y admiración para sí mismos, pero tienen realmente bien poco que ofrecer a los demás más allá de cierto humo envolvente.

Imparten enseñanzas, formación, terapia, para demostrarse a si mismos su gran valía o su merecimiento.

Es decir, usan al paciente, cliente o público para validarse a si mismos y engordarse el ego.

Aquí un excelente artículo de Marko Vlahovic sobre éste asunto que os recomiendo que leáis. Trata sobre la autenticidad, la verdad y las prácticas tan comunes que estamos comentando.

http://markovlahovic.com/es/terapia-de-verdad-vs-terapia-narcisista/

Las causas del narcisismo: La Carencia

El abuso de la autoimagen, suele proceder de una necesidad desproporcionada de ser visto, admirado y reconocido.

Cuando alguno de nuestros papás no nos hizo ni caso, o no se preocupó de saber quiénes éramos realmente, solemos sobrecompensar la carencia con una necesidad desproporcionada de admiración y atención externa.

Entonces buscamos la mirada ajena. Entonces seducimos.

Tratamos de buscar fuera esa falta de mirada y reconocimiento que no nos damos a nosotros mismos porque nunca aprendimos a hacerlo.

Algunos llegan al punto de exponer su vida e intimidades al público en una especie de confesión íntima que nadie les ha pedido, pues invaden de algún modo el espacio del otro.

Haciendo ésto son el ombligo, el centro… disfrazan de (ésto que yo comparto lo hago para que otros aprendan con mi ejemplo, para que les sirva) de altruismo, cuando en realidad sigue siendo una forma de captar la atención del otro y usarle como público propiciatorio.

La carencia es la fuente de esa necesidad desproporcionada de éxito, logros, poder… cuando no nos sentimos suficientes, buscamos obtener de fuera para sentirnos alguien digno o respetable.

La carencia es también la causa del narcisismo. Un narcisista necesita creerse que es mejor de lo que es… porque en realidad no se siente ni le hicieron sentir gran cosa.

En el fondo es una desesperada (y a menudo inconsciente) búsqueda del amor que no nos dieron de niños ni nos damos nosotros ahora.

Estos terapeutas seducen a sus clientes inconscientemente, los consideran una masa amorfa de gente con problemas, o con dinero, o clientes potenciales a los que explotar.

narcisista

narcisismo y autoestima

Tratan un poco mejor a aquellos que, habiendo asistido a sus talleres, contratan sesiones individuales, pero básicamente estamos ante un fenómeno de ordeñamiento diferido del público explotable.

O te sacan la pasta, o te sacan tu atención y mirada… a cambio de humo, de apenas nada, de menos de lo que tu les das.

De tal suerte que los telespectadores de sus vídeos y fotos son en realidad público, admiradores, la cla, los palmeros que aplauden su triste espectáculo que solo les funciona a ellos. Solo buscan seguidores, solo buscan me gusta en sus redes sociales, solo buscan gente a la que explotar y de la que servirse, solo buscan ser estrellas.

Incluso algunos/as terapeutas fantasean con la idea de que su público tenga fantasías sexuales con ellos… son así de tristes en su interpretación de la realidad.

Recordemos que el narcisismo no ofrece nada al que lo admira y engrandece…

Tu los miras, los admiras, los idealizas, a veces hasta los adoras e idolatras… ellos no te dan prácticamente nada. Aunque te hacen creer que si.

COMO PROTEGERSE DE ELLOS

Ojo con éste tipo de terapeutas. Abundan en el mundillo más de lo que suponemos y sería bueno que conociésemos algunas particularidades de su forma de actuar y del modo de defendernos de ellos.

Lo primero: tu no les importas, aunque te hagan creer lo contrario, aunque algunos se quieran creer que si… tu solo eres aquel, aquella a quienes van a exprimir para validarse.

En función de ese principio, tu solo eres valioso si pueden sacar algo de ti (aunque solo sea tu admiración hacia ellos).

Por ejemplo, en estos talleres/shows de un día o una tarde, monotemáticos, tu recibes un pelotazo emocional durante el mismo, te vas a casa y sigues en las mismas que estabas antes, acaso sintiéndote más culpable, porque con lo fácil que te lo han pintado en el taller/show que te han montado (a veces son la misma cosa esos talleres y shows) eres medio tonto por no poner los consejos en práctica en tu vida cotidiana. Con lo fácil que es cambiar, tu no puedes y eso es porque eres tonto, porque eres inútil, o porque te faltan más talleres o sesiones.

El terapeuta narcisista se muestra en éstos talleres de autoexhibición divino, perfecto, sanado e integrado… se muestra para ser visto.

Poco le importa cómo estés tu…date cuenta de que tu no eres el objetivo de su escenificación, tu solo eres el que mira y aplaude.

Y a menudo, el que paga.

En otros talleres el terapeuta abusa de su posición de poder para acostarse con las asistentes, o para sacarles el dinero, o para explotarles de algún modo (embaucándoles para que sean sus ayudantes, o para que les cedan gratis en la próxima ocasión su casa, su local, su finca para celebrar otro evento, u ofreciéndoles un pírrico empleo de cocinero, o de coordinador, o de secretario o ayudante en prácticas por un mísero sueldo… tu siempre por debajo de ellos, inmensamente por debajo).

Algunas versiones mejoradas del narcisismo muestran a un terapeuta sobre el escenario o en pantalla que confiesa doliente como ha sufrido, que se duele ante las cámaras o los espectadores, que hasta llora si es preciso por sus muchos quebrantos… pero que se rehace y lucha por su vida aplicando sus mágicas soluciones y sus acertados consejos… para que veas lo mucho que se han esforzado por lograr llegar a donde han llegado…. y para los admires.

Porque explícita o implícitamente, todo termina en que TU LES ADMIRES, LES PRESTES ATENCIÓN, LES VALORES Y LES HAGAS SENTIR MEJOR DE LO QUE POR DENTRO SE SIENTEN.

    Y SI PUEDE SER, QUE ENCIMA LES PAGUES POR ELLO.

 

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Narcisismo, de Alexander Lowen

 

 

Estas versiones mejoradas del narcisismo no son más que autoengaños a los que el propio terapeuta narcisista se somete. La falta de humildad, de conciencia y de trabajo personal y terapeútico con uno mismo les delatan.

También la creencia, que se intenta instaurar desde tantos lugares, de que con tres patadas y unas pocas sesiones ya resuelves tu vida, es bastante norteamericana y forma parte de la cultura del “facilismo” y las soluciones mágicas que nos están vendiendo últimamente.

Yo creo en los cambios de paradigmas, de creencias, en que atraes aquello en lo que vibras (de hecho publico muchas cosas sobre éstos temas en el blog)… pero también se y por experiencia de años (con pacientes y grupos de todo tipo) que los cambios no son tan fáciles ni radicales como nos los quieren pintar.

Y también se, lo he comprobado experiencialmente, que hay gente a la que le cuesta muchísimo aplicar esos principios y merece nuestra ayuda, apoyo y empatía… lo que no se merece cada persona, desde luego, es que la vendamos la moto y que la tratemos como un pobre espectador, admirador, adorador de nosotros mismos en consulta o en nuestros talleres.

Ellos importan, ellos son lo más importante.

La terapia, nos guste o no, a menudo es zapa, es trabajo duro o gozoso (depende) y siempre es un proceso más o menos largo.

A veces es muy corto (pocas veces), a veces dura mucho más tiempo, pero desde luego no se afronta montando un show que en realidad me tiene a mi mismo como estrella/terapeuta, junto a mis adláteres ayudantes y que usa a los demás como boquiabierto público aplaudidor, o como masa explotable de mis apetencias sexuales o económicas, emocionales, o afectivas.

Ellos, los que escuchan, los clientes, los pacientes, son más importantes que yo durante el proceso terapeútico y se merecen toda mi empatía, cuidado, atención y compasión… se merecen TODO MI RESPETO.

No se merecen, desde luego, ser tratados como una masa anónima de telespectadores, radioyentes, televidentes, lectores, admiradores, o harén al uso.

Y no se merecen que yo trate de validarme a su costa.

La sanación de la persona desde luego no es algo que se resuelva en una catárquica charla o show de pelotazo emocional lleno de frases baratas extraídas de libros de autoayuda o espiritualidad, que el propio terapeuta no se aplica, a la vista de lo que uno ve en esos vídeos u observa en sus actos cotidianos.

Hay algunos de éstos terapeutas que parecen sacos de frases sacadas del budismo, del Advaita, de Krishnamurti, de Osho o de Paulo Coelho. Pero que, más allá de la palabrería, no son gran cosa como facilitadores, ayudadores o acompañantes terapeúticos.

Eso si… se venden estupendamente, funcionan divinamente como marca… pero ¿Como buenos profesionales?…

Recordemos que no todo lo que se vende bien es bueno… al revés, a veces lo bueno es el marketing empleado para venderlo.

La falta de preparación clínica, terapeútica, y experiencial de coaches, terapeutas e incluso psicólogos en temas de autotrabajo y autoconocimiento, las pocas o ninguna horas de terapia personal que llevan encima para trabajarse lo suyo (condición indispensable antes de trabajar con los demás, digan lo que digan ciertos paradigmas de la psicología o la espiritualidad) les delatan.

Y si hablo de éste tema es por la mucha experiencia, los muchos años de trabajo personal que llevo conmigo mismo y con gente, pacientes, grupos, personas… años en los que he comprobado cómo funcionan las cosas, en los que me he autobservado y observado a los demás y en los que no he perseguido otra cosa que la autenticidad. Y sigo en ello.

No os penséis que me doy ya por sanado, curado, resuelto o iluminado… Me queda mucho camino por recorrer, muchísimo. Por eso se de la tremenda responsabilidad que es tener a alguien en consulta o en un taller. No podemos actuar a la ligera y no podemos tener ciertas actitudes ante las personas desde nuestra posición de poder, que es la de terapeuta.

Sencillamente, hay límites a lo que un terapeuta puede y no puede hacer..

El narcisismo abunda, es dañino, suele ser inconsciente y últimamente produce monstruos de la terapia, el counseling y el acompañamiento de personas que dan bastante miedo.

En fin… es la cultura en la que vivimos.

Tan solo os pido que seáis selectivos a la hora de elegir un terapeuta, que no os dejéis deslumbrar por fuegos artificiales, por palabrería barata, por imagen atractiva o promesas evanescentes, que desconfiéis de las charlas o shows que prometen resolveros la vida, el amor, la abundancia, la familia, la autoestima, o cualquier otro tema en una charla, una tarde o un par de jornadas, o cinco sesiones con pack de masaje y spa incluidos.

Desconfiad de las estrellas.

Un buen terapeuta no necesita ser estrella de nada, ni venderse como un caramelo o una marca de refrescos… tan solo ha de hacer bien su trabajo.

un hombre abre los brazos en un escenario

Sentirse una estrella

Desconfiad de los talleres de Abundancia que solo atraen abundancia a los que los imparten (y te cobran a veces una pastón por asistir), desconfiad de las soluciones de Perogrullo de coaches, terapeutas y psicoterapeutas mediáticos que en una charla se embolsan un pastizal y consiguen menear y hacer hasta bailar al auditorio, pero que en realidad no tienen la menor preocupación por los problemas individuales de cada asistente… y si los tienen, solo es previo pago de un dineral por hora de sesión, de dinero prestado para sus propios fines, de local cedido, de trabajo gratis, casa gratis, o de cuerpo entregado y luego adiós muy buenas.

Un terapeuta se caracteriza por la presencia, la escucha, la empatía, la compasión… y por asegurarse de que aquello que hace, funciona de verdad en la gente, pero sobre todo se caracteriza por la autenticidad y los muchos años y esfuerzos que ha dedicado a resolverse y trabajarse a sí mismo como paciente antes de trabajar con otros.

Y sobre todo se caracteriza por la autenticidad, por ser verdadero y honesto.

Es ahí donde los descubriréis y sabréis de quien fiaros y de quien no.

Y tened en cuenta el polo contrario, que también hay gente desempoderada, carente y tendente siempre a la admiración del otro, gente que suele epatarse ante el poder del otro, el logro del otro; gente fuera de su centro que necesita gurús de los que colgarse y maestros a la que seguir como borregos, que precisan de gente a la que admirar y envidiar, ante la incapacidad de hacerse responsables de su propia vida, un tema que trataré en un próximo artículo.

  • Para ilustraros más sobre el tema de éste artículo os recomiendo un libro excelente:

Narcisismo, una enfermedad de nuestro tiempo. Alexander Lowen

educación artística

un Artículo de Eugenio Sánchez Arrate

Se los conoce como Creativos Culturales o Culturales Creativos. Suelen ser urbanitas, vivir en ciudades, son amantes de la cultura, del arte, de la creatividad, de la naturaleza, la ecología y, en bastantes casos, también de la espiritualidad y el crecimiento personal, de la expansión de la conciencia, el autoconocimiento, la introspección y el desarrollo del ser humano. Tienen una mirada diferente, una forma más global y empática de ver el mundo que se sale de los cánones preestablecidos por la domesticación social.

Los individuos menos desarrollados personal y espiritualmente, los más apegados a las cosas y a la materia, los más miedosos y normópatas, defensores de lo instaurado e institucionalizado, y los medradores del sistema, que prosperan en él sin mirar mucho a ambos lados, los tachan de idealistas.

Pero ¿Sin nuevas ideas, sin una nueva forma de estar en el mundo, cómo vamos a cambiar lo que ya no funciona?

Y lo que no funciona en el mundo es mucho.

No podemos seguir permitiendo tantas guerras, tanta hambre y tantas desigualdades sociales.

Según comentan, los CC no tienen conciencia de grupo ni están organizados.

De hecho, suelen sentirse bichos raros y bastante solos, aislados en un mundo consumista y desquiciado. Se relacionan con sus grupos de amigos con ideas afines, pero sienten que la sociedad no es para ellos, que no encajan.

Por ejemplo, yo no sabía que pertenezco a este movimiento hasta que me informé hace unos días, mientras realizaba un curso de comercio web y redes sociales… y resulta que los CC somos muchos más de los que imaginamos.

¿Formas parte tu también de éste movimiento?

Compruébalo terminando de leer éste artículo.

creativos culturales valores.png

Cito textualmente de la wikipedia:

“Los creativos culturales promueven e impulsan cuatro polos de valores, que de diversas maneras intentan poner en práctica:

  1. Apertura a valores feministas (lugar de la mujer en la esfera pública, problemática de la violencia y la discriminación…).
  2. Integración de valores ecológicos y en relación con el desarrollo durable (con marcado interés por la alimentación biológica y por el cuidado de la salud por métodos más naturales…).
  3. Implicación societaria (implicación individual y solidaria para con la sociedad y para el entorno social próximo de cada persona…).
  4. Desarrollo personal (dando importancia al desarrollo espiritual y de valores, y prestando gran interés a las nuevas formas de espiritualidad y a las relaciones familiares; la idea central podría ser: «primero conócete a ti mismo si quieres influir sobre el mundo»…).

En lo básico, los creativos culturales se dividen en dos subpoblaciones:

  • Un nodo central que se dice «avanzado». Son los «creativos culturales espiritualistas», líderes de la nueva cultura, que a la vez se preocupan de los aspectos medioambientales, de los aspectos sociales tales como la justicia social y la armonía familiar, así como también del desarrollo «psicoespiritual» de los individuos.
  • Una periferia casi únicamente preocupados por el medioambiente. Son los «creativos culturales ecologistas», que apenas dan importancia a los aspectos espirituales y sociales. Para estos creativos culturales, el vínculo entre desarrollo personal y compromiso social con la ecología no sería esencial, y por tanto, en principio, se debería desarrollar de forma prudente y poco acentuada.”

Fueron descubiertos y bautizados por el sociólogo Paul Ray y la psicóloga Sherry Anderson, que los consideraron un movimiento con características particulares propias.

Vuelvo a citar la Wikipedia:

“Los individuos que componen este especial grupo sociocultural buscan particularmente favorecer el desarrollo personal y espiritual, en detrimento de la usual y hoy día generalizada dependencia respecto de las modas del consumismo, ubicando así al ser humano en el centro de la sociedad, a la par de rechazar los distintos tipos de degradaciones medioambientales (especialmente las inducidas por la explotación exagerada de los recursos naturales), y también tratando de encontrar soluciones nuevas a problemas individuales comunes y a problemas sociales (por ejemplo, evitando y combatiendo la falsa antinomia entre compromiso y vida personal).”

Aquí os dejo el enlace de la wikipedia donde se explica el origen y características del movimiento

https://es.wikipedia.org/wiki/Creativos_culturales

Aquí un artículo publicado en el blog de Inma Capó en el que incluso podéis hacer un test para identificaros o no con el movimiento.

http://instituto-pnl.com/creativos-culturales/

Aquí el libro de Paul Ray y Sherry Anderson (en inglés) para los que queráis comprarlo.

https://www.amazon.com/Cultural-Creatives-Million-People-Changing/dp/0609808451

Aquí abajo el enlace al documental de siete minutos donde se explica brevemente quiénes son los pertenecientes a éste grupo

https://www.youtube.com/watch?v=aIUUW1YfxrM

Y finalmente la película 1h y 21min de duración donde, de forma más extensa, se trata a los CC como movimiento.

https://www.youtube.com/watch?v=z3XOQCsgd9E

cerebro-cultural-creativo

En algunos países, los Creativos Culturales superan ya el 20% de la población.

En el nuestro, España, no hay cifras oficiales de su número, supongo que debido al temor de los grandes partidos y grupos de poder, que contemplan su aparición con estupor, pues los Creativos Culturales son condenadamente difíciles de encasillar, manipular, o someter mediante las viejas técnicas de control de masas.

De hecho, apenas hay menciones a éste grupo en los medios de comunicación establecidos, algo tremendamente sospechoso y revelador.

¿Porqué no se los cita ni aparecen en prensa y televisión? La respuesta es obvia.

Los CC no creen en los políticos, en el sistema establecido, ni en las píldoras publicitarias con las que intentan embaucarnos cada día.

De hecho, los CC son bastante susceptibles a la publicidad, a la propaganda y a la manipulación, no les hace gracia que los traten de engañar y no consumen del mismo modo que el resto de la población.

Intentar desacreditarles, ningunearles o confundirles no servirá de mucho, porque han venido para quedarse y cambiar el mundo.

creativosculturales

La revolución silenciosa está llegando y ya no se puede parar.

Los Creativos Culturales no son violentos, no se oponen a nada, ni rechazan a nada ni a nadie de una forma tajante, tan solo están a favor de la paz, la armonía, un mundo más justo, más democrático (de manera efectiva y real) e igualitario, más respetuoso con el medio ambiente, de un consumo más racional, de un mayor respeto por los demás y de un planeta donde cada individuo sea responsable de sí mismo y no haga daño a los demás, ni se aproveche de ellos.

Un mundo donde tu has de ser ese cambio que deseas para el mundo.

Cada persona ha de conocerse a si misma, trabajarse a si misma, cambiarse a sí misma para que todo cambie, en consecuencia.

Si cada uno hace su parte, el todo cambiará de una forma automática y nada ni nadie podrán oponerse a ello.

Y supongo que éste siempre ha sido el espíritu del blog VerDeVerdad y de mi blog personal el Guasinton Post.

Cambia tu mismo para cambiar el mundo.

Me declaro Creativo Cultural. ¿Te apuntas al cambio?

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El tiempo lo cura todo

Un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

La frase que dice que El tiempo lo cura todo no es cierta.

No del todo.

El tiempo a  veces sana las cosas y nos aporta equilibrio y perspectiva, pero a veces solo sirve para enquistar una situación, cronificarla y mantenerla a lo largo de los años de manera inamovible.

Si tu no haces nada por cambiar una situación dada, si, como mínimo no entras en la disposción de que algo cambie en tu vida o dentro de ti, la situación no cambiará por si sola, salvo en un pequeño número de los casos.

Los rusos tienen un refrán muy bueno que lo explica todo:

“TU REZA, PERO NO DEJES DE REMAR HACIA LA ORILLA”

El tiempo lo cura todo, efectivamente, pero si tu lo quieres, si tu estás en apertura, en aceptación, en disposición de que el tiempo haga su efecto y cicatrice heridas, te haga ver las cosas de otro modo.

Pero si estamos enconados en el odio contra algo o alguien, aferrados al sufrimiento, abrazados al dolor, o a la rabia o al rencor, contra mi padre, contra mi jefe, contra los hombres, contra mi ex mujer, contra el gobierno o contra aquellos que nos hicieron daño, el tiempo no cambia nada, solo perpetúa nuestro estado emocional.

El tiempo encajados en situaciones dolorosas o insatisfactorias (una relación, un trabajo, una vida que no funciona) a veces nos anestesia, nos adormece y nos anquilosa en esa situación dada.

Tienes que querer otra cosa, desear un cambio para que el tiempo actúe como nuestro aliado. Solo entonces el tiempo (y nuestra apertura) permitirán que se cure todo y nos sanemos.

 

 

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La famosa mirada amable del escritor Mario Benedetti

 

un artículo de Eugenio Sánchez Arrate

Todo es mirada, formas de ver la vida y el mundo. Todo son sistemas de creencias. Maneras de observar y de juzgar.

Y se que esto que voy a deciros, a veces cuesta.

Cuando nuestros padres y seres queridos no nos han mirado con ternura o cariño, cuando han estado llenos de juicios y prejuicios hacia nosotros, hacia la gente, hacia si mismos y el mundo, cuando incluso profesores, antiguas parejas, amigos y conocidos han estado también llenos de crítica y comentarios descalificadores o incapacitantes, interiorizamos una mirada injusta hacia nosotros mismos llena de críticas y exigencia.

El resultado es que nos miramos mal, nos vemos insuficientes, nos sentimos inválidos, inútiles, poco agraciados, no lo bastante listos o no lo bastante valiosos.

Se bien de lo que estoy hablando.

Por eso te pido que hoy, lo olvides todo y practiques la Mirada Amable.

Solo por hoy, suspende el juicio y la crítica, se amable contigo mismo y mírate mejor de lo que te miras.

Si al observarte en el espejo no eres capaz de decirte algo bonito, mejor no te observes.

Si al mirar tu vida no eres capaz de ver algo bello, mejor no digas nada y aparta la vista hasta que seas capaz de hacerlo.

Si no puedes decir algo bueno de ti, mejor no digas nada.

Practicar la Mirada Amable es el trabajo de toda una vida.

Yo se bien lo que es juzgarse, maltratarse, mirarse y verse mal en el espejo. Machacarse porque uno  cree que nunca hace las cosas suficientemente bien. Lo se. Lo hice durante mucho tiempo.

Decirse vaya cara que tienes hoy, tío, qué mal has hecho esto, que desastre eres haciendo esto otro, que pena de vida llevas… Eran parte de mi discurso.

La insatisfacción llegó a tal extremo en mi vida que tuve que aprender el secreto de la Mirada Amable.

Si al mirarte, al autobservarte, solo ves defectos, solo ves carencias y problemas, no estás practicando la Mirada Amable y deberías intentar hacerlo.

Porque, ten en cuenta una cosa: si tu no te miras bien a ti mismo, probablemente tampoco serás capaz de hacerlo a los demás.

Solo por hoy, entonces practica la Mirada Amable.

Solo por hoy intenta quererte un poco, mimarte un poco, tratarte mejor.

Solo por hoy, date el amor que te mereces y encuentra algo bueno en ti, en tu entorno, en tu vida. A poco que te esfuerces, encontrarás algo bueno de ti, algo bueno de lo que sentirte satisfech@ u orgullos@.

Si lo intentas, lo acabarás consiguiendo.

Y mañana, vuelve a leer éste texto y escucha su mensaje de nuevo.

No tienes que plantearte un reto de semanas o meses, solo te pido que lo hagas hoy. Que solo por hoy, practiques esa mirada compasiva y llena de ternura y amor por ti, por lo que eres y lo que haces.

Si no lo consigues a la primera, no desesperes. Tu inténtalo.

Hazlo un solo día.

Y mañana al levantarte, hazlo de nuevo.

Y si un día no lo logras del todo, o se te olvida, o lo consigues a medias, no importa. Perdonarse los errores es una forma de ser amable con uno mismo.

Y quizá, con el paso de los días, hayas conseguido entrenar esa mirada, esa forma de verte y verlo todo con cierta frecuencia…

Y entonces, justo entonces, descubrirás que tu vida ha mejorado de un modo mágico.

Venga, prueba.

hola-cambio-rana

Como muchos lectores, amigos y conocidos me lo habíais pedido, he escrito para VerDeVerdad un artículo sobre el controvertido y complejo tema de la Felicidad, un concepto que a todos nos interesa, quizá porque no es tan abundante en las personas como nos gustaría creer.

¿Cómo puedes ser más feliz? Aquí se presentan algunas claves y conceptos importantes sobre Felicidad. Pincha abajo y abre la presentación.

 

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